sábado, diciembre 29, 2007

Richard Rogers al fin ganó el Pritzker

Una de las notas arquitectónicas más destacadas del 2007 fue el reconocimiento con el Nobel de la Arquitectura para el británico.

Redacción Construir

Lo más rescatable del devenir arquitectónico mundial del año que fenece llegó de la mano de Richard Rogers, un brillante arquitecto británico nacido en Florencia, Italia, en 1933.


Lo importante es el premio, no cuándo llega, declaró Richard Rogers en una entrevista telefónica con The New York Times.

Así que el arquitecto de la sonrisa permanente, ya galardonado varias veces por su excelencia, no hace caso a los que dicen que es un reconocimiento tardío y está feliz con su Pritzker, equivalente al Nobel de Arquitectura.

¿Qué otra cosa podría haber dicho este pionero de la eficiencia energética, eterno mentor de ciudades más habitables y famoso por su sociabilidad y su simpatía?, cuestiona una nota del diario Clarín de Buenos Aires. Si algo destacan de él quienes lo conocen más allá de lo profesional, es su calidad humana, asevera el rotativo argentino.

Casi ningún arquitecto deja su estudio (con oficinas en Londres, Barcelona, Madrid y Tokio) gracias al extraordinario clima de trabajo y a una cláusula que el mismo Rogers impuso y sostiene a rajatabla: el sueldo de ningún director puede superar más de 6 veces al del arquitecto que menos gana.

Por eso, justamente ahora, la firma, antes Richard Rogers Partnership, pasó a llamarse Rogers Stirk Harbour + Partners, en reconocimiento a sus principales asociados.

Es verdad que Renzo Piano, su coequipier del Centro Pompidou -y jurado en esta edición del Pritzker, recibió el premio en 1998. Y que en 1999 le tocó a Norman Foster, compañero de estudios en Yale, uno de sus socios en el Team 4 y referente como él del ‘high tech’.

Pero Rogers ya había sido destacado antes, en 1985 con la Real Medalla de Oro británica, a poco de la finalización de uno de los hitos de su carrera: el Lloyd's de Londres.

Para sir Nicholas Serota -director de la Tate Gallery, cuya junta directiva Rogers presidió durante algunos años- el Lloyd's grafica una de las principales paradojas del arquitecto: “Resultaba en verdad extraño que un hombre tan humano diseñara una arquitectura tan tecnocrática”.

Sin embargo, opinó Serota para el diario The Guardian de Londres, se trata de una paradoja que Rogers resolvió muchas veces, a partir del Centro Pompidou, en los setenta. En palabras del jurado del Pritzker, los proyectos claves de Rogers son “momentos definitorios en la historia de la arquitectura contemporánea”.

Y ponen como ejemplo el Centro Georges Pompidou, que “revolucionó el concepto de museo, transformando monumentos para una élite en espacios populares de intercambio social y cultural”.

La arquitecta iraquí Zaha Hadid, quien ganó el premio en 2004, tampoco ahorró elogios: “Richard siempre fue muy solidario. Con él nunca se establecen relaciones de rivalidad, ni siquiera cuando se compite por el mismo trabajo”.

La fórmula perfecta. Nacido en Florencia y criado en Londres, Rogers no se destacó hasta mayorcito en los ámbitos académicos. Una dislexia no detectada lo llevó a una escuela para chicos con retraso y recién después del servicio militar y tras una visita a Ernesto Rogers (arquitecto milanés primo de su padre) se decidió por la arquitectura.

Estudió en Inglaterra y la beca Fulbright lo llevó a perfeccionarse en EE.UU., donde se asoció con Foster y las por entonces esposas de ambos, Wendy y Sue.

The Guardian completa su trascendencia diciendo que la arquitectura, con Rogers, se vistió de pantalones largos.



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Barcelona potenciará nuevas zonas turísticas para descongestionar el centro

29/12/2007 | Actualizada a las 13:37h

Barcelona. (EFECOM).- Turismo de Barcelona quiere potenciar nuevas áreas de la ciudad para desconcentrar la presión turística que hay en algunas zonas, como el centro de Barcelona, y animar a los visitantes a que descubran nuevos iconos turísticos de la ciudad que no son tan conocidos.

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El director de Turismo de Barcelona, Pere Duran, ha explicado en una entrevista a Efe que el consorcio trabaja en nuevos productos que ayuden a desconcentrar la presión turística que actualmente hay sobre ciertas zonas de la ciudad.

Para Duran, Barcelona tiene muchos lugares interesantes que los turistas todavía no saben que existen, y ha puesto como ejemplo el laberinto de Horta.

"Es complicado, porque todo el mundo quiere ver lo mismo a la misma hora", ha dicho Duran, aunque ha señalado que si se ponen los instrumentos necesarios para dar notoriedad a algunos puntos de interés que tiene la ciudad y que todavía no son considerados iconos turísticos, se pueden potenciar nuevas zonas turísticas.

Turismo de Barcelona está elaborando un estudio sobre los diferentes barrios de Barcelona que señalará qué elementos interesantes todavía son desconocidos por los turistas y pueden convertirse en nuevos polos de atracción.

El estudio servirá para planificar nuevas rutas de autobuses o bien para proponer rutas a partir del metro de Barcelona, aunque Duran ha reconocido que éste es un proceso lento, ya que pasará un tiempo hasta que las guías incluyan una reseña sobre estas nuevas atracciones turísticas.

Otro de los proyectos que impulsa Turismo de Barcelona es que la ciudad acoja de forma permanente el Festival Mundial de la Arquitectura, que se celebra este año por primera vez en Barcelona y que será una "especie de entrega de los Óscar de la arquitectura" a los edificios más emblemáticos del mundo.

En esta primera edición, se espera la asistencia de entre 2.000 y 3.000 personas, pero se prevé que, año tras año, estos premios se conviertan en una referencia en el mundo de la arquitectura.

En el año 2009, este acontecimiento coincidirá con la celebración del año Cerdà ya que se conmemorará el 150 aniversario del plan arquitectónico homónimo y que supuso la creación del Eixample de Barcelona.

Se da la circunstancia de que el patrimonio arquitectónico de la ciudad recibe la nota más alta en la puntuación dada por los turistas que visitan Barcelona.

En el año 2008, también se celebrará el 50 aniversario de los premios FAD de arquitectura e interiorismo y con todos estos acontecimientos relacionados con el mundo de la arquitectura, Turismo de Barcelona está estudiando poner en marcha nuevos instrumentos turísticos relacionados con el sector, como un autobús turístico vinculado al mundo de la arquitectura.

Durante el año 2008, Turismo de Barcelona seguirá promocionando la ciudad por el mundo, insistiendo en los mercado maduros, como pueden ser Europa y Estados Unidos, y los considerados emergentes, como China y la India, países con un gran potencial turístico que ahora tienen el problema de la dificultad para conseguir visados.

Además, este próximo año Turismo de Barcelona irá por primera vez a Sudáfrica para promocionar Barcelona, ya que «hemos detectado que allí hay un cierto potencial» para atraer a los turistas.

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Siza diseña un singular edificio de azulejos para el Paraninfo de la UPV

Situado junto al puente de Deusto, estará finalizado a principios de 2010

JUNE FERNÁNDEZ - Bilbao - 28/12/2007


Abandoibarra, símbolo de la transformación socioeconómica de Bilbao con el Museo Guggenheim como principal emblema, contará próximamente con un nuevo edificio singular firmado por uno de los arquitectos de mayor prestigio mundial. El portugués Álvaro Siza, premio Pritzker -considerado el Nobel de la arquitectura- de 1992, presentó ayer en Bilbao un diseño "delicado pero potente" que albergará el Paraninfo de la Universidad del País Vasco (UPV). La BBK, propietaria del edificio -en el que invertirá 18 millones de euros-, se lo ha cedido a la universidad pública, que lo empleará para celebrar actos académicos y culturales con los que desea ganar presencia en la ciudad.

El edificio de Siza, de 9.000 metros cuadrados y fachada recubierta de azulejo, empezará a construirse hacia abril del 2008 entre el puente de Deusto y la nueva biblioteca de vidrio de la Universidad de Deusto, diseñada por otro de los grandes de la arquitectura, Rafael Moneo. Completará así la transformación de Abandoibarra en la cara más vanguardista de la ciudad, con el Guggenheim de Frank Gehry como centro.

"Bello" fue el adjetivo con el que tanto el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, como el rector de la UPV, Juan Ignacio Pérez, definieron el proyecto de Siza. Se trata de una base rectangular sobre la que se alzan dos torres unidas en forma de L. Las fachadas norte y este, donde se encontrará la entrada principal, estarán revestidas de azulejo, mientras que la piedra gris recubrirá las caras posteriores. Siza destacó como rasgo característico del diseño que dichos materiales "se transforman, cambiando de color con los rayos del sol y las nubes".

La planta baja, de 2.300 metros, albergará un auditorio con aforo para 443 personas, un amplio vestíbulo y la tienda de la UPV que ahora se encuentra en Moyúa. La sede del Rectorado, confirmaron fuentes de la universidad, seguirá en Leioa, aunque Siza destacó los espacios reservados para los consejos de gobierno y otros encuentros institucionales. Habrá también una sala de conferencias, otra para ruedas de prensa y cuatro para exposiciones, además de aparcamiento subterráneo, oficinas y almacenes.

Si para el Ayuntamiento el proyecto representa la consolidación de Abandoibarra como rostro del nuevo Bilbao, el Paraninfo será la cara más visible de la apuesta de la UPV por acercarse a la capital. Próximamente, la universidad pública concentrará en San Mamés todos los estudios de Ingeniería y en Sarriko los de económicos y jurídicos. El Paraninfo, insistió el rector, permitirá una "apertura a la sociedad", dinamizará la vida cultural y social de Bilbao y dará "más proyección a las instituciones universitarias".

La UPV dispone también de otro edificio de la BBK en el Casco Viejo, donde estudian las personas mayores de 55 años.


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Arquitectos españoles en el desierto

Varios estudios realizan proyectos colosales en Libia y el golfo Pérsico

ANATXU ZABALBEASCOA - Madrid - 28/12/2007


Entre las arenas de los desiertos cercanos a Dubai y Libia crece un nuevo mundo, un mundo arquitectónico de otra era, aunque real. Un planeta en el que, al margen de la popularidad de las firmas-estrella, cuentan, también, las propuestas. Y es esa atención al proyecto, por encima de su autor, lo que ha abierto la puerta a varios estudios españoles.

En opinión del cordobés Rafael de la Hoz, autor del Distrito C de Telefónica en Madrid y de un proyecto de nueve torres residenciales de 20 plantas cada una al sur de Dubai, ha sido Internet lo que ha hecho posible que ellos trabajen en el desierto. "La información que circula por Internet está transformando el mundo. Gracias a ella, nos invitaron a participar en concursos en Dubai. Y aunque no ganamos los primeros, conocimos a gente. Pusimos un primer pie".

Ese pie ha dado sus frutos. Pero no ha sido fácil. Asociado con el Estudio Lamela, coautor con Richard Rogers de la T-4 de Barajas, "para no arruinarnos en la aventura del desierto", De la Hoz diseñó un rascacielos y la sede del Banco Islámico en Abu-Dabi. Pero aquello no cuajó. Explica que Dubai pertenece sólo a unas familias. "Ellos encargan diseños. Y luego con las imágenes y los nombres salen al mundo a buscar inversores. Eso hace que haya mucha gente con proyectos en Dubai. Los habrá visto: se los están ofreciendo a Zaha Hadid o a Alejandro Zaera, pero de todo eso se construye muy poco".

De la Hoz y Lamela admiten que construir allí es un reto. Pero el cordobés no se engaña: "Es una arquitectura de fachada. Dubai es el país de la imagen, y así no es fácil hacer arquitectura".

Es cierto que Alejandro Zaera diseñó un conjunto de torres en Dubai. También que todavía no ha cuajado ningún proyecto. Así, lo que justifica la implicación en Dubai de los arquitectos más famosos del mundo es tan sencillo como antiguo: el dinero. Dubai es hoy territorio globalizado. Sus hoteles de siete estrellas han desbancado la idea del confort occidental. Por eso aunque Zaera opine que "entre Dubai y Corea es más lo común que lo distinto", a Dubai ya no le interesa ser igual. Necesita ser mejor.

"Los concursos están muy bien organizados. Son generosos con los honorarios y estrictos con los jurados. Eso sí, son terriblemente exigentes con los plazos", explica Ramón Vilalta de RCR, uno de los despachos españoles (de Olot, Girona) que más atención internacional suscita.

Esa peculiaridad ha hecho que estos proyectistas defendiesen la necesidad de conocer el lugar y de tener las obras cerca. Hasta ahora. Rechazaron invitaciones a construir en China, pero la aventura del desierto les ha convencido. Lo viven, sin duda alguna, como el mayor reto de su carrera. En el concurso para levantar un Centro de la Creatividad, "para empresas y gente con talento", desbancaron a la japonesa Kazuyo Sejima y a los suizos Herzog & De Meuron. Idearon un conjunto de cinco edificios emblemáticos "que hablan con el paisaje".

El 13 de enero regresarán a Dubai y en seis meses deberán entregar el proyecto que crecerá cerca del Burj Dubai. "Los plazos son una locura. Quieren tenerlo construido todo en 2010", apunta Vilalta, "pero la experiencia es de película". De película. Los planos del estudio coruñés A-cero para levantar un espectacular conjunto de siete torres en Madinat Al Arab, en la Costa de Dubai, también han sido aprobados, asegura Joaquín Torres, director de la firma. Pasar de diseñar viviendas unifamiliares a construir "dos rascacielos gigantes arrodillados frente al mar", ciertamente no ocurre todos los días.

Los contratos detallan escrupulosamente, a la americana, cada plazo de entrega. Jesús María Susperregui, director del estudio de arquitectura ACXT, cree que es esa capacidad de respuesta lo que ha llevado a su despacho a construir algunas de las infraestructuras de un país relativamente cercano a los Emiratos, Libia. Allí la historia es otra. "Toda la modernización está por hacer".

De momento, Susperregui y los más de 70 arquitectos de su empresa están levantando dos universidades, una en Trípoli y la otra en Misrata. "Nos vinieron a buscar los norteamericanos, que son los que en realidad actúan de intermediarios y realizan la gestión de los proyectos", apunta.




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jueves, diciembre 27, 2007

Arquitectura Niemeyer, la más sensual del mundo

Edmundo Font

Miércoles, 26 de diciembre de 2007

“No es el ángulo recto lo que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre; lo que me atrae es la curva libre y sensual. La curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en las nubes del cielo, en las curvas de la mujer perfecta.” Oscar Niemeyer

La declaración de principios que contiene este epígrafe tiene su razón de ser en un país de belleza inconmensurable, como el Brasil, donde aunque ustedes no lo crean se puede llegar a perder el aliento ante el paisaje arrollador de Río de Janeiro o al paso de una garota de Ipanema, como la que hizo componer a Tom Jobim y escribir a Vinicius de Moraes uno de los himnos más amorosos del mundo. Por su parte, con esas líneas que sintetizan la estética de uno de los prodigios de la arquitectura contemporánea, Oscar Niemeyer emprendía un vuelo solitario, el de su propio proceso creativo, abandonando la visión de su maestro Le Corbusier, que al contrario, llegó a redactar y pintar el “Poema del Angulo Recto”, como testimonio de su saber y proyecciones iniciáticas. Estamos hablando de dos genios de la naturaleza reconstituida. La arquitectura, de las pirámides de Egipto a las Aztecas ó de los templos de Angkor Wat a Machupichu, sin olvidar las greguerías de Gaudí o las audacias de papeles de aluminio recortados de Frank Ghery, no obedece tan solo a los instintos de protección que nos han llevado a bien guarecernos, sino que emulan la creación misma de valles y montañas.

Desde eminencias de piedra y arena se honra a dioses mitológicos ó a valores contemporáneos de la estética y la técnica. Y es allí donde ocupa su lugar preponderante un poeta del concreto armado como Oscar Niemeyer, quien como si nada, cumplió cien años el día 15 de diciembre y fue celebrado por todo un país que le reconoce entre la estirpe de brasileños que han dado lustre y conformado la identidad de un país monumental, y entre los que se encuentran, para citar solo a unos pocos, Carlos Drummond de Andrade, Joao Guimaraes Rosa, Glauber Rocha, y Antonio Carlos Jobim.

Mi relación con la bahía de Guanabara comenzó en un sitio emblemático que se llama Niteroi y que se localiza atravesándola en chalanes ó a través de un majestuoso puente de 14 kilómetros de largo. Desde allí se divisan las playas de Río de Janeiro. En mis inicios cariocas habité allí un departamento que la coincidencia quiere que haya sido propiedad de uno de los amigos más cercanos a Niemeyer, Fernando Balbi. A pocos pasos se encontraba la playa del “Buen Viaje”, donde me deparé por primera vez con el sobresalto inicial de estas experiencias espirituales: mi primera ceremonia de Candomblé.

El poderoso rito africano, mezclado con raíces cristianas, tiene uno de sus puntos más altos durante el fin de año, en que los padres y las madres de “Santo” llevan sus oraciones hasta la orilla del mar, en homenaje a Iemanjá, diosa vanidosa de las aguas y del amor. Precisamente, en esa “Praia da Boa Viagem”, Niemeyer hizo aterrizar un audaz museo de arte moderno en forma de platillo volador que remata un prodigioso acantilado cortado sobre un diminuto “morro”.

Pasé otro “reveillon” en la playa de Copacabana, virtualmente de la mano de Darcy Ribeiro, el sociólogo y antropólogo Midas de Brasil, que fundó la Universidad de Brasilia, y llegó a ser Senador y vicegobernador de Río, después de una feroz persecución política. Todo lo que se proponía se convertía en oro. Ya en plena madurez decidió que debía escribir novela y las varias que publicó se tradujeron a numerosos idiomas. Darcy fue el padrino de mi hija carioca Cinthia, en el rito del candomblé (bajo el católico se le impuso un segundo nombre en Cartagena de Indias, apadrinada entonces por el pintor Colombiano Alejandro Obregón). Darcy Ribeiro vivía en un viejo edificio de la avenida Atlántica que había sido tocado por la mano de Niemeyer, redondeando todos los ángulos, subiendo pisos, bajando techos y transformando ciento cincuenta metros banales en una obra de arte pintada de blanco. Allí me explicó su veneración amistosa por el gran Arquitecto de la “Pampulha”. Siendo el segundo en el gobierno local, le propuso a Niemeyer crear una avenida para el desfile de las escuelas de samba durante los carnavales. El “sambódromo” no solo sirve para eso, el resto del año sus graderías albergan escuelas oficiales. En ese mismo período, Niemeyer ideó los centros de educación integrada “CIEPS” que pretendían funcionar como escuelas de diversos niveles, incluyendo nocturnas para obreros, casi durante las 24 horas. Se trata de bellos y sobre todo funcionales edificios con los vanos libres y desafiantes que caracterizan sus grandes trabajos. Enterado por ese entonces que Darcy Ribeiro ofrecería a los franceses un edificio histórico para albergar un centro cultural galo, le reté con la confianza y la amistad que me concedía: ya veo tu vocación latinoamericana, ofreciendo en primer plano a un país rico y poderoso un centro cultural, en vez de darnos en comodato un terreno para una casa de la cultura de México. Darcy acusó el golpe con un arrebato de bello orgullo materializado varias semanas después, en que recibí una llamada urgente que me convocaba al despacho del gobernador en el palacio “Guanabara”. Asistí con cierta aprensión. El propio Gobernador Leonel Brizola abrió la puerta, me hizo sentar en una mesa de consejo, y me presentó a Oscar Niemeyer, diciéndole: muestre nuestro proyecto al cónsul. Este desplegó unos planos diseñados con su puño y pasó a explicar cómo esa forma de guitarra contendría un auditorio, oficinas, salas de exposiciones y conciertos. El gobernador Leonel Brizola, por intervención de Darcy nos ofrecía un terreno histórico: los frentes del que fue el Palacio Presidencial de Catete, donde se suicidó Getulio Vargas. La única condición era que el proyecto lo concluyera Niemeyer, y eso hubiera sido un acontecimiento memorable para los dos países. Pero no nos emocionemos. Por designios insondables de nuestra burocracia nunca llegamos a reunir el millón de dólares que hubiera costado esa joya, de la cual solo guardo los amarillentos papeles.

A partir de entonces, siempre que recibí misiones mexicanas de alto nivel en Río, pude contar con la presencia de don Oscar en mi apartamento del “Morro da Viuva”. Invariablemente, Niemeyer procuraba el rincón más apartado y armado de un whisky se alejaba de los círculos ruidosos. A los visitantes se les indicaba que allí se encontraba el creador de Brasilia. Al principio muchos no lo creían. Pensaban que una figura tan célebre no podía estar representada por un hombre de tanta sencillez en el trato, de voz baja y ademán medido.

Cosa curiosa, ahora que lo pienso. He sido invitado al aniversario noventa de dos grandes del siglo XX. Presencié los de Rafael Alberti, durante una cena marinera en la que cantó Paco Ibáñez, en el puerto de Santa María, cerca de Cádiz, y fui convidado también hace diez, a los noventa años de Niemeyer, en su casa de los “Altos da Boa Vista,” una de las construcciones más emblemáticas de su obra, donde se acaban de celebrar ahora sus cien años de vida. Denominado el año Niemeyer en Brasil, se rendirá en 2008 homenaje al mismo hombre cuyo maravilloso talante de humildad le ha llevado a restar importancia a su centenario, diciendo: “La vida es el minuto”. Y a la vez, recordándonos: “…El día en que el hombre comprenda que es hijo de la naturaleza, hermano de los bichos de la tierra, de los pájaros del cielo y de los peces del mar, ese día comprenderá su propia insignificancia y de manera realista, será mas humano”.

efont@sre.gob.mx

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Oscar Niemeyer: pasión por la vida

Rubén Aguilar Valenzuela
27 de diciembre de 2007

El formidable arquitecto brasileño Oscar Niemeyer (1907) cumplió 100 años el 15 de diciembre. Resulta increíble, pero lo hace en plena actividad. Ahora mismo trabaja en cinco grandes proyectos en Brasil, Italia, Alemania y España.

“La vida es lo más importante”, dice Niemeyer. Su pasión por vivir es un ejemplo a seguir. A propósito de la celebración ha expresado que “100 años es una bobada (…) Todavía pienso como una persona joven, como si tuviera 30 años. Nunca me voy a rendir a la vejez”.

Como expresión de su amor por la vida nos entrega su exuberante creación. Él siempre ha sido un innovador y ha sabido mantenerse a la vanguardia. En su momento fue capaz de romper con el funcionalismo de la Bauhaus, que alcanza su plenitud con la obra del alemán Mies van der Rohe.

La arquitectura de Niemeyer es ligera, flota como sostenida en el aire, y goza de una radical simplicidad. Es también, son otros de sus atributos, sensual y escultórica. Se basa en las formas ondulantes que ofrecen las curvas. Así como Mies van der Rohe estableció el principio de que “menos es más”, Niemeyer plantea que “las curvas son la solución natural”.

“Es la curva —abunda sobre el tema— que veo en las montañas de Brasil, en el cuerpo de la amante”. Su arquitectura propone una libertad total. En sus obras uno siempre se siente envuelto en formas continuas y limpias que prescinden de todo lo superfluo. Se trata de espacios ante los cuales no se puede permanecer indiferente. Se está en medio de una escultura, sus edificios tienen ese carácter, que resulta reconocible, pero que al mismo tiempo es única.

En 1945, cuando tiene 38 años, Niemeyer, nacido en Río de Janeiro en el seno de una familia burguesa y muy católica, se afilia al Partido Comunista. Nunca ha dejado su militancia. Siempre ha sostenido que la arquitectura no puede difundir una ideología en lo particular, pero que todo ser humano debe luchar por un mundo mejor. Las ideas de libertad, justicia e igualdad han inspirado su vida. En los años de la dictadura militar en Brasil (1966-1985), se tuvo que exiliar en París.

En 1934 inicia su trabajo como arquitecto en el histórico despacho de Lucio Costa y Carlos Leäo. Tiene 27 años. En 1947 con el suizo Le Corbusier diseña el edificio de Naciones Unidas en Nueva York. Junto con Costa empieza a trabajar en el proyecto de Brasilia en 1954 que se inaugura en 1960. Desde entonces es la capital del Brasil. El centro de la ciudad está considerado como Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO a partir de 1987.

