La arquitectura del XX también es patrimonio
MARGOT MOLINA - Sevilla - 27/04/2008
El reconocimiento de la buena arquitectura acaba de dar un paso de gigante con la elaboración del primer Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea, un proyecto que se traduce en la catalogación de 1.100 edificios del siglo XX con interés arquitectónico en toda Andalucía. El equipo de especialistas del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) que durante tres años ha realizado el trabajo ha seleccionado 200 que, por su mayor calidad, gozarán directamente de una protección especial. A esos 200 hay que sumarle los 100 del Movimiento Moderno que ya gozan de protección y que, por tanto, no se han incluido.
"Estamos ante un trabajo en el que la labor de investigación académica está destinada a una función social, que es la de la protección", explica Víctor Pérez Escolano, director del grupo de investigación HUM 666 de la Universidad de Sevilla, que ha formado parte de la comisión de seguimiento del proyecto. En la comisión, que encabeza el director del IAPH Román Fernández-Baca, se encuentra también el jefe de servicio de Protección de la Consejería de Cultura, Juan Manuel Becerra, cuyo departamento comenzará ahora a trabajar para que esa protección no se quede en el papel y sea efectiva. Sus propietarios no podrán demolerlos, abandonarlos o alterarlos y para cualquier modificación necesitarán los permisos de la Dirección General de Bienes Culturales.
Hasta ahora, en Andalucía tan sólo se habían estudiado y protegido las obras del Movimiento Moderno (1925-1965) y los edificios que, de forma aislada, tienen la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC) o algún otro grado de protección de otras administraciones. "El público en general no aprecia la calidad de las construcciones con las que convive a diario y su reconocimiento contribuirá a una mejor conservación", apunta Román Fernández-Baca.
Aunque la mayoría de las edificaciones son viviendas, entre las catalogadas hay de todos las tipologías: edificios industriales, rurales, administrativos o equipamientos. El equipo de 20 investigadores de todas las provincias que ha coordinado el arquitecto y miembro del Centro de Documentación del IAPH Plácido González ha dividido el siglo en seis períodos:
- De 1900 a 1929, año en que se celebra la Exposición Iberoamericana en Sevilla, en este periodo predomina el regionalismo y el eclecticismo. De esa época se recoge el Casino Arias Montano de Aracena (Huelva), el Mercado de Salamanca en Málaga, la Azucarera de San Isidro de Granada y el Hospital de Mora en Cádiz.
- De 1930 a 1939 llega el Movimiento Moderno y la República. De este periodo, que se cierra con el final de la Guerra Civil, se han incluido las entradas ornamentadas a los refugios de Almería o el Colegio Miguel de Cervantes en Lopera (Jaén).
- De 1940 a 1959 son los años de la arquitectura franquista hasta el Plan de Estabilización. De este tramo se han seleccionado la sede del Gobierno Civil de Almería o la rehabilitación que hizo Rafael de la Hoz del convento de las Salesas de Córdoba.
- De 1960 a 1975 se experimenta cierta liberalización cultural del franquismo y se produce la llamada arquitectura del desarrollismo. De la época son la Real Sociedad del Tiro de Pichón de Albolote (Granada), la Casa de Mar en Tarifa (Cádiz), el hotel Don Carlos de Marbella (Málaga), la Parroquia de los Remedios en Sevilla, el Auditorio Manuel de Falla de Granada y la casa Bloc de Carboneras (Almería).
- De 1976 a 1992 está marcada por la creación del Estado de las Autonomías con la consiguiente proliferación de edificios públicos y viviendas de VPO. Este periodo de la arquitectura de la democracia llega hasta la celebración de la Exposición Universal de Sevilla. En esos años se hicieron el Centro de Estudios Paisaje y Territorio en el Patio de Banderas de Sevilla o la rehabilitación del Baluarte de la Candelaria en Cádiz.
- De 1993 a 2000, en esta década algunos arquitectos andaluces, como Guillermo Vázquez Consuegra o el equipo de Antonio Cruz y Antonio Ortiz, se convierten en referencia de calidad para el resto de España. El edificio Torretriana, en Sevilla, es uno de los pocos que se incluyen en este periodo que los investigadores han querido dejar para más adelante, porque se trata de construcciones todavía en uso que no corren peligro y que están demasiado cercanas para ser valoradas.
"La nueva Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, que entró en vigor en enero de 2008 ha creado la figura del Inventario de Bienes Reconocidos del Patrimonio Histórico que propiciará la colaboración de la Junta con los ayuntamientos y diputaciones, que también tienen competencias en arquitectura", explica Juan Manuel Becerra.
"La selección se ha realizado con equipos provinciales, pero también hemos contado con expertos en distintas tipologías que han supervisado el trabajo de forma transversal. Se ha tenido en cuenta criterios territoriales en la selección de las 200 obras que recibirán más protección. Huelva, con 15 entradas, y Almería y Cádiz, con 20 cada una, son las provincias con menos seleccionadas, el resto tiene una media de 30", comenta Plácido González.
"Es muy importante que se valoren los nuevos tipos de patrimonio. La gente respeta el artístico y el arqueológico, pero tenemos que incorporar además de la arquitectura contemporánea otros como el subacuático, el paisajístico o el inmaterial", concluye Román Fernández-Baca.
Las fotografías han sido cedidas por el Centro de Documentación del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.
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Parque de concentración
JOSEP MARIA MONTANER 26/04/2008
Por fin se ha podido descubrir qué hay detrás de los muros de hormigón, vagamente recubiertos de vegetación, que se han levantado para defender el Parc Central del Poblenou. Y lo que se descubre es un parque decepcionante, vacío de algo que tenga sentido y pueda ser una aportación para las personas. Tras atravesar las estrechas aberturas, se transita por unos suelos sin interés y no se ve ninguna aportación respecto a lugares de juego para niños, a cómo sentarse y hacer corrillos para hablar, echarse al sol o ponerse a la sombra bajo alguna pérgola ingeniosa, hacer pic-nic, tomar algún refresco o ir al lavabo. Sólo artilugios superfluos: unas pérgolas mal copiadas de las obras de Enric Miralles y Carme Pinós; unos paneles horadados a la manera de Rem Koolhaas; unas luminarias esféricas sacadas de Luis Barragán; una espiral con el rimbombante nombre de cráter, de tratamiento vegetal cursi, que recuerda en malo la bellísima obra de Beverly Pepper en el parque de la estación del Norte; un Giacometti de cuarta categoría; unos lamentables iglús a lo Mario Merz; un paisaje lunar penoso, y unas sillas aisladas antihomeless y antigrupos. En definitiva, un parque cuyos muros y rincones lo hacen tremendamente inseguro, y unos jardines que siguen la concepción francesa de los setos y las pérgolas que ellos mismos hace más de veinte años han rechazado y superado con "los jardines en movimiento" y la libertad de las plantas creciendo
Entonces uno se da cuenta de que más relevante que los muros absurdos es el desprecio de Jean Nouvel hacia la cultura del espacio público, en la que en Cataluña habíamos avanzado tanto, con buenas plazas y magníficos parques metropolitanos, reclamados por los vecinos, promovidos por los municipios y proyectados por nuestros mejores paisajistas, muchas veces mujeres. Nos habíamos convertido en modelo de diseño de mobiliario urbano, producido en Barcelona, para que ahora se nos imponga el despilfarro de un parque en el que no hay ninguna aportación de lo necesario y muchos kits de lo superfluo. Entonces uno añora obras maestras como el Parc dels Colors en Mollet del Vallès, el Parc de Vallparadís en Terrassa, el Jardín Botánico, el Parc Central de Nou Barris y El Fossar de la Pedrera en Barcelona, el Parc de la Solidaritat en Esplugues de Llobregat, el Parc de les Dunes en Gavà y muchos otros.
Y entonces uno se siente en el funeral del espacio público, en un lugar que ya no tiene el carácter del dominio público, sino que es un lugar común, donde nunca la polis -la manifestación, la reunión, el debate, etcétera- va a poder darse. Un parque puede estar cerrado con rejas, como en el siglo XIX, pero encogido entre muros de hormigón no es un parque. Se supone que va a salir publicado en las revistas y que, incluso, algún jurado le va a otorgar algún premio. Pero está claro que no es un parque para las personas: entre muros que abren ventanas como escaparates, rodeado del tráfico de las calles y al que se accede por aceras estrechas. Solo tiene justificaciones para estúpidos: muros para proteger del tráfico, un parque vanguardista, etcétera.
Las cifras también dan que pensar. Este despilfarro para un pésimo parque ha costado más de 20 millones de euros, sin hablar de los honorarios por triplicado que se han pagado a Jean Nouvel. La nueva biblioteca de La Mina ha costado un poco menos de cuatro millones de euros. Es decir, con el presupuesto de un parque en el que casi todos los costes son para el lujo de elementos prescindibles, se hubieran hecho cinco o seis magníficas bibliotecas de barrio.
Una vez dentro, uno se pregunta qué le recuerda remotamente este parque entre murallas, con un suelo tan pobre, tan vacío de ideas originales y tan lleno de malas copias. Entonces se le hace la luz al recordar la opinión de un vecino que ha declarado que parece una prisión. ¿Ah!, es una prisión al aire libre. Y entonces todo se entiende: casi setenta años más tarde, un arquitecto francés nos ha instalado un campo de concentración como Dios manda, no como aquellos miserables e improvisados campos en las playas de Argelés y Saint Cyprien, donde nuestros antepasados republicanos malvivieron e intentaron sobrevivir. Y es entonces cuando uno desea salir de este parque de concentración, buscando lo más rápido posible una de las angostas y escondidas puertas. Y ya fuera, respira y piensa: ojalá nunca nadie tenga que volver a estar injustamente prisionero en cárceles, estadios deportivos y campos de concentración.
Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de las Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).
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La crisis del 'star system'
William J. R. Curtis 12/04/2008
La arquitectura en la actualidad corre el peligro de degenerar en un juego que se desarrolla con formas excesivamente complicadas e imágenes generadas por ordenador, cuando diseñadores y clientes atraen la atención sobre sí mismos con los llamados edificios "icónicos". Todo se hace para conseguir un efecto rápido y seducir a los políticos e inversores con gestos sensacionalistas en sintonía con la economía de la mercadotecnia, con la privatización, con los intereses fugaces del capitalismo global y con la "sociedad del espectáculo". Como es habitual, la arquitectura también se emplea para ocultar e idealizar las maniobras y maquinaciones del poder político y financiero. Pero los grandiosos proyectos resultantes a veces no funcionan adecuadamente, chocan con su contexto y cuestan una fortuna en mantenimiento. Ahora tenemos el juego "icónico" en el que promotores y arquitectos intentan argüir que sus proyectos sobredimensionados aportan "identidad" a esta o aquella ciudad, una afirmación absurda cuando se trata de lugares centenarios. El lenguaje de los gabinetes estratégicos se usa para comunicarnos que ahora la arquitectura es una "marca" para vender una cosa u otra en el mercado global: todo, vino, arte, moda o propaganda de dictaduras. En este ambiente de promoción sorprende poco que se haga tanto hincapié en la imagen seductora y virtual a costa de la realidad construida. Muchas operaciones de construcción a gran escala no son más que paquetes de inversión internacional. Aportan pocos indicios de preocupación social o local, aunque esté de moda limitarse a unos pocos molinos de viento para demostrar que se piensa en el medio ambiente. Como las imágenes efímeras que titilan en la pantalla de un ordenador, el proyecto arquitectónico corre el riesgo de verse reducido al nivel de las superficies y los efectos fugaces.
El llamado "efecto Bilbao" ha sido una bendición de doble filo para la arquitectura. Los alcaldes están ahora sometidos a la ilusión ingenua de que sus ciudades sólo tienen que construir grandes proyectos de manos de arquitectos estrella para garantizar el "prestigio". Lamentablemente, en lugar de producir edificios funcionales, sólidos y bellos, varios miembros del star system, algunos de ellos ganadores del Premio Pritzker (al que absurdamente se hace referencia como el Nobel de la arquitectura) generan diseños arbitrarios y ostentosos sin sustancia perdurable: una arquitectura de gestos vacíos y formas complicadas en exceso que no entrañan un verdadero significado. El mismo Pritzker se usa como una "marca" que supuestamente garantiza superioridad, pero esto sucede en el mismo momento en que la cantidad se impone a la calidad. La arquitectura contemporánea sufre de una hiperinflación que combina una deliberación precipitada del diseño, estudios excesivamente grandes y una producción de vía rápida. Hay un riesgo real de que los arquitectos produzcan caricaturas de su propio trabajo en el "mercado". En este sistema, la arquitectura pierde el alma y se vulgariza como una forma de publicidad. ¿Necesitamos de verdad más museos como parques temáticos, aeropuertos faraónicos que no funcionan o rascacielos con formas vagamente fálicas? La arquitectura tiene objetivos más serios que perseguir, ya que debe servir a la sociedad y a la cultura a largo plazo, contribuyendo de manera positiva tanto a la ciudad como a la naturaleza. -
© William J. R. Curtis, 2008. Traducción de News Clips. William J. R. Curtis (Birchington, Reino Unido, 1948) es autor de La arquitectura moderna desde 1900 (Phaidon).
