Dos arquitectos españoles proyectan la Torre Biónica, una utopía de 1.228 metros
JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 29/10/2007
¿Hará un frío tan insoportable en el piso 300 que no dejará disfrutar las vistas? A unos 1.000 metros de altura, ¿cómo cambian las escalas? ¿Qué tamaño adquieren los coches, la gente, la calle, los árboles, los parques? ¿Aguantaría cualquier temperamento templado reuniones de comunidad en una casa con 100.000 vecinos? Serán preguntas que deberán hacerse en un futuro los habitantes de las ciudades verticales, las hijas mayores de los rascacielos, las amantes, entre pecaminosas y sugerentes, que habitan hoy la imaginación de muchos arquitectos de todo el mundo y a las que los españoles no son ajenos, sino protagonistas. Es el caso de Rosa Cervera y Javier Pioz, autores del proyecto de la Torre Biónica, un mastodonte pensado para Shanghai, con 1.228 metros de altura, que se fue al traste tras la tragedia de las Torres Gemelas pero que, parece, no ha muerto definitivamente.
Dos exposiciones organizadas a raíz del año de España en China, previstas para enero y mayo de 2008 en Pekín y Shanghai, reactivan la utopía de una idea que quedó aparcada en 2001. Allí, en esas ciudades de crecimiento imparable, obligadas a desarrollarse hacia arriba y no horizontalmente, como ocurre en Europa, volverá a mostrarse esta posmoderna torre de Babel. Altiva, luminosa, una aldea de ciencia-ficción, con su kilómetro superado.
¿Hasta dónde se puede llegar? La verdad es que la lucha discurre metro a metro y que un salto del doble cuando la marca está en 600 parece difícil. Aun así, la Torre Biónica no es el único proyecto de estas características. En Japón también existe otro, impulsado por la empresa Takenaka Corporation, llamado La Ciudad del Cielo: más de 1.000 metros para oficinas, viviendas y usuarios variados que cada 10 plantas contaría con jardines y espacios públicos. Podría llegar a acoger a diario a 150.000 personas.
Siguen siendo utopías, sueños locos, sujetos a la audacia y a la suerte, muchas veces. Aunque, por el momento, a los ojos de Javier Pioz, resultan ilusiones posibles que han conseguido desarrollar a su alrededor toda una filosofía de la que él y su mujer y socia, Rosa Cervera, se han convertido en divulgadores: la arquitectura biónica. "Las respuestas de la arquitectura biónica son sencillas: la naturaleza lo hizo antes y lo hizo mejor", asegura Pioz.
Su obsesión por los rascacielos comenzó en Nueva York, donde se especializó en este tipo de construcciones. Allí vio que la ciencia biónica era aplicable a la arquitectura: "Es curioso, porque la ciencia biónica surgió en la antigua URSS y en Estados Unidos impulsada por la necesidad de armamento. Trata de aprender de los comportamientos naturales, del vuelo de un pájaro, como ya hizo Leonardo da Vinci, el primer biónico", explica Pioz.
Con esa sencilla visión, después desarrollada científicamente, ya ha proyectado varias cosas. "En este tiempo, después de que las autoridades chinas pararan el proyecto tras el trauma del 11 de septiembre, han ido surgiendo hijos de la Torre Biónica". Habla de un proyecto que ya está en marcha para Calcuta, en India, que será el más alto de la ciudad: dos torres de 150 metros, "el techo de India actualmente", que albergarán el Hotel Intercontinental. Son los hijos verticales, pero también los hay horizontales: "La Ciudad España, en Feng-Xiang, una población con aires latinos para la que hemos aplicado el concepto de plaza, lo más característico de la arquitectura española, para los espacios públicos y edificios oficiales". En esa zona también habrá ciudades inglesas o alemanas. La gracia está precisamente en el tópico. "Sólo nos pusieron una condición, que usáramos tejas rojas, pocas o muchas, pero que las hubiera".
Pero su gran reto sigue siendo la Torre Biónica. Hace falta imaginar mucho, comparar con cosas reales para hacerse una idea de su dimensión. La edificación se sostendría sobre una base de 260 - 160 metros, tendría 300 pisos, sería cuatro veces la Torre Eiffel. ¿Cuánto costaría? "Los cálculos son de 10.500 millones de euros, hablamos de dos millones de metros cuadrados construidos".
Shanghai parece el lugar propicio para eso. Y un coste así sólo podría ser asumido con hoteles de por medio. La población flotante de la ciudad china es el doble que la de sus habitantes normales, 15 millones de personas. "Así que la mitad de las plazas de la Torre, 50.000, serán para hotel". En total, entre hotel y vivienda, hablamos de Cuenca y Huesca juntos o de meter una ciudad del extrarradio de Madrid, como Alcobendas o Parla, en un edificio.
La necesidad del crecimiento vertical es algo evidente en las montañas de cemento que se ven en Shanghai. Su alcalde en el año 2000 así se lo dijo a Pioz. "Puede que ahora no sea necesario, pero en pocos años, habrá que construir varias", me dijo. Lo sabía bien el administrador de una ciudad en cuyo radio, que para hacernos una idea va de la Puerta del Sol hasta Villalba, a 45 kilómetros del centro de Madrid, hay 5.000 edificios de más de 100 metros.
La ciudad como referente
José María Ezquiaga, premio nacional de Urbanismo, celebra que dos españoles centren un debate en la arquitectura mundial con un proyecto, pero no tiene mucha fe en el crecimiento vertical. "Nunca un edificio puede sustituir a una ciudad", asegura Ezquiaga. "Las ciudades están hechas de heridas, de cicatrices. El artefacto más complejo de nuestra civilización se llama ciudad y estos edificios no pueden ni deben sustituirlo. No debemos perder nuestros espacios públicos, ni las calles, ni las plazas. El civismo surge de los espacios públicos", afirma.
Arquitectos más que consagrados, como Rafael Moneo, tampoco creen en estas propuestas. "Los desarrollos horizontales son mucho más cómodos en todos los aspectos de la vida. El crecimiento horizontal consume más suelo, cierto, pero es mejor vivir pegados a él. Hoy el poder económico legitima casi todo y para los empresarios tiene más ventajas ese crecimiento. Son más cómodas para ellos esas macroestructuras que crecer moderadamente y con tiempo. Se mueve todo más por impulsos financieros que por racionalidad y eso produce demasiado oportunismo".
ARQUITECTURA: PROYECTO INTERNACIONALCENTRO DE ARTE ORIENTAL PAUL ANDREU
Las salas de conciertos proyectadas por Paul Andreu reflejan las ambiciones culturales de la ciudad china.
porCHRISTOPHER HAWTHORNE. Los Angeles Times, especial para Clarín
De diferentes maneras, el resplandeciente Centro de Arte Oriental es un símbolo conveniente de la nueva China, y la forma más ambiciosa posible de ese país por entrar de lleno en la modernidad al estilo occidental. Conformado por tres salas de concierto, es un centro caro (120 millones de dólares) y más grande de lo que realmente se necesita (unos 105.000 metros cuadrados), superficie que en gran parte se pierde en los rincones de un vestíbulo oscuro como una caverna. Y como muchos de los edificios que recientemente el gobierno de China le ha encomendado a destacados arquitectos extranjeros, se anticipa ostentosamente a la necesidad de un espacio —en este caso, de un espacio de punta para la música clásica— en lugar de cubrirlo.
Sin duda el edificio ya encontró su lugar dentro de la creciente cantidad de curiosidades arquitectónicas en Shangai: nuevas construcciones hechas a escala optimista y con una iluminación espectacular, donde se juntan por igual turistas y locales a mirar boquiabiertos la energía con que esta ciudad de 16 millones de personas se está reinventando.
El centro está diseñado para que parezca una orquídea. Paul Andreu dividió el espacio interior en cinco secciones con forma de pétalo, recubiertas en paneles de vidrio, que "florecen" hacia la acera. Cada uno de los tres pétalos mayores contiene un auditorio: hay una sala con 333 butacas para música de cámara, otra para ópera con 1.020 butacas y una sala para conciertos sinfónicos con una capacidad que supera los 1.950 lugares.
El edificio fue pensado como sede de la Sinfónica de Shangai, que se fundó en 1879 y que realizó sus actuaciones durante muchos años en una gran sala de cine reacondicionada. El Centro de Arte parece diseñado tanto para cumplir una misión totémica como musical, en un una ciudad determinada a cumplir un rol en la escena cultural mundial del mismo modo que quiere competir en educación, biotecnología, turismo sofisticado; y todo lo que venga.
Por supuesto, las autoridades eligieron a Andreu especialmente por su aptitud para practicar la arquitectura osada, intensamente gráfica, que ayuda a China a declarar su nueva ambición en el inequívoco lenguaje arquitectónico. Como lo demuestra con el grandioso aeropuerto internacional de Pudong, construido en las afueras de Shangai, el detalle y la sutileza no son su fuerte. Ambos diseños son más convincentes en dos dimensiones que en tres; el Centro de Arte Oriental, por su parte, es más un cartel de neón que anuncia la presencia de una ¡gran! ¡costosa! y ¡flamante! sala de conciertos en el lugar y no lo que realmente es.
China Daily, el diario más importante del gobierno en idioma inglés, escribió la obra de Andreu como un "epicentro cultural gigante", un anfiteatro "deslumbrante" de un aspecto "elegante y moderno" y "la joya que corona a los muchos espacios de arte de Shangai". Como muchas de las críticas en materia de arquitectura publicadas en la prensa oficial de China, el elogio es más sintomático de lo que el gobierno espera del proyecto que de una apreciación crítica verdadera del producto terminado.
El centro tiene que jugar un papel urbanístico importante y a la vez simbólico. Ocupa un sitio físico al borde de una gran vía en Pudong —un distrito de Shangai que ha sido objeto de un crecimiento exponencial— y por el que pasa el tramo sur de Century Boulevard, la calle principal. Mientras que el extremo norte de Century corre flanqueada por un espacio impenetrable de torres que pueblan la punta de Pudong a lo largo del río desde el famoso Bund (malecón), la zona de los alrededores del edificio de Andreu se percibe todavía algo aletargada.
Los visitantes entran por un modesto conjunto de puertas, dispuestas en el medio de una larga pared de un andamiaje de vidrio que asienta en la base del edificio principal. Amplias escaleras de piedra conducen al vestíbulo, un espacio con cielorraso alto y una iluminación anodina y sin alfombras. Los revestimientos poco comunes de las paredes no ayudan a la sensación de dureza. Por alguna razón desafortunada, Andreu escogió revestir las paredes del exterior de cada uno de los espacios para la representación, frente al foyer, con una serie de cerámicos de porcelana curvos de varios colores. Los cerámicos están agrupados en series verticales que cuelgan en hileras, una al lado de la otra, de las paredes del foyer.
Experto en aeropuertos. Andreu también está trabajando en el Gran Teatro Nacional de Beijing, apodado "el huevo", cuyo diseño esférico ha dado mucho que hablar. Pero la mayor parte de su carrera se ha centrado en la construcción de terminales de aeropuerto: unas 50, entre las que se cuenta una sección del aeropuerto Charles de Gaulle en París, que colapsó en 2004, aunque no hay evidencias de que el diseño fuera responsable del accidente o hubiese contribuido al mismo. Es casi demasiado obvia la crítica, pero el foyer trae a la memoria la anomia impersonal de los viajes aéreos. Prueba de esa impresión es que, en la noche que fui, la Sinfónica de Shangai tocaba un programa dedicado al compositor Checo Bedrich Smetana y el único lugar donde se podía comprar algo para tomar en el intermedio eran dos ruidosas máquinas expendedoras.
Para colmo de males, al menos en esa noche fría, no parecía haber calefacción en el foyer. Esto no es extraño en China, donde los grandes edificios están calefaccionados o tienen aire acondicionado sólo cuando es muy necesario, incluso en aquellos como éste, diseñados como vitrinas para los visitantes extranjeros.
La sala de concierto principal es literalmente y arquitectónicamente más cálida, con una serie de secciones escalonadas de asientos, en madera clara. Las hermosas butacas están forradas en una tela de color borgoña, con los números en blanco. Desde mi asiento a unas veinte filas del proscenio (precio: 25 dólares) el sonido era limpio y brillante.
Como lo sugiere la larga historia de la Sinfónica de Shangai, esta es la ciudad de China que más cómodamente mezcló las influencias locales con las occidentales. Después de su legendario apogeo (al menos en términos de arquitectura europea) en la década de los años veinte y treinta, Shangai se encuentra ahora en el medio de una segunda invasión occidental, absolutamente consentida por los dirigentes del partido, con arquitectos y artistas además de especuladores de todo tipo, que todos los días llegan de a montones.
Pero el Centro de Arte de Andreu no sugiere que él esté particularmente interesado en explorar, al menos en términos arquitectónicos, lo que significa levantar un edificio como éste, en una época como ésta y en una zona de Shangai como ésta. Tampoco ha hecho un avance en el coloquio internacional sobre realizaciones de arquitectura de arte, que ha sido vital e intenso estos últimos años en lugares como las Islas Canarias, Ground Zero y el centro de Los Angeles. Su contribución, en cambio, ha sido completamente de orden pragmático: ayudar a satisfacer el apetito aparentemente sin límites de Shangai —y del gobierno chino— por lo nuevo deslumbrante, atrevido y extranjero.
Representó a México el diseño de la capilla del Seminario Menor
La búsqueda de un diseño que conjugara los valores fundamentales de la arquitectura —función, forma y ejecución— en la construcción de un templo católico fue el principal reto al que se enfrentó el arquitecto Mario Peniche López al diseñar la capilla del Seminario Menor San Felipe de Jesús.
El desafío fue superado y con creces, no sólo por el impacto visual que ofrece la capilla, sino también porque su diseño recibió el Premio Obras Cemex en las categorías Diseño de Edificación Institucional y Construcción de Edificación Institucional, el jueves 25 pasado, en Monterrey.
“En este proyecto, realizado en concreto, también se buscó que haya una relación entre el interior y el exterior, un espacio dedicado a Dios en el que se pudiera ver el cielo y las nubes, además que permitiera una excelente ventilación”, explica.
El arquitecto Peniche López señala que este premio representa una satisfacción porque el proyecto se realizó con gran esfuerzo, ya que había poco presupuesto para trabajar y lo que se hizo fue gracias a los donativos.
“Es una obra importante porque se trata de la casa de Jesús. Además, es un honor con que se distingue nuevamente a la arquitectura yucateca”, agrega.
El diseño arquitectónico de la capilla no sólo le valió dos premios, sino también ser elegida para representar a México en su categoría en la sección internacional del Premio Obras Cemex.
“En este apartado no ganamos, pero aún así es un honor haber representado al país”, abunda.
La capilla también obtuvo este año el primer sitio en la categoría Cultura de la Bienal de Arquitectura de Yucatán, que organiza el Colegio Yucateco de Arquitectos.
El arquitecto Peniche ha ganado anteriormente en dos ocasiones el galardón. En 2002, lo obtuvo en la categoría Industria, con el proyecto Empacadora Dorantes, y en 2004, en Vivienda Multifamiliar, con Casas Montes de Amé.
Moderno complejo La capilla, de estilo moderno y vanguardista, forma parte del moderno complejo arquitectónico del Seminario Menor, ubicado en el kilómetro 24 del Anillo Periférico Norte, que cuenta también con refectorio, cocina, salones de clases y habitaciones con servicio sanitario. La obra se comenzó a construir en marzo de 2005 y en enero de este año fue inaugurada y bendecida por monseñor Giuseppe Bertello, en una de sus últimas actividades como Nuncio Apostólico en México.