En 1988 recibe el premio Pritzker, con el que alguna vez también fue galardonado el mexicano Luis Barragán. En 1989, a los 82 años, diseña el Museo de Arte Contemporáneo en Niterói, cerca de Río de Janeiro, que algunos consideran su mejor trabajo. Yo me quedo con sus obras en Brasilia. Este innovador permanente, heterodoxo y apasionado amante de la existencia nos invita, con su trayectoria personal y con su obra, a celebrar la vida, que es lo más importante. Feliz Navidad y Año Nuevo.

ruben.aguilarv@gmail.com

Profesor de la Universidad Iberoamericana

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La crítica: espacios

Casi todos los arquitectos de la historia han dado en su momento la definición de arquitectura que más les ha convencido.

27-Diciembre-07

Principalmente durante el siglo XX, dentro del movimiento Moderno, los arquitectos fueron proclives a intentar definir (o redefinir) su profesión.

Dos ejemplos son especialmente interesantes.

El arquitecto suizo Charles Edouard Jeanneret (1887-1965), mejor conocido como Le Corbusier, escribió lo siguiente: “La arquitecura es el juego sabio y correcto de los volúmenes bajo la luz”. Le Courbusier es el principal representante de la arquitectura funcionalista que definió el rostro de las ciudades modernas en todo el mundo.

En México también hubo un personaje clave en la afirmación de los valores del Funcionalismo, José Villagrán García (1901-1992), quien se desarrolló en distintos campos de la disciplina arquitectónica, desde el proyecto hasta la enseñanza y teoría. Su definición es muy amplia aunque escueta: “La arquitectura es el arte de construir la morada del hombre”.

Toca a nuestra generación colocar un ladrillo más en la construcción de la noción general del arte edilicio. Por esta razón he elaborado, aún a manera de borrador, una definición personal de mi profesión: “La arquitectura es el confinamiento temporal de una porción de espacio para dotarlo de habitabilidad”.

Subrayo tres palabras clave que considero poco exploradas: El tiempo es un factor decisivo en la factura y envejecimiento de los espacios, por esto, considero importante recalcar que la arquitectura es temporal.

El espacio es un concepto mucho más amplio en sus acepciones de lo que entendemos como arquitectura, ya que no debe necesariamente contar con algún propósito funcional. Existen muchos arquitectos que no toman en cuenta al espacio como fundamento y cada vez hay más artistas que utilizan el espacio como el centro de sus reflexiones.

La habitabilidad es indispensable para definir un espacio arquitectónico, sin embargo se debe entender como la creación de condiciones para el usufructo humano del espacio, sin ser necesariamente una condición de permanencia.
Lorenzo Rocha

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martes, diciembre 25, 2007

Esencial la vinculación de la arquitectura con la vivienda

24/12/2007 1:02:18



Ante la problemática que representan los asentamientos irregulares en el país, es importante la participación de ingenieros y arquitectos, hasta ahora marginados en los trabajos de levantamiento topográfico, del proyecto y traza urbana, de los planos de lotificación, de los proyectos de obras de equipamiento e infraestructura urbana, entre otros, afirmó el académico Alfonso Rodríguez López.

Al dictar una conferencia en la facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Autónoma del Estado de México, el especialista planteó que ante la imposibilidad de acceso al suelo urbano y vivienda, cerca de 70% de las familias mexicanas de escasos recursos han optado por tomar el suelo por la vía informal, y sobre él han construido su vivienda de manera progresiva sin apoyo institucional y poca asistencia técnica de profesionales de la Arquitectura.

Deben considerarse programas de estudios curriculares y asignaturas relacionadas con la arquitectura social, especialmente en su enfoque a la vivienda del mismo carácter. “Se plantea que la arquitectura y vivienda sociales pueden tener atractivos para la empresa, ya que las familias de escasos recursos no tienen que afrontar esos gastos, si para ello existen programas accesibles”, indicó.

Agregó que las familias humildes han construido más de las 2/3 partes de “casas” en el país, en términos de economías ineficientes, sembrando con asentamientos irregulares las poblaciones mexicanas con alta dinámica mercantil.

“El procedimiento correctivo de la regularización de la tenencia de la tierra ya agotó sus expectativas, por lo que es conveniente sustituirlo por uno preventivo, que permita la participación planificada de actores y factores que intervienen en la problemática”; por lo que propuso que la introducción de la flexibilidad curricular en los estudios de arquitectura atienda y corresponda a la problemática de la sociedad.

Por otro lado, es importante la vinculación académica con la población, así como de servicio social, prácticas profesionales y servicio externo, entre otros que deben ser enfocados a las familias de recursos económicos deficientes, que siempre contribuyen con viáticos para las brigadas de estudiantes y pasantes.

Que el servicio social de egresados no sea letra muerta en la Ley del Ejercicio Profesional, si desde los estudios curriculares se promueve esta iniciativa. Así como los trabajos de investigación curriculares, tesis, congresos en la enseñanza de la arquitectura, incluyan el enfoque social que, a su vez, permita retomar la presencia del arquitecto.

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domingo, diciembre 23, 2007

Benedetta Tagliabue vuela sola

El estudio que la arquitecta fundó junto al desaparecido Enric Miralles inicia otra etapa con nuevos encargos

C. SERRA 22/12/2007



Aún hay rastros de Enric Miralles en el estudio de arquitectura EMBT, situado en un entresuelo enorme del barrio viejo de Barcelona, pero han pasado siete años desde su muerte y como es lógico su poderosa estela ha acabado por diluirse. Benedetta Tagliabue, la BT del nombre del estudio, está satisfecha. "Estamos más claramente en otra etapa", comenta. "Ahora empieza un momento bonito en el que hemos acabado los proyectos que iniciamos con Enric, el último ha sido la biblioteca de Palafolls, y han empezado a entrar proyectos nuevos tanto en España como fuera". Entre ellos destaca el pabellón español para la Expo de Shanghai 2010 -"un proyecto muy experimental, incluso para nosotros ya que estará recubierto de mimbre de diferentes texturas que harán tanto artesanos chinos como españoles"-, los espacios públicos del puerto de Haffencity en Hamburgo, que en algunas partes ya están realizados, la rehabilitación de las naves principales del antiguo y polémico complejo fabril de Can Ricart en Barcelona y una estación de metro para la ciudad de Nápoles, ciudad en la que exhibe estos días una muestra con los trabajos de la última década del estudio.

Sorprende ver que Tagliabue no tiene despacho propio en este macroestudio en el que trabajan unas treinta personas en unos 14 proyectos a la vez. Es decir, todo es su despacho, pero no hay un rincón íntimo en el que quiera refugiarse o en el que tenga sus cosas concentradas. "En el despacho todo el rato me muevo de un sitio a otro. Ésta es una profesión colectiva y cada vez es menos artesanal porque dependemos mucho de las máquinas. Seguramente, Enric era más personal y aún estaba anclado en una época en la que el dibujo era fundamental para un arquitecto, pero mi manera de ser es diferente y nunca he intentando solaparlo. Hago lo mismo ahora que hacía cuando él vivía. Dirigir y controlar el estudio hablando con unos y con otros allí donde están".

En la habitación escogida para la fotografía, un pequeño despacho abierto a la gran sala en la que se alinean los ordenadores del grueso de sus colaboradores, la mesa está llena de carpetas, pero el ordenador se lo ha dejado en casa. "Siempre estoy trajinándolo arriba y abajo", reconoce ruborizándose. Se amontonan algunos recuerdos casi como gadgets... La vieja fotografía de un equipo de fútbol juvenil en la que aparece un púber Miralles, un fotomontaje de ella en una obra, un mapa antiguo... "Todo es un poco mi casa, no soy una persona posesiva", dice Tagliabue. Y sonríe, como siempre.


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El siglo curvo de Oscar Niemeyer


El arquitecto que inventó la ciudad de Brasilia cumplió ayer 100 años

ANATXU ZABALBEASCOA - Madrid - 16/12/2007


Odia el ángulo recto tanto como el capitalismo. Oscar Niemeyer, que cumplió ayer 100 años, ha sido un comunista convencido y un arquitecto atípico: nunca ha pensado que la arquitectura pudiera cambiar el mundo. "Para cambiar la vida de los pobres hay que salir a la calle y protestar", asegura. En los últimos días, el ático con vistas a la Playa de Copacabana desde el que defiende a los desheredados ha visto circular al embajador ruso, que le llevó el collar de la unidad de los pueblos, al presidente Lula, que le impuso la Medalla al mérito cultural y a un enviado de Nicholas Sarkozy, que le impuso la Legión de Honor.

Artífice de la ciudad de Brasilia, pocos creadores cuajan una obra capaz de representar el espíritu de su país y menos mantienen, inquebrantable, un perfil tan obcecado. Niemeyer no acudió a recoger el Pritzker que le concedieron en 1988. Tampoco el Príncipe de Asturias del año siguiente. Tiene miedo a volar. Puede parecer una anécdota, pero es un rasgo de carácter en alguien que, durante años, y para construir la capital del país, recorrió en coche los más de mil kilómetros que separan Brasilia de su piso en Rio de Janeiro.

Desde la terraza, Niemeyer alarga la vista para atisbar las curvas de las bañistas y las montañas que luego lleva a sus diseños. Frente al mar, más allá del Pan de Azúcar, puede ver el platillo volante de su Museo en Niteroi. Y en la misma ciudad, pero muchas estaciones de metro tierra adentro, están sus monumentos a los obreros huelguistas y los campesinos sin tierra.

Niemeyer fue un carioca desocupado y bohemio que decidió estudiar cuando, a los 21 años, se casó con Annita, una inmigrante italiana con la que compartiría éxitos, exilio y una hija. Siendo estudiante, conoció a Le Corbusier y a Lucio Costa, el urbanista al que llamaría para dibujar Brasilia en los años 50. Desde que, en 1945, donara su despacho para montar la sede brasileña del partido, ha sido también un comunista autor de hermosas iglesias, como la de San Francisco en Belo Horizonte, que tardaron 16 años en consagrar porque tenía un aspecto irreverente.

Por ese carné, le han negado varias veces el visado para Estados Unidos. Y aunque en 1939 desembarcó para levantar el pabellón brasileño en la Feria de Nueva York, no consiguió entrar para dar clase en Yale ni para convertirse en decano de Harvard. De Gaulle promulgó un decreto que le permitió construir en Francia el tiempo que la dictadura militar lo obligó a exiliarse en París. Allí levantó la sede del Partido Comunista. Y esa conexión política lo llevó a construir la Editorial Mondadori en Milán.

Siempre ha defendido que la lucha política es más importante que la arquitectura y para homenajear a su abuelo, un ministro del tribunal supremo de quién dice haber heredado la solidaridad, sus últimos trabajos los ha firmado con su nombre completo Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer. "Mi abuelo fue un hombre útil y murió pobre. Qué orgullo", ha dicho. Su receta para la eterna juventud es actuar como si tuviera cuarenta años. Hace dos, se casó con su secretaria de sesenta. Y hoy, además de en Avilés, construye un auditorio en Ravello, un parque acuático en Postdam y la Plaza del Pueblo en Brasilia. Todo sin moverse ya de Copacabana. Convencido de que deben erradicarse las desigualdades, quiere que se le recuerde como "un ser humano que pasó por la tierra como los demás". Felicidades.



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Los arquitectos critican el proyecto, que consideran fuera de escala

La mayor parte de los profesionales preguntados tildan las torres de «colosales» o «exhibicionistas»

JOAQUÍN GARCÍA MENÉNDEZ La edición digital de LA NUEVA ESPAÑA, lne.es, abrió ayer un foro para recoger las opiniones de los lectores sobre el «tridente» propuesto por Calatrava para la parcela del Vasco. El éxito ayer fue enorme, con numerosas opiniones encontradas, desde quien asegura que «Calatrava más que arquitecto parece humorista» hasta quien resalta que es un «impresionante proyecto para una ciudad que quiere ser por fin moderna».
Rafael FRANCÉS

En casa del herrero, cuchillo de palo. Los arquitectos asturianos no ofrecieron ayer sus mejores palabras al proyecto de las tres torres de 136 metros de altura que Santiago Calatrava ha diseñado para la parcela del Vasco. LA NUEVA ESPAÑA habló ayer con un nutrido grupo de profesionales, que de forma mayoritaria criticaron el proyecto tanto por su diseño como por la operación que supone el paso de construir 84 a 300 viviendas. Siete de los arquitectos encuestados por este periódico criticaron el proyecto, mientras que dos lo defendieron como un «hito» para la ciudad. En lo que fueron todos unánimes fue a la hora de hablar de la modernidad de la edificación en altura. Desde ese punto de vista el proyecto de Calatrava recibe buena nota por parte de los profesionales interrogados por este periódico.
Alfonso Toribio, presidente de Tribuna Ciudadana, destacó que no está «de acuerdo con esa manera de relacionarse la arquitectura con la ciudad a base de "fogonazos". Una forma de relacionarse que no tiene nada que ver con el entorno». Y añadió: «Estoy en contra del concepto exhibicionista de la arquitectura que no dialoga con la ciudad».
Ángel Noriega, decano del Colegio de Arquitectos, señaló que los aspectos compositivos del proyecto «responden a una imagen de marca». «La propuesta requiere un remate más sosegado, sin estridencias. Estaría mejor en otras zonas de la ciudad y se exhibiría mejor». El arquitecto terminó su crítica asegurando que «las obras de Calatrava ya son bien conocidas y cuando se acude a ellos ya se sabe cómo son y no se puede intentar que sea otra cosa; de ahí la petición del Colegio de que las obras de este tipo se hagan a través de un concurso de ideas».
Joaquín García Menéndez defendió el proyecto porque «tiene muy buena pinta y me gusta bastante». «Va a dar una mejor perspectiva a la ciudad y el giro que le hace a la torre (al inclinarla) la hace singular y no la amanera».
Felipe Díaz-Miranda,secretario del Colegio de Arquitectos, aseguró en primer lugar que «estamos ante un Premio Nacional de Arquitectura». Y le puso nombre a las torres, «las trillizas». «El proyecto responde a una organización singular y espectacular, totalmente distinta, pues Calatrava busca un hito dentro de la ciudad, un emblema para Oviedo».
Víctor García Oviedo fue duro. El más crítico de todos los arquitectos consultados por este periódico. «La actuación de Calatrava es un guiño al sol; una manera de complicar algo sin que sea necesario. No deja de ser un frivolidad eso de poner tres torres inclinadas», afirmó. García Oviedo recomendó que «se actúe con más mesura y más racionalidad, porque edificios como éstos atentan contra la sostenibilidad, que es el camino por el que se avanza en estos momentos».
Javier Calzadilla utilizó cierto grado de ironía para opinar, ya que definió el proyecto como «magnífico», pues es «una operación especulativa magistral, porque primero se presentaron 80 viviendas y ahora van 300 y han conseguido que no parezca mal». Sobre el proyecto arquitectónico, Calzadilla destacó que «el papel lo aguanta todo, pero me da pena que un gran arquitecto como Calatrava esté tan desaprovechado en esta ciudad».
José Fernández del Rey definió las torres del arquitecto valenciano como «una masa colosal que para una ciudad tan pequeña se sale fuera de escala, más cuando son tres edificios en vez de uno». «Me parece también que este proyecto cabía mejor en Gijón, que es una ciudad más grande y deslavazada, y no en Oviedo, que es más ordenada», añadió.

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Arquitectura extremeña, sinónimo de vanguardia

El MEIAC de Badajoz abre hasta el día 21 de febrero la exposición 'Tajo Guadiana', con las obras de seis creadores de la región
22.12.2007 -
La arquitectura extremeña es «digna, lógica, racional y no tiene nada que envidiar a otras regiones», destaca José Antonio Carbajal, uno de los seis arquitectos cuyas obras muestra la exposición 'Tajo/Guadiana', que desde ayer puede verse en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) de Badajoz.

Organizada por la Escuela de Arte de Mérida, la muestra ya ha visitado Cáceres y Mérida. Ahora recala en el MEIAC, donde se exhiben fotografías, planos y maquetas de 40 edificios realizados por tres generaciones de creadores.

El museo repasa la arquitectura actual que se hace dentro y fuera de la región por José Antonio Carbajal, Gerardo Ayala, Arsenio Rica, Julian Prieto, Enrique Krahe y Daniel Jiménez.

«A pesar de que estamos en una región donde no hay escuela de arquitectura y que hay muy pocos colegiados, en los últimos años se han realizado varios proyectos que han empujado y abierto la perspectiva a los usuarios, demostrado que estamos al mismo nivel, no solo de España, si no también del mundo», destaca Krahe, uno de los creadores más jovenes. Su diseño para la Casa Sacerdotal Diocesana de Plasencia resultó finalista en la VII Bienal de Arquitectura Española y recibió el premio Dionisio Hernández Gil 2000-2005.

La misma opinión comparte Prieto, quien apunta que siempre se sufren los envites de estar en el extremo de Europa. Aunque el arquitecto destaca como ventaja que en estas latitudes se está mucho más tranquilo y se pueden hacer las cosas con mucho mejor.

La poesía del salmantino José Miguel Ullán sirve de hilo conductor a los comisarios de la muestra, Inés Moreno y Javier Férnandez Molina, para abordar la carrera de cada creador.

En la planta baja del museo, alrededor de la escalera principal se muestran los proyectos de los más veteranos: Gerardo Ayala y José Antonio Carbajal.

'Por ejemplo, los japoneses', lleva por título el poema que da paso a la obra de Carbajal. Una composición que evoca la evolución de sus casi 40 años de carrera. Desarrollada en gran parte en Andalucía, donde se formó en la Escuela de Sevilla.

«Alabad al ídolo sentado» comienza el texto que presenta la larga trayectoria de Ayala, que le ha llevado a realizar edificios por todo el país y entre los que destaca la construcción del pabellón de España en la IX Bienal de Arquitectura de Venecia en 2004.

Los más jovenes

La primera planta del MEIAC acoge el trabajo de Arsenio Rica, Julian Prieto, Enrique Krahe y Daniel Jiménez.

'El péndulo' es el poema que Férnandez Molina ha elegido para introducir a Rica. Vasco de nacimiento, el arquitecto reside profesionalmente en Mérida. En la región ha firmado proyectos como las nuevas instalaciónes para IFEBA en Badajoz.

«El destino no tiene cabeza», rezan los versos que presentan a Prieto. Que ha visto últimamente reconocida su labor en la ordenación y construcción de viviendas de protección oficial en Mérida y por el proyecto del Residencial 'Los Caldeiras', en Badajoz.

Los más jóvenes: Jiménez y Krahe cierran la exposición. Un mismo texto del escritor salmantino define la obra de los dos: 'Acompañándose del dedo índice'.

Entre los últimos proyectos de Jiménez destaca la construcción de unas bodegas en Trujillo y el Museo del Vino de Almendralejo.

Mientras que Krahe, que también ha participado en la creación de este último edificio, cuenta en su haber con la realización de la ordenación de la plaza de España de Badajoz.

Evolución

«Antes conociamos las obras por las fotografias en blanco y negro. Y ahora los alumnos viajan más y pueden verlas fisicamente. En esa medida, se estan enriqueciendo y luego lo aplican a sus edificios», explica Carbajal sobre la evolución de la arquitectura contemporánea en los últimos 40 años.

Los materiales y las formas definen a una y otra generación de creadores, según la comisaria de la muestra. «Los jóvenes ultilizan formas más atrevidas, mientras que los veteranos se decantan por líneas más puras, más rectas».

Un desarrollo que se puede ver en la exposición a través de las maquetas de los arquitectos, como señala Inés Moreno. «Los más mayores las realizan en madera y en cartón pluma. Sin embargo, los más jovenes utilizan acetato, alfileres de colores o lentes».

Para Vivir

«La arquitectura ultimamente esta muy bien valorada, se está utilizando como símbolo de calidad», comenta Prieto. Aunque la mayoría de los proyectos de arquitectura contemporánea se utilizan para edificios públicos o institucionales.

Uno de los inconvenientes que la alejan del público es su precio, «es muy cara, y sólo pueden permitirsela las administraciones. De todas maneras, se va haciendo cada vez más proyectos para particulares», añade Moreno.

La comisaria recuerda que en otras comunidades como Cataluña y Madrid, se hacen tanto viviendas públicas, como privadas.

Un extremo que también apunta Daniel Jiménez, «no te puede gustar algo que no conoces. Lo soprendente es que la gente se compra los coches más modernos, los móviles de útlima generación y para vivir quiere una casa del siglo XIX».

Aunque el creador destaca que aquellos que apuestan por la arquitectura contemporánea han quedado tan satisfechos, que incluso se han convertido en grandes entendidos.

Un ejemplo claro podemos verlo en uno de sus edificios más recientes, la Bodega de Trujillo, donde el arquitecto ha integrado el edificio en el paisaje, que cubre con una plantación de viñedos de todo el mundo. Lo que facilita incluso el ahorro de energía para refrigerarla.

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lunes, diciembre 17, 2007

«La arquitectura de Calatrava requiere de ciudades como Oviedo que se sometan»

«Con la elección de Niemeyer para Avilés se corre el peligro de hacer un edificio sin contenido, que es un fenómeno de sociedades ricas»

RAFAEL DE LA HOZ ARQUITECTO Oviedo, A. VILLACORTA
La construcción más alta de Andalucía, las «Torres de Hércules», y el primer edificio que se levanta en la Gran Vía madrileña en el siglo XXI llevarán la firma de Rafael de la Hoz (Córdoba, 1955), que esta semana inauguró en Oviedo el ciclo de conferencias «Espacio y tiempo. Visiones sesgadas», organizado por el Colegio de Arquitectos de Asturias.
-¿Oviedo está volcada en Calatrava o Calatrava en los edificios aledaños a su palacio?
-La arquitectura de Calatrava es muy difícil de insertar, es una arquitectura interesada en sí misma, con dificultades de relación. No se acomoda, sino que el entorno se acomoda a ella. Una ciudad como Oviedo requiere una sumisión a ella, un sometimiento.
-¿Le gustan sus proyectos?
-Más que quién lo hace me interesa qué hace.
-¿Es la suya una profesión de gran egocentrismo?
-No, no, no. Eso no es verdad. No es grande: es descomunal.
-Como en el fútbol y en la justicia, ¿se lleva la arquitectura de las estrellas?

-La historia de la arquitectura está llena de grandes arquitectos que iban de un lado a otro atendiendo al poder. Ya los Borbones se traen a sus arquitectos estrella franceses, y cuando llega Isabel de Farnesio se trae a sus italianos. A Miguel Ángel se lo disputaban Florencia y Roma. Siempre ha habido este «star system».
-¿Insinúa que quienes triunfan son cortesanos?
-Una ciudad debe meditar mucho a quién encarga sus edificios, porque el impacto mediático proporciona unos réditos instantáneos, pero pasarán 25 años y entonces veremos. A los arquitectos del «star system» del XVII nadie los recuerda. Bernini no es un arquitecto mediático y dejó la exedra de entrada a San Pedro en Roma. Lo que se deja es lo que queda: el autor desaparece.
-Asturias ha elegido a Oscar Niemeyer para resucitar.
-Con esa elección se corre un peligro, que es el de los edificios vacíos, sin contenido, donde no hay colección de museo o actividad cultural, y que, sin embargo, se trasmutan en edificios donde te intentan vender algo. Los edificios con una deriva comercial a falta de contenidos son un fenómeno de nuestra época bastante más preocupante que el «star system». Es un fenómeno de ricos.
-El brasileño se inspira en la naturaleza y en las mujeres.
-Yo también me inspiro en la naturaleza y en las mujeres y no me sale lo mismo.
-Ha venido a hablar de la arbitrariedad arquitectónica.