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Guía de integración paisajística
ORIOL BOHIGAS 16/04/2008
Entre los desastres urbanísticos que crean desequilibrios económicos y sociales y déficit físicos muy graves, no hay que olvidar aquellos que destruyen la corrección y el buen uso del paisaje, incluso en términos estéticos. La edificación abusiva y descontrolada en un frente marítimo o en la periferia de un núcleo urbano, la acumulación de servicios residuales abandonados en un escenario agrario, la mala arquitectura, las redes mal trazadas son problemas importantes para el buen uso colectivo del territorio y para el control de su rendimiento social. Pero, además, tienen una carga visual inmediata, con graves consecuencias en el comportamiento del ciudadano que acaba asimilando el fatalismo del desastre y lo aplica, al fin, a muchas otras tolerancias todavía más nocivas.
Entre los diversos espectáculos de incivilidad visual, estos últimos años está tomando importancia la presencia de los polígonos industriales que nacen en la periferia de las ciudades y en los grandes cruces viarios con un desorden patético, extremando la suburbialización de todo el territorio. No negamos, ni mucho menos, la necesidad de ofrecer espacio suficiente y ampliamente adecuado a las instalaciones productivas y comerciales, indispensables para el crecimiento económico. Pero este espacio se puede lograr sin destruir el paisaje y sin incivilizar la periferia de las ciudades. Y puede ser un nuevo sector activo y participativo si se plantean correctamente los usos, se estudia la ubicación, se exige un orden arquitectónico y se limitan las posibles extroversiones antiurbanas. Es decir, si se exige un respeto al paisaje y a la ciudad en sus respectivas idiosincrasias no sólo en términos funcionales, sino en la pulcritud de sus imágenes.
El Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat acaba de dar un paso importante con la publicación de una Guia d'integració paisatgística, especialmente dedicada a los polígonos industriales. Es una aportación innovadora porque no impone más instrumentos urbanísticos ni normativas contundentes, como ha sido habitual en las deslavazadas políticas de control urbanístico. Se trata, simplemente, de ofrecer reflexiones previas que pueden influir en las decisiones definitivas para programar, construir y mantener un polígono industrial que no sea un desperfecto paisajístico y un cáncer urbano irreparables. Es un conjunto de advertencias a los ayuntamientos y otras administraciones locales que tener en cuenta en el momento de aprobar un área productiva en el propio territorio. El texto abarca consideraciones generales, especialmente en los temas de ubicación, unidad morfológica y racionalidad de usos, pero también observaciones de detalle como la definición formal de la parcela, el valor representativo de la vialidad y la vegetación, los filtros visuales, la calidad de la arquitectura y del mobiliario urbano, la publicidad, el patrimonio existente, el carácter y la topografía del paisaje, etcétera. Todo ello se ordena con un análisis de los problemas advertidos en cada asunto, seguido de una serie de consideraciones para cada uno de ellos, sin dar normas absolutas, sino señalando caminos para la particularidad de cada experiencia.
Todas estas consideraciones mantienen una evidente coherencia porque parten del reconocimiento de criterios urbanísticos generales. Las recomendaciones llevan implícitos algunos principios que hay que considerar, pues, asimilados ya por la Administración. Y esto es una buena noticia. Un primer punto de partida indiscutido parece ser la lucha contra la incontinencia urbana: no hay que ceder ni el paisaje ni la ciudad a la suburbialización, y los diversos usos -incluido el industrial- pueden y deben adscribirse a los dos ámbitos sin contaminarlos. El segundo es la aceptación de un proceso discursivo y no dogmático en la planificación: no se trata de establecer modelos secos e inmóviles, fruto de una normativa abstracta, irreal, impositiva, sin particularidades, sino de crear tendencias y criterios cuyo valor no está en la norma, sino en la dialéctica. Otro principio que parece indiscutido es la valoración de los aspectos visuales en los nuevos asentamientos, como consecuencia no sólo de consideraciones estrictamente estéticas, sino de criterios fundamentales en cuanto a los valores de civilidad. Y, finalmente, la afirmación de que todo se resume en el poder del proyecto, en el buen proyecto urbano y en el buen proyecto arquitectónico más allá del simple control funcional y cuantitativo de los Planes Generales. Es muy positivo que nuestras autoridades urbanísticas den muestras de haber asimilado esos cuatro principios que pueden iniciar unos procesos proyectuales más eficaces que los métodos de planeamiento que han perdurado hasta hoy.
Quizá en esta guía falta una consideración previa: las malas consecuencias indirectas de los polígonos industriales según los usos que se les adjudiquen. Porque no todos los polígonos son auténticamente industriales: muchos son en buena parte comerciales, con una densidad y unas facilidades de uso que acaban desplazando el comercio de proximidad que habían ocupado -y deben volver a ocupar- las plantas bajas de las calles centrales de la ciudad. Antes de lograr las correcciones visuales de un nuevo polígono hay que saber si, con su sola existencia, se puede producir una grave descentralización de la vida colectiva y, por tanto, a la larga, una asfixia de la ciudad.
Pero en conjunto hay que felicitar a los promotores y redactores de esta guía fruto de las tareas de la Dirección General de Arquitectura y Paisaje que conduce Joan Ganyet. Y esperar que ese volumen dedicado a los polígonos se complemente con otros asuntos igualmente graves y frecuentes en la manipulación del paisaje y de la urbanidad.
Oriol Bohigas es arquitecto.
Etiquetas: Bohigas, Pais, Paisajismo
Arquitectura cosmopolita
ANATXU ZABALBEASCOA 08/04/2008
Los políticos y los ciudadanos nos llenamos la boca asegurando que las ciudades españolas son más cosmopolitas que nunca. Pero ser cosmopolita tiene poco que ver con comer en restaurantes hindúes y mucho con coincidir con un hindú haciendo cola en el súper. En una película de Silvio Soldini, Un'anima divisa in due, el vigilante de unos grandes almacenes detiene a diario a una gitana que roba cosméticos. Tras la cuarta detención, la invita a tomar café. Se enamoran y se van a vivir al carromato de la familia de ella. Con el paso del tiempo, él se deja crecer patillas y termina por acoplarse a la vida nómada. Ella, en cambio, se torna sobria. Muda sus ropas de colores por trajes grises y comienza a preferir la estabilidad del empleo de su pareja a la vida itinerante con los suyos. Al conocer la vida de los otros, a veces puede suceder eso: que nos guste más que la nuestra. Los anglosajones, con tanta fama de clasistas como de pragmáticos, deben conocer ese secreto. Es cierto que Londres está organizada como un micromundo institucional abrazado por barrios de griegos o polacos. Pero también lo es que británicos y kenianos, gentes de paso y ancianas con gabardinas Burberry coinciden en las colas de los supermercados. La trendy Chelsea alberga, junto a la casa de Hugh Grant, bloques de viviendas de protección oficial. La aristocrática Hampsted sirvió para ubicar muchos de los experimentos domésticos de los setenta, la vanguardia a la que ahora barrios como Carabanchel quieren tomar el relevo. Estupendo. Es loable que proliferen bloques vanguardistas y que con pocos recursos se pueda acceder a una vivienda bien diseñada. Pero quienes ubican todos esos edificios codo con codo y arrinconados en la ciudad deberían saber que la convivencia en la cola del súper es la clave para la integración de verdad. Con la cercanía sucede como en la película de Soldini: uno puede terminar viendo cosas en el otro que le gusten más que las suyas.
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13 estudios de arquitectura optan a realizar los nuevos Encants en Glòries
B. CIA - Barcelona - 10/04/2008
Los Encants del siglo XXI. Un total de 13 estudios de arquitectura de Barcelona optan a construir el nuevo mercado junto a la plaza de las Glòries. El concurso fue convocado por la sociedad municipal BIMSA -que es la que hace las inversiones- con la previsión de decidir quién es el ganador en 15 días. La arquitecta Benedetta Tagliabue, autora entre otros, del mercado de Santa Caterina y el edificio de Gas Natural, en la Barceloneta, ha concurrido al concurso de arquitectos.
Los nuevos Encants estarán en lo que es actualmente el Bosquet dels Encants, junto al anillo viario de Glòries. Y es una de las piezas clave para el futuro desmantelamiento de la estructura del tambor -algo que no tiene fecha- ya que parte del tráfico deberá pasar por la zona que ahora ocupa el viejo mercado, en el lado montaña de la plaza.
Las bases del concurso marcan algunas líneas básicas del futuro mercado, con un presupuesto aproximado de 2,5 millones de euros. Tal como ya esbozó un proyecto inicial encargado por el Instituto de Mercados de Barcelona, se parte de la idea de que una zona del mercado estará abierta -aunque con la estructura cubierta- y otra en el interior de un edificio de dos plantas de altura cuyo diseño se tiene que proyectar. Todo el conjunto deberá tener dos plantas subterráneas que es donde se situarán los almacenes y la parte de carga y descarga del mercado.
Fuentes municipales apuntaron que el diseño ganador tendrá cinco meses para presentar el proyecto ejecutivo. En principio, el Consistorio quiere iniciar las obras a principios de 2009 y fija la ejecución en unos dos años, aproximadamente.
Al margen del nuevo edificio, el instituto de mercados y los titulares de los puestos deberán llegar a un acuerdo respecto al marco financiero. Es decir, determinar cuántos se trasladarán y qué inversión les supondrá.
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De la mediocridad
Mi primer año de Universidad
El diario semanal de la mejor nota de selectividad de Catalunya
Berta Cusó | 26/04/2008 - 08:53 horas
A veces un mal día puede arreglarse inesperadamente. Hacia el final de una semana dura (en realidad, han sido tres semanas muy duras), llega la conferencia de proyectos, esa a la que asistimos todos los alumnos de primero. Hoy habla Moisés, que es el responsable de la asignatura. Es un hombre con una voz contundente que inspira respeto y curiosidad a la vez, y transmite mucha pasión.
Nos plantea un zapping de arquitectura, una colección de imágenes, curiosidades y paradojas acompañada de sus impresiones, su experiencia, sus opiniones…
Y hablar de arquitectura significa también hablar del mundo y de la globalización, de cómo se tiende a unos modelos y se pierde la diversidad. Con un humor un tanto irónico, hace una crítica del mundo mediático en la arquitectura, de esas obras de dudosa calidad que son aclamadas por la prensa. De esos arquitectos archiconocidos a los que recurren las ciudades en necesidad de un símbolo que las identifique en el mundo o les dé un golpe de efecto.
Y en medio de crítica y humor también ha sabido describirnos un monumento en Portbou, o más bien ha descrito su propia experiencia cuando lo visitó. Ha conseguido emocionarme. La experiencia estética puede ser muy intensa, casi mística, y cuando alguien sabe transmitirla así… pues emociona.
Su discurso no ha sido pesimista, pero tenía un mensaje muy claro. Es una lástima que la arquitectura se encuentre tan banalizada, que en los medios se trate como un espectáculo, y que algunos arquitectos que podrían hacer buenos proyectos se sumen a esta búsqueda de la espectacularidad y la resonancia mediática.
Y una se plantea si es posible huir de esa mediocridad, de la arquitectura rimbombante de fuegos artificiales y lucecitas. Estoy convencida de que en nuestro futuro profesional una puede decidir no entrar en este juego de los millones y las monas de pascua. Todo es cuestión de la opción personal y del esfuerzo que cada uno esté dispuesto a hacer. Es posible la arquitectura digna. Si uno tiene las cosas un poco claras y no hace lo que no quiere hacer, seguro que puede alejarse de la mediocridad.
En fin, la conferencia de Moisés nos ha hecho pasar un buen rato a todos. Ha servido para reír y para pensar. La arquitectura es mucho más que torres y premios y paredes forradas de verduras. A mí me ha transmitido mucha fuerza y me ha hecho sentir que estudiando Arquitectura estoy donde quiero estar.
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La última 'locura' de dos genios suizos
* Los arquitectos Herzog y De Meuron también son los autores del CaixaForum de Madrid
* El recién estrenado Estadio Nacional de Pekín es su obra más ambiciosa hasta la fecha
ISABEL ESPIÑO
MADRID.- A veces, la densa contaminación no deja ver el 'nido de pájaros'. Así es como han bautizado los chinos al espectacular estadio olímpico de Pekín, que acaba de acoger su primer evento deportivo. Sus 'padres', los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, estrenan este año otras dos ambiciosas obras: la sede madrileña de la Fundación La Caixa, recién inaugurada, y su primer edificio residencial en EEUU, el 40 Bond.
Pese a ser edificios muy diferentes, todos comparten espectaculares exteriores (una personalísima mezcla de modernidad y recursos de la arquitectura tradicional), con inteligentes soluciones para dar luz a sus interiores. Llevan tres décadas creando todo tipo de edificios, desde fábricas para las famosas pastillas de Ricola hasta el cuartel general de Prada en Tokio. Tienen en su haber librerías, museos, edificios de viviendas y varias instalaciones deportivas.
