jueves, noviembre 29, 2007

'El mundo atraviesa la mayor ola de construcción de la historia'

Brett Steele Director de la Architectural Association de Londres

La construcción vertiginosa es la principal tendencia en la arquitectura actual. Para los profesionales, el reto es gestionar esa realidad para mejorar la vida en las ciudades. Brett Steele, director de la innovadora escuela de arquitectura londinense, propone crear nuevos modelo

Marisol Paul / MADRID (28-11-2007)

Brett Steele dejó Nueva York para formar a futuros premios Pritzker en la Architectural Association (AA) de Londres, la escuela de arquitectura más antigua de Reino Unido y una de las más influyentes del mundo, que dirige desde 2005. Antes, trabajó con la prominente arquitecta iraquí Zaha Hadid, fundó y dirigió el Laboratorio de Investigación en Diseño de la AA, y creó DAL desArchLab, una oficina de arquitectura con sede en Londres, junto a Natasha Sandmeier. Steele ha desgranado sus conocimientos en distintas escuelas en EE UU, Europa, Hong Kong, China y Japón. La semana pasada, impartió una conferencia en la Escuela de Negocios del Instituto de Empresa (IE) en Madrid, en el contexto de la creación de la nueva Escuela Internacional de Postgrado de Arquitectura del futuro IE Higher Education.
¿Cuáles son las actuales tendencias arquitectónicas?

La principal tendencia es la cantidad de edificios que estamos haciendo y de forma tan rápida. El mundo está atravesando la mayor ola de construcción de la historia. Para nosotros el reto es cómo gestionamos esas fuerzas para hacer la vida mejor en las ciudades. Ahora la mayoría de la población vive en ciudades, eso nunca había ocurrido antes. Así que, de repente, la relación entre la arquitectura y las ciudades cobra nuevo interés.
El diseño condiciona muchos proyectos. ¿Le parece que se están construyendo ciudades habitables?

Me gustaría ver mucho más diseño en el mundo. De hecho, la complicación es que hoy en día las ciudades se están construyendo sin tener en cuenta el diseño. No quiero decir que todo sea malo, hay buen diseño, pero el problema es que a veces no hay ningún diseño.
¿Qué edificios identificaría como los más innovadores?

Innovación es una palabra del mundo de los negocios, tengo alergia al término, prefiero hablar de experimentación. La escuela donde trabajo en Londres tiene fama de experimentar con el diseño. Nos limitamos a probar nuevas ideas, ver qué funciona y qué no.

En la actualidad, los edificios se están haciendo más grandes y eso conlleva problemas, una lucha constante. Se hacen edificios cada vez más grandes, pero se utilizan los modelos tradicionales en vez de inventar otros nuevos. Hay otras formas de construir edificios enormes, aparte de los rascacielos. Las ciudades se pueden extender a lo horizontal. Lo veo como una alternativa a la forma de vivir actual y una oportunidad de crear entornos mejores.
Entonces, su posición en el debate sobre ciudades horizontales o verticales está clara.

Me interesan más las ciudades horizontales, porque presentan un modelo alternativo a lo que se ha hecho en los siglos XIX y XX, con predominio de los rascacielos. Un planteamiento interesante es cómo pueden conectarse estos dos mundos, el horizontal y el vertical. Londres y Madrid, por ejemplo, han crecido en los dos sentidos.
¿De qué manera la arquitectura actual tiene en cuenta la sostenibilidad y el medio ambiente?

Es una cuestión de investigación, no de diseño. Una de las cosas más interesantes en la arquitectura actual es la convergencia de la investigación y el diseño. Eso cambia el papel de los arquitectos. Ahora hay que preparar a profesionales en investigación. La única investigación profunda en el fenómeno de China y Dubai la están llevando a cabo arquitectos, lo cual trae una dimensión de cultura a la profesión. Parte de mi trabajo es convencer a los arquitectos de la importancia de eso, no sólo de construir, sino también de conocer las consecuencias de lo que están construyendo.
Ciudades. 'El proyecto de La Caixa en Madrid es precioso'

Shangahi y Dubai. 'Nunca en la historia se ha construido a la escala y con la velocidad con que se están construyendo los proyectos en estos lugares. Lo que opinamos de estos crecimientos arquitectónicos no importa, porque ya son una realidad. Lo que tenemos que pensar es qué modelos tienen que surgir de esto. Uno de los rasgos más interesantes es que buena parte del trabajo lo están llevando a cabo arquitectos europeos y estadounidenses y jóvenes profesionales chinos y árabes que se han formado en Europa y EE UU, y lo que han aprendido lo están llevando a sus países de origen.

Edificios emblemáticos. 'Me interesan más como categoría que el edificio en concreto. No hay ningún edificio más emblemático que otro. Todas las ciudades tienen actualmente uno representativo, todos son iguales. En cuanto los edificios se convierten en emblemáticos, nos hartamos de ellos. El hecho de que haya tantos edificios singulares indica que están aportando algún tipo de valor a las personas que los diseñan y construyen, es algo que se aprecia en todas las grandes ciudades en el mundo. Ahora, en vez de aplicar el carácter de icono a los edificios, se hace a ciudades enteras, por ejemplo, Dubai. Va a ser otra tendencia.

Proyectos en Madrid. 'No conozco proyectos como el del nuevo área de negocios que se levanta en el norte de la ciudad. Es típico en muchas ciudades europeas construir los edificios altos en las afueras. Canary Wharf en Londres es un ejemplo característico de edificios altos muy juntos. Yo destacaría el proyecto de La Caixa CaixaForum, la nueva sede de la obra social de la entidad en el Paseo del Prado, es precioso'.

La frase

Me interesan las ciudades horizontales, porque presentan un modelo alternativo a lo que se ha hecho en los siglos XIX y XX. Lo interesante es cómo pueden conectarse estos dos mundos, el horizontal y el vertical'

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Un siglo de arquitectura en la Red

Un ambicioso inventario en Internet 'visita' 5.600 edificios de toda España

M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA - Madrid - 29/11/2007

La más ambiciosa base de datos de la historia de la arquitectura española, que recoge todo un siglo (desde 1901 hasta 2000), se encuentra ya al alcance de todos. Sólo con pinchar en www.archxx-sudoe.es, cualquier interesado puede consultar datos básicos -como localización, año de construcción y datos del arquitecto (salvo en los casos de autor desconocido)- de un total de 5.600 edificios diseminados por la geografía española.

A ellos se suman una treintena en Gibraltar y otros 1.500 en el sur de Francia. Estos añadidos se explican porque la madre del proyecto era inventariar el patrimonio arquitectónico del siglo XX en España, Gibraltar y las regiones francesas incluidas en el Sudoe, término que utiliza la UE (que financia el proyecto) para designar este ámbito territorial. Detrás también están las prestigiosas y poderosas fundaciones Docomomo y Mies van der Rohe y otros organismos como el Colegio de Arquitectos de Madrid.

El trabajo empezó hace dos años con un barrido bibliográfico. A partir de los años noventa sobre todo se hicieron guías similares de amplio calado, pero tenían algunas limitaciones que este canon supera. Cuantitativamente no sobrepasaban los 800 edificios; cronológicamente estaban muy centradas en el conocido como movimiento internacional (etapa que va desde 1925 hasta 1965) y desde el punto de vista estilístico algunas arquitecturas, como la franquista y la del turismo, habían sido descuidadas por ser poco valoradas.

Este banco de datos supera incluso el registro de Docomomo -que es seguramente el más amplio- porque sólo se ocupa del movimiento internacional. De modo que había que incluir, por ejemplo, edificios que aunque desde el punto de vista estilístico sean poco interesantes merecen ser registrados, como la Universidad Laboral de Gijón, de estilo historicista.

Y hay edificios que se han caído del cartel, víctimas de la indispensable criba. Así ha ocurrido con la sobredosis de edificios de arquitectura posmoderna de finales de los setenta ("que era una mirada irónica hacia el historicismo", explica el profesor de Arquitectura en la Universidad de Sevilla Carlos García Vázquez, coordinador del proyecto).

Había que acotar y había que elegir. Y, en ocasiones, ensanchar los límites que se han impuesto, como las fechas. El ineludible Museo Guggenheim de Bilbao aparece en este macroinventario, aunque se terminó ya acabado el siglo XX. Esto se explica, según García Vázquez, por ser un edificio "muy emblemático" y por su "perdurabilidad". El propio concepto de siglo XX, reconoce, "es artificioso" y entre sus fallos está que corta por la mitad el movimiento modernista catalán que surgió a finales del siglo XIX.

Capítulo aparte merece la llamada arquitectura franquista, que se puede situar entre finales de los años treinta hasta la década de los cincuenta. El propio término es calificado por el coordinador de ambiguo, "porque sólo se puede aplicar a un periodo concreto en el que conviven distintas tendencias". Este estilo no fue un prototipo -neoclásico- del régimen fascista como sí lo fue el de Hitler. El franquismo tuvo dos raíces: "una, historicista, con una vertiente ideológica muy fuerte, que reivindica las fuentes históricas de la arquitectura buscando en los monumentos más gloriosos, como en El Escorial; y otra raíz, vernácula, que supone un rechazo hacia lo urbano y el ensalzamiento de lo rural", explica García Vázquez.

Si en un primer momento la arquitectura franquista tuvo un fuerte carácter historicista-castellano, pronto se diluyó (concretamente en los años cincuenta). Esto tiene que ver con la propia personalidad del dictador, "al que no le interesó en absoluto la arquitectura", dice el coordinador.

En ese tiempo surgen profesionales como Alejandro de la Sota (1913-1996) o José Antonio Coderch (1913-1984) que dejaron una magnífica obra, "y que si hubieran vivido en otro país hubieran tenido el reconocimiento internacional".

El equipo que ha llevado a cabo este ingente proyecto ha tenido el mismo espíritu revisionista con la llamada arquitectura del turismo, que ha podido ser contemplada con más distancia y menos prejuicios.

El inventario, que se ha dividido en cinco zonas geográficas, tiene una encomiable vertiente de servicio público. Sin ir más lejos, los ciudadanos pueden organizarse a través de la web para impedir, por ejemplo, que la falta de sentido común derribe edificios que no lo merecen. O poner la firma a edificios anónimos. Los datos se ampliarán en otra fase del proyecto que los autores confían empezar pronto.

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lunes, noviembre 26, 2007

Paulo Mendes da Rocha: in step with the cosmos

The Pritzker winner and raconteur makes buildings dance.
By Reed Johnson, Los Angeles Times Staff Writer
November 25, 2007
SãO PAULO, BRAZIL -- THE architect Paulo Mendes da Rocha takes language as seriously as he takes buildings because, he says, "words are not just words, they are ideas." His b.s.-detector is always in the "on" position, wary of glib phrases, buzzwords, grand abstractions -- even if they're his own.

When asked, for example, to give some specifics about his hope for a "green," i.e. environmentally friendly, popular culture, which he expressed in an interview with The Times last year after winning the prestigious Pritzker Prize for architecture, Mendes da Rocha shrugs his shoulders.

"What is green?!" he demands. "I am red!" One, two, three. . . . "That's a joke!"

Without skipping a beat, the 79-year-old designer and lifelong socialist turns serious. The way to begin formulating such a culture, he says, is simply by talking. "Talking about our lives, our problems, our anxieties, our desires. Talking in any form, literature, movies, talking to each other, dancing, singing. . . . It's all included."

He picks up a ruler from a table in his office. "If you move this from here to here," he says, "you change the world." This leads him, by several extempore turns of thought, to digress about the mysterious shrinking of the world's bee population, which triggers a rueful aside on the evils of cellphones, which crescendos in a rapturous utterance about the solar system's elegant Newtonian symmetries. "Now you talk architecture!" he says, eyes glinting. Heavenly bodies, astral mechanics, the stars, the sky. . . . " 'Lucy in the Sky With Diamonds'!" he exclaims. "That's architecture, too. You put architecture where you want."

Architecture as acrobatics

GRAVITAS and whimsy -- it's a duality that has been noted throughout Mendes da Rocha's long, productive career. A December 2005 story in Architectural Record observed that the maestro treats his preferred medium of concrete ("liquid stone," he calls it) and steel "as delicate materials that might snap upon touch." The writer added that, "while monumental architecture can sink under the weight of its own massiveness and grave intentions, Mendes da Rocha often lightens the mood with pure acrobatics."

That description certainly fits the architect's signature works, many located within a few square miles of one another in this loose, baggy monster of a metropolis: the Forma furniture showroom, with its peekaboo street exposures; the 40-ton, ski-slope-shaped concrete awning that he draped over Patriarch Square, transforming a derelict public plaza into a humming urban crossroads; the old polytechnic he remodeled into the Pinacoteca art gallery, now an elegant post-industrial expanse of bare brickwork, glassed-in courtyards and metal catwalks; and his masterpiece, the Brazilian Museum of Sculpture, a multilevel configuration graced with a massive concrete "bridge" and ponds stocked with lazily gliding koi fish.

Like buildings and cities, the architect believes human life requires a balance of elements, as well as an awareness of its interdependence with other forces. Today we award scientists the Nobel Prize for improving our ideas about how the universe works, but five centuries ago, "which is nothing, Galileo was condemned to burn because he said that the Earth turned around the sun."

"Our condition is to confront nature and understand its mysteries. The issue with globalization is not about companies, it's not about entrepreneurship, but the formation of a conscience that we are part of nature, and the inhabitants of this planet."

The Savonarolas of the world are still with us, alas. But Mendes da Rocha (pronounced men-dez da HO-cha) seems in no danger of being hauled off to an auto-da-fé, not now anyway.

Until recently, he was the lesser-known of the country's two most revered living architects. The other, 99-year-old Oscar Niemeyer, is the more famous brand name, his reputation sealed by the DeMillian-scale government buildings he designed in the 1950s for Brasilia, and by the trademark concupiscent curls of his cathedrals, hospitals, apartment buildings and countless other edifices, many in his base of Rio de Janeiro. But Mendes da Rocha's international stock has soared since April 2006, when the Chicago-based Hyatt Foundation awarded him its annual Pritzker Architecture Prize, the first time for a Brazilian since Niemeyer shared it with Gordon Bunshaft in 1988. His current to-do list includes an ambitious design for the University of Vigo in Galicia, Spain, a modern extension to the National Fine Arts Museum in Rio and a children's science museum outside São Paulo. He's also doing a harborfront redevelopment project in his hometown of Vitória in the Atlantic coastal state of Espírito Santo. Harbors and canals have fascinated him since boyhood, when he used to accompany his engineer-father on excursions to watery locales.

The Pritzker also served as belated recognition that although sunny, sashaying Rio attracts more tourists, it is São Paulo, draped in ambivalent light and frequent drizzle, that is Brazil's center of cultural production, with cutting-edge architects, influential young couturiers such as Alexandre Herchcovitch and innovative designers including Carlos Motta and the Campana brothers.

Although Mendes da Rocha tends to build locally, he thinks globally, even cosmically. Mankind constructs its own environment, he's fond of saying, but we are merely a blip in the universal space-time continuum, an "aberration in nature," and "no one can be sure that we . . . will exist 1,000 years, or maybe even one century." We refer to human creations (a slum, for instance) as "phenomena," but our use of this term is misguided, he says.

"Phenomenon is thunder, rain, tides. Between us humans there is no phenomenon," he intones in a voice both magisterial and filled with knowing winks, as if he were simultaneously channeling an Old Testament prophet and Groucho Marx.

"He's a real citizen of the world, even without leaving his building," says Paulo Lima, founder and editor of Brazil's Trip magazine. "He's a guy who's always flying. You can't tie him on the floor."

Indeed, "gravity-defying" is an adjective often applied to the architect's work, and the same could be said of him. Puffing away on a cigarette in his office, Mendes da Rocha free-associates like a character in a James Joyce novel. He crafts wordplay in Portuguese, Spanish and English, answers questions with questions, savors conundrums.

When I observe that his office seems almost perversely low-tech -- dusty rows of bookshelves, stacks of drawings on a scuffed wooden table, and only one secretary to assist him -- he smiles and points a finger at his head. "I am high-tech. I am walking high-tech. Like Johnny Walker!" Yes, he acknowledges, he's a whiskey drinker: "I am not nationalistic about drinks and ideas."

However tricky his sense of humor or roundabout his conversational style, Mendes da Rocha rarely sidesteps a challenging issue. Like one of his multifaceted structures, he demands that you approach an idea from every possible angle so as to comprehend the whole.

"He's very aggressive, intellectually. He looks in your eyes very sweetly, but very aggressive," says Motta, who as an architecture student in the 1970s interned with Mendes da Rocha. "He's try- ing to understand all the time because he loves human beings."

The architect's close association with São Paulo results partly from choice, partly from historical circumstance. As a socialist, he was one of several faculty members at the University of São Paulo forced out during the right-wing military dictatorship that ruled Brazil from 1964 to 1985.

While many prominent Brazilian artists (including Niemeyer) fled the country during that period, Mendes da Rocha chose to stay. Many of his friends were imprisoned or killed during that long, dark night of Brazilian history. Although he was largely barred from accepting foreign architectural commissions, he did design the Brazilian pavilion at Expo 1970 in Osaka, Japan, and was a finalist for Paris' Pompidou Center competition in 1972.

He made good use of his internal exile. Along with contemporaries such as João Filgueiras Lima, a.k.a. "Lele," and the late Italian-born Lina Bo Bardi, Mendes da Rocha brought a sense of style and self-confidence to this city of 10 million. Heirs to Le Corbusier, the so-called Paulistano "Brutalist" school of architecture developed an avant-garde tradition of using simple, solid materials to construct buildings that were broad-shouldered and firmly rooted in their urban fabric, yet also highly sculptural and light on their feet. One of Mendes da Rocha's earliest projects, the Paulistano Athletic Club (1958), has been described as having a metal roof suspended on steel cables that "seems to hover like a spacecraft."

His public buildings know how to play nicely with their neighbors, and the architect insists that private homes be good citizens too. Motta recalls one time when his mentor chastised a high-society client who wanted her new house designed so that she wouldn't have to see her maids.

"He got really mad, said, '[Expletive!] That maid washes your dirty underwear! She's preparing your food! She's cleaning your toilet!' " In the end, Motta says, the client came around to the architect's viewpoint.

Nor does Mendes da Rocha suffer bureaucratic tampering with his creations. Suzanna do Amaral Cruz Sampaio, vice president of the Brazilian Museum of Sculpture, says the architect was furious when a previous museum administration installed a wall to create a new gallery space, blocking a vista to the outside. "He makes terrible attacks against us," she says. "In reality, the señor is a little authoritarian."

A world awaiting discovery

THE neighborhood where Mendes da Rocha has worked for three decades is what urban planners euphemistically call "in transition." Prostitutes ply their trade in the local parks, and street children sleep on filthy carpet scraps lining the sidewalks. But yuppies lately have begun re-colonizing landmark residential buildings such as Niemeyer's curvaceous El Copan apartment complex. Mendes da Rocha and his second wife, Helene Afanasieff, a Russian-born architect and designer, reside in an apartment a few blocks away. Nearby is the Mackenzie Architecture School, where he received his degree in 1954.

The architect, who speaks of private cars and their impact on cities as one might describe a plague of dengue-bearing mosquitoes, walks to his office, a habit he believes should be instilled from infancy. "Walking to school, it's the beginning of civic life. If you drive your child to school, it's a crime. If you're a boy or a girl, the best thing you can do is get lost. . . . I abandoned my children in the street. I gave them the world as a gift. Lost in paradise!"

His personal lifestyle choices are in keeping with his philosophy of how urban society should function. "There is no private space," he says. "You can have private moments, you can be studying, but there is no private space. . . . You cannot have a kilowatt for rich people and a kilowatt for poor people."

In sum, Mendes da Rocha believes, cities "can't be something eternal" but must always be changing. Beauty, imagination and adaptability are what's needed from architects and architecture, not monuments. It's not change that troubles him but "human stupidity." After seeing entire cities wiped off the map during World War II, he briefly hoped that humanity might mend its ways. Instead, he says, we've reverted to more of the same. "About this, architecture can do nothing."

Evening has arrived. Outside the office windows, the surrounding high rises are lighting up.

Despite his forebodings about the future, Mendes da Rocha says, "I am not a futile optimist." Escorting his visitors toward the elevator, he passes a file cabinet on which he has constructed a scale maquette of the theater-museum complex he's designing for the Vitória waterfront. A miniature freighter about 8 inches long glides along the gray, metallic ocean of the cabinet's surface. It's flying a flag, two horizontal bands of red bracketing another of yellow. Spanish, by any chance?

A sly expression steals over the architect's face.

"No," he says, smiling. "It's a new country."

reed.johnson@latimes.com

domingo, noviembre 25, 2007

ArpaFIL post mortem para Rogelio Salmona

La muerte lo alcanzó este año dejando la palabra a Carlos Morales, Felipe Leal y Ernesto Ávila, quienes presidieron la actividad.

Guadalajara.- Delgado, narizón, ojos claros y canoso en las patillas y Voz tranquila, pausada y fuerte. Así era Rogelio Saltona, que no alcanzó a llegar a su homenaje en el XIII Encuentro ArpaFIL, en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, donde se exponen dibujos, maquetas, fotografías y testimonios sobre el colombiano (nacido en París en 1927).

La muerte lo alcanzó este año, agregando al evento un “post mortem” y dejando la palabra a Carlos Morales, Felipe Leal y Ernesto Ávila, quienes presidieron la actividad.