-A los arquitectos nos avergüenza que nos digan que somos arbitrarios y, sin embargo, lo somos porque no hay nada más arbitrario que el arte. Además, la inmensa mayoría de las decisiones que los humanos tomamos son arbitrarias, intuitivas, pero seguimos creyendo que están basadas en un proceso deductivo, racional. En arquitectura pasa lo mismo: decimos que todo está basado en un proceso muy racional, muy sistematizado y muy ordenado que se llama proyecto: no es verdad.
-¿Cómo define su trabajo?
-Con este caos intuitivo es muy difícil que alguien se defina. Son los críticos quienes ejercen un papel determinante. No hay buena arquitectura si no hay buenos críticos. La arquitectura es tan difícil porque sabemos que vamos a ser juzgados no sólo por nuestros contemporáneos, sino además por la historia. Eso genera una gran tensión en el arquitecto.
-Está trabajando en un complejo hotelero en el antiguo gueto judío de Varsovia.
-Los nazis la arrasaron y, por eso, la ciudad tiene muy poca memoria de sí misma. Y el gueto es un lugar de memoria tristísima. La contradicción estriba en que en un lugar cargado de tanto dolor quedan vestigios que conservar, pero te preguntas hasta qué punto hacer memoria de algo tan doloroso. Sólo hay que fijarse en las dudas que tiene Nueva York sobre el monumento del 11-M.
-También ha hecho viviendas experimentales en Tres Cantos.
-Me hizo pensar qué es ser joven. Para mí, es una diferencia sólo física. Hay quien confunde joven con informal y hace viviendas con muchos colores. El color no es patrimonio de la juventud, sino otras cosas mucho más sustantivas. Por ejemplo, la capacidad de conocer y relacionarse. Nosotros hicimos viviendas para encontrarse con los vecinos y para que sus niños no estuviesen siempre metidos en el piso.
-¿Medían 40 metros?
-No. Incluso hicimos trampas. En España se piensa en dos dimensiones, pero se regula menos el volumen. Como eran viviendas protegidas y la ley nos obligaba a que fuesen de 90 metros, les dimos mucho volumen. Al tener mucha altura, se puede añadir una entreplanta y la vivienda se esponja. Supongo que, dentro de poco, también lo prohibirán. En 40 metros se puede vivir, pero no se puede ser feliz. También se puede pasar hambre, pero son situaciones de emergencia, no sólo personal, sino nacional. La generación anterior a la nuestra hizo este tipo de viviendas, pero tras la guerra civil.
-Y también trabaja en Dubai.
-Es un lugar apasionante, una locura. El mundo ha enloquecido y los arquitectos tenemos una gran responsabilidad: hemos hecho habitable lo inhabitable. Eso es Dubai: habitar un desierto y convertirlo en un lugar de reclamo mundial para que los turistas vayan como van a Las Vegas.
-¿Vamos hacia una arquitectura sostenible?
-No hay ni una sola casa en el campo español que no esté bien orientada y llena de sentido común. Los arquitectos podemos aportar muy poco: lo que tienen que cambiar son los hábitos.

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Oscar Niemeyer : l’architecte d’un siècle ?

Rappel des faits
Le Brésilien, dernier dinosaure vivant de l’architecture moderne, fête aujourd’hui son centième anniversaire. l est des hommes qui incarnent à eux seuls l’histoire de leur pays et de leur discipline. Oscar Niemeyer est de ceux-là. Fils de bonne famille, il a très vite emprunté le chemin de la modernité. Sa formation à l’Ecole d’architecture de Rio avec Lucio Costa, avec qui il bâtira plus tard Brasilia, ses rencontres avec Le Corbusier pour l’édification du ministère de la Santé, à Rio, ont donné au Carioca un goût immodéré pour l’invention formelle. Si bien que, parmi les architectes du mouvement moderne, Oscar Niemeyer est sans doute celui qui aura le plus contribué à la libération de son esthétique et aura le plus exploité les possibilités techniques du béton, son matériau de prédilection, participant, et cela est moins connu, à l’émergence des bataillons d’ingénieurs hautement spécialisés dans les structures innovantes. « Vous pouvez aimer ou pas Brasilia, mais vous ne pouvez pas dire que vous avez déjà vu quelque chose de semblable auparavant », dit-il. Cette parole est davantage celle d’un créateur que celle d’un gourou, comme cela fut souvent reproché à Le Corbusier, pour qui il a toujours gardé une affection particulière. Sa singularité formelle, il l’a toujours assumée et en a fait une force, quand d’autres font aujourd’hui l’apologie d’une architecture du quotidien, dont l’immense et unique intérêt résiderait dans sa disparition. Mais Niemeyer reste aussi le symbole d’un engagement politique déterminé auprès des communistes et du mouvement international d’émancipation des peuples. D’aucuns peuvent trouver désuet et quelque peu déplacé son vif attachement à l’Union soviétique. N’oublions pas qu’il a grandi dans un siècle pendant lequel nombreux furent les combats pour la liberté. Qu’il a dû fuir son pays, pour avoir accueilli chez lui la rédaction d’un journal qui déplaisait à la dictature militaire. Résister et participer à la création d’un monde différent, tel aura été son engagement au cours de sa riche existence, que nous souhaitons encore longue et pleine de bonheur. Cyrille Poy

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Arquitecto Niemeyer en el día de su centenario: "¡No sé por qué duré tanto!"

RIO DE JANEIRO (AFP) — El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer festejó sus 100 años este sábado en su casa das Canoas, construida en 1953, en el barrio de Sao Conrado (zona sur de Rio de Janeiro), uno de los símbolos de la arquitectura moderna brasileña y hoy sede de la Fundación Niemeyer.

"Mi vida es normal. ¡No sé por qué duré tanto!", declaró el maestro Niemeyer durante una breve conferencia de prensa. "La vida no siempre es fácil ni generosa", agregó.

"¿Qué siento hoy? Placer en recibir a mis amigos presentes. Pienso en el pasado, en los amigos que se fueron y en aquellos que los reemplazaron, en esa lucha que representa la vida para el ser humano", agregó.

Durante cerca de dos horas recibió a cada uno de sus decenas de amigos, sentado en una terraza en el gran jardín tropical de la 'Casa das Canoas' junto a su mujer y ex asistente, Vera Cabrera (de 60 años), y uno de sus nietos.

Vestido con un traje azul y una camiseta blanca, el creador de la ciudad de Brasilia apareció en buen estado, aparentemente contento de la fiesta que originalmente había rechazado. Las "conmemoraciones me quiebran los pies", había argumentado inicialmente.

Su torta de cumpleaños era una miniatura del Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi (la ciudad situada al otro lado de la bahía de Rio de Janeiro), construido en 1996.

"Tener cien años es una tontería", repitió el sábado, aunque luego afirmó que "la vida es más importante que la arquitectura".

Siempre fiel a sus convicciones comunistas, Niemeyer señaló que lo esencial era llevar "una vida decente, basada en la solidaridad".

"Me preocupan las desigualdades sociales. La lucha de clases es más importante que la arquictectura", dijo.

El decano de la arquitectura brasileña, autor de cerca de 600 obras realizadas en el mundo entero, está pese a su edad en plena actividad creativa. Actualmente tiene siete proyectos en curso de elaboración y otra decena cuya construcción está a punto de iniciarse en Brasil.

En el exterior están en desarrollo otros proyectos, entre ellos un centro cultural en Avilés (norte de España), un auditorio en Ravello (Italia), un parque acuático en Postdam (Alemania) y la embajada de Brasil en Cuba.

El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva anunció la semana pasada que 2008 será decretado "el año de Oscar Niemeyer".

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Celebran en el mundo centenario del arquitecto Niemeyer, “padre” de Brasilia

DPA

El arquitecto brasileño, autodefinido comunista stalinista, quien cumple este sábado cien años, fue recordado y homenajeado en Francia, Rusia, Cuba y en su país natal.

Brasilia. Diversas muestras, exposiciones y homenajes se realizaron este sábado en Brasil y en países de todo el mundo, para conmemorar los cien años del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, el "padre" de la capital de su país, Brasilia.

En Río de Janeiro, el símbolo de la arquitectura moderna brasileña celebró sus cien años de vida con una fiesta en la Casa das Canoas, proyectada por él en 1951 para residir con su familia, y que hoy está considerada como uno de los más significativos ejemplares de la arquitectura del país.

Actualmente, la Casa de las Canoas está abierta al público, y en ella se puede apreciar una exposición permanente sobre el reconocido arquitecto izquierdista.

"Uno tiene que basarse en convicciones muy firmes para aguantar esta lucha que la vida representa para el ser humano", reflexionó con un cigarro en la boca el centenario arquitecto, mientras conversaba con periodistas al comentar su fiesta de aniversario.

"La vida no es justa, y el papel principal que justifica un poco ese corto paseo por la vida, es la solidaridad", recalcó el arquitecto durante la fiesta, en la que se vio rodeado de amigos, familiares, políticos y renombrados artistas brasileños.

En el Memorial de América Latina, en Sao Paulo, cuyo edificio también fue proyectado por él, se inauguró hoy una muestra en su homenaje, que contó con la participación de reconocidos artistas como María Bonomi, Ruy Ohtake, Erik Thurm, Luiz Claudio Lacerda, Marco do Valle, Paulo Climachauska, Alex Cerveny, Anderson Rei y Ángela Barbour, entre otros.

Esta semana en Brasilia, Niemeyer fue condecorado con una medalla de la Legión de Honor de Francia -donde colaboró con varios proyectos para el Partido Comunista francés-, por el embajador de Francia en Brasil, Antoine Pouillieute.

En las últimas semanas, el renombrado arquitecto fue homenajeado además con varios documentales y programas especiales de televisión, y su postura irreverente y creativa inspiró incluso una muestra de peinados un tanto insólitos, expuestos por el peluquero argentino Miguel Stelrich, que vive en el estado brasileño de Santa Catarina.

Los peinados que Stelrich presentó en noviembre pasado en Río de Janeiro, durante la feria Hair Beauty y Spa, fueron "inspirados" en la obra de Niemeyer, a quien el peluquero dijo admirar desde que tenía 14 años de edad.

Del otro lado del mundo, en Moscú, el brasileño será homenajeado a partir de este sábado con una exposición en el Museo Estatal de Arquitectura.

El arquitecto, que se autodefine como comunista y "stalinista", y a quien según sus propias palabras lo atraen "la curvas libres y sensuales" y no la "línea recta, dura e inflexible creada por el hombre", recibió además felicitaciones en las ediciones de hoy de los diarios cubanos Granma y Juventud Rebelde.

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Arquitectos en Madrid

En Madrid se está haciendo muy buena arquitectura. Podemos decir que Madrid se esta poniendo en la vanguardia de la arquitectura internacional y en ello están participando arquitectos madrileños, españoles e internacionales.
La Arquitectura es una función social cuya proyección debe llegar a los ámbitos mas diversos de nuestra sociedad. La Arquitectura es servicio, pero también es arte, cultura, historia, ciudad, carácter, memoria... La Arquitectura cumple una misión básica en la historia de la humanidad, puesto que en el entorno urbano nos desarrollamos como ciudadanos y en el espacio arquitectónico nos desarrollamos como individuos.
Los Arquitectos queremos proyectar nuestra realidad a la sociedad, queremos participar activamente en nuestro entorno y queremos que los ciudadanos sepan que es nuestra profesión quien mejor ha de llevar el estandarte del respeto al medio ambiente natural y urbano, el respeto por la calidad de nuestra ciudad y la defensa de la calidad de vida de los ciudadanos.
El necesario proyecto de la Revitalización del Centro, que con tanto empeño exigimos a la Administración y en el cual nos sentimos completamente comprometidos, va a dar un gran paso adelante con la recuperación y remodelación de las Escuelas Pías de San Antón. Ocupa casi una manzana entera entre las calles Hortaleza y Fuencarral. Es un ambicioso Proyecto que integra por una parte unos equipamientos municipales: Centro Deportivo con Piscina municipal, Centro de Día, Centro de Mayores, Escuela Infantil, Biblioteca Pública y Aparcamiento para residentes. Por otra parte albergará la nueva sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. El espacio urbano que compone este conjunto estará atravesado por un jardín interior que conectará las tres calles circundantes, creando un remanso arbóreo de relación y estancia. Zona verde que tanta falta hace a este barrio denso y compacto.
El futuro Colegio de Arquitectos tendrá una triple función. La primera es concentrar todos los servicios de apoyo técnico, profesional y de formación permanente a los arquitectos en un espacio arquitectónico de calidad y sostenible, que contemple la realidad de nuestra profesión de un modo coherente, riguroso, eficaz y estructurado y donde todos los arquitectos, sea cual sea su forma de ejercicio profesional, se encuentren representados.
La segunda es abrir a los ciudadanos el conocimiento de lo que es la Arquitectura y la riqueza que los arquitectos podemos ofrecer a la sociedad, con espacios de exposiciones temporales y permanentes, documentación, actividades y todo aquello que potencie la presencia de la arquitectura como bien cultural y patrimonio de la ciudad. La tercera es demostrar que la sociedad civil, en este caso los arquitectos, queremos participar plenamente en la recuperación de los valores históricos y urbanos apostando con fuerza por la revitalización del Centro. Porque esto, que es tarea de la Administración, sólo será posible con la participación y la voluntad de todos los ciudadanos.

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Otro español en la cima de la arquitectura


La alegría de Joaquín Torres (Madrid, 1969) no es fingida. Tiene motivos para sentirse pletórico. Acaba de convertirse en el primer arquitecto español con obra aprobada en Dubai y la satisfacción en su mirada no puede ser más expresiva. “Lo hemos conseguido”, le dice a Rafael Llamazares, su socio en A-cero, el estudio que ha ganado un concurso internacional para construir una urbanización residencial exclusiva en el elitista distrito de Madinat Al Arab, en la costa del pequeño emirato del Golfo Pérsico.


Ha sido elegido para levantar siete torres con hotel, apartamentos, oficinas y zona comercial. El proyecto, de 60 millones de euros, sitúa a su estudio entre la elite mundial


Por ROMUALDO IZQUIERDO. Fotografía de RICARDO CASES


Todo es a lo grande: siete torres con hotel, apartamentos, locales comerciales, oficinas y zona de ocio sobre una superficie total de 505.000 metros cuadrados. La actuación en cuatro parcelas situadas en la zona C de la capital dubaití, frente a una de las grandes «palmeras» construidas en terrenos ganados al mar, estará compuesta por bloques de apartamentos de ocho plantas de altura, una zona comercial, dos torres de viviendas de ?4 plantas cada una y, por último, cinco torres de oficinas y apartamentos, de 55 plantas la de mayor altura. Datos que marean, no cabe duda. Como también el presupuesto que rodea semejante proyecto, que deberá estar concluido en dos años: más de 60 millones de euros. «Es el dinero de la facturación actual del estudio en ocho años. Pasamos a otro nivel, es como ascender a la primera división de la arquitectura», reconoce Torres sin ningún tipo de pudor. De hecho, desde que se hizo público que es el único arquitecto español con obra firmada en Dubai, las visitas a la web del estudio se han multiplicado por cinco.

Con los grandes. Hoy, en el parque empresarial La Finca, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde A-cero tiene sus oficinas, Joaquín Torres va desgranando los detalles de semejante operación. Las grandes revistas mundiales de arquitectura ya han recogido el hito de su estudio: estar en Dubai junto a los grandes maestros internacionales, la mayoría estadounidenses y británicos, como Norman Foster... Españoles de reconocido prestigio mundial, como Alejandro Zaera o Antonio Lamela, han presentado también algún proyecto. «Pero sólo eso, aún no se los han aprobado. Nosotros somos los primeros».

Pero ser pioneros también tiene sus inconvenientes: no hay dónde pedir consejo. Además, la legislación del emirato obliga a tener un socio local a cualquier empresa extranjera que quiera trabajar allí. Un socio local pero también trabajadores con el pasaporte dubaití... «No ha sido fácil. Mentiría si dijera lo contrario. Ha habido momentos muy duros. Lo más importante es ir de la mano de algún nacional, descon- fían del extranjero».

Joaquín Torres habla por experiencia. A pesar de contar con el apoyo de la Embajada española en el vecino Abu Dhabi, el aterrizaje de A-cero en Dubai se asemeja al de los primeros colonos que llegaban a territorio virgen. Montar la primera oficina fue un verdadero desafío para el estudio madrileño. Pero lo consiguieron. Y ya tienen allí a dos arquitectos españoles coordinando un primer equipo de ?5 personas. Entre viaje y viaje –y Joaquín lleva siete desde el mes de agosto– se ha tenido que acostumbrar a las pesadas escalas a las que obliga el trayecto Madrid-Dubai. No hay vuelos directos entre las dos capitales, con lo que la travesía aérea se prolonga tanto como un viaje hasta Santo Domingo, en República Dominicana, donde A-cero también tiene en marcha varios proyectos.

Sinsabores, sin embargo, que han merecido la pena una vez que firmaron el proyecto el pasado mes de septiembre. A través de un cliente español que les animó a intentarlo, A-cero se planteó en serio presentarse al concurso internacional de ideas que finalmente ha ganado. Primero estuvieron entre los siete preseleccionados, compitiendo con los grandes estudios británicos o norteamericanos. La presión por saber contra quién competían era proporcional a la ilusión que despertó el hecho de haberse «colado» entre los elegidos. «Así que imagínate cuando supimos que estábamos entre los dos finalistas y había que ampliar la información y dar más detalles de lo que queríamos hacer. Nos pusimos manos a la obra, utilizamos horas robadas al sueño hasta incluir las modificaciones que solicitaban... No nos importó. El objetivo lo teníamos muy claro y el esfuerzo merecía la pena».

Y vaya si han rentabilizado el esfuerzo y energía dedicados. Es difícil entrar, pero una vez allí las cosas resultan mucho más fáciles. Tanto, que sin haber iniciado las obras de este primer proyecto aprobado, A-cero ya tiene en mente otros tres más, uno de ellos también con varias torres que completarán el sky-line de una ciudad que se ha convertido en referente mundial de una arquitectura espectacular apta únicamente para los bolsillos más pudientes.

Joaquín Torres es muy consciente de ello. Sabe que cuando el proyecto que ha firmado se convierta en realidad, sus clientes serán multimillonarios. Incluso antes de colocar el primer ladrillo ya tiene vendida parte de la obra. «Una de mis primeras dudas, quizá la que más me preocupaba, tenía que ver con la salida que iban a tener los apartamentos que vamos a construir. ‘¿Quién va a comprar todo esto’, me pregunté. Pero claro, rápidamente vimos que aquél es un mercado en auge, con posibilidad de atraer la inversión de los cerca de 20 millones de millonarios indios y los 30 de chinos –por poner algún ejemplo– con capacidad para comprar o alquilar algo allí. Y entonces, claro, las cuentas salían. Sólo con que el 8% de estos inversores con la cartera llena pongan su vista en el emirato significaría que aún está todo por hacer».

El perfil de Dubai ha cambiado desde que hace ya más de una década el desierto se convirtió en una enorme zona urbanizable en la que las obras no paran de multiplicarse. Hace seis años, la dinastía Al Maktoum deslumbró al mundo con un proyecto faraónico que cambiaría para siempre el perfil del emirato. En 200?, se anunció la construcción de The Palm Jumerai, una isla artificial con forma de palmera en terreno ganado al mar que se podría ver desde la Luna. Fue tal el éxito de la propuesta que en poco tiempo surgieron nuevas islas, una de ellas con la forma del globo terráqueo, que añadieron 360 km de costa a los 72 km del emirato. Además, en 2002, las autoridades dubaitíes permitieron por primera vez a los ciudadanos extranjeros ser propietarios de algunas de las miles de villas, casas y apartamentos de lujo que se estaban construyendo. Todas ellas bajo la supervisión de Nakheel, la empresa estatal responsable del megaproyecto, convencida de la necesidad de diversificar las fuentes de riqueza y de convertir al turismo en el sustituto del petróleo (cuyas reservas se agotarán en 40 años) a la hora de reportar beneficios.

Una empresa relacionada con Nakheel, Al Burj Real-State, y, por tanto, con el emir y la familia real (propietaria del suelo de Dubai) es quien seleccionó el proyecto español entre todos los presentados. «Querían algo espectacular y es lo que les presentamos. Éramos unos desconocidos, pero contamos con paisajistas o ingenieros agrónomos, de forma que planteamos una intervención integral», explica Torres, que ya tiene reservado para sí mismo un apartamento en primera línea de playa.
El volumen de trabajo comprometido ha obligado a A-cero, con oficinas también en La Coruña, a doblar el personal contratado en el último año. Su arquitectura vanguardista, atrevida y libre de prejuicios se traslada ahora fuera de nuestras fronteras, pero esto no quiere decir que vayan a abandonar sus compromisos y clientes españoles. «Crecer de esta forma da vértigo, no cabe duda, pero también significa que ganamos en libertad. Es decir, podremos elegir nosotros los proyectos que nos interesen», reconoce el arquitecto.

Trabajo en casa. Pero que nadie piense que estamos hablando de un estudio que hace pequeñas reformas domésticas. En su cartera de clientes se encuentra media plantilla del Real Madrid. Jugadores como Raúl, Fernando Hierro, Michel Salgado o Zidane los eligieron para que levantaran sus casas en los alrededores de Madrid. Y también están los directores o consejeros delegados de empresa capaces de desembolsar entre 8,5 y ?2 millones de euros por las viviendas exclusivas que construyen. Hechas a medida, eso sí. Con gimnasio, spa... o todo lo que se le antoje al comprador.

–¿Te puedes creer que desde que se conoció que vamos a construir en Dubai hemos recibido en nuestra web más de ?.200 visitas de ciudadanos chinos interesados en nuestro trabajo?

–¿Quiere decir que también se plantean trabajar allí?

–No, no, por favor. Vamos tan rápido que aún no nos planteamos otros mercados como China.

–¿Ese «aún» quiere decir «quizá en un futuro»?

–[Risas] Dejémoslo en un «aún».

+ Sobre el estudio de arquitectura A-cero, en www.a-cero.com

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Cumple cien años Oscar Niemeyer, arquitecto creador de Brasilia

“Mi vida es normal. ¡No sé por qué duré tanto!”, señala al comenzar festejos

Llega al siglo de vida con siete proyectos de trabajo en países como España, Italia, Alemania y Cuba

Fidel Castro lo felicita y apoya su cruzada por la lectura

Afp, Dpa y Reuters

Río de Janeiro/ La Habana, 15 de diciembre. “Mi vida es normal. ¡No sé por qué duré tanto!” Con esta sencilla frase, el brasileño Oscar Niemeyer, leyenda viva de la arquitectura mundial, trató de resumir su cotidianidad y su trayectoria, durante los festejos realizados ayer sábado con motivo de su cumpleaños número 100.

En su “casa das Canoas” del barrio de Sao Conrado (al sur de Río de Janeiro), Niemeyer, uno de los símbolos de la arquitectura latinoamericana moderna, recibió durante cerca de dos horas a sus amigos y colegas más cercanos, acompañado de su esposa y ex asistente Vera Cabrera, y uno de sus nietos.

Aunque no es adepto a los homenajes, el creador de la ciudad de Brasilia apareció de buen humor en la fiesta que en un principio había tratado de evitar. “Las conmemoraciones me quiebran los pies”, alegaba.

“La vida no es siempre fácil ni generosa. ¿Que qué siento hoy? Placer en recibir a mis amigos presentes. Pienso en el pasado, en los amigos que se fueron y en aquellos que los remplazaron, en esa lucha que representa la vida”, dijo en una breve conferencia de prensa, antes de cortar su pastel, que tenía la forma del Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, una de sus obras más conocidas.

Pese al enorme interés que generó su centenario en todo Brasil, incluido el nombramiento de 2008 como el “año de Oscar Niemeyer”, decretado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el creador siempre trató de restarle importancia a su propio trabajo y a su persona. “Cumplir cien años es una tontería”, dijo ayer.

Fiel a sus ideas comunistas, el arquitecto carioca aseguró que para él lo más importante es llevar “una vida decente, basada en la solidaridad. Me preocupan las desigualdades sociales. La lucha de clases es más importante que la arquitectura. La vida es más importante que la arquitectura”, sostuvo Niemeyer.

Autor de más de 600 obras en todo el mundo, Niemeyer sigue en plena actividad a pesar de su edad avanzada. En la actualidad se encuentra trabajando en siete proyectos, entre ellos un centro cultural en Avilés (norte de España), un auditorio en Ravello (Italia), un parque acuático en Postdam (Alemania) y la embajada de Brasil en Cuba.

Carta de Fidel Castro

El convaleciente líder cubano Fidel Castro se congratuló por los cien años de vida de Niemeyer, y le envió una carta de felicitación que reseñaron en primera plana los diarios locales Granma y Juventud rebelde.