Herzog y De Meuron son los autores del estadio Allianz Arena de Munich (Alemania) o del centro deportivo Paffenholz de Saint Louis (Francia). El recién estrenado Estadio Nacional de Pekín es su obra más ambiciosa hasta la fecha. Allí se celebrarán las ceremonias de inauguración y clausura de los juegos. Enormes vigas de acero que se entrelazan como ramitas, soportadas por 24 columnas de 1.000 toneladas (cada una) y dispuestas a alojar en su interior a 91.000 espectadores.
"No podrías hacer esta estructura en ningún otro sitio", declaró Herzog a The New York Times durante la construcción del edificio. Su firma tiene otras seis obras en China. "Todo el mundo cree que esta es la obra arquitectónica más extraordinaria que hemos diseñado nunca".
La vida de este suizo y su colega De Meuron ha corrido siempre en paralelo. Ambos nacieron en Basilea en 1950 y se conocieron a los siete años, en el colegio. Estudiaron juntos y en su ciudad natal crearon, en 1978, su estudio: Herzog & De Meuron.
Muchas de sus obras, sobre todo las primeras, se concentran en su Suiza natal, aunque hoy en día las delegaciones de su estudio (Barcelona incluida, donde dejaron su huella con el edificio del Fórum) y sus edificios se diseminan por todo el mundo. En 2001, recibieron conjuntamente el premio Priztker, el Nobel de arquitectura, un galardón que sólo en otra ocasión ha sido doble.
Dos viejas centrales
El jurado consideró que "la arquitectura de Jacques Herzog y Pierre de Meuron combina la maestría de una profesión antigua con el enfoque fresco de las capacidades técnicas del nuevo siglo. Las raíces de ambos arquitectos en la tradición europea se combinan con la tecnología actual en soluciones arquitectónicas extraordinariamente ocurrentes para las necesidades de sus clientes".
Herzog (derecha) y De Meuron. (Foto: AP)
Herzog (derecha) y De Meuron. (Foto: AP)
Los arquitectos combinan en sus edificios fachadas modernas y originalísimas con materiales 'clásicos' (cristal, hierro e, incluso, piedra) que pasan por el tamiz de las nuevas tecnologías. Fotografías grabadas en el cemento, tiras de cobre que se retuercen o una gran cortina de hierro fundido son algunas de sus originales fachadas. Una de las más llamativas (moderna, a la par que atemporal) es la de una bodega que construyeron en el Valle de Napa (California, EEUU). Recurrieron a miles de piedras, pero prescindieron de arcilla o cemento mortero para unirlas. Simplemente, las sujetaron con una malla.
Precisamente, sus lazos con la tradición han hecho que estos dos arquitectos no tengan problema alguno en lavarle la cara a antiguos edificios. Esto es lo que han hecho en el paseo del arte de Madrid, convirtiendo la antigua Central Eléctrica del Mediodía en el CaixaForum, un gran espacio expositivo, que parece suspendido en el aire tras una plaza con un hermoso jardín vertical. Los arquitectos convencieron a la Fundación la Caixa de que también necesitaban el solar que comunicaba la vieja central con el Paseo del Prado.
Su trabajo más famoso hasta el estadio olímpico era, también, una vuelta de tuerca a otra central eléctrica. En 1995, esta pareja de arquitectos ganó el concurso convocado por la Tate para convertir una fábrica decimonónica a las orillas del Támesis en la sede de su colección de arte moderno. Nacía la Tate Modern. La solución de los arquitectos inundó de luz (sobre todo, la famosa sala de turbinas) y salas de exposiciones el sobrio edificio. Inaugurada en 2000, se ha convertido en el museo de arte moderno más visitado.
Precisamente, una década después de aquel encargo Herzog y De Meuron fueron elegidos de nuevo para acometer la ampliación de la Modern. Su propuesta es un zigurat acristalado que ha suscitado bastante más controversia que el edificio original. Esta ampliación de la Tate o el Museo de Arte de Miami (que se empezará a construir a finales de este año) son sólo dos de sus próximos proyectos.
Etiquetas: Herzog and de Meuron
Nicolas Michelin, le commissaire d'Agora 2008, revient dans sa peau d'architecte urbaniste à arc en rêve, dans « sur mesure » - une exposition présen
A peine la semaine du développement durable terminée, son esprit semble toujours plâner sur Bordeaux. Ceci, notamment, grâce à la troisième édition de la biennale d'architecture, qui vient d'ouvrir ses portes vendredi dernier. Une réflexion sur un « agir autrement » face aux enjeux environnementaux d'aujourd'hui. Arc en rêve nous invite à découvrir comment le commissaire d'Agora en personne est arrivé à répondre à ces défis et contextes nouveaux, à travers ses propres créations d'architecte et urbaniste.
Nicolas Michelin, né en 1955 à Paris, crée en 2000 l'agence d'architecture ANMA avec laquelle il est nommé pour le Grand Prix d'Urbanisme en 2005 et 2007. C'est en partie le parcours de cette agence que retrace l'exposition. Un parcours dont les réalisations reflètent en même temps la pensée d'un homme très ergonome, soucieux d'une gestion efficace de l'espace de l'habitat, de sa fonctionnalité et enfin de la recherche de solutions écologiques.
Un architecte urbaniste... artiste
L'exposition « sur mesure » nous permettra par ailleurs de découvrir un autre Nicolas Michelin, celui éprouvant un intérêt profond pour l'art contemporain, la musique, l'écriture. Des éléments essentiels pour cerner la personnalité d'un architecte qui fut, à un moment donné, directeur d'une école d'art, et plus récemment, créateur d'un centre d'art au sein de l'Ecole nationale supérieure d'architecture de Versailles, dont il est d'ailleurs toujours le directeur.
Comme si vous étiez à l'intérieur...
En tout, cinq modules présentent chacun deux réalisations - un projet d'architecture accompagné d'une étude d'aménagement urbain. Pour les projets (transformation de la Halle aux farines à Paris, parking de l'esplanade à Rennes, Agence de l'eau à Rouen, logements « habiter les quais » à Nantes...), l'exposition met en relief l'ensemble du processus de création, allant des dessins-brouillons aux photos du projet abouti. Le visiteur aura en même temps l'occasion d'alimenter encore plus son imagination avec trois vidéos offrant au spectateur trois angles de prise de vue différents sur le même lieu à l'intérieur de l'édifice.
Les cinq piliers d'un « bon » bâtiment
Les études d'urbanisme, elles, compte tenu de leur ampleur, et de l'étendu du territoire concerné, sont présentées sous forme de maquettes qui les remettent en perspective par rapport à la ville. Cinq plans de réaménagement urbain pour leNicolasMichelins quartiers sensibles de cinq villes françaises (Lille, Dunkerque, Mulhouse, Metz et Saint-Denis). C'est en examinant ces derniers que l'on notera les pricipaux fils conducteurs de l'architecture de Michelin, alliant l'ultracontextuel, la légèreté, les économies « naturelles », l'adaptabilité et « l'ordinaire extraordinaire ».
Un bâtiment qui s'incruste dans l'entourage
L'ultracontextuel traduit toute la notion d'un bâtiment fait « sur mesure » ; un bâtiment fait pour et avec le site, présent sans ostentation, en laissant à la nature suffisamment de place pour s'exprimer. « Les gens disent que j'ai pas de style. » remarque Nicolas Michelin : « Je fais toujours des bâtiments différents tout simplement, qui doivent être adaptés au contexte ; je veux qu'ils disparaissent dans le site. » explique l'architecte : « Fait sur mesure c'est comme une veste qui nous va bien, qui dépasse pas, qui forme un ensemble harmonieux. » C'est l'esprit d'une architecture contextuelle.
Architecture vs urbanisme
Il faut établir cependant la distinction entre architecture et urbanisme. « L'urbanisme est beaucoup plus technique, il y a plus de données ; alors que l'architecture est plus rapide, puisqu'elle répond à une commande. » explique M. Michelin : « L'urbanisme opère sur un territoire plus vaste ; il doit par conséquent intégrer plusieurs éléments (la gestion de l'eau, les déplacements, les artères de communication etc.) ; tandis que l'architecture pose des problèmes uniquement à l'échelle de la maison. » Les deux domaines suivent néanmoins le même principe de « vouloir économiser ».
Pour un « supplément d'art »
Mais un bon architecte est un architecte pluridisciplinaire. « Si on réfléchit que par rapport à l'architecture, c'est très stérilisant. » avertit M. Michelin : « Il faut s'intéresser à l'art, au cinéma, à la physique, etc. ; car c'est cela qui va enrichir notre perspective, nous donner des idées. » La fondation d'un Centre d'art contemporain près de l'Ecole d'architecture de Versailles semble répondre exactement à cette préoccupation et volonté de sensibiliser à d'autre dimensions que l'architecture. Ce qui ne veut pas dire pour autant que le bâtiment doit être surtout une euvre d'art. « Un projet doit répondre surtout à des conditions de fonctionnalité, d'ergonomie, d'adaptabilité au contexte urbain et naturel... » explique Nicolas Michelin : « C'est seulement dans un dernier temps qu'il faudra songer à ce supplément d'art qui apporte quelque chose d'exceptionnel. »
Photo: foncieredesregions
Piotr Czarzasty
Etiquetas: urbanismo
«La arquitectura tiene que ser sensible con el tiempo que le ha tocado vivir»
DAVID MORÁN
BARCELONA. «No podemos entrar en los nuevos tiempos de la mano de los antiguos procesos arquitectónicos. La arquitectura no debe ser el resultado de la sensibilidad de un artista, sino un proceso de integración de diversas disciplinas», asegura Tono Fernández Usón, uno de los arquitectos que, desde la sociedad ACXT, se ha propuesto darle un vuelco a la concepción tradicional de la arquitectura para integrar en un mismo proceso todos aquellos elementos que acaban determinando la materialización de un proyecto arquitectónico. Se trata, en definitiva, anteponer un marco creativo multidisciplinar a la óptica personalista para dar «una respuesta acorde a la compleja realidad presente». «Lo que nosotros planteamos es que hay que entender la ciencia y la tecnología como parte de la cultura. La arquitectura tiene que ser muy sensible con el tiempo que le ha tocado vivir e implantar todas las herramientas que se le han dado», señala.
Siguiendo esta filosofía que integra arquitectura, ingeniería, tecnología, sensibilidad ecológica y habitabilidad se ha dado forma a proyectos como el Museo Arqueológico de Córdoba, el Complejo Deportivo Pau Gasol de Sant Boi del Llobregat (Barcelona) o el nuevo estadio de San Mamés en Bilbao. «No es fácil, ya que hay que poner de acuerdo a gente de disciplinas diversas con un objetivo común que es la excelencia -asegura Fernández-. Aún así, es ahora cuando empezamos a cosechar resultados. En la última Bienal de Arquitectura de Sao Paulo, por ejemplo, había nueve proyectos de ACXT».
Para conseguirlo, sin embargo, es imprescindible «modificar los modos clásicos de la arquitectura» para concebir cada proyecto de un modo integral. «Da igual cuánto avance la ciencia y la técnica: si no somos capaces de modificar el proceso es imposible que tiremos hacia delante», explica Fernández. El proceso es, precisamente, el gran eje temático del congreso que, entre hoy y mañana, acercará al Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB) el particular modo de hacer de una sociedad de asegura que «existe la posibilidad de cambiar el objeto a través del proceso». «De aquí a cinco años el salto cualitativo va a ser importantísimo y vamos a ser capaces de generar objetos en los que la diferenciación sea el propio proceso», predice .
Ajenos a la crisis que rodea al sector inmobiliario a fuerza haberse centrado en grandes equipaciones como facultades universitarias, bibliotecas y complejos empresariales, los arquitectos de AXCT insisten en la necesidad de adaptarse a una realidad «compleja y cambiante» aunque eso suponga renunciar a ser «arquitectos autores». Aún así, que el trabajo sea colectivo no implica que también sea anónimo. «Cada arquitecto firma sus propio proyectos, pero no son proyectos cerrados, sino que integran todas las disciplinas. Lo que nos caracteriza es el trabajo en grupo y la concepción integral del proyecto», explica.
A pesar de que ya llevan unos cuantos años dando forma a este modo de trabajo, Fernández reconoce que son sus propios compañeros de profesión quienes más reticentes se muestran ante esta filosofía multidisciplinar. «Tenemos más dificultades para que nos entiende el gremio que para que lo haga la sociedad», asegura. El problema, apunta Fernández, viene de lejos y tiene que ver con la división de las artes. «Existe una grieta cultural que se remonta a la Ilustración y que tiende a relacionar la arquitectura con la cultura y el resto de elementos con la técnica». La solución, asegura, pasa por «ser capaces de entender que las aportaciones de fuera de la arquitectura no sólo son útiles sino necesarias para estar en consonancia con los tiempos que corren. Aún así, es complicado, ya que puedes tener cierta sensación de pérdida de control».