Entre su obra destacan muchas muestras de arquitectura urbana, su favorita, bajo conceptos democráticos y quizá, sustentos más emotivos que científicos. “La arquitectura es el pálpito del lugar, y el lugar de encuentro entre razón, encantamiento y poesía. Entre claridad y magia”, explicó alguna vez el apasionado del ladrillo desnudo y las texturas del concreto. El ideólogo de una residencial de clase media como pirámides añorando la grandeza precolombina. El que inundaba de agua avenidas rescatadas del centro bogotano. Mereció premios como el Alvar Aalto, de la Asociación Finlandesa de Arquitectos; el Nacional de Arquitectura de Colombia, y el ArpaFIL, que no alcanzó a recibir.

Dolores Garnica/Milenio.com

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Reflexión sobre instrumentos de enseñanza / M. Arq. Alma Rosa Rodríguez López

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Evaluación de la docencia actual en el T. de composición / A. Osalde

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Manifiesto deconstructivo de los Folies / Juan Carlos Lobato

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Infoarquitecturas/ Zirahuen Ayala

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sábado, noviembre 24, 2007

Las torres, testigos de 50 años de urbanización

Rebeca Jiménez Jacinto
El Universal
Jueves 15 de noviembre de 2007
df@eluniversal.com.mx

NAUCALPAN, Méx.— El paisaje rural de magueyeras y maizales, en el que el escultor Mathias Goeritz y el arquitecto Luis Barragán diseñaron hace 50 años las Torres de Satélite, que serán declaradas monumento artístico nacional, se trasformó en uno de los sitios urbanos más saturados del país, por el que a diario transitan más de cinco millones de personas.

El paso rural en el que sólo se escuchaba el golpeteo de los cascos de mulas y caballos, que rodeaba a las Torres de Satélite se trasformó en un boulevard y más tarde en un circuito Periférico de 12 carriles, en el que en días de asueto y por las noches pasan autos a casi 200 kilómetros por hora y en horas pico se convierte en un prolongado estacionamiento para millones de personas.

En 1957, cuando fueron terminadas las cinco estructuras monumentales, inició el trazo de una nueva ciudad, que por estar ubicada en las afueras del Distrito Federal fue denominada Ciudad Satélite, propiedad del ex presidente Miguel Alemán Velasco.

Las cinco estructuras monumentales, cuya altura va de 37 a 57 metros, no gustaron mucho a los pobladores autóctonos de Naucalpan, quienes consideraron que con ellas llegaba el asfalto a este municipio, por lo que fueron llamadas “monumento al cemento”.

A principios de la década de los 60 las primeras familias, en su mayoría profesionistas jóvenes, llegaron a Ciudad Satélite, cuyo símbolo de modernismo no sólo fue la escultura urbana monumental de llamativos colores, sino además el trazo de las calles en circuitos —y no rectas, ni paralelas— cuyo propósito fue garantizar una circulación continua, sin necesidad de semáforos ni topes.

En 10 años Ciudad Satélite y su escultura monumental quedaron unidas al DF, la ciudad modelo se deterioró terminando con la tranquilidad que buscaban las familias clase medieras y pudientes, que buscaban alejarse del bullicio de la Ciudad de México.

El Instituto Nacional de Bellas Artes inició las gestiones para declarar monumento artístico las Torres de Satélite, en el marco de los festejos del 50 aniversario de la escultura monumental, informó el director de arquitectura del INBA, Ramón Vargas Salguero.

Los festejos iniciaron con un sorteo que llevó a cabo la Lotería Nacional.

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Espacios para vivir la ciudad

Alberto Saldarriaga Roa 24/11/2007

Los programas iniciados hace diez años en parques, avenidas, plazas, transportes y equipamientos educativos y culturales han atraído la inversión con el objetivo de mejorar la calidad de vida y promover la participación ciudadana.

Hace algo más de una década se inició en Colombia un proceso interesante de intervención en las ciudades con miras al mejoramiento de su calidad de vida. A partir del ejemplo de Bogotá, capital de la nación, algunas administraciones municipales han adoptado planes y realizado proyectos en los campos de espacio público, transporte y equipamientos comunitarios que convocan la participación de los profesionales de urbanismo y de la arquitectura mediante concursos públicos o adjudicación directa. A lo anterior se añade que en los últimos cinco años se ha expandido notablemente el sector privado de la construcción, gracias en parte a las medidas económicas adoptadas por el Gobierno nacional y en parte a una gran cantidad de inversión proveniente de distintas fuentes, no claras del todo.

El espacio público ha sido uno de los temas preferenciales en las políticas municipales de intervención urbana. Bogotá dio el ejemplo con los proyectos adelantados por la alcaldía de Enrique Peñalosa Londoño entre 1998 y 2000 cuando se proyectaron y realizaron ambiciosas intervenciones en parques, avenidas, plazas, plazoletas, ciclorrutas y andenes. De ese periodo data el Eje Ambiental de la avenida de Jiménez de Quesada, obra de Rogelio Salmona y Luis Kopec, mediante el cual se transformó una congestionada vía vehicular en un amable paseo peatonal con fuentes de agua y vegetación.

Del mismo periodo data un proyecto bastante interesante, el de la plaza de los Pies Descalzos de Medellín (Felipe Uribe de Bedout, Giovanna Spera, Carlos Calle y otros). En un vacío urbano del sector central de la ciudad se propuso un conjunto formado por el Museo Interactivo de las Empresas Públicas de Medellín y un espacio abierto, mitad parque, mitad plaza, en el que la vegetación, las fuentes de agua y las zonas duras invitan a la participación ciudadana. Dos proyectos le siguieron: el parque de los Deseos, de la misma ciudad (Felipe Uribe de Bedout, 2004) y la plaza de la Luz (Juan Manuel Peláez, 2006), este último asociado a la nueva Biblioteca de las Empresas Públicas Municipales (Felipe Uribe, 2004) en un conjunto urbano de especial valor.

En el campo de los equipamientos comunitarios, la educación y la cultura han ocupado un lugar preferencial en los proyectos oficiales. La iniciativa, nuevamente, la tuvo Bogotá con sus proyectos de bibliotecas públicas y colegios distritales. Tres grandes bibliotecas se construyeron entre 1998 y 2000, la de El Tintal (Daniel Bermúdez), El Tunal (Manuel Guerrero y Suely Vargas) y Virgilio Barco Vargas (Rogelio Salmona). Esta última, localizada en el parque Simón Bolívar, se ha incluido en la lista del patrimonio de la nación y es ya un referente en el imaginario ciudadano.

En Medellín, en la administración del alcalde Sergio Fajardo que ahora concluye, se han construido cuatro grandes bibliotecas públicas asociadas a sendos proyectos de parques urbanos. Las de Santo Domingo y La Ladera (Giancarlo Mazzanti), La Quintana (Ricardo Larrotta), San Javier (Javier Vera) y Belén (Hiroshi Naito y los arquitectos de la Empresa de Desarrollo Urbano). Cada una responde a las condiciones de su emplazamiento y propone una arquitectura novedosa. La alcaldía de Medellín ha emprendido además los proyectos del museo interactivo Explora (Alejandro Echeverri) y del Orquideorama, un espacio destinado a eventos relacionados con el cultivo de orquídeas, que ha merecido varios reconocimientos nacionales (Plan B Arquitectos y J. Paul y Camilo Restrepo). Rogelio Saltona proyectó el centro cultural del barrio Moravia, actualmente en construcción.

Por iniciativa de las entidades universitarias, públicas y privadas, se han realizado importantes obras de arquitectura en Bogotá. Una de ellas es el edificio de posgrados de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, sede de Bogotá, proyectado por Rogelio Salmona. La Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, por su parte, construyó dos importantes edificios, la sede de la Vicerrectoría de Posgrados y la Biblioteca, ambos obra de Daniel Bermúdez, con la colaboración, en el primero, de Guillermo Bermúdez Umaña.

Una obra excepcional en todo sentido es el centro cultural del Fondo de Cultura Económica de México, proyectado por el arquitecto Rogelio Salmona y localizado en pleno centro histórico de Bogotá. Ésta, su obra póstuma, es un interesante manifiesto de inserción de arquitectura contemporánea en un tejido antiguo y refleja las inquietudes habituales del arquitecto en torno al tema de la relación de los ámbitos público y privado. Salmona, fallecido el pasado 3 de octubre a sus 78 años, es la figura más sobresaliente en el panorama arquitectónico colombiano contemporáneo sobre todo por su interés por la ciudad, su activismo en la defensa del espacio público y de los valores culturales y ambientales del entorno y su actitud polémica.

Se han citado hasta ahora obras auspiciadas por entidades territoriales o académicas. ¿Qué ha pasado en la actividad comercial? Prácticamente nada notable. En los mejores casos, en la vivienda de lujo, por ejemplo, se logran ejemplos decorosos, raras veces interesantes. En otros, por ejemplo en los centros comerciales, se realizan obras de gran tamaño y poca calidad. En este sector hay pautas de rentabilidad que no se pueden incumplir. La calidad de la arquitectura se refleja más en los acabados que en las ideas. Esto no es un fenómeno colombiano únicamente, es un problema universal, propio de la era de la globalización.

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Alberto Saldarriaga Roa es decano de la Facultad de Ciencias Humanas, Arte y Diseño de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, columnista de periódicos y autor de varios libros.

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Un museo de Valladolid, premio de Restauración

M. J. DÍAZ DE TUESTA - Madrid - 22/11/2007

La rehabilitación y ampliación del Museo de Escultura de Valladolid no era un trabajo fácil. Se trataba de un edificio del siglo XV y había que actuar sobre un conjunto arquitectónico integrado por la capilla, parte del histórico Colegio de San Gregorio y el edificio de las Azoteas. En 2004, los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano ganaron el concurso público e iniciaron esta obra que no para de darles alegrías. La última, ayer, el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales 2007, dotado con 30.000 euros -ya fue finalista de los prestigiosos premios FAD de Arquitectura de este año-.

"Cada vez que se actúa sobre un edificio histórico es un reto. Una cuestión importante es decidir los elementos que tienes que restaurar y cuáles pueden admitir una respuesta contemporánea", declaraba ayer Nieto tras conocer la noticia. Que los elementos ya existentes y los nuevos no chirríen es una cuestión de sensibilidad, que según ella consiste en que "los edificios nuevos no sean una agresión para el histórico y que la arquitectura contemporánea se note". Nieto y Sobejano, que comparten estudio, lugar y año de nacimiento (Madrid, 1957) están ahora inmersos en otra rehabilitación, la del Museo San Telmo en San Sebastián, que estrenarán antes de fin de año.

El Ministerio de Cultura también concedió ayer el Premio Ciudades Patrimonio de la Humanidad 2007. El primer galardón recayó en Sevilla por la renovación en el entorno de la Catedral y del Archivo de Indias, y el segundo premio en Ibiza por la recuperación de la ciudad fortificada de Dalt Vila.

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Un peligroso tópico

Benedetta Tagliabue (es arquitecta) - Barcelona - 21/11/2007

Luis Fernández-Galiano (Los arquitectos son de Venus, 15-11-07) ha olvidado otra vez poner mi nombre al lado del de Enric Miralles para indicar los autores del Nuevo Parlamento de Escocia. Parece increíble después de leer las numerosas citas diseminadas en el artículo, que él no cite correctamente a quien le corresponde la autoría de un edificio reciente que ha merecido el Premio Stirling y el Premio Nacional de Arquitectura. Confío en que ésta sea la última vez. En dicho artículo, queda rarísimo leer, a manera de firma, "Luis Fernández Galiano es arquitecto".

Aunque su título académico pueda ser el de arquitecto, sin duda en este artículo y en la sociedad, él actúa como "crítico de arquitectura". Lo que escribe, bajo una pátina de ironía, sirve para dañar ulteriormente la imagen del arquitecto en la sociedad. Insiste en la imagen del arquitecto ensimismado, preocupado por su barandilla, una especie de Narciso cautivado por su imagen en el espejo, a punto de caer en el agua de la historia y desaparecer. Un tópico peligrosísimo que otros usan para disminuir nuestra autoridad en el difícil trabajo de equipo de una obra. Sólo un arquitecto podría intentar hacer una simpática autoironía de su compleja relación con el poder, pero mejor que aquí Fernández Galiano no se disfrace y simplemente admita que en estas guerras no está a nuestro lado.

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miércoles, noviembre 21, 2007

IV Encuentro Nacional de Creadores - FAUM/UMSNH

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sábado, noviembre 17, 2007

Casas para la buena vida

Anatxu Zabalbeascoa 17/11/2007

Empezaron pisando fuerte. Construyeron rascacielos de paisajes y un asilo rompedor que rejuveneció la arquitectura. En Madrid han firmado el edificio Mirador y acaban de construir en Tokio. El estudio holandés MVRDV tiene cuerda para rato.

Una pareja y el amigo. O dos amigos y la novia. Los holandeses Winy Maas (Schijndel, 1959), Jacob van Rijs (Ámstedam, 1964) y Nathalie de Vries (Appingedam, 1965) coincidieron en la Universidad Técnica de Delft. Maas llevaba ventaja: había estudiado paisajismo. Y venía de trabajar un año en Nairobi para la Unesco. Van Rijs también tenía las miras puestas más allá de la arquitectura. Había estudiado química. Y era, y es, un tipo rápido, un hombre despierto. Se hicieron amigos. Al terminar los estudios comenzaron a trabajar para el que, ya en 1990, era un mito entre los arquitectos del mundo, su paisano Rem Koolhaas. Nathalie, la novia de Jacob, prefirió emplearse en el estudio Mecanoo de Delft para hacer una arquitectura que combina prefabricación industrial con materiales naturales. El plan era adquirir conocimiento, experiencia y un sueldo. Pero continuar diseñando al margen, en los ratos libres, durante las vacaciones. El objetivo: despegar como estudio. Funcionó. Así, sumando las siglas de sus apellidos, nació MVRDV. En 1997, el asilo WOZOCO de Ámsterdam se convirtió en el bloque de viviendas sociales más económico de Holanda. Y ése no era el mérito. La manera en que colgaron de la fachada nuevos pisos para no privar a los vecinos del sol matutino le dio cara y ojos al inmueble. Y los hizo famosos. Tres años después firmaban el pabellón holandés en la Expo 2000 de Hannover, un edificio que apilaba jardines como solución para el problema de la densidad que aprieta su país.

PREGUNTA. ¿Koolhaas sigue siendo un héroe entre los arquitectos holandeses?

RESPUESTA. Sí. Es una figura mítica. Incluso aunque apenas esté allí. Es un holandés errante. Pero su influencia sigue siendo inmensa. Los estudiantes y los críticos están orgullosos de tener a alguien tan famoso. Y todos seguimos lo que él hace por el mundo. Primero con admiración y luego con curiosidad. Nos sigue interesando. Pero llega un momento en que uno también crece. Y desarrolla un enfoque propio.

El que habla es Jacob van Rijs. La entrevista empieza en un coche que lo lleva de Barajas a la Universidad Europea de Madrid a pronunciar la conferencia inaugural del curso de arquitectura. El mismo automóvil que, sólo dos horas después, lo devolverá al aeropuerto. “Es mi primera entrevista en un coche”, aclara. “Por suerte, mi vida no es así”, dice sorbiendo un café de Starbucks. En el auditorio, los estudiantes no lo conocen. Alguien comenta que es el autor del edificio Mirador y se sorprenden de encontrar a un tipo con camisa a cuadros, alguien que no necesita disfrazarse para anunciar su afán por buscar nuevas soluciones arquitectónicas. Él empieza la charla proyectando una frase que es todo un alegato: “Empezad sin miedo”. El miedo ya llegará. Y termina diciendo que no olviden nunca la obligación que tienen los arquitectos de comunicarse con la gente, de hacerse entender por alguien que no es arquitecto. Puro sentido común. La falta de miedo no es un golpe de efecto, es lo que lo lleva a él y a sus socios a firmar precisamente edificios como el Mirador, al norte de Madrid. Ese icono de Sanchinarro, que recuerda al Parkrand, que han terminado ahora en Rotterdam.

P. ¿Lo que funciona en Holanda puede funcionar en todas partes?

R. Las ciudades están cambiando. Ahora admiten otras formas de vivienda, con mezclas entre lo privado y lo colectivo. El edificio Mirador indaga en ese terreno intermedio. Pero no es una novedad. En la Edad Media ya existían patios y jardines traseros compartidos. Se trata de actualizarlo. Vivimos en un tiempo de individualidades, y ese edificio ofrece la posibilidad de tener una vivienda individual en un espacio colectivo. Casi todos nuestros bloques de viviendas investigan esa cuestión: la que busca lo individual en lo colectivo. Los dos edificios tienen eso en común. Pero el Parkrand empezó a construirse antes. Se terminó después por la financiación. En Holanda la vivienda social se financia con la privada. El Gobierno obliga a los constructores que quieren enriquecerse con un edificio a construir también un porcentaje de vivienda social a precios mucho más bajos.

P. ¿Que un edificio similar funcione en ciudades distintas habla de la indefinición de ciertas zonas urbanas o de las necesidades comunes de las personas?

R. Las viviendas cambian en cada país. Incluso en cada ciudad. La manera de usarlas crea distintos hábitos. Un edificio puede recordar a otro, pero, incluso partiendo de una voluntad similar, el resultado es distinto. En España la gente vive buena parte del año con las persianas bajadas y los toldos desplegados. Eso hay que pensarlo al diseñar un edificio. En Holanda vivimos con las ventanas abiertas, buscando la luz. Nosotros utilizamos más las zonas comunes de los edificios. A los españoles les gusta más salir a la calle. Nosotros hacemos casas para que las complete la gente. El edificio Parkrand tiene una zona de recreo que no pudimos hacer en Madrid porque nadie quiso pagarla. El presupuesto era bajo. Tal vez lo puedan hacer en el futuro. Un arquitecto del estudio fue un día al edificio Mirador a investigar. No dijo que trabajaba con nosotros y pudo meterse en tres de los pisos. Uno pertenecía a una familia rumana gitana que lo había rehecho completamente. Era irreconocible. Y nos parece bien.

P. Han convertido edificios de vivienda social en iconos arquitectónicos. Para quién han sido los cambios más importantes, ¿para la ciudad o para quien tiene un piso pequeño?

R. Para ambos. Una ciudad llena de iconos es un problema. Pero sin iconos las ciudades tienen otro tipo de problemas. ¿Qué puede ser un icono? ¿El centro comercial? ¿El estadio de fútbol? ¿Por qué no los bloques de vivienda? Cuando construyes un gran bloque en un lugar alejado que la gente no conoce puedes tratar de marcar el territorio. Mucha gente de Madrid no sabía dónde estaba Sanchinarro. Por eso decidimos marcar el territorio con una especie de campanario. Queríamos que fuera una referencia reconocible: “¿Dónde vives? En Sanchinarro. ¿Dónde? En el edificio aquel de colores con el hueco. Ah, ya”.

Los socios de MVRDV saben que la densidad es el principal problema urbanístico de un país pequeño, como el suyo. Y creen que la ciudad-jardín de antaño, con viviendas en hilera y un pequeño jardín individual, ya no tiene sentido. Pero han ideado propuestas para que los holandeses no tengan que renunciar al trocito de verde al que estaban acostumbrados. Van Rijs creció en Ámsterdam, en un barrio de casitas apretadas, “y la atmósfera no era agradable sino alienante. No hay que mitificar ningún tipo de arquitectura”, dice hoy. Por eso, él, sus dos socios y los 40 arquitectos que ahora trabajan con ellos llevan toda su vida profesional tratando de cambiar las cosas. “Desde el principio nos planteamos qué podía hacer un arquitecto, además de su trabajo y además de ser un sirviente. La respuesta fue pensar. Hay posibilidades si vas más allá del tópico o del encargo concreto. Nosotros utilizamos nuestros proyectos para investigar”. El pensamiento del que habla está recogido en libros como Costa Ibérica, o Farmax, en los que muestran ideas de cómo apilar parques o cómo hacer de Benidorm una nueva Manhattan para ganar densidad en una sola zona y, de paso, liberar de construcciones el resto de la maltratada costa mediterránea. De esas investigaciones a veces surgen ideas para proyectos.

Con todo, admite Van Rijs, “alguna vez algún proyecto ha sido demasiado radical para los vecinos. Son riesgos que debe asumir quien trata de hacer evolucionar las cosas”, continúa. Y no pone reparo en hacer un pequeño inventario de contratiempos: “En Ámsterdam levantamos el edificio Thonek, una casa-oficina naranja para una familia de diseñadores gráficos. Lo hicimos todo de acuerdo con la ley, enviamos muestras de los materiales para que las aprobaran… Todo estaba en orden, pero al final apareció un problema muy holandés: a los vecinos no les gustaba el nuevo inquilino de color naranja. Les irritaba”.

P. ¿Y qué pasó?

R. A veces, aunque tengas razón, tu vida se vuelve miserable si no logras una convivencia respetuosa. Empezaron los problemas. Apareció la figura del mediador, un abogado. Decidieron que el cliente eligiera diez colores que le gustasen. De los diez, los vecinos eligieron cuatro. De los cuatro, el dueño eligió uno. Hoy la casa es verde. Y el abogado ha cobrado más que el arquitecto. La ciudad pagó la mitad de la pintura y al abogado.

Van Rijs no cree que la decisión del mediador afectase a su arquitectura: “Los dueños son grafistas y habían elegido el naranja primero y decidieron luego el verde. Tratamos de hacer una arquitectura abierta, que resista los cambios”, dice desmitificando.