“Muchas felicidades por tu cumpleaños. Que muchas personas vivan y disfruten como tú más de cien años”, dijo Castro, de 81 años de edad, quien se encuentra alejado de la presidencia cubana desde hace 16 meses por problemas de salud.

“Te apoyo plenamente en tu ardua batalla por estimular el hábito de leer. Dices que sin la lectura el joven sale de la escuela sin conocer de la vida. Leer es una coraza contra todo tipo de manipulación y el principal instrumento de lucha frente al poder devastador de las armas modernas que posee el imperio”, añadió el dirigente en su misiva, en la que también elogia el libro de Niemeyer El ser y la vida, cuyo prólogo escribió.

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Year's designs help L.A. build its architectural momentum

Was 2007 a mediocre year for new buildings? A nascent consensus in certain parts of the architecture world says so, and it's not hard to understand why: With the exception of Steven Holl's extension to the Nelson-Atkins Museum in Kansas City, Mo., which opened to raves in the spring, no building by a prominent architect to debut this year escaped critical complaint or public ambivalence altogether. Renzo Piano's New York Times headquarters (too heavy and gray on the skyline) and Brad Cloepfil's Seattle Art Museum extension (too corporate) had their detractors. So did SANAA's teetering New Museum in Manhattan, where the fluorescent lighting and other less-than-polished features had certain art critics complaining. (In New York magazine, Jerry Saltz used the word "icky" to describe its ground-floor gallery.)

Each of those projects, though, showed signs of real architectural intelligence. Truth be told, if they fell short it was mostly in failing to meet towering expectations. Cloepfil was asked to rescue Seattle from its retrograde architectural reputation while also pleasing a museum board determined to cram galleries and bank offices into the same downtown tower. Piano was handed the task of symbolizing newspaper's transition from the solidity of the printing-press era to the ether of the digital age -- oh, and making a statement that the skyscraper in Manhattan, six years after 9/11, was fully back. SANAA's charge, on a pretty modest budget, was to redefine the swiftly changing Lower East Side of Manhattan and rebrand the New Museum at the same time.

Ten years after the Guggenheim Bilbao and the Getty Center opened, it seems we expect more of our high-design buildings than ever. Or perhaps the cynicism that greeted this year's crop just means we're getting tired of the iconic-building model.

If we are, it's about time, isn't it?

In Southern California, the year was short on big-name, big-ticket projects, a lull before Piano's revamped L.A. County Museum of Art and Coop Himmelblau's downtown performing arts high school open in 2008. But there were some beams of light in an otherwise dim annum, among them:

School architecture. The Los Angeles Unified School District's gargantuan construction project continues to produce more lowlights than highlights as it lumbers along. But charter and private schools are in the middle of a building boom of their own. And many are making a strong case that architecture matters, both as a way to compete with other schools and as a way to produce distinctive spaces for learning on tight budgets. On the heels of Daly Genik's impressive Camino Nuevo High School in Silver Lake, which slithers brightly across its oddly shaped site near the 101 Freeway, Jennifer Siegal produced a set of striking, sun-filled prefab classroom buildings for the Country School in Valley Village.

Progress at the Orange County Great Park. Led by Ken Smith, the team of designers turning the old El Toro Marine Corps Air Station into a 1,300-acre park continued this year to make impressive strides. The emerging design by Smith, Mia Lehrer and others is cheeky and smart, inventive about sustainability and conservation but never "naturalistic." The Museum of Contemporary Art's Paul Schimmel has joined the group as an art consultant, proposing, among other ideas, amusement-park rides designed by artists and a range of earthwork-sized attractions. Enrique Norten, the team's lead architect, has done wonders with small-tickets items such as drinking fountains, bike lockers and pedestrian bridges. If he ever gets a collection of actual park buildings to sink his teeth into, watch out.

A corner turned on Bunker Hill. Frank Gehry and the Related Cos. spent plenty of time this year bickering about the design for the first phase of the Grand Avenue project, on which preliminary construction work began this month. But the design turned a significant corner architecturally as it was being finalized. A shimmering 50-story tower will look down on a shorter, stockier sibling, with lush landscaping draping shops and restaurants at plaza level. The design now looks capable of becoming a significant architectural achievement in its own right, not just an expensive commercial complement to Gehry's Walt Disney Concert Hall across the street.

Acknowledging the city as a work in progress. The most significant projects in Greater L.A. this year, even those that were imperfectly designed, found ways to address the odd in-between moment the city finds itself in as it moves from wide-open to crowded, from private to shared. Arquitectonica's apartment building at Wilshire Boulevard and Vermont Avenue combines a huge mural by April Greiman, designed very much to be seen from a moving car, with a large pedestrian plaza leading to a subway stop. Call it the love child of the billboard and the piazza. And Lorcan O'Herlihy's Habitat 825 condos next door to the Schindler House in West Hollywood, though not the new multifamily landmark many of us had hoped for (again, expectations matter), did give L.A.-style density a new, lime-green-colored avatar. As symbols of contemporary L.A., a city struggling to escape its adolescence and define its early adulthood, both projects were plenty rich.

The worst

Among the year's disappointments: HNTB architects' Galen Center at USC wrenched the clock back to the 1930s while blowing up the historicism to cartoonish scale. L.A. Live's downtown Nokia Theater, by the Berkeley firm ELS, proved deferential to a fault to Staples Center, its slick older sibling. And the Ambassador Hotel saga took another awkward turn with the news that Paul Williams' Cocoanut Grove nightclub wasn't salvageable after all.

christopher.hawthorne@latimes.com

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L'architecte Oscar Niemeyer a fêté ses 100 ans à Rio de Janeiro

L'architecte Oscar Niemeyer a fêté ses 100 ans samedi entouré de sa famille et d'amis dans sa maison das Canoas construite en 1953, dans le quartier de Sao Conrado (zone sud de Rio). Ce dernier est l'un des symboles de l'architecture moderne brésilienne et aujourd'hui siège de la Fondation Niemeyer.

"Ma vie a été normale. Je ne sais pas pourquoi j'ai autant duré!" a déclaré le "maître Niemeyer" lors d'une rapide conférence de presse ajoutant que "la vie n'est pas toujours facile ni généreuse". "Ce que je ressens aujourd'hui? du plaisir à recevoir mes amis présents. Je pense au passé, aux amis partis et à ceux qui les ont remplacés, à cette lutte que la vie représente pour l'être humain", a-t-il ajouté.

Pendant près de deux heures il a reçu un à un ses dizaines d'amis, assis sur une terrasse dans le grand jardin tropical de la "Casa das Canoas" aux côtés de sa femme et ex-assistante Vera Cabrera, 60 ans, et de l'un des ses petits-fils. Vêtu d'un costume bleu et d'un tee-shirt blanc, le concepteur de Brasilia, est apparu en forme, apparemment content de la fête qu'il avait d'abord refusée arguant que les "commémorations lui cassent les pieds".

Son gâteau d'anniversaire était une miniature du Musée d'art contemporain de Niteroi (la ville située de l'autre côté de la baie de Rio), édifié en 1996. "Avoir cent ans c'est une bêtise!", a-t-il réitéré samedi affirmant néanmoins que "la vie est plus importante que l'architecture".

Le doyen de l'architecture brésilienne, auteur de près de 600 oeuvres réalisées dans le monde entier est pourtant encore en pleine activité créatrice. Il a actuellement sept projets en cours d'élaboration et une dizaine d'autres dont la construction est sur le point de démarrer au Brésil. Le président Lula a annoncé la semaine dernière que l'année 2008 serait décrétée "année Oscar Niemeyer".

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Brazilian architect Oscar Niemeyer turns 100

RIO DE JANEIRO, Brazil: Oscar Niemeyer has lived so long that his once-futuristic designs for Brazil's capital are now hailed as "retro-future," but the legendary architect is still going strong as he turns 100 on Saturday.

The architectural revolutionary has designed Brasilia's main buildings, insisted on the curves of the U.N. General Assembly building and in 1988 won the Pritzker Architecture Prize — dubbed the Nobel of architecture. And he apparently has more in store. During a recent interview his desk was piled high with projects.

"Brasilia was an adventure," Niemeyer told The Associated Press in October in his office overlooking Copacabana beach. "It was built on the run. I didn't even have time to think much."

Now considered a World Cultural Monument by UNESCO, Brasilia was built on the empty plains of central Brazil to serve as the nation's new capital. It was completed in 1960 and today has 2.2 million people. It was designed, constructed and inaugurated in four years.

With dark strands of hair combed straight back and a face etched deep with the lines of time, Niemeyer has seen the country's military regime rise and fall, and his modernist designs for Brasilia go from being seen as futuristic to a retro vision of the future.

Another of his works — the flying-saucer shaped Museum of Contemporary Art across the bay from Rio de Janeiro_ looks like something that has just landed. It forces the viewer to reconsider Guanabara bay and the surrounding mountains as if seeing them for the first time through alien eyes.

Niemeyer is currently planning to transform a former dockside prison in Valparaiso, Chile, into a futuristic cultural center, with three oval buildings linked by a bridge and seemingly floating over a manmade pool.

Born in Rio in 1907 Niemeyer graduated from Brazil's National School of Fine Arts in 1934 and joined a team that worked with Swiss-born Bauhaus giant Le Corbusier on a new Ministry of Education and Health.

In 1939, Niemeyer teamed up with Lucio Costa to design the Brazilian pavilion at the New York World's Fair, for which he was named an honorary citizen of New York by Mayor Fiorello La Guardia. In the 1940s, he worked with Le Corbusier and Sir Howard Robinson on the United Nations headquarters.

On Wednesday, the French honored Niemeyer with the Legion of Honor, France's highest honor. Niemeyer lived in exile in France in 1964 after he was forced out of Brazil due to his affiliations with the Communist Party.

On Friday, the Russian government honored Niemeyer, presenting him with their Order of Friendship.

At age 98, Niemeyer, married his longtime aide Vera Lucia Cabrera, 60, two years after his first wife Annita Baldo died.

He plans to celebrate his birthday Saturday with a small party at his home for friends and family which includes his daughter Anna Maria Niemeyer, five grandchildren, 13 great-grandchildren and four great-great-granchildren.

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Alexander The Great

Architect Has Long Championed The Idea That Buildings Must Serve People

Since the 1960s, Christopher Alexander has been architecture's greatest iconoclast, calling for a return of building to an ages-old process of construction.

Alexander rejects modern architecture not because of stylistic concerns, but because it creates vast, unnatural, mechanical and disorienting structures. These places might cut a dazzling figure on the landscape, but they do not enhance the lives of the people who use them. Too often, they degrade their users and the surrounding terrain.

But unlike other opponents of the establishment, Alexander has developed a powerful alternative. He has designed and built countless houses, campuses, music halls, town centers, gardens, rooms, courtyards and pieces of furniture. And he has documented his work in 20 books and trained hundreds of young architects to build in a new way that's really an old way.

His magnum opus is the four-volume, 2,150-page "The Nature of Order," published from 2002 to 2005. This work is by turns practical and poetical, preaching and prodding, philosophical and polemical. It is the capstone to a brilliant career that has taken Alexander around the world.

The way we feel about a place cannot be separated from how the place works. A well-designed and built structure "works" because it enables people to do what they need to do — eat, sleep, work, read, talk, play, teach, create, love.

Architecture, ultimately, is a matter of freedom. Buildings and spaces that enhance freedom are good. Structures that impede freedom are bad.

"A healthy human being is able, essentially, to solve problems, to develop, to move toward objects of desire, to contribute to the well-being of others in society, to create value in the world, and to love, to be exhilarated, to enjoy," Alexander says. "The capacity to do these many positive things, to do them well, and to do them freely, is natural."

We all know examples of buildings that impede freedom: modernist structures with vast walls, no-man's-land plazas, hidden entrances, confusing paths, blinding light or scary darkness, intimidating scale — uncomfortable places to work or play. Those buildings are designed not for the user's ease or even for beauty, but for the architect's sense of aesthetic and will to power.

Since the publication of "A Pattern Language" in 1977, Alexander has been something of a cult figure. That book lays out 253 distinct ways to make space, from regions to nooks in rooms. It's a cookbook for every conceivable kind of structure. Alexander's concept of patterns has been applied to software programming and the study of Oriental rugs.

Modern buildings fail, he says, because of complex and rigid zoning codes, standardized design forms, artistic pretensions, cold building materials and a mechanical construction process.

Alexander has also been attacked for his embrace of architecture's traditional values — what the Roman architect Vitruvius called "firmness, utility and delight." In one 1982 debate, Peter Eisenman told Alexander that architects should express the "alienation" of modern times. Fostering discomfort, in this view, is an essential part of challenging people not to be complacent.

In all of his work, Alexander rails against this modernist mind-set. Traditional structures work, he says, because they emerged from a living process. They were built to fit the land. An innate understanding of beauty informed their design. Natural building materials gave them character. Each piece was the result of time-honored techniques of craftsmanship. And they were allowed to evolve to fit the needs and desires of users.

Nowadays, we design every inch and every corner ahead of time, use artificial materials, mechanize the construction process, and fail to relate the building's pieces to each other or their setting. Alexander counters that "all the well-ordered complex systems we know in the world ... are generated structures, not fabricated structures." Structures that evolve during their design and building benefit from testing and feedback. They grow into their places.

In "The Nature of Order," Alexander explains 15 features that make a structure great — centers, different scales, strong boundaries, alternating repetition, good shape and symmetries, to name six.

All good spaces, he argues, are living things that establish spiritual connections with people. Good buildings — and furniture, gardens, art and artifacts — reflect the most basic elements of the human experience. They elevate people to higher places, where they can realize their abilities and, in some way, connect with all humanity.

Over the years, Alexander has directed an impressive range of projects. Each is original, distinct to its people and place, yet at the same time familiar.

The Eishin School in Tokyo is a classic example of this approach. Alexander engaged students, teachers and others in a process of imagining the ideal school. They wandered the land where the school was to be built, imagining a set of reinforcing centers. Then they began to design buildings and gates, pathways and lawns. Using mockups of key structures, the Eishin crew tested how the pieces looked and worked. And then they built the structures, adjusting the process countless times to respond to people's reactions.

The result is a simple yet complex place that offers a human-scale, warm habitat for learning and growing. By all accounts, the Eishin School is a great campus that reflects the highest values and aspirations of the community.

Skeptics will always shadow Alexander's work. For many, building is a simple matter of creating containers for human activity or for turning vast profits. For others, architecture offers an opportunity to make an ideological statement about alienation.

For the rest of us, Alexander offers a way to build real, human communities. Wherever Alexander's principles go, hope goes along too.

Charles Euchner, the author of "The Last Nine Innings," is writing a book about suicide at the Golden Gate Bridge. He can be reached at euchner@gmail.com.

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Niemeyer, 'padre' de Brasilia: Cien años de arquitectura

INFORMATIVOSTELECINCO.COM/AGENCIAS
15 de diciembre de 2007

Encargado de edificar Brasilia, terminó por crear la capital idónea. Tan extravagantes como funcionales son los edificios como la Iglesia de la Pampulhal, el Palacio de Planalto o el Museo de Niteroi, nacidos en la cabeza del arquitecto Oscar Niemeyer, el último de los grandes mitos vivos de la arquitectura del siglo XX y que hoy cumple cien años. Acaba de presentar el proyecto para el avilesino Centro Niemeyer, su "mejor proyecto" y "el más bonito".

A caballo entre Europa y Brasil y considerado como uno de los arquitectos más influyentes de nuestros tiempos, Niemeyer ha compartido proyecto con el gurú Le Corbusier y diseñó la capital Brasilia entre 1956 y 1960 dando forma a decenas de edificios residenciais, comerciales y administrativos.

La celebridad de sus obras ha llevado a la declaración de muchas de estas como patrimonio nacional e internacional, de forma que únicamente pueden ser modificadas con su autorización.

Cuando en 1989 obtuvo del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Niemeyer planteó a la Fundación encargada de los galardones, como agradecimiento, un proyecto arquitectónico para levantar el Museo Internacional de los Premios, que se ubicará en la villa asturiana de Avilés bajo el nombre de Centro Niemeyer.

Resumen de su trayectoria, junto al Centro Pompidou de París, la Biblioteca de Alejandría, el Lincoln Center de Nueva York, el Centro Cultural de Hong Kong, la Ópera de Sidney, el Barbican Center de Londres y el Foro Internacional de Tokio, el futuro Centro Niemeyer de Avilés será uno de los referentes en el campo de los espacios culturales.

En este sentido, el arquitecto brasileño ha llegado a calificarlo como su mejor proyecto. "Es el mejor proyecto que he realizado en mi vida, el más bonito", aseguró Niemeyer quien dijo estar "entusiasmado" y "ansioso" por ver realizada la actuación prevista para la orilla de la ría avilesina.

MV




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2008, Año Niemeyer

Ayer, el embajador de Rusia en Brasil le impuso la Orden de la Amistad, concedida por un decreto de Putin

El Universal
Sábado 15 de diciembre de 2007 En los 60, Charles de Gaulle le concedió a Oscar Niemeyer un permiso especial para trabajar en el país europeo durante un periodo en que estuvo ahí exiliado a raíz de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985.

Por otra parte, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva elogió el pasado martes su proyecto para el centro cultural que llevará su nombre en Avilés, Asturias, España, durante la entrega al arquitecto brasileño de la Medalla al Mérito Cultural.

El presidente brasileño adelantó que hoy firmará el decreto que declarará 2008 como Año Niemeyer.

También, se anunció que el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN) va a incluir en la lista de edificios protegidos 23 creaciones de Niemeyer en Brasil, y ayer, el embajador de Rusia en este país, Vladimir L. Tyurdenev, le impuso la Orden de la Amistad, concedida por un decreto de Vladimir Putin.

Prolífico generador de ideas

En sus recientes declaraciones al Times de Londres, Niemeyer se deja entrever una cierta melancolía; su perspectiva es que todos somos insignificantes y que aun cuando su trabajo es emblemático y referencia constante en su disciplina, él no le concede mucha importancia.

Siempre defendió el utilitarismo en la arquitectura, aunque paradójicamente, el llamado rey de las curvas, se distinguió por lo ornamental y la sensualidad en su obra. Él buscaba alejarse de la extrema simplicidad de las construcciones de la posguerra.

Quizá la más grande y siginificativa, entre muchísimas obras, fue el proyecto de la ciudad de Brasilia, una metrópolis concebida para ser capital, un proyecto visionario y espectacular con una arquitectura totalmente vanguardista para su tiempo.

Recientemente declaró el creativo “si fueran a Brasilia, pueden gustarles o no los palacios, pero no podrán decir que vieron antes algo parecido. Pudieron ver algo mejor, pero no parecido. Y eso es lo importante, que la arquitectura llame la atención por la novedad, por la espontaneidad”.

Mirando atrás

Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares Filho nació en Río de Janeiro in 1907, en el vecindario de Laranjeiras —en una calle que después sería bautizada con el nombre de su abuelo Ribeiro, de Almeida— en el seno de una familia católica y burguesa.

Concluyó su educación secundaria al cumplir 21 años y se casó ese mismo año con Annita Baldo. El matrimonio lo hizo madurar rápidamente y decidió trabajar e ir a la universidad. Empezó en el taller de tipografía de su padre al tiempo que entró a la Escola de Belas Artes de Brasil, de la que se graduó como ingeniero arquitecto en 1934.

Empezó a trabajar sin paga —aunque tenía problemas económicos— en el despacho de Lúcio Costa y Carlos Leão; pues se sentía insatisfecho con la arquitectura que veía en las calles y pensó que podría hacer carrera ahí. Este equipo trabajó con el afamado arquitecto suizo Le Corbusier para crear el entonces nuevo edificio del Ministerio de Educación y Salud.

En 1939, trabajó con Costa en la creación del pabellón de Brasil de la Feria Mundial de Nueva York.

En 1945, y ya un arquitecto reputado, se unió al Partido Comunista, del que siempre ha sido un militante entusiasta y convencido, lo que le costaría tener que vivir en el exilio durante la dictadura militar de Brasil.

Fidel Castro alguna vez dijo “Niemeyer y yo somos los últimos comunistas de este planeta”.

En 1954, cumplió el sueño dorado de todo arquitecto, él y Costa fueron invitados por el presidente de Brasil, Juscelino Kubitschek, a crear el proyecto de una nueva ciudad capital en los llanos centrales y casi desiertos de esa nación.

El resultado fue Brasilia, hogar de algunos de los trabajos más impresionantes de este arquitecto, como la catedral, una corona de espinas que mira hacia el cielo, el Palacio Alvadora y el Congreso.

Estos edificios de curvas sinuosas y formas abstractas representaban una nueva arquitectura, un paso más allá del modernismo y un tributo a la naturaleza, particularmente a las formas femeninas, una de las grandes pasiones de Niemeyer.

“Las curvas” ha dicho en más de una ocasión “son la solución natural”. Sus edificaciones significaban un gran paso lejos del modernismo y funcionalismo de Walter Gropius y Mies van der Rohe, acercándose a un punto de vista más escultural. Niemeyer siempre consideró a la espartana escuela Bauhaus triste y aburrida.

Fue un pionero en el uso del concreto armado; el acero era caro y escaso en Brasil, por lo que su utilización se dificultaba, mientras que el concreto era barato y le ofrecía posibilidades interesantes en cuanto a formas.

Infatigable creador

Cuando se le ha preguntado cómo es su proceso creativo, él sencillamente responde “tomo la pluma y aparece un edificio”.

Creó lo que puede considerarse su mejor trabajo en 1996, a la edad de 89 años, se trata del Museo de Arte Contemporáneo de Niteròi, cerca de Río. Es una bellísima construcción ubicada en lo alto de un risco que toca la superficie tan ligeramente que parece flotar sobre la piedra. El edificio se refleja en un espejo de agua, lo que lo hace parecer un espejismo.

Hoy, sigue diseñando y está involucrado en una serie de proyectos incluyendo un monumento en Cuba y un gran centro cultural.

El 16 de noviembre de 2006, se casó, sin el conocimiento de la familia con Vera Lúcia Cabreira, una mujer 40 años más joven que, durante más de 15, fue su secretaria.

Niemeyer pretende celebrar el siglo “sin fanfarrias”, según reveló a la revista Istoé, con una “reunión muy simple” en su antigua residencia Casa das Canoas.

Al cumplir 100 años de vida asegura que la arquitectura no es importante, que sólo la vida lo es, y que actualmente sólo tres cosas le dan placer: la playa, las mujeres y el mar.

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sábado, diciembre 15, 2007

Los garabatos de Niemeyer

IÑAKI ÁBALOS 15/12/2007

Libertad, sensualidad y una brutal facilidad marcan la obra del último arquitecto moderno, el último heterodoxo, el último resistente a la inmensa y tristísima nube de plomo llamada corrección, que hoy cumple 100 años.

De Oscar Niemeyer, tras 70 años de actividad profesional y 100 de estancia luminosa en este mundo, tan sólo cabe dar testimonio de lo que a través de su figura se vio -y entendió-, y de lo que a través de su obra se comprendió y adoptó como propio. Y al hacerlo, comprobar estupefacto
cómo todo menos él mismo cambia, incluida la
opinión y valoración de su modernismo radiante.


En los años setenta, llenos de dogmatismo pedagógico, Niemeyer (Río de Janeiro, 15 de diciembre de 1907) era una presencia incómoda en los ámbitos universitarios europeos, una contradicción flagrante con el pensamiento racionalista entonces triunfante, alguien que cumplía a la perfección con el requisito de un intachable izquierdismo pero a la vez imagen viva de la más absoluta frivolidad y, además, frivolidad orgánica y modernista -cuando era la modernidad el objetivo a abatir precisamente y el organicismo se interpretaba como un reblandecimiento burgués del modernismo-. Un incordio al que se daba de lado (era bien difícil encontrar la más mínima documentación sobre su obra). Durante años, sólo Pedro Urzaiz mostró sin pudor su fascinación por él en España entera.