La capacidad de la capilla es de 450 personas sentadas.— Eric Moisés González Martín
El arquitecto Santiago Calatrava ha desarrollado hasta la fecha once grandes obras en la Comunitat Valenciana, a las que hay que añadir otros tres proyectos que están pendientes de materializarse. De todos ellos, el Palau de les Arts es, sin duda, la mayor actuación, con un coste del orden de los 330 millones de euros. Vicente Aupí, Valencia
Aunque Calatrava nunca ha hecho públicos sus honorarios, ya en los tiempos en que se inició la Ciudad de las Artes y de las Ciencias a mediados de los años 90 se reconoció en medios de la Generalitat que la cuantía ronda entre un 10% y un 11% del coste de ejecución material de cada obra. Aunque esto supone ingresos multimillonarios, no es algo exclusivo de Calatrava, ya que esos porcentajes se consideran como uno de los baremos de referencia entre los arquitectos de primera fila mundial, como Norman Foster, Jean Nouvel, Richard Rogers, Renzo Piano y otros muchos. No hay, en este aspecto, una cifra legal preestablecida, pero ese 10-11% del coste de ejecución de las obras es el que se considera más aproximado a lo que percibe la élite de la arquitectura. La primera obra de Calatrava en su tierra natal fue el puente Nou d'Octubre. Se construyó entre 1986 y 1989, por encargo de Ricard Pérez Casado cuando era alcalde, y trajo la primera polémica, porque el puente entró en servicio sin que se ejecutara todo el proyecto, ya que no se llevaron a cabo los estanques concebidos por el arquitecto e ingeniero valenciano bajo al tablero, que tenían la misión de reflejar la imagen del puente. La predilección de Calatrava por hacer del agua un espejo que realce sus creaciones ya quedó patente aquella vez. Por entonces la Generalitat, presidida por el socialista Joan Lerma, ya había iniciado los contactos con Calatrava para que participara en el diseño arquitectónico de la Ciudad de las Ciencias, actualmente denominada Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Las propuestas del arquitecto para el complejo han tenido un sinfín de etapas y cambios, pero en síntesis el proyecto original estaba compuesto por l'Hemisfèric, el Museo de las Ciencias y el pirulí, la torre de telecomunicaciones de 382 metros que nunca llegó a la vertical de Valencia porque el primer gobierno autonómico del PP, presidido por Eduardo Zaplana, se cargó el principal símbolo socialista del proyecto. Palau por pirulí Pese a que los cimientos de la torre ya se habían empezado a construir, con una inversión aproximada de 6 o 7 millones de euros en ellos, el ejecutivo de Zaplana llegó a un acuerdo con Calatrava para renunciar al pirulí y construir en su sitio el gigantesco Palau de les Arts, cuyas polémicas obras duran ya 11 años. Las obras de la torre se adjudicaron por unos 84 millones de euros, en torno a 14.000 millones de pesetas de la época. El Palau, sin embargo, ha encarecido el presupuesto inicial hasta más de 300 millones de euros. L'Hemisfèric, el edificio más sencillo de la Ciudad de las Artes, inaugurado en abril de 1998, costó unos 24 o 25 millones de euros, y el museo, al que finalmente se llamó Príncipe Felipe, otros 150 millones de euros. Cabe recordar ahora que al propio Príncipe le tocó descubrir la placa inaugural del museo antes de que las obras estuviesen terminadas y el centro se abriera al público en el año 2000, lo que en su momento motivó un evidente malestar en la Casa Real, que llegó a pedir explicaciones a la Generalitat. En el recinto de la Ciudad de las Artes, Calatrava también logró introducir l'Umbracle, el paseo ajardinado de más de 300 metros de longitud que jalona los edificios por el sur. Y previamente a todo ello, la propia Generalitat le encargó, a través de su sociedad pública Ciudad de las Artes y de las Ciencias (Cacsa), la prolongación del puente del ingeniero Fernández Ordóñez en Monteolivete, que separa l'Hemisfèric del Palau de les Arts. La «Peineta» En 1995 se inauguraron en Valencia, por otra parte, el puente de la Alameda -popularmente conocido como la «Peineta»- y la estación del metro emplazada bajo el mismo. En la actualidad, dentro del ámbito de la Ciudad de las Artes, se ejecutan las obras del puente atirantado de Serrería y el Ágora, un nuevo espacio en forma de plaza pública cubierta, cuyo destino de momento es acoger el Open de Tenis, previsto para 2009. En 2004 Calatrava anunció, con el respaldo del Consell y el ayuntamiento, varios rascacielos para viviendas y oficinas, con alturas en torno a 300 metros, dentro del recinto de la Ciudad de las Artes. De momento esta iniciativa está paralizada, pero la idea está basada en la Turning Torso de Malmo (Suecia). Debido al enorme coste que supone la torsión de las estructuras, la viabilidad económica no está clara. La Generalitat tampoco ha encontrado promotores dispuestos a asumir el proyecto. En Valencia, Calatrava tiene pendiente también el obelisco conmemorativo de la visita del Papa en el año 2006. De sus 14 obras y proyectos en la Comunitat sólo dos están fuera de Valencia. El primero es la plaza de España de Alcoi, inaugurada en 1996, también rodeada de muchas polémicas. El otro es el Espai Comercial de Castelló, que cuenta con el visto bueno del Consell y el ayuntamiento de la capital de la Plana y que por el momento sólo es un proyecto, del que se estima el coste en unos 60 millones de euros.
«La ampliación del Prado no podía resolverse con un edificio espectacular»
El arquitecto defiende su proyecto, sometido a un fuerte debate desde su puesta en marcha: «Fui consciente de su dificultad, pero no he acabado haciendo una obra poco ambiciosa»
Manuel Calderón MADRID- Días antes de su inauguración, Rafael Moneo perfila los últimos detalles de la ampliación del Prado. Parece mentira verle en el interior del claustro de los Jerónimos -o del «cubo de Moneo», como se le bautizó en los momentos más calientes de la polémica que acompañó la puesta en marcha del proyecto- ahora convertido en museo. Es la obra que más le ha desgastado, pero la que también llegó en el momento más oportuno de su carrera. Hay algo de cansancio en sus palabras, pero, a pesar de ello, insiste en impartir pedagogía y algo de calma. «El proceso del Prado ha sido largo pero también ha ayudado a digerir esta obra y a que las personas que van a usar el edificio la entiendan. No creo que el proyecto vaya a sorprender a sus futuros usuarios», dice. Nacido en Tudela (Navarra) en 1937, es nuestro arquitecto más internacional, premio Pritzker en 1996, y pocos se imaginaban que la ampliación del Prado la pudiese hacer otro que no fuera él. -Ser discreto. Es una idea en la que ha insistido desde el principio. -Es que eso tiene su importancia. La ampliación del Prado no podía resolverse con un edificio espectacular o convertirse en la expresión personal de un arquitecto. En el fondo, a mí me gustaría, y si lo hemos conseguido responderá a lo que eran mis intenciones, que el Prado redunde en beneficio del edificio de Villanueva y que este respeto a su integridad e identidad del museo no se haya desvirtuado con la ampliación, que, además, es una ampliación importante en metros cuadrados. -¿Por qué siempre se refiere a su proyecto como si no fuera parte del Museo del Prado? -No se puede decir que la ampliación es un simple añadido, o que reestructura el Prado. Pese a que la ampliación mantiene su autonomía, no se nota que está fuera del Prado. En el fondo, el hecho de que el espacio de acogida, con la perspectiva oblicua forzada que se produce entre Ruiz de Alarcón y la espalda del Prado y el hecho de que en este espacio esté tan presente el ábside de Villanueva ayuda a que nadie piense que no está en el Prado. Esta simbiosis es la que hace muy distinta esta ampliación de la de la National Gallery de Londres o de la del Louvre. Me gustaría que todo este laboriosísimo proceso haya servido para dar a la ampliación del Prado la medida justa, que eso sí que me preocupa. -Pero su obra no es tan discreta: el claustro es una obra marcadamente de Moneo. -No sé si tanto. El proyecto tiene algo muy claro, que no ha dependido de la voluntad del arquitecto, y es que el Patronato entendió que la ampliación posible exigía de los metros cuadrados del claustro de los Jerónimos, que era algo que yo había adelantado en el primer concurso que luego quedó desierto. El acceso desde la puerta de Velázquez permite introducir un eje que, sin ser ajeno a la longitudinalidad del edificio de Villanueva, coloniza este suelo y tener algo que ver con el Prado, precisamente por su condición transversal. Sobre este itinerario, que nos lleva desde la puerta de Velázquez al claustro, se suceden una serie de episodios que pueden verse como proyectos independientes: el ábside con las salas de las musas, el patio alrededor del ábside, el espacio de acogida, el auditorio, las salas de exposiciones que ya tienen que ver con el claustro... Yo veo el edificio del claustro muy en referencia al conjunto que forman la secuencia Real Academia, Iglesia de los Jerónimos, claustro. -El debate que se abrió en torno a su proyecto tuvo algunos tintes dramáticos. Llegó a decir: «Prefiero cortarle las orejas a un victorino que descabellar a un toro facilón...». Y un arquitecto le espetó: «Maestro, ¡apártese de ese toro!». ¿Tan peligrosa era la ampliación? -Era consciente de la dificultad y, sí, ha sido un proyecto muy áspero. Hubo muchos frentes de carácter totalmente distinto, incluso contradictorios. De la dificultad sí era consciente, lo que no quiere decir que haya acabado haciendo un proyecto poco ambicioso, aunque pueda parecer que para evitar el escándalo esté atemperado. -¿Cuál era el mayor riesgo? -La intervención en dos edificios delicadísimos. Delicada era la intervención en el edificio de Villanueva y difícil era dar sentido al claustro por sus limitaciones de espacio. Si a ello sumamos la presión bajo la que se produjo la puesta en marcha del proyecto, o las decisiones del Tribunal Supremo sobre si se podía actuar o no en un edificio o hasta dónde llegaba el término conservación... Ahora no nos acordamos, pero todo aquello tensó el proyecto. -¿En algún momento le afectó de manera personal? -Claro que sí me afectó. Yo tenía confianza en que estábamos proponiendo lo que había que hacer y que la gente entendiese toda la lógica de la operación. El Prado se beneficia de pasar de un lado a otro a cubierto, bajo el mismo techo. Si el Prado se hubiera ampliado en el actual Ministerio de Sanidad o en el Thyssen, como se propuso en algún momento, hubiera desvirtuado la colección. A lo mejor una solución más radical hubiese sido decir que toda la manzana de Moreto, Ruiz de Alarcón, Casado del Alisal y Bosch se tira y se construye un Prado enorme... pero si hemos tenido dificultades para usar un suelo ocioso como el del claustro, no le quiero decir qué hubiera pasado... -No se puede negar que puso mucho de su parte: aceptó una comisión formada por el Arzobispado, el Ayuntamiento, la Comunidad, el Ministerio de Cultura y el mismo Prado para introducir cambios en su proyecto. -Si se hubiese hecho el proyecto que presenté, nos estaríamos moviendo casi en la misma planta y organización. Hay cosas que han cambiado, pero para bien. Primero, el espacio de acogida que va desde la puerta de Goya al Botánico era acristalado y con un techo vidriado. Hubo gente que dijo que podía parecer una estación de ferrocarril o un centro comercial... Finalmente construimos el parterre ajardinado que ahora creo que es una de las cosas más hermosas del proyecto, pero nos ha obligado a poner pilares, una operación compleja y costosísima, algo que la gente no ve. Segundo, la fachada que envuelve el claustro era más radical, con el ladrillo como lo he empleado en el edificio de Bankinter, pero también asustaba. Suavizamos la fachada con una logia, pero de haber seguido la fachada radical, de la que a veces siento nostalgia, no se podrían haber puesto las puertas de Cristina Iglesias. Tercero, el claustro mismo iba a ser la sala de lectura, pero hubo gente a la que le pareció exagerado que se dedicara para eso; al final lo hemos convertido en una pieza más del museo. -Miguel Zugaza, director del Prado, opina que sólo usted podía haber hecho este proyecto, porque no todos los arquitectos tienen la madurez para aceptar tantas presiones. -Es verdad y a lo mejor hay que decirlo sin pudor. La satisfacción del arquitecto es la de ver lo que el conocimiento arquitectónico puede dar de sí, más que la expresión personal a través de la arquitectura. -¿En algún momento pensó retirarse? -Sabiendo que el Prado necesitaba ampliarse y teniendo confianza en mi trabajo, hubiera sentido mucho que me hubieran retirado, pero no creo que esa posibilidad estuviese en la agenda. Durante la polémica, también había mucha gente que entendía el proyecto y, después de todo, el Patronato siempre estuvo a favor, a pesar de que hubiese opiniones en contra. -Usted se presentó al primer concurso internacional que quedó desierto y luego volvió a presentarse. Parece que siempre tuvo el convencimiento de que ese proyecto lo debía ganar usted. -En el primer concurso ya apunté las propuestas que finalmente se han hecho. Aquel concurso, que fue más frustrante que doloroso, posiblemente ayudó a reflexionar al Patronato, que presidía José Antonio Fernández Ordóñez, una persona que espero que aparezca en los reconocimientos que se hagan estos días. Puede que sin haber estado José Antonio, esto no se hubiese hecho. -Su proyecto del Kursaal también recibió muchas críticas. ¿No cree que se está construyendo muy al límite? -Las circunstacias son muy distintas a las que se daban en la arquitectura de las vanguardias de entreguerras. Hoy el arquitecto tiene más medios para representar e imaginar su obra y sin embargo con una industria de la construcción que se mueve más pesadamente. El resultado es una disociación muy grande entre la aparente libertad con que los nuevos medios de representación permiten al arquitecto imaginar lo que tiene que venir y una mayor dependencia de las estructuras establecidas. Ni la industria, ni la economía, ni la sociedad misma permiten que haya un pensamiento utópico que ayude a la arquitectura a moverse en esta dirección. Quedan propuestas iconográficas muy potentes pero muy disociadas. ¿Cómo explica uno Dubai? Es muy difícil sin explicarlo en términos económicos. Esa confluencia entre economía y sociedad ahora se da menos, de ahí que los constructores pidan prestado a los arquitectos demasiados excesos.
Una gran obra en el mejor momento -¿Esta obra le llegó en el momento más indicado de su carrera profesional? -Puede que sí. Había terminado el Kursaal, en el año 96 fue cuando me dieron el Pritzker y había empezado a trabajar en la catedral de Los Angeles. En toda la discusión latente durante el proyecto tuve una cierta confianza en la arquitectura como un saber compartido y me parecía interesante defenderlo en este momento de mi vida profesional. Si uno acudiese a los setecientos cincuenta proyectos del primer concurso, vería más intentos de expresión propia que atención a la solución del problema. -Algo de soberbia sí que hay en determinada arquitectura. -La disociación entre la arquitectura de consumo y la que tiene pretensiones cultas provoca que haya actitudes como las que ha citado. Me parece que hay que reclamar a la industria de la construcción cotidiana una calidad.
El juicio de Calatrava concluye con un debate sobre el derecho de autor
La defensa del arquitecto sostiene que se dañó conscientemente su puente
ALBERTO URIONA - Bilbao - 27/10/2007
¿Se alteró una obra de arte o en la arquitectura debe primar el interés de los ciudadanos sobre los derechos del artista? Tal es la cuestión principal que deberá dirimir en las próximas semanas el juez Edmundo Rodríguez Achutegui, titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao, tras quedar ayer vista para sentencia la demanda interpuesta por el arquitecto Santiago Calatrava contra el Ayuntamiento de la capital vizcaína y dos constructoras.
La tarea no resulta sencilla, ya que es el primer pleito que se ventila en España sobre la vulneración de la integridad de una obra de ingeniería y que también por vez primera enfrenta en Europa a dos arquitectos de prestigio, Calatrava y el japonés Arata Isozaki. Las consecuencias tampoco son nimias: el valenciano pide que se derribe la pasarela de Uribitarte abierta en febrero y que conecta con su puente sobre la Ría -en servicio desde hace diez años-, y una indemnización de al menos 250.000 euros, que se elevaría hasta los tres millones si se mantiene como está en la actualidad el paso elevado diseñado por el autor japonés.
La abogada de Calatrava, Antonia Magdaleno, defendió ayer en sus conclusiones finales la afección directa al puente que causa la pasarela, que permite la conexión directa con el Ensanche bilbaíno. "Rompe por completo el estilo y es un apéndice al puente", apuntó. Atribuyó la responsabilidad de lo ocurrido al Ayuntamiento, "perfecto conocedor de que la pasarela dañaba y aún así, lo permitió".
En su media hora de exposición, arguyó que el ciudadano no distingue entre ambas obras -"lo ve como una unidad"- y que la afección se evidencia en la rotura de una barandilla para empalmar con la pasarela, que altera la simetría. "Lo fundamental es que donde había dos accesos ahora hay tres".
Gonzalo Ruiz, letrado del consistorio, no vio ninguna afección, pues se trata de dos "construcciones independientes y diferenciadas". Incidió en que los materiales y estilos del puente y la pasarela son diferentes, pero fue más allá: "No hay modificación y, aunque la hubiera y fuera caprichosa, no hay una lesión y perjuicio a Calatrava", que, recalcó, es uno de los requisitos para que se vulnere la propiedad intelectual. Ruiz se esmeró ante el juez para que diferenciara una obra como un cuadro de una estructura arquitectónica, "sometida" a su utilidad e interés público. El servicio público
"El puente es de todos los bilbaínos, no de Calatrava", enfatizó Jon Lavín, letrado de la constructora Vizcaína de Edificaciones, "por lo que el interés prioritario es dar un servicio público". Para este letrado, el derecho de autor de Calatrava está supeditado al de los propietarios del puente, que son todos los bilbaínos. José Luis Muñoz, representante de la otra empresa demandada, Lariam, estimó que la demanda se basa "en la grandeza de Calatrava para decir que su obra se tiene que respetar".
La ausencia del principal protagonista y las motivaciones de la denuncia no quedaron en el tintero. La abogada del arquitecto reprochó a las defensas, que podían legalmente hacerlo, que no hayan pedido que declare en la vista. Aquéllas replicaron que el autor valenciano pudo haber asistido al reconocimiento judicial del pasado lunes en el mismo lugar si hubiese querido.
"Los demandados han intentando dañar la imagen de Calatrava", apostilló su letrada. "Actuó por despecho", replicó Lavín. "Lo que realmente ha sentido lesionado no es su obra, sino su ego, pues creería que esa pasarela la iba a hacer él", abundó.
La incógnita se disipará antes de fin de año. Las sentencias de los juzgados de lo Mercantil suelen dictarse antes de un mes, pero la complejidad y la falta de jurisprudencia en este caso hacen prever un plazo más largo. Las 560 losetas de la pasarela se han tenido que cambiar
La relación del Ayuntamiento de Bilbao con el arquitecto Santiago Calatrava se ha ido quebrando según iban aumentando las caídas de ciudadanos en su resbaladizo puente. Alabado por su belleza y singularidad cuando se inauguró, la realidad ha tornado la visión de los ciudadanos. Al principio, el consistorio trató incluso de cambiar la superficie de vidrio, pero se encontró con la negativa rotunda del valenciano por las alteraciones estéticas que ello supondría. Lo que no cambiaba era la queja de los vecinos y los problemas con las losetas, muchas de ellas agrietadas sin tener que esperar a los vándalos, que también actuaron.
En estos diez años de vida útil, el consistorio ha tenido que sustituir las 560 losetas que forman el tablero del puente, muchas de ellas varias veces, lo que ha supuesto un gasto total que no se ha cuantificado. Como cada placa ronda los 400 euros, la cifra global superaría ampliamente los 200.000 euros.
Arquitectos vascos han apuntado que las piezas estallan fundamentalmente por dos razones: las presiones de las pletinas perimetrales producidas por la vibración de la estructura de la pasarela y los bruscos cambios de temperatura en pocas horas en ciertas épocas del año.