A pesar de que ellos las explican con una lógica aplastante, a primera vista, muchas de sus propuestas podrían parecer caprichosas. En Matsudai, al noroeste de Japón, levantaron un ovni blanco, un edificio alzado para conseguir una zona libre de nieve en invierno y una zona protegida del sol en verano. Es blanco para evitar que el sol lo caliente en verano y para fundirse con la nieve del paisaje en invierno. Pura función. Pero aun así, su extraña forma en medio de un paisaje montañoso parece confiar en la eterna juventud. Como si en MVRDV creyesen que las propuestas rompedoras pueden llegar para quedarse. “Nos gustaría que la frescura de nuestros edificios no se perdiera con el tiempo. Pero, por definición, la frescura es algo que caduca. Nuestro objetivo, al repensar una tipología, no es dar con algo novedoso sino resolver un problema o mejorar una solución. El objetivo no es la juventud, pero si los edificios parecen nuevos o jóvenes, nos parece bien. Uno trata de cambiar las cosas mientras se siente joven: a veces eso dura dos meses, a veces una semana, a veces toda la vida”, dice. Y todo apunta a que ése podría ser su caso. Desde que se asociaron en 1991, cuando aún trabajaban en otros despachos, sus edificios han tratado de reinventar tipologías. Al jardín vertical de la Expo de Hannover, le siguió el barrio marítimo Ypenburg, en La Haya, o el más reciente hospital Máxima, con forma de invernadero. “Nuestra actitud es que todo es posible. Las cosas pueden ser distintas. Y merece la pena que lo sean cuando se convierten en mejores. Pero somos pragmáticos. Tratamos de considerar las posibilidades útiles en las que nadie ha pensado antes. En La Haya, trabajamos con la forma más sencilla de una casa pero singularizamos las viviendas con diferentes acabados. Son todas iguales pero cada una es distinta. En el hospital, quisimos mejorar la vida de los pacientes. Y pensamos que entre árboles uno se siente mejor”. Así de sencillo.

P. Con tanto invento, ¿de todas las viviendas que han diseñado, en cuál vivirían?

R. En la casa Didden de Rotterdam. Porque nuestra situación es similar a la de los dueños. Nathalie y yo tenemos dos hijos y necesitamos privacidad. El dueño de Didden hace pelucas. Se ha hecho muy famoso haciendo las de las películas de Peter Greenaway. De modo que el almacén de pelucas crecía y la casa menguaba mientras los niños también crecían. Necesitaban más espacio. Y ocupamos la azotea con un jardín rodeado de casitas. Cada miembro de la familia tiene su casita azul. Ya lo ven. No les da miedo volver a tener problemas con el color. La familia del peluquero eligió el azul de una casa antigua, famosa en el barrio. Y esta vez las cosas han salido de otra manera. Los vecinos están encantados.

Los tres miembros de MVRDV son profesores. Han dado clases en Berlín, Ámsterdam y Tejas. Y no temen que sus alumnos crean que es fácil cambiarlo todo. “Cuando eres estudiante debes copiar. Yo también copiaba a Aldo Rossi”, admite Van Rijs. “Copiar da conocimiento y método. Pero, a partir de esa base, debes trabajar. Cuando un arquitecto adulto copia sólo puede hacerlo de manera superficial”, matiza. Aunque entre los adultos que, como ellos, triunfan a veces el peligro sea más copiarse a sí mismos que convertirse en epígonos. No es su caso. “No queremos hacer mvrdvs, queremos trabajar para la gente”, afirma Van Rijs. Y confía en que la aportación del estudio a la historia de la arquitectura sea esa “cercanía con la sociedad para la que nos ha tocado trabajar”.

Como Maas y, algo más que De Vries, Van Rijs viene a España con cierta frecuencia. A pocos metros del edificio Mirador, están a punto de terminar el bloque de viviendas Celosía, ambos firmados con Blanco Lleó. También construyen unas oficinas para la empresa de cerámica Apavisa, en Castellón. “Como querían un edificio visible, lo colocamos entre postes de anuncios de carretera”, explica. También levantarán, en Valencia, la Torre Huerta, con árboles en las terrazas, como parte del proyecto Sociópolis que ha ideado Vicente Guallart. Y trabajan en un edificio de viviendas en Málaga. Fuera de España, este mes inauguraron el edificio Gyre, en Omotesando, “el primero realizado en Tokio por un arquitecto holandés”, anuncian con picardía para no decir directamente que, por esta vez, se han adelantado a su ex jefe y profesor, el gurú Koolhaas. “La arquitectura es algo local”, concluye Van Rijs. “La cultura de construir tiene que ver con el lugar. Pero es fascinante ver cómo se trabaja en cada cultura. En Japón, un acuerdo es un acuerdo. Y en China es lo contrario. Pero la velocidad con la que suceden las cosas hace fascinante trabajar también allí. Todos los lugares tienen su secreto. Y el mundo en el que vivimos te permite tratar de adivinarlo”.

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Jean Nouvel ve factible que el AVE pase por la Sagrada Familia

DAVID FLETA - L'Hospitalet - 16/11/2007

El arquitecto francés Jean Nouvel, creador, entre otras obras, de la torre Agbar, desdramatizó ayer el debate sobre el paso del túnel del AVE cerca de los cimientos de la Sagrada Familia. Nouvel aseguró que "no es imposible" realizar satisfactoriamente ese trazado; "sólo se deben tomar muchas precauciones, especialmente en lo relacionado con las vibraciones".

Nouvel, que admitió no estar al corriente de la polémica, recordó que el controvertido túnel no es ninguna originalidad: "En la mayoría de ciudades históricas el tren pasa por debajo de edificios significativos. París tiene una red de metro que pasa bajo barrios históricos". Otro arquitecto, el japonés Toyo Ito, se pronunció hace poco en contra del túnel del AVE.

Nouvel realizó estas declaraciones tras pronunciar una conferencia en la jornada La transformación de las ciudades europeas, en L'Hospitalet de Llobregat. El mensaje central de la conferencia fue señalar que la clave de la arquitectura es encontrar un lenguaje que sea el testimonio de una época, pero que respete la esencia de la cultura de la que va a formar parte.

La jornada constituyó el aperitivo del acto fundacional de Trace, la red de ciudades europeas en transformación entre las que se encuentran L'Hospitalet, Barakaldo y Getafe.

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Los arquitectos son de Venus

Los actuales conflictos en torno a obras emblemáticas realizadas en Madrid, Bilbao o Santiago revelan las asperezas que definen las relaciones entre el poder y los profesionales de la arquitectura

LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO 15/11/2007


Los políticos son de Marte, los arquitectos de Venus. Parafraseando al neoconservador Robert Kagan, que en Poder y debilidad explicaba en esos términos las divergencias entre estadounidenses y europeos, los actuales conflictos entre políticos y arquitectos en España -del despido de Juan Navarro Baldeweg en Madrid o el pleito de Santiago Calatrava en Bilbao a la investigación parlamentaria del proyecto del norteamericano Peter Eisenman en Santiago de Compostela- podrían atribuirse a la diferente posición de cada grupo en el teatro de sombras de la representación social. Mientras los políticos forcejean por el poder mediante campañas esmaltadas de vocabulario bélico, los arquitectos habitan un paraíso amniótico de belleza sensual y seducción simbólica. Cuando estos universos paralelos se encuentran, la arquitectura deviene el reposo del guerrero, el objeto de deseo del político entregado al desordenado apetito de la cupiditas aedificatoria, o el sueño húmedo del estadista empeñado en dejar tanta huella en la geografía como en la historia. Pero el paraíso del poder político y el poder del paraíso arquitectónico son trenes que se cruzan en la noche, y sólo en raras ocasiones la voluntad del político y la imaginación del arquitecto entran en resonancia para levantar monumentos memorables: el Chandigarh de Le Corbusier no existiría sin el Pandit Nehru, como la Brasilia de Óscar Niemeyer no puede separarse de Juscelino Kubitschek, o como el propio Guggenheim de Frank Gehry no hubiera llegado a tomar forma sin la luz verde de Xabier Arzalluz.

En cualquier caso, hacen falta dos para bailar un tango, y la historia de la arquitectura del pasado siglo está pespunteada con los nombres de patronos y clientes que supieron trenzar el paso con sus arquitectos. Muchos fueron magnates con sensibilidad cultural o deseo de reconocimiento, y así aparecen el Edgar Kaufmann o la Hilla Rebay de Frank Lloyd Wright, la Phyllis Lambert de Mies van der Rohe, el Paul Mellon de Louis Kahn o la Dominique de Menil de Renzo Piano, corresponsables de muchas de las obras maestras del siglo en Estados Unidos. En Europa, sin embargo, el protagonismo de la iniciativa pública fue significativamente mayor, y los políticos adquieren tanta relevancia como para poder hablar de la Roma de Mussolini o el París de Mitterrand, trazando un arco que se extiende desde las utopías totalitarias -Hitler o Stalin, pero también el primer Franco o el último Ceausescu- hasta los grandes proyectos urbanos de las democracias. Estas nupcias profanas entre el arquitecto y el político alcanzan hoy los confines del planeta, y la Rusia de Vladímir Putin o el Kazajistán de Nursultán Nazarbáyev compiten con los emiratos del Golfo o el Pekín olímpico en manifestar a través de las obras emblemáticas su pujanza económica, barnizando sus regímenes autocráticos con el espectáculo de la celebridad arquitectónica.

A decir verdad, los arquitectos que levantan los hitos equívocos del auge oriental son los mismos que recientemente se reunían con Nicolas Sarkozy en el palacio del Elíseo para componer la foto de familia de una presidencia francesa capaz de promover reformas radicales mientras selecciona un dream team de constructores que asegure su lugar en la historia. Tal coincidencia no debería causar demasiada sorpresa, porque en estos tiempos de ideologías débiles los arquitectos han hecho de la realpolitik su religión, y son raros los casos en que rehúsan un encargo por motivos políticos o razones éticas. Incluso en etapas históricas más polarizadas, los grandes maestros han procurado adaptarse a la temperatura del momento, y al igual que Mies realizó un monumento a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo con la hoz y el martillo para después procurar agradar a los nazis diseñando un pabellón con la cruz gamada, Le Corbusier intentó ser el arquitecto del régimen colaboracionista del mariscal Pétain para, tras la guerra, acabar construyendo la Unité d'Habitation bajo los auspicios del primer Gobierno del general De Gaulle. Con estos antecedentes, los devaneos de nuestras estrellas arquitectónicas parecen casi pecados veniales, si ésta es la consideración que nos merece la actual situación de los derechos humanos o las libertades democráticas en China, las ex repúblicas soviéticas o los emiratos del Golfo.

La élite de los arquitectos muestra hoy tan escaso apego a las coloraciones ideológicas como los futbolistas profesionales a las camisetas de sus clubes; se ofrece al mejor postor, y su integridad se refugia en la exigencia artística. El caso Calatrava lo ilustra mejor que cualquier otro: cuando su Valencia natal giró hacia la derecha durante la primera mitad de los años noventa, el arquitecto no tuvo dificultad en modificar su colosal proyecto para la Ciudad de las Artes y las Ciencias -sustituyendo una titánica torre por el actual auditorio- para acomodarlo a las prioridades del nuevo poder político; pero cuando el mismo Ayuntamiento peneuvista de Bilbao que le encargó la pasarela de Uribitarte autoriza el desafortunado ensamble de otra diseñada por Arata Isozaki, Calatrava recurre a los tribunales reclamando respeto a su propiedad intelectual. Socialistas o populares, tanto da: las formas escultóricas del valenciano pueden ponerse al servicio (y representar la gestión) de los unos o los otros, de la misma manera que fueron el emblema tanto de la Expo de Lisboa como de los Juegos Olímpicos de Atenas; sin embargo, una barandilla mal articulada es un casus belli, una ofensa artística que transforma a los arquitectos venusinos en litigantes marcianos y belicosos.

Menos explicación tienen los últimos desencuentros madrileños y gallegos. En la capital, el Teatro del Canal fue un proyecto promovido por Alberto Ruiz-Gallardón que Esperanza Aguirre heredó con desafecto; en lugar de apropiárselo a beneficio de inventario modificando algún elemento del programa -como es la cínica pero eficaz práctica habitual-, la presidenta regional ha preferido dejar la obra en vía muerta, confiando quizá en que se marchiten las ambiciones melódicas y escénicas de su predecesor, y atropellando de paso a un arquitecto ensimismado, que cruza la calle de la política sin acordarse de mirar. Y en Santiago de Compostela, la derrota electoral de Manuel Fraga dejó a medio construir la obra por la que probablemente querría ser recordado, la Ciudad de la Cultura de Galicia, y sus sucesores en la Xunta deshojan hamletianamente una margarita que sólo puede llevarles a hacer suyo el complejo y llevarlo a término, con las enmiendas y alteraciones que proceda, porque el fracaso o el éxito del proyecto no pertenece ya al veterano político de Villalba, sino a los que hoy ocupan los despachos del Pazo de Raxoi. El Parlamento de Escocia también llevó a cabo una investigación sobre su propia sede, diseñada por el prematuramente desaparecido Enric Miralles, y la censura del desbordamiento presupuestario no impidió a la obra obtener el más prestigioso galardón británico -el Premio Stirling- y convertirse en un símbolo del auge escocés, como sin duda ocurrirá en Galicia con la Ciudad de la Cultura si sus responsables saben llevarla a buen puerto.

Todas las grandes obras son polémicas, y todas sobrepasan los límites de los periodos legislativos, corriendo el riesgo de las mudanzas políticas. La Barcelona olímpica o la Expo de Sevilla, el Guggenheim o el Prado, las estaciones del AVE o la nueva generación de aeropuertos: ninguna de las realizaciones que han transformado el territorio y la imagen del país se ha ejecutado sin ásperos enfrentamientos políticos y mediáticos. Pero los arquitectos son de Venus, carecen por entero de poder, y sólo pueden aspirar a sobrevivir en el campo de Agramante del conflicto partidario si los contendientes los respetan como a la Cruz Roja, y aún así siempre estarán expuestos a una bala perdida. Los políticos de Marte, sucumban o no a la seducción de la arquitectura, deberían entender que no es necesario disparar sobre el pianista, que está ahí para interpretar la canción que se le solicite. El arquitecto construye los sueños del sultán, pero es sólo un eunuco de su harén. Aunque también es cierto que, acaso cegado por su proximidad al poder, con frecuencia imagina estar levantando una obra propia, y olvida que se alquila para soñar los sueños de otros: como en la pieza de Arrabal, y contra toda evidencia, cada mañana espera que el emperador de Asiria se ofrezca como desayuno.

Luis Fernández-Galiano es arquitecto.

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Un arquitecto social comprometido

CARLOS JIMÉNEZ 11/11/2007

Si hay algo que singulariza la cultura moderna colombiana es el hecho de que se condensa en unos cuantos nombres excepcionales, cuyas vidas y obras deslumbrantes han sumido en la penumbra las del resto de los creadores que han coexistido con ellos. En literatura, el nombre es Gabriel García Márquez; en pintura, el de Fernando Botero, y en arquitectura, el nombre es el de Rogelio Salmona, muerto el pasado octubre en Bogotá, luego de una larga y penosa enfermedad.

Cierto, fuera de su país él es apenas conocido entre los arquitectos, los historiadores y los estudiosos de la misma que, aunque ubicados en las más diversas latitudes, suelen coincidir en la alta estima que les merece su trabajo. Pero en Colombia, su popularidad iguala las de García Márquez y de Botero porque él supo interpretar en términos de arquitectura la idiosincrasia de un país ensimismado y difícil con la misma gracia y dominio del oficio con las que lo han hecho el pintor y el escritor.

Las pruebas de la calidad de esta interpretación están al canto pero la más contundente de todas sigue siendo las Torres del Parque, un conjunto habitacional de tres torres, situado entre la plaza de toros y el cerro de Monserrate, que, desde su construcción a finales de los años sesenta del siglo pasado, se convirtió en uno de los símbolos inconfundibles de la ciudad de Bogotá. Un episodio arquitectónico, un hito urbano y un manifiesto extraordinario que expuso de manera temprana y contundente tanto las preocupaciones e intenciones políticas y sociales que dominaron la fecunda e innovadora tarea constructiva de Salmona, como las claves de sus búsquedas formales y expresivas.

Allí, en ese proyecto de viviendas protegidas construido por encargo del BCH, Salmona puso en juego su idea de que el compromiso político del arquitecto se centra en la generación de ciudad por medio tanto del diseño de espacios públicos que lo sean por cívicos y no por mercantiles, como en la realización de una arquitectura cuya calidad sea capaz de dignificar la vida de los ciudadanos comunes y corrientes y no sólo la de aquellos que pueden pagarla. En las Torres, en la sabiduría de su emplazamiento y de las cambiantes orientaciones del conjunto, está también su decidida apuesta por la valoración de los dramáticos paisajes bogotanos. Y en la brillante y sugerente utilización del ladrillo visto, su deseo de aprovechar los materiales y los métodos constructivos tradicionales del país.

En el resto de su obra, Salmona mantuvo esos compromisos iniciales, sin dejar por ello de investigar y de innovar como lo demuestra que, a su fidelidad inicial a las lecciones espaciales de Alvar Aalto y de Borromini, siguió su intento de aprender de los espacios ceremoniales precolombinos, junto con los de incorporar a sus obras la refinada teoría de acequias y de fuentes que articula la Alhambra. En la biblioteca pública Virgilio Barco una de sus últimas obras quedó claro, además, su continuo interés por la actualidad de la cultura arquitectónica internacional. En este edificio quedó claro su intento de descifrar y apropiarse de las claves del deconstructivismo en beneficio del enriquecimiento de sus proyectos.

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Arquitectura artística


Cultura - Jueves 15 de noviembre (14:50 hrs.)
(Foto: EFE)


El Financiero en línea

Nueva York, 15 de noviembre.- Reproducción de un nuevo rascacielos en Nueva York, diseñado por el francés Jean Nouvel.

El Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York hará una nueva ampliación, ésta vez hacia las alturas, ya que ocupará tres de las 75 plantas del edificio que se construirá en un solar adyacente. informan fuentes de la institución. (Con información de EFE/MVC)

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Espacios y personas, en armonía

La arquitectura biológica busca crear ambientes afines a las ondas electromagnéticas del cuerpo humano: Arturo Ponce de León

Cristina Salmerón
El Universal
Jueves 15 de noviembre de 2007
maria.salmeron@eluniversal.com.mx

Si se observa con detenimiento, en la naturaleza no existen las formas cuadradas, es el hombre quien las ha creado; todo lo que es perfectamente cuadrado, de ángulos rectos, es algo artificial.

De este modo, las casas, edificios, oficinas y construcciones en general se han hecho siguiendo estos patrones de cuadratura, lo cual resulta poco natural.

En México, un grupo de especialistas en construcción, sicología, ingeniería y arte se ha dedicado a investigar y fomentar la arquitectura biológica. Se llaman Arq.ka Consultants y lo integran la sico-terapeuta Ninón Fragoso, la arquitecta Jenniffer Hassey, el ingeniero Arturo Ponce de León y algunos colaboradores más en Europa, Australia y Sudamérica.

Recientemente llevaron al cabo un congreso en la Universidad Iberoamericana al que asistieron cerca de 300 estudiantes de países como Brasil, Chile, Argentina, Guatemala, Panamá, Costa Rica, España, Estados Unidos y además, jóvenes de 17 estados de la República.

Estuvo el creador del concepto de Arquitectura biológica, Dan Winter.

Este tipo de construcciones no son comunes en México, pero en Europa y Estados Unidos sí, y es de estos lugares de donde los especialistas traen la idea a nuestro país.

Armonía entre cuerpo y entorno

La arquitectura biológica es una serie de principios que determinan qué simetría o calidad de un campo eléctrico permite que las estructuras biológicas puedan prosperar.

Este concepto no tiene que ver precisamente con la ecología, sino con crear espacios que por su naturaleza y formas sean más afines a las ondas electromagnéticas del cuerpo humano.

A decir de Arturo Ponce de León, la arquitectura biológica va a ser un boom. “Es la forma en que se construirán las nuevas viviendas, en la que se organizarán las ciudades, porque se ha demostrado que este tipo de arquitectura hace que las funciones biológicas se desarrollen de manera más armónica, al utilizar diseños y materiales que están en concordancia con la naturaleza y evitar las formas y materiales dañinos, pues minan la carga electromagnética”.

Ponce de León agregó que en la actualidad, casi todas las viviendas se construyen de manera que sean funcionales y más o menos estéticas, pero no se logra que la arquitectura se vea viva.

Por medio del estudio de las ondas electromagnéticas (o aura, como la conocen algunos) se ha comprobado que el entorno en que viven los seres humanos influye en su bienestar.

“Un ejemplo de cómo se relaciona dicha arquitectura con la armonía del cuerpo es que en un hospital de cierta costa, se vio que los enfermos que estaban del lado del mar sanaban más rápidamente que los de cuartos hacia la calle. Los iones negativos (campos de energía) que produce el mar ayudan a la recuperación del paciente.

Eso nos llevó a pensar que si se hacen construcciones que impidan la entrada de esos iones, estamos desconectando ese flujo”, dijo el ingeniero Ponce de León.

“Antes se hacía de forma intuitiva, después se siguió un patrón funcional y ahora se repiensa sobre qué es lo más favorable para los humanos”, intervino Ninón Fregoso.

Un ejemplo muy claro de la arquitectura biológica es el trabajo de Antoni Gaudí. Entre sus obras más conocidas están La pedrera, Parque Güell y la aún inconclusa iglesia de La Sagrada Familia en Barcelona. Él se fijaba en las formas que habitan en la naturaleza y reproducía en su arquitectura el contorno de las plantas, los árboles, flores, animales, insectos.

A esta representación de las formas naturales se le llama “fractales” (objetos semigeométricos cuya estructura básica se repite a diferentes escalas y abundan en la naturaleza, es como ver un brócoli, un árbol), y son la mejor opción para construir, porque permiten que la vida emerja.

Los fractales dejan que la energía se distribuya y si a las formas se suman en los materiales naturales como el adobe, la madera, las piedras, los cuarzos, el mármol, el resultado de la construcción es aún mejor.