La generación de la movida madrileña, que amaba la frivolidad y la modernidad, adoptó sin embargo sus iconografías mambo -mambo era la palabra talismán- con fervor inconsciente pero visionario. Todo lo contrario que los que querían refundar la disciplina en la historia, o al menos en la visión estructuralista que Aldo Rossi desplegó de la historia, de los tipos arquitectónicos y su poética presencia intemporal. Curiosa paradoja, cuanto más intemporal se reclama una teoría estética más rápido se queda sin acólitos. Aquellas ideas desaparecieron en un pispás y Niemeyer siguió, desde su estudio en Copacabana, dando la espalda sistemáticamente a aquellas esplendorosas vistas (para asombro de visitantes y regocijo suyo, suponemos), proyectando con infinita libertad y simplicidad una versión cada vez más reductora y sensualista de la modernidad, casi caricaturesca, como el curioso y para algunos -yo mismo- magnífico Museo en Niterói que parece salido de uno de los viejos chistes en los que Conti ridiculizaba hace años la banalidad de muchas obras de arte abstractas, de tan simple que es su emulación del Pan de Azúcar, al que refiere su silueta con insultante inmediatez. Hasta las referencias a la figura femenina en su arquitectura, que ha seguido intensificando con el tiempo, parecen sacadas de un chiste sobre lo que uno esperaría de un artista brasileño: exuberante, sensual, gestual, dominante y comunista. En fin, la figura del carisma tropical, al modo de un Marlon Brando retirado en su isla, que uno tiende a despreciar tanto como fantasea con lo que tiene de construcción irrefrenable de un yo todopoderoso.

Hasta ahí el personaje y su significado para una generación que no se dejó hechizar por rigoristas y biempensantes (ni historicistas, ni ortodoxos modernos) y que siempre prefirió heterodoxos, marcianos e individualistas como referencia (no era difícil preferirlo teniendo las fabulosas referencias de Oíza y Sota en casa: con personajes así se aprendía casi por roce).

Queda aparte la revelación que visitar su obra sigue suponiendo para tantos como han ido teniendo la oportunidad de hacerlo: una revelación instantánea, casi insultante. Imposible olvidar la indignación de ver cómo a Niemeyer y sólo a Niemeyer los edificios se le sostenían sin pilares, las rampas volaban ligeras y aéreas como nunca se han visto en otros arquitectos, los detalles desaparecían hasta hacerte pensar que son innecesarios (todo; barandillas, rodapiés, puertas, carpinterías, prácticamente todo, simplemente ha dejado de existir en sus edificios de una forma asombrosa).

Volver al Viejo Continente y visitar las obras de Le Corbusier tras ver este despliegue de ligereza, continuidad, elegancia y simplicidad hecho por su discípulo tropical es una dura prueba que con dificultad resiste el intocable maestro suizo, sometido uno a la tentación de invertir los papeles y pensar las obras de Le Corbusier como la triste secuela europea del maestro brasileño, producto limitado por actitudes y climas que impiden el logro de la levitación, esa meta última de la modernidad de la que Niemeyer tuvo y tiene la fórmula secreta (nadie debe engañarse al respecto, no se trata en absoluto de una estrategia técnica o una concepción estructural que dominase como nadie Niemeyer: parece más bien que es el absoluto desinterés por estos temas lo que le da la autoridad completa sobre ellos, relegados al último lugar en el proceso mental, ese lugar que el arquitecto siempre destina a lo que da a desarrollar a otros -en este caso, al ingeniero José Carlos Sussekind, gran amigo suyo desde hace tiempo y capaz de resolverlo todo sin el más mínimo protagonismo-).

Y por último está la facilidad. Por si no se había notado hasta aquí, lo verdaderamente irritante para otro arquitecto de la obra de Niemeyer es la brutal facilidad que se ve en todas sus obras. Especialmente ahora que -subsumidos entre códigos, normas, ordenanzas (locales, autonómicas, nacionales y europeas), project managers, compañías aseguradoras, decoradores, competencias ministeriales, intrusismo multidisciplinar, visados colegiales y competencias desleales de diversas profesiones hambrientas por arañar el supuesto pastel del diseño- lo de la facilidad parece un sueño. De forma que la idea de hacer unos rasgos, un garabato, en una servilleta -por supuesto un garabato, con curvas que remiten sin mediación al mito del libertinaje sexual tropical- y conseguir a los pocos meses que esa servilleta se llame Museo, Biblioteca, Plaza o Palacio y esté de inmediato en la memoria colectiva de un pueblo y construya, además, su identidad para todos los foráneos es algo que hace rechinar los dientes de todos los arquitectos. Bendita libertad, bendita facilidad, bendita sensualidad. Larga vida al último arquitecto moderno, al último heterodoxo, al último resistente a la inmensa y tristísima nube de plomo llamada corrección. -

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Joan Rubió y Enric Sagnier, dos modelos residenciales burgueses

ORIOL BOHIGAS 12/12/2007

El volumen de información e interpretaciones críticas sobre la arquitectura modernista ha sido en los últimos años muy considerable tanto en la intensificación de las parcelas ya estudiadas como en la resituación de obras y personajes menos conocidos. Estos días está abierta en la vieja residencia de estudiantes de la Escuela Industrial una interesante exposición sobre el arquitecto Joan Rubió i Bellver (1870-1952), que ha motivado un catálogo selectivo con aportación de nuevas ideas. También estos días se ha publicado un libro monumental -con el lujo que corresponde a su antigua clientela- sobre Enric Sagnier (1858-1931), un arquitecto con obra abundantísima en Barcelona, pero a menudo ligeramente marginado o ambiguamente clasificado en los documentos de historia y crítica.

La exposición y el catálogo de Rubió complementan con nuevos puntos de vista la única monografía solvente que conocemos, publicada hace ya más de 30 años -Joan Rubió i Bellver y la fortuna del gaudinismo-, obra magnífica de Ignasi Solà-Morales i Rubió en la que se le situaba muy acertadamente en el ámbito aproximadamente gaudiniano y en la precisión de una teoría arquitectónica que intentaba extravertir científicamente la obra de su maestro.

En la exposición y el catálogo que comento, Manuel Solà-Morales i Rubió plantea un tema que aporta nuevas consideraciones urbanísticas. Dentro de una intencionadamente sesgada selección de la obra de Rubió, se destacan 11 "torres" o "chalets" construidos en Barcelona entre 1900 y 1910 que, como explica Manuel Solà-Morales, representan el inicio de una tipología residencial característica de la burguesía barcelonesa de principios de siglo, un sistema de ordenación urbana con casas unifamiliares modestamente aisladas y un nuevo tipo de expansión al margen del ensanche del siglo XIX. La torre Espinal, en la Colonia Güell; la de los Matons, derribada en los años cincuenta; el chalet Golferichs, en la Gran Via, mutilado pero salvado de la especulación y restaurado; la torre Alemany; la Fornells; la Lluís Sánchez; el Frare Blanc; la Dolcet; la Casacuberta; la Rialps; la Ripol, desaparecida en los años setenta. La mayoría están situadas en el primer tramo de la falda del Tibidabo y, en parte, en una urbanización promovida por el doctor Andreu, lugar típico de esa nueva manera de ocupación urbana al servicio de una nueva forma de residencia burguesa.

Aparte de las grandes obras sociales, institucionales y religiosas de Rubió, esas torres tienen la virtud de implantar un tipo arquitectónico y un asentamiento urbano muy persistente, incluso más allá de sus limitaciones o sus sugerencias estilísticas. Se deben valorar en este conjunto los inteligentes esfuerzos en la sofisticada y elegante reestructuración lógica de la fantasía modernista, resuelta con la exigencia de las grandes posibilidades -entonces simultáneas y superpuestas- de las nuevas tecnologías y las tradicionales artesanías del ladrillo y el azulejo, las bóvedas y los arcos equilibrados, la geometría de los grandes poliedros y el orden del hierro y el cristal. Pero quizá lo más significativo fue la creación de unos modelos que marcan en Barcelona una nueva forma de vivir, más allá, incluso, de los aciertos visuales que explican la genialidad y, a la vez, la temporalidad del arquitecto.

En paralelo, la burguesía de la época usaba también -y con más frecuencia- otro modelo: el piso del ensanche dentro de un minucioso orden estructural, que se debe en buena parte a la gran acumulación de experiencias de Enric Sagnier, ese arquitecto al que, por primera vez, se presenta ahora con todo lujo -sobre todo en términos gráficos- en el libro que he mencionado, editado por Antoni Sagnier, un abnegado descendiente del arquitecto que acredita, como en el caso de Rubió -y en el de Domènech, Jujol y tantos otros- la importancia relevante de cada familia barcelonesa en subrayar las cualidades de sus antepasados.

La coincidencia de esas nuevas documentaciones -Rubió y Sagnier- está en que de ambas se puede extraer una visión relativamente nueva de las derivaciones del modernismo, que a menudo ha sido analizado prioritariamente como un movimiento anclado sólo en una revolución estilística. Las casas de Rubió -en las laderas de la montaña- y los pisos de Sagnier -en el ensanche del llano, especialmente en el entorno de la Rambla de Catalunya, que es casi su territorio exclusivo- son dos inteligentes y oportunas aportaciones tipológicas aparte de ser -o no ser- puntuales aciertos arquitectónicos. Ambos arquitectos hicieron grandes obras institucionales que marcan el perfil urbano de Barcelona, pero quizá su cualificación histórica se apoya mejor en la experiencia residencial aparentemente más modesta. Lo cual indica también, comparado con la situación actual, un cambio socialmente significativo: hoy día son pocos los arquitectos que se esfuerzan en cualificarse en el estudio y el proyecto de viviendas, aferrados a la insolidaridad y a la propaganda formal del edificio monumento. ¿Se acabó la voluntad de crear modelos y de usar la arquitectura como instrumento urbano al servicio de la sociedad?

Oriol Bohigas es arquitecto.

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viernes, diciembre 14, 2007

Niemeyer envía, en su centenario, un mensaje sobre su proyecto para la ría avilesina

La Fundación del Centro Niemeyer se sumará a la celebración del centenario del arquitecto brasileño, mañana, 15 de diciembre. Oscar Niemeyer, que diseñó el equipamiento cultural que se construirá en la margen derecha de la ría avilesina, también estará en el encuentro de los centros culturales de los cinco continentes, con un mensaje especial en el que el que se referirá a la que será su única obra en España.
Niemeyer, el arquitecto más longevo de la historia de la arquitectura, nació en Río de Janeiro en 1907, y sigue trabajando con denuedo. Uno de los últimos trabajos encargados ha sido la construcción de un campo de fútbol para el Mundial de 2014. Gran parte de su obra se concentra en Brasilia -ciudad en cuya construcción y diseño completo participó junto con el urbanista Lucio Costa tras ganar un concurso público-, y en Niteroi. Obtuvo en 1989 el premio «Príncipe de Asturias» de las Artes, la primera vez que la Fundación asturiana celebraba a un arquitecto.
Niemeyer es testigo vivo de una modernidad heterodoxa, con la curva como eje fundamental de su geometría.. «Quiero seguir construyendo para los seres humanos, para permitirles encontrarse con otros seres humanos: una arquitectura que organice encuentros. Eso es lo que me interesa y lo dibujo todos los días», dijo recientemente. En términos similares se refirió en su día a su proyecto avilesino: «Una plaza para los hombres abierta al mundo».
Tira cómica
La Asociación de Amigos del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer (Acción), constituida a la sombra del proyecto avilesino del brasileño, ha encargado al dibujante de cómic Manuel Antonio García Iglesias, «Manu», una tira protagonizada por el arquitecto. En la tira Niemeyer establece un diálogo con una musa -de nombre Adrianita- que sirve como excusa para utilizar algunas frases pronunciadas por el arquitecto para referirse a su trabajo, al proceso de creación y a sus ideales políticos.

El compromiso político de Niemeyer sigue vigente. En su 99.º cumpleaños criticó al presidente Lula da Silva porque, a su juicio, no había respetado la ideología de la vieja izquierda. Pese a estas críticas, el presidente brasileño ha concedido al arquitecto la más alta distinción de su país y ha declarado 2008 como «año Niemeyer».

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Niemeyer celebra un siglo de vida con sus convicciones intactas

EFE - Río de Janeiro - 14/12/2007 10:37

Oscar Niemeyer, el arquitecto que se inspiró en la naturaleza para dar al cemento armado una apariencia leve y sensual, llega a su centenario con sus convicciones políticas y artísticas intactas.

Los achaques de la edad no han sido impedimento para que Niemeyer, quien mañana cumple cien años, mantenga una imparable actividad creadora, y, aunque los elogios a su arte estén lejos de ser unanimidad, ocupa un lugar indiscutible en la historia de la arquitectura.

Son incontables los homenajes, actos conmemorativos, exposiciones y reconocimientos brindados en el último año a Oscar Niemeyer, un arquitecto que repite, casi hasta la saciedad, una idea básica: "el espacio es parte de la arquitectura".

"Mi preocupación siempre es hacer una cosa diferente, que provoque sorpresa", afirma el arquitecto de las líneas depuradas y sinuosas, que encuentra su fuente de inspiración en la belleza de la mujer y la naturaleza.

Así ocurrió cuando diseñó el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, una de sus obras más emblemáticas y bellas, desde la que se contempla, como en una postal gigante, la bahía de Guanabara con Río de Janeiro en el horizonte.

"Llegué, vi el mar, las montañas de Río. Vi un paisaje fantástico que había que preservar", decía de este edificio en forma de plato suspendido en un tallo y al que se accede por una rampa en curva.

Niemeyer asegura que "la arquitectura tiene siempre una explicación" y que la curva, que se ha convertido en el elemento más distintivo de sus diseños, es "la solución natural".

"Mi preocupación siempre es hacer una cosa diferente, que provoque sorpresa, que atienda a la técnica, que refleje el progreso de la técnica, del concreto armado que trabajo y que crea para el arquitecto un campo enorme de sucesiones diferentes".

"Doy un ejemplo: si fueran a Brasilia, pueden gustarles o no los palacios, pero no podrán decir que vieron antes algo parecido. Pudieron ver algo mejor, pero no parecido. Y eso es lo importante, que la arquitectura llame la atención por la novedad, por la espontaneidad del proyecto", agrega.

Es esa Brasilia, ciudad sin alma para sus detractores, resultado de una utopía, que fue convertida en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), y cuyos palacios van a ser declarados patrimonio cultural de Brasil.

En vísperas de que Niemeyer cumpla un siglo de vida, se anunció que el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) va a incluir en la lista de edificios protegidos veintitrés creaciones de Niemeyer en Brasil, entre ellos el Conjunto de Ibirapuera, en São Paulo; el Museo Oscar Niemeyer, en Curitiba, el centro cultural que también lleva su nombre en Goiana y la Torre del Parque, de Natal.

De Brasilia, la ciudad planeada de la nada por Niemeyer y el arquitecto y el urbanista Lucio Costa, figuran los Palacios de Planalto y la Alvorada, sede y residencia oficial de la presidencia; el de Itamaraty, que aloja el Ministerio de Relaciones Exteriores; la Plaza de los Tres poderes, y el memorial de los Pueblos Indígenas, entre otros.

El reconocimiento a sus cualidades artísticas va parejo con los elogios a sus preocupaciones humanistas.

"En vísperas de completar cien años de una existencia rica y productiva, Niemeyer le ofrece a Brasil y al mundo, además de una obra arquitectónica de belleza inigualable, una verdadera lección de humanismo, y de amor y solidaridad al próximo", dijo recientemente del arquitecto el presidente Luiz Inácio Lula da Silva al entregarle la Medalla al Mérito Cultural del Estado Brasileño.

La ceremonia, cerrada a la prensa, fue celebrada en la residencia del arquitecto, un comunista convencido que se exilió en París durante la dictadura y que siempre ha dejado aflorar sus convicciones políticas en sus decisiones artísticas.

Niemeyer se casó a los 21 años con Annita Baldo, con la que tuvo una hija, Ana María, y su matrimonio duró 76 años, hasta el fallecimiento de su esposa, en 2004.

El 16 de noviembre de 2006, se casó, sin el conocimiento de la familia y convaleciente de una operación, con Vera Lúcia Cabreira, una mujer 40 años más joven que, durante más de quince ha sido su secretaria y que le protege del acoso de la prensa.

Hace poco menos de un mes, la pareja celebraba en São Pedro de Aldeia, localidad del estado de Río de Janeiro, su primer aniversario de boda, una de las raras ocasiones en que se les ha visto en público.




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jueves, diciembre 13, 2007

Piano, Tigerman win major architecture awards


Italian architect Renzo Piano, the designer of the Art Institute of Chicago's under-construction Modern Wing, on Thursday was named the 2008 winner of the American Institute of Architects' Gold Medal, the highest honor that the institute confers on an individual.

The Washington, D.C.-based group also named Chicago architect and educator Stanley Tigerman the 2008 winner of its Topaz Medallion for Excellence in Architectural Education. A former head of the University of Illinois at Chicago's architecture school, Tigerman is co-founder of Archeworks, a socially-oriented Chicago design school.

In October, he announced that he and his co-founder, Chicago interior designer Eva Maddox, would soon turn over the school to new leaders.

Already a winner of the Pritzker Architecture Prize, Piano has completing buildings ranging from the Menil collection in Houston to the recently completed New York Times headquarters in Manhattan. The institute, which awards the Gold Medal for a significant body of work that has had a lasting influence on architecture, praised his buildings as "sculptural, beautiful, technically accomplished and sustainable."

Its framing now almost complete along Monroe Street just south of Millennium Park, Piano's Modern Wing is scheduled to open in 2009.

Tigerman, meanwhile, was called "a non-pareil instructor whose impact on the students he has taught formally and informally for so long is magnified many times over by the informed and passionate love of architecture those students, now teachers and practitioners themselves, bring to the world."

Piano is the 64th winner of the Gold Medal. Previous winners include Frank Lloyd Wright, Louis Sullivan, I.M. Pei and Santiago Calatrava, the architect of the under-construction Chicago Spire.

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Séculaire Niemeyer


Il fête ses cent ans le 15 décembre 2007 ! Oscar Niemeyer, le plus célèbre des architectes brésiliens, aura traversé le siècle sans jamais cesser de construire. Figure de proue de la modernité, il se fait connaître dès les années 1930 par ses premières réalisations au Brésil.

Il acquiert une aura internationale par sa participation à la création de Brasilia, nouvelle capitale administrative inaugurée en 1960. La dictature militaire (1964-1985) conduit ce communiste fervent en France où il réalisera plusieurs édifices : siège du Parti communiste français (Paris), Bourse du travail de Bobigny (Seine-Saint-Denis), Maison de la culture du Havre (Haute-Normandie), siège du quotidien L'Humanité à Saint-Denis (Seine-Saint-Denis).

Parvenu à la maturité et au faîte de son art, bardé de toutes les distinctions, il ne cesse pas d'exercer et multiplie les réalisations dans son pays : musée d'art contemporain de Niteroi à Rio de Janeiro, auditorium de Sao Paulo (2005), etc. Amoureux des courbes inspirées de la plastique féminine, il les célèbre au travers de son utilisation du béton, seul capable selon lui de "suggérer des formes souples par une modulation continue de l'espace qui s'oppose à l'uniformisation des systèmes répétitifs du fonctionnalisme international".
Jacques-Franck Degioanni


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Las mujeres y la sociedad aún inquietan a Oscar Niemeyer

El arquitecto que junto a Lucio Costa diseñó Brasilia cumplirá 100 años.

Río de Janeiro. EFE

Lo que le atrae a Óscar Niemeyer es la curva libre y sensual. La curva que encuentra en las montañas de Brasil, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en las nubes del cielo y en el cuerpo de la mujer preferida.

Es la tarjeta de presentación de Óscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares (Río de Janeiro, 1907), maestro de la arquitectura del siglo XX y pionero del modernismo cuya principal divisa es hacer de la vida una obra de arte.

Creador de edificios blancos y fluidos, el ganador del premio Pritzker (el Nobel de la Arquitectura) este fin de semana, el sábado, cumplirá 100 años y sigue en activo tras setenta de carrera.

“De un trazo nace la arquitectura. Y cuando es bonito y crea sorpresa, alcanza la consideración de obra de arte”, mantiene el arquitecto, constructor y diseñador.

Alumno del renombrado modernista brasileño Lucio Costa y colaborador de Le Corbusier, Niemeyer se ha mantenido fiel a sus convicciones comunistas y no ha ocultado su admiración por Fidel Castro y la revolución cubana, “un ejemplo para América Latina”.

Convencido de que “la vida es más importante que la arquitectura”, recomienda a sus colegas que se limiten al aprendizaje de su oficio, que se doten de una cultura general y que lean a los clásicos y contemporáneos para comprender mejor su época.

“Un arquitecto de talento debe saber diseñar y escribir. No podrá hacer nada grande ni bello si no posee esas dos cualidades”, sentencia Niemeyer. El diario inglés The Guardian celebró su autobiografía: “Una obra espléndida de un hombre sagaz que escribe sin tapujos y dibuja como un ángel picassiano”. En el libro, Niemeyer da cuenta de las pasiones de su vida, que son la clave de su arquitectura: la filosofía, su gran familia, sus amigos, la tierra sensual y el cielo azul de Brasil, las mujeres, el comunismo, el arte y la literatura.

Su prolífica obra está marcada por la construcción de Brasilia, una ciudad nacida de la nada y de la que fue arquitecto jefe.

Destacan además el Museo de Arte Contemporáneo de Niteriori, el Centro de Investigación Aeronáutica cerca de Sao Paulo, la sede del Partido Comunista Francés y, en Argel, el zoológico, la Universidad de Constantino y la Oficina de Asuntos Exteriores.

Niemeyer, quien dice despreciar el dinero y que tendría “vergüenza de ser un hombre rico”, tuvo la generosidad de regalar en el 2005 a Asturias -que le distinguió en 1989 con el premio Príncipe de Asturias al conjunto de su obra- el proyecto de un centro cultural que llevará su nombre y que se ubicará junto a la ría de Avilés. Este centro será parte de una red internacional de cultura.

Esta noche, homenaje en Quito

A las 19:30 de hoy, en el Colegio de Arquitectos (Núñez de Vela e Ignacio San María) se realiza la exposición audiovisual Niemeyer 100.
El plato fuerte será una entrevista realizada por José Tobar y Francisco Aguirre al maestro en junio pasado, gracias a un auspicio de la Embajada de Brasil.

Visitaron el penthouse de Copacabana donde Niemeyer tiene su estudio y vieron que trabaja 12 horas al día, se permite fumar un puro antes de iniciar su rutina, toma vino tinto y come de todo sin restricción mayor, no pierde el buen humor, se conserva lúcido y dibuja mujeres desnudas por gusto, entre proyecto y proyecto.

La Campaña Niemeyer 100 esta patrocinada por el Colegio de Arquitectos del Ecuador, el Ministerio de Cultura y la Fundación Sociedad Femenina de Cultura.

El proyecto incluye la proyección del video con la entrevista a Niemeyer, el lanzamiento de una publicación y una exposición de fotos de la obra y trayectoria de este arquitecto de reconocido prestigio mundial. La entrada a la exposición es libre.

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Oscar Niemeyer, un nombre universal de la Arquitectura

Oscar Niemeyer es a la Arquitectura lo que Pablo Picasso a la pintura: un nombre universal, un maestro de la estructura curvilínea, uno de los padres del modernismo, pero también un humanista y un hombre comprometido.

Es la opinión más extendida en las filas de sus colegas de profesión como sir Richard Rogers, Renzo Piano, Alvaro Siza, Richard Meier, Zaha Hadid, Ricardo Legorreta, Teodoro González de León, Juan Herreros y Gae Aulenti, quienes han compartido sus impresiones sobre Niemeyer con Efe en vísperas de su centenario.

'Oscar Niemeyer es un gran arquitecto, uno de los maestros originales que dieron forma al movimiento moderno', afirma el británico Rogers, quien destaca sus edificios 'hermosos, plásticos, bien proporcionados, dinámicos y blancos' que 'combinan la escultura, la funcionalidad y la ciencia con el arte'.

Premio Pritzker (el Nobel de Arquitectura) como Niemeyer, sir Rogers no oculta su amor por la obra del arquitecto brasileño y muestra una especial debilidad por el pabellón de la Galería Serpentina, una especie de vela blanca en el Hyde Park londinense.

'Es como si hubiese pasado cien años depurando su obra hasta alcanzar una sencillez mágica', se extasía el autor, junto al italiano Piano, del emblemático Museo Georges Pompidou de París, quien transmite a Niemeyer un efusivo mensaje: '¡Feliz cumpleaños y ojalá que puedas seguir haciendo nuestro mundo más hermoso!'.