Etiquetas: Arquitectura Española, Barcelona
Luis Barragán arquitectura sin tiempo
El Sol de Cuernavaca
8 de abril de 2008
Wilfrido Ávila
Cuernavaca, Morelos.- Próximo al veinte aniversario de su muerte el 22 de noviembre de 1988 la leyenda del paisaje escénico, escultórico, de espacio y coreografía dentro del espacio sagrado de la ecología de la ciudad de México formado en gran parte por su arquitectura, siendo esta la única razón de admiración que se dio de los años treinta a los años setenta en el Anáhuac y así nada fuera de el, ya que es aquí donde todo florece por obra de magia espontánea. Al terminar su carrera de Ingeniería emprende un viaje a Europa durante su estadía en Francia Luis Barragán se encuentra con el arquitecto Ferdinand Bac siendo este el que marca su regreso a la arquitectura aprendiendo el sentido del arco, las tejas, las piedras y el agua, para recrear en la arquitectura la poesía del horizonte y en el de dirigir la mirada hacia arriba de los patios encerrados del mediterráneo construidos de gruesas paredes.
Algo por igual que ayudo a darle valor al color y a la forma fue sin duda su fuerte relación que tuvo en Nueva York con el muralista mexicano José Clemente Orozco, inspirándole la idea hacia la forma cubista que el pintor realizaba en su obra, en esa época las obras plásticas consistían en construcciones cúbicas y desnudas que sirvieron de fondo a tropas de soldaderas rodeadas de magueyes, que habrían de ser la forma primordial en el trabajo del Luis Barragán quien cita; "Yo estoy influenciado por todo lo que veo"
Uno de sus primeros trabajos que según realizó accidentalmente en Guadalajara, son consideradas obras maestras de la arquitectura, donde se pueden apreciar varias características que perduraron hasta sus últimos trabajos: el primero es sin duda el gran uso de los exteriores que aparecen como grandes bloques de concreto adosados por pequeñas puertas y ventanas que en ocasiones ofrecen un diseño singular y bellísimo, la otra parte es la amplitud y variación de los espacios interiores, sabiamente logradas utilizando el juego de altura que le da a los techos, así como el destacado tratamiento de las escaleras que asemejan esculturas empotradas en los muros, sin faltar el uso de madera como de abundantes celosías creando rincones misteriosos, rodeados de largos pasillos, surcados por zonas de transito, que se ven salvadas por la luz en los espacios altos, bajos , estrechos y amplios . Con esto logró crear una sucesión de sorpresas y emociones que dieron paso a la creación de Barragán al mismo tiempo que seleccionaba y diseñaba los muebles y las lámparas que deberían ir de acuerdo con la construcción para poder darle ese misterio requerido.
Su profesionalismo y dedicación estuvo acompañada por el magnifico trío logrado por Rafael Urzúa, Luis Barragán e Ignacio Díaz Morales quienes desde la escuela libre de Ingeniería en Guadalajara, se compenetraron de tal manera que no hubiera sido lo mismo sin alguno de los tres, la personalidad de Díaz Morales el pensador profundo y metódico, apasionado por los cuestionamientos teóricos, aportaba definiciones y luces que enriquecían la visión de Barragán, y Urzúa a quien la sensibilidad se expresaba directamente aportando con esto una amistad entrañable en su trabajo creando así los tres, la mejor obra de la arquitectura domestica de México en los años treinta.
Lo admirable entre ellos fue que mientras la mayoría de sus compañeros buscaba la función habilidad europea ellos querían su mexicanidad del siglo XX, recurriendo a la utilización de los arcos, las vigas y las tejas abogando que las cosas simples están cargadas de eternidad y de sentido común y que el talento se encuentra por encima del tiempo, dicho esto es como se individualizan en la arquitectura conventual de nuestro siglo XVI, dando pie a su particular trabajo donde Luis Barragán. Presenta parte de su obra intemporal y regionalista logrando con esto una verdadera creación universal, al que recurre a la oscuridad como recurso plástico de valor espacial para invitar al recogimiento, cita documento editado en 1962 donde describe su obra enfocada a su formación católica y profunda, expresando de esta manera un catolicismo que oliera a sacristía pero que al igual también presentara una aristocracia, demostrando con esto un verdadero arte innovador y revolucionario para la época. Dando una de las más validas vertientes de la arquitectura mexicana de la actualidad, identificando a México como uno de los más grandes aportes en el arte de nuestros tiempos.
La obra construida por Barragán ofrece dos posiciones antagónicas, la primera es sin duda la sencillez en el desarrollo de sus componentes, la segunda es a la vez de una gran complejidad para entender sus espacios, su arquitectura como la describió, es su autobiografía donde el arte se hace con y en la vida del artista, al que no se puede separar la vida profesional de la vida personal, ya que solo hay una vida comprometida con la creación, citado en el artículo escrito por Alejandro Ramírez Ugarte en 1962 en entrevista inédita hecha al maestro Luis Barragán.
Etiquetas: Arquitectura Mexicana, Barragan
Arquitectura yucateca en Guadalajara
Diseñará Augusto Quijano un edificio en la urbe tapatía
GUADALAJARA (Por Ana Guerrerosantos, de El Informador).— Es uno de los nombres que aparece en los primeros lugares de la lista de arquitectos sobresalientes de México.
Por principio, desde 1988 y con apenas 33 años de edad, Augusto Quijano ganó el concurso internacional sobre Revitalización del Barrio organizado por la Unión Internacional de Arquitectos; y ese mismo año también se llevó el primer lugar en la justa sobre Espacio para la Civilización del siglo XXI, del Foro Mundial de Jóvenes Arquitectos, junto al chileno Jorge Iglesias y el tapatío Ricardo Agraz.
Ahora vuelve a tocar el turno para Guadalajara, que a través de su Ayuntamiento lo seleccionó para proyectar el edificio Juan Manuel II de la venidera Villa Panamericana.
“Realmente pienso que es una magnífica oportunidad participar en un proyecto como éste. Esto de regenerar es algo que en muchas partes se platica pero se queda en la intención, y creo que aquí está caminando a buen paso”, refiere con una pronunciación acentuadamente yucateca.
Quijano, quien cuenta ya con proyectos realizados para Guadalajara, entre los que está la coautoría de Ciudad Judicial, considera la primera reunión de trabajo organizada por la Comisión de Planeación Urbana como un taller para cruzar ideas: “Los proyectos se hacen de esa manera y las ciudades también se arman y regeneran de esa manera”. De tal forma, los resultados pueden incidir “no como una acupuntura urbana, pero sí como detonadores de ciertos puntos en la ciudad”, subraya. Y ahondando en este renglón, explica: “Es esta idea de acupuntura urbana que Jaime Lerner y otras personas han manejado en Brasil (Curitiba), y que en este caso (el de Guadalajara) es un proyecto que abarca una buena zona que tiene un potencial para regenerarse”.
Además de los concursos internacionales ganados en materia de renovación urbana, Augusto Quijano cuenta con una puntual experiencia al respecto: “Hemos intervenido algunos sitios en el Centro Histórico de Mérida y eso detona ciertas cosas, al vecino de al lado, al de enfrente, al de atrás, a la manzana..., y son proyectos que empiezan poco a poco, dan un paso, empiezan a generar una actitud, un cambio, y a la larga se configuran como algo diferente. “En este caso, el de Mérida, se ha construido una serie de pequeños hoteles boutique que han generado una actitud en la ciudad y una mejoría positiva.
“En el caso de la ciudad de México, los departamentos y los edificios renovados en la colonia Condesa han provocado también la parte comercial.
“Y si nos vamos a Santiago de Chile, igual: zonas históricas que se han convertido en lugares que tienen restaurantes de buena cocina que se instalan allá y eso genera toda una actitud, creo que es la base de todo esto”.
Por tanto, el arquitecto señala un principio lógico para Guadalajara: “Si la zona finalmente se deja así, no hay ninguna utilidad. Si invertimos y generamos una idea, va a mejorar automáticamente... a generar un cambio...”
Etiquetas: Arquitectura Mexicana
Nobel para Nouvel
Este año se suma al club del Premio Pritzkerel arquitecto francés Jean Nouvel, autor del Instituto del Mundo Arabe de París y del futuro Museo Louvre de Abu Dhabi, entre otros edificios realizados con materiales efímeros que se proponen como espejimos urbanos
Miércoles 9 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa
PARIS.- El jurado que concede este galardón, considerado como el Nobel de la Arquitectura, ha valorado "su valiente búsqueda de nuevas ideas y su desafío a las normas establecidas para ampliar las fronteras. A lo largo de 30 años, Nouvel ha llevado el discurso y la praxis arquitectónicos a nuevos límites". Concluye el fallo que para el arquitecto premiado "no hay, a priori, estilo, sino más bien contexto, entendido en su más amplio sentido, para incluir cultura, localización, programa y cliente, todo lo cual lo empuja a desarrollar una estrategia para cada proyecto".
Jean Nouvel, que recibirá el galardón el 2 de junio próximo, en una ceremonia en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, confiesa: "La noticia me produce una gran alegría porque entro en un club de amigos, entre quienes hay muchos que admiro y respeto". Pero al mismo tiempo el arquitecto declara: "Un premio de este tipo te obliga a asumir una cierta responsabilidad internacional".
-¿Sirven para algo los premios?
-Sirven para ganar más, tener más contratos. Al mismo tiempo, también te condena a ser más exigente contigo mismo. Eres más libre, quizá, pero también estás obligado a ir más allá.
-Entre los veintinueve galardonados con el premio Pritzker hay trece europeos. ¿Sigue siendo la vieja Europa una gran potencia en el terreno de la creación arquitectónica, o es que el resto del mundo está mal representado?
-Esa relación no es sorprendente. Europa sigue estando en el corazón de la creación arquitectónica universal. Antes que nada, Europa también es un mosaico de lenguas, de culturas, un foco de civilización, cuyas raíces se pierden en Atenas, Jerusalén, Roma, donde hubo inmensos constructores y arquitectos. No podemos olvidar a Grecia. No podemos olvidar el Mediterráneo. No podemos olvidar el tejido urbano europeo, fruto de siglos de cultura y civilización. Esa herencia fabulosa sigue estando presente en nuestras vidas. Nuestras ciudades, nuestro tejido urbano, nos ofrecen unas raíces, una historia. Y están en el germen de nuestro futuro.
-Al mismo tiempo, la vieja Europa sigue envejeciendo, crece menos que Estados Unidos, China, India o Brasil, desde hace muchos años. Europa también está en crisis.
-¡Claro que estamos en crisis...! Pero, al mismo tiempo, nuestros problemas urbanos y las soluciones que seamos capaces de aportar también ofrecen respuestas a los problemas de otras culturas y civilizaciones. En Africa, en Asia, no siempre existe la experiencia histórica de Europa en materia urbanística. Nuestros infiernos también hablan de los problemas que deben afrontar otras culturas.
-¿Qué aprendió de sus trabajos en Madrid y Barcelona?
-¡Mucho...! Siempre intento aprender algo, siempre estoy a la escucha de los genios del lugar. En Madrid busqué los ecos de la ciudad, su historia, para la mole inmensa del edificio en el que debía trabajar. Y esa búsqueda me ayudó a escuchar otras voces que vienen de la historia y están bien presentes en la vida de Madrid. En Barcelona, recordé la verticalidad de las esculturas en piedra de Montserrat, la obra de Gaudí, y me asaltó inmediatamente el sueño, la profecía de una torre con ecos mediterráneos que dialogase con esa tradición catalana.
-¿Comprende la rivalidad entre Madrid y Barcelona?
-No estoy seguro. Creo percibir que se trata de espacios e historias muy distintas, que algo pueden tener en común.
-Usted ha construido mucho en París, que también es su ciudad natal. ¿Son comparables las metamorfosis que hoy está sufriendo París con la metamorfosis consumada durante el siglo XIX, que culmina con los grandes proyectos realizados por Haussmann?
-Creo que no. El París de nuestro tiempo está viviendo una gigantesca explosión. Y a nosotros, los arquitectos, los políticos, los ciudadanos, nos toca dar cohesión, vitalidad, a una ciudad nueva. Una ciudad también es una sucesión de capas geológicas. Haussmann, en definitiva, se limitó a organizar y hacer más racional una ciudad que ya existía, ofreciendo nuevas vías de comunicación, creando barrios que también obedecían a razones económicas, políticas, incluso policiales. A nosotros nos toca afrontar una metamorfosis mucho más profunda, necesitada de coherencia, necesitada de una nueva racionalidad, necesitada de reequilibrio entre los espacios donde se trabaja, se habita, se ama, se sufre, se vive de distinta manera.
-El París de ayer todavía nos hace soñar. ¿Nos hará soñar el París suburbano de grandes torres que comienza a emerger, de manera inquietante, entre nudos ferroviarios y autopistas?
-Deberíamos ser capaces de crear una nueva ciudad que nos haga soñar. Tenemos que afrontar inmensos problemas.
-En París, los ciudadanos siguen prefiriendo los apartamentos de la gran época haussmaniana, mucho más caros y "vivibles" que los apartamentos modernos, construidos en grandes torres, frente al Sena.