Una casa hecha a la medida

Lo ideal para aplicar la arquitectura biológica es empezar desde cero la construcción. Es decir, desde la elección del terreno, “porque la tierra es un cuerpo vivo”, explica Jenniffer Hassey. “Si no se construye con base en eso, se crea un efecto de interferencia en las personas que habitan el espacio”. Aun así, la arquitecta puntualizó que es posible rediseñar lo que ya está construido.

Hacer una casa con las mencionadas bases científicas y técnicas no tiene que ser más costoso, cualquier espacio se adapta. “Cada quien puede hacer su lugar funcional y bonito tanto con elementos caros como baratos”, asegura el ingeniero Ponce de León. De este modo, uno puede poner ventanas en forma de ojos, redondas o pentagonales, que sean más armónicas con la naturaleza.

Ponce de León acotó que la mayoría de las viviendas actuales aluden a la teoría del cubo, donde se atrapan todas las ondas electromagnéticas. “Hoy se prefiere la teoría del pentágono, que abre el espacio para que entren las ondas y se distribuyan”.

Como cada persona y cada familia es diferente, se puede construir una vivienda que sea la más adecuada para cada uno de ellos. El principal propósito de este grupo de expertos es hacer del conocimiento de la gente esta propuesta, mostrar que hay una arquitectura diferente; decirles que no todos son cuadros y cubos.

“Ya hemos visto que las personas se interesan por tener espacios además de estéticos, armónicos y saludables, que ayudan a que ese campo electromagnético que todos tenemos esté en buen estado.

“Para todo el caos que hay actualmente, este tipo de geometría y su aplicación a las construcciones hacen que un lugar sea más armónico e impida la entrada de ese caos”.

www.psicogeometria.com.

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jueves, noviembre 15, 2007

Le MIT porte plainte contre Frank Gehry!

Le MIT (Massachusetts Institute of Technology) a porté plainte contre l'architecte américain Frank Gehry, auteur du Stata Center, un bâtiment sans angles droits inauguré en 2004 et qui présente des défauts structurels, a-t-on appris auprès du centre universitaire à Cambridge (nord-est).
Selon la plainte, le Stata Center, bâtiment consacré à la recherche informatique et qui héberge des laboratoires, des bureaux et des salles de classe, présente des défauts de construction qui se manifestent par des fuites d'eau, des infiltrations et l'apparition de moisissures sur les parois extérieures.
De la neige et des morceaux de glace sont d'autre part tombés l'hiver dernier des fenêtres, bloquant les sorties de secours, ajoute le document.
Une porte-parole du MIT, Pamela Dumas Serfes, a refusé de faire des commentaires. "La plainte parle d'elle même", a-t-elle indiqué.

Agé de 78 ans, l'architecte américain d'origine canadienne est notamment l'auteur du musée Guggenheim de Bilbao en Espagne, un bâtiment aux formes futuristes inauguré en 2003 et qualifié par le magazine américain Time de "bâtiment du siècle". Il a aussi réalisé la salle de concert Walt Disney à Los Angeles, et est actuellement en train de travailler au projet de complexe sportif pour les Nets, l'équipe de basket-ball du New Jersey qui va déménager à Brooklyn (sud de New York).
Le MIT précise dans sa plainte avoir payé 15 millions de dollars au cabinet Frank Gehry pour le projet, dont la construction a coûté 300 millions de dollars.
Inauguré le 18 mai 2004, le Stata Center a une surface totale de 68.000 mètres carrés.

AFP

(09/11/2007)

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martes, noviembre 13, 2007

Le musée d'Hollywood sera signé Portzamparc

LE MONDE | 13.11.07 | 16h57 • Mis à jour le 13.11.07 | 16h57

Rares sont les architectes français à savoir pénétrer le marché verrouillé des Etats-Unis. Christian de Portzamparc, déjà auteur de la tour LVMH à New York et seul Français lauréat, en 1994, du prix Pritzker, le "Nobel" de l'architecture, vient de se voir confier la réalisation, à Hollywood, du Musée de l'Académie des arts et des sciences du cinéma, l'institution des Oscars.

Les bâtiments, séparés par des espaces verts, s'étaleront sur plus de 3 hectares. Un budget prévisionnel de 200 millions de dollars (135 millions d'euros) est prévu pour ce projet décrit par ses commanditaires comme le monument le plus ambitieux "sur l'histoire et l'influence du cinéma mondial".

Portzamparc a été choisi parmi une centaine d'architectes au terme d'une sélection typiquement américaine conduite par un comité de professionnels du cinéma, parmi lesquels Steven Spielberg. Ni concours ni dessins dans ce type de sélection, mais un dialogue entre les commanditaires et les architectes présélectionnés, avec une visite de l'atelier, des principales réalisations dans le monde et une audition finale particulièrement serrée. Les sélectionneurs ont aussi été séduits par l'exposition consacrée à Portzamparc à la Cité de l'architecture et du patrimoine, à Paris.

"Ce n'est pas la première fois que je suis amené à répondre à ce type de demande américaine, indique Christian de Portzamparc. Mais je commençais à penser que j'étais l'Européen de service. Pour le coup, je suis tombé sur un groupe de gens particulièrement cultivés."

Existe-t-il déjà des dessins, des croquis, du futur musée ? "Non, d'ailleurs cela correspond aussi à la façon dont j'élabore mes projets, en essayant de figer les formes le plus tard possible, explique l'architecte. En revanche j'ai essayé de montrer comment on pouvait éclater le bâtiment sur le terrain, pour faire vivre ce quartier ingrat."

"DANS LA JOIE"

"Tout mon travail, poursuit le Français, est lié au cinéma, et à bien des égards il s'inscrit dans une tendance forte de l'architecture contemporaine. On peut facilement faire le lien entre la progression dans un édifice et les techniques du travelling. J'ai fondé mon argumentaire sur la découverte progressive des espaces, sur l'art du cadrage, sur l'utilisation des surprises de la ville, la lumière, le montage, les séquences du temps et de la vie, la célébration du vivant."

Sensibles à cette musique hollywoodienne, les représentants de l'Académie n'ont pas été avares de commentaires sur leur passion nouvelle pour l'architecte français : "Nous l'avons choisi dans la joie et à l'unanimité", a déclaré Sid Ganis, patron de l'Académie, pour qui le musée doit célébrer "la façon dont le cinéma a reflété et modelé la culture mondiale, et avec ce gars-là nous avons trouvé de quoi réaliser enfin notre rêve". Dans cette logique, le musée s'attachera à expliquer la façon dont les films sont fabriqués, du premier tour de manivelle à la sortie en salle.

L'Académie espère commencer le chantier en 2009, le temps de finaliser le projet et de réunir les fonds privés que demande aux Etats-Unis ce type d'entreprise, et ouvrir le musée en 2012.
Frédéric Edelmann
Article paru dans l'édition du 14.11.07.

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La arquitectura de México expuesta al público

Guatemala, lunes 12 de noviembre de 2007
Por: Redacción Cultura

El Centro Cultural Luis Cardoza y Aragón de la Embajada de México alberga desde el viernes la colección fotográfica La Arquitectura de México.

La muestra consta de 125 láminas sobre la arquitectura mexicana, desde la época precolombina hasta la época contemporánea. Las láminas fueron donadas hace unos años por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos (Usac).

La inauguración de la muestra, organizada por la embajada mexicana, en colaboración con la Facultad de Arquitectura de la Usac y con el auspicio de CEMEX de Guatemala, contó con la presencia del arquitecto Carlos Enrique Valladares Cerezo, decano de la Facultad de Arquitectura de la USAC, y del arquitecto Jorge Tames y Batta, director de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Este evento forma parte de las actividades de la XXII Conferencia Latinoamericana de Escuelas y Facultades de Arquitectura (CLEFA 2007), evento académico bienal en el ámbito de la arquitectura a nivel regional.

Esta exposición permanecerá abierta hasta el 15 de enero del 2008. Puede visitarse de lunes a viernes de 10 a 17 horas. Entrada libre.

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Bofill dice que la arquitectura de Calatrava "tiene defectos" y "no siempre funciona bien"

El urbanista recela del proyecto de circuito urbano y asegura que es "un capricho"
13.11.07 -

Ricardo Bofill, el conocido arquitecto urbanista que creó el primer diseño del jardín del Turia en 1982, mostró ayer en Valencia un doble posicionamiento sobre la figura de Santiago Calatrava.

Durante las jornadas De la riada a la Copa América, que se inauguraron en el MuVIM, el afamado urbanista catalán alabó el ingenio de su homólogo valenciano, si bien también aprovechó la oportunidad para criticar la funcionalidad de las creaciones del genio de Benimàmet.

"Se nota la intervención de Calatrava en la ciudad. Es un arquitecto con aspectos originales y geniales que se ha metido en el mundo del star system de la arquitectura, por su ingenio, capacidad y desafío. Es considerado un genio en Estados Unidos y tiene mucha capacidad. De hecho salen pocos como él en un siglo", señaló Bofill.

"Pero su arquitectura tiene defectos, hace iconos que no siempre funcionan bien, la acústica va mal o los aeropuertos van mal", sentenció Bofill durante una intervención, haciendo una referencia velada a actuaciones de Calatrava como la terminal del aeropuerto de Bilbao o el Palau de les Arts.

El urbanista también valoró la ubicación de la Ciudad de las Artes en el centro del jardín del Turia. Preguntado sobre los posibles fallos en el ajardinamiento del viejo cauce (que se hizo por tramos, y no siguiendo el proyecto unitario de Bofill), señaló: "Ha fallado el hacer las cosas sin sentido de estrategia urbana. Los edificios de Calatrava son interesantes, bonitos incluso, como esculturas, pero funcionan mal y urbanísticamente Calatrava no sabe", comentó.

"Es un arquitecto ingeniero que hace cosas interesantes. Pero podrían haberse puesto (los edificios) un poco al lado, pues se quería llegar con el río (en el proyecto original) a la dársena y abrir la Malvarrosa. Los edificios eran es un impedimento al estar en el centro", concluyó.

LAS PROVINCIAS se puso en contacto ayer con la oficina de Santiago Calatrava en Valencia para conocer su reacción a las críticas de Bofill, aunque declinaron replicar al urbanista catalán.

Este señaló que cuando diseñó el jardín del Turia el propósito era "convertir un desastre en una obra de arte". Sin embargo, ayer no quiso valorar la ejecución por tramos del jardín, diferentes al diseño original. De hecho, argumentó que se debió en parte al cambio político en la alcaldía.

El arquitecto también mostró su rechazo a los planes generales para ordenar una ciudad, al considerarlos desfasados, y optó por incluir viviendas en la futura marina. Respecto al circuito urbano, tildó el proyecto de "surrealista", "caprichoso" y de "idea importada", en referencia a Mónaco. "Puede ser una idea curiosa, pero es delicada", añadió.

Por otro lado, la Autoridad Portuaria estableció ayer las reglas del juego en lo que respecta a burocracia de cara a la celebración del Gran Premio de F-1, tras un acuerdo con la organización. Este refleja el tiempo de antelación con el que Valmor tiene que solicitar el uso de cada espacio del puerto que desee ocupar, la normativa de seguridad, o los tiempos de montaje y desmontaje.

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lunes, noviembre 12, 2007

5 Foro de Historia y Crítica de la Arquitectura Mexicana

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domingo, noviembre 11, 2007

«Es imposible hacer arquitectura sin que la obra tenga una función»

Entrevista | Álvaro siza arquitecto, premio pritzker en 1992

A sus 74 años, el maestro de Oporto advierte de que un museo no tiene sentido si no dispone de una oferta cultural significativa. Un claro mensaje para el Gaiás

Sus INICIOS ÚLTIMO trabajo proyectos EN GALICIA

Autor:J. Armesto
Fecha de publicación:10/11/2007


Para los arquitectos gallegos, Álvaro Siza es «uno de los nuestros». Su cercanía y afabilidad, su actitud reflexiva y su carrera coherente son virtudes que se aprecian en su trabajo. Siza visitó ayer Santiago para presentar el libro Conversas no obradoiro (Verlibros), del también arquitecto Manel Somoza.

-¿Qué es más importante en un museo, el proyecto cultural o la arquitectura en sí, la forma del edificio?

-Las dos. Claro que para el funcionamiento del museo y su desempeño en la ciudad, probablemente la dirección es más importante. Aunque sea un bello edificio, si no tiene una actividad culturalmente significativa, pierde como edificio. Pero un edificio bello también sirve de inspiración a los artistas, es una forma de diálogo entre el artista y el espacio donde trabaja. La calidad de la arquitectura interesa a toda la ciudad.

-¿Y el tamaño? Hay una tendencia a hacer grandes monstruos culturales, cuando el arte remite a algo más pequeño, más íntimo.

-A mí no me haría dudar el tamaño, dudaría con la capacidad económica y después con el proyecto del museo, aunque a veces el proyecto es un poco vago. En los dos primeros museos que hice, en Santiago y Oporto, no había un interlocutor, el futuro director del museo.

-En una ciudad pequeña e histórica como Santiago, ¿cómo valora la construcción de un proyecto tan vasto como el del monte Gaiás?

-Conozco el proyecto por publicaciones y me parece muy interesante en su intención de diálogo y transformación de la naturaleza. En cuanto a su realización, que es donde han surgido problemas, no puedo opinar.

-¿Cree que la arquitectura puede ser producto de un «sueño» o hay que estar más pegados a la realidad?

-Puede ser un sueño, pero se confronta después con la realidad.

-Aquí hay un debate sobre si se debe terminar o no la Ciudad de la Cultura.

-No me puedo pronunciar, no sé cuáles son los problemas, pero es siempre triste que una obra iniciada después se pare. Es prácticamente imposible.

-Algunos arquitectos parecen preferir la forma sobre la función, como si olvidaran que su fin es resolver problemas.

-Puede suceder en casos puntuales, pero es imposible que se haga arquitectura sin que la obra tenga una función, un programa, un objetivo. La ejecución de un edificio es algo complejo, no depende solo de la voluntad del arquitecto, por mucha personalidad que tenga. Es una conjunción de esfuerzos e ideas.

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sábado, noviembre 10, 2007

Hadid desvela los entresijos de sus grandes proyectos

La arquitecta iraquí interviene en los Encuentros de Arquitectura

JOSÉ LUIS ESTÉVEZ - Santiago - 10/11/2007

Los V Encuentros Internacionales de Arquitectura que se celebran en Santiago mantuvieron ayer su jornada central con una de las intervenciones más esperadas, la de la arquitecta de origen iraquí Zaha Hadid, ganadora del prestigioso premio Pritzker en el año 2004. A lo largo de una conferencia de casi una hora de duración, Hadid ofreció al auditorio asistente una pormenorizada explicación sobre la filosofía que aplicó durante la gestación de algunos de sus trabajos más conocidos.

Aunque la mayor parte de su intervención la dedicó a comentar sus proyectos, Hadid dejó también alguna pequeña pista sobre su personalidad como cuando se enfadó ligeramente por sus dificultades para manejar el ratón con el que controlaba las imágenes que acompañaban a sus palabras. "Apenas utilizo el ordenador, aunque en mi estudio tengo varias pantallas en las que veo como trabajan los demás. Lo que sí me gusta usar es el correo electrónico", indicó la arquitecta, quien también confesó que no le gusta demasiado escuchar su propia voz ni ver su imagen reflejada en una gran pantalla, como ocurrió durante su conferencia en el Palacio de Congresos de Santiago ante un público formado mayoritariamente por jóvenes arquitectos llegados de distintas partes del mundo.

Durante un discurso plagado de referencias técnicas, Hadid dejó claro por qué se ha convertido en una de las figuras principales del panorama de la arquitectura contemporánea. Explicó cómo la naturaleza le sirve de inspiración para diseñar los grandes edificios que le encargan. Así ocurrió con las formaciones de coral que le ayudaron a realizar el diseño de un museo en Cerdeña o con el paisaje de dunas en el que se inspiró para realizar el edificio de la Ópera de Dubai.

La primera mujer que logró ganar el premio de arquitectura de más prestigio indicó también que el curso de un río es una de las fuentes de las que se sirvió para ejecutar un centro de arte contemporáneo en Roma. "Me atrae el concepto del espacio líquido, de la fluidez", señaló Hadid, quien terminó su intervención con un repaso por algunos de los proyectos que está realizando en España, como el espectacular pabellón-puente que se está construyendo en Zaragoza cara a la celebración de la Exposición Internacional de 2008.

Hadid explicó que ya había visitado Galicia en otra ocasión y que trató de conocer las obras de la Cidade da Cultura pero no pudo hacerlo "porque llovía mucho y estaba todo lleno de barro". Esta vez sí que pudo cumplir su deseo aunque durante su intervención no hizo ninguna otra referencia al controvertido proyecto de Peter Einsenman.

La segunda jornada de los V Encuentros Internacionales de Arquitectura se abrió con la intervención del arquitecto japonés, Shigeru Ban, conocido por el empleo del papel y el cartón en sus obras. Ban tuvo duras palabras para los arquitectos que, a su juicio, tienen parte de responsabilidad en los desastres naturales que ocurren en el mundo, ya que contribuyen a la deforestación por la gran demanda de madera para los proyectos que realizan.

"Desde siempre hemos trabajado mayoritariamente para gente rica y privilegiada y no para el público masivo, por eso tenemos que cambiar esa tendencia y ayudar a la gente que lo necesita", declaró Ban. El arquitecto japonés realizó una importante labor en la construcción de albergues y casas tras el tsunami que afectó al sudeste asiático hace tres años.

A las jornadas también asistió ayer el presidente del Consejo Superior de Arquitectos de España, Carlos Hernández Pezzi, quien pidió a las administraciones públicas que faciliten suelo urbanizable "lo antes posible" para la construcción de viviendas protegidas ya que el porcentaje de vivienda libre en España asciende al 90% y resulta necesario "un mayor equilibrio". Hernández Pezzi apuntó que este certamen pone a Galicia "en la cumbre de la arquitectura internacional".

Los Encuentros se cierran hoy con la presencia del arquitecto portugués Alvaro Siza (también ganador del premio Pritzker), del chileno Alejandro Aravena y de los franceses Anne Lacaton y Jean Philippe Vassal.

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La arquitectura que escucha al paisaje

ANATXU ZABALBEASCOA 10/11/2007



Los canarios Felipe Artengo y José María R. Pastrana triunfan con su defensa del entorno y la sostenibilidad

Durante años fueron tres, Artengo, Menis y Pastrana, los que llevaron las riendas de este estudio tinerfeño. De ahí deriva su nombre: AMP. Luego, discrepancias sobre la naturaleza de sus proyectos y sobre la oportunidad de dedicarse a la parte académica de la arquitectura les llevaron, hace unos años, a separarse. Desde entonces, Felipe Artengo y José María Rodríguez Pastrana (Santa Cruz de Tenerife, 1954 y 1952) son la cabeza visible de un despacho de doce arquitectos que reivindica todos los lugares y ningún nacionalismo. Así, su arquitectura ha crecido lejos de todo: la Península, la tecnología y las modas.

Alejados y poco a poco, han conseguido un idioma plural y sin embargo propio. Autores del edificio para la Presidencia del Gobierno de Canarias o del Museo Arqueológico de Zonzamas, en Lanzarote, han concluido el nuevo Estadio Insular de Atletismo, en Tenerife, que busca, como todos sus proyectos, exprimir lo local para trascenderlo.

Artengo y Pastrana diseñan a partir de un entorno. Por eso su piscina del Guincho, también en Tenerife, es un charco junto a la costa mientras que otra piscina suya, en el paso del río Spree por Berlín, nació de reconvertir una antigua gabarra. En su obra el lugar es siempre protagonista.

"Es de donde agarramos los proyectos. Nuestra arquitectura responde al paisaje. Pero no tiene que ver sólo con las islas Canarias. Responderíamos a cualquier lugar", apunta Felipe Artengo. Su socio, José María Pastrana, explica de qué hablan ellos cuando hablan de lugar: "No es sólo la ubicación física. Un lugar es todo lo que hay en él. Contiene memoria, un clima, una topografía. Por eso de ahí surge todo el proyecto. Físicamente, a veces la arquitectura se camufla en un lugar. Otras lo potencia. Al vivir en islas, tenemos referentes muy marcados. El paisaje está siempre presente. En las Canarias, la omnipresencia del Atlántico contrasta con un interior muy abrupto. Yo creo que el paisaje influye a cualquiera que pretenda que sus edificios echen raíces. ¿Por qué a Frank Lloyd Wright le salía todo horizontal? Seguro que porque vivía en el desierto de Arizona. El infinito que nosotros tenemos en el Atlántico, él lo tenía allí en el desierto. ¿Y cómo va la arquitectura a desentenderse de un infinito?".

Uno de los factores que singulariza la obra de este estudio es, paradójicamente, la pluralidad de soluciones que son capaces de hallar para proyectar sus edificios. Igual rehabilitan un depósito de petróleo de la refinería de Cepsa en Santa Cruz de Tenerife para convertirlo en el centro cultural El Tanque que dibujan un inmueble pétreo que busca asimilarse en el paisaje, como en el Museo de Zonzamas.

"El estadio de Tenerife", apunta Pastrana, "evoca un cráter. Pero no nos interesa esa relación figurativa, mimética, del paisaje. Simplemente, salió así por una cuestión funcional. Se trataba de intervenir poco en la tierra, pero teníamos que proteger el campo de juego del viento. De modo que lo que más sentido tenía era hundirlo en el entorno. De nuestra arquitectura dicen que es matérica, tectónica o brutalista. Pero nadie dice lo que en verdad sucede, y es que responde al contexto. Y los contextos varían. Por eso no se puede hacer lo mismo en un contexto urbano que en plena naturaleza".