Para Piano, la arquitectura de Niemeyer, quien estuvo en el jurado que le asignó a él y a Rogers la construcción del Pompidou, 'canta, tiene voz y las ciudades necesitan edificios que canten, porque si no todo es demasiado plano, gris'.

También premio Pritzker, Piano estimó que más allá de las enseñanzas de Niemeyer con las formas y la 'profunda huella' que ha dejado en la profesión su forma de entender el 'compromiso político y el papel cívico', lo que le viene a la cabeza cuando piensa en el artífice de Brasilia es 'la alegría de la arquitectura'.

Esa 'magia' que él busca en sus edificios es 'un poco la alegría de Niemeyer', que 'no es vacía' porque 'detrás hay un papel político, el de hacer arquitectura para que la gente la goce y para que la ciudad sea un lugar de felicidad'.

Para otro premio Pritzker, el portugués Alvaro Siza, Niemeyer era conocedor de las dificultades políticas que afectan a la evolución de la arquitectura y fue capaz de superarlas 'con el coraje de un sueño nunca interrumpido'.

La referencia a Niemeyer ayudó a 'la reconquista de la libertad creativa, la conjunción de tradición y modernidad', señala Siza al rememorar la fascinación que producían en su generación sus diseños: 'Pilares como puntos, paredes como finas líneas ondulantes, casi disuelta la forma, con todo tan nítida y tan nueva y tan evolutiva'.

Niemeyer es una 'figura que inspira a todos aquellos que quieren crear edificios maravillosos como los que él ha hecho a lo largo de toda su carrera', dice el estadounidense Richard Meier, a quien le gusta la pureza y claridad que transmiten sus obras, como la sede del Partido Comunista francés en París, la editorial Mondadori en Milán o el Museo de Arte Moderno Niterói de Río de Janeiro.

Meier, que también tiene el Pritzker, le agradece por ello 'su enorme contribución al mundo de la arquitectura'.

Su influencia ha sido 'profunda y duradera' en la obra de la iraquí Zaha Hadid, según reconoce ella misma, y destaca que 'su originalidad, sensibilidad espacial y talento virtuoso son absolutamente únicos y no superados'.

Ideas que comparte el mexicano Ricardo Legorreta, para quien Niemeyer está dotado de 'una creatividad y un talento natural impresionantes' y ha sabido crear 'una arquitectura universal'.Su 'obra maestra' es, en su opinión, el Palacio de la Alvorada.

Su compatriota Teodoro González de León considera a Niemeyer un 'fuera de serie, porque rompió el estigma de los arquitectos que necesitan edad' para lanzar proyectos interesantes.

'No hay un Mozart en la arquitectura porque es un arte de la experiencia, pero hay personas que absorben la experiencia con una rapidez bárbara, como Oscar', a quien van como una seda las palabras 'libertad', 'ligereza' y 'frescura', según González de León.

A pesar de la 'voluptuosidad' de su trabajo, Niemeyer emite en su obra 'un mensaje de sencillez' y 'transcenderá todas las épocas pues nadie puede sustraerse a la fascinación que produce una obra gestada desde la seguridad de que la imagen, silueta y experiencia espacial', apunta, por su parte, el español Juan Herreros.

'La puesta en valor de la belleza como ingrediente funcional es seguramente su legado más fértil y útil', añade.

Lo que nunca olvidará la italiana Gae Aulenti, discípula como Niemeyer de Le Corbusier, es el espíritu 'independiente y libre' del arquitecto brasileño, a quien conoce bien y a quien considera un 'gran testigo', que ha dejado su huella del paso del siglo XX al XXI.



Terra Actualidad - EFE

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martes, diciembre 11, 2007

Oscar Niemeyer: «La vida siempre me pareció más importante que la arquitectura»


POR VERÓNICA GOYZUETA. SÃO PAULO.
Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares Filho cumple 100 años el 15 de diciembre. Más conocido en el mundo como Oscar Niemeyer, este genio de la arquitectura mundial celebrará su centenario en su casa en Río de Janeiro, con la familia -que incluye cinco nietos y trece bisnietos-. Pero las principales ciudades brasileñas y algunas europeas, lo acompañarán en los festejos, con homenajes, que incluyen concursos en Portugal, exposiciones de la Isla de Madera a Suiza, programas de televisión en Alemania y libros conmemorativos.
En São Paulo, los habitantes del edificio Copan, uno de los principales marcos arquitectónicos de la ciudad, colgaron una faja con el número 100 y la VII Bienal de Arquitectura -en la que participa Joan Busquets- le dedica una sala especial con fotos y maquetas de grandes dimensiones de sus obras, además de frases célebres. Los homenajes se repiten en todas las ciudades brasileñas que tienen obras del arquitecto, y el consejo del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico registró bajo guardia pública 23 monumentos de Brasilia, y otros doce a lo largo del país, todos seleccionados por Niemeyer en una lista entregada por él al ministro de Cultura, el compositor Gilberto Gil.
Último de los grandes representantes vivos del inicio del modernismo (Mies van der Rohe, Le Corbusier, Walter Gropius e Alvar Aalto fallecieron hace más de 30 años), Niemeyer mantiene activamente su producción y continúa trabajando en su oficina en Río de Janeiro, donde acompaña con especial cariño el Centro Niemeyer, que está siendo construido en Avilés. Su ánimo y amor por la vida puede deducirse también de la reciente boda con su secretaria Vera Lúcia Niemeyer, de 60 años, y con quien trabaja hace quince.
Creador de las formas de los Palacios de la Alvorada, del Planalto, del Congreso y de la Catedral, entre otros monumentales edificios de Brasilia, fue uno de los responsables de la fama arquitectónica de la capital brasileña, que surgió de la nada hace 47 años. El reconocimiento de este trabajo lo llevó a diseñar otros grandes edificios en São Paulo, Río de Janeiro y Curitiba, pero también en Venezuela, Alemania, Francia, Argelia, Israel, Emiratos Árabes y ahora España.
En esas obras, el principal elemento es la curva, la misma que le da la vuelta al mundo o que le da forma al cuerpo de una mujer. «No me atrae el ángulo recto ni la línea dura e inflexible creada por el hombre, lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida, y las del universo», dice.
La repercusión internacional de su obra le llevó a ganar premios consagradores como el Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura, en 1988, y el Príncipe de Asturias de las Artes, en 1989. Apabullado por la cantidad de entrevistas que le fueron solicitadas este año, desde todos los rincones del mundo, Oscar Niemeyer dice que a esta altura de la vida prefiere las respuestas concisas.
-Usted cumplirá 100 años y parece lleno de planes e, incluso, acaba de casarse. ¿Cuáles son sus planes, sus proyectos pendientes y cómo quiere celebrar sus 100 años?
-Estoy siendo muy solicitado por la prensa. Llegué a la conclusión de que una pausa es necesaria: rehusar lo que no me agrada, muchas de las entrevistas que me son enviadas o, por lo menos, responder las preguntas que me dirigen de la forma más concisa. Y, en ese sentido, las estoy respondiendo de ahora en adelante. Ningún plan futuro me preocupa. Como siempre, voy llevando la vida conforme ella lo permite -trabajando, abrazado con los amigos y la familia, que no es pequeña-. Esa idea de centenario no tiene la menor importancia. Lo principal es mirar hacia atrás y sentirme bien conmigo mismo.
-Usted es reconocido como uno de los arquitectos más importantes de la actualidad y del siglo XX. ¿Cuál considera su legado más importante?
-Siempre digo que la vida me parece más importante que la arquitectura. Lo que me agrada es constatar que luchar por un mundo mejor y más justo fue siempre mi preocupación.
-¿Cuáles son los arquitectos que más admira en Brasil y en el exterior, en la actualidad?
-Son tantos que prefiero no citarlos, para evitar así cualquier omisión importante.
-¿Qué piensa de lo que se construye actualmente en grandes ciudades brasileñas? ¿No cree que hay poca innovación en un país de grandes arquitectos como usted y Paulo Mendes da Rocha?
-Por principio no critico los trabajos de mis colegas arquitectos, que en Brasil -en São Paulo, inclusive- son muchos y de enorme calidad.
-Brasilia fue planeada como una ciudad en que todas las clases sociales convivían, pero los pobres terminaron siendo empujados a la periferia. ¿Cuál es su visión sobre el que fue su mayor proyecto, 47 años después?
-No proyecté el urbanismo de Brasilia; mi trabajo se limitó a su arquitectura. Lo que usted afirmó es correcto... y es lamentable.
-¿Cambiaría algo si hiciera Brasilia hoy?
-Pienso que no.
-Usted es un hombre de izquierda. ¿Cómo ve el primer Gobierno Lula y qué espera del segundo mandato?
-Además de nacionalista, Lula es un ex-operario, lo que lo lleva a mirar las capas más desfavorecidas con especial cariño. Espero que esa preocupación que él tiene se profundice y rinda mejores resultados en el nuevo gobierno.
-¿Cómo ve un futuro de Cuba sin Fidel?
-Creo que el ejemplo de coraje y patriotismo de Fidel estará siempre en el corazón del pueblo cubano. Y eso será fundamental para asegurar en el futuro la soberanía de ese gran país.
-¿Cuál es su secreto y su consejo para llegar a los 100 años?
-Digo siempre que tengo sesenta años, satisfecho de hacer todo lo que hacía a esa edad.

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domingo, diciembre 09, 2007

IV Encuentro Nacional de Creadores 2

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sábado, diciembre 08, 2007

"La arquitectura debe ser también generosa"

ENTREVISTA: PAUL ANDREU Arquitecto

J. R. - Pekín - 09/12/2007

"Una vez, en Shanghai, un joven arquitecto me dijo: 'Su proyecto es una bomba ideológica'. Le pregunté por qué. Y me respondió: 'A mí no me gusta mucho, pero está muy bien que se construya porque va a cambiar muchas cosas. A partir de ahora, seremos más libres para diseñar".

Paul Andreu, francés, de 69 años, autor de aeropuertos en todo el mundo o museos como el marítimo de Osaka (Japón), es el creador del Centro Nacional de Artes Escénicas de Pekín. "En un momento dado, hubo una fuerte oposición. Esto es normal. Si no se discute de lo cultural, de qué se va a discutir", dice sentado en el vestíbulo del centro.

Reconoce que se trata de "un edificio grande, caro". "He sido generoso con el espacio. La arquitectura debe ser también generosa. Pero esto no significa que se malgaste el dinero. Estados Unidos construyó proyectos caros en su momento de gloria, y también los hicimos nosotros en el siglo XIX. Las ciudades necesitan un rostro". Sobre el hecho de que los principales proyectos en China estén siendo realizados por extranjeros, comenta: "Las vacas van donde hay hierba, ¿se equivocan por ello?".

Andreu critica, sin embargo, el proceso de urbanización chino -"todo es demasiado uniforme"- y la "brutal" desaparición de los barrios antiguos. "Pero no todo se puede conservar y rehabilitar, sería demasiado caro".

La proximidad de la plaza de Tiananmen y de la Asamblea Popular Nacional jugaron como "una llamada a lo esencial", y la de la Ciudad Prohibida le llevó a concebir "un edificio que no perfore el cielo".

Considera que "trabajar en China no es fácil". Y asegura que no ha hecho "ninguna concesión", aunque ha aceptado cambios "razonables". "Me dijeron que eligieron mi proyecto porque, durante el concurso, mientras los otros decían siempre sí, yo a veces respondía no. Entendieron que, tratándose de un proyecto difícil, hacía falta alguien que no cediera".

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Iconos de vanguardia

ANATXU ZABALBEASCOA 09/12/2007

Cada año el boom de la construcción china absorbe la mitad de la producción mundial de hormigón. Estar hoy en Pekín es ver cambiar el mundo. Hace dos décadas, por sus calles sólo pasaban camiones cargados con verduras. Hoy es el proyecto urbano que define el siglo XXI. La arquitectura occidental, que antes se levantaba sólo en ciudades como Shanghai o Hong Kong porque representaba la impotencia china ante la globalización, está dibujando la capital. Y los Juegos Olímpicos de 2008 serán el momento en que el mundo sé de cuenta. Entre la Ciudad Prohibida y la plaza de Tiananmen, cientos de siheyuan, las casas tradicionales, se derribaron para levantar otro Pekín. Allí ha crecido el mayor teatro del mundo, no lejos del estadio más espectacular. También el aeropuerto de Norman Foster será el mayor del planeta. Un baile de récords al que se suma una de las claves de este fenómeno: la velocidad de los cambios. Esto es, de las decisiones, los permisos y la construcción.

El propio Foster cree que esa capacidad para decidir sin pestañear es lo que está poniendo a China por delante. Así, para dirigir el crecimiento olímpico, la normativa de hace medio siglo, importada de la Europa comunista, tiene por encima un sistema de corrupciones que convierte misteriosamente un permiso para un edificio de 10 plantas en una torre de 20. "Eso hace de Pekín el único lugar del mundo donde se puede aplicar una teoría de la arquitectura en un lapso tan breve de tiempo", ha escrito Deyan Sudjic en La arquitectura del poder. Es difícil pensar en otro lugar de la tierra que hubiera permitido a Rem Koolhaas, el arquitecto más vigilado del planeta, levantar una torre que pasará directamente de la teoría utópica a la historia de los monumentos. En un barrio de 300 rascacielos, el holandés no iba a diseñar uno más. Así ideó la nueva sede para la televisión china: un arco de triunfo pop de 230 metros que tiene tanto de icono ideológico como de invención tipológica. No es un rascacielos sino dos unidos en un ejercicio estructural firmado por el ingeniero que hace que se mantengan en pie los edificios más impensables del mundo: Cecil Balmond, de Ove Arup.

¿Por qué está construyendo China los edificios más osados del momento? Posiblemente porque, por fin, se va a dejar mirar. Pero, posiblemente, también porque antes ha pasado mucho tiempo mirando. Y ha sabido ver más allá. A los arquitectos no les ha pedido otro Guggenheim. Les ha dado carta blanca, la oportunidad de levantar lo que no parecía posible. China necesita a las estrellas tanto como éstas necesitan a China, si quieren dar el salto en sus carreras. El caso de Koolhaas es paradigmático. Pero las osadías pueden ser otras. William McDonough, considerado el gurú de la sostenibilidad, diseña en Liuzhou una ciudad 100% sostenible. En medio de esa vorágine constructiva, el enorme huevo de cristal de Paul Andreu sobre un lago artificial, escribió Sudjic, "es la imagen contemporánea perfecta para un régimen que cree en los tanques como instrumentos modernos para controlar a sus multitudes". Su libro fue traducido al chino. Y ese capítulo, censurado.

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Un rascacielos circular para Madrid


El Centro de Convenciones contrastará con las cuatro torres de la Castellana

ANATXU ZABALBEASCOA - Madrid - 09/12/2007

Emilio Tuñón y Luis M. Mansilla (1959) son madrileños. Emilio creció entre Chamberí y Tetuán, y Luis, en el barrio de Salamanca. Aquí estudiaron y aquí pasaron muchos años, casi 10, metidos en un bajo de El Viso, dibujando para Rafael Moneo proyectos como la estación de Atocha. Tuvieron familia y descendencia antes que estudio independiente. De hecho, eran ya de mediana edad cuando se lanzaron en solitario a participar en concursos.

Fue entonces cuando se notó su experiencia. Y su falta de prisas. Comenzaron a construir por España una ristra de museos en la que, aunque parecía difícil, cada intervención superaba a la anterior: el museo de Zamora, el de Castellón, la Fundación Pedro Barrie de la Maza en Vigo, el Auditorio de León y, por fin, el Musac de esa ciudad. Con ese edificio ganaron, en la primavera pasada, el Premio Mies van der Rohe que concede la Unión Europea al mejor edificio levantado en el continente en los dos últimos años.

Tan alto habían llegado. Y fuera de casa. El futuro de los que para muchos son los mejores proyectistas nacionales está, finalmente, en Madrid. Y puede que el pacto sea recíproco. Una parte del futuro de la capital también parece estar en sus manos. El próximo martes firmarán el contrato para comenzar a diseñar los detalles del rascacielos circular que han proyectado para el final de la Castellana.

El Centro Internacional de Convenciones de Madrid (CICM) tiene muchas papeletas para convertirse en la nueva postal de la capital. Su carácter icónico habla del reto de conversar de tú a tú con cuatro torres colosales sin perder la frescura ni tener que ponerse de puntillas. Lo cuentan desde su nuevo estudio en la calle de los Artistas, una de esas callejas que parece aislada por arte de escala (las edificaciones tienen sólo dos o tres plantas) del bullicio de Cuatro Caminos.

La recalificación de la ciudad deportiva del Real Madrid supuso la construcción de cuatro torres de 70.000 metros cuadrados cada una. Marcó, con cuatro rascacielos, el final de la ciudad. "Pero hay otros 70.000 metros cuadrados, que son los que los madrileños sacan de beneficio", apunta Tuñón.

El CICM quiere dar una respuesta circular y horizontal a esas torres de la Castellana. "Nos parecía que un edificio público no debía estar a los pies de las torres privadas. Por eso, aunque lo tradicional hubiera sido construir un basamento horizontal frente a las torres verticales, recurrimos a la historia de la ciudad. A la convivencia entre las formas circulares y las torres: las cúpulas y los campanarios, vaya", señala el arquitecto. Y cita un ejemplo en el que un edificio bajo se puede llegar a comer a otro alto: la iglesia de San Patricio en medio de los rascacielos de la Quinta Avenida de Nueva York. Tuñón considera que "era una oportunidad para hablar de otra manera. El edificio será una marca por fuera y una serie de espacios interiores indefinidos. La arquitectura de congresos es hoy una arquitectura efímera que se reinventa según la necesidad de cada congreso".

Sostienen Tuñón y Mansilla que la Castellana es el río de Madrid: "Recorre la ciudad y explica su historia. Las fachadas de los edificios se asoman, como caras, a mirar el paseo: el Prado, el edificio Sindicatos, el Thyssen, Bankinter, incluso Azca, desde su condición de bodegón", enumeran. Y consideran que, al final de ese paseo, la escala es más de paisaje que de urbanismo. "Por eso nuestro edificio le pone cara. De El Escorial a la T-4, dialoga con todos porque será visible desde distancias muy grandes".

Así, aunque admiten que las cuatro torres y el futuro CICM alterarán el perfil de la ciudad, no les preocupa que su edificio se convierta, o no, en el nuevo icono de Madrid. "Será reconocible, pero creemos que Madrid no necesita una postal. La ciudad vende eficacia y una forma de ser muy abierta. Ésa es la mejor postal". Entre las nuevas torres, se quedan con la de Repsol, de Norman Foster. "Tiene una estructura parecida a la que planteamos nosotros, con los espacios indefinidos apilados y los núcleos de circulación alejados para despejar el interior".

El Centro de Convenciones, en la nueva ciudad financiera, no es el único edificio que Tuñón y Mansilla levantan en Madrid. El Museo de las Colecciones Reales, en el delicado centro histórico, ilustra la otra cara de la moneda de este estudio de arquitectura. Y también las dos caras del futuro Madrid. Ya han empezado a construirlo junto al palacio Real, y es lo contrario a los museos, reclamo que se construyen hoy: un pedestal para el palacio y un zócalo para la Almudena. "Lo más importante ya existe, y nuestra labor es hacerlo visible", explican. Y recuerdan la idea del historiador Simón Marchán de que los arquitectos madrileños se caracterizaban por hacer una obra muy conservadora en Madrid y otra más rompedora cuando trabajaban fuera. "A nosotros se nos ha dado la posibilidad de romper esa imagen. Hemos firmado una obra muy conservadora junto al palacio Real. Y otra rompedora al norte. Cada uno en su sitio".

Más allá del CICM, un tercer edificio, el futuro Museo de la Automoción Eduardo Barreiros rompe también la imagen conservadora a la que aludía Marchán. "Está en Torrejón de la Calzada, y eso hace posible una actitud más abierta. Será un edificio bastante dramático: un círculo forrado de coches reciclados", cuentan.

La imagen de una arquitectura sostenible asociada a los coches puede parecer una broma. Pero será la esencia de ese museo: "Nuestro cliente, desguaces La Torre, es la mayor empresa de desguace de Europa. Y ha vivido la paradoja de, sin cambiar, pasar de ser considerada una empresa no limpia a ser vista como una que lo es porque recicla automóviles. Evidentemente, hacer un edificio con coches reciclados en cualquier otra situación no sería sostenible. Pero en la nuestra lo es porque la materia prima, que está a 50 metros, son los coches", cuentan.

Todas esas caras del nuevo Madrid se están dibujando ya en la calle de los Artistas.

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Construcción sin memoria

JOSEP MARIA MONTANER 08/12/2007

El colapso vivido desde hace meses en algunas infraestructuras de transporte y redes de energía comporta muy diversas consideraciones. Y lo que es evidente en los accesos a Barcelona también ocurre en la mayoría de ciudades catalanas: parques y aceras mal mantenidos y mal iluminados, inaccesibles para cochecitos de niños y sillas de ancianos; estaciones de ferrocarril anacrónicas, claustrofóbicas y miserables; escaleras públicas incómodas y casi abandonadas..., en definitiva, una precaria situación de las infraestructuras de la vida cotidiana. Es decir, el hundimiento en el Carmel no fue un hecho aislado, sino el principio de una serie de crisis que ponen de manifiesto no sólo la fragilidad de unas infraestructuras de transporte y energía mal realizadas, mantenidas y actualizadas, sino también graves errores en la planificación de las obras. Inquieta la escasa capacidad previsora de nuestros gobernantes: reformar la estación de Sants y abrir en el mismo sitio la línea del AVE, pretendiendo que todo funcione a la vez, denota falta de sentido común y pone en cuestión la manera de hacer la obra pública.

Todo ello lleva a recordar un hecho recurrente en el mundo de la construcción y de la obra civil: la incapacidad para acumular memoria. A diferencia del resto de las industrias y los sectores (como el del automóvil, el farmacéutico o el de la electrónica), que dedican porcentajes a la investigación, muy pocas empresas de la construcción se preocupan de investigar: aparecen y desaparecen, borrando sus rastros, olvidando sus archivos, tirando por la borda el saber tradicional sin generar nuevos. La economía de escala lleva a subcontratarlo todo, eludiendo responsabilidades, pero también renunciando a acumular el saber que aporta la experiencia.

Hace 80 años se hicieron las obras del metro de las líneas 1 y 3, con la complejidad de la apertura de la Via Laietana, y no hay constancia de grandes cataclismos. Entonces empresas, técnicos y operarios eran responsables de sus campos y todos estaban, más o menos, coordinados. Parece paradójico que a principios del siglo XXI se haya producido este marasmo, pero quien conoce la obra pública y privada sabe del desastre, que generalmente es de descoordinación dentro de una lógica que sólo busca el máximo beneficio. Las empresas lo subcontratan todo, no tienen obreros ni maquinaria, solo técnicos de control; pero los encargados de obra cambian a menudo, y así nadie es responsable de nada ni sabe nada de lo que lleva entre manos. Los técnicos que acaban dirigiendo las obras llegan de rebote y los operarios que las realizan ni se coordinan ni tienen suficiente formación. Lamentablemente, entrados en el siglo XXI sigue dando más ganancia una construcción convencional chapucera que la precisión de la prefabricación bien hecha.

Buena metáfora de la crisis del Estado nación, analizada magistralmente por Arjun Appadurai en su libro El rechazo de las minorías (2006), este abandono en las infraestructuras y este eludir responsabilidades, en unas empresas públicas y privadas opacas, deslocalizadas y sin rostros visibles. Este mismo periódico tiene una sección sintomática, No funciona, redactada por Francesc Arroyo, que, con saber filosófico, va mostrando todo lo que funciona mal y va demostrando que casi nunca nadie se hace responsable de ninguna avería o deterioro (el metro de Barcelona, Renfe, las compañías de telefonía, etcétera) y que el que sale perdiendo siempre es el usuario.