-Quizás. A nosotros nos corresponde hacer más habitables las nuevas construcciones, ofreciendo nuevas soluciones, lugares más atractivos para vivir.
-El barón Haussman podía construir por decreto policial. Hoy es imprescindible construir contando con equilibrios políticos mucho más complejos.
-Equilibrios que pueden llegar a ser paralizantes. Siempre he sido partidario del diálogo entre ciudadanos, políticos, urbanistas y arquitectos. Pero en algunas grandes ciudades, como ha ocurrido en París, en algunas ocasiones un minúsculo comité de barrio, con intereses liliputienses, puede paralizar grandes obras que muchos consideraban y consideran indispensables.
-¿Existen todavía el espíritu de la tierra, los genios del lugar, en unos territorios donde sólo crecen torres y rascacielos de cemento, acero, vidrio y otros materiales contemporáneos?
-Siempre he creído en las identidades locales. El arquitecto está obligado a contar con ellas para echar muy hondos los cimientos de sus edificios.
-Cuando usted construye en Manhattan, ¿es un arquitecto francés que construye en Estados Unidos, o un arquitecto apátrida que construye en un espacio cosmopolita?
-En Manhattan, los genios del lugar hablan de esa verticalidad fabulosa. Hay una música, un espíritu, una lógica de la verticalidad en Manhattan. Y cada arquitecto que llega debe aportar su grano de arena, su manera de hacer en aquel bosque de torres verticales.
-Durante siglos, el arquitecto estuvo consagrado a glorificar el poder político. Véase, en París, el Louvre, la perspectiva de los Campos Elíseos o el Arco de Triunfo. ¿A la gloria de quién construye el arquitecto de nuestro tiempo?
-Construir cuesta mucho dinero. Las obras públicas son indisociables del poder político. El príncipe, el rey, el político de otro tiempo, tenían poderes excepcionales. En nuestro tiempo, el político también intenta influir y quizás influya en las obras públicas. El arquitecto, por su parte, debe intentar traducir el espíritu de una época a través de los materiales de su época. En nuestro tiempo no todo es oficial ni "político" en el sentido más diminuto del término. El arquitecto dialoga a cada instante con una realidad múltiple, compleja, a la que él intenta aportar un sentido.
-¿Existe un estilo Jean Nouvel?
-¿Un estilo...? Quizá, si se trata de ser fiel a unas ideas básicas, adaptadas de distinta manera en distintos lugares. Lo que yo intento, desde siempre, es hacer visibles, dialogando, distintas realidades del pasado, la historia, el presente y el futuro, dando nueva vida a distintos espacios. Quizá mi obsesión primera sea ser fiel al espíritu de mi época, utilizando materiales tal vez más efímeros que los utilizados en otras épocas, como la piedra, intentando revelar y buscar y dialogar con los espíritus y los genios del lugar.
Por Juan Pedro Quiñonero
ABC
Fotos: E Imagenes TNYT y Gentileza Atelier Jean Nouvel
Etiquetas: La nación, Nouvel, Pritzker
"Lo fácil es diseñar el Guggenheim"
El arquitecto sevillano Santiago Cirugeda promueve intervenciones poco convencionales y de carácter eminentemente social, muy alejadas de la tendencia espectacular de estos momentos.
Rioja2 - 07/04/2008
Basta echar un rápido vistazo a su web, www.recetasurbanas.com, para comprobar que no se trata de un arquitecto al uso. Sus proyectos, repletos de ingenio, se escapan de las últimas tendencias de la arquitectura contemporánea: contenedores para la recogida de escombros que se convierten en zonas de recreo para niños, viviendas urbanas en cuya construcción se emplean los propios andamios, refugios ilegales en los propios árboles, etcétera.
El encuentro con Santiago Cirugeda (Sevilla, 1972) confirma que es un arquitecto inusual. Viste como un joven que acude cada fin de semana a la Mayor, habla sin atribuir ninguna importancia a su trabajo y parece no poseer el gran ego propio de los arquitectos de renombre. Sin embargo, con sus propuestas arquitectónicas nada convencionales ha llegado a traspasar los límites de su actividad profesional para convertirse en un referente social, capaz de acaparar un buen número de páginas en los suplementos dominicales. “Es el constructor de utopías”, como ha señalado María Victoria Sotés, profesora de Historia de Arte, durante la presentación de la conferencia que, bajo el título Diseñando la (i)legalidad, ha inaugurado las 13+1 Jornadas de Diseño en el concurrido salón de actos de la Escuela de Diseño y Superior de Diseño de La Rioja. Previamente Rioja2.com ha mantenido un breve encuentro con Cirugeda.
- ¿Cómo piensa animar a los jóvenes estudiantes a llevar a cabo intervenciones transgresoras? ¿Qué ha preparado su charla?
- He hecho una mezcla rara de proyectos de arquitectura y urbanismo que linda la legalidad y la ilegalidad y plantea la posibilidad de convertir un amasijo de cosas ilegales en otras pactadas públicamente. Es un planteamiento atrevido, es cierto.
- En un ámbito tan serio como es la arquitectura, ¿cómo encajan estas propuestas innovadoras?
- Hay de todo. La política de arquitectura en los últimos años se ha insistido en la espectacularidad, en la creación de edificios singulares. En cambio, yo he optado por otro camino, que no es nuevo precisamente. Empieza hace muchos años y de lo que se trata es de adoptar los proyectos con más pausa: mirar los entornos sociales, que están más desfavorecidos por la arquitectura espectacular; trabajar con proyectos más abiertos a la participación, etcétera. En definitiva, es trabajar con otras pautas, que son propias de la arquitectura, y que, por tanto, no son nada nuevo. La innovación, quizás, reside en la recuperación de esta tendencia.
- ¿Cómo emprendió este camino?
- Por inquietud. Es como al niño que le gusta jugar al fútbol. Estudié arquitectura y no me interesaba mucho la creación de la forma espectacular. Me apasionaba mucho más la incertidumbre de trabajar desde la calle. Es una inquietud como el que le gusta ir de escalada. Me gustan los protocolos más complejos, sociales y directos, más que hacer el virtuosismo de una bonita.
PÚBLICO
- Su forma de trabajar, por tanto, ¿supone pensar más en las circunstancias de las personas que en la propia obra? ¿Significa renunciar al ego?
- Obviamente. Pero este planteamiento resulta mucho más interesante porque aprendes mucho más. Es más gratificante que haya un grupo de mentes, que tan sólo una o dos. Surgen muchas más posibilidades y la satisfacción es mayor. La participación es extraordinaria.
- ¿Qué le ha parecido Logroño? ¿Hay margen para sus intervenciones?
- Sólo he estado un día y la primera impresión ha sido muy buena. Pensaba que el clima iba a ser más frío. He visto que hay un consumo de espacio público interesante. La gente anda por la calle, está en la calle y disfruta. El domingo el centro estaba lleno de gente y había una mezcla de edad bastante interesante. No obstante, lo conozco a fondo, con lo que no tengo una opinión formada sobre la política urbana de Logroño.
- ¿De cuáles de sus intervenciones se siente más orgulloso?
- Normalmente son aquellas que son autogestionadas, que son inventadas. Son intervenciones que interesan mucho a la administración política, que acaba implicándose en los proyectos. La mayor recompensa procede de aquellas que nacen de la espontaneidad de un grupo de ciudadanos y que se acaban haciendo, a pesar de los inconvenientes políticos.
DIFICULTADES
- ¿No resulta difícil superar en ocasiones tantos obstáculos?
- Es evidente, pero para fácil me pongo a diseñar el Guggenheim. Es muy bueno, muy bonito, pero es sólo una cuestión plástica, aunque, eso sí, novedosa y maravillosa. La complejidad de las condiciones, sean políticas, sociales, ilegales, etcétera, es una variable que no se puede controlar. Es más difícil trabajar en este contexto.
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Diez iconos de la arquitectura de los cinco continentes
Autores locales que emigran a través de sus obras y edificaciones construidas con materiales foráneos conforman las urbes del planeta
Marta Molina / MADRID (07-04-2008)
La arquitectura inmóvil se mueve mucho. Las obras viajan a través de sus autores, colonizando el planeta con una malla de formas e ideas que desdibuja las fronteras. Es una suerte de conversación cosmopolita y errante que desbarata chiclés y construye un paisaje global. El de los últimos 20 años.
Ese periodo de tiempo retrata la globalización en el terreno de la arquitectura, la estampa universal de las últimas dos décadas. Una horquilla temporal de la que el arquitecto y catedrático Luis Fernández-Galiano ha seleccionado 33 grandes obras levantadas entre 1990 y 2007 y las ha llevada al papel en un libro editado por la Fundación BBVA. En Atlas de Arquitectura Global Circa 2000, Fernández-Galiano se propone mostrar 'la cartografía arquitectónica de las civilizaciones contemporáneas'. Modernas, pero tradicionales. El autor rechaza la oposición entre ambos términos, ya que su intención es subrayar cómo los autores contemporáneos beben de lo nuevo y de lo viejo por igual.
Este repertorio arquitectónico imita la idiosincrasia del mundo de hoy a través de sus edificaciones más representativas. Obras de autores que exportan proyectos y de países que los compran, de despachos multinacionales y de materiales con mensajes que recorren cientos de miles de kilómetros hasta llegar a destino. Y, a un tiempo, de aquellos que trabajan en solitario, de los que se quedan en casa y cuentan lo de aquí y de quienes importan herramientas para trabajar lo local. Una postal arquitectónica viva, por lo contemporáneo.
'Un estado de la cuestión y un estado del planeta', define Fernández-Galiano. El arquitecto y catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid se ha prestado a comentar para CincoDías diez obras arquitectónicas clave hoy. Desde su punto de vista, las diez que mejor representan los valores de la arquitectura contemporánea. De la que España, dice, ejerce de fantástico laboratorio al vivir una eclosión de proyectos de todas las regiones del globo. Es el caso de Jean Nouvel, recientemente galardonado con el Premio Pritzker, con la Torre Agbar. Éste es ese top ten global:
1. Biblioteca pública de Seattle (EE UU). Arquitectura de vanguardia. El diseño de la biblioteca se proponía cuestionar la visión tradicional de este tipo de edificios, justo cuando Seattle ponía en marcha un gran plan municipal de bibliotecas, en 1998. El edificio -según lo concibieron Kolhaas y Price-Ramus- condensa, distribuye e interpreta la información en todos sus formatos. 'En una época en la que se puede acceder a la información desde cualquier lugar', explica Fernández-Galiano, 'Kolhaas propone una institución innovadora en la que interactúan todos los medios'.
2. Centro cultural Jean Marie Tjibao (Nueva Caledonia). Exponente de la arquitectura vernácula en dimensión monumental. 'Titánica', califica Fernández-Galiano. Renzo Piano, suscritor del Centre Pompidou en París, se devanó los sesos para conseguir expresar la tradición de este archipiélago francés localizado en el Pacífico con un lenguaje moderno. 'Eso significaba poner la tecnología y métodos europeos al servicio de las tradiciones de los canacos', rescata Fernández-Galiano.
3. Museo de arte contemporáneo de Niterói (Brasil). Emblemático, por ubicación y autoría. El centro confirió identidad a Niterói, una ciudad dormitorio a cinco kilómetros de Río de Janeiro. Oscar Niemeyer, autor del proyecto, es el arquitecto en activo de mayor edad. A sus 100 años, el creador de la ciudad de Brasilia es también el único comunista confeso entre el colectivo de arquitectos y la primera persona citada por Fidel Castro en su renuncia al poder. Como en el resto de sus obras, 'Niemeyer presenta en la estructura del centro una metáfora del cuerpo de la mujer brasileña', revela Fernández-Galiano.
4. Torres Petronas (Malasia). Con sus 452 metros de altura, las Petronas fueron recientemente destronadas como edificio más alto del mundo. Por partida doble, este hito de la arquitectura urbana fue superada por la torre Taipei 101 (509 metros) en 2004. A su vez, ésta dejará el trono cuando termine de construirse el Burj Dubai (604 metros), aún en obras. El veterano arquitecto argentino César Pelli quiso que las gemelas se levantaran a un tiempo para comunicar el potencial económico de Kuala Lumpur y su apegado carácter a la tradición.
5. Hotel Explora (Chile). Al extremo más meridional del planeta, entre el macizo de la cordillera de Los Andes y la Patagonia chilena se eleva este majestuoso hotel de la cadena Explora. Con vistas al glaciar de Grey, se confirma como una conexión cuasi perfecta entre arquitectura y naturaleza. Para Fernández-Galiano, 'éste es uno de los mejores ejemplos de desarrollo económico sostenido'.
6. Biblioteca de Alejandría (Egipto). Levantada sobre sus cenizas, como un dinamizador de la economía local, la Biblioteca de Alejandría fue erigida con un claro propósito: recuperar el esplendoroso pasado cultural de esta megalópolis. Con más de cuatro millones de libros, la biblioteca comprende, además de una ingente sala de lectura, planetario, museo de la ciencia, auditorio y otras instalaciones. De forma orbicular, 'el edificio dialoga con el entorno portuario situado a sus pies', remite Fernández-Galiano. El conjunto es obra del colectivo de arquitectos escandinavos Snohetta.