Esa pluralidad que resulta de tratar de responder al contexto hace que cueste ponerles fecha a muchos de los proyectos de este despacho. Y esa cualidad atemporal tiene una lectura positiva obvia, pero podría también tener otra negativa: la de no reflejar el tiempo en el que construyen. "Nos parece más importante el lugar que el tiempo", responde Pastrana. "Y es evidente que el contexto fuera de nuestras islas es otro. Aquí el aire atemporal puede darlo el lugar. Trabajamos con artesanos, y eso imprime un carácter de fuera de tiempo. Cuando construimos una piscina en el río Spree de Berlín empleamos otra tecnología porque el contexto era otro. Por lo demás, nos preocupa más que el edificio envejezca bien que revele su tiempo. La madera, la piedra y el hormigón envejecen bien porque cambian. Lo que no sabe cambiar no sabe envejecer", explica Pastrana. Felipe Artengo añade las claves para el buen envejecimiento de los edificios: "Los materiales apropiados, que cambian, son los mejores. Las formas terminan por desaparecer. La piscina del Guincho, que hicimos en Tenerife, se ha incorporado tanto al paisaje que al erosionarse ya casi parece un charco. Con el hormigón sucede lo mismo", apunta. Y sabe de qué habla. Ellos emplean el hormigón texturado, y ese tratamiento hace que un material industrial parezca autóctono, como si fuera la piedra local: "Porque lo manipulamos para que se haga con el sitio. Empleamos el árido de la excavación para darle color o texturas", añade.

Admiten que tratan de explotar el lado humilde de la tecnología, pero, aclaran, que no pretenden hacer bandera de ello: "Creemos que el regionalismo en sí es algo caduco. Se puede ser contemporáneo y universal con piezas no tecnológicas que apelen a algo que todos puedan compartir. No se trata de reivindicar nada, se trata de aprovechar lo que hay", insisten. Pastrana explica la lección que enseña el uso de tecnologías básicas: "Hoy se habla mucho de sostenibilidad, de aprovechamiento energético, pero eso lo hacen casi todos los edificios que trabajan con poca tecnología. Nuestro estadio o el Cabildo son autosuficientes energéticamente. El agua caliente proviene de energía acumulada en placas fotovoltaicas, y para la ventilación ideamos sistemas a medida. Por ejemplo, en el estadio, tenemos una visera negra que provoca un efecto chimenea, succiona el calor y facilita una ventilación continua. Eso nos interesa y marca nuestra arquitectura. Pero cuando haces una arquitectura casi de supervivencia, de trabajar con lo que tienes a mano, eso te sale casi natural, sin ponerle nombres", apunta.

"Nosotros hacemos nuestros los edificios que construimos. Eso motiva, te hace partícipe a ti y también al artesano. Porque también él está decidiendo. También él está poniendo todo su conocimiento al servicio del edificio. No nos gusta perder el contacto con los artesanos ni dejar de aprender de ellos", insiste Pastrana.

En una visita a Tenerife, la directora de la revista francesa Architecture d'Aujourdhui dijo del edificio de la Presidencia de Gobierno canario que era como un pedazo de isla. "Eso es lo que buscábamos: representar la isla. En los edificios se trasluce si las decisiones se tomaron en el lugar o en el despacho", añade Artengo.

Por lo demás, no les preocupan las modas: "Valoramos la arquitectura contemporánea. Pero nuestra opción es la nuestra. No nos importa la teoría. Nosotros investigamos. Y elegimos en cada momento lo que consideramos más apropiado. En el estadio, la excavación y el terraplén se compensan, están contenidos con piedra basáltica. Tienen una parte más ligera que, sin embargo, hemos construido con hormigón", dice Pastrana.

¿Y cómo se aligera el hormigón? "Creándole fisuras. Desdibujándolo y rompiéndole el volumen con huecos. Es una cuestión de escala. El estadio, desde arriba, parece casi una membrana. Es de piedra con estructura de hormigón, pero un tratamiento, que es sólo una idea, puede aligerarlo visualmente", asegura. Parece fácil. Recursos de artesano para una arquitectura tan sostenible y radical como poco mediática. Contemporáneos y sin embargo clásicos, los edificios de Pastrana y Artengo les deben más a la investigación sobre el terreno que a la vigilancia de las revistas especializadas. -

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Los arquitectos salen a la calle por Navarro Baldeweg

La Comunidad le despidió en octubre como responsable del Teatro del Canal

ROSANA TORRES - Madrid - 08/11/2007

Dos concentraciones a favor del arquitecto Juan Navarro Baldeweg, despedido el pasado 18 de octubre por Esperanza Aguirre como arquitecto del Teatro del Canal, se celebraron ayer en Madrid y Barcelona. Durante todo el día hubo confusión acerca de si la convocatoria se llevaba a cabo, ya que la tarde del martes la Comunidad de Madrid comunicó que se le había ofrecido al arquitecto santanderino la posibilidad de concluir las obras.

Muchos de los casi dos centenares de asistentes a la concentración madrileña, desarrollada frente al teatro en obras, en la confluencia de las calles de Bravo Murillo y Cea Bermúdez, comentaron que la convocatoria se mantenía porque no estaba claro en qué términos se le había ofrecido continuar, "aunque eso ha hecho que haya pocos asistentes, pues muchos dan el caso por resuelto, pero el estar aquí no sólo es por el trato que se le ha dado a Navarro Baldeweg, sino por la indefensión en la que se encuentran los arquitectos que trabajan para la Administración", comentó un grupo de los participantes.

Entre los manifestantes, muchos luciendo creativas caretas blancas, había nombres conocidos del mundo de la arquitectura, como Bernardo Yncenga, Ricardo Aroca y Fernando Espuelas, y también uno de los impulsores de este proyecto, José Antonio Campos Borrego, viceconsejero de las Artes cuando el Ejecutivo de Alberto Ruiz-Gallardón, siendo éste presidente de la Comunidad de Madrid, convocó un concurso internacional para adjudicar el proyecto que finalmente recayó en Navarro.

Se da la circunstancia de que Esperanza Aguirre escribió el pasado año, en el catálogo español de la muestra In-Side: nueva arquitectura en España, que se expuso primero en Nueva York y luego en Madrid, que Navarro Baldeweg era un arquitecto que gozaba de gran prestigio internacional.

Navarro recibió la noche del martes la noticia, "con reservas", de que la Comunidad le invitaba a continuar al frente del Teatro del Canal.

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A pie por el irresistible Zócalo

VICENTE MOLINA FOIX 10/11/2007



Un soberbio enclave urbano dominado por la catedral. Y un escenario de vitalidad. Entre Tacuba y Mesones se suceden los palacios coloniales hechos con la volcánica piedra 'tezontle', de color vino.

Mi experiencia de plazas mayores no es exhaustiva (desconozco la de Tiananmen, en Pekín, por ejemplo), pero siempre me han gustado más las monumentales de formato íntimo, como las de Madrid y Salamanca, la Piazza del Campo en Siena o la Grand Place de Bruselas. Y luego están las plazas en las que el mayor monumento es la piedra viva del ser humano -amontonado y chillón- en el apogeo del intercambio comercial: Yamaa el Fna, de Marraquech.

La plaza de la Constitución, en el centro de la capital de México, conocida más por el Zócalo, lo tiene todo: es inmensa, majestuosa y, hasta que se pone el sol, abigarrada como ninguna otra. Y se puede cruzar en coche, pues Ciudad de México no se comprende, y mucho menos se recorre en toda su extensión, sin el automóvil. El número de vehículos de motor es incalculable; su conducción, temeraria (en ciertos autobuses y taxis), o temerosa si uno se guía por el código de la circulación, y la velocidad, muy variable: en las vías radiales se puede uno sentir piloto de fórmula 1, y otras veces todo se detiene y el atasco parece el genio del lugar. Los habitantes de esta ciudad de casi 20 millones de almas son comprensivos con la impuntualidad, y la cita, siempre un relativo.

Pero yo quiero hacer un relato de peatón, dejando para otros la odisea del coche en el Distrito Federal, que tiene su poesía. Uno de los grandes cronistas de la ciudad, Fernando Benítez, escribiendo cuando aún el tráfico rodado no era una comodidad al alcance de las masas, dijo que "la implantación del automóvil en México debe ser narrada por un historiador especializado en relatos de epopeya o en cantares de gesta; de otra manera, nunca estaría a la altura del asunto".

Si uno anda por los aledaños del Zócalo, en la zona de la capital llamada Centro Histórico, incluso al anochecer, cuando te dicen los lugareños que no hay que hacerlo, la ciudad pierde dimensión ciclópea, pero ofrece una gran cantidad de belleza asequible. Pocos paseos tan gratos, tan amenos, tan cuajados de historia como los que te pueden llevar desde el Zócalo hasta la Alameda Central, o, rumbo norte, desde el Zócalo hasta la más cercana y encantadora plaza de Santo Domingo, donde aún siguen los escribientes públicos cumpliendo con medios modernos su antiquísimo y noble oficio y donde en una esquina se alza el Palacio de la Inquisición, hoy convertido, no incongruentemente, en Museo de la Medicina.

Los aventurados también llegarán a pie, en una caminata hacia el noroeste de unos 20 minutos largos, a la plaza de Garibaldi, que en las noches del fin de semana, sobre todo, se convierte en un bullicioso mercadillo de mariachis; inmaculadamente vestidos y ajenos a las familias que cenan tardíamente en unos galpones, los componentes de estas agrupaciones musicales andan a la caza del cliente melómano, observados desde los pedestales que jalonan la plaza por las estatuas de los divos de la canción popular mexicana, inmortales en un bronce de estilo hiperrealista-sentimental.

Las calles amplias y rectilíneas entre el Zócalo y el llamado Eje Central, ya tocando el parque de la Alameda, son un museo abierto de la arquitectura más ecléctica y excelente. Ocho largas arterias entre Tacuba y Mesones, por poner un límite, en las que la profusión de palacios barrocos de estilo colonial dejó todavía sitio al constructor posterior para el palacete afrancesado, la galería comercial en hierro y cristal o la gran mole institucional de principios del siglo XX, donde el neoclasicismo se funde con el art déco y con un cierto ímpetu valenciano, ya que, no en vano, uno de los arquitectos más prolíficos y competentes de esta modalidad fue Manuel Tolsá, originario del pueblo de Enguera.

De los palacios hispánicos del XVIII destaca (por ejemplo, en el de los condes de San Mateo Valparaíso, en la esquina de las calles Carranza e Isabel la Católica, o en el palacio de Iturbide, en la calle Madero) su delirio churrigueresco un poco rebajado por el uso en la construcción del tezontle, la piedra volcánica de color vinoso.
Hermosas vidrieras

El paseante también puede entrar en algunos de los edificios y no sólo mirar las fachadas. Libremente, como en el edificio apastelado del Casino Español, o en la iglesia jesuítica de la Profesa, y en los habilitados como museo pagando un módico precio. Por ceñirme a lo que está al alcance de las piernas en la zona del Centro Histórico, los musts absolutos son el Palacio de Bellas Artes, que alberga el teatro de ópera y una amplia colección de los muralistas; el espléndido fresco de Diego Rivera Sueño de una tarde dominical en la Alameda, que adornaba el hall del hotel del Prado, irreversiblemente dañado en el terremoto de 1985, y hoy se ve exento en la cercana placita de la Solidaridad; el recién creado Museo del Estanquillo, en la calle de Isabel la Católica (donde se presenta la colección personal de artes populares del escritor Carlos Monsiváis, con abundante material cinematográfico), y los ciclos murales más próximos al Zócalo: los del Palacio Nacional, que ocupa el lado este de la plaza (con las obras maestras de Rivera); los del Colegio de San Ildefonso (destacan ahí las pinturas de Orozco), y los de la Secretaría de Educación Pública, con un Rivera en el apogeo del sectarismo (y Frida Kahlo retratada repartiendo armas para la revolución).

En el propio Zócalo, la catedral merece la pena, sobre todo por el retablo de los Reyes, y no se debe dejar de entrar en el contiguo Templo Mayor; los vestigios a cielo abierto de estas pirámides aztecas son poca cosa en comparación con el conjunto de Teotihuacán, a una hora de la capital, pero al final de la visita su museo es de extraordinaria calidad, y la Piedra de Coyolxhauqui, no menos genial que la más famosa Piedra del Sol del maravilloso Museo Nacional de Antropología (para el que sí hay que tomar vehículo si uno reside en el centro).

El nombre usual del Zócalo procede del que hay en su punto central, sosteniendo el mástil para la bandera nacional, pero podría venir de zoco, pues tanto la propia plaza como la zona de calles que se abre detrás del Palacio Nacional eran hasta hace poco un emporio de la venta al por menor, no tan distinto en el siglo XXI de como lo describió el bachiller Juan de Vieyra a fines del XVIII, con sus puestos de cocineras preparando las viandas "para el almuerzo de multitud de gente que en esta plaza trafica". Las cocinas al aire libre y los vendedores ambulantes han sido ahora desplazados de esa parte céntrica por la municipalidad, pero la multitud de gente sigue animando con su humano tráfico la ciudad.

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Toyo Ito ve muy peligroso el paso del AVE bajo la Sagrada Familia

El arquitecto japonés dictó una conferencia en el templo

ROBERTA BOSCO - Barcelona - 06/11/2007

"Creo que es muy posible que haya un hundimiento, grietas y corrimientos de tierra causados por las propias vibraciones de las obras. Si la Sagrada Familia fuera una construcción actual, la comprobación del grado de peligrosidad sería más fácil, pero se ha construido en varias fases a lo largo de 100 años". Lo afirma el japonés Toyo Ito, una de las estrellas de la arquitectura contemporánea internacional, a propósito del paso del túnel del tren de Alta Velocidad (AVE) a tan sólo cuatro metros de los cimientos del templo de Gaudí, que considera "una intervención muy peligrosa". Ito y el ingeniero Mutsuro Sasaki, su hombre de confianza por lo que se refiere a estructuras, impartieron anoche la conferencia Arquitectura, tecnología y naturaleza en el interior del templo ante más de 1.000 personas.

El 'trencadís' caído

Las torres de la Sagrada Familia son uno de sus elementos más distintivos: esbeltas, de 60 metros de altura y decoradas con el característico trencadís gaudiniano. ¿Qué pasaría si uno de estos fragmentos de cerámica coloreada cayera sobre uno de los turistas que visitan el templo? La Junta Constructora no quiere llegar a saberlo, por ello cuando se han hallado dos trozos de trencadís en el suelo han sonado todas las alarmas. "Aún no sabemos si han caído ni de dónde", afirma el arquitecto Jordi Bonet, responsable de las obras del templo desde 1984. A la espera de averiguarlo, ha mandado envolver los pináculos. "Decían que el epoxide, el pegamento que usamos para el trencadís, era eterno y sólo es seguro 40 años. Con los materiales nuevos no podemos fiarnos", dice el arquitecto en alusión a la pared que dividiría los cimientos del templo del túnel del AVE, hecha de hormigón "un material no fiable donde puede haber filtraciones de agua", asegura.

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Aguirre reconsidera el despido de Navarro Baldeweg

La Comunidad ofrece al arquitecto que termine la obra de los Teatros del Canal

EUROPA PRESS - Madrid - 06/11/2007

La Comunidad de Madrid ha reconsiderado su decisión de rescindir el contrato con el arquitecto Juan Navarro Baldeweb, responsable de la construcción de los Teatros del Canal, y le ha ofrecido finalizar el proyecto siempre y cuando sea con un plazo, un presupuesto y un plan de ejecución de obras "cerrados" que garanticen su inauguración a mediados de 2008, con vistas a que pueda acoger el Festival de Otoño, que el próximo año cumplirá su XXV aniversario.

Según han informado fuentes del Gobierno regional, la solución fue propuesta ayer a Navarro Baldeweg por parte del vicepresidente primero y portavoz de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, a la sazón presidente del Canal de Isabel II, durante una entrevista que ambos mantuvieron para "intentar buscar una solución ante la ralentización que sufren las obras de los Teatros del Canal". Concretamente, el ofrecimiento hecho por González al arquitecto supone "la posibilidad de continuar con el proyecto que inició en noviembre de 2002 siempre que acotara los plazos, el presupuesto y la ejecución de la obra, que lleva un retraso de tres años puesto que la obra civil tenía que haber estado finalizada, según el presupuesto de ejecución, en octubre de 2004".

Según fuentes del Ejecutivo autonómico, Navarro Baldeweg se ha comprometió a estudiar esta propuesta, que el arquitecto recibió una semana después de reunirse con la propia presidenta autonómica, Esperanza Aguirre, encuentro celebrado a petición de él "para arreglar" la situación creada por el anuncio de la rescisión del contrato. El pasado 18 de octubre el Canal de Isabel II comunicó al arquitecto la decisión de rescindir su contrato como encargado del proyecto alegando que éste presentaba unos "300 importantes defectos, carencias e imprevisiones". La empresa pública justificó la medida argumentando que los fallos detectados han llevado a "retrasos continuos e indefiniciones en el desarrollo de los trabajos", con el correspondiente incremento del presupuesto inicial por la necesidad de hacer modificaciones sobre la marcha, y la "incertidumbre" sobre la fecha de finalización y apertura.

Protesta mañana con caretas blancas

Un día después de anunciar la rescisión del contrato a Navarro Baldeweg, el Canal de Isabel II no descartó la posibilidad de emprender acciones legales contra el arquitecto para reclamar daños y perjuicios en concepto de demoras y sobrecostes, y explicó que, en adelante, las obras serían asumidas y terminadas por el propio Canal de Isabel II a través de su Departamento de Arquitectura.

Tras conocerse el despido de Navarro Baldeweg, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid le respaldó formalmente y criticó la decisión de la Comunidad de Madrid. De hecho, se ha constituido una Plataforma de Apoyo al arquitecto, formada por más de 200 arquitectos y personas de la cultura, que ha convocado una concentración-mascarada para mañana en contra de la rescisión de su contrato. El acto tendrá lugar a las 19.00 horas frente al Teatro del Canal, en la Calle Cea Bermúdez esquina Bravo Murillo. Los asistentes portarán una careta blanca con la boca tachada, para manifestar su "estupor, incomprensión, y la perdida de Esperanza en la Arquitectura y el Arte, provocada por la decisión amparada por la Comunidad".

Las obras de los Teatros del Canal comenzaron en noviembre de 2002, siendo presidente autonómico Alberto Ruiz-Gallardón, en la confluencia de las calles de Bravo Murillo y Cea Bermúdez, en el barrio de Chamberí. Navarro Baldeweg fue elegido para el proyecto tras ganar un concurso convocado por la Consejería de Cultura en el año 2000. El presupuesto inicial ascendía a 108 millones de euros y el primer

plazo de finalización que se manejó fue 2005, aunque después se pospuso a 2006 y se fue retrasando sucesivamente.

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Doce iconos para un nuevo paisaje

El libro 'Arquitectura española. La otra modernidad' repasa los hitos constructivos de una década

M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA - Madrid - 10/11/2007


La arquitectura española contemporánea no empieza y termina con el Museo Guggenheim de Bilbao. La modernidad surge con la obra de arquitectos como Doménech i Montaner, José Antonio Coderch, Pedro Muguruza o Alejandro de la Sota, explica Juan Miguel Hernández León. Presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, Hernández León es autor, junto al fotógrafo Marc Llimargas i Casas, de Arquitectura española contemporánea. La otra modernidad (Lun-werg). Un libro que reúne 12 obras terminadas en los últimos 10 años por arquitectos españoles cuya intención, según el autor, no es establecer un canon, sino representar las últimas tendencias que, a su vez, entroncan con la gran tradición del realismo constructivista español. "Sin el pabellón de España en la Exposición Universal de Bruselas, 1958, de Corrales y Molezún, no se podría entender hoy el Musac, en León, de Mansilla y Tuñón", considera Juan Miguel Hernández León. Así habla de las obras.

- Alejandro Zaera. Terminal de Yokohama, en Japón.

"He aquí el drama y la gloria de Zaera. Una obra maestra que quizá le llega demasiado pronto. Marca una línea muy contemporánea basada en un cierto pudor ante la forma y cuya importancia está en el proceso".

- Francisco Mangado. Palacio de Congresos y Auditorio Baluarte, en Pamplona. "Esta obra es capaz de enfrentarse con una escala monumental a un ámbito urbano, doméstico. Y logra no atosigar".

- Eduardo Arroyo. Estadio de fútbol de Barakaldo (Vizcaya). "Rompe con el modelo típico de estadio que proviene del anfiteatro romano e introduce la forma rectangular, se trata de un módulo que se repite formando las gradas. Con materiales traslúcidos juega con la idea de que el espesor es ambiguo. Es muy revolucionario".

- Rafael Moneo. El Kursaal de San Sebastián. "El maestro de varias generaciones se desinhibió con este edificio. Esto tiene un mérito histórico porque se puede decir que si él lo ha hecho, los demás también pueden. La metáfora de la obra aparece muy clara: el mar bate contra las olas, un malecón y los cubos de piedra".

- Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón. Musac, León. "Remite en parte al pabellón de Bruselas, de Corrales y Molezún, con un sistema de modulación que forma un tejido como de patchwork. También tiene mucho de metafórico, como si fueran vidrieras de la catedral, o como las parcelas que deja el arado tras horadar la tierra".

- Iñaki Ábalos y Juan Herreros. Torre Woermann, en Las Palmas de Gran Canaria. "Marca una línea de una arquitectura con mucha intención a lo industrial, internacionalista, y una presencia de la técnica utilizada como expresión de belleza".

- Enric Miralles. Parlamento de Escocia, en Edimburgo.

"Es como un callejón sin salida en su barroquismo. Entronca con una línea de modernidad internacional centrada en lo epidérmico, pero de cerca enseguida se aprecia que está presidido por el realismo. Por la materia. Afecta a los sentidos".