Esta crisis está provocada por el abandono de las inversiones en infraestructuras en Cataluña por parte de los gobiernos de Madrid, pero sobre todo por parte de la misma Generalitat. Comunidades autónomas como el País Vasco, Asturias y Andalucía han hecho mucho más en los últimos 20 años para modernizar sus infraestructuras y sus equipamientos que nosotros, que somos demasiado orgullosos para reconocer nuestras carencias. Obligados a las autopistas de pago, signo de subdesarrollo y chanchullos políticos en una insuficiente sociedad del bienestar, y presos de unas infraestructuras de transporte ferroviario que envejecen y se deterioran, se ha generado una expansión territorial de residencia y trabajo sin soporte público y equipamientos, y no ha habido manera de dignificar y consolidar el uso del transporte público. Debería haber más premios como el que acaba de presentar el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Barcelona, la quinta edición de los premios Catalunya Construcció, dedicados a la dirección y gestión de la obra, la innovación y la coordinación de seguridad y salud; iniciativas que primasen la investigación histórica, la innovación, la calidad y la sostenibilidad en la construcción y la obra pública, para paliar este hecho recurrente de una construcción sin memoria.

Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).

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Brad Pitt construye casas ecológicas

El actor trabaja con Global Green para reparar los destrozos del Katrina

MÁBEL GALAZ 05/12/2007

Brad Pitt no quiere ser sólo un chico guapo. Está empeñado en muchas causas y de manera especial estos días en el proyecto Make It Right, con el que pretende reconstruir el Lower Ninth Ward, el barrio de Nueva Orleans que resultó más afectado por el paso del huracán Katrina.

Un equipo internacional de 13 estudios de arquitectura ha presentado el diseño de las viviendas unifamiliares, que el actor quiere construir. La primera tiene prevista su finalización para mayo de 2008.

El actor pretende construir 150 viviendas ecológicas para familias que fueron desplazadas por los destrozos que causó el Katrina. Para comunicar su decisión, Pitt montó una instalación artística con carpas rosas. "Ciento cincuenta hogares son nuestra meta. Pero no hay razón por la que no podamos hacer 1.000 casas, por la que no podamos hacer 10.000 casas, por la que no podamos hacer 100.000 casas", proclamó Pitt cerca del dique del Canal Industrial que se rompió durante el Katrina, liberando una catarata de agua que cayó sobre el barrio.

El actor ha sido muy crítico con el Gobierno de Bush y sus tímidos intentos para reconstruir Nueva Orleans y ha trabajado con el grupo ecologista Global Green USA para construir viviendas ecológicas.

Brad Pitt, que tiene una casa con Angelina Jolie en el barrio francés de Nueva Orleans, explicó que las nuevas viviendas incorporarán electrodomésticos gama blanca -que ahorran energía- y se construirán con materiales ecológicos, dentro de los criterios de arquitectura sostenible más exigentes.

Pitt se ha comprometido a invertir cinco millones de dólares en el proyecto. Cada casa tiene un valor estimado de 150.000 dólares. "Soy un mal vendedor, pero se trata de una campaña para adoptar una casa. Pido que las fundaciones, que las personas acaudaladas, que los grupos religiosos, que las corporaciones vengan y adopten una casa, básicamente, una inversión para ayudar a una familia a regresar a su hogar".

Pitt se quedó fascinado con Nueva Orleáns en 1994, mientras rodaba Entrevista con el vampiro. "Es la ciudad más única de Estados Unidos. A mi familia y a mí nos gusta estar aquí, donde podemos tener una vida normal. Es el único lugar donde podría hacer una locura sin que me consideraran loco".

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El 'nobel' de arquitectura Rogers diseña un edificio del Campus de la Justicia

El inmueble albergará 1.175 plazas de aparcamiento y locales comerciales

F. JAVIER BARROSO - Madrid - 05/12/2007

El arquitecto británico Richard Rogers, el último ganador del premio Pritzker (conocido como el Nobel de la arquitectura), será el encargado de levantar un edificio de aparcamientos y comercial para el futuro Campus de la Justicia, en Valdebebas, al norte de la capital. Este artista de ideología laborista tiene en su extenso currículum el haber diseñado el Centro Pompidou de París o la T-4 del aeropuerto de Barajas, entre otros inmuebles emblemáticos.

Rogers presentó ayer la maqueta del futuro edificio, denominado de Usos Múltiples, junto con el vicepresidente segundo y consejero de Justicia, Alfredo Prada Presa. Se trata de un inmueble circular con 45.000 metros cuadrados de superficie, distribuidos en cinco plantas sobre rasante y otras tres subterráneas. En ellas habrá 1.175 plazas de aparcamiento destinadas a las más de 5.000 personas que trabajarán en el campus. Constará de tres anillos circulares, dos calles de acceso radial y rampas de circulación rápida ubicadas en el anillo central. De este modo se evitará que los coches tengan que circular dentro del perímetro del aparcamiento.

El edificio estará fuera del perímetro del campus, justo en el límite. Una de sus características principales es su transparencia, de forma que la luz del sol entrará todo el día. Por la noche se cerrarán unas cubiertas, de forma que brillará en la oscuridad. Otra particularidad es que la parte que da hacia los edificios de los tribunales es opaca, lo que impide que sean vistos desde el aparcamiento. Eso sí, los cristales permitirán la entrada de la luz solar, según fuentes de la Consejería de Justicia.

Cada planta dispondrá de un color de vidrio distinto, lo que permitirá al usuario disponer de una referencia para saber dónde ha estacionado el vehículo. Los comercios, los restaurantes y las cafeterías estarán a nivel de calle. Dispondrán de 2.000 metros cuadrados. "Se trata de un edificio que está alejado de la imagen tradicionalmente asociada a este tipo de equipamientos, y que por lo contrario, será muy humano y amable, donde el usuario se orientará fácilmente", destacó Prada.

Rogers nació en Florencia (Italia) en el seno de una familia inglesa. A los cinco años regresó a Londres con sus padres. Inició su carrera con el llamado grupo Team 4, que formaron las parejas Norman y Wendy Foster y Rogers junto con su primera esposa, Sue Rogers. En 1971 gana, junto con su amigo Renzo Piano, el concurso para levantar el Centro Nacional de Cultura y Arte George Pompidou.

También tiene otra hazaña importante en el edificio de oficinas Lloyd's (1986) que inaugura la City en Londres. Con luz natural en todos los despachos, zonas para la convivencia de trabajadores y ascensores panorámicos, era el primer rascacielos del corazón financiero londinense. Asesor de Tony Blair, del alcalde de Londres y del Ayuntamiento de Barcelona, siempre ha defendido que el futuro tenía que ser sostenible y socialista. En España son diversas sus obras. Además de la T-4, diseñó las bodegas Protos, en Peñafiel (Valladolid), y el hotel Hesperia, en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

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lunes, diciembre 03, 2007

le futur MAXXI oeuvre de l'architecte Zaha Hadid s'expose à Bruxelles

03/12/2007

Le CIVA ( Centre International pour la ville l’architecture et le paysage ) à Bruxelles en association avec la DARC ( Direction générale pour l’architecture et l’art contemporain ( Italie), proposent une exposition autour de l’édification de ce qui constituera la première oeuvre du futur MAXXI à Rome : le musée lui même.

Issu d’un concours d’architecture lancé en 1998, regroupant 15 équipes candidates ( parmi 273 candidatures soumises ) le projet de l’architecte anglo-irakienne Zaha Hadid fut choisi parmi ceux de ; Jean Nouvel, Rem Koolhaas, Vittorio Gregotti, Steven Holl, Toyo Ito, Kazuyo Sejima et Ryue Nishizawa ( SANAA ), Adam Caruso, Eduardo Souto de Moura, ainsi que des architectes italiens. ( voir liste en bas de page.)

Le projet consistait à édifier dans le quartier romain de Flaminio, au nord de Rome, sur l’emprise assez biscornue, d’une ancienne caserne militaire, qui s’enroule autour d’une autre caserne ( de la Police,) un équipement culturel de 26 000 m2 dialoguant avec la ville.

Le site est situé dans le nord de Rome, à quelques centaines de mètres des trois auditoriums récement édifiés, ( conçus par l’architecte génois, Renzo Piano. )

La difficulté de ce site est en fait d’être écrasé en son milieu, et d’être enclavé. Jouant de cette réalité, l’architecte Zaha Hadid, semble avoir voulu au premier abord se fondre dans le tissu urbain existant, notamment en conservant deux bâtiments situés en bordures de parcelle, et faisant ainsi façades à la voirie. Puis, d’avoir conçu un système proliférant et complexe permettant à la fois une découverte progressive et surprenante et faisant fi, ( pour s’en libérer,) de la géométrie si particulière du site, arrivant ainsi à réunir en une seule entité ce qui semblait voué à une division en deux parties.

Impressionnée par la beauté de la lumière romaine, l’architecte Zaha Hadid a voulu que la lumière naturelle soit présente dans l’édifice mais tout en venant du ciel, du zénith, ce qui nécessita de concevoir un système sophistiqué de lames verticales permettant le contrôle de la lumière, qui en suivant le principe des parois béton, participent à donner une logique à la fluidité apparente et mouvante de cet équipement, qui bien que situé dans une ville à l’histoire deux fois millénaires, veut être dynamique et porté vers un devenir permanent.

Imaginé comme un campus ou se superposeront, se décaleront, différentes strates, qui permettront des parcours suspendus au coeur de cette tectonique mouvante. Parcours guidés par la présence de ces longues parois en béton moulé, véritables performances d’ingénierie, démonstratrices en elles mêmes du savoir faire des ingénieurs italiens. La même paroi pouvant, outre ses changements de direction, être porteuse, puis en porte à faux, puis encore autoportante.

Le chantier avance, et malgré l’exigence imposée par la complexité des ouvrages en béton brut, l’ouverture, de cet équipement, est toujours annoncée pour 2008, même si il nous a semblé entendre 2009, lors de l’inauguration de l’exposition présentée dans les locaux du CIVA.

Originalité de cette future institution italienne le MAXXI ( comme Musée d’Art du XXIe siècle ) comprendra deux départements. Le MAXXI art ; dédié à la création contemporaine, et le MAXXI architecture ; qui est présenté comme : “ Le premier musée national consacré à l’architecture en Italie. Il est composé de deux sections : l’une dédiée à l’architecture des années 1900 et l’autre, à l’architecture d’aujourd’hui. L’objectif est d’analyser les tendances actuelles et de promouvoir les acteurs de l’architecture contemporaine.” fin de citation. Exit les années 40 ?


La surface totale annoncée sera de 26 000 m2, HO, ( 60% pour le MAXXI art, et 40% pour le MAXXI architecture.)

L’exposition présentée par le CIVA, outre le concours d’architecture ( qui date de 1998,) avec ses quinze projets, propose une collection de photographies grands formats de la construction même de l’édifice, et qui seront intégrées aux collections du musée en cours de constitution. Le Musée lui même devenant ainsi la première oeuvre exposée. Les photographies courent depuis le mois de novembre 2004.

Le MAXXI architecture réunira des archives d’architectes ( entre autres ; Aldo Rossi, Carlo Scarpa, Vittorio de Feo, Giancarlo De Carlo..) ainsi que des collections de photographies, vidéos, objets de design.

L’exposition du CIVA est ouverte jusqu’au 9 mars 2008
Fermée les lundi et les; 25 décembre, et 1er janvier 2008, ainsi que les autres jours fériés.

Du mardi au dimanche de 10H30 à 18H00

Prix d’entrée 6€, Etudiants chômeurs 2€, architectes seniors, enseignants, groupe 4€

Accès direct à partir de la gare Bruxelles Midi ( 82 minutes de Paris Nord) par les tramways lignes 81/82

CIVA
55, rue de l’Ermitage
1050 Bruxelles.
http://www.civa.be


Les quinze projets, du concours d’architecture, présentés sont :


- Adam Caruso et peter St John, ( Londres )
- Francesco Cellini et Franco Ceschi, Rome
- Michele De Lucchi, Achille Castiglioni et Italo Lupi, (Milan)
- Vittorio Gregotti avec Franco Purini, (Milan)
- Zaha Hadid, (Londres)
- Steven Holl et Guy Nordenson, (New York)
- Toyo Ito, (Tokyo)
- Rem Koolhaas, (Rotterdam)
- Pierluigi Nicolin et Italo Rota, (Milan)
- Jean Nouvel, (Paris)
- Christos papoulias, ( Athènes )
- Mosè Ricci, Carmen Andriani, Aldo Aymonino, Pippo Ciorra et Filippo Spaini, ( Rome )
- Kazuyo Sejima et Ryue Nishizawa, ( Tokyo )
- Eduardo Souto de Moura, ( Porto )
- Cino Zucchi et stefano Boeri, ( Milan )


Les photographies présentées de :
Luciano Romano, Andrea Jemolo, Paola De Pietri, Antonio Biasiucci, Guido Guidi, Vittore Fossati, Raffaela Mariniello, Ramak Fazel, Giovanni CHiaramonte, Olivo Barbieri, Moreno Gentili, Giancarlo Caraudo, Luca Campigotto, Patrizia Bonanzinga, Gianni Berengo Gardin,
Photographie de l’affiche de l’exposition Hélène Binet.

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Sueños de arquitectura

ANATXU ZABALBEASCOA 02/12/2007



Llena sus cuadernos de dibujos. Antes que arquitecto quiso ser pintor. Lápiz, acuarela, dejar que la mano hable. Y después, el edificio. Un libro recorre el proceso de un creador polémico, pero requerido en todo el mundo.

s un dibujante compulsivo. Basta comprobar la cantidad de cuadernos que dedica a cada proyecto, incluidos los que no logra construir, para hacerse una idea de las horas que Santiago Calatrava (1951) pasa con un carboncillo en la mano. Cuando preparaba sus croquis para la catedral de Los Ángeles, un concurso que finalmente ganó Rafael Moneo, Calatrava llenó varios cuadernos tratando de atrapar el sabor del lugar. No intentaba plasmar el entorno; quería rastrearlo, estudiar la ciudad, entender aquella parte del mundo. Así, dibujó, por ejemplo, la colonia franciscana de Fray Junípero Serra en Los Ángeles. Tiene un cuaderno entero dedicado a la arquitectura de aquel evangelizador mallorquín del siglo XVIII. A partir de ahí, uno puede hacerse una idea de la cantidad de libretas que consumirá cada contexto, cada proyecto y, finalmente, cada obra construida. Todo lo dibuja este valenciano cosmopolita y de campo que, naturalmente, quería ser pintor.

“El dibujo es el laboratorio de mis ideas, la expresión primera. Los gestos de la mano hablan”, ha dicho. No es un secreto que Calatrava siempre quiso dibujar. En realidad, él quería ser artista. Artista renacentista. Su retrato más certero está más cerca de un autor del XVI, entre la escultura y la arquitectura, interesado por las matemáticas y la física, que de un arquitecto moderno. Por eso no sorprende que el cliente de un proyecto tan delicado como el intercambiador de la Zona Cero en Manhattan se lance a decir que es “el Da Vinci de nuestro tiempo”. Da Vinci o da Benimàmet, el pueblo valenciano en el que nació, Calatrava es un hombre polifacético que sabe vivir en el especializado siglo XXI.

Con el pincel en la mano desde niño, estudió en la Escuela de Artes y Oficios mientras completaba el bachillerato en Valencia. Sus padres, exportadores de cítricos, le enviaron después a la École des Beaux Arts de París.

Corría el año 1968. Él tenía 17, y de vuelta en Valencia se acercó a una papelería para comprar láminas de papel. Ese recado cambió su vida. En aquel comercio de barrio, la cubierta de un libro llamó su atención. Estaba ilustrada con elipsis amarillas y se trataba de un volumen sobre Le Corbusier. Pero no era un libro al uso sobre un arquitecto. Las escaleras de la Unité d’Habitation estaban explicadas como una forma escultórica, no como el acceso a un piso. Fascinado por la puerta que se abría ante él, se matriculó en la Escuela de Arquitectura. En seis años completó un posgrado en urbanismo. A principios de los años setenta, ya era un profesional atípico: un joven con un pie en el detalle del dibujo y otro en el campo abierto del urbanismo.

Si Calatrava descubrió a Le Corbusier en una papelería, en la Escuela de Arquitectura mostró más interés por las matemáticas que por los arquitectos. Y esa preferencia no ha hecho más que pronunciarse a lo largo de su carrera. Allí aprendió el idioma que traduce una imagen a números: el rigor matemático. Hoy concibe el mundo en números. Traduce a cifras la curva de un torso como paso previo para entender el giro de un rascacielos. Por eso no sorprende que, convertido en arquitecto, optase por profundizar en un campo más cercano a las matemáticas: la ingeniería. Se convirtió en ingeniero en la ETH de Zúrich, en 1979. Ya graduado, se quedó allí esperando a que su mujer, Robertina Marangoni, terminase sus estudios de derecho. Ya nunca se marcharía de allí. Hoy es ciudadano suizo y padre de hijos con dicha nacionalidad. Más allá de los campos de naranjos que sus padres tenían en Valencia, hay que viajar a Zúrich para comprender el origen del fenómeno Calatrava, un tipo con una cabeza especial: más atento a los números que a las formas y desatento a las publicaciones que seducen a buena parte de los arquitectos.

La estación de Stadelhofen, no lejos de su estudio, fue el primer proyecto de Calatrava. Cuando la diseñó, con 28 años, pudo jugar a la vez con números y volúmenes. Y cuando la terminó, en 1982, recibió el reconocimiento unánime de la profesión. Los arquitectos sintieron, durante esos primeros años, una curiosidad y admiración por su trabajo que con el tiempo, la llegada de proyectos por todo el mundo y su irrefrenable popularidad se ha ido diluyendo paulatinamente. En la estación de Stadelhofen, las columnas inclinadas que soportan los andenes ya tenían, para Calatrava, la forma de una mano, el gesto físico de soportar. Él pretendía “huir de las estaciones que parecen centros comerciales”. “Si se atiende sólo a la función, la arquitectura pierde. Las grandes obras van más allá, aunque nunca sacrifican la función”. Esa descripción de su trabajo revela a alguien dispuesto a trascender el lado pragmático de los edificios. Alguien que busca explorar el perfil artístico de una disciplina, un autor con sed de monumentos.

Al estudiar ingeniería, Calatrava quiso aprender a mirar, pensar y dibujar como un ingeniero. Obsesionado con lograr diseños complejos a partir de formas sencillas, se acercó a la obra de otro suizo, Robert Maillart, graduado en su misma escuela casi un siglo antes. Maillart firmó algunos de los puentes más sobrios de Suiza. Conocía un secreto: son las formas simples las que proporcionan las emociones fuertes. Calatrava siempre ha dicho que Maillart se benefició de los paisajes alpinos en los que le tocó construir. Pero que su idea de un puente, y la época en que le ha tocado hacerlos a él, le lleva a trabajar en terrenos periféricos, con identidades poco definidas. Por eso, además de unir, sus puentes actúan de generadores de identidad. Son iconos para marcar el lugar. Más sed de monumentos.

Sumando intenciones y hechos, la obra completa del arquitecto, que ahora publica la editorial Taschen, habla de la correspondencia entre todos los Calatrava: el arquitecto, el pintor, el ingeniero y el escultor. Ya en 2001, el IVAM de Valencia esbozó en una muestra un perfil del pintor. También lo hizo el Spanish Institute de Nueva York, descubriendo al ceramista. En 2005, el Museo Metropolitan de dicha ciudad destapaba al arquitecto en el escultor, invirtiendo la idea de los edificios que buscan ser esculturales. Sculpture into architecture, se titulaba la muestra. Y Calatrava cree que el comisario lo entendió porque su manera de trabajar es precisamente ésa. El libro de Taschen muestra su proceso creativo de una manera muy sencilla: juntando cuatro imágenes. Calatrava trabaja de otra manera. No piensa el edificio y busca una forma escultórica. Hace lo contrario. Con todo, y como le sucede con frecuencia, la polémica envolvió aquella muestra. El crítico de arquitectura de The New York Times, Nicolai Ouroussoff, aplaudía “la bravura que llevaba a amar su trabajo”, pero terminaba su reseña preguntándose “por qué Calatrava no se había dejado las esculturas en su estudio”. Hacía 32 años, desde 1973, que el Metropolitan no dedicaba una exposición a un arquitecto vivo. Le sucede con frecuencia: los políticos le entienden, el público lo celebra, pero los arquitectos no lo aceptan.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloom¬berg, describió su nuevo intercambiador de transportes en la Zona Cero como “un edi¬¬ficio a punto de emprender el vuelo en un vecindario que, precisamente, necesita también levantarse y empezar de nuevo”. Ca¬¬¬¬latrava habla de esa obra, con una cubierta acristalada entre prismas gigantes, como de “un pájaro al que un niño está dejando en libertad”. Y los primeros croquis del proyecto retratan eso: unas manos entreabiertas soltando un pájaro. Esa manera de trabajar, tan figurativa y tan emotiva, puede llevar a pensar que Calatrava hace esos dibujos de palomas y cuerpos para acercar a los clientes, para crear un contacto más íntimo con su trabajo. En cualquier caso, el dibujo es siempre el arranque. Calatrava parte de él para llegar a la escultura, y trabaja la escultura para alcanzar la arquitectura. Es consciente de que su trabajo deja perplejos a los críticos. Y lo asume. No es un arquitecto al uso. No le interesa lograr la estructura más sobria. Busca levantar edificios hipnóticos, monumentos fantasiosos. Ha dicho en más de una ocasión que él se proyecta en su trabajo. Por lo demás, es un tipo demasiado ocupado para meterse en según qué barrizales. Su naturaleza singular y despreocupada retrata más a un artista que a un corporativista. La lección que extrae de Goya –“no servir a ningún señor”– también le retrata a él.

Por eso, entre dibujos, este arquitecto respira a sus anchas. Aprecia el mundo del arte como un lugar de libertad. Para explicarlo recurre a Picasso: “Algunos artistas trabajan con mármol y otros con mierda”. Y admira la soltura de Frank Gehry o Frank Stella como escultores porque ve disfrute en la libertad con la que trabajan, mientras que su propia obra escultórica es un ejercicio más matemático y, tal vez por ello, para él menos libre. Ésa podría ser la razón por la que Calatrava no frecuenta el circuito de las galerías de arte, aunque la única vez que mostró su obra escultórica lo vendió todo en unas horas. Decidió no repetir. Lo que hace, se lo guarda; lo que dibuja, lo encierra en sus cuadernos.

El origen de su arquitectura está, pues, en sus dibujos. Pero ¿por qué dibuja obsesivamente el cuerpo humano?, ¿por qué aparecen rostros en medio de croquis para edificios? Cuando idea uno, ¿en qué tiene puesta la cabeza? El escultor Auguste Rodin escribió que las catedrales se construyen siguiendo el ejemplo del cuerpo humano.

Averiguar eso llevó a Calatrava a preguntarse cuánta gente podía saber que Le Corbusier tomaba prestadas las palabras que Rodin escribió en el libro Las catedrales de Francia, de 1914: “El arquitecto sólo consigue gran expresión cuando presta atención al juego armónico de luz y de sombra, tal y como hace el escultor”. “¿Cuántos conocen que una de las frases más famosas de la arquitectura moderna fue inspirada por un escultor?”, pregunta. Aunque buena parte de los bocetos de Calatrava son antropomórficos, algunos dibujos revelan proyectos con un origen vegetal. Así, cuando diseñó la estación de Oriente para la Expo de 1998 en Lisboa, el arquitecto pensó en la capital portuguesa como si ésta fuera Roma, “una ciudad de colinas, un sitio donde puedes ver la ciudad desde la propia ciudad”. Y decidió camuflar la estación en un bosque de árboles. Al igual que su propuesta de aires góticos para la catedral de St. John the Divine, en Nueva York, también en Lisboa recurrió a la relación primitiva entre un árbol y una columna. No como una metáfora, sino como una derivación que termina regresando al cuerpo-columna y a los árboles humanos de la estación de Oriente.

Otra imagen recurrente en el imaginario de Calatrava es el ojo –“la verdadera herramienta del arquitecto”, ha dicho–. Del ojo puede interesarle su forma ovalada, como en el Planetario de la Ciudad de las Artes, o el mecanismo del párpado, como en el almacén alemán Ernsting’s. El movimiento como elemento propio de la escultura del siglo XX tuvo a Calder, Naum Gabo o Moholy Nagy como creadores de esculturas que se movían y emocionan a Calatrava. De hecho, dedicó su tesis doctoral a las estructuras plegables: “Todo es movimiento potencial. Todo cambia y todo se mueve”. Calatrava cree que todo es matemática y que la dimensión única es el tiempo. Por eso le gusta citar a Einstein: “Dios no juega a los dados con el universo”.