Ante la negativa de Calatrava, el consistorio tuvo que recurrir a aplicar una capa de resina sobre las losetas, fórmula que no ha dado los resultados apetecidos. Hace un año parecía haberse alcanzado la solución: se colocaron cintas de un material altamente antideslizante a lo largo de la psarela, las escaleras y las rampas de acceso. Las cintas están separadas 25 centímetros y su aspecto no interfiere con la estética de la pasarela, pero persisten los problemas. "El puente que resbala y el que no resbala". La frase empieza a ser popular desde la apertura de la pasarela de Isozaki.
Llega un gallego a Manhattan a primera hora de una tarde otoñal y después de un buen paseo para neutralizar el desajuste horario regresa a su hotel. Como aún falta, cuando menos, una hora para echarse a dormir conforme a las pautas del reloj neoyorquino enciende el televisor. Y con el primer zapping en uno de los canales principales aparecen imágenes de la City of Culture compostelana. El presentador se encarama, incluso, a los tejados en construcción y habla con arquitectos y operarios, de varias nacionalidades, acerca de las características y dificultades de la obra.
La realización televisiva es excelente y ofrece, desde la colina de Gaiás, perspectivas inéditas del Santiago histórico al que luego se trasladan las cámaras para justificar el novedoso diálogo entre una ciudad barrocomedieval y un complejo arquitectónico posmoderno. Expresivas recreaciones virtuales del proyecto, desde los planos y maquetas hasta la realización final, proporcionan una idea muy clara de la magnitud de la empresa. Y el presentador no escatimará superlativos cuando despide el programa: la experiencia ha sido inolvidable y el conjunto le parece lo nunca visto.
El programa que pude ver en Nueva York hace unos días andará ya circulando por el mundo entero. Quiere ello decir que nuestra Cidade da Cultura, aun antes de ser concluida, figura ya en el repertorio internacional de la arquitectura concebida como espectáculo que de un tiempo a esta parte viene triunfando, y tiene en el Guggenheim bilbaíno su emblema más acreditado.
A diez años de su inauguración, ya se habla sin remilgos del "efecto Bilbao", del "efecto Guggenheim" o del "efecto Ghery". No es impensable que llegado el momento se hable también del "efecto Eisenman" para referirse a un nuevo hito en el desarrollo de una arquitectura que en una exposición del Museo de Arte Moderno de Nueva York se presentaba en 1988 como deconstructivista e incluía entre sus protagonistas no sólo a los dos nombres antes mencionados, sino también a Rem Koolhaas, cuyas torres Eisenman ha incorporado ya a su proyecto.
Los críticos de esta tendencia hablan de una arquitectura no funcional, escultórica, intelectualista, fragmentada, caótica. Y lo que ellos denuncian como defectos no viene a ser sino un amplio repertorio de efectos deliberadamente buscados, estrategias que redundan en la espectacular impredecibilidad y el poderoso efecto de asombro que semejantes obras causan. Esto último, por cierto, era lo mismo que los barrocos buscaban, lo que tiende un lazo de coherencia diacrónica entre las dos ciudades, la de Casas Nóvoa y la de Eisenman.
Son proyectos polémicos desde su misma concepción, independientemente de otras consideraciones no menos importantes referidas a su gestión y coste. El propio Gehry, en la película que le dedicó en 2005 Sidney Pollack, cuenta que cuando visitó por primera vez su obra ya acabada no pudo sino exclamar: "¡Dios mío! ¿Cómo me han dejado hacer esto?". Y en su caso el programa del edificio era sencillo: un museo subsidiario. El que corresponde a Gaiás es mucho más complicado, pero no creo que sea impertinente apuntar que ese aspecto no ocupaba un lugar preeminente en la agenda de Eisenman, sino el portento de "deconstruir" una colina y proyectar sobre ella la cuadrícula de un haz de rutas que conducen ecuménicamente al Santiago barroco y medieval. El arquitecto se ha centrado, pues, en la espectacularidad y ha conseguido desde ya mismo que ésta trascienda cuando la obra aún no está terminada.
Lo que cumple ahora es resolver definitivamente la sostenibilidad del complejo en lo que se refiere a su funcionamiento. Descartadas, al parecer, posibilidades desmedidas -la ópera ha ido evolucionando, en todo el mundo, hacia unos costes insoportables-, la opción bibliotecario-museística es la que parece más razonable. En todo caso, nuestra Cidade da Cultura está repertoriada ya como una de las obras arquitectónicas más representativas del nuevo siglo y su efecto será el de proyectar en el tiempo, espectacularmente, la imagen y la cultura de Galicia.
El Consistorio pide que Baldeweg termine los Teatros del Canal
El vicealcalde espera que el despido del arquitecto "sea un malentendido"
DANIEL VERDÚ - Madrid - 26/10/2007
Primero fueron los arquitectos. Luego los artistas. Y ahora, el tercero en sumarse a la protesta por el despido de Juan Navarro Baldeweg como arquitecto de los Teatros del Canal, es el Ayuntamiento de Madrid. Ayer, el vicealcalde, Manuel Cobo, afirmó que les "gustaría que Baldeweg terminase la obra" y que esperaba que "su despido sea sólo un malentendido". El problema es que no tiene visos de serlo. Firmada está ya la carta de su destitución.
Primero fueron los arquitectos. Luego los artistas. Y ahora, el tercero en sumarse a la protesta por el despido de Juan Navarro Baldeweg como arquitecto de los Teatros del Canal, es el Ayuntamiento de Madrid. Ayer, el vicealcalde, Manuel Cobo, afirmó que les "gustaría que Baldeweg terminase la obra" y que esperaba que "su despido sea sólo un malentendido". El problema es que no tiene visos de serlo. Firmada está ya la carta de su destitución.
Y es que, quienes contrataron a Baldeweg para realizar la obra tras un concurso en 2000 fueron los que ahora están al frente del Ayuntamiento. Cobo se refirió al arquitecto como un "reconocido y prestigioso" profesional en el que el equipo del actual alcalde depositó "toda" su confianza cuando se le encargó la realización de los Teatros del Canal.
El pasado 18 de octubre, Navarro Baldeweg recibió un burofax del Canal de Isabel II en el que se le comunicaba su despido. La empresa pública alegaba retrasos y encarecimiento de la obra. Según el Canal de Isabel II, el proyecto de Navarro Baldeweg costará un 25% más de lo previsto inicialmente, porcentaje habitual en planes de esta índole.
Cobo, que realizó estas declaraciones en rueda de prensa, tras la Junta de Gobierno de ayer, admitió que el Ayuntamiento carece de competencias sobre este asunto. Pero insistió en que la voluntad de que Baldeweg regrese al frente de la construcción de los nuevos teatros es un deseo.
Tras destituir a Navarro Baldeweg, fuentes del Canal aseguraron que "a partir de ahora se ocupará del proyecto el departamento de arquitectura del Canal de Isabel II con el fin de que lo terminen a mediados de 2008 y se inaugure en otoño". Así, los nuevos teatros podrían estar preparados para estrenarse durante del Festival de Otoño del año próximo.
Según manifestó el arquitecto a este periódico, gran parte de los retrasos se deben a que el Canal adjudicó, vía concurso, el proyecto de equipamientos escenotécnicos (cuyas obras asume el arquitecto del plan general) a una empresa que lo ha realizado sin conocer lo construido por él, quien tampoco participó en la redacción de ese proyecto ni en la adjudicación. De ahí que los equipamientos previstos se hayan tenido que corregir continuamente para adaptarlos al original.
Richard Serra y otras grandes figuras internacionales denuncian el "Caso Navarro Baldeweg"
El arquitecto fue "despedido" con "dudosos" argumentos por Esperanza Aguirre del Proyecto del Teatro del Canal
ROSANA TORRES - Madrid - 25/10/2007
El escultor Richard Serra, uno de los artistas más reconocidos mundialmente, se solidarizó ayer con Juan Navarro Baldeweg, ?despedido? por Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, como arquitecto del Teatro del Canal, proyecto en el que lleva trabajando desde que en el 2000 ganara un concurso internacional convocado por Alberto Ruiz-Gallardón, actual alcalde de la capital española, para crear un centro escénico de primer nivel.
?Tengo gran respeto por Navarro Baldeweg?, señaló ayer Serra, "me ha llamado mucho la atención que se haya tomado una decisión política que impida que finalice su teatro. Lo considero un insulto al arquitecto. Espero que aquellos que hayan tomado esta decisión tengan en cuenta que será entendido como un ataque a la libertad de expresión?.
El ya llamado Caso Navarro Baldeweg no sólo ha movilizado a casi un millar de arquitectos y artistas españoles que se han adherido a un manifiesto en apoyo del arquiecto santanderino; ya que el pronunciamiento de profesionales como Serra, el arquitecto Richard Gluckman, de Estados Unidos, su colega Pierre-Alain Croset, de la universidad de Turín, Vicente Todolí, director del museo Tate Modern, de Londres, Margarita Navarro, profesora emérita de la Universidad de Princenton, la artista Pia Gazzola de Verona y Carmen Giménez, conservadora del Museo Guggenheim de Nueva York, entre otros, hace pensar en la internacionalización del movimiento a favor del arquitecto español.
?Es extremadamente importante que este proyecto sea realizado íntegramente de acuerdo con el diseño del arquitecto Navarro Baldeweg y ejecutado bajo su dirección. Es una significativa obra que no puede estar bajo el influjo de los intentos de las autoridades gubernamentales para rebajar la calidad del original. Un proyecto tan maravilloso como este teatro diseñado por un arquitecto de la categoría de Navarro Baldeweg y destinado al pueblo de Madrid debería ser reconocido y siempre celebrado, pero nunca amenazado?, ha escrito hace unas horas el arquitecto Richard Gluckman, desde New York.
Ayer hubo una concentración en la Escuela de Arquitectura de Madrid, primera de las que hay previstas en España, en la que participaron numerosos profesores y alumnos de dicha escuela, con su director, Juan Miguel Hernández de León al frente. El acto también contó con la presencia de Paloma Sobrini, decana del Colegio de Arqutiectos de Madrid.
Apoyo de los Directores de Escuelas de Arquitectura
Esta mañana la conferencia de Directores de Escuelas de Arquitectura de España tiene previsto aprobar un texto de apoyo hacia Navarro Baldeweg en el que se pone de manifiesto que el caso de este arquitecto ?es síntoma de una actitud de manifiesta ignorancia y total menosprecio por lo que supone la labor del arquitecto?. Esta conferencia también ?invita? a la Comunidad de Madrid a revocar el acto de resolución del contrato de Navarro, ?teniendo en cuenta que tanto las razones como el procedimiento tienen dudosa sustentación en sus aspectos técnicos y administrativos?. Los directores de la Escuelas de Arquitectura también instan al Colegio de Arquitectos de Madrid y al Consejo de Colegios de Arquitectos de España a ejercer las acciones pertinentes encaminadas a restituir el buen nombre de Juan Navarro, dándole cobertura social y legal en todo lo concerniente a este lamentable suceso.
Hernández de León tomó la palabra en la concentración para señalar que estaban allí no sólo en apoyo de Navarro ?también porque entendemos que la arquitectura no es del cliente ni del arquitecto, sino de la sociedad y por tanto consideramos que en una reivindicación como ésta llevamos la voz de toda la gente, sin olvidar que la arquitectura es una disciplina frágil que depende mucho de la voluntad de los ciudadanos, de la administración y de los políticos..., de lo contrario no se pueden conseguir grandes cosas?, concluyó Hernández de León quien se mostró seguro de que la Comunidad de Madrid ?va a rectificar? a lo que añadió ?Sin esa voluntad no existe no se pueden conseguir grandes cosas. Tenemos ejemplos claros de obras que hoy están reconocidas en todo el mundo y los políticos satisfechos de ellas, que nunca hubieran sido posibles si no hubiera habido una voluntad de la penrsona que la encarga y sostiene?.
Sobrini, que dejó claro que acudía al acto ?representando a todos los arquitectos de Madrid? entiende que se está ante una caso de ?acoso flagrante a un profesional y artista de la talla de Juan Navarro que nos hace tomar conciencia de que el problema no es sólo éste, ya que hay muchísimos arquitectos, más vulnerables que él, que están sufriendo estos ninguneos y desprecios y estas injusticias por parte de una administración que hace una perversa interpretación de la Ley de Contratos del Estado, adjudicando las obras a la baja?. Sobrini dejó claro que esta práctica ?conlleva continuas modificaciones, precios contradictorios y retrasos, que se traducen en un coste adicional de la obra?, comentó la decana.
Todos los arquitectos consultados por este periódico muestran su extrañeza ante las motivaciones que se esgrimen para el despido de Navarro Baldeweg, centradas en una subida del 25% del presupuesto, ?cuando habitualmente no parece que las Administraciones hayan estado tan excesivamente preocupadas por estas cuestiones en ocasiones similares?.
También se ha pronunciado el Colegio de Arquitectos la Comunidad Valenciana y los tres Colegios Territoriales, reunidos en Junta de Gobierno en Alicante. Por unanimidad, manifiestan su más enérgica repulsa y expresan en primer lugar su alto reconocimiento a la figura y trayectoria de Juan Navarro, y su convencimiento de que una obra de la envergadura y calidad del Teatro del Canal no admite la incorporación de una dirección técnica ajena al equipo que ha ideado el proyecto y ha resuelto su ejecución, porque afectaría a la unidad y coherencia del resultado privando a la ciudad de un equipamiento del nivel y categoría que se merece?, y añaden, ?Por tanto trasladamos nuestro apoyo a Juan Navarro Baldeweg, a quien consideramos una trayectoria intachable, invitando a la Presidenta de la Comunidad de Madrid a que reconsidere su decisión en beneficio de la calidad de la ciudad y el futuro de sus habitantes. La Comunidad de Madrid debe revisar sus fórmulas de gestión administrativa para evitar desviaciones presupuestarias en sus obras de edificación, como ha sido el caso de la gestión del Teatro del Canal?.
El Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) ha manifestado que ?la obra arquitectónica es un proceso completo en su integridad. Desde la génesis del proyecto hasta el final de la obra, el arquitecto autor es el más capacitado para velar por la calidad de la Arquitectura en beneficio de la sociedad a la cual siempre va dirigida. El problema generado por la Administración, en este caso la Comunidad de Madrid, al no haber sabido gestionar adecuadamente el desarrollo de la obra del Teatro del Canal, debe ser resuelto con la revisión de sus propios procedimientos administrativos en lugar de intentar desviar la atención responsabilizando a un profesional que en todo momento ha estado al servicio directo de dicha Administración cumpliendo sus directrices?.
Este colegio también recuerda que el proyecto del Teatro del Canal, iniciado por Alberto Ruiz Gallardón, quiso ser paralizado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quizás informada deficientemente por sus colaboradores en el año 2004, en una de sus primeras intervenciones públicas. Fueron unas declaraciones que tuvo que revisar posteriormente por estar el proyecto adjudicado. La decisión de paralizarlo habría hecho incurrir a la Comunidad en unos costes injustificables. ?Desde el origen se constata que la Comunidad de Madrid ha planteado dificultades de gestión de dicho proyecto?.
El COAM reclama el listado de obras realizadas por la Comunidad de Madrid desde 1999 y las desviaciones presupuestarias que se hayan producido en cada una de ellas. ?Sólo en el caso de que esta información se haga pública, contrastada y avalada por el Tribunal de Cuentas, se pueden tomar medidas con respecto al caso, o casos, más relevantes de estas desviaciones?, señala un escrito de este órgano colegiado.
También se ha solidarizado el Grup de Reüll, fundado hace 19 años en los que ha organizado un circuito de intervenciones, conferencias y dirige un espacio de arte contemporáneo: ?Desde nuestro respeto por el plástico y arquitecto Navarro Baldeweg manifestamos nuestro total desacuerdo con la medida tomada?, señala el grupo
Son ya cerca del millar los adheridos al manifiesto a favor del arquitecto y continuas las voces que salen en su defensa, entre las que últimamente se han incorporado las de Luis Gordillo, Manuel González Feijó, Laura Jiménez Contreras, Vicente Molina Foix, Carmen Laffon, Dario Villalba, Maria Luisa Martín de Arguila, Julio Martínez Calzón, Ricardo Lajara y Dario Villalba, entre otras muchas.
Simón Marchán Fiz, catedrático de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad Nacional a Distancia ha señalado que ?Es bien sabido que Juan Navarro Baldeweg es uno de nuestros grandes creadores. Un artista polifacético cuya actividad no sólo se proyecta en la pintura, sino también en las delicadas piezas escultóricas, las instalaciones y las experiencias más sutiles con la visualidad y el espacio, así como en la arquitectura. Precisamente, en el Teatro del Canal estamos ante una arquitectura urbana de gran calidad en la que los volúmenes tallados dialogan entre sí al ritmo de los collages románticos, revestidos por unos paneles de vidrio transparentes y opacos, por una piel transfigurada en máscara en consonancia con el carácter del edificio: la representación teatral. Sería, por tanto, una lástima que el conflicto entre la política y la arquitectura frustrara una vez más la plena realización de una obra tan singular y única como ésta no sólo en el espacio de nuestra ciudad, sino en la arquitectura española?.
Hosteleros europeos distinguen el hotel alavés de Marqués de Riscal
O. M. 23/10/2007
El espectacular hotel Marqués de Riscal, en la localidad alavesa de Elciego, diseñado por el arquitecto Frank O. Gehry, ha sido estimado como la mejor contribución "de arquitectura hotelera en Europa" por el jurado del premio Villegiature, galardón que cada año otorga un grupo de periodistas franceses, corresponsales extranjeros radicados en París y prestigiosos hoteleros.
El edificio de Ghery compitió, entre otros, con dos nuevos establecimientos de la cadena Palace: Fouquet's, en París y el New York Palace, de Budapest. El hotel Eden, en Roma, ganó como "mejor hotel".