- Carlos Ferrater. Palacio de Congresos de Castellón. "Marca el canon de la arquitectura catalana de calidad, del interés por la forma simple y la expresividad de la luz. A través de cierto minimalismo, esta obra es capaz de generar un efectismo a veces muy cerca de la noción de espectáculo, aunque con unos recursos muy limitados".

- Ángela García de Paredes e Ignacio García Pedrosa. Museo Arqueológico de Almería. "Recupera la tradición de los grandes maestros, en la mejor tradición de De la Sota, de una arquitectura contenida, sensible y casi caligráfica".

- Guillermo Vázquez Consuegra. Museo de la Ilustración, en Valencia.

"Es de difícil lectura porque tiene cierta vocación de ocultarse. Es muy contextualista, pero no en el sentido mimético, sino en el sentido de que se introduce en una parcela difícil con mucha naturalidad. Es capaz de entender los espacios y darles continuidad".

- Alberto Campo Baeza. Caja de Ahorros de Granada. "Es muy curiosa la tensión de esta arquitectura que no rompe con las soluciones históricas, sino que éstas le dan la posibilidad de proyectarse al futuro".

- Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Palacio de Congresos de Mérida. "Entronca con la arquitectura centroeuropea. Sus paredes de hormigón prefabricado configuran un juego de texturas que hace que la percepción de la piel sea fundamental".

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Herzog propone una arquitectura basada en el ahorro energético

El alemán abogó en Compostela por un diseño de viviendas que utilice el clima como principal fuente de energía y evitar así el derroche de los actuales edificios

Autor:Camilo Franco
Fecha de publicación: 8/11/2007


El mundo cuenta con una fuente de energía que desprecia: el sol. Es el mensaje que Thomas Herzog repite para convencer a los arquitectos de la responsabilidad fundamental que tiene su trabajo para evitar el cambio climático. El 50% de la energía consumida en el mundo es doméstica, según explicó el arquitecto alemán en su intervención en la primera jornada de los Encontros de Arquitectura en Compostela.

El proyecto de edificio para una aseguradora en la localidad de Wiesbaden sirvió al profesor para continuar su batalla de los últimos años a favor del aprovechamiento energético. Según explicó minutos antes de su intervención, «ya hay una energía disponible, unas diez mil veces más de la que consumimos; la genera el sol, pero no la aprovechamos». Herzog señaló que era necesario investigar y aplicar los conocimientos a la construcción para evitar el uso constante de energía en los edificios.

El arquitecto alemán hizo hincapié en dos circunstancias, la primera de ellas es que la energía solar permite muchos usos en un edificio «e incluso puede ser utilizada para enfriar las casas». La segunda tiene que ver con los costes de una construcción energéticamente sostenible. «Es mentira que la arquitectura energéticamente sostenible sea más cara», explicó en su intervención. «Nosotros conseguimos mantener los costes al nivel de cualquier otro tipo de arquitectura, sin contar el ahorro energético de los edificios una vez que están en uso», dijo.

Thomas Herzog pidió a los arquitectos que asuman la responsabilidad del cambio climático y admitió que, en general, «solo una parte de los grandes arquitectos del mundo están convencidos de la necesidad de un cambio hacia lo sostenible».

En este sentido, apuntó que era vital que «los países mediterráneos se convenciesen de sus posibilidades para demostrar al resto la capacidad energética del sol», al tiempo que señalaba que Italia estaba comenzando a trabajar en ese sentido.

El arquitecto muniqués, Premio Mies van der Rohe, señaló que esta arquitectura también puede contribuir al reequilibrio de la relación norte-sur porque «el máximo de energía disponible está en los países en vías de desarrollo y no en Europa». Herzog considera que es necesaria «una distribución del conocimiento de la tecnología».

Localismo práctico

El arquitecto señaló en su intervención en el Pazo de Congresos que «la estrategia antigua era adecuar la edificación a la energía natural y la situación». Cree que la arquitectura moderna debe adoptar estrategias similares y aprovechar las mejoras tecnológicas. Adelantó la necesidad de crear una nueva filosofía: «Tenemos que inventar una nueva fórmula de localismo para la arquitectura, no desde el punto de vista sentimental, sino desde la perspectiva de construir teniendo en cuenta el clima local y de cómo este puede ser utilizado para el aprovechamiento energético». Para Herzog, la generalización de esta propuesta cambiará el consumo energético y reducirá los costes y la dependencia energética de las materias fósiles.

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jueves, noviembre 08, 2007

Norman Foster despega en Pekín




El arquitecto más influyente de nuestro tiempo crea el mayor aeropuerto del mundo - 50.000 personas han trabajado en este emblema de la China olímpica

JESÚS RODRÍGUEZ (ENVIADO ESPECIAL) - Pekín - 08/11/2007

Norman Foster disfruta describiendo su arquitectura; explicando su concepción del mundo, a través de unos pocos trazos de lápiz rápidos y certeros sobre el primer papel que encuentra. Todo sirve, una servilleta, un sobre usado, la solapa de un catálogo. Es un maestro proyectando. No para un instante. Puede ser el boceto de un nuevo edificio, el croquis de un mueble, una imaginativa solución técnica. O tres palabras que le sugieran algo. Su actividad es frenética. Continua. Incansable. "Es cierto, nunca dejo de darle vueltas a la cabeza", confiesa con un ligero rubor. Hace tan sólo cuatro años, durante un viaje relámpago a Hong Kong, algunas de esas líneas salidas de su mano y garabateadas en una cuartilla eran apenas el bosquejo de un sueño. Hoy se han convertido en el aeropuerto más grande y moderno del planeta, el de Pekín. El escaparate de la nueva China que abrirá sus puertas al mundo el próximo mes de agosto, con la inauguración de los Juegos Olímpicos.

Lord Foster (Manchester, 1935) es el encargado de mostrar a EL PAÍS, sobre el terreno, el último y, posiblemente, más impresionante trabajo de su carrera. "Trabajar en China es atenerte a otra escala, algo que los arquitectos de Europa no pueden ni imaginarse. En esta obra han trabajado 50.000 personas. Se han movido cantidades de acero y cemento impensables en Occidente. Y todas las piezas han encajado en un tiempo récord: hemos terminado en tiempo y presupuesto". Es un proyecto con el que también celebra los 40 años de su estudio de arquitectos, Foster and Partners. Un diseño en el que se resumen las grandes líneas maestras de un estilo acuñado durante más de cuatro décadas: sofisticado técnicamente, estéticamente elegante, eficiente, integrado en la cultura para la se construye y con una ambición de sostenibilidad y respeto ambiental.

Este miércoles de noviembre, la nueva terminal del aeropuerto de Pekín, la 3-B, ya está concluida, pero es aún un espacio virgen, silencioso, sin vida, cubierto por una finísima nube de polvo; sin maletas ni pasajeros, pero transitado por miles de obreros uniformados que dan los últimos retoques a esta inmensa superficie de casi un millón de metros cuadrados por la que pasarán 60 millones de personas al año y que ha supuesto una inversión de 2.800 millones de dólares, un tercio de lo que hubiera costado en Occidente.

Dos grandes banderolas rojas del Partido Comunista con caracteres en chino reciben orgullosas al visitante. Según nos aclara un traductor, la de la izquierda reza: "En tiempos de guerra, el que tenga miedo a luchar no puede ser miembro del Partido". La de la derecha: "En tiempos de paz, el que tenga miedo de trabajar no puede formar parte del equipo del aeropuerto". Foster, traje de pana color cereza, mocasines italianos de ante y casco de obrero sonríe con sorna: "Podría ser el eslogan de Foster and Partners: el que no trabaje duro no nos vale".

Acaba de aterrizar en Pekín tras 12 horas de vuelo. No ha dormido. Y, sin embargo, no es fácil seguir su ritmo; se mueve siempre por delante, a paso de atleta, con la mano derecha en el bolsillo, escaneando lo que encuentra a su paso. Chequea y admira la calidad de los materiales y acabados de los constructores chinos. El mármol, el cristal, los perfiles: "Que desmontan todos los tópicos y mentiras sobre la ineficacia de su industria". Las columnas de acero y las de cemento, de una sola pieza, de hasta 30 metros de altura, "que ocultan en su interior todo el cableado y tienen unas dimensiones que no se podrían fabricar en Occidente, no olvide que China es la primera potencia metalúrgica". Entra en los baños. Inspecciona el tren acristalado que une sobre rieles los tres cuerpos del complejo. Por fin, abre los brazos y comenta a media voz, sin aspavientos: "Este espacio representa una nueva experiencia para el viajero. Una nueva forma de moverse por un aeropuerto; con luz natural, más cerca del avión, con los transportes públicos perfectamente integrados y un tiempo mínimo para conectar de un vuelo con otro. Es otra forma de viajar. El romance de un vuelo".

A su lado corretea imperturbable, vestido con un viejo traje gris de la era Jruschov, Chen Guoxing, el miembro del partido responsable de llevar a cabo el proyecto. Mister Chen, ha vivido durante estos últimos tres años en una barraca junto al aeropuerto al lado de sus obreros. Ha coordinado los trabajos. Sin vacaciones. Alimentándose de té verde. El aeropuerto ha tenido la mayor prioridadpolítica dentro del Gobierno. Cuestión de Estado. Cuestión de imagen. Este inmenso terreno era hace cuatro años un erial incomunicado al este de Pekín. Cercano a la vieja terminal 1, un edificio de aire soviético construido en 1959. Enfrentarse hoy al nuevo aeropuerto supone el encuentro con un gigantesco dragón aerodinámico de dos kilómetros de extremo a extremo; con una gradación de 16 colores en su decoración interior que fluyen del rojo al amarillo (los colores tradicionales del país). En su cubierta ondulante y escamosa, claraboyas como linternas chinas abren el cielo al interior del aeropuerto, tamizando la luz con una ligera y oscilante celosía metálica. El conjunto es elegante, amplio y muy limpio. Todo el espacio hace guiños cromáticos y espaciales a la Ciudad Prohibida, el antiguo palacio de los emperadores chinos. En el exterior de la terminal, soldado a ella como un siamés, otro cuerpo arquitectónico, una enorme tortuga de cristal, cubre la estación de tren que conectará en 15 minutos el aeropuerto con el centro de la capital. En torno suyo, un jardín minimalista, cuidado como un green de golf, esconde bajo sus raíces 7.000 plazas de aparcamiento. Marca de fábrica del arquitecto de Manchester.

Norman Foster, piloto de reactores y adicto a la técnica y la aeronáutica, aclara que el nuevo aeropuerto de Pekín no responde a un chispazo de genialidad creativa, sino que es el resultado de un largo trabajo de investigación que inició en 1981, con el aeropuerto de Stansted, en las afueras de Londres; continuó en 1992 con el aeropuerto Chep Lap Kok, de Hong Kong, y culmina con este proyecto. Con cuatro golpes de lapicero dibuja la planta de un aeropuerto y luego le da la vuelta al croquis. "Éste fue el origen de todo. Nos inventamos un nuevo modelo de aeropuerto. Contrario a todo lo que se había hecho hasta entonces. Bello y funcional. Y todos nos han seguido. En todos los aeropuertos, todos los servicios, el cableado, estaba en el techo y eso impedía entrar la luz natural. Le dimos la vuelta en Stansted. Pusimos los servicios en el suelo. Dejamos entrar la luz. Y le dimos otra dimensión al espacio. A partir de ahí, todos nos han copiado. Incluso lo han hecho en Madrid. La arquitectura es la historia de las influencias y contrainfluencias. La arquitectura es la historia de la copia: alguien innova y otros copian".

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miércoles, noviembre 07, 2007

La nueva arquitectura mexicana

Fecha: 6 de noviembre del 2007
Reportero: Redacción Once Noticias
Fuente: Once Noticias

Son gigantes de concreto, testigos mudos de la historia e imagen del México contemporáneo. En un país inmerso en la modernidad y la globalización la arquitectura genera ideas nuevas todos los días.

Carlos Mijares, arquitecto, dijo: “la arquitectura es un tema inagotable, porque es un tema humano, a fin de cuentas no hay que olvidar que la humanidad ha decidido desde hace varios milenios, ni más ni menos que vivir en arquitectura”.

La nueva arquitectura es impulsada por una nueva generación de arquitectos mexicanos, Teodoro González de León, Ricardo Legorreta, Bernardo Gómez Pimienta, Enrique Norten, Abraham Zabludovsky y Javier Sordo Madaleno, quienes consideran que sus obras sólo retratan un momento del desarrollo mexicano.

“Es presentar la arquitectura para contribuir un poco a que forme parte de nuestra vida diaria, que sea parte de nosotros y presentarla en una forma que sea entendible y no nada más para arquitectos”, señaló Ricardo Legorreta, arquitecto.

Javier Sordo Madaleno considera que a pesar de sus formas y tendencias, la nueva arquitectura mexicana no es diferente a la realizada por Pedro Ramírez Vázquez o Luis Barragán, pues en sus líneas, formas, colores y texturas conserva el nacionalismo mexicano.

“Creo que lo que sucede en México y parte de lo que luchamos en esta oficina es por mantener esa parte de nuestra cultura y de nuestra personalidad haciendo cosas que reflejen la cultura mexicana, que sean completamente distintas a la que se hacen en otros lados, usando muchas veces los mismos materiales”, indicó Javier Sordo Madaleno, presidente de Sordo Madaleno, Arquitectos.

El creador de nuevos conceptos en hoteles, centros comerciales, iglesias y casas habitación reconoce, sin embargo, que en esta nueva producción arquitectónica la tecnología y el uso de nuevos materiales son nuevos insumos para la imaginación.

“Hoy tenemos muchas más aplicaciones mucho más formas geométricas, por ejemplo el uso de los sistemas de cómputo, el uso de la producción mediante elementos de este tipo, además de los nuevos equipos y materiales que se van descubriendo con ligereza, con resistencias nos van dando oportunidades que van creando ese nuevo ambiente es nuevo espacio y esa nueva forma de utilizar el color por ejemplo en la arquitectura”, explicó Javier Sordo Madaleno.

Por su calidad y prestigio, la nueva arquitectura mexicana es, además, un producto de exportación muy bien aceptado a nivel mundial.

Uno de los proyectos arquitectónicos más importantes de Brooklyn, en Nueva York, se encuentra en manos del despacho de mexicanos ten arquitectos, quienes ganaron un concurso en el que participaron las firmas más competitivas del mundo.

Además Ricardo Legorreta realizó la construcción de una escuela en Chicago y concursa para proyectar la Catedral de Oakland, en California.

Estos logros resaltan la necesidad de apoyar a las nuevas generaciones de arquitectos, con la creación de un colegio de arquitectos más fuerte, una academia más agresiva, mayor difusión y participación en el manejo de la poética, la imaginación y la luz para generar propuestas que sigan mejorando la imagen de México.

“Apoyar a los grupos, a ver como se puede, que queden mejor sus barrios, sus colonias y sus conjuntos urbanos”, apuntó Juan Felipe Ordoñez Cervantes, del Instituto de Arquitectura y Urbanismo.

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El arquitecto Toyo Ito se suma al frente contra el túnel del AVE

• "Lo mejor es evitar el riesgo", aconseja el experto tras una visita a la Sagrada Familia
• El ingeniero Sasaki incluso aventura que existe peligro de "hundimiento"

ROSARIO FONTOVA
BARCELONA

El arquitecto Toyo Ito opina que debería evitarse "el riesgo" de que el túnel del AVE pase por debajo de la Sagrada Família. Ito visitó ayer las obras de construcción del templo y ascendió a 45 metros de altura en compañía de Mutsuro Sasaki, ingeniero proyectista de estructuras que ha colaborado en varios de sus proyectos. Sasaki incluso aventuró que podría producirse "un hundimiento" a causa de las "vibraciones" o "los movimientos de tierra".
Ito dio ayer tarde una conferencia, titulada Arquitectura, tecnología y naturaleza, en la nave central del templo, invitado por la Junta Constructora, dentro de los actos de celebración del 125 aniversario de la colocación de la primera piedra. Tras efectuar por la mañana una visita de obras el arquitecto confesó que en 1971, cuando visitó la Sagrada Família por primera vez, en viaje de novios, la obra de Gaudí le parecía "atractiva, pero no tenía que ver con mi estilo". "He regresado cada 10 años y creo que mi arquitectura va acercándose a la de Gaudí. Pienso que yo pertenezco al movimiento moderno pero él me da ánimo en mis obras", reveló.

COMPROBACIÓN
Autor de la Mediateca de Sendai, uno de los símbolos de la nueva arquitectura japonesa, Ito aventuró que la arquitectura de Gaudí con la que se identifica en su imitación de la naturaleza irá ganando aún más adeptos con el tiempo. Ito se declaró "muy emocionado" tras recorrer las cantorías (graderías del coro) situadas en lo alto de la nave central y confirmó su opinión negativa al trazado del túnel del AVE bajo la calle Mallorca que ya había expresado al firmar una carta colectiva hace unos meses. "Si fuera una obra de hoy, controlada por ingenieros, la comprobación del grado de peligrosidad sería fácil. Pero la obra tiene más de cien años, se ha hecho en distintas fases y es difícil comprobar si es segura o no o si se van a producir graves vibraciones. Lo mejor es evitar el riesgo y creo que esa es una opinión de todos", declaró.
El ingeniero Musuko Sasaki, aún careciendo de "información detallada" dijo que existía "peligrosidad" y recomendó que si finalmente se confirma el trazado propuesto por las administraciones central y auto-
nómica "debería hacerse una investigación mucho más detallada" porque "el peso de la fachada que debe construirse todavía es de gran magnitud".
Sasaki, profesor en la Universidad de Hosei y especialista en tecnología de diseño por ordenador, suele trabajar también con Arata Isozaki, autor, en Barcelona, del Palau Sant Jordi. Su interés por Gaudí se basa en que le considera un auténtico precursor en la experimentación constructiva mediante maquetas funiculares (cordeles y sacos para calcular la carga estructural) con las que obtenía resultados matemáticos precisos que hoy se obtienen por ordenador.

AUTENTICIDAD
En cuanto al grado de autenticidad que tienen las obras en curso de la Sagrada Família, con Gaudí muerto desde hace más de 80 años, Toyo Ito, muy diplomático, dijo: "Lo más interesante es que la obra se hace en equipo. No podemos decir que toda la construcción está basada en sus ideas. Existió un genio y podemos percibir lo que pensaba mediante la arqueología de sus maquetas. La esencia de la arquitectura es hoy trabajar en equipo. Y contamos con ordenadores para facilitar el trabajo". Tanto Ito como Sasaki se extrañaron de la rapidez con que se realizan las obras .

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sábado, noviembre 03, 2007

Lógica artificial

ANATXU ZABALBEASCOA 03/11/2007

i la arquitectura es paisaje, los edificios son montañas". A grandes rasgos, en ese tipo de deducciones consiste la lógica natural de Vicente Guallart (1963). El arquitecto valenciano lleva media vida investigando cómo funcionan las cosas. Le interesa todo: desde la frecuencia del paso del metro hasta el tiempo que necesita una hierba para crecer. (Por hablar sólo de tiempos). Pretende que la arquitectura se nutra de la naturaleza. De ahí el título de esta exposición, Lógica natural, que puede verse en el IVAM. Ésta es una muestra justa, porque retrata a un arquitecto en todas sus vertientes: la utópica, la realista y la mezcla de todo que es, finalmente, la que suele definir la arquitectura. Y la vida. Vitalmente, es significativo que, más allá del icono Calatrava, Valencia reconozca a su "arquitecto ultramoderno" (como lo define Consuelo Ciscar, directora del IVAM y cocomisaria de esta exposición) y es oportuno que lo haga ahora, cuando el gran proyecto urbanístico Sociopolis, ideado por Guallart, está a punto de iniciarse.

Tratando de describir cómo procede este arquitecto que titula sus proyectos en inglés, el comisario de la muestra Aaron Betsky explica que "optó por diseñar edificios que para muchos no parecen edificios", y que "su trabajo puede parecer raro, pero no es más que su manera de reaccionar ante la naturaleza que rodea a los seres humanos". Esos argumentos indican también que Guallart "imita el desarrollo natural para desestabilizar", que pertenece al grupo de los que "quieren que la arquitectura construya una alternativa crítica al mundo en que vivimos", y que "se diferencia de quienes sólo construyen estructuras útiles y se aferran a una capitulación reaccionaria construyendo con materiales preindustriales". Así define Betsky el hacer de Guallart que cataloga como "arquitectura emergente" un término "cuyo origen", dice, "se desconoce".

Vayamos por partes. Lo de escuchar al paisaje lo hacen, o lo intentan, todos los buenos arquitectos. No sólo los ultramodernos, también los ultraantiguos. Siendo además el paisaje no sólo la topografía sino también su historia, su fauna, su flora, el viento, la lluvia y el sol. Lo de criticar a quien construye con materiales preindustriales no tiene sentido a menos que el señor Betsky vista todos los días de látex o tergal y coma pastillas en lugar de pescado con patatas. Finalmente, que Guallart investiga lo creemos. (La buena voluntad se nos presupone a todos). Que hace propuestas, podemos verlo. Pero que éstas se parezcan en algo a lo que finalmente consigue construir, francamente, cuesta más de ver. Como recuerda en el catálogo el que fuera su profesor José María Lozano, los trabajos de este arquitecto "a veces han sido premiados, alguna vez construidos y prácticamente siempre publicados". Ésa es una de las claves que definen a Guallart. Se ha hecho fuerte en las dos dimensiones del papel y ha investigado arropado por los trucos de la pantalla. Por eso sus obras construidas, también incluidas en la exposición, no son como la montaña que propone para el Pabellón de Wroclaw 2012. Esos proyectos adquieren una dosis de realidad (sensatez, la llama Betsky) que les confiere a veces un aire ramplón (como los apartamentos Thalassa en Cambrils) y otras (como las rocas artificiales del paseo de Vinaroz) permiten soñar con esa lógica natural tan artificial con la que Guallart parece sentirse tan a gusto. -

Vicente Guallart. Lógica natural. IVAM. Guillem de Castro, 118. Valencia. Hasta el 11 de noviembre.