La capacidad de calatrava para expresarse de muchas formas incomoda. Y de ella nace muchas veces la incomprensión que le rodea. De esa falta de entendimiento deriva Philip Jodidio que Calatrava está haciendo algo importante. Por ejemplo, un puente en Venecia, donde casi ningún arquitecto contemporáneo ha construido. Levanta uno de sus proyectos más simbólicos en el punto más sensible de Manhattan. Fue allí, en medio de la desolación de la Zona Cero, donde Joseph Seymour, entonces director ejecutivo de la Autoridad Portuaria de Nueva York, dijo que ellos le consideraban “el Da Vinci de nuestro tiempo”. No lejos de la estación, en South Street, también hay un solar que espera un rascacielos con la marca de Calatrava. Y en Chicago, otra ciudad trufada de rascacielos, construye una torre de viviendas de 1.200 metros de altura que ha conseguido visibilidad en un denso bosque de torres gracias a su esbeltez. Seguramente son esos méritos los que han hecho que Calatrava sea, después de Josep Lluís Sert, el segundo español en ganar la medalla de oro del American Institute of Architects, en 2005. El jurado señaló que “lograba elevar el espíritu cautivando con formas esculturales y estructuras dinámicas”. De nuevo el vuelo y el movimiento. Las claves de Calatrava, cuyo fantasioso trabajo se explica atendiendo a su mano de pintor, su cabeza matemática y su ambición como artista. La coexistencia de todas sus artes no sólo no despista a Calatrava, lo explica. Así, fecundo e incansable, se ve a sí mismo como un barco en el mar que deja un rastro por detrás, pero no tiene nada por delante. Sólo horizonte abierto.

‘Calatrava trabajos completos (1979-2007)’, con imágenes, dibujos y bocetos de sus obras recopilados por Philip Jodidio, está publicado por la editorial Taschen.

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El 'EcoBoulevard' de Vallecas, Premio AR







LOS OTROS DOS GALARDONES RECAYERON EN PROYECTOS DE CHILE Y JAPÓN

* El jurado destacó su 'visión radical' de los 'árboles de aire' que atemperan el clima cálido
* Mención especial recibió el 'Monumento a las Víctimas del 11-M' en la misma ceremonia


Actualizado viernes 30/11/2007 11:11

EFE

LONDRES.- El estudio español Ecosistema Urbano Arquitectos, autor del proyecto del 'EcoBoulevard' de Vallecas, en Madrid, y el estudio Far: Frohn & Rojas, por la 'Wall House' de Santiago de Chile fueron galardonados, junto a una firma japonesa, con el prestigioso Premio AR para Arquitectura Emergente. [Vídeo]

Los premios, promovidos por la revista de arquitectura "Architectural Review" y reconocidos como los premios más importantes del mundo para jóvenes arquitectos, destacan además con una mención especial el proyecto del Monumento a las Víctimas del 11-M en Madrid, obra del estudio FAM Arquitectura y Urbanismo.

Los galardones, instituidos hace nueve años y que fueron entregados en una ceremonia celebrada en el prestigioso Royal Institute of British Architects (RIBA), pretenden "descubrir a los talentos emergentes y festejar las estrellas del mañana", explicaron los organizadores en una nota de prensa.

El jurado destacó del 'EcoBoulevard' de Vallecas su "visión radical" de los "árboles de aire" que atemperan el clima cálido y árido, al tiempo que establecen un foco social. Los miembros del jurado hacen hincapié además en el "fuerte sentido de responsabilidad medioambiental" del proyecto.

De la 'Wall House' de Santiago de Chile, el jurado destaca cómo sus autores experimentan con capas de diferentes materiales "para crear una vivienda prototipo inventiva y de bajo presupuesto". Para el jurado, el monumento a las víctimas de los atentados del 11 de marzo del 2004, situado frente a la estación madrileña de Atocha, "habla elocuentemente de la necesidad de reconciliación".

El proyecto japonés que compartió con el chileno y el español el primer premio, dotado con 15.000 libras (unos 21.000 euros), es obra del estudio Taketo Shimohigoshi/AAE y consiste en una instalación de vegetación en un edificio de Tokio, que el jurado califica como una curiosa versión moderna de los jardines colgantes de la antigüedad, "ideada para el caos de la capital nipona".

El jurado seleccionó a los ganadores de entre una amplia gama de proyectos de cincuenta países que oscilaron desde muebles a diseños de paisaje, desde diminutos pabellones a transformaciones extraordinarias de grandes edificios ya existentes. Para ello se tuvo en cuenta criterios como la sensibilidad del proyecto al lugar y el contexto, la concienciación con las implicaciones medioambientales y el ingenio en la gestión del espacio y la luz.

Los diseños tenían que demostrar también un compromiso real para mejorar la vida humana, más que estar preocupados simplemente con la arquitectura como un arte. Los arquitectos premiados deben tener menos de 45 años, un límite elegido por los organizadores por considerar que antes de esa edad es difícil que en muchos países los arquitectos y diseñadores hayan construido de forma independiente.

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domingo, diciembre 02, 2007

Conferencia Miquel Adriá - FAUM

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sábado, diciembre 01, 2007

Estrellas estrelladas

ANATXU ZABALBEASCOA 27/11/2007

La anécdota es famosa. Un Frank Lloyd Wright septuagenario recibió la queja de Mrs. Kaufmann, dueña de la legendaria casa de la cascada: tenía goteras sobre la mesa del comedor. La respuesta del arquitecto fue rotunda: "Mueva la mesa". Después de lograr construir sobre el agua, debió de parecerle una minucia. Esa discrepancia en la magnitud de los problemas arquitectónicos, según el lado desde el que se sufran, ha contribuido a alejar a los arquitectos de la sociedad. En la otra cara de la moneda, los intentos de agrupaciones de vecinos para participar en las decisiones arquitectónicas han derivado, en general, en compromisos que restan carácter a los edificios y sólo suman retrasos. ¿Es imposible poner de acuerdo a ciudadanos y arquitectos? ¿Tan alejadas están sus posiciones? Lejos del resto de las artes, la arquitectura no puede nunca ser perfecta. Ni aun siéndolo. Porque el uso de los edificios, y su relación con el lugar, cambia. Así, resulta paradójico que un arte sólido deba también ser flexible y cambiante. De esa voluntad de adaptación nace, precisamente, una de las tendencias de la arquitectura actual que aúna ligereza y versatilidad a la construcción más monumental. Y que es capaz de transformar una antigua central hidroeléctrica junto al Támesis en el edificio más perfecto de los últimos años: la Tate Modern de los suizos Herzog & De Meuron.

Ni el mejor arquitecto del mundo puede firmar edificios sin problemas. Porque los problemas llegarán. Así, el inmueble más perfecto no es el que carece de dificultades, sino el que admite mejores soluciones. Pero, ¿hasta qué punto se puede cambiar la arquitectura sin que ésta deje de ser? A la crítica a las obras que sacrifican su función en favor de una vocación escultórica cabría oponer la sarta de inconvenientes que envolvió el orden cartesiano de los edificios funcionalistas. La buena arquitectura no promete un funcionamiento perfecto. Lo que sí aseguran los mejores edificios de cualquier tiempo es un futuro: la capacidad para adaptarse al cambio. Piensen en hospitales, estaciones o mataderos convertidos hoy en museos. Ese cambio, tantas veces necesario, puede hoy, cuando el arquitecto está vivo y no es quien lo autoriza, caer en manos de un juzgado.

Eso es lo que ha forzado Calatrava en Bilbao en el primer caso europeo de aplicación de la ley de la propiedad intelectual a una obra de arquitectura. Estamos en terreno pantanoso. Si dicha propiedad se ejerciera sobre una vivienda privada, ¿no iba a poder el dueño ampliarla a su antojo? ¿Con otro arquitecto si lo considerara oportuno? Además, si se protegen los originales, los arquitectos no podrán inspirarse en ellos, como, con frecuencia, les gusta hacerlo. La propiedad intelectual se escurre en según qué manifestación artística. Entre el bien ciudadano y el bien de un artista a los tribunales les quedan pocas opciones.

Hace unos años, la escultura Tilted Arc de Richard Serra, que atravesaba la Federal Plaza de Manhattan, tuvo que levantarse. Una oleada de atracos, la rutina rota de los ciudadanos, obligados a rodear la plaza para atravesarla, y la desalentadora reconversión del arco en un urinario forzaron su retirada. El Ayuntamiento creía tener derecho a recolocarla. Pero Serra obligó a destrozarla alegando que había ideado la escultura sólo para aquella plaza y que el arte no debía ser ni democrático ni complaciente. Hay, por tanto, antecedentes salomónicos. Pero con Salomón todos pierden, aunque no lo pierdan todo. Una cosa es servir a la ciudad y otra quererla como pedestal. Se puede proteger el trabajo propio pero sin dejar de dar un servicio. Podrán no faltarle razones a Calatrava. Pero le ha faltado táctica. Los triunfos arquitectónicos se producen, siempre, al lado de un buen cliente. En contra de la ciudad no se ganan las batallas urbanas.

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"Si se aplica la propiedad intelectual a los edificios no se tocaría una ventana"

Tres arquitectos vascos de prestigio comentan la sentencia del 'Zubi Zuri'

TXEMA G. CRESPO - Vitoria - 27/11/2007


La sentencia que desestima la demanda del arquitecto Santiago Calatrava contra el Ayuntamiento de Bilbao y dos constructoras no ha cogido por sorpresa a los arquitectos vascos, que conocen bien la legislación que afecta a su trabajo. Y, sobre todo, cuando el proyecto tiene una funcionalidad tan definida como la de un puente. Tres profesionales de relieve comentan el fallo judicial.

- Iñaki Aurrekoetxea, del equipo de Isozaki. "La sentencia no niega la consideración de obra artística de Zubi Zuri, pero sí reconoce que no se trata de un proyecto contemplativo, sino que tiene un uso", apunta este arquitecto, que ha colaborado en la construcción de Isozaki Atea. "La sentencia contenta a todos: nosotros construimos el enlace que señala el Plan General 'hasta' el puente; no intervinimos 'en' el puente, pero también reconoce la singularidad de la obra de Calatrava".

Aurrekoetxea estima que el profesional valenciano se equivocó al interponer una demanda millonaria contra el Ayuntamiento y las dos empresas. "Creo que ha exagerado. Quizás podía haber mostrado su disgusto, pedir una reparación moral, por lo que podía estimar una falta de consideración, pero ya sabía que estaba previsto el enlace". En opinión del arquitecto vizcaíno, el autor del Zubi Zuri ha extrapolado la consideración de obra artística. "Si un proyecto de construcción es por esencia funcional ese es el puente, que se crea para cruzar de una orilla a otra. En Estados Unidos, la ley que ampara la propiedad intelectual, reconociendo las singularidades de los puentes, permite intervenciones de interés público".

- Javier Mozas, director de la revista A+T. La legislación deja claro, en opinión de este perofesional. "Si se aplica la propiedad intelectual a los edificios no se podría tocar una ventana. La singularidad de las obras de ingeniería y arquitectura reside en que son obras funcionales que reciben un uso por parte de las personas. Por ello tienen una serie de condicionantes, como reconoce la sentencia al primar el interés público".

El autor con Eduardo Aguirre de la nueva sede de la Caja Vital en Vitoria estima que el hecho de que la sentencia también reconozca que el Zubi Zuri es una obra artística beneficiará a todos los arquitectos. "Acota el terreno de los abusos por parte de propietarios, que tendrán que consultar con el arquitecto cualquier transformación de cierta entidad".

Mozas considera que lo lógico es que se hubiese llegado a un acuerdo, "pero está claro que ha habido un encontronazo de aureolas". No cabe duda de que se ha alterado el Zubi Zuri, pero Calatrava ya sabía que estaba previsto. Otra cosa es la intervención que ha realizado el artista Daniel Buren en el cercano puente de La Salve, junto al Guggenheim. "En este caso, los herederos del autor del proyecto, Juan Batanero, podrían presentar una demanda, porque se ha alterado la obra sin justificación social alguna y tampoco aparecía en ningún planeamiento".

- María Victoria Morrás, decana del Colegio de Arquitectos. "Mi enhorabuena, primero, al Ayuntamiento de Bilbao; luego a los usuarios por poder seguir utilizando el puente y sus accesos, y, por último, a los bilbaínos, por no tener que pagar a Calatrava", resalta la responsable del Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro. María Victoria Morras habla a título personal ("no ha dado tiempo a que se reúna la junta directiva" del colegio, resalta), pero considera que la sentencia contenta a todos. "También reconoce la propiedad intelectual de los que hacemos diseño arquitectónico o urbanístico; no sólo van a estar considerados los compositores o los escultores", añade.

Eso sí, entiende que en aquellas construcciones, como los puentes, de uso ciudadano, ha de prevalecer el interés público. "Lo lógico es que Calatrava e Isozaki hubieran llegado a un acuerdo, pero el enfrentamiento entre ambos venía de antes, ya que tienen otro pleito abierto en Barcelona. Creo que Calatrava estaba esperando la inauguración del paso para poner la demanda. Me resulta muy raro que no supiera que se iba a llevar a cabo esa solución. Son los problemas que conllevan estos encargos a arquitectos estrella".

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'Blade Runner', 25 años

JOSEP MARIA MONTANER 27/11/2007

Convertida en película de culto, y con motivo de cumplir sus 25 años, se ha presentado la versión final de Blade Runner, que se estrenó en el pasado Festival de Sitges, se puede ver en el cine Verdi de Barcelona y saldrá a la venta en DVD el 11 de diciembre. Como todo mito, su valor radica en que da pistas para entender nuestro mundo y estos años han demostrado cómo ha sido referencia, no sólo para las sucesivas películas de ciencia-ficción, sino también en textos de arquitectos, teóricos del arte, sociólogos, filósofos, antropólogos, economistas, psicólogos o escritores, y en obras de diseño, moda o cómic. Blade Runner, con muchos registros a la vez (cine negro, ciencia-ficción, reflexión sobre la existencia humana, etcétera) ha sido un hipertexto imprescindible para quien trate de la posmodernidad, el control social o las distopías. Y no sólo esto: las ciudades cada día tienden a parecerse más a los escenarios de la película.

Compararla con Casablanca (1943), mítica para otras generaciones, permite dilucidar razones que hacen que una película se convierta en símbolo colectivo. Casablanca y Blade Runner no son tanto obras de autor como obras colectivas, casi anónimas, suma de aportaciones; por lo tanto, y al mismo tiempo, son complejas, directas e imperfectas; remiten también, de manera shakespeariana, a los arquetipos humanos y a las cuestiones básicas de la existencia. Casablanca representó el deseo de democracia en los años del nazismo y la II Guerra Mundial, y Blade Runner, producida durante los debates sobre la ingeniería genética, representa la crisis de los grandes relatos y de la confianza en el progreso. Sobre Casablanca hay un libro clásico, profundo y bien escrito, del profesor catalán José Antonio González Casanova, subtitulado Una historia y un mito en Kairos (1994) y bastante de lo que allí se escribe sobre la película que terminó dirigiendo, tras cambios en el guión y el rodaje, Michael Curtiz, podría aplicarse a Blade Runner. Las coincidencias se multiplican: ambas pasaron por vicisitudes y problemas, con guiones de distintos desarrollos y diversos finales tanteados. Ahora Ridley Scott, que ha seguido retocando la película, presenta una versión con mejores imágenes y sonido, un truco comercial para sacar provecho de la fama.

El protagonista de ambas, un hombre duro y cínico, a la vez leal y ético, con el rostro existencialista de Albert Camus, se llama Rick. En ambas cada personaje responde a arquetipos: el héroe, lo femenino, el rival que se sacrifica, la víctima convertida en héroe. Ridley Scott declaró que quería que Deckard fuera una especie de Humphrey Bogart. Y aunque Scott la dirigiera, su filmografía posterior, tan irregular, reafirma que en Blade Runner hubo coincidencias irrepetibles: la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), de Philip K. Dick (que Scott reconoció no haber leído); los escenarios sugeridos por Moebius y Dan O'Bannon; los decorados y máquinas futuristas del diseñador industrial Syd Mead; las maquetas y efectos especiales del equipo de Douglas Trumbull; el primer guión de Hampton Fancher, quien tuvo la idea de convertir la novela de Dick en película; el guión definitivo de David Peoples; unos actores sumamente especiales, y la música de Vangelis.

La acción de Blade Runner se sitúa en un imaginado Los Ángeles de 2019, que se parece a Tokio, Hong Kong, Shanghai o São Paulo. En la base se extienden formas urbanas europeas de calles, pórticos y galerías, de ciudades como Milán, y en lo alto emergen los rascacielos y las torres de extracción de petróleo. Filmada en los estudios de la Warner (al igual que Casablanca), hay escenas rodadas en tres lugares reales de Los Ángeles: los interiores del Bradbury Building (1893), abandonado cuando se filmó y ahora lujosa sede de bufetes de abogados; la casa Ennis-Brown de Frank Lloyd Wright (1924), que sirve para componer un inmenso rascacielos con interiores y exteriores hechos con las orientalizantes piezas de piedra diseñadas por Wright, donde vive Deckard, y la Union Station (1939), utilizada fugazmente cuando Deckard visita al jefe de policía Bryant. Las referencias a arquitecturas futuristas, extraídas de los dibujos de Sant'Elia y de Metrópolis de Fritz Lang (1929), demuestran que la ciudad del futuro tiene siempre un corazón antiguo y ecléctico.

Emblema de la condición posmoderna, la acción discurre en un mundo híbrido y heterogéneo, hecho de fragmentos y superposiciones, poblado de animales artificiales y androides, abigarrado de razas y subculturas, en el que el policía Gaff habla una interlingua o lingua franca, símbolo máximo del collage, una jerga hecha de idiomas como inglés, francés, italiano, español y árabe. Si en Casablanca la frase "siempre nos quedará París" hace referencia al amor y a la libertad, Los Ángeles 2019 nos remite a la inquietante pregunta clave: el futuro de la humanidad, que no tiene otro escenario posible que las metrópolis.

Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).

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Los paseantes derrotan a Calatrava

El juez falla que el Ayuntamiento alteró la "obra artística" del arquitecto, pero da primacía a su funcion pública como puente - El demandante anuncia un recurso

ALBERTO URIONA - Bilbao - 27/11/2007

El Ayuntamiento de Bilbao modificó una "obra artística singular" sin consultar siquiera con su autor, pero el derecho de este a su propiedad intelectual cede ante el interés superior de los ciudadanos. Con este argumento, el titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de la capital vizcaína, Edmundo Rodríguez Achútegui, desestima en una sentencia fechada el pasado día 23 y difundida ayer la demanda que el arquitecto Santiago Calatrava presentó contra el Ayuntamiento y dos constructoras por la ampliación de su puente sobre la Ría, el Zubi Zuri. En apenas un mes -el juicio quedó visto para sentencia el 26 de octubre-, el juez ha resuelto el primer pleito en España sobre la vulneración de la integridad de una obra de ingeniería y que también enfrentaba por vez primera en Europa a dos arquitectos de prestigio: Calatrava y el japonés Arata Isozaki.

No habrá por tanto, al menos en la primera instancia judicial -la defensa de Calatrava anunció pocas horas después de conocer el fallo que lo recurrirá, para lo que tiene cinco días de plazo-, derribo de la pasarela de Isozaki abierta en febrero y que conecta con el puente de Calatrava ni el pago de una indemnización de tres millones de euros como reclamaba el valenciano. El profesional cobró por el Zubi Zuri, un total de 500.000 francos suizos (320.000 euros al cambio actual). El fallo censura al consistorio por no haber realizado "el mínimo esfuerzo" para encargar a Calatrava la ampliación de su pasarela, prevista en el ordenamiento urbanístico de la ciudad, o para buscar su autorización, una decisión del Ayuntamiento que juzga "incomprensible".

El magistrado acepta la tesis de la defensa de Calatrava de que ha existido una alteración de su trabajo. "Se ha producido una alteración apreciable de la obra", resalta, antes de señalar que la pasarela de Isozaki "altera su indudable personalidad". "Ha dejado de ser una obra que acaba en sí misma", agrega. La sentencia destaca que la pasarela es una obra artística protegida por la Ley de Propiedad Intelectual y reconoce que el fallo habría sido favorable al arquitecto valenciano si el conflicto se hubiese producido entre dos intereses privados. Pero el Ayuntamiento "no dedica la creación (...) a atender un fin privado o una necesidad particular".

Como la pasarela se usa evidentemente para un fluido tránsito de ciudadanos, el interés público debe prevalecer sobre el privado, uno de los argumentos repetidos durante el juicio por los abogados del consistorio y las dos constructoras. "La alteración se ha producido, pero el derecho a la integridad de la obra no se violenta porque el autor está obligado a sufrirla en atención al servicio público que su obra atiende", reza el fallo, por lo que no ve vulnerado el derecho a la integridad de la obra.

La sentencia rechaza que sea motivo del litigio las caídas de ciudadanos en la pasarela o el gasto de 200.000 euros en reparar sus losetas.

El estudio de Calatrava opinó que el fallo reconoce "claramente" los derechos de autor y, pese a la desestimación, supone una "satisfacción moral" por admitir que es una obra artística, que la pasarela de Isozaki "altera" su "unidad" y que el Ayuntamiento no pidió permiso al valenciano.

Una de las dos constructoras demandadas, Vizcaína de Edificaciones, apuntó que la sentencia confirma que hubo "el máximo respeto" por el puente.La alcaldía de Bilbao no quiso comentar el fallo. Sólo opinó la edil de Urbanismo, Julia Madrazo, de EB, quien dijo que se demuestra que las obras de arquitectura "son compatibles con el interés de la ciudadanía".

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Desestimada la querella de Calatrava contra el Ayuntamiento de Bilbao por cambiar la pasarela de la Ría

El arquitecto había apelado al derecho a la propiedad intelectual porque estimaba que se alteraba la integridad de su obra

AGENCIAS - Bilbao - 26/11/2007


El titular del Juzgado de Mercantil número 1 de Bilbao ha desestimado la demanda, hecha pública hoy, que el arquitecto Santiago Calatrava presentó contra el Ayuntamiento de Bilbao y dos empresas constructoras por la alteración de su pasarela sobre la Ría. El arquitecto había apelado al derecho a la propiedad intelectual para reclamar una indemnización o la demolición de la pasarela que prolonga el puente Zubi-Zuri, que él diseño.

Fuentes del Ayuntamiento de Bilbao han valorado que la sentencia les sea "favorable" aunque aseguran que la han recibido con "prudencia". Se trata del primer caso en Europa sobre la propiedad intelectual aplicada a la arquitectura.

Indemnización o demolición

Calatrava interpuso la demanda por la pasarela que conecta el puente diseñado por el artista valenciano con una nueva urbanización obra del japonés Arata Isozak. El célebre arquitecto estimó que esa pasarela vulneraba su derecho a la propiedad intelectual, ya que afectó a la integridad de la obra, por lo que exigió al Ayuntamiento que la retirara y que, además, le indemnizara con 250.000 euros, o bien, que en caso de que no fuera aceptada la demolición, se le abonara una indemnización de, al menos, tres millones de euros. El equipo de Calatrava interpuso la demanda basándose en que el artículo 10 de la Ley de Propiedad Intelectual protege a la obra arquitectónica construida "siempre que posea un grado de originalidad", como, a su juicio, ocurre con el puente Zubi-Zuri.

Sin embargo, los abogados del consistorio bilbaíno argumentaron que el bien común de los vecinos, que necesitaban la pasarela para completar el recorrido peatonal desde el Campo Volantín hasta el centro de Bilbao, debía prevalecer sobre los derechos del artista, quien, indicaron, ya sabía incluso antes de la construcción del Zubi-Zuri que su obra llevaría una conexión.

La delegada de Urbanismo y Medio Ambiente y portavoz de EB-Berdeak en Bilbao, Julia Madrazo, ha considerado positiva la decición del juzgado pero ha matizado que es una "sentencia en primera instancia, que se puede recurrir y puede ser modificada".

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