Desde que el Marqués de Riscal se inauguró en octubre de 2006 ha sido un imán para turistas de todo el mundo, incluida la famosa pareja formada por Angelina Jolie y Brad Pitt. Ellos se debieron quedar entusiasmados con la visita, el pasado junio, porque acaban de declarar que buscan casa en Europa. Y España, junto con Italia y Francia, son sus candidatos favoritos. "Por su calidad de vida".
José María García de Paredes, el arquitecto que más auditorios ha levantado en España, lo tenía claro. Había que diseñarlos con los ojos cerrados. La acústica fue la clave que manejó con maestría. Suyos son el de Granada, el de Cuenca, el de Madrid o el de Valencia. Los techos de nogal, el fraccionamiento de las localidades en terrazas, las paredes actuando como reflectores o las lámparas que refuerzan el sonido sobre el escenario dibujaron su arquitectura. Aseguraba que él hacía cajas de música.
García de Paredes murió en 1990, justo cuando muchos de los auditorios que empezaban a construirse asumieron también la vocación de convertirse en hitos arquitectónicos. Debían ser edificios visibles y rentables. ¿Es posible? ¿Puede un auditorio alargar una ópera y ajustar el sonido? Óscar Tusquets, autor del Auditorio de Las Palmas y de las sucesivas ampliaciones del Palau de la Música Catalana asegura que sí. "Pero para conseguirlo debe cambiar. Yo lo hice en Las Palmas, con una gran superficie que pasa de ser reflectante a ser absorbente". ¿Puede además un auditorio convertirse en icono urbano? En España, el primero en exprimir la expresión de las cajas de música contemporáneas fue Rafael Moneo, con el Kursaal en San Sebastián. Seguramente ese brillante ejemplo desató la fiebre de los iconos-auditorio en los ayuntamientos. ¿Es posible que un auditorio marque el territorio o sólo puede ser una caja hermética? Hernández Pezzi, presidente del Consejo Superior de los Arquitectos de España, remite al ejemplo de Hans Scharoun en Berlín. "Claro que es posible. Pero conlleva mucho riesgo".
En 2005, cuando Santiago Calatrava inauguró su edificio más emblemático de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, un coliseo con cuatro auditorios de 75 metros de altura, recibió el Premio Nacional de Arquitectura. Luego comenzaron los problemas. El año pasado fue en el escenario del auditorio principal. Luego se inundaron las salas del edificio levantado en el antiguo cauce del Turia. Calatrava se quejó de que las preinauguraciones le impedían finalizar el edificio y del excesivo ajardinamiento. ¿Qué ha ocurrido ahora? ¿Por qué han levantado revestimientos de madera y butacas del auditorio superior, una sala cubierta por una estructura metálica y un acristalamiento móvil? Tusquets no conoce el estado de este auditorio, pero ha aprendido mucho de acústica. Asegura que, cuando ésta falla, es sencillo acortar la reverberación (aplicando materiales blandos como alfombras), pero alargarla es complicado porque requiere ampliar el volumen construido.
Hay pocos arquitectos españoles vivos que gocen de nombre internacional, y Juan Navarro Baldeweg es uno. Además de su trabajo de arquitecto, como pintor ha realizado importantes exposiciones y como profesor ha impartido docencia en prestigiadas instituciones internacionales. Varias obras suyas pertenecen ya al canon de la arquitectura de finales del siglo XX.
En la tercera edición de mi libro La arquitectura moderna desde 1900, incluí su magistral Palacio de Congresos de Salamanca, con el asombroso espacio central cubierto por una cúpula que parece flotar en medio de la luz. Es de los pocos arquitectos que han logrado ese tipo de monumentalidad democrática en los edificios públicos.
Sus edificios combinan el sentido práctico con el poético, y son sensibles a los lugares en los que se alzan. Son escenarios sociales que están vinculados a la ciudad y celebran las instituciones que albergan. Dan más intensidad a la experiencia de la naturaleza y revelan nuevos espacios de la imaginación al visitante. Encauzan el fluir de la luz natural y dramatizan el movimiento. Ya escribí que sus edificios son "teatros de luz". De hecho, varios de los proyectos que tiene en construcción están dedicados a las artes escénicas. El Teatro del Canal ofrecerá varios auditorios de gran calidad, diferentes entre sí, y el edificio en su conjunto está concebido como un teatro en el que los vestíbulos suspendidos parecerán una especie de escenarios. El público y la ciudad servirán de telón de fondo. Y las fachadas, de cristal coloreado, son como cortinas que se levantan para dejar ver la representación del interior.
Construir edificios de estas dimensiones exige coordinar numerosos talentos, pero es el arquitecto el que los dirige y organiza en un esfuerzo integral. Para hacer su tarea como es debido necesita el respaldo de un cliente que comprenda que unos edificios de este tipo no son operaciones comerciales a corto plazo, sino aportaciones a la cultura pública de la ciudad y hasta del país. La arquitectura, por supuesto, es el marco de la vida social, un elemento esencial en cualquier sociedad civilizada. Si queremos una obra de calidad, el arquitecto necesita el apoyo de una voluntad política capaz de mantener las cualidades fundamentales de un proyecto arquitectónico a través de los altibajos que implica cualquier obra a gran escala. La arquitectura es una inversión duradera que contribuye al tejido de la sociedad y a incrementar la reserva de la memoria colectiva.
William J. R. Curtis es historiador del arte y crítico inglés de arquitectura. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
Evitar que el campo electromagnético del ser humano se altere por el de la casa donde habita, es su principal base.
Gerardo León El Universal Jueves 25 de octubre de 2007 gerardo.leon@eluniversal.com.mx
En el futuro cercano, quizá habitemos una casa en forma de rosa, en cuya construcción no se utilizaron materiales sintéticos y que, además de ser hermosa, nos produzca una gran sensación de bienestar.
Esa casa habrá sido edificada mediante los principios de la arquitectura biológica.
Partiendo de la base de que “todo es energía y que esta energía se mueve en ondas, la interferencia con éstas, propiciada por los actuales sistemas de construcción, no favorece la evolución de la vida”, explica el arquitecto Michael Rice, uno de los propulsores de la revolucionaria arquitectura que se comienza a impulsar en el mundo. El participó, con otros especialistas, en un congreso sobre la materia que se acaba de efectuar en la Universidad Iberoamericana.
Rice nos informa que en el futuro, para construir, se buscará conservar la simetría de la carga eléctrica de las formas naturales. Por ello, las edificaciones se inspirarán en los fractales, esos objetos geométricos cuya estructura básica se repite a diferentes escalas. Muchas estructuras naturales (como las de ciertas flores) son de tipo fractal. Por lo demás, en la naturaleza la mayoría de las formas son curvas.
Con estos preceptos, se levantarán casas y edificios de gran belleza en los que las personas sentirán un inusitado bienestar, al estar llenos de la energía de la vida. “Cada elemento de la construcción, desde las matrices de los planos hasta los volúmenes, están basados en la biología y son medibles”, dice Michael Rice.
En otras proporciones, esa sensación de plenitud se consiguió en algunos templos antiguos del mundo en los que se respetaron ciertos principios de la naturaleza y no se utilizaron materiales sintéticos. Esos espacios invitan a permanecer dentro de ellos.
Porque, en otro sentido, hay construcciones que materialmente expulsan a los usuarios. Nadie se siente a gusto ahí.
Arquitectos y artistas declaran la guerra a Esperanza Aguirre
Compañeros de Navarro Baldeweg rechazan su despido del teatro del Canal
ROSANA TORRES - Madrid - 22/10/2007
Esperanza Aguirre ha disparado primero. Y ha herido "profundamente" a Juan Navarro Baldeweg, según confiesa. La decisión de retirarle del proyecto del teatro del Canal, que le fue encargado tras ganar un concurso internacional en 2000, ha puesto en pie de guerra, casi sin fisuras, a la profesión.
Cientos de arquitectos y otras personalidades de la cultura como Martín Chirino, Eduardo Arroyo, Núria Espert, Mario Gas, Gerardo Vera o Carmen Alborch firmaron ayer un contundente manifiesto en apoyo del creador santanderino. Sólo era capaz de balbucear: "Todo es inexplicable. Las formas que se han utilizado son verdaderamente impresentables". ¿Se considera la última víctima de un conflicto político entre Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad y Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid? Guarda un largo silencio. Y dice: "Usted ¿qué opina? Yo no debo contestar nada".
Son muchos los compañeros que han salido en su defensa ante lo que consideran una arbitraria y equivocada decisión. Rafael Moneo, arquitecto de proyección internacional como Navarro Baldeweg, señaló: "Proyectos como el teatro del Canal, complejos, culturalmente empeñados, requieren que el arquitecto no se sienta solo, desamparado. Me temo que ha podido ocurrir aquí. Él no puede asumir responsabilidades que van más allá de sus conocimientos y competencias. Confío en que, para el bien de los amantes del teatro y por respeto a un arquitecto como él, la Comunidad de Madrid vuelva a otorgarle, en breve, su confianza".
Álvaro Siza, premio Pritzker de Arquitectura, abundaba: "No doy crédito. Que se haya separado a un arquitecto de su prestigio internacional de una obra tan importante, me parece intolerable". Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón, autores del Musac, afirmaron que "su exclusión del teatro del Canal supone una quiebra gravísima en la integridad de la obra de arte que es este edificio. Y una pérdida irreparable para la ciudad de Madrid".
Por su parte, Oriol Bohigas señalaba que "es una vergüenza ver cómo la arquitectura se utiliza fuera de su ámbito cultural y social en los procesos especulativos de los promotores y de las intenciones electoralistas de los partidos políticos". "Se propician proyectos banalmente teatralizados con costes desproporcionados en manos de una pretendida élite internacional y se desprecian las arquitecturas discretas y eficaces que pueden ofrecer la buena profesionalidad local. Y éste es el último ejemplo de esa inmoralidad".
De desvergüenza calificaba el caso Patxi Mangado, premio FAD de arquitectura: "Es una agresión profesional y moral, la evidencia de una intolerable utilización de la arquitectura y de los arquitectos con fines espurios. Y para encubrir la propia incapacidad de gestión de lo público por parte de algunos políticos y administradores".
Son también muchos los que opinan que el teatro del Canal es la obra más importante, de corte institucional, que se está haciendo en Madrid. El gesto destila "un autoritarismo dirigido a atacar la cultura arquitectónica y la teatral", apunta el arquitecto Antón Capitel.
Miguel Verdú, uno de los pocos profesionales españoles especializados en la construcción de teatros, recurrió a un símil: "Billy Wilder dijo: 'No conozco a nadie que haya dicho vamos a ver esa película porque no se pasó de presupuesto", en referencia a las razones económicas aducidas para el despido.
"El tiempo hará ridículos los motivos de su cese, pero irreversible el daño producido, convirtiendo su expulsión en error histórico", dijo Juan Herreros. Su colega Iñaki Ábalos comentó: "Parece mentira que Aguirre se dedique a traer a ingleses con nombre, como Foster, Rogers, Zaha Hadid..., que tienen trayectorias que demuestran un incremento manifiesto de los presupuestos y se permita humillar a una persona por unos desvíos ridículos y no imputables a él, sino al sistema de contratación".
Polémico despido de Navarro Baldeweg del proyecto del Teatro del Canal
La presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, alega defectos e incremento presupuestario, y el gremio profesional se solidariza con el artista santanderino M. DE LA P. /EFE
El arquitecto santanderino Juan Navarro Baldeweg, ha recibido el apoyo de sus colegas de profesión y de otros artistas, tras ser despedido por la presidenta de la Comunidad Madrid, Esperanza Aguirre, de las obras del Teatro de la Canal. Este espacio singular para las artes escénicas, prácticamente terminado, se ha puesto en pie por Navarro Baldeweg a raíz de que en el año 2000 ganara su proyecto un concurso internacional convocado por el entonces presidente de la Comunidad Alberto Ruiz-Gallardón y su consejera de las Artes Alicia Moreno, hija de la actriz Nuria Espert, según informó ayer 'El País'.
El polémico despido obedece a que la obra podría experimentar un desfase persupuestario por cuestiones técnicas supuestamente no previstas por Navarro Baldeweg y por retrasos en los plazos de ejecución. El pasado día 18 recibió un burofax donde se le notifica la rescisión de los contratos por los que se le encargó el proyecto y la dirección de la obra para la construcción del Teatro del Canal, así como el que se le facultaba para realizar las obras de los equipamientos escenotécnicos de dicho espacio. Navarro Baldeweg está más asombrado aún porque antes de ejecutar esta medida, que considera «gravísima» y con la que se hace «un daño inconmensurable a mí y al ciudadano», no ha mediado conversación alguna, llamada o notificación por parte del Canal de Isabel II, que depende del Gobierno que preside Aguirre.
Se muestra también indignado porque en el documento se le llega a decir que su proyecto «ha adolecido de importantes defectos, carencias e imprevisiones, que podrían implicar desviaciones presupuestarias y de plazo de ejecución que no son aceptables».
Según Navarro Baldeweg gran parte de los retrasos se deben a que el Canal de Isabel II adjudicó, vía concurso, el proyecto de equipamientos escenotécnicos (cuyas obras asume el arquitecto del proyecto general) a una empresa que lo ha realizado sin conocer lo construido por el autor de la obra. «En ningún momento hubo coordinación entre el proyecto de obra y el de equipamientos», asegura el arquitecto.
Desviaciones presupuestarias
«Queríamos hacer el mejor teatro de España, ese es el único objetivo de esta operación; las obras del proyecto civil están ralentizadas por la constructora y las de equipamiento una vez resueltas todas las deficiencias que había, pueden coger un ritmo que posibilitaría terminar todo antes del verano de 2008», sostiene Navarro.
El Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) responsabilizó ayer a la Comunidad de Madrid de las «desviaciones presupuestarias» que se han producido en las obras de los Teatros del Canal y le ha propuesto que acabe con las desviaciones presupuestarias de todas las obras que promueve. Los arquitectos han pedido a la Comunidad que, hasta que no adopte medidas para acabar con esta situación, «se abstenga de intentar responsabilizar al arquitecto» santanderino. El COAM reclamó además el listado de obras realizadas por la Comunidad de Madrid desde 1999 y las desviaciones presupuestarias que se han producido en cada una de ellas.
En opinión del Canal de Isabel II, dependiente de la Comunidad de Madrid, el proyecto de Navarro Baldeweg costará un 25% más de lo previsto inicialmente.
Apoyo a Navarro
Los profesionales de la arquitectura ha formado una 'piña' en apoyo de Navarro Baldeweg. Carlos Hernández Pezzi, presidente del consejo superior de los Colegios de Arquitectos de España, comentó que ha sido una constante que la élite de su profesión sea objeto de muchos acosos, situaciones injustificadas y maltratos.
«En este caso afecta a uno de los máximos exponentes de la arquitectura española; desde el punto de vista jurídico y administrativo existen muchos cauces a los que acudir antes que rescindir el contrato a un profesional de tanto prestigio, esto es una especie de castigo con el que no se ve sólo perjudicada la obra, sino también el prestigio y la capacidad del propio arquitecto y me cuesta creer que un arquitecto de la talla de Navarro Baldeweg, que ha hecho cosas de gran importancia, se vea vejado de esta manera sin buscar una solución de diálogo y concertación», comentó Hernández Pezzi. Entre los compañeros de profesión que se han solidarizado con Navarro Baldeweg destacan Rafael Moneo («él no puede asumir responsabilidades que van más allá de sus competencias») , el portugués Álvaro Siza («no doy crédito, me parece intolerable); Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón («una quiebra gravísima en la integridad de la obra de arte que es este edificio»), o el mismo Oriol Bohigas («es una verguenza ver cómo la arquitectura se utiliza fuera de su ámbito cultural y social en los procesos especulativos de los promotores y de las intenciones electoralistas de los partidos políticos»). El Colegio de Arquitectos de Cantabria, en una junta que se celebra hoy, redactará un comunicado para pronunciarse sobre el caos del santanderino.
El poliédrico artista, también pintor y escultor, está exhibiendo del 11 de octubre al 9 de diciembre una muestra de su obra pictórica en la sala de exposiciones de Caja Cantabria, que cierra la III edición de 'El Puente de la Visión' 2007.
El Guggenheim exporta el "efecto Bilbao" avalado por 10 años de éxito
AFP - viernes, 19 de octubre, 19.42 BILBAO (AFP) - El "efecto Bilbao", creado con la apertura de un museo Guggenheim en la capital del País Vasco hace hoy 10 años, ha traspasado fronteras y está dando ejemplo a otros países, aunque no garantiza el éxito logrado en esta ciudad. Juan Ignacio Vidarte, director del museo, define el "efecto Bilbao" como "el poder de transformación de una infraestructura cultural en el desarrollo de una ciudad" a nivel "urbanístico, económico, social e incluso psicológico". La escuela creada por el museo, que este viernes celebró su décimo cumpleaños con una nueva adquisición, 'Arcs rouges', un gran arco rojo sobre el puente que une el buque de Frank Gehry con la otra orilla del río, nace a partir de la visible transformación sufrida por Bilbao. La media de un millón de visitantes que acuden al año al museo, el 65% de ellos extranjeros, ha reportado a la región más de 1.500 millones de euros en producto interior bruto, unos 4.500 empleos y ha impulsado el turismo, objetivos que buscaban las autoridades vascas para sacar a la zona del estancamiento de comienzos de los 90. Además ha revitalizado la ciudad con la ayuda de un ambicioso plan de remodelación urbanística que incluye obras de Santiago Calatrava, Norman Foster y Zaha Hadid. En Francia, el Louvre proyecta un museo en la ciudad de Lens (norte) y otro en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) que supera ampliamente el proyecto de Bilbao, y el Centro Pompidou, otro en Metz (noreste). Pero esta experiencia "a veces se ha frivolizado y no se ha entenido bien" por "pensar que el efecto Bilbao consiste en que en una ciudad con problemas, basta con tener un edificio más o menos espectacular realizado por un arquitecto más o menos conocido, sin atender al contenido", ni a "los problemas que tiene esa ciudad", explica. El mismo Gehry lo calificó la semana pasada de "milagro" fruto del "consenso" entre la Fundación Guggenheim, las autoridades vascas y él. La originalidad del edificio "sin duda" ayudó a su éxito, reconoce, pero asegura que el primero no compite con las exposiciones, sino que ofrece la posibilidad de exponer tanto obras pequeñas como el enorme laberinto 'La matière du temps', de Richard Serra. En estos 10 años se ha ofrecido arte moderno y contemporáneo en forma de grandes retrospectivas y grandes periodos de un país. En un mundo con cada vez más oferta cultural y una "audiencia cada vez más sofisticada", las metas para el futuro son consolidar lo conseguido a pesar de la competencia y los mayores costes, apunta. En cuanto a las recientes críticas de representantes de víctimas de la banda ETA por una fotografía sobre un asesinado que no se llegó a exponer, Vidarte estima que se trata de "una manipulación absolutamente política" de estas asociaciones conservadoras, que quieren atacar al gobierno vasco.