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Un manifiesto de cristal


Iñaki Ábalos 03/11/2007



El pequeño pabellón de Sejima y Nishizawa en Toledo (Estados Unidos) es un modelo de construcción atmosférica llamado a marcar la arquitectura del futuro.

Hace doce años, en una farragosa entrevista publicada por El Croquis, una entonces jovencísima Kazuyo Sejima decía: "Después de trabajar de forma continua durante tantos años, últimamente me he sentido motivada a volver atrás y repensar de nuevo por completo el concepto de arquitectura. Desarrollando una clara definición de la función, uno puede crear una arquitectura muy transparente. Sin embargo, la arquitectura va mas allá de esto, y puede también incorporar la no transparencia. Quiero utilizar esta idea para hacer algo diferente de lo que he hecho en el pasado". La enigmática afirmación de entonces parece cumplirse hoy de forma admirable en esa bellísima pieza, a la vez transparente y opaca, que es el pequeño pabellón construido en la ciudad estadounidense de Toledo (Ohio), dedicado a la exhibición de manufacturas del vidrio. Un pabellón constituido por la disposición de estancias vidriadas con aristas redondeadas formando una organización planimétrica que remite de inmediato al dibujo de un diagrama y que en la experiencia real del edificio se disuelve en su propia evanescencia formal y material, una evanescencia que pasa de la transparencia total a la opacidad impenetrable y alucinada como resultado de la multiplicación laberíntica de reflejos activados y desactivados simplemente con el paso de una nubecilla, con un soplo de aire -con la sorpresa de verse uno mismo involucrado reflejado o desapareciendo en posiciones inesperadas-. Este pabellón tiene la fuerza y consistencia de un verdadero manifiesto, es una pieza de la entidad que en su día tuvo el teatro científico flotante de Aldo Rossi navegando por Venecia o el hoy sacralizado pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe; un pabellón más allá de los límites convencionales, al que se debe prestar toda la atención -no le acompaña la suerte de ubicarse como los anteriores en ciudades memorables: está a tres horas conduciendo desde Columbus (la ciudad más próxima con aeropuerto internacional y escuela de arquitectura)-. Pero la virtud de un pabellón es precisamente servir para experimentar y avanzar temas que con programas y escalas mayores quedarían constreñidos por la convención. En ese sentido su dimensión diminuta supone una enorme ventaja estratégica, le permite avanzar décadas sobre las construcciones que denominamos programáticamente: viviendas, museos, oficinas o naves industriales. Los pabellones siempre han tenido, además, un carácter festivo, celebrativo, que se corresponde bien con otra característica, su ligereza literal o metafórica, ser evanescentes en el tiempo, casi de quita y pon, construcciones mínimas en un parque o jardín, ligadas a motivos especiales, con algo de derroche y exceso. Y algo de innecesario también: esa gratuidad es lo que los emparenta con los manifiestos, puros gestos de la voluntad creativa.

En la obra de Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (SANAA) este proyecto marca el cierre de un proceso de cambio ya patente en las obras de los últimos años, un proceso que ha ido pasando desde un método proyectual centrado en referir con el mínimo de mediaciones posibles lo funcional a lo compositivo y lo compositivo a lo constructivo -a ser posible ninguna de las mediaciones historicista-tipológica-, a una concentración en lo atmosférico, basada en el equilibrio entre simplicidad geométrico-material y complejidad experiencial, un sistema que ha ido descargándose paulatinamente de jerarquías funcionales y espaciales, de materialidad constructiva (los materiales siempre tienen adheridos demasiados significados) y de la geometría como instrumento de expresión (rectángulo, círculo y flor es el reducido abanico actual), para hacer de la luz -distribuida con intensidades equivalentes y la mayor ligereza, sin el peso de la luz sólida del Panteón, para entendernos- y de la dislocación programática -organizando los programas con lógicas de distribución y diseminación contrarias a las funcionales-, el eje de su técnica proyectual, forzando con ella un cuadro de atenciones espaciales, isótropo, equivalente en todas las direcciones.

Esta estrategia desmaterializada y difusa que denomino atmosférica -o, mejor, ambient para remitirla a los campos sonoros que Brian Eno inventó en el ámbito musical en Music for Airports, hace ya tres décadas- compone una de las nociones de belleza más abstractas y atractivas en el panorama estético actual, pero también puede interpretarse como una especie de neomaterialismo que trasladaría el peso desde lo tectónico tradicional a la manipulación del aire como material a activar, al espacio como material constructivo (otra palabra, el espacio, casi en desuso que pasaría a través de esta idea ambiental a ser de nuevo interesante, y con ella James Turrell, convertido en uno de los grandes profetas de esta visión, seguido, a cierta distancia, por Dan Graham...).

El diagrama adquiere un papel característico bien distinto del instrumental consustancial a su uso técnico moderno. Aquí se convierte en objeto estético, destino final, forma espacial reificada. Objeto de seducción y no de análisis, la capacidad del diagrama y de la visión estructuralista que soporta tal invención para analizar las relaciones entre cosas y/o ideas mediante su disposición en un espacio mental isótropo que desplaza el campo diacrónico de la experiencia y del discurso al sincrónico del diagrama, pasa a ser irrelevante, utilizada de forma puramente esteticista, como un lenguaje plástico dotado de leyes precisas que permiten construir una dispersión coherente de elementos sin cualidades o memoria (de la que Sejima o quizás Nishizawa parecen sospechar por la carga de convención que soporta).

El diagrama y su belleza -que ya ha sido explotada por artistas como Peter Halley- adquieren así una nueva condición, la tridimensionalidad, dando lugar a un espacio abstracto inmediatamente referible a ese espacio mental, subrayada su radical inmaterialidad por paramentos blancos y transparentes como única paleta material. Estos ingredientes crean un ambiente clínico, como de ciencia-ficción -que guarda mucha relación con los interesantes experimentos del joven arquitecto suizo Philippe Rahm-, envolviendo a los visitantes en una experiencia sorprendentemente agradable, como si éstos, saturados de objetos, formas, guiños, estímulos materiales -"espectacularidad y opticalidad", en palabras de Peter Eisenman- volvieran a un estado de inocencia primordial y súbitamente advirtiesen que nada de toda esa fanfarria posmoderna y de sus secuelas mercadotécnicas tiene que ver con ellos ni con el futuro que desean para sí mismos. La arquitectura atmosférica, la arquitectura capaz de hacer del aire y el agua, el sol y la tierra los mejores materiales de construcción, la arquitectura que busca deshacerse de lo específico, alcanzar un estado de vacío, diluirse, ha dejado de ser una aspiración de unos pocos iluminados para adquirir su consagración como tendencia a través de esta referencia asombrosa.

La arquitectura ambiental tiene así su primer manifiesto, construido en un verdadero no lugar, arrojado allí por una de las parejas de arquitectos más influyentes de su generación, irradiando su belleza atmosférica con efectos que no tardaremos en percibir. Pero queda una duda, apuntada por Jeff Kipnis y Bob Somol en un debate reciente en la Escuela de Arquitectura de Princeton: saber si sus propios autores son conscientes de su hazaña, si realmente hay algo más que un acierto casual, fruto de la enorme facilidad y seducción que despliega este estudio con sus trabajos. Sejima, de nuevo hermética como hace doce años, tras uno de sus largos, larguísimos, silencios, como si se tratase de una versión rediviva del Peter Sellers de Bienvenido Mr Chance, dejó a todo el mundo sumido una vez más en la duda al pronunciar su sentencia: "Quizás sea demasiado simple". -

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En venta la Casa Kaufmann, referente arquitectónico


La casa Christie's subastará el inmueble, de Richard Neutra, por unos 15 millones de dólares

EFE - Nueva York - 01/11/2007

La casa Christie's subastará el próximo 13 de mayo en Nueva York la mítica Casa Kaufmann, de Richard Neutra, una de las obras maestras de la arquitectura modernista residencial, que se podría adjudicar por entre 15 y 25 millones de dólares.

Diseñada en 1946 por el arquitecto Richard Neutra, la vivienda -el ejemplo más importante de ese tipo de arquitectura en Estados Unidos aún en manos privadas- se encuentra en Palm Springs, California, y, aunque ha sido reformada por sus sucesivos dueños, los actuales decidieron recuperar su diseño original.

Para ello, en 1993 encargaron un proceso de recuperación que duró más de cinco años en el que trabajó el despacho de arquitectura de Santa Mónica Marmol & Radziner y que es pionero por las técnicas utilizadas.

Alumno de Lloy Wright

Nacido en Viena, Richard Neutra emigró a Estados Unidos en 1923, donde trabajó para el estudio Frank Lloyd Wright, antes de establecerse por su cuenta.

La también conocida como 'Desert House', la vivienda que será subastada se ha considerado como un gran logro de la arquitectura contemporánea y fue encargada por Edgar Kaufmann, el mismo que pidió al estudio Frank Lloyd Wrigh la construcción de la famosa 'Casa Cascada' (Falling Water).

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El síndrome Calatrava

JULIO Á. MÁÑEZ 01/11/2007

Es muy posible que los habitantes de Bilbao huyeran despavoridos si de pronto su ciudad se viera inundada de las placas de titanio que cubren la fachada de su más emblemático museo, porque lo que está bien está bien y lo que no, sobrepasa todas las medidas. Tener en el saloncito de casa una copia de tercera mano de un Andy Warhol dudoso puede mitigar una tediosa velada entre los comensales de la cena del viernes, pero abusar de esa clase de iconos puede llevar a una desesperación rayana en la locura irreversible que termina en ingestas masivas de valium o en el asesinato de la señora de la casa.

Aquí, por lo que puede saberse, que es más de lo que se dice y menos de lo que se sabe, la señora de la casa es Rita Barberá, fielmente acompañada de un Francisco Camps cada vez más encantado de haberse conocido. Dos personajes de fotonovela de los noventa que se han ido alzando con el santo y la limosna hasta ocupar muy graves y distinguidas responsabilidades políticas, con el apoyo de un arzobispo que ya es cardenal por su meritoria escenografía de cuando la visita del pobre Ratzinger a nuestra ciudad. Una visita a lo grande, como corresponde a una ciudad que quiere ser grande entre las grandes y dedica todos sus esfuerzos a construir algo así como enormes escenografías duraderas y algo ajenas a la austeridad estética y a la calidad en su construcción.

Desde las vías del tren de cercanías, en el tramo comprendido entre la Font de Sant Lluís y El Cabanyal, la vista resulta incomparable para el viajero en movimiento. Toneladas de cemento para levantar un conjunto de grotescos edificios que vienen a resultar lo más parecido a una maqueta adolescente confeccionada a partir de tebeos dudosamente futuristas. Un Calatrava o dos puerta con puerta ya es lo bastante pintoresco para resultar llamativo, resultón incluso, pero cuarenta moles vestidas de blanco rebosando organicismo de manual por todos sus poros es algo que puede lastimar para siempre la mirada de cualquiera, sobre todo cuando coexisten con montañas de contenedores en el reposo perpetuo de vertederos ilegales.

Visto el conjunto Calatrava desde ese lugar, donde la ciudad pierde su nombre y quedan restos de antiguas sendas de acequias frecuentadas por prostitutas, el viajero se pregunta si las autoridades han pegado dos ciudades distintas para ilustración contrastada de los visitantes ocasionales o si alguien ha perdido la razón en la prosa de una arquitectura de pretensiones grandiosas que se queda en discurso de la nada al tiempo que supone una agresión notable al entorno que con tanta resignación la acoge. Lo cierto es que parece una miniciudad de pesadilla plantada como falla gigantesca en medio de un paisaje taciturno y como abandonado, que no tiene otro remedio que la huida ante el temible resplandor de las construcciones que lo cercan.

Cuando el tren sale del túnel de El Cabanyal, el viajero despeja la vista con algunas extensiones de huerta, ermitas, algún que otro campanario de un pueblo tal vez armonioso todavía, los intervalos de unas playas siempre interrumpidas. Pero le espera el regreso, y por la noche quizás es más temible la visión del monstruo encendido, ese derroche de ingenio y gracia tanto más abrumador cuanto más iluminados sus tentáculos.

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Activismo contemporáneo

JOSEP MARIA MONTANER 01/11/2007

Promovida por la Municipal Art Society y financiada por la Rockefeller Foundation, el pasado 25 de septiembre se abrió en Nueva York una exposición en homenaje a Jane Jacobs (1916-2006), autora de libros de economía, ecología y urbanismo, famosa por Muerte y vida de las grandes ciudades americanas (1961), poniendo énfasis en la Jacobs activista, quien, por ser mujer y no formar parte de la élite planificadora, sufrió el rechazo de políticos, técnicos y académicos. Presente en luchas urbanas de Norteamérica y Canadá (en 1968 se trasladó a Toronto, en protesta por la Guerra de Vietnam), a veces detenida por sus acciones pacíficas -criticando un parque, oponiéndose a la demolición de un edificio histórico-, Jacobs ha inspirando a nuevos grupos como Nos quedamos, los latinos de UPROSE, NAG (Neighbors Against Garbage) y OWN (Organization of Waterfront Neighborhoods).

Jacobs se convirtió en la contrafigura del poderoso Robert Moses, denominado "el zar", representante del despotismo de los urbanistas que no tienen en cuenta a la gente, quien llegó a concentrar el máximo poder como arquitecto municipal de Nueva York. Una de las luchas más señaladas que encabezó Jacobs fue oponerse en 1962 a la Lower Manhattan Expressway, autopistas y nudos que Moses proponía y que lograron detenerse, manteniéndose a salvo el West Village. También en Barcelona tuvimos durante el "porciolismo" proyectos semejantes, como la Via O en Gràcia o como la vía rápida que hubiera machacado la Rambla y que, afortunadamente, tampoco se realizaron.

La exposición Jane Jacobs and the future of New York explica los cuatro principios que aplicó para detectar la vitalidad o enfermedad de las ciudades: mezcla de usos, calles frecuentadas, edificios variados y densidad suficiente, es decir, lo que aporta calidad de vida, seguridad y solidaridad. Se avisa a la ciudadanía que debe estar alerta y ser activa en la defensa de lo urbano, y se aportan herramientas a los visitantes para que observen, se informen, interpreten críticamente, se reúnan, participen y comuniquen, defendiendo las cualidades de sus barrios y reclamando lo que se debe mejorar. Curiosa llamada casi oficial en defensa del activismo ciudadano que, con el lema la ciudad eres tú, sugiere explícitamente la asociación, participación y acción.

Entre la literatura neoyorkina abundan llamadas a contrapuntar el peso de las grandes corporaciones y habitantes ricos. En el libro colectivo The Suburbanization of New York (2007) autores como Marshall Berman, Lucy Lippard y Michael Sorkin denuncian que se ha convertido en "una gran tienda", el comercio ha triunfado sobre la comunidad y el auge de la inversión inmobiliaria ha llevado al declive de la ciudad industrial. Y la revista Time Out de finales de septiembre se preguntó "¿Ha perdido Manhattan su alma?" y analizó la "gentrification" de los barrios más característicos, midiéndolos con tres valores que resumen los principios de Jacobs (buenas calles, mezcla de gentes y edificios variados de tamaño medio) y añadiendo tres, sintomáticos del momento actual: dos negativos -la presión de los llamados "asesinos del comercio tradicional", es decir, las cadenas internacionales, y lo que Jacobs denominó "exceso de éxito", que origina el encarecimiento de los barrios- y uno positivo, si el barrio mantiene sus valores genuinos.

Este llamado a tomar conciencia de que la ciudad comunitaria, local y de la mezcla está en peligro es un referente para todas las ciudades. En cada una de ellas se libran pugnas similares entre los intereses de los operadores de la globalización neoliberal, que proponen la privatización y tematización de las ciudades, expanden arquitectura genérica que borra memoria y preexistencias, y ocasionan el encarecimiento de las viviendas, destruyendo las redes sociales y de trabajo existentes y, cada barrio, con sus habitantes y características, que luchan por la calidad de vida. Y es muy sintomático que los mismos responsables de la gran manzana reclamen a sus habitantes que estén atentos y luchen por una ciudad de la gente, conscientes de que si no cuentan con la participación crítica de su ciudadanía, la ciudad va a degenerar y se va a convertir en un monstruo contra natura que no acoge sino que excluye.

Por ello es tan relevante que Nueva York ponga hoy a la urbanista y activista Jane Jacobs como modelo, con una exposición que muestra la formación de una nueva generación de jóvenes líderes vecinales en barrios como Brooklyn, el Bronx y Queens, destacando realizaciones como la High Line, obra de los arquitectos Diller y Scofidio, con los equipos Field Operations y Renfro, un éxito de los vecinos del sur de Manhattan que han conseguido transformar una vieja línea de tren elevada en un parque lineal. Luchas para mejorar sus barrios y para no ser expulsados similares a las que en Barcelona han librado los habitantes de las casas baratas de Bon Pastor, que mantienen los vecinos del Pla Caufec, el Poble Nou, Ciutat Vella y la Barceloneta, y que el 20 de octubre se reunieron en el Forat de la Vergonya para coordinar sus acciones.

Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de la UPC.

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'Es polígon' de Maó

ORIOL BOHIGAS 31/10/2007

La frecuente discusión sobre el futuro -deseable o amenazante- de nuestras ciudades suele plantearse desde puntos de vista tan dispersos que acaba perdiéndose en generalidades vagas escasamente comprometidas. Desde cualquier bando se afirman términos como humanización, cohesión social, identidad, legibilidad, etcétera, que, según el significado que se les atribuya, sirven para vaticinar o para proponer futuros urbanos bastante distintos y, a menudo, contradictorios. Pero hay algunos términos más específicos y menos abstractos que cuando aparecen ya implican la referencia a un modelo de ciudad de manera más precisa y programática. Por ejemplo, la defensa de la compacidad formal y de la superposición de funciones y contenidos. Estas dos condiciones no son tan abstractas y se presentan como la base del legado histórico de la ciudad europea y uno de los puntos de partida teóricos para los que todavía creemos en la supervivencia de sus valores sociales y culturales: los que -ya un poco desengañados ante el cúmulo de desastres irreparables de los últimos 50 años- quisiéramos que la ciudad creciera y se implantara sin suburbios ni periferias (es decir, con continuidad y compacidad formal en cierta manera homogénea e igualitaria) y también sin guetos monofuncionales de cualquier especie (es decir, con una equilibrada superposición de funciones, usos y capas sociales, y contenidos asimismo igualitarios). Hay que reconocer que defender estos dos principios es cada vez más difícil o, por lo menos, más desalentador porque la bárbara realidad de nuestras ciudades neoliberales al son del llamado mercado libre sigue impávidamente por caminos opuestos: suburbios diseminados sobre el paisaje rural, concentración comercial en una periferia no proyectada, vacíos urbanos sin significación, guetos sociales y funcionales. Y lo peor es que la mayoría de políticos, geógrafos, sociólogos y urbanistas parecen ya conformados con ello y buscan incluso justificaciones teóricas para la ciudad diseminada, para las áreas metropolitanas virtuales, incluso para las monstruosas concentraciones comerciales en los límites urbanos que actúan como nuevos núcleos anárquicos y como nuevos factores de desertización de los viejos centros.

Pero los males van en aumento. Después de más de medio siglo de ocupación desordenada -y especulativa- de terrenos no urbanizables ha aparecido un nuevo monstruo que es el suburbio que usurpa funciones centrales, es decir, áreas que no tienen ningún valor ni ofrecen ningún servicio urbano, pero que acaban absorbiendo todas las funciones no residenciales -o, por lo menos, las de atracción más cotidiana- y convirtiéndose en un gueto de la compraventa. Este nuevo monstruo se suele llamar polígono industrial, un nombre que da grima, con dos palabras esencialmente antiurbanas. Llamar polígono a un trozo de ciudad y conferirle exclusivamente la función industrial son dos errores y, además, dos mentiras. La mayoría de ciudades medianas de Cataluña presumen hoy de su polígono industrial, al que se han desplazado las actividades más potentes, apoyadas por la insana promiscuidad de los nuevos aparcamientos: L'Empordà, el Camp de Tarragona, el Vallès, las comarcas leridanas, etcétera. Cada ciudad tiene su polígono con unos espacios públicos deleznables -calles-carretera y carreteras-calle- y con una arquitectura contrahecha con la pobreza ambiental de lo que se considera industrial sin serlo. Una suma de desperdicios suburbiales sin ningún signo de identificación urbana en los que se acumulan media docena de centros comerciales y supermercados, muchas exhibiciones apabullantes de venta de muebles y automóviles, ferreterías y droguerías, clubes de alterne, oficinas de correos, fábricas de bibelots, restaurantes vergonzantes y agencias inmobiliarias. Es decir, todas las funciones que corresponden al centro de la ciudad pero en un lugar sin estructura urbana. Un no lugar abominable.