7. Estadio olímpico de Pekín. Quizá 2008 sea el año clave de Pekín en esta primera mitad del siglo XXI. A pocos meses de albergar unos Juegos Olímpicos y cuestionado por todos acerca de sus capacidades, el gigante comunista contesta las críticas de la comunidad internacional con una programación de infraestructuras colosal. El Estadio Nacional de Pekín, con capacidad para 80.000 espectadores, imita un nido de ave, en estructura de acero. De la misma manera que los pájaros rellenan los espacios entre las ramas, los huecos del entramado se cubren con una membrana transparente. El foro estrella de los próximos Juegos es obra del archiconocido despacho suizo Herzog & Meuron.
8. Parlamento de Escocia. La obra tiene algo de simbólico, algo de trágico y algo de polémico. El Parlamento es icono de la recuperación de la autonomía política de Escocia. El arquitecto que lo diseñó, Enric Miralles, murió prematuramente a los 45 años sin terminarlo, de lo que se encargó su esposa, la arquitecta Benedetta Tagliabue. El edificio abrió sus puertas en 2004, tres años después de lo programado y con un coste que superaba en 11 veces el presupuesto inicial de 40 millones de euros. Una comisión de investigación concluyó que el retraso obedecía a marañas burocráticas. Las que justo, el proyecto de Miralles, buscaba visualizar. Al idearlo como una caja transparente, su intención es mostrar al detalle cómo operan los mecanismos de la representación política, en los 35.000 metros cuadrados sobre los que se erige.
9. Nuestra Señora de los Ángeles (California). 'Ofrecer un gran templo en Los Ángeles al elevado número de católicos de la ciudad era una de las principales aspiraciones del cardenal Roger Mahony cuando encargó una catedral para la mayor archidiócesis de Estados Unidos', cuenta Fernández-Galiano. Uno de los elementos más importantes del conjunto, obra del español Rafael Moneo, son las capillas invertidas. Orientadas hacia el deambulatorio, dan la espalda a la nave central, donde se sitúa el altar. La intencionalidad de Moneo fue dotarla de un doble uso: edificio religioso y punto de encuentro para la comunidad latina.
10. Torre Agbar (Barcelona). Entre las seleccionadas, la obra de más actualidad, tras la reciente concesión del Premio Pritzker (el Nobel de arquitectura) a su arquitecto, el francés Jean Nouvel, en marzo. La singularidad de esta torre emerge en el conjunto de la ciudad condal con tal fuerza que consigue colocarla entre las primeras posiciones de los iconos urbanos de Barcelona. En sus 35 plantas y 142 metros, 'Nouvel ha querido evocar un surtidor de agua de presión constante y estabilizada', describe Fernández-Galiano. No en vano, el edificio es sede de la compañía Aguas de Barcelona. Su variación cromática, con chapas de hasta 25 colores, la alejan de la sobria estética corporativa.
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Modernos en el desierto
ANATXU ZABALBEASCOA 05/04/2008
La fiebre por construir en el desierto no es ni nueva ni privativa de los millonarios jeques del Golfo Pérsico. Muchos de los maestros modernos fueron reclamados para dibujar ciudades de futuro en lugares con cimientos milenarios. El pacto era el de un renacimiento mutuo: las estrellas de la vanguardia iban a tener, alejadas de Occidente, sus mayores y mejores oportunidades. En contrapartida, las ciudades de Oriente Próximo adelantarían décadas de progreso en la carrera de la historia. Visto como se quiera, intercambio cultural o carrera de obstáculos, lo cierto es que detrás de espléndidos edificios figuran, de la mano, países con ansias de demostrar su reciente independencia y proyectistas con la ilusión de cambiar el mundo. Aunque tampoco faltaban dictadores compartiendo con arquitectos una férrea voluntad de dejar huella.
Así, Le Corbusier, que ya en 1942 había ensayado el proyecto para una hacienda agrícola en Cherchell, al norte de África, realizó, casi una década después, las casas Shodhan y Sarabhai en Ahmadabad (India). El contacto con los ladrillos hechos a mano y cocidos al sol dejó huella en la arquitectura que el francosuizo continuó levantando en Francia. Tanta como la cubierta plana del Tribunal Supremo que, convertida en lugar de asamblea, marcó el plan urbanístico para otra ciudad india, Chandigarh. Allí firmó Le Corbusier la totalidad de los edificios institucionales: del Parlamento a los ministerios. Otro moderno ancho de miras, Louis Kahn rondaba los sesenta cuando comenzó a proyectar el Instituto Indio de Administración, en Ahmadabad. Y rebosaba los setenta cuando concluyó la Asamblea Nacional de Dhaka, la capital de la entonces joven Bangladesh. La aventura en Oriente fue, en realidad, la última en la vida de este arquitecto que murió al regresar de uno de sus viajes. Le Corbusier y Kahn no estaban solos al otro lado del mundo. Frank Lloyd Wright y Antonin Raymond habían dado los primeros pasos, instalándose en Japón. Farah Diba llamó a Alvar Aalto para que construyera el Museo de Arte Moderno cuando el Sha quería modernizar Teherán. Aunque no tuvo suerte el finlandés. La revolución del ayatolá Jomeini truncó sus planes al igual que la desaparición del rey Faisal le había impedido antes construir otro museo en Bagdad. Con los occidentales, algunos arquitectos locales, como el indio Balkrrishna Doshi, llegaron tan lejos en la modernización de la arquitectura tradicional de su país que su relación con los maestros fue de igual a igual (a pesar de la diferencia de edad, Doshi tiene 81 años hoy). En ese intercambio de visiones está la clave de los viajes arquitectónicos. Las mejores obras de la época fueron permeables: se empaparon del lugar tanto como los autores modificaron, o ampliaron, su visión del mundo y la arquitectura. Por eso, los edificios hablan a un tiempo de los lugares y de sus autores. Se podría decir que lejos de casa fueron más libres. -
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Arquitectos, entre el cielo y la tierra
Oscar Niemeyer, Le Corbusier o Louis I. Kahn son protagonistas de una colección de DVD
ÁNGEL MARTÍN 05/04/2008
Un platillo volante sobrevuela Río de Janeiro, el estadio Maracaná, el Cristo de Corcovado, las playas de Ipanema y Copacabana, y finaliza su viaje posándose unos kilómetros más allá sobre el acantilado. Por las rampas de la nave sale su piloto, un anciano de porte señorial. Luego, durante una hora, habla de edificios y paisajes, de curvas libres y sensuales como las de su país, del compromiso con la pobreza, de esculturas y pueblos americanos.
Durante el otoño de 1954, un hombre de 64 años envía una carta a su madre desde Chandigarh (India), en ella escribe, pese a lo habituado que está a las derrotas, de un triunfo: por fin dispone de libertad. "La más peligrosa de las situaciones", añade.
Un hombre muere de un infarto en una estación de Nueva York, su cuerpo sin identificar permanece en el depósito de cadáveres durante tres días, nadie le reclama. Tenía esposa y dos amantes, hijos con las tres mujeres. Veinticinco años después uno de esos hijos intenta descifrar las incógnitas de aquella muerte, de aquella personalidad.
Los protagonistas de estas historias son los arquitectos Oscar Niemeyer, Le Corbusier y Louis I. Kahn, y la Fundación Caja de Arquitectos ha tenido la elogiable idea de ofrecérselas al público español en la colección Arquia/Documental, que ahora comienza a editarse en soporte DVD, y que tiene previsto lanzar seis a lo largo de 2008. Ha recuperado documentales de prestigio que no estaban disponibles en nuestro país y los comercializa junto a libros complementarios, a los que se han añadido las reflexiones de expertos españoles -Josep M. Botey, Rafael Moneo, Pep Quetglas, Antonio Juárez y Luis Fernández-Galiano- que relacionan con nuestro entorno a los arquitectos protagonistas de esas historias. Lucio Costa, Jorn Utzon, Norman Foster y Santiago Calatrava son otros de los arquitectos que aparecen en la colección.
Todos tienen vidas sugerentes, a menudo, excitantes; son artistas queriendo ser profesionales y viceversa; hablan de formas y líneas imposibles alcanzando el cielo; de dibujos y sueños apenas esbozados y de casas confundidas entre la naturaleza y el pasado. Historias que no siempre tienen final feliz, que también hablan de dificultades y frustraciones artísticas, pero que ellos convierten en retos; y hablan de otros obstáculos, los económicos y políticos, cuando se disparan los presupuestos, cuando al funcionario o político de turno ya no le convencen las propuestas del arquitecto. Y así le pasa a Le Corbusier en la India, a Utzon en Australia, a Örbäk en Malmö. Sorprende cómo en varios de estos documentales las cámaras se mueven con gran libertad en medio de enfrentamientos y discusiones técnicas y que es difícil imaginar se pudieran captar en otros ámbitos. Al menos queda patente que muchas veces las soluciones no salen de la mente del artista, sino del equipo que le rodea.
El primero de los documentales, Oscar Niemeyer. Un arquitecto comprometido (2000), está dirigido por el belga Marc-Henri Wajnberg. Narrado por el propio Niemeyer, al tiempo que nos descubre pasajes fundamentales de su vida, revisita obras suyas como el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, el ovni del principio; la Casa de las Canoas; sus construcciones en Brasilia; la sede del partido comunista en Francia, o el Volcán en Le Havre. Termina con una cita significativa de una canción de Ataulfo Alves, que justifica plenamente el título del documental: "Aparta tu sonrisa de mi camino que quiero pasar con mi dolor. Pero lo que me molesta no son los desaciertos de la vida, sino el dolor inmenso de los más pobres ante la sonrisa indiferente de los acaudalados".
En el mismo DVD se incluye, de Geraldo Motta, Lucio Costa. Brasilia y la utopía moderna (2003), sobre el maestro y amigo de Niemeyer. Costa, desde la sencillez, da una lección magistral de arquitectura y urbanismo. Ambas películas, juntas, se convierten en un excelente documento de la historia de la arquitectura brasileña del siglo XX.
Manu Rewal dirige Le Corbusier en la India. El Capitolio de Chandigarh (2000) y Le Corbusier en la India. Ahmadabad (2000), donde muestra, con imágenes y documentos de la época, a Le Corbusier muy ilusionado con el ambicioso proyecto que el Gobierno indio de Nehru deja en sus manos, que le nombra consejero de Urbanismo y arquitecto jefe del complejo de edificios, incluido el Capitolio, que se construye en Chandigarh. El proyecto no terminó a gusto de todos, pero el propio arquitecto lo consideró testamento y suma de su obra, donde su pintura desempeña un papel fundamental.
Uno de los documentales con mejor factura de la colección es Mi arquitecto (2003), donde Nathaniel Kahn inicia un viaje en busca de respuestas para las preguntas que nunca pudo formularle a su padre, Louis I. Kahn, porque murió cuando tenía 11 años y con el que nunca convivió. Habla con compañeros y amigos, visita los edificios que su padre construyó, intenta captar lo que de él contienen sus paredes. Le susurran los suficientes detalles como para que el espíritu del hijo se tranquilice.
Johnny Örbäk, Santiago Calatrava y su premiado Turning Torso de la ciudad sueca de Malmö son los protagonistas de The Socialist, the Architect & The Twisted Tower (2005), dirigida por Fredrik Gertten; Norman Foster y su erótica torre londinense lo son de Building the Gherkin (2005), que ha dirigido Mirjam von Arx.
El danés Jorn Utzon, que en abril cumple 90 años, en Jorn Utzon, el límite de lo posible (1998), de Daryl Dellora, recuerda los momentos felices, que duraron siete años, en que la Opera House de Sidney se hacía real, pero se oscurecen al rememorar los amargos días del despido incomprensible. Le queda la satisfacción de que su proyecto ha sido influencia fundamental para la arquitectura posterior.
En fin, biografías de arquitectos, historias de edificios, de ideales y sueños, de egos y trabajo en equipo, de zancadillas técnicas y económicas, las que recogen los documentales de esta colección, una excelente oportunidad para que el público en general, y no sólo los profesionales, se acerque con otra mirada a la arquitectura y a la vida. -
Arquia. Documental 1. Dos DVD. Oscar Niemeyer. Un arquitecto comprometido y Lucio Costa y Brasilia y la utopia moderna. 17 euros. www.arquia.es/fundacion
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Una terminal a lo grande
Arranca la T5 de Heathrow, en Londres, un proyecto de Richard Rogers
ANATXU ZABALBEASCOA 05/04/2008
Los primeros días de caos dejan paso al disfrute de un enorme aeropuerto donde la alta tecnología busca la calma y el relax.