LE MONDE | 20.10.07 | 16h44 • Mis à jour le 20.10.07 | 16h44
L'architecte japonais Kisho Kurokawa est mort le 12 octobre à Tokyo. Il était âgé de 73 ans. Peu connu du grand public, il avait acquis une dimension internationale à travers une stupéfiante variété de réalisations à travers le monde, d'une qualité variable, et grâce à une politique de communication tous azimuts qui lui fit briguer la mairie de Tokyo en avril 2007, sans succès.
Originaire de Nagoya (préfecture d'Aichi), Kisho Kurokawa avait étudié l'architecture à Kyoto où, s'étant placé sous l'aile protectrice du grand architecte Kenzo Tange (1913-2005), il put, à ses côtés, participer au projet qui allait redessiner la baie de Tokyo. C'est aussi avec Tange qu'il fonda le mouvement métaboliste. Celui-ci prônait la renaissance d'une architecture japonaise qui devait allier une inspiration organique et proliférante de l'architecture aux techniques les plus radicales de la modernité, comme le béton brut.
L'Exposition universelle d'Osaka, en 1970, a marqué l'apogée et la dispersion du groupe. Kisho Kurokawa produisit alors dans cette veine la tour capsule de Nagakin dans le quartier Ginza de Tokyo, un des objets préférés des professeurs d'architecture, puisqu'il concentre toutes les vertus et les peines de ce mouvement éphémère, mais efficace et finalement prolifique.
Il devient ensuite difficile de suivre les tours et détours de la pensée d'un architecte qui s'impose l'ascèse d'une réflexion théorique assez décalée et dont la dernière étape, intitulée Symbiosis, tentait la synthèse de toutes les cultures et pensées. Ce fut d'ailleurs le nom pragmatique qu'il voulut donner au mouvement politique qui devait l'imposer à Tokyo.
Homme de culture, Kurokawa construisit de 1970 à sa mort des centaines de bâtiments, certains remarquables comme le récent Musée national des beaux-arts de Tokyo et la nouvelle aile du Musée Van Gogh d'Amsterdam. Et d'autres, plus ou moins faciles à digérer comme à dater : des musées de toutes tailles et dans tous les pays, des stades, des préfectures, des aéroports. Des villes entières, aussi, comme Astana, la nouvelle capitale du Kazakhstan.
Car l'homme de culture, dont le visage rappelait les samouraïs des meilleurs films japonais, était aussi un homme d'affaires. Il publiait ou faisait publier à tour de bras sur son oeuvre et sa pensée.
A sa manière, il était ainsi devenu un des représentants les plus caractéristiques de la renaissance architecturale du Japon, faite de mélange, de violence résorbée et d'affirmation nationale, avant qu'une génération plus douce et humaniste prenne le relais.
Juan Navarro Baldeweg, santanderino, nacido en 1939, es arquitecto, pintor, académico de Bellas Artes y premio Nacional de Artes Plásticas.
Navarro Baldeweg realizó sus primeros estudios de dibujo y pintura entre 1951 y 1956 en su ciudad natal. En 1959, se instaló en Madrid para estudiar un año de grabado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Posteriormente, se matriculó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, consiguiendo la licenciatura de arquitecto en 1965.
En 1970, fue becado por la Fundación Juan March para ampliar sus estudios en el extranjero.
En 1975, de vuelta en España, ejerció la docencia en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid como catedrático de Proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. También ha sido profesor invitado de las universidades estadounidenses de Pensilvania, Yale, Princeton y Harvard.
Arquitecto de proyección nacional e internacional, cuenta en su currículo con numerosos proyectos y realizaciones de peso, logrados, en la mayoría de los casos, en concursos en los que competía con grandes figuras internacionales.
Entre su producción arquitectónica, cabría distinguir: la Casa de la Lluvia de Santander; el Palacio de Congresos y Exposiciones Castilla-León, en Salamanca; la Biblioteca Municipal de San Francisco el Grande (Madrid); el Centro Cultural en Villanueva de la Cañada (Madrid); la biblioteca de la Facultad de Música de la Universidad de Princeton; o el Centro de Investigación y Museo de Altamira, que alberga la copia de las famosísimas pinturas rupestres.
Pintor reconocido, ha expuesto en solitario en una veintena de ocasiones y ha participado en numerosas exposiciones colectivas. Su trabajo está presente en varios centros españoles, como el Museo Español de Arte Contemporáneo y el Centro de Arte Reina Sofía, ambos en Madrid; el Museo de Bellas artes de Vitoria; la Fundación Caja de Pensiones de Barcelona; la colección Dobe de Zúrich; o el Museo de Malmö de Suecia.
Esperanza Aguirre "despide" a Juan Navarro Baldeweg del proyecto del Teatro del Canal
El prestigiado arquitecto ganó un concurso internacional, convocado por Ruiz-Gallardón y Alicia Moreno, para poner en pie un espacio único para las artes escénicas
ROSANA TORRES - Madrid - 20/10/2007
El arquitecto y artista plástico Juan Navarro Baldeweg, se ha quedado atónito tras recibir el pasado día 18 un burofax (documento con valor notarial) en el que el Canal de Isabel II y su director gerente Ildefonso de Miguel, que dependen del gobierno de Esperanza Aguirre de la Comunidad de Madrid, le comunican que le rescinden los contratos por los que se le encargó el proyecto y la dirección de la obra para la construcción del Teatro del Canal, así como el que se le facultaba para realizar las obras de los equipamientos escenotécnicos de dicho espacio que este prestigiado arquitecto ha puesto en pie desde que en el año 2000 ganara su proyecto un concurso internacional convocado por el entonces presidente Alberto Ruiz-Gallardón y su consejera de las Artes Alicia Moreno.
Navarro Baldeweg está más asombrado aún porque antes de ejecutar esta medida, que considera gravísima y con la que se hace "un daño inconmensurable a mí y al ciudadano", no ha mediado conversación alguna, llamada o notificación por parte del Canal.
Se muestra también asombrado porque en el documento se le llega a decir que su proyecto "ha adolecido de importantes defectos, carencias e imprevisiones, que podrían implicar desviaciones presupuestarias y de plazo de ejecución que no son aceptables".
Lo curioso es que según Navarro Baldeweg gran parte de los retrasos se deben a que el Canal adjudicó, vía concurso, el proyecto de equipamientos escenotécnicos (cuyas obras asume el arquitecto del proyecto general) a una empresa que lo ha realizado sin conocer lo construido por Navarro Baldeweg, quien tampoco participó en la redacción de ese proyecto ni en la adjudicación del mismo, por lo que los equipamientos previstos se han tenido que corregir continuamente para adaptarlos al proyecto original. En ningún momento hubo coordinación entre el proyecto de obra y el de equipamientos, según el arquitecto.
"¿Si somos tan malos cómo es que se nos ha contratado en marzo de este año para una fase posterior de la obra de la que no somos autores ni hemos coordinado?", se preguntan el arquitecto responsable del proyecto y Jaime Bretón que desde el principio trabaja junto a él.
Con el fin de aclarar y contestar a la graves acusaciones Navarro Baldeweg deja claro que bajo su responsabilidad se llevó a cabo el proyecto hasta donde se le dijo que tenía que llegar: "A partir de ahí hemos avisado en repetidas ocasiones que faltaban cosas para finalizar el proyecto y no se nos han encargado a pesar de que les hemos informado puntualmente de las carencias que había y que se debían subsanar", comenta el arquitecto quien ayer por la mañana llevó los contratos y planos que tuvieran que ver con este proyecto a la caja fuerte de un notario y a partir de ahí pondrá el asunto en manos de sus asesores jurídicos.
"Queríamos hacer el mejor teatro de España, ese es el único objetivo de esta operación; las obras del proyecto civil están ralentizadas por la constructora y las de equipamiento una vez resueltas todas las deficiencias que había, pueden coger un ritmo que posibilitaría terminar todo antes del verano de 2008", sostiene Navarro.
Según fuentes del Canal de Isabel II el proyecto de Navarro Baldeweg costará un 25% más de lo previsto inicialmente. Otros grandes proyectos arquitectónicos se desvían aún más, como ese 300% que ha subido el proyecto del Palau de las Arts (cerrado por las inundaciones) de Santiago Calatrava, cuyo proyecto de 80 millones de euros ha llegado a los 332.
Fuentes del Canal de Isabel II afirmaron ayer que en las obras del Teatro del Canal había más de 300 defectos, carencias e imprevisiones. Hablaban de que la cantidad de vigas proyectadas han sido insuficientes, de calefacciones no previstas, de 600 metros cuadrados de madera para envolver la sala pequeña que se han convertido en 6.000…." A partir de ahora se ocupará del proyecto el departamento de arquitectura del Canal de Isabel II con el fin de que lo terminen a mediados de 2008 y se pueda inaugura en otoño", comentaron dichas fuentes, las mismas que afirmaron sin titubear que en el proyecto de equipamientos no ha habido desviación alguna y "va bien". Bretón informa que dicho proyecto se adjudicó para una obra de 11 meses en abril de 2006 y a fecha de hoy sólo están ejecutadas el 25% de las obras. Bretón recuerda que el proyecto de su estudio para la sala pequeña terminaba en un tubo por el que saldría el aire, ya que es un teatro versátil y no podían incluir la climatización. "El proyecto no tenía nada de nada porque no somos adivinos".
Todos los aspectos de asesoría teatral y técnica escénica recayeron en un principio sobre José Luis Tamayo, prestigiado y reconocido director técnico que se reunía constantemente con Navarro Baldeweg y su equipo. Le echaron cuando hubo el cambio gubernamental de Ruiz-Gallardón a Esperanza Aguirre. Se contrató a un nuevo asesor teatral que nunca ha ido a la obra "al igual que Esperanza Aguirre, que nunca ha venido", dice Navarro Baldeweg quien piensa que se ha hecho un daño inconmensurable a él y al ciudadano: "Nunca fue deseado este teatro por este gobierno, es la primera vez en mi vida que me encuentro conque la propiedad no quiere su proyecto del que se querían deshacer desde que llegaron, por mi parte sólo puedo decir que siempre he tenido el deseo muy grande de que la obra tenga el máximo nivel para que sea un complemento al Teatro Real y al Auditorio, por lo que siempre me he marcado ese nivel de excelencia", afirma el arquitecto quien recuerda que ha trabajado con verdaderas dificultades porque esta es la hora que los propietarios del teatro no saben nada acerca del futuro usuario del mismo, nadie habla de que dentro del teatro hay once salas para crear un Centro Coreográfico, tan necesario para nuestra ciudad…, la sensación de soledad ha sido absoluta, nunca en mi vida me había pasado algo así, lo que han hecho es muy serio y muy gordo, estamos ante un problema cultural que despierta un interés enorme", dice al tiempo que señala que el colegio de Arquitectos está preparando una exposición sobre el Teatro del Canal.
Navarro Baldeweg inauguró, el mismo día que le llegó el burofax, una elogiada exposición de pintura en la galería Marlborough de Madrid: "Ayer [por el jueves] fue un día muy feliz para mi, entre otras cosas porque mi mujer me ocultó durante horas esta horrible noticia…, detesto la idea de un conflicto". Preguntado sobre si él pensaba si Aguirre sabía quien era sólo contestó: "No lo sé, lo que sí sé es que se ha hecho un daño enorme a la institución cultural de la arquitectura, pero este teatro desde que llegó esta señora ha sido un hijo no querido".
Lo curioso es que tal y como demuestra con documentación Navarro Baldeweg muchas de las cosas que le achacan al proyecto base son responsabilidad del proyecto de equipamiento escenotécnico del que no es responsable el arquitecto, desde cuyo estudio recuerdan que no conocían el proyecto escenotécnico cuando se hizo el proyecto base, por lo que difícilmente podían anticiparse a algo que no sabían como sería. También recuerdan que es un edificio sin licencia de actividad con lo que han estado sometidos y expuestos a todos los cambios normativos que se han producido desde el año 2000, muchos de ellos emanados de la propia Comunidad Autónoma de Madrid, como algunos de protección de incendios que tuvieron que asumir porque era obligatorio y posteriormente fueron normas derogadas: "En lo relativo a incendios todo cambió especialmente tras el incendio del edificio Windsor", señalan desde el estudio de Navarro Baldeweg.
Por su parte Carlos Hernández Pezzi, presidente del consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, comentó ayer, tras conocer la noticia, que ha sido una constante que la élite de su profesión sea objeto de muchos acosos, situaciones injustificadas y maltratos "En este caso afecta a uno de los máximos exponentes de la arquitectura española; desde el punto de vista jurídico y administrativo existen muchos cauces a los que acudir antes que rescindir el contrato a un profesional de tanto prestigio, esto es una especie de castigo con el que no se ve sólo perjudicada la obra, sino también el prestigio y la capacidad del propio arquitecto y me cuesta creer que un arquitecto de la talla de Navarro Baldeweg, que ha hecho cosas de gran importancia, se vea vejado de esta manera sin buscar una solución de diálogo y concertación", comentó Hernández Pezzi quien dejó claro que el consejo que preside no sólo está para defender a los arquitectos en su ejercicio sino también para alzar la voz en estos atropellos.
Por su parte Juan Miguel Hernández de León, director de la Escuela de Arquitectura de Madrid, presidente del Círculo de Bellas Artes y catedrático de composición arquitectónica afirmó "Me parece indignante; El Teatro del Canal es una de las obras más importantes que se realizan en Madrid, y sólo desde la insensibilidad cultural se puede ignorar la valía internacional de una arquitecto como Juan Navarro Baldeweg; me gustaría saber los resultados de otras obras que se han confiado por la misma administración a Norman Foster o Zaha Hadid".
El próximo jueves se fallan los premios FAD, los más importantes de la disciplina en España y Portugal, unos galardones que tradicionalmente han optado por destacar trabajos más contenidos que espectaculares. Las obras que compiten anualmente resumen bien el estado de la arquitectura en ambos países. Repasamos algunos de los proyectos realizados a lo largo del último año.
Desde hace ocho años, cuando ampliaron su cobertura a todo el territorio de España y Portugal, los premios FAD se han convertido en la mejor ocasión para tomar el pulso a la arquitectura que se levanta en estos dos países. Así, siendo el galardón nacional más prestigioso que puede obtener un edificio, el FAD es, también, un cierto tipo de premio. El presidente del jurado del año pasado, Manuel de Solà-Morales, lo explicó así: "Se trata de premiar no la arquitectura de éxito sino el éxito de la arquitectura". Y el éxito de la arquitectura suele coincidir, en quienes deciden el ganador de este premio, con una arquitectura más civil que icónica, más discreta que visible y más callada que mediática. Con ese criterio, el año pasado en el que competían grandes infraestructuras -como la internacionalmente premiada T4 de Barajas de Rogers y Lamela, el popular Mercado de Santa Caterina en Barcelona, de Miralles Tagliabue, o la icónica Torre Agbar de Jean Nouvel-, un arquitecto tan eficaz e ingenioso como discreto, Josep Llinás, se hizo con el premio. La ganadora fue la Biblioteca Jaume Fuster de la plaza de Lesseps en Barcelona, un auténtico zurcido urbano que Llinás había sabido coser con precisión de cirujano y vuelos de alta costura.
La decisión de contar con su selección de edificios la pequeña historia de las ciudades y la voluntad de aplaudir los trabajos rigurosos por encima de los monumentales está en la esencia de un premio que, ya en 1998, dejó de reconocer al Museo Guggenheim de Bilbao, uno de los iconos más populares de todos los tiempos y, seguramente, el mejor de su autor, el Premio Pritzker Frank Gehry, para premiar la pequeña iglesia de Santa María en Marco de Canavezes de otro Premio Pritzker, el portugués Álvaro Siza. ¿Valentía o cobardía?
Aquel año, la decisión del jurado de los FAD pudo ser interpretada como una provocación o como una llamada al orden. Fuera como fuera, lo que innegablemente ese veredicto consiguió, de paso, fue copar muchos de los titulares de prensa que la institución no parece desear para los edificios que respalda. Más allá del premio que recibió Santiago Calatrava en 1987 por el puente de Bach de Roda en Barcelona o del que lograra Norman Foster, en 1990, con la Torre de Colleserola, en la misma ciudad, es cierto que, excepcionalmente, algunos inmuebles emblemáticos, como el Kursaal de Moneo en San Sebastián, se han hecho con este premio. Pero también lo es que en muchas más ocasiones, la arquitectura sencilla de una vivienda unifamiliar ha sido valorada por encima de la calidad pública de los inmuebles que optaban al premio.
No es que el FAD apueste siempre por la escala pequeña -en la convocatoria de 2005 el último Premio Mies van der Rohe, el Musac de León de Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla, quedó relegado ante el Estadio de Braga del portugués Eduardo Souto de Moura- es que, si hacemos inventario de los galardones entregados, entre los premiados hay más viviendas que ninguna otra tipología.