Este verano he vivido un par de semanas en una de las ciudades más afectadas negativamente por su polígono: Maó. Es polígon, como lo llaman, es casi la única referencia comercial de la ciudad y es el peor paisaje y la peor condición para la convivencia y la cultura. Los viejos suburbios y las viejas periferias eran horribles pero, por lo menos, se organizaban en la prolongación de las calles existentes, en las rudimentarias plazas de los cruces viales y en la pervivencia de algunas identidades históricas. Pero ahora el suburbio-monstruo, es polígon, está inhumanamente desconectado, sin referencias urbanas, sin ninguna posibilidad de que algún día se integre a la continuidad urbana y a sus significaciones. Los grandes edificios prefabricados de planta baja con estructuras de urgencia y materiales dispuestos a soportar grandes rótulos de propaganda desvirtúan cualquier referencia civilizada. Lo que en la periferia tradicional podía incluso aceptarse como gesto pintoresco en el que se mezclaban desconcertadamente funciones diversas, incluso las residenciales -por más residuales que fueran-, ahora es un desierto de asfalto con árboles agonizantes y aceras resquebrajadas, sin ni siquiera un signo de urbanidad. El suburbio ha pasado a ser un monstruo frankensteniano en el que cada pieza comercial autónoma, insolidaria, no logra participar en la composición de un conjunto urbano. El suburbio ha vencido, convirtiéndose en un monstruo.

Oriol Bohigas es arquitecto

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La Casa Amatller se hace el 'lifting'

Los trabajos ocultarán la famosa casa modernista durante nueve meses

JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS - Barcelona - 30/10/2007

En los próximos meses, una de las fotos más buscadas por los turistas que visitan Barcelona será imposible. Una de las tres casas que configuran la famosa manzana de la discordia, en el paseo de Gràcia entre las calles de Aragó y Consell de Cent, se está haciendo un lifting en la fachada y permanecerá cubierta por un andamio y su correspondiente lona durante unos nueve meses. Es la Casa Amatller, edificio que ocupa el número 41 del paseo y que debe su forma actual a la reforma que Puig i Cadafalch realizó en 1900 a una vivienda ya existente para el industrial chocolatero, fotógrafo y coleccionista Antoni Amatller.

El paso del tiempo y la climatología han afectado a esta fachada, que conjuga elementos de inspiración medieval, como las barandas y las ventanas, con otros posteriores, como los esgrafiados o el remate escalonado. Es el caso de las grúas de hierro forjado con forma de dragón realizadas por Manuel Ballarín en las que las condiciones atmosféricas, sobre todo la filtración de agua, han alterado su fijación y han producido grietas en parte del revestimiento cerámico que las rodea por lo que, en algunos casos, tendrá que ser sustituido por réplicas nuevas.

También será revisado el original remate escalonado que corona el edificio, y que permitió a Puig i Cadafalch ocultar el estudio fotográfico que construyó sobre la azotea del edificio para Amatller, pues las enormes chavetas de hierro que lo sujetan presentan algún tipo de alteración. Santiago Alcolea, director del Instituto de Arte Hispánico, entidad propietaria del edificio, explica: "Se trata de una labor de conservación preventiva propia de un edificio que ha cumplido los 100 años. La colocación del andamio permitirá concretar cuáles son las áreas y los elementos en los que hay que intervenir".

Los trabajos -financiados por los propietarios de la casa con la ayuda de una subvención del Departamento de Obras Públicas y la aportación de la marca que lucirá en la gran lona publicitaria- también prevén restaurar los esgrafiados del cuerpo superior del edificio, ya que en la última intervención realizada en los años noventa se empleó en esta zona arena de un calibre mayor que el original.

El hecho de que Amatller fuera un gran aficionado a la fotografía ha permitido conocer todos los elementos originales de esta casa, algunos de los cuales han desaparecido a lo largo de los años. Entre ellos figuran las artísticas celosías que a modo de persianas cubrían las ventanas en los cuatro pisos del inmueble. Está previsto que vuelvan a ser colocadas de nuevo, tras sanear las maderas exteriores, en un intento de que la casa recupere su aspecto original.

La Casa Amatller fue concebida como un conjunto diverso de estilos y de materiales, algo que plantea numerosos problemas a todo aquel que tenga que intervenir en su restauración. La planta baja está tratada como un gran zócalo de piedra, las plantas primera a cuarta están resueltas como un paramento plano recubierto de esgrafiados (donde se repite un solo motivo inspirado en un encaje antiguo) del que sobresalen los elementos que enmarcan las ventanas, el balcón corrido y la tribuna, realizados en piedra trabajada. El remate escalonado está revestido de cerámica vidriada con relieves y reflejos metálicos.

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El precio de Calatrava

29/10/2007

Desde finales de los años ochenta hasta hace unos meses, casi todas las ciudades importantes deseaban tener "un calatrava, se tratara de un palacio de congresos, un auditorio, un rascacielos o incluso una modesta pasarela. Ahora su nombre se asocia a polémicas y pleitos como los que tiene con los ayuntamientos de Valencia, por las filtraciones que han anegado el Palau de les Arts, y con el de Bilbao, al que el arquitecto demandó por supuesta vulneración de la Ley de Propiedad Intelectual.

Calatrava realiza una arquitectura espectacular y fotogénica, propicia para los folletos turísticos y la promoción de una ciudad a través del universo de la imagen. La contraprestación de esta propaganda visual es el precio abusivo de las obras y su muy relativa consistencia interior. Son obras para ver más que para habitar o transitar. Así ha ocurrido con el aeropuerto de Bilbao, que representa la figura de una paloma, asociada al gozo de volar pero tan escasamente funcional que las reformas no acaban nunca. Calatrava esculpe más que construye. Sus obras lucen en el panorama de una ciudad pero, por ejemplo, hacen resbalar a los peatones en el puente bilbaíno de Zubí Zuri o los empapan hasta las rodillas en el Palau de les Arts valenciano.

Vértebras, curvaturas, alabeados, torsiones, efectismos premeditados, llevan a que los presupuestos se dupliquen o tripliquen en un ejercicio que se expone apolíneamente para la foto y no para la función. En Suecia, Calatrava es el autor del edificio más alto y costoso de la nación. El Turning Torso inaugurado en 2005 en Mälmo, con 54 pisos y 147 viviendas de lujo en nueve cubos rotatorios donde un penthouse de 230 metros cuadrados cuesta cerca de 1.600.000 euros. Algo por el estilo se está levantado en la torre 80 South Street de Nueva York, cuya inauguración está prevista para finales de este año, y en donde los amplios apartamentos rondarán el precio de 24 millones de euros.

Su obra es cara, antifuncional, vistosa, fotogénica. La ciudad que desee poseer un calatrava sabrá a qué atenerse y no debiera quejarse luego. El beneficio de su plasmación en imágenes se corresponde con el perjuicio de sus precios y su inconfortabilidad en la vida real.

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Frank Gehry: I like Swedish architecture

Published: 2nd November 2007 18:20 CET
Online: http://www.thelocal.se/8988/

Frank Gehry, the architect behind world-famous buildings such as the Guggenheim Museum in Bilbao, has joined the debate about the future of Swedish architecture, following an article published last week in The Local.

In the article, architect Rahel Belatchew Lerdell, who has designed Kungsbroskrapan, a proposed skyscraper intended for the city centre, argues that Stockholm needs to rediscover a more daring architectural style. She quoted Gehry, who had described Sweden as "a country that will never create architecture of any significance. You have a society in which nothing can be built to stick out."

After reading Belatchew Lerdell's article, Gehry got in touch with The Local to put the record straight.

"Indeed my quote about Swedish architecture seemed very arrogant and I apologize for it," he wrote. But, he said: "I don't think I said it in an arrogant tone."

"I, of course, know the work of [Swedish architects] Asplund and Lewerentz and I enjoy very much coming to Stockholm - your culture is extraordinary and beautiful.

"It’s kind of like Canada now, there seems not to be a constituency for new architecture like there is in Europe and the U.S. I was just wondering out loud about your social patterns in which you tend to be like the Canada I come from and love.

"There is more of a community identity rather than an individual identity. I was raised on that and share in that. But it does raise the question - can architecture evolve out of that? There are examples of it certainly, such as the Greek islands, where there is a consensus that led to a style that was strong and beautiful," Gehry wrote.

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DUBAÏ • Identité : Créer un tout avec des fragments

Pour l’architecte néerlandais Rem Koolhaas, l’émirat est un carrefour innovant entre monde arabe et Occident.
Je travaille dans la région du Golfe (au Qatar et au Koweït, ainsi que dans les Emirats arabes unis, à Dubaï et Ras Al-Khaimah). A Dubaï, je participe à la construction de deux immeubles pour Porsche Design sur la Business Bay, qui seront terminés dans deux ans. Ma façon de travailler consiste à comprendre le lieu avant d’intervenir. Je me penche sur son histoire parce qu’elle peut souvent s’avérer utile. J’ai longtemps été fasciné par l’évolution des villes. La chaire que j’occupe à Harvard traite essentiellement de la compréhension de ce qui se passe quand les villes s’étendent. En Chine et dans la région du Golfe, ces dernières se développent à une vitesse sans précédent. Cette croissance est fondée sur des structures comme le gratte-ciel, qui, bien qu’existant depuis un certain temps, a subi des transformations du fait de la rapidité de sa construction.
Al-Jazira en est une illustration intéressante. La télévision est un outil inventé en Amérique, mais personne n’ira nier qu’Al-Jazira est arabe, que son message est arabe et conforme aux valeurs arabes. Il en va de même de l’architecture. Une fois habitée ou façonnée par les conditions locales, elle en acquiert le caractère. Dubaï a-t-elle un style à part ? Cela dépend. Selon moi, la partie moderne a un style, tout comme l’ancienne. Les vieux quartiers de Dubaï sont très jolis (ici, on entend par “vieux” les années 1950 et 1960), caractéristiques et uniques. Dubaï n’est pas tant obsédée par l’architecture en tant que telle que par l’argent, donc l’immobilier, et par conséquent l’architecture. Telle est l’histoire de Dubaï jusqu’à présent. Par ailleurs, bien des voix se font entendre pour réclamer la création d’infrastructures qui seraient les parties d’un tout plutôt qu’une succession de fragments. On a l’impression qu’une volonté est à l’œuvre en ce sens. On a également le sentiment que le gouvernement devrait se pencher sur des questions comme les transports, les infrastructures, la culture et les éléments plus traditionnels de la ville. Cette dernière a été le théâtre d’une ruée si incroyable que des éléments indissociables de la création d’une ville lui sont aujourd’hui imposés. Il est extrêmement difficile de dire que Dubaï traverse une crise identitaire, parce qu’il faudrait aussitôt demander quel quartier cela concerne en particulier. Dubaï est comme un laboratoire où l’on fait des découvertes. Parfois, on aboutit à des impasses. Il faut alors abandonner et s’engager dans de nouvelles recherches. J’envisage tout cela avec optimisme. Les gens ont compris que la planification a été insuffisante par le passé, et des mesures sont prises pour rectifier cette situation.
J’ai travaillé en Chine pour la première fois il y a dix ans. A l’époque, la forme locale d’architecture était très standardisée et “non créative”. Dix ans plus tard, on assiste à un développement incroyable. Les architectes chinois sont aujourd’hui au même niveau que leurs collègues à travers le monde. Il est certain que Dubaï connaîtra le même phénomène. Dans les Emirats arabes unis, chaque ville, je pense, cherche à se définir en opposition aux autres. Par exemple, Ras Al-Khaimah ne veut pas devenir comme Dubaï et propose donc quelque chose d’ostensiblement différent. La beauté de ce système tient au fait que les relations internes dans les émirats favorisent l’avènement d’un éventail de choses spécifiques à chacune des villes.
Dubaï est un amalgame de nouveauté, d’intelligence et de respect du passé. C’est une hybridation d’initiatives arabes et étrangères. La situation permet de tenter des expériences sur des thèmes divers. La substance, elle, est déjà là. Il ne reste plus qu’à se poser la question de sa transformation en une véritable ville. Les architectes locaux s’efforcent avec ferveur de tenir compte des traditions. Les architectes occidentaux suivent quant à eux une esthétique quasi islamique pour parer leurs travaux d’un aspect musulman, ce que je trouve très gênant. Je pense que beaucoup de ces édifices ne vivront pas longtemps. Il faut comprendre que l’architecture d’aujourd’hui n’a plus la même vocation à l’éternité qu’autrefois.
Nous sommes tous confrontés à la mondialisation. Le Moyen-Orient continuera de préserver ses valeurs essentielles, tout en offrant de nouvelles tendances. Les talents locaux sont en pleine éclosion dans les Emirats. Je ne suis pas apte à juger la qualité de la formation dispensée ici, mais, je le sens, elle s’améliore rapidement.

* Rem Koolhaas est un architecte de réputation mondiale, fondateur du Bureau d’architecture métropolitaine, aux Pays-Bas.

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Subastarán la Casa Kaufmann de Richard Neutra

Prevén que la venta de la vivienda considerada como una de las obras maestras de la arquitectura modernista residencial se podría adjudicar por entre 15 y 25 millones de dólares

EFE
El Universal
Nueva York
Jueves 01 de noviembre de 2007
09:39 La casa Christie`s subastará el próximo 13 de mayo en Nueva York la mítica "Casa Kaufmann", de Richard Neutra, una de las obras maestras de la arquitectura modernista residencial, que se podría adjudicar por entre 15 y 25 millones de dólares.

Diseñada en 1946 por el arquitecto Richard Neutra, la vivienda -el ejemplo más importante de ese tipo de arquitectura en Estados Unidos aún en manos privadas- se encuentra en Palm Springs, California, y, aunque ha sido reformada por sus sucesivos dueños, los actuales decidieron recuperar su diseño original.

Para ello, en 1993 encargaron un proceso de recuperación que llevó más de cinco años en el que trabajó el despacho de arquitectura de Santa Mónica Marmol & Radziner y que es pionero por las técnicas utilizadas.

Nacido en Viena, Richard Neutra emigró a Estados Unidos en 1923, donde trabajó para el estudio Frank Lloyd Wrigh, antes de establecerse por su cuenta.

La también conocida como `Desert House`, la vivienda que será subastada se ha considerado como un gran logro de la arquitectura contemporánea y fue encargada por Edgar Kaufmann, el mismo que pidió al estudio Frank Lloyd Wrigh la construcción de la famosa `Casa Cascada` (Falling Water).
mzr

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jueves, noviembre 01, 2007

10th Arquine International Architecture Competition

10th Arquine International Architecture Competition

Thirty years on from the publication of Delirious New York, Rem Koolhaas’s manifesto celebrating congestion culture, at the peak of the high building craze in most of the world, and moving on from post 9-11 panic, Arquine announces its 10th International Competition, proposing the design of two skyscrapers, with 100 floors each, to celebrate the bicentenary of Mexico’s independence in 2010.
The challenge of imagining a new function for the skyscraper (beyond phallic-formal exhibitionism) invites us to enrich the controversy over the leap in urban scale as a means to the Mexican capital’s necessary densification.
The project consists in setting each tower in two strategic areas of Mexico City: the Azcapotzalco Technology Park and the Xochimilco Ecology Park, establishing a dialectic between content and void; between built object and urban landscape.
The competition invites you to embark on the projects with two relevant discourses in mind: ecology and technology, true paradigms of early 21st-century culture. The towers should favour mixed uses (permanent or temporary housing, offices, workshops, businesses, etc.) and blur the limits between the public and private domains.

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Arquitectura para los récords



Por Ximena Orozco
Publicado: 16:40 30 de octubre de 2007


Hasta hace unos años, el deporte mexicano de alto rendimiento no estaba en forma. Nuestro país no contaba con instalaciones para desarrollar a los entrenadores de este nivel. En tanto, de 2001 a 2006 los proyectos de infraestructura deportiva fueron redireccionados hacia la remodelación y rehabilitación de instalaciones ya existentes.

Así es como surge el IDDEAC, edificio realizado por el despacho Diseñare, dirigido por el arquitecto Diego Fernández de Castro, para capacitar y actualizar entrenadores de alto rendimiento.

La institución permitirá mejorar la preparación de los deportistas de alta competencia, así como crear un espacio que promueva la generación y difusión de conocimientos y estadísticas en este ámbito. Consta de cuatro plantas donde se distribuyen 3,100 m² de construcción. Cuenta con una unidad administrativa que alberga la dirección, una sala de juntas, área de secretarias y tres privados, además de la sala de espera, recepción y elevador. Los servicios incluyen una cocina y un comedor formal con capacidad para 80 personas, núcleos sanitarios, entre otras comodidades.

Por su vocación didáctica, se le dotó con tres salones de computación, biblioteca y videoteca, papelería y tres terrazas semicubiertas por una techumbre curva que permiten la dispersión y esparcimiento de los estudiantes. También cuenta con tres aulas con capacidad para 30 personas cada una, divididas por un muro móvil —lo cual permite unirlas para triplicar sus capacidades iniciales—, además de un laboratorio en donde se realizan pruebas de esfuerzo físico. A manera de internado, el tercer y cuarto niveles ofrecen 12 habitaciones dobles con baño, de las cuales una está equipada para personas con capacidades distintas. Entregadas con mobiliario y equipo, se consideran como alojamientos de nivel 4 estrellas.

Los arquitectos Diego Fernández de Castro y David Muñoz llevaron a cabo el diseño y construcción, y el ingeniero Mauricio Osorio Villaseñor fue responsable del cálculo estructural.

El inicio de la aventura
El profesor Nelson Vargas Basáñez —entonces director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) en su gestión 2001-2006— contacta a Fernández de Castro para proponerle el proyecto.

En la primera reunión que sostuvieron junto con el teniente coronel Alonso Pérez, presidente de la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme), se estableció como lineamiento inicial del proyecto rescatar un predio que constaba de tres estructuras independientes, en ese entones ocupado por una corporación de la policía bancaria y comercial.

“Estaban en ruinas y mal mantenidas —comenta Fernández—. La primera tenía tres niveles, la segunda dos y la tercera uno. La idea central fue unirlas, a través de una nueva fachada, un sistema de rampas exteriores y una techumbre que reforzara el efecto de unión entre estas tres estructuras creando la impresión de un solo edificio”. El programa arquitectónico fue propuesto por Diseñare, ya que los lineamientos eran sumamente escuetos.

Una de las palabras clave en esa primera aproximación y la cual les ayudó a definir el proyecto, era que las instalaciones estarían al servicio de todas las federaciones deportivas del país, entre de las cuales se encuentran las de deportistas con capacidades diferentes. “Por ello incluimos el sistema de rampas con el que se puede acceder a todas las áreas del edificio”, precisa Fernández. Algo desatacable es que debían entregar el edificio en un lapso de 120 días, por lo cual el diseño y construcción fueron realizados prácticamente a la par.

El cuerpo toma forma
La primera fase consistió en analizar el terreno y hacer un sondeo inicial ya que no contaban con planos arquitectónicos ni estructurales, ni con un levantamiento topográfico de las estructuras existentes que habían de usar en su totalidad como parte del proyecto. “Se rascaba la cimentación y le sacábamos una foto, y así era como determinábamos el estado de la estructura, el diámetro de las varillas y las medidas de la cimentación...mientras pedíamos pruebas de laboratorio, trabajábamos el proyecto en la oficina y al mismo tiempo ya estábamos en obra”, explica Fernández.

No sabían prácticamente nada acerca de la condición de la estructura existente, excepto que había sido construida después del terremoto de 1985, con lo cual se aseguraban que había sido diseñada de acuerdo con las nuevas normas de construcción. Por ello, pudieron aprovecharla para sostener el sistema de rampas exteriores. “Diseñamos esas rampas siguiendo el concepto de ligereza, fluidez y transparencia de todo el edificio”, explica el arquitecto David Muñoz.

Para disminur la carga en la estructura usaron rejilla electrosoldada Irving y vigas de metal en el diseño. “No tuvimos que añadir volumen ni reforzar la estructura existente y buscamos que las conexiones fueran lo más sencillas posible”, comenta el ingeniero Mauricio Osorio, responsable del diseño estructural.

La ola
La techumbre curva es el elemento dominante en el diseño del IDDEAC y surgió ante la escasa superficie para incluir y proteger tres áreas de convivencia sin sacrificar su vista hacia las áreas verdes. La estructura metálica de la cubierta fue un reto más a resolver: “Hubo muchas limitaciones en cuanto a maniobrabilidad, sólo nos permitían usar el estacionamiento y en ciertos horarios, comenta Osorio.

Trazaron el diseño de los soportes en el pavimento de éste para después colocar los tubos sobre las marcas, y soldarlos. El diseño es una “Y” en donde cada tramo tiene distinta posición; cada brazo tiene tres piezas, más el elemento vertical. Se usó lámina metálica delgada para formar el techo en sí, y se dejaron franjas sólo con acrílico transparente.

Un rostro propio
En el edificio predomina el cristal en fachadas, mismo que fue modulado cuidando disimular las leves pero importantes diferencias entre los edificios, “Los entre-ejes no correspondían unos con otros, así que resolvimos la modulación sobre la base de lo que teníamos para que pasara desapercibida”, detalla Muñoz.

Diseñaron esta fachada buscando generar un elemento sorpresa de identificación al agregar en gran formato las siglas IDDEAC, efecto que lograron con pantallas añadidas al cristal. El objetivo era que no fuera tan obvio y que se descubriera después de apreciar el edificio unos instantes. La fachada integral deja entrever el color verde limón que destaca en los pasillos de las aulas del segundo nivel, así como de las habitaciones superiores, mismas que pudieron ser añadidas gracias a la remoción de una gran cantidad de material de relleno de la azotea para, posteriormente, construir muros con panel de poliestireno. “Utilizamos elementos prefabricados para poder acelerar la obra, tratamos de que hubiera el mínimo de albañilería”, explica Fernández.

El edificio fue entregado el 24 de abril del 2006 e inaugurado el 3 de mayo siguiente. Constituye no sólo una obra con valor estético y funcional, sino el ejemplo de un proyecto realizado por un equipo talentoso, organizado y, antes que nada, determinado a sacar adelante un reto, en el tiempo requerido y con resultados sobresalientes.
De ahí que la libertad expresiva que consiguieron en esta obra sea una analogía directa con el deporte. Estilizada, robusta, producto de la dedicación y con un dinamismo fraguado en la exigencia, el Instituto exhibe una gran personalidad.

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