Tan grande como Hyde Park, el parque más famoso de Londres, y tan ligera como un jardín, la nueva terminal 5 del aeropuerto de Heathrow despegó en medio del caos y la desorganización (se cancelaron más de cien vuelos) el último fin de semana de marzo, multiplicando por cuatro el espacio de su antecesora, la antigua T4. La ingente terminal firmada por Richard Rogers es el mayor edificio aislado erigido en el Reino Unido hasta la fecha. Un trabajo faraónico que precisó el desvío de dos ríos. Con dos satélites auxiliares, los T5B y T5C (este último previsto para 2010), la T5 es además el primer proyecto de aeropuerto de Rogers, aunque, curiosamente, sea el último que ha concluido el flamante premio Pritzker. Cosas de la arquitectura. Cuando, a finales de los ochenta, el despacho de este arquitecto recibió el encargo de ampliar el principal aeropuerto de su ciudad, estaba concursando para rehacer el de Marsella, que concluyó en apenas tres años. Y cuando en 1997 ganó, con el Estudio Lamela de Madrid, el concurso para construir la T4 de Barajas, llevaba casi una década tomando decisiones sobre la terminal londinense.
Transparente y abierta, los cristales que cubren toda la pared perimetral del aeropuerto ofrecen panorámicas sobre el vecino castillo de Windsor, la residencia de verano de la reina y el legendario estadio de Wembley, ideado por otro arquitecto experto en aeropuertos y ex socio de Rogers, Norman Foster.
Aunque resulte fácil orientarse, gracias a su falta de cerramientos y a la abundante luz natural, y aunque British Airways, la única aerolínea usuaria de la terminal, asegure que la T5 cambia el concepto de despegue facilitándolo y aligerándolo, éste no ha sido un trabajo fácil. La construcción se realizó sin interrumpir el tráfico aéreo de Heathrow, el aeropuerto más transitado del mundo, y al final fue una solución constructiva lo que dio la clave del proyecto y, seguramente, su imagen más icónica. Cuando en 2004 pudo por fin instalarse su gran cubierta curva y preconstruida, los obreros comenzaron a trabajar sin interrupciones (por las lluvias) y lograron terminar el aeropuerto en cuatro años.
Rogers asegura que el mismo espíritu de progreso victoriano que está detrás de las grandes estaciones londinenses de Paddington y Saint Pancras es el que preside su terminal. Las más de cien nuevas tiendas instaladas, de Prada a Paul Smith, llevarán dinamismo a un aeropuerto que, como todos los levantados en las últimas décadas, tiene tanto de infraestructura para el transporte como de centro comercial. Más allá de los retos de rediseñar el mundo que han protagonizado Norman Foster en Hong Kong o Renzo Piano en Osaka, construyendo aeropuertos en terreno ganado al mar, o de la carrera de Foster para construir en Pekín, y en tan sólo cuatro años, el mayor aeropuerto del mundo, también con cubierta aerodinámica, British Airways asegura que la T5 marca un futuro de calma, luz y falta de colas y aglomeraciones.
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"No quiero hacer el edificio más bonito, sino el lugar más hermoso"
Autor de edificios emblemáticos como la Fundación Cartier de París o la Torre Agbar de Barcelona, el arquitecto francés ha ganado el considerado Nobel de la Arquitectura por su "búsqueda continua"
ANATXU ZABALBEASCOA - Madrid - 30/03/2008
Va a perder su aire de maldito. Jean Nouvel (Fumel, Francia, 1945) ha ganado el Premio Pritzker. Famoso desde que firmara un edificio junto al Sena, que abre y cierra sus ventanas como los objetivos de las cámaras fotográficas (el Instituto del Mundo Árabe, 1989) ha recorrido un largo camino inventando tipologías, como las viviendas Nemausus en Nimes, o construyendo iconos como la Torre Agbar de Barcelona o la exquisita Fundación Cartier de París. Una trayectoria tan insaciable a la hora de experimentar le ha reportado, naturalmente, proyectos más y menos acertados. Pero llama la atención que en plena expansión americana (tras el Teatro Guthrie en Minneapolis levanta la Tour Verre junto al MOMA) le haya llegado un premio al que parecía que iba a ser eterno candidato. Al otro lado del teléfono, un satisfecho Nouvel resta importancia a esa coincidencia. "No es EE UU, es mi edad. Cuando un arquitecto con ideas cumple 60 años, llega su edad de oro". Desde ese momento dulce, se muestra incapaz de decidir qué edificio le ha dado el premio. "El jurado ha dicho que valoraba mi actitud: la búsqueda continua. Y yo me siento retratado. No soy capaz de destacar un edificio", declara. Cuenta que un edificio es como una ciudad. "No sabría decir si es mejor Venecia, París o Nueva York. De las ciudades me gustan sus diferencias, como de las personas. Las hay con defectos, claro, pero si te gustan, te gustan en conjunto. Mi trabajo es como una familia, y una familia no es perfecta".
Ha firmado casi 200 proyectos y sigue evolucionando porque, insiste, su único estilo es su actitud. "Cada proyecto es una aventura. Nunca sé si haré algo blanco o negro. Y esa incertidumbre me gusta", asegura. Sin embargo, acostumbrados a sus negros metálicos, es difícil creer que vaya a pasarse al blanco... "Pues en el Museo Branly de París, he usado mucho el color", bromea. "Claro que he hecho edificios sin color, como la Fundación Cartier, pero allí juegan los reflejos que ceden el protagonismo al contexto". Lo que busca Nouvel investigando con sus edificios es "encontrar la pieza que le falta al puzzle. Mis edificios no quieren ser los más bonitos, quieren contribuir a formar el lugar más hermoso". Lo llama la "política de la situación": los vecinos son importantes. "Se debe aprender a convivir con ellos, aunque molesten. La arquitectura tiene que ser respetuosa con el contexto".
Es el Pritzker número 30 y en 30 años de carrera ha dado muchos tumbos. La búsqueda no ha sido sólo profesional; personalmente, también ha sido un hombre revuelto: ha cambiado de socios, de estudio, de organización, y hasta de pareja tres veces. "Mi trabajo, por su naturaleza investigadora, está sujeto al cambio. Soy ambicioso, lo reconozco, pero uno debe serlo cuando construye. Un arquitecto debe trabajar a gusto. Y si me gustan las situaciones inesperadas debo aceptar los cambios que ofrece, o fuerza, la vida".
Si estuviera en sus manos conceder el Pritzker, apunta que se lo daría al minimalista suizo Peter Zumthor. Y, entre los premiados, cree que Frank Gehry fue el que más lo merecía. No sabe si Sarkozy se convertirá en el próximo Mitterrand. Pero cuenta que reunió a 12 arquitectos para contarles que quería a la arquitectura en el centro de su mandato. Y ya ha organizado un concurso de ideas para ordenar los suburbios del Gran París. "La clave es si considerará la arquitectura una cuestión política. Eso, más que las obras ostentosas, puede cambiar la ciudad y la vida de las personas. Veremos". No responde a preguntas políticas. Dice estar a la izquierda, pero cree que la política se hace también diseñando.
En 2012 concluirá el Louvre de Abu Dabi. Construye en tres continentes. Ya era una estrella antes del premio. ¿Qué será después? "Siempre digo que es importante que mis edificios sean más famosos que yo. Si soy famoso no debe ser por ser calvo, sino porque he construido edificios que interesan a la gente y hacen preguntas. Quiero seguir investigando".
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Mexico inventa hormigón transparente
Agregan un ´ingrediente secreto´ que permite el paso a 80% de la luz. Realizan patentes en todo el mundo
EFE
El Universal
Ciudad de México
Sábado 05 de abril de 2008
01:58 Un hormigón inventado por dos universitarios mexicanos que permite construir paredes casi transparentes comenzará a venderse en todo el mundo en menos de dos años, según calculan los fabricantes que guardan celosamente la fórmula secreta.
Este hormigón o concreto, como se conoce en América Latina, es 30% más ligero que el tradicional, permite el paso de hasta el 80% de la luz y presenta las mismas condiciones de dureza, fraguado y resistencia a sismos, explicó Sergio Omar Galván, uno de los inventores.
Esto es posible gracias a un "ingrediente secreto" , que se añade a la tradicional mezcla de grava, cemento blanco y arena con la que se fabrica el hormigón, y que los inventores no quieren desvelar ya que están patentando la fórmula en varios países después de que en octubre de 2006 la registraran en México.
El concreto es la mezcla con la que se elabora la estructura de casi todos los edificios y sólo en México se utilizan anualmente miles de toneladas de este producto por un valor aproximado de 5 mil millones de dólares.
El hormigón translúcido se vende en el mercado mexicano desde el año 2005, cuando Galván y Joel Sosa, entonces estudiantes de ingeniería civil en la Universidad Autónoma de Metropolitana (UAM) , desarrollaron su fórmula y fundaron la empresa Concretos Translúcidos (CT) para fabricarlo.
Hasta la fecha, "las ventas han sido muy lentas, porque todo nuestro tiempo lo hemos dedicado a las patentes y hemos seguido realizando pruebas" hasta definir el producto que se va a vender, explicó Roberto Sánchez, uno de los directivos de CT.
"Nuestro objetivo es ir creando una red de alianzas estratégicas con personas en otros lugares para que se pueda fabricar localmente el producto y de esa manera evitarnos la transportación" , prosiguió.
Ello es posible gracias a que el concreto translúcido requiere para su elaboración la misma maquinaria que el convencional, sin necesidad de ninguna inversión para adaptarla.
Además de esto, la empresa tiene intención de profesionalizar la página web de que dispone actualmente para convertirla en un escaparate en el que los clientes puedan adquirir el producto desde cualquier lugar.
Pese a que las características de este hormigón permitirían utilizarlo para construir columnas, techos y paredes y edificios en las mismas condiciones que el tradicional, no es este el uso del producto que CT publicita.
Los motivos son dos: el primero de ellos es el precio de 7 mil pesos por metro cúbico (unos 700 dólares) frente a los 225 del concreto tradicional, algo que lo haría impopular entre los constructores a pesar del ahorro de luz eléctrica que se derivaría de su uso en muros y techos.
El segundo es que su alto grado de transparencia permitiría ver las varillas de la estructura, que al cabo de un tiempo estarían oxidadas y antiestéticas, por efecto del contacto con el aire y el agua, que permean el hormigón translúcido del mismo modo que el convencional.
Por esta razón, CT ha decidido ofertar especialmente placas de concreto con grava de colores vistosos, fáciles de transportar y que se puedan colocar en techos y paredes.
Las piezas están concebidas para colocarse en huecos de ventanas, "vestíbulos, placas para lavamanos, regaderas o mingitorios" , pero el hecho de que el hormigón se adapte a la forma del molde en el que se fragua permite crear bloques para cualquier uso.
De hecho, CT ha elaborado ya una pieza para un helipuerto, la fachada de un edificio en el estado de Querétaro y tiene en marcha un proyecto para el Museo Universitario de Arte Contemporáneo en Ciudad de México.
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Jean Nouvel, admirador de la 'vital' arquitectura española, pero con reservas
El autor de la Torre Agbar de Barcelona, Jean Nouvel, se declara admirador de la 'vital' arquitectura que se desarrolla en España, segundo país en el que más ha trabajado, sólo superado por su Francia natal, pero alerta, en una entrevista con Efe, sobre el peligro de construir en exceso.
El arquitecto francés Jean Nouvel, galardonado con el Premio Pritzker 2008, durante su visita ayer al IVAM a la exposición Ingestum, de Bigas Luna.
Jean nouvel, admirador de la vital arquitectura
Galardonado el pasado 30 de marzo con el premio Pritzker, considerado el Nobel de la Arquitectura, este artista internacional de 62 años que firmó la ampliación del Museo Reina Sofía de Madrid, advierte de que 'en España se ha construido mucho y muy rápido'.
Un frenesí que en su opinión puede suponer un peligro, 'para las costas' en particular y para todo el territorio en general.
Ferviente defensor de la arquitectura 'singular' frente a la 'clonada', Jean Nouvel dice que se siente 'especialmente sensible ante el trabajo de Enric Miralles y (Benedetta) Tagliabue', autores del Mercado de Santa Caterina (Barcelona), del centro comercial del Trinity Quarter (Reino Unido) o del pabellón español en la Exposición Universal de 2010, en Shanghai (China).
De hecho, les considera como los 'testigos de la identidad arquitectónica española más evidente', según contó a Efe en una entrevista telefónica.
Defensor de firmes principios, el ganador del premio de arquitectura más prestigioso del mundo reivindica esta disciplina como 'testimonio que va a permanecer sobre la preocupación de una generación'.
Por ello piensa que debe marcar, con el paso del tiempo, la 'presencia de la gente que ha desaparecido'.
Este arquitecto y urbanista que viste de negro desde los años 80, porque piensa que transmite sobriedad y cuya calvicie se ha convertido en uno de sus signos de identidad, defiende la 'localización de la arquitectura' en el tiempo y en el espacio, porque, recalca, 'un edificio es testigo de una época'.
Razón por la que lamenta en alto grado que sus colegas 'reflexionen cada vez menos sobre la relación que se establece entre un edificio y una geografía o una historia'.