Si sirve de orientación, en los últimos ocho años en que el FAD se dirime entre lo mejor de la arquitectura lusa y española, los únicos grandes proyectos que han conseguido vencer lo han hecho de la mano, al unísono, ex aequo, todos a la vez. Así, en 2004 el Aulario del Campus Universitario de Vigo -de Miralles Tagliabue- conseguía el premio con la Estación Delicias de Zaragoza -de Carlos Ferrater- y el Auditorio de Navarra en Pamplona -de Patxi Mangado-. Ganaron todos esos proyectos de una manera coral. Tres en uno. Un mismo premio para tres edificios radicalmente distintos en tipología, planteamiento y propuesta de ciudad. Lo que se llama un premio repartido, como si la posibilidad de elegir uno sólo entre tres grandes obras de infraestructura se atragantara en boca de un jurado que a veces parece buscar premiar castigando más que celebrando. ¿Es el FAD por lo tanto un galardón que trata de indicar un cierto camino arquitectónico? o ¿es un reconocimiento que busca destacar un tipo de ética en los edificios que respalda? Tal vez contagiado por la propia historia del premio, el estoicismo de un jurado, que cambia cada año, ha hecho que un galardón pequeño como éste no haya sufrido los vaivenes del Premio Pritzker o del Mies van der Rohe. Los jurados han valorado siempre un tipo de arquitectura: la que resuelve por encima de la que propone. En esa línea discreta, pero contundente, se presenta la selección de obras que compiten este año.
El historiador holandés Hans Ibelings, director de la revista A-10 y miembro del jurado que, presidido por el arquitecto sevillano Antonio Cruz, decidirá la próxima semana el ganador de la edición 2007, sostiene que la arquitectura que se levanta en España y Portugal "es la más vital del sur de Europa, por encima de la que crece en países como Italia, Grecia, Croacia o Eslovenia". Para él, lo más sorprendente "es lo que ambos países han cambiado en los últimos treinta años debido a la combinación de la libertad democrática -en el caso español- y las ayudas europeas. Lo que ocurrió en España", apunta, "está ahora sucediendo en países ex comunistas de la Europa central".
Ibelings considera que "más que deudoras de una tradición constructiva, las arquitecturas lusa y española de hoy son deudoras de unos maestros, Moneo y Siza, y partícipes del esperanto que habla la arquitectura mundial". En la misma línea discurre otro de los jurados, el arquitecto Pedro Feduchi, que opina que en España y Portugal se levantan "arquitecturas imaginativas con todavía un fuerte condicionante de la tradición moderna", pero que "faltaría, en general, un impulso que permita una actividad con mayor riesgo personal, sin caer en locuras de usar y tirar". ¿Reflejan los edificios que op
tan al FAD las huellas y el idioma internacional que comenta Ibelings o la falta de riesgo a la que alude Feduchi? El madrileño opina que "aquí los mejores proyectos están más ligados al medio teórico que permiten las Escuelas de Arquitectura que en otros países. Eso no es malo. Convierte las escuelas en laboratorios". Ibelings, por su parte, cree que la mayoría de los inmuebles interesantes son piezas aisladas "en un mar de banalidad pobremente urbanizado". A esa realidad, tal vez, quiera contribuir el premio FAD. De ahí su empeño en que los arquitectos no produzcan monumentos -¿cuántos puede acoger una ciudad?- sino buenos edificios dispuestos a arrimar el hombro a la hora de dibujar el futuro de las urbes. Ordenar y dignificar.
La arquitectura española realizada el último año se hace a un lado del espectáculo y se impone la labor de asentarse en el paisaje, sea éste natural o urbano. ¿Cuál es entonces el nivel que puede leerse entre las obras que han quedado como finalistas? Los 54 proyectos que compiten al premio tienen esa cualidad en común: la de dar un paso atrás, la de trabajar en un marco no siempre receptivo, la de contribuir a la construcción de un urbanismo que quiere ser más escenario que actor protagonista.
Navarro: "Ni la presidenta ni el asesor teatral han pisado la obra"
R. T. - Madrid - 20/10/2007
Fuentes del Canal de Isabel II afirmaron ayer que en las obras del Teatro del Canal había más de 300 defectos, carencias e imprevisiones. Hablaban de vigas proyectadas insuficientes, de calefacciones no previstas, de miles de metros cuadrados de madera no previstos...
"A partir de ahora se ocupará del proyecto el departamento de arquitectura del Canal de Isabel II con el fin de que lo terminen a mediados de 2008 y se inaugure en otoño", comentaron dichas fuentes, las mismas que afirmaron que en el proyecto de equipamientos no ha habido desviación alguna y "todo va bien". Jaime Bretón, del estudio arquitectónico, informa de que dicho proyecto se adjudicó para una obra de 11 meses en abril de 2006 y a fecha de hoy sólo están ejecutadas el 25% de las obras.
La asesoría teatral recayó en principio sobre José Luis Tamayo, reconocido director técnico. El Canal prescindió de él tras las elecciones. Se contrató a un nuevo asesor teatral que Navarro Baldeweg afirma que nunca ha ido a la obra "al igual que Esperanza Aguirre, nunca ha visitado su teatro", dice el arquitecto, quien piensa que se ha hecho un daño inconmensurable al ciudadano y a él: "Nunca fue deseado este teatro por este Gobierno regional. Es la primera vez en mi vida que me encuentro con que la propiedad no quiere su proyecto. Se querían deshacer de él desde que llegaron". "Ésta es la hora que no saben nada acerca del futuro usuario del teatro y nadie habla de que dentro del teatro hay espacio para un centro coreográfico; la sensación de soledad ha sido absoluta", dice Navarro.
Bretón señala que no conocían el proyecto escenotécnico cuando se hizo el proyecto base, por lo que difícilmente podían anticiparse a él. También recuerda que es un edificio sin licencia de actividad con lo que han estado sometidos y expuestos a todos los cambios normativos que se han producido desde el año 2000, como algunos de protección de incendios que tuvieron que asumir porque era obligatorio y posteriormente fueron normas derogadas. Atropello
Carlos Hernández Pezzi, presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, comentó ayer: "Me cuesta creer que un arquitecto de la talla de Navarro Baldeweg se vea vejado de esta manera; el Consejo no sólo está para defender a los arquitectos en su ejercicio, sino también para alzar la voz en estos atropellos y más aún tratándose de una obra tan emblemática".
Juan Miguel Hernández de León, director de la Escuela de Arquitectura de Madrid y presidente del Círculo de Bellas Artes, afirmó: "Me parece indignante; sólo desde la insensibilidad cultural se puede ignorar la valía internacional de un arquitecto como Navarro Baldeweg; me gustaría saber los resultados de otras obras que se han confiado por la misma Administración a Norman Foster o Zaha Hadid".
Rescindido el contrato con el arquitecto de los Teatros del Canal
La Comunidad de Madrid alega por "importantes defectos, carencias e imprevisiones"
EUROPA PRESS - Madrid - 19/10/2007
El Canal de Isabel II, dependiente de la Comunidad de Madrid, ha rescindido el contrato con el arquitecto Juan Navarro Baldeweg, encargado de los Teatros del Canal, debido a que el proyecto que presentó "adolecía de aproximadamente 300 importantes defectos, carencias e imprevisiones", confirmó a Europa Press un portavoz de la empresa pública.
La decisión, comunicada ayer al arquitecto, ha sido adoptada tras concluirse que dichos fallos en el proyecto han llevado a "retrasos continuos e indefiniciones en el desarrollo de los trabajos", con el correspondiente incremento del presupuesto inicial e "incertidumbre" sobre la fecha de finalización y apertura.
De hecho, el Canal de Isabel II estudia la posibilidad de emprender acciones legales contra Navarro Baldeweg para reclamar daños y perjuicios en concepto de demoras y sobrecostes. No en vano, el arquitecto se llevaba un 6% del presupuesto de ejecución del proyecto y de la dirección de obra.
Sin calefacción ni aire acondicionado
De ahora en adelante, las obras serán asumidas y terminadas por el propio Canal de Isabel II a través de su departamento de Arquitectura, estando prevista la inauguración de los Teatros para mediados de 2008, de forma que acoja el Festival de Otoño. Fuentes de la empresa pública han subrayadp que las "carencias" e "imprevisiones" que han motivado la rescisión del contrato fueron reveladas tanto por el Canal de Isabel II como por informes técnicos de consultoras externas.
Entre los fallos detectados figuran, una portavoz del Canal ha citado que el proyecto no contemplaba calefacción y aire acondicionado en la totalidad de las instalaciones, y que las vigas previstas para la fachada del edificio eran demasiado pequeñas y no podían aguantar el peso de los cristales.
También acusa a Baldeweg de no prever sistema de protección contraincendios para la fachada y de calcular muy por lo bajo la madera necesaria para revestir las paredes, pues inicialmente se estimaron necesarios 600 metros cuadrados, cuando en realidad se precisaban 6.000.
Nos ha llegado la mala noticia de la muerte del arquitecto Oswald Mathias Ungers, reconocido a la vez como un maestro incuestionable dentro de los avatares de la arquitectura contemporánea y como una referencia insólita y quizá marginal dentro de las modas de las últimas generaciones. Casi podemos decir que se había quedado solo defendiendo algunas de las matrices originales del Movimiento Moderno, a pesar de que su obra ha estado siempre presente en las controversias sobre la teatralidad excesiva de la arquitectura y la necesidad de mantener la austeridad y la pureza compositiva, la radicalidad geométrica, la coherencia formal y funcional, la simplificación tipológica, la abstracción discreta, tal como había enseñado Leon Battista Alberti. Toda su obra -"el edificio purificado por la geometría"- se puede interpretar como un apasionado manifiesto de esos principios programáticos y es prácticamente imposible juzgarla sin tenerlos en cuenta. Muchos arquitectos jóvenes consideran a Ungers simplemente como un acontecimiento que ya no está a la moda. Y llevan razón en algún aspecto: está fuera, muy fuera de las modas actuales porque se ha esforzado en mantenerse contra la deformación de la teatralidad banal. El Museo de Arquitectura y el conjunto monumental de la Feria de Francfort, la última ampliación de la Feria de Berlín, la casa que construyó como residencia propia en Colonia, pero sobre todo sus abundantes proyectos relacionados con entornos urbanos comprometidos, son ejemplos de cómo unos principios metodológicos y una fortaleza moral logran neutralizar incluso los intentos expresivos, las posibles veleidades de la forma. Así, su estilo formal, su lenguaje, está voluntariamente reducido a muy pocas palabras y muy pocos sintagmas: la caja rectangular, la composición basada en la autonomía de la ventana dentro del plano murario, las distintas formas cupulares en sucesión de rectángulos, el protagonismo gráfico del cuadrado y las divisiones en cruz, etcétera. Con estos simples instrumentos estilísticos -más complejos de lo que pueda deducirse de su simple enumeración- ha podido proyectar obras con diverso y hasta contradictorio contenido artístico. Y ese repertorio tan escueto ha tenido una evidente influencia en diversos episodios de la arquitectura contemporánea, en la búsqueda de expresiones nuevas, ligadas, no obstante, a las afirmaciones pioneras del racionalismo, pero también a las tradiciones compositivas y metodológicas de la gran arquitectura, que, según Ungers, debe ser "la expresión de la universalidad espacial". Esa arquitectura que -como decía Semper y como recuerda reiteradamente Ungers- sólo puede atender a dos tipos normativos fundamentales: la tienda y la cueva. Es decir, el Partenón y el Panteón, para resumirlo en dos monumentos incuestionables, dos esquemas, aunque nunca modelos directos.
Seguramente la poca aceptación de la obra de Ungers en la cultura y en la propaganda mediática se debe a que la sobriedad estilística exigida por el manifiesto programático y conceptual previamente impuesto no daba margen a descripciones aparentemente imaginativas, a invenciones creativas. Cada nueva obra de Ungers se parecía en algún aspecto a las anteriores y todo el mundo podía ya presuponer el ritmo de cuadrados, la volumetría rectangular, la repetición infinita del módulo. Y ha sido a veces difícil e intrincado descubrir las sucesivas sutilezas del diseño o incluso la presencia de un gusto personal. La obra de Ungers quizás no tiene ni gusto ni carácter, ni subraya símbolos o contenidos porque intenta -a veces con atisbos de ingenuidad- ser esencial. No es éste el momento de desmenuzar las características de su estilo y su influencia en otros movimientos. Pero no parece equivocado recordar cómo ha influido en ciertos gestos formales de algunas derivaciones de la Tendenza, de la pléyade de los pretendidos minimalistas o de los grupos centroeuropeos que se esfuerzan en el protagonismo expresivo del volumen sólido por encima del detalle ornamental del diseño.
Ahora, con su desaparición, es posible que su legado se vaya interpretando de manera más útil. Es decir, introduciéndolo en el debate crítico que ya se ha iniciado contra la valoración teatral y la justificación del bricolaje fragmentario -la referencia es del propio Ungers- en la arquitectura monumental más reciente. Así como hace unos años algunos elementos sintácticos de sus obras influenciaron distintas corrientes europeas que intermediaban entre el posmoderno y el neo-racionalismo, quizá ahora apreciaremos mejor la actualidad de sus principios morales y programáticos. La importancia de Ungers se focaliza mejor en estos principios que en sus consecuencias estilísticas.
Germans win international competition to design solar house
WASHINGTON (AFP) — A German university team was named on Friday the winner of the 2007 Solar Decathlon, a competition to design, build and run the most attractive and energy-efficient solar-powered home.
"I want to congratulate this year's Solar Decathlon champion, Technische Universitaet Darmstadt, and the 19 other teams for their innovative designs and application of solar technologies," US Energy Secretary Samuel Bodman said at the awards ceremony in Washington, where the decathlon began last week.
Teams from universities in Canada, Germany, Puerto Rico, Spain and the United States took part in the competition, which, like the sports version of the decathlon, consists of 10 categories.
"It was a close race with the University of Maryland, which also built a beautiful house, with very good architecture and a good system," Barbara Gehrung, the German team's spokeswoman, told AFP.
Teams in the competition erected their energy-efficient homes, powered exclusively by the sun, on the National Mall in Washington, in the shadow of the White House.
The homes were open to the public for the duration of the competition.
They were judged on whether they maintained a comfortable temperature, had adequate lighting, sufficient power for household appliances and home electronics, and hot water -- all produced using solar energy.
The houses also had to power an electric vehicle.
"We'll keep from this experience the fact that solar energy works," Gehrung said.
"We have proved that we can live better in the future without fossil fuels. We can, if we work together internationally, achieve something."
The most points in the competition were awarded for architecture (200 points), followed by engineering and market viability, which measures the market appeal and suitability to daily living of the house, at 150 points each.
The remaining categories -- communications, comfort zone, appliances, hot water, lighting, energy balance and "getting around", which has to do with the electric car -- scored a maximum 100 points each.
The Darmstadt team reaped the highest score for architecture, engineering, and energy balance.
Imposible separar la historia de la ciudad de México de su arquitectura que, ya lo hemos comentado, es el reflejo de la mentalidad y valores de las distintas épocas. Nuestra capital conserva construcciones de todos los tiempos; tenemos vestigios arqueológicos prehispánicos tan antiguos como Cuicuilco, y tan recientes como el Templo Mayor de México Tenochtitlán. Del período virreinal caracterizado por el barroco, existen numerosas muestras que van de sencillas casas a suntuosos palacios, baste recordar el de los condes de Santiago de Calimaya, hoy sede del Museo de la Ciudad de México, el llamado de Iturbide o el exquisito de los condes de Heras Soto.
Del estilo neoclásico, que fue una expresión de la mentalidad racionalista que caracterizó el gobierno borbón, tenemos ejemplos impresionantes como los palacios de Minería y del marqués del Apartado, ambos obras de Manuel Tolsá. El siglo XIX, en que nacimos como país independiente, pleno de cambios y conflictos, se reflejó en distintos estilos: republicano, afrancesado, art noveau y ecléctico; de este último, que es en realidad mezcla de estilos, se yergue emblemático el Palacio de Correos, que muestra entre otros: morisco, renacentista, gótico, barroco y neoclásico.
El movimiento revolucionario iniciado en 1910 va a generar un fuerte sentimiento nacionalista, al que contribuyó significativamente el libro Forjando patria- pro nacionalismo, que publicó Manuel Gamio en 1915, que nos explica cómo va a reflejarse en distintos ámbitos: el arte, la literatura, la música y la arquitectura, la cual en un principio intenta retomar la que se realizó durante el virreinato; resurgen el tezontle y la cantera labrada y frecuentemente se le agregan azulejos y tejas al por mayor; este estilo se va a conocer como neocolonial y nos va a dejar, entre otros, una nueva fisonomía del Zócalo, al remodelar prácticamente todos los edificios que lo rodean, dándoles la misma altura y recubriéndolos de tezontle, viniera o no al caso, como en el antiguo edificio afrancesado que fue la sede del Centro Mercantil, ubicado en la esquina de la gran plaza y la calle 16 de Septiembre, al que se le “neocolonializó” la fachada que da al Zócalo y se dejó la otra en el estilo original; la vista desde la esquina de enfrente, recuerda esos rostros de un dios mexica en que la mitad está descarnada.
Otro estilo en que se reflejó el nacionalismo fue el art deco, que era muy propicio para utilizar elementos del arte prehispánico, que se adaptan armónicamente con las formas geométricas de ese género arquitectónico. Un buen ejemplo de ello es el interior del Palacio de Bellas Artes. Como resultado de la segunda guerra mundial nació en Europa el estilo llamado funcionalista, que aquí fue copiado en general con poco felices resultados. Una excepción es la casa estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, que construyó Juan O’Gorman en San Ángel.
Venturosamente, hubo arquitectos mexicanos que comenzaron a buscar un nuevo lenguaje con expresiones propias y comenzó a gestarse la arquitectura mexicana contemporánea, en la que fueron pioneros José Villagrán y Carlos Obregón Santacilia, quienes aunque en sus comienzos construyen obras en este estilo neocolonial, paralelamente se sumergen en las vanguardias europeas, descubren el Movimiento Moderno y comienzan a desarrollar un estilo que conjuga materiales tradicionales, recupera formas e integra nuevos estilos y conceptos.
El gran modelo de esta nueva propuesta es el magno edificio de la Secretaría de Salubridad, que construyó en 1926 Obregón Santacilia, en un predio ubicado en la entrada del Bosque de Chapultepec, sobre el que recientemente escribimos una crónica. Ahí se inicia este movimiento libertario que ha generado arquitectos notables, cuyas obras han marcado la fisonomía urbana capitalina con una arquitectura contemporánea propia de gran calidad.
El tema es fascinante y da lugar al surgimiento constante de libros que lo abordan. Precisamente el próximo miércoles 17, a las 19:30 horas, se presenta en la Casa Lamm Crónica de una época- De la Academia de San Carlos a Ciudad Universitaria, en la que Eduardo Langagne O., reúne los recuerdos de 34 arquitectos que estudiaron los últimos años de su carrera en la vieja escuela de la calle de Academia y los primeros en el moderno campus universitario. También se va a hablar de Crónicas del 2o Imperio, novela histórica del mismo autor. Los presentan Louise Noelle Gras, Ernesto Velasco de León, la autora de esta crónica y como moderador Alejandro Rebolledo.
Tras la presentación es buena idea pasar a disfrutar un piscolabis en el agradable restaurante de la bella casona que aloja la Casa Lamm, exitoso proyecto cultural del que ya hablaremos con detalle, que dirigen con acierto las guapas y talentosas hermanas Claudia y Germaine Gomez Haro.
Lo primero fue la silla. No la de Van Gogh, pero parecida, porque las sillas honestas, las puras se parecen entre sí.
–Al salir de la Universidad fui a trabajar a una cooperativa en Ciudad Nezahualcóyotl, que se llamaba Emiliano Zapata y les hice varios diseños de mobiliario. Ellos fabricaban cofres para difuntos (así les dice Óscar a los ataúdes) y ganaban muy poco, eran pequeñísimos sus márgenes de utilidad. Se animaron mucho con la idea de hacer muebles y durante casi seis años, además de diseñar, los ayudé a conseguir proveedores, cuidar sus máquinas y seguir todo el proceso.
–¿Y ahí inventarse la silla?
–Sí, les hice diseños de casi todas las piezas de una casa, comedor, sala, y una de ellas fue una silla para comedor que recibió un premio del Instituto Mexicano de Comercio Exterior. A la premiación vinieron unos artesanos de Opopeo, Michoacán, les gustó mucho y la compraron, la copiaron y la produjeron en su pueblo que es de carpinteros. Llevaron la estructura de madera a Tenango del Valle y, en la cárcel, los presos tejieron el asiento de palma y así consiguieron hacerla a muy bajo costo.
“Cuando les hice el diseño de la silla pensé en la silla tradicional, la de palo que hay en los pueblos, esa silla muy barata de pino que venden a 35 o 40 pesos, la que usan en su casa los campesinos de México.”
–Es como la silla de Van Gogh.
–Es como la silla del cuadro de Van Gogh. Mi diseño tiene mucho que ver con ella, pero cuidé la parte de su comodidad y su fabricación, que fue muy sencilla. Los artesanos la copiaron y la empezaron a vender en las banquetas, en los mercados, en las carreteras. Vendían cientos de miles de sillas.
–Ha de ser bonito, Óscar, pensar que en la casa de muchas familias se encuentra una silla que tú hiciste, en escuelas, en fondas, en mercados, en restaurantes, en salas de espera, en…
Cientos de miles de sillas Hagerman
“Siempre he pensado que tuvo una aceptación muy grande porque partí de la silla popular, que ya usaba la gente. Cuando la gente la vio, la reconoció como suya y la adoptó. Durante cinco años los talleres de Opopeo, Michoacán, produjeron muchísimas sillas. Era la pieza que más producían y vendían.”
He aquí la historia de la silla que es posiblemente uno de los muebles más reproducidos de la historia de México, casi como el metate.
El mobiliario, la más pequeña de las arquitecturas
–¿Por qué te atrajo el diseño?
–Desde que egresé de la Facultad de Arquitectura me interesó mucho el mobiliario, porque sentía que era la más pequeña de las arquitecturas. En aquel entonces empezaba la carrera de diseño en México.
–Clara Porset…
–Clarita trabajó también en el Instituto Mexicano de Comercio Exterior como asesora del departamento de diseño, con el arquitecto Raúl Henríquez, y fue en esa época que arrancaron las escuelas de diseño. Clarita dio clase muchos años en la Facultad de Diseño Industrial de la UNAM, es muy querida ahí. Fue una de las primera personas que trabajó el diseño de una manera profesional y académica en México.
Una silla que cambia la vida
Óscar Hagerman es a la arquitectura lo que John Berger a la literatura: esencial. Desde que se recibió como arquitecto de la Facultad de Arquitectura de su queridísima UNAM, se unió a los que están cerca de la tierra y viven de ella, es decir, a los más pobres. Nacido en La Coruña, España, en 1936, Óscar Hagerman vino a México cuando tenía 15 años, después de Cuba. Olvidó su parte escandinava, pero eso no quita que haya viajado varias veces a Suecia, la patria de su apellido: Hagerman. En México, la silla cambió su vida porque lo acercó a los que nada tienen. Descubrió entonces que lo que quería era compartir su vida. Su esposa, maestra y siquiatra, Doris Ruiz Galindo, y sus cinco hijos, Carlos, Gonzalo, Jerónimo, Lorenzo y Doris, le dieron a su vida otra finalidad, la del servicio, la entrega a los demás. Quisieron hermanarse con todos los hombres, sobre todo con los indígenas. Al Taller de Diseño para el Hombre pertenecieron todos, no porque trabajaran en él, sino porque compartieron su espíritu. Los cinco tienen conciencia social y saben lo que es dar.
A sus hijos, a sus ocho nietos, Óscar les da abrazos de oso, pero a nadie quiere tanto como a “los huicholitos” como él los llama. Son su familia, la tierra de su tierra, la madera de su árbol de la vida, el agua salada de sus lágrimas, la blancura de su risa. Lo acompañé un lunes en la mañana a la escuela de diseño de la UNAM y los alumnos lo buscaban también para abrazarlo. En esa facultad reina la armonía y se difunde el trabajo de Clara Porset, expuesto como un tesoro en uno de los salones. Los arquitectos consideran su legado como una gran fortuna, pero también admiran y quieren el legado de Óscar quien se ha alejado de la arquitectura monumental, de las torres que perforan el cielo, de proyectos aterradores, de malls y conjuntos marcianos. Óscar quiere que las casas canten.
–Edward James escribió: “Mi casa tiene alas y a veces en medio de la noche canta”, es muy bonita esta frase… Me gustaría que mi arquitectura tuviera alas para volar en el cielo de la realidad.
Un canto a la vida
“Yo creo que él era más poeta que arquitecto. Creo que es bueno estar en la realidad y al mismo tiempo en una fantasía, crear un mundo de imaginación y de poesía. De ahí que la casa cante. Por eso decía, siguiendo la frase de Edward James, que la arquitectura debe ser un canto a la vida, el canto de los que la habitan, porque lo más hermoso es que el proyecto salga de la gente. Conozco un ejemplo, en el archipiélago de Suecia, de una casa para dos señores mayores, quienes le pidieron al arquitecto que les hiciera una casa para retirarse y él con cariño y cuidado consideró todo lo que podía hacerles falta y le buscó un lugar a cada cosa. Ver cómo están integrados a su casa todos sus objetos es impresionante porque también en el jardín creó un lugar para tomar el café a mediodía, otro para ver el atardecer. Yo creo que eso es lo más hermoso de la arquitectura.
“En diseño industrial nos enseñan a buscar formas originales, pero la riqueza más grande es hacer un mundo que le pertenezca a la gente y lo sientan suyo porque eso es lo que da felicidad. Si tu casa no tiene que ver contigo no es nada.
“En la escuela debería de haber una materia que nos enseñara cómo relacionarnos, cómo comprender lo que la gente necesita, y para eso hay que aprender a escuchar”.
Diseñan puente emergente en la Facultad de Arquitectura
Para mitigar los daños que sufre el país a causa de los huracanes e inundaciones que cada año azotan al territorio nacional, alumnos y académicos de la Facultad de Arquitectura (FA) de la UNAM diseñaron y construyeron un puente emergente peatonal, el cual permitirá salvar vidas humanas en zonas de desastre.
Este mecanismo es una estructura desarmable basada en tubos, canales, conectores y tornillería de acero; es portátil, de bajo costo, fácil construcción y maniobrabilidad, y facilita el rescate de poblaciones hasta de cien mil habitantes.
La obra, que tiene un peso aproximado de 11 toneladas, un claro de 27 metros de longitud y que puede armarse en un tiempo de cinco a ocho horas, dependiendo de las condiciones del lugar, fue posible gracias al talento de académicos y estudiantes de la UNAM, y a los fondos donados por el Consejo de Ciencia y Tecnología del estado de Chiapas.
Jorge Tamés y Batta, director de la FA, aseguró que lo más importante de este tipo de proyectos es que no sólo se impulsa el talento, la creatividad y la frescura de los estudiantes, sino que también se cumple con el compromiso social que tiene este casa de estudios, de apoyar a la sociedad.
Sobre el trabajo, Enrique Taracena Franco, coordinador del Taller José Villagrán García de la FA y encargado del proyecto, dijo que el propósito de este puente es acudir a los lugares de desastre, resolver los problemas que se presenten, guardarlo y darle mantenimiento, con lo cual puede tener una vida útil de entre 10 y 20 años.
Explicó que su realización requirió de un gran esfuerzo, porque se tuvo que acudir a diversas instancias para que el diseño en computadora fuera puesto en práctica.
Indicó que gracias a las tecnologías de la computación y a su fabricación, ha podido ser mejorado, por lo que se valora la posibilidad de convertirlo en una estructura vehicular.
El encargado del proyecto reveló que la solicitud para patentar este desarrollo, realizado cien por ciento por la Universidad Nacional, ya se encuentra en trámite ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.
Informó que para su construcción el estado de Chiapas, a través del Consejo de Ciencia y Tecnología, apoyó el proyecto con un millón 490 mil pesos, por lo que ahora podrá construir el número de puentes que desee, siempre y cuando sea exclusivamente en su territorio.
Kisho Kurokawa, 73; influential Japanese architect who designed adaptable structures
By Bruce Wallace, Los Angeles Times Staff Writer October 14, 2007 TOKYO -- Kisho Kurokawa, one of postwar Japan's most influential architects whose legacy was a philosophy as much as a collection of buildings, died Friday of heart failure in a Tokyo hospital. He was 73.
Kurokawa was the youngest founding member of the Metabolism Movement, which emerged in Japan on the cusp of the 1960s and bloomed most spectacularly during the Osaka Expo of 1970. The Metabolists advocated a renewable form of architecture in which buildings, or parts of them, could be adaptable and replaceable.
But Kurokawa never lost his reverence for the delicacy of traditional Japanese influences. Even as his designs embraced abstract geometrical forms, he insisted they retain an often-invisible thread of Eastern aesthetics.
The approach was consistent with his theory of "symbiosis," which drove him to design structures that accommodated different theories, diverse cultures and clashing personalities.
That philosophy was displayed in designs such as the replaceable pods of the Nakagin Capsule Tower built in Tokyo in 1972 and the Kuala Lumpur International Airport, which incorporated a transplanted tropical rain forest into a design based on abstract Islamic domes.
Kurokawa's architectural fingerprint remains visible from Paris to Beijing and Astana, the new capital of Kazakhstan, for which he designed a master plan in the 1990s.
His only American work is the Sporting Club in Chicago's Illinois Center.
The son of an architect, Kurokawa was born in Nagoya, Japan, in 1934 and, as a child, witnessed the razing of the city's wooden buildings by American bombers. In later interviews, he frequently referred to the powerful impact that staggering destruction had on him, saying it helped shape his belief in architecture that sought to move from "the age of the machine" to the "age of life."
The aerial attacks on Japanese cities such as Nagoya led Kurokawa's family to send him to live outside of the city with his grandfather. Kurokawa lived in the tearoom of his grandfather's house, according to Dana Buntrock, a professor at UC Berkeley who has lived extensively in Japan and writes on postwar Japanese architects.
"The exquisite sensibility of that tearoom became intuitive to him," she said.
But Kurokawa was also among the first architects to embrace the use of computers in design. The desire to "blend those poles, the scientific and the historical," became a signature of his work, Buntrock said.
Kurokawa's early education also inculcated him in Buddhist theory. He credited Buddhism's tolerance for promoting the belief that different elements and styles can coexist in architecture while retaining their individual identities.
He acknowledged that this belief in cultural diversity marked a break from conventional Japanese views of harmony, in which individual identities are erased by the need for compromise.
Kurokawa's early career was more noteworthy for his prolific writings on theory and philosophy than on building. He earned architecture degrees from Kyoto University and Tokyo University and, although his first commission was a small house in Japan, he spent much of the 1960s designing concepts that never got built. Another of his first commissions was for a pear canning factory.
But his small architectural firm founded in 1962 gradually moved from the theoretical to the practical. His concepts of houses floating on a lake and a tower patterned on DNA molecules were complemented by earthbound projects such as a resort in Yamagata called Hawaii Dreamland.
If there was a breakthrough moment, it came with the Osaka Expo of 1970 that showcased three Kurokawa buildings. A year later he was a finalist in the competition for Paris' famous Pompidou Centre.
Unleashed in Japan, he designed the landmark Sony Tower in Osaka (1976) and left his mark across the country with such notable buildings as the National Ethnological Museum in Osaka (1977) and the Hiroshima City Museum of Contemporary Art (1989).
By the 1990s he also was designing abroad, including the Chinese-Japanese Youth Center in Beijing (1990) and the stone and titanium New Wing of Amsterdam's Van Gogh Museum (1998) that was underwritten by a wealthy Japanese businessman and art collector.
Kurokawa continued to design extensively across Asia until his death, notably in China where he claimed a friendship with President Hu Jintao. His last major Japanese project was the recently opened National Arts Center in the Roppongi district of Tokyo, with its curtain-like facade.
But in his final year, Kurokawa also attracted attention with his quixotic, late-in-life decision to enter active politics. In April he ran for governor of Tokyo, one of the most powerful political jobs in Japan, and lost to his longtime friend Shintaro Ishihara.
Kurokawa said he could no longer accept the brash Ishihara's slurs against the Chinese and Koreans, contending that they embarrassed Japan. He also opposed Ishihara's bid to bring the 2016 Summer Olympics to Tokyo, arguing the Games would impose too great a strain on the capital's infrastructure.
Kurokawa then ran and lost in elections for the upper house of Japan's parliament in July. His losing streak was furthered by news that the current owners of one of his defining buildings, the Nakagin Capsule Tower, planned to tear it down. Kurokawa, who had planned for the tower to survive by replacing its individual capsules every 25 or 30 years, fought unsuccessfully against the demolition.
He is survived by his wife, Akayo Wakao, a well-known Japanese film actress, and their two children.
Dans son espace beauté, la chevelure voilée de dentelle noire, Barbie apparaît en femme mystérieuse et lointaine. Limite maîtresse sadomasochiste, elle est assise face à son miroir, ignorant fièrement Spiderman enfermé dans une cage à oiseau. Dans sa cuisine, Barbie reçoit ses amies assises sur des sortes de passoires (remplies de plumes) suspendues à une tringle. Il suffit d'appuyer sur un bouton pour qu'une table dressée se soulève jusqu'à hauteur de ce groupe de filles.
Telles sont deux des neuf pièces qui composent la Villa de Mademoiselle B. que l'on peut visiter jusqu'au 27 janvier à la Cité de l'architecture et du patrimoine à Paris. Construite à l'échelle 1/6e (soit 11 mètres sur 2,20 mètres), cette maison a été imaginée et conçue par neuf femmes architectes qui ont accepté le pari de construire une demeure contemporaine (aux accents futuristes) qui corresponde à une Barbie bien de son temps.
Car, loin des stéréotypes de la belle idiote, la poupée rebaptisée pour l'occasion Mademoiselle B. ne se résume plus aujourd'hui à une longue et mince silhouette blonde.
ROMPRE AVEC LES CLICHÉS
Complexe, elle est à la fois frivole et informée, volage et sérieuse, mondaine et solitaire. Elle voyage, s'intéresse à la technologie, à la création dans son ensemble (et pas seulement à la mode), reçoit ses copines et s'engage dans des actions humanitaires.
Sa demeure devait donc, elle aussi, rompre avec les clichés. Composée de neuf univers habitables reliés par un passage, elle bouleverse d'abord la distribution conventionnelle de l'espace. Chaque pièce reflète le comportement et l'état d'esprit de la femme qui l'habite. Le boudoir a ainsi été conçu comme un oeuf dans lequel Barbie s'isole pour... bouder. Ce jardin secret aligne une succession de parois en plumes serrées les unes contre les autres, formant un mur impénétrable.
Contrairement aux apparences, la construction de cette villa n'a rien d'anecdotique. Elle relève d'une volonté de sensibiliser le public à l'architecture à travers la réhabilitation d'un personnage connu de tous. Imaginé et pris en charge par Fiona Meadows, responsable de programme à l'Institut français d'architecture, le projet imposait des règles strictes.
L'exigence était la suivante : pas question de créer une nouvelle maison de poupée. Il s'agissait plutôt d'inventer une villa qui relève de l'imaginaire et du jeu, mais qui, en même temps, interroge sur les modes et styles de vie actuels, les règles de l'habitat par rapport aux attentes de la femme contemporaine. L'objectif était de proposer éventuellement des approches alternatives à la vie domestique standardisée.