Nacido en Fumel (sur) y afincado en París, el autor del Museo del Quai Branly de las Artes Primeras, uno de sus últimos éxitos en la capital, aunque también muy criticado, no se opone a que ésta evolucione y se abra a la expansión vertical, como querría su alcalde recién reelegido, el socialista Betrand Delanoe.
El autor de numerosos rascacielos monumentales, el último de ellos en construcción en el corazón de Manhattan, la Torre de Cristal, de 75 pisos, toma así partido en el debate urbanístico central que agita la ciudad.
Para Nouvel, el posible crecimiento de París en vertical evitaría que se convirtiese en un museo y contribuiría a mejorar los problemas de circulación.
Nouvel aboga también por la 'investigación de la política de situación'.
Por ello, lamenta 'no haber podido construir' el Museo Guggenheim de Río de Janeiro 'que era un proyecto verdaderamente extraordinario', al estar localizado sobre un conjunto de accidentes geográficos 'que prolongaban el descenso del relieve natural de la ciudad'.
Su plan para este museo impulsado desde Estados Unidos por la Fundación Solomon Guggenheim fue suspendido en mayo de 2003, un mes después de ser aprobado, por una sentencia judicial que lo consideró perjudicial para las arcas de la ciudad, e inconstitucional, pues dependía en algunos aspectos de la ley estadounidense.
El autor de célebres monumentos de la arquitectura contemporánea como el Instituto del Mundo Árabe de París o la Torre Dentsu (Tokio) tampoco logró imponer su proyecto Guggenheim para la ciudad de Guadalajara (México), adjudicado al mexicano Enrique Norten, quien lo inaugurará en 2010.
Constructor de la Ópera de Lyon (Francia), del Palacio de Cultura y Congresos de Lucerna (Suiza) y de la Galería Lafayette de Berlín (Alemania), Nouvel se describe a sí mismo como 'un convencido de la particularidad y de la identidad'.
Un experto a quien 'lo que más miedo le da' son esas ciudades que comienzan a parecerse unas a otras y 'a perder su carácter'.
'Ya no estamos en la época posmoderna, estamos en el simulacro de la historia', mantiene este virtuoso de la arquitectura dedicado actualmente a elevarla en lugares tan contrastados como China, Líbano, Italia, Austria, Qatar o Estados Unidos.
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Francés Jean Nouvel obtiene el premio Pritzker de arquitectura
Lunes 31 de Marzo de 2008
14:34
Agencias
LOS ANGELES.- El francés Jean Nouvel recibió ayer el premio Pritzker, el más prestigioso de la arquitectura mundial, anunciaron los organizadores del evento anual en Los Angeles.
Nouvel, de 62 años, fue distinguido por el conjunto de su carrera, marcada por "su valiente búsqueda de nuevas ideas y su cuestionamiento de las normas aceptadas, a fin de superar los límites de su campo de actividad", declaró Thomas Pritzker, presidente de la fundación Hyatt, que entrega el premio desde 1979.
El jurado de siete miembros, entre ellos arquitectos de renombre internacional, historiadores y universitarios, reconoció "la coherencia, la imaginación y sobre todo la insaciable necesidad de experimentaciones creativas" en la obra de Jean Nouvel.
Dotado con 100.000 dólares y simbolizado por una medalla de bronce, este premio, que a veces se llama "el Nóbel de Arquitectura", será entregado el 2 de junio durante una ceremonia en la Biblioteca del Congreso en Washington.
El Presidente francés, Nicolas Sarkozy, rindió tributo hoy al arquitecto galo con motivo del premio.
Sarkozy "saluda en Jean Nouvel a un inmenso creador, con un genio especialmente fecundo, que ha sabido renovar constantemente sus enfoques", según un comunicado difundido por el Elíseo.
El jefe de Estado destacó que después de Christian de Portzamparc en 1994 Nouvel es el segundo arquitecto francés galardonado con el Pritzker, "la máxima distinción internacional que pueda recibir un arquitecto".
Para Sarkozy, la atribución del premio a Nouvel es un respaldo al lugar "eminente de la creación francesa en la escena internacional".
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Comparte Ferrater su arquitectura
Por: Juan Zapata Pacheco, Martes, 01 de Abril de 2008
Carlos Ferrater
Uno de los arquitectos catalanes más importantes a nivel internacional, Carlos Ferrater, tuvo un encuentro con los estudiantes del ITESM en el Auditorio Luis Elizondo.
Uno de los arquitectos catalanes más importantes a nivel internacional, Carlos Ferrater, tuvo un encuentro con los estudiantes del Tecnológico de Monterrey (ITESM) en el Auditorio Luis Elizondo, en el que por más de una hora y media compartió sus experiencias personales en torno a la construcción de viviendas y sus ocupantes.
Su conferencia magistral, “Casas y habitantes”, se dio en el marco de la Cátedra Luis Barragán, que el ITESM creó para honrar la memoria de uno de los más grandes arquitectos mexicanos del siglo XX, que dejó su huella en Monterrey en obras como el Faro de Comercio
Ferrater, por su parte, es reconocido por sus obras en Barcelona de los años ochenta, que incluyen tres islas en la Vila Olimpica y en la Vall d Hebrón, el hotel Juan Carlos I y un edificio en la avenida Foix.
Y en los años noventa, el jardín Botánico y el palacio de Congresos de la misma ciudad.
El arquitecto dividió su ponencia en torno a cinco historias, cada una de ellas involucrando dos proyectos de construcción de casas, vinculados entre sí por la relación con los ocupantes, o por el tipo de proyecto.
Resaltó la labor del arquitecto como diseñador de “espacios para la gente”, destacando su interés en la esfera íntima y la relación con los usuarios o clientes, ya que finalmente ellos son los que habitarán el edificio.
Con esto retomó el espíritu de Luis Barragán, a quien situó en la estirpe de los maestros que tuvieron una fuerte conexión con quienes trabajaban.
Barragán es reconocido por las casas unifamiliares que construyó y que ayudaron a definir su estética.
Ferrater inició su exposición con dos casas que construyó en Estartit, una pequeña población catalana a la orilla del mar, dos casas para una misma familia, donde tuvo que luchar contra tormentas que hicieron peligrar la construcción y le revelaron la arquitectura como algo serio, no como un mero juego.
Luego explicó dos casas que construyó en las montañas de Barcelona, uno de las cuales, la casa Triginer (1997), le tomó demasiado trabajo, dada la mala ubicación del terreno en el que se debía proyectar, por lo que estuvo al borde de cancelar su participación.
Este mismo proyecto sería ganador del Premio Década de la Fundación Óscar Tusquets el año pasado, un premio que reconoce edificios construidos una década atrás como una manera de evaluar convincentemente la trascendencia o no de un proyecto arquitectónico.
La conferencia, más que presentar sus visiones teóricas o técnicas de la arquitectura, mostró el lado humano del artista, quien destacó su relación para con los ocupantes y sus familias, lo cual le ayudó a definir las necesidades de cada proyecto, en función del ocupante.
Por otro lado, también mostró claramente la idea de Ferrater de retomar aspectos tradicionales en el entorno del edificio, o de utilizar elementos antiguos ya presentes en un terreno para generar a partir de ellos proyectos en que conviven tradición y modernidad.
Un ejemplo de ello es una casa de verano que el arquitecto construyó para su familia en la isla de Menorca, donde aprovechó unas estructuras utilizadas para guardar el ganado para proyectar su vivienda, donde utilizó la cantera tan común de las Islas Baleares.
Otro proyecto emblemático fue la casa que proyectó para su hermano, un fotógrafo de modas, a partir de lo que fueran unos viejos graneros en una comunidad catalana.
Etiquetas: Barcelona, Ferrater
En arquitectura no todo es lenguaje: Ferrater
El catalán dictó una conferencia ante un auditorio repleto
Su participación se da dentro de la edición 17 de la Cátedra Luis Barragán del Tec.
1-Abril-08
Mallorca, Santander y Barcelona han sido territorios en los que, en algún momento, la mirada de Carlos Ferrater ha tomado la batuta para transformar el ambiente, el paisaje, la vida misma. “No todo es lenguaje en la arquitectura”, dice ante el micrófono este artista mediterráneo de los muros y las superficies. “Al momento de levantar un proyecto, tenemos que pensar en construir”.
Veámoslo con atención. Este hombre tiene la clara imagen de un rebelde. Su cabello esponjado y desparpajado lo revela como alguien inquieto, pero su inteligencia sistemática y la velocidad de su pensamiento desmienten esa sospecha.
A través de la historia de cinco casas y 10 familias, el arquitecto catalán Carlos Ferrater reveló algunas de las claves de su proceso creativo, su imaginación y su talento como constructor. Eso ocurrió ayer al mediodía en una sala del auditorio Luis Elizondo llena a reventar.
La obra de Ferrater es la protagonista de la edición 17 de la Cátedra Luis Barragán, del ITESM. Así, a través de proyecciones y de una charla directa, amena y desprovista de tecnicismos, nos asomamos al nacimiento de cinco casas envueltas en bosques, montañas o playas, casas que nos deparan sorpresas y maravillas, casas plagadas de luz y contrastes, casas amables, casas vivas, casas habitables.
A pesar de ser dueño de un prestigio que se expande desde Italia hasta Francia y no cesa de crecer en América Latina, el arquitecto catalán se refirió a la evolución de su propia obra con desenfado, con lucidez, y a veces con ironía, despojado de toda tentación por el maquillaje y el disfraz.
Esta vez el constructor de tres manzanas de la Villa Olímpica y ganador del premio Ciudad de Barcelona y el premio Brunel visita por primera vez Monterrey. Esta es la primera conferencia que sustenta ante los arquitectos de nuestra ciudad, y no quiso desaprovechar la oportunidad con un discurso académico. Sencillamente desenfundó sus conceptos y atinó en cada uno de sus disparos. ¿Cómo resolver una casa al filo de un acantilado? ¿Cómo despojarse del frío aspecto del cemento y sustituirlo por la fuerza de una trama de sombras? ¿Cómo abordar la creación de una casa para una familia en pleno crecimiento y multiplicación? Como si se tratara de una estrella de rock, Ferrater mantuvo despierta la atención de los jóvenes estudiantes en el Luis Elizondo, y llegado el momento se entregó a la mediterránea costumbre de proseguir la charla hasta sus últimas consecuencias.
En la mesa en estuvieron presentes Mario Martínez, titular de ingeniería y arquitectura del ITESM, Eduardo Padilla, responsable de la Cátedra Luis Barragán, y Josep María Montaner.
Monterrey/Gabriel Contreras
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NICE JEAN NOUVEL Prix Pritzker au panthéon de l'architecture
(Nice Rendez-Vous) | CULTURE | JEAN NOUVEL PRIX PRITZKER - Le Prix Pritzker, la plus importante récompense en matière d'architecture dans le monde, a été attribué dimanche à Jean Nouvel par un jury de sept membres, réuni à Los Angeles. Après Christian de Portzamparc, lauréat en 1994, il devient ainsi le deuxième Français à obtenir cette consécration du monde de l'architecture, considérée comme l’équivalent d’un prix Nobel. Comme 32e lauréat, il entre ainsi officiellement dans un club très fermé, dont il faisait en fait déjà partie par l’importance et la qualité de ses réalisations à travers le monde, où il côtoiera Frank Gehry, Renzo Piano, Richard Rogers, Sir Norman Foster, Jacques Herzog et Pierre De Meuron.
Nice aura donc la chance insigne de recevoir bientôt en ses murs et ses murailles l’homme en noir qui a décidé d’installer dans le quartier du Port ses bureaux, et dans la batterie semi enterrée du Mont Boron sa fondation. Voir l'article de NiceRendezVous ici.
Lors de la cérémonie officielle de remise des prix qui sera organisée le 2 juin 2008 à la Bibliothèque du Congrès américain à Washington, il recevra une médaille en bronze prestigieuse et un chèque de 100.000 dollars (63.300 euros).
Lorsque nous l’avions rencontré sur la colline qui domine Nice et la rade de Villefranche, il nous avait fait part de son enthousiasme en crapahutant joyeusement dans la pinède et le maquis qui a envahi la batterie où il installera sa fondation. Pour lui qui a toujours eu la bougeotte, ce lieu de travail projeté, avec son climat, sa lumière et ses couleurs lui semblait être devenu absolument nécessaire à sa soixantaine triomphante. Il veut retrouver l’énergie des années 80 lorsqu’il fonda la Biennale d’architecture, inviter de jeunes architectes, monter chaque année une exposition, organiser des rencontres sur des thèmes liés à la Méditerranée dans différents endroits de la ville.
Et montrant, au bout de la Baie des Anges qui s’étendait à nos pieds, les pistes de l’aéroport Nice Côte d’Azur, il se félicitait déjà de recevoir en ces lieux, ses collaborateurs et ses clients venus du monde entier.
Nous nous en félicitons aussi pour le rayonnement de Nice la belle endormie.
nouvel-nice-mont-boron — Jean Nouvel décrivant les aménagements discrets qu'il va réaliser dans l'enceinte de la batterie du Mont Boron baie-des-anges-nice — Vu du fort sur la Baie des Anges et l'Aéroport Nice Côte d'Azur
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