Cette aventure, à laquelle s'est d'emblée associée Mattel - l'entreprise américaine qui a lancé la fameuse poupée en 1959 -, a débuté le 8 mars 2007. En cette Journée de la femme, Fiona Meadows fait tirer au sort la pièce sur laquelle chacune des neufs architectes, choisies par ses soins, devra travailler. " Ce qui est incroyable, raconte-t-elle, c'est que chacune d'entre elles est tombée sur l'univers qui lui était le plus proche." Des signes qui laissaient présager le meilleur. Et c'est le meilleur qui s'est produit.
El nombre de Rogelio Salmona simboliza lo mejor de la rica arquitectura colombiana. Pocos hombres como él tuvieron el talento para complementar los paisajes nacionales con sus magníficas obras.
Tras una prolongada lucha contra el cáncer, el creador falleció el 4 del corriente, a los 78 años de edad.
Nacido en París en 1929, siempre se consideró un colombiano más, pues siendo niño llegó al país.
Su huella se aprecia en edificios como el Museo de Arte Moderno de Bogotá, la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena, el Archivo General de la Nación y el Edificio de Posgrados de la Universidad Nacional.
Salmona era uno de los arquitectos más destacados de América Latina. Había recibido el premio Alvar Aalto, el segundo más importante del mundo en su campo. Y estaba por recibir el homenaje ArpaFIL, que es entregado cada año en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Salmona estudió arquitectura en la Universidad Nacional y pasó casi 10 años en París, en el estudio de Le Corbusier (Charles Edouard Jeanneret-Gris).
“Más allá de que era un monstruo intelectual -dice el arquitecto Jorge Pérez-, Rogelio era un ejemplo de humanidad. Era un maestro en todo lo que hacía. Cada comentario era una lección”.
Según un perfil suyo escrito por el arquitecto y crítico Alberto Saldarriaga, “la primera de sus obras que causó impacto en el medio profesional fue el conjunto de apartamentos El Polo, proyectado con el arquitecto Guillermo Bermúdez Umaña en 1959 (...). El tratamiento urbanístico del conjunto, la volumetría de los edificios, el uso masivo del ladrillo y el tratamiento del espacio interior de las viviendas fueron insólitos en su momento y abrieron posibilidades para nuevas exploraciones arquitectónicas”.
Su primera obra de repercusión internacional -proyectada entre 1964 y 1970- fue el conjunto de apartamentos de Las Torres del Parque, “polémico por su planteamiento formal, basado en una geometría radial, en el escalonamiento volumétrico y en el enriquecimiento mediante balcones de la textura visual de los edificios”, agrega Saldarriaga.
El arquitecto y periodista Andrés Ramírez destacó que, aparte de su obra, también es importante que “deja toda una escuela de arquitectos jóvenes que están en gran producción. Enseñó a tres generaciones”, dijo.
“No me atrevo a enseñar”, dijo a El Tiempo en una de sus últimas entrevistas. “Siento que me estoy equivocando. El diseño es una poética. ¿Cómo transmitirlo?”.
MÉXICO Trabaja el INAH en la construcción de un museo nacional en Morelia.
El director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Alfonso de Maria y Campos, adelantó que la institución a su cargo trabaja en la construcción de un nuevo Museo Nacional de la Arquitectura y el Patrimonio.
El espacio cultural, cuya sede será la Ciudad de Morelia, Michoacán, tendrá la tarea de difundir el patrimonio de la arquitectura contemporánea. "Se esta trabajando intensamente en el diseÑar este nuevo recinto", añadió el funcionario.
Durante su participación en el Primer Encuentro de Museos México-Francia, De Maria y Campos destacó la labor de los 108 museos del INAH.
Asimismo se refirió de manera especial a cinco, los cuales tienen el carácter de nacional: el Museo Nacional de las Intervenciones, del Virreinato, de Historia, de Culturas Populares, y de Antropología.
Destacó que la principal tarea del INAH será la de reforzar sus más de 100 museos en todo el país, es decir, "se hará un esfuerzo por regresarles a los estados el manejo de algunos de ellos, o bien de hacerlos participar al respecto".
Señaló que los museos del INAH tienen como objetivos esenciales el rescate, la conservación y la exhibición del patrimonio cultural regional, a fin de fortalecer con ello la identidad regional y la pluralidad social y cultural del país.
También responder de manera particular a las necesidades de las diversas zonas, por lo cual se clasifican en regionales, locales, de sitio y centros comunitarios.
"En la medida en que se avanza en el estudio o investigación del patrimonio, hemos venido renovando discursos museográficos y la curación de exposiciones; esta es la nueva dinámica que en el instituto seguimos impulsando, dentro y fuera del país", adujo.
Con la presencia de especialistas de 25 recintos franceses y 50 mexicanos, el titular del INAH elogió las relaciones culturales México-Francia.
De Maria y Campos comentó que esos nexos han sido sumamente provechosos para ambas naciones. "Han dado muestra de sostenerse por sí mismas y mantener un curso propio", adujo.
Indicó que en este Encuentro, que proporcionará un espacio de acercamiento entre los funcionarios de los diversos museos, con el propósito de analizar y definir proyectos conjuntos en el ámbito de las artes visuales, se podrá refrendar el diálogo cultural dentro del ámbito específico de los museos y las exposiciones, "ampliando nuestros contactos profesionales e institucionales".
De Maria y Campos comentó además que el próximo año, el INAH exhibirá en el Museo del Quai Branly, en París, una gran muestra sobre arqueología mexicana.
Sin dar a conocer sobre el número de piezas que viajarán al recinto ubicado en la capital francesa, dichas obras saldrán del Museo Nacional de Antropología, así como de algunas zonas arqueológicas y museos relacionados con arqueología mexicana del país.
BILBAO TIENE un antes y un después del Museo Guggenheim. Antes parecía dirigirse irremediablemente hacia el deterioro, con vistas a una ría donde las instalaciones portuarias en desuso no hacían sino afear el entorno. La firme decisión política de cambiar radicalmente esa imagen llevó a buscar un remedio, que se encontró con la voluntad del director del museo neoyorquino decidido a abrir en otros países franquicias de su institución, en un envoltorio de gran impacto arquitectónico. Y funcionó. O no.
Como todo fenómeno de éxito, el Museo Guggenheim-Bilbao ha generado polémicas y reflexiones a través de varios libros y decenas de artículos periodísticos. Entre los ensayos más recientes publicados en España figuran dos: El efecto Guggenheim, del arquitecto Iñaki Esteban (Anagrama), y Aprendiendo del Guggenheim Bilbao, una edición a cargo de Joseba Zulaika (Akal).
En el primero de éstos, subtitulado Del espacio basura al ornamento, Iñaki Esteban analiza los aspectos más controvertidos surgidos en estos años, tanto en el aspecto museístico como en el impacto que ha tenido en el desarrollo de la ciudad.
El segundo volumen recoge las opiniones de una serie de críticos de arquitectura, historiadores del arte, antropólogos, artistas y escritores españoles y extranjeros, que destripan desde distintos puntos de vista las consecuencias de este hito arquitectónico de nuestra época.
Ricardo Bofill construirá el Centro de Congresos de San Petersburgo
RODRIGO FERNÁNDEZ - Moscú - 09/10/2007
Ricardo Bofill (Barcelona, 1939) era el ídolo de los arquitectos rusos en los años ochenta, pero ha tenido que acabar el siglo XX para que pudiera comenzar a construir en este país, donde es tan admirado. Tiene proyectos en marcha en Moscú y San Petersburgo; el más novedoso, el Centro de Congresos Constantino, junto a la residencia que el presidente ruso, Vladímir Putin, posee en los alrededores de la antigua capital imperial. El arquitecto español acaba de ganar en un concurso en el que han participado famosos artistas -el francés Jean Nouvel, el austriaco Wolf Prix y el holandés Erick van Egeraat, entre otros- el derecho a construir esta ambiciosa obra de 350 millones de euros.
El Centro, de 100.000 metros cuadrados, será el segundo proyecto de Bofill en San Petersburgo, ciudad donde ya se está construyendo un complejo multifuncional de "estilo estaliniano". El arquitecto catalán, al que se califica de posmodernista clasicista, ha diseñado para el nuevo proyecto una gigantesca construcción de cristal que gracias a su pórtico y columnas recuerda un templo de la antigüedad. En el interior, habrá una gran sala de conciertos redonda.
En la financiación del centro -cuya construcción deberá comenzar el año próximo para ser inaugurado en 2011- participan grandes empresas rusas, como la petrolera Lukoil, el Combinado Metalúrgico de Novolípetks, Gazprombank, el Banco Rossía y el de Comercio Exterior.
Bofill tenía ya más que garantizada su presencia en el país desde el año pasado, cuando firmó en Moscú un protocolo para diseñar un complejo de torres que se construirá en una urbanización ubicada en el noroeste de la capital. El proyecto está evaluado en unos 140 millones de euros y una torre de Bofill de unos 40 pisos será el elemento arquitectónico principal de la zona peatonal en la nueva urbanización Wellton Park, que está desarrollando la inmobiliaria Krost. Además, está en negociaciones para construir un gigantesco recinto ferial que impulsa Gaz-prom, el monopolio del gas.
Pero Rusia no es el único espacio pos-soviético donde Bofill dejará su impronta. En Astaná, capital de Kazajistán, presentó este verano un proyecto de 350.000 metros cuadrados en el que destaca el Palacio de Artes y Arquitectura.
# Se trata de un proyecto ideado por la artista donostiarra Maider López. # Varios colaboradores han conseguido crear un efecto visual que desde el aire hacía ver una ampliación del museo.
Un proyecto ideado por la artista donostiarra Maider López y puesto en práctica gracias a la colaboración de cientos de amigos del museo, permitió hoy, aunque solo fuera visualmente, "ampliar" las salas de Guggenheim bilbaíno dentro de los actos organizados con motivo de su décimo aniversario.
Los Amigos del Museo Guggenheim Bilbao que decidieron participar en esta iniciativa, denominada "AdosAdos", recibieron unas piezas ligeras, simulando las placas de titanio que recubren la estructura del museo bilbaíno, que colocadas en diferentes posiciones permitieron la "transformación" del edificio de Frank Gehry, formando una nueva galería y una nueva pared. "Un 'trampantojo' humano que crea arquitectura a través del humor y de la interacción de los Amigos del Museo", señaló la organización.
Los participantes han conseguido, desde una perspectiva aérea, crear una nueva galería en el Museo, a la manera de los batallones, que juntando sus escudos construían arquitecturas defensivas, y también formar una nueva pared, efímera, que daba continuidad al edificio de Ghery.
Maider López (San Sebastián, 1975) es considerada una de las figuras más prominentes del arte vasco contemporáneo.
En los últimos años, explicó la organización de este evento, "ha producido una serie de acciones realizadas mediante convocatoria pública, en las que situaciones aparentemente cotidianas, adquieren una lógica subjetiva ampliándola a un contexto social".
Entre las más conocidas se encuentran Ataskoa (2005), en la que cientos de automovilistas fueron convocados a crear un monumental atasco en Navarra, o Playa (2006), en la que la aparente normalidad de una playa llena de bañistas se ve interrumpida por el hecho de que todos tienen toallas rojas.
La actividad artística de Maider López ha estado ligada al Museo Guggenheim Bilbao desde su inauguración en el año 1997, colaborando en diferentes proyectos como la iniciativa educativa Aprendiendo a través del Arte.
Además se encuentra entre los 12 artistas contemporáneos seleccionados por el Museo para participar en la muestra Chacun à son goût (Cada uno su gusto), que se inaugurará el próximo día 16 de octubre, en el marco de las exposiciones conmemorativas del Décimo Aniversario.
1.100 Amigos del Museo Guggenheim participan en una sorprendente acción de la artista Maider López
JUNE FERNÁNDEZ - Bilbao - 08/10/2007
Las paredes de titanio del museo Guggenheim de Bilbao se expandieron y movieron ayer en una acción de la artista vasca Maider López, titulada AdosAdos, en la que participaron 1.100 Amigos del Museo. Elegida para conmemorar el décimo aniversario de la pinacoteca, López destacó en declaraciones a este periódico que, con su proyecto, "los Amigos han pasado de ser espectadores a construir obras".
"Entre todos haremos que el museo sea más grande por unos minutos". Con esa declaración de intenciones, la creadora vasca, megáfono en mano, dio inicio a la iniciativa a las 11.15 de la mañana. Bajo las escaleras, entre la fachada del museo y el parque de los columpios, las 1.100 personas formaron la primera figura: colocadas a modo de la formación de tortuga típica del ejército romano, alzando sobre sus cabezas placas ligeras que imitaban el titanio, recrearon una ampliación del museo.
Después de atravesar la pasarela junto a la ría, rodeando la escultura de la araña, La Mamá de Louis Bourgeois, noventa personas se separaron del grupo para protagonizar la segunda acción junto a la fachada trasera del edificio diseñado por Frank Gehry. Sujetando las placas a modo de pancarta, "en un trampantojo humano para el que calculamos la perspectiva ideal", explicó López, crearon una pared que daba continuidad a la sala. "AdosAdos no busca la perfección porque está formada por seres humanos", abundó en una nota de prensa. "He pretendido dar continuidad a la arquitectura creada por Gehry, pero de una forma efímera y viva, defectuosa por su improvisación y movilidad".
La transformación de la arquitectura y las acciones con personas son dos expresiones recurrentes en la trayectoria de la artista, quien ha aunado ambas para este proyecto. López es una de los 12 artistas elegidos por el Guggenheim para participar en la exposición Chacun à son goût (Cada uno su gusto), que se inaugura el próximo 16 de octubre, dentro de las celebraciones del aniversario.
1.100 de los 15.000 Amigos del Museo participaron entusiasmados en una acción pensada para "expresar gratitud al colectivo por diez años de apoyo y fidelidad incondicional", recalcó el director del museo, Juan Ignacio Vidarte. "Interesante" y "divertida" fueron los adjetivos más empleados por los participantes para definir la perfomance.
"La acción simboliza el afán de sacar el museo fuera, e ilustra que éste no es nada si falta la participación de la gente", opinó Sandra Barruntia, socia de la sala de exposiciones desde su nacimiento. Para otra de sus amigas veteranas, María Eugenia de la Calle, la acción de López "es una idea original para dar publicidad, extender el nombre de un museo que ha colocado a Bilbao en el mapa del mundo".
• El catálogo de 'Construccions patents' equivale a un resumen de las dos a tres últimas generaciones
ORIOL Bohigas*
No ha quedado demasiado claro si la Feria de Fráncfort ha invitado a la literatura catalana o la cultura catalana. Dado que es una feria de libros, parece más acertado el primer supuesto, pero --no sé si por generosidad o por reforzar positivamente la ambigüedad-- también participan algunas muestras culturales que no son literarias. Sobra decir que conviene aprovechar cualquier ocasión para explicar al mundo --o a un trozo del mundo-- cómo marchan los diversos temas culturales en este rincón del mundo que aún va tirando alrededor de Barcelona y al que, de vez en cuando, le conviene un poco de aire fresco. Una de estas muestras es una exposición de arquitectura catalana en el Deutsches Architekturmuseum (DAM). Solo conozco de ella el libro que hace las veces de catálogo con un título que resulta, como mínimo, inquietante: Construccions Patents. Nova arquitectura feta a Catalunya (Actar). Es un documento que por sí solo ya sugiere comentarios en uno u otro sentido. La idea es buena. Me parece bien que la intención fundamental de la muestra no sea hacer una simple antología neutra de la actualidad o de la historia reciente solo con el criterio de calidad o de referencia. Seguramente, había que exponer esa especie de arquitectura que más podía inquietar a un público europeo no especializado, ofreciendo un grito de modernidad atrevida, excepcional y a la vez genuina. Este grito de modernidad habría podido apoyarse, por ejemplo, en la intención y el contenido de los temas, los usos, las maneras de producción y sus consecuencias sociales y políticas. Pero es lógico --dadas las circunstancias-- que los organizadores hayan elegido otro camino, más adecuado a los fugaces medios de una muestra que debe llamar la atención pública y explicar algo convincente en pocos minutos. El camino elegido fue dar prioridad a los inventos formales, el elegante exabrupto visual, la imagen insólita, innovadora, repleta de sofisticadas preocupaciones estéticas. Este sería un camino discutible si quisiéramos análisis más disciplinarios o más relacionados con los entornos sociales. Pero, para dejar claro que no eran estas las intenciones, los organizadores, en lugar de argumentar sobre la realidad completa y más o menos unitaria de las obras, lo han hecho sobre los gestos formales, observados como invenciones casi aisladas del discurso arquitectónico.
FERRÉ, SALAZAR y Devesa lo dejan muy claro en las primeras páginas: "Estos proyectos y experiencias conforman un catálogo de exportación de soluciones arquitectónicas, en las que los protagonistas no son los mismos edificios sino los fragmentos, prototipos y patentes. Si existe una forma en la que la experiencia personal puede encontrar un camino hacia mercados más amplios, es por medio de las ideas patentadas". De acuerdo con estos criterios, el catálogo se divide no temáticamente ni estilísticamente, ni en referencias ambientales, sino según los distintos sectores en que la forma actúa como protagonista: la estructura --cuando esta se adecua a un lenguaje autónomo y patentable--, la piel envolvente, el hábitat y el paisaje. Es sintomático que la piel absorba por sí sola un capítulo tan importante, recogiendo --claro está-- el eco de una tendencia general de la arquitectura de los últimos años que quiere superar las dos tradiciones polémicas de la modernidad --la volumetría y la espacialidad--, acudiendo al nuevo paradigma de la arquitectura dermatológica. Todo cambiará y todo evolucionará, pero, de momento, las obras más representativas, más de moda y de mayor éxito de los últimos años, suelen ser diseños que declaran la autonomía de la superficie exterior, es decir, de la piel y sus llamativas texturas.
NO SÉ SI demasiado influidos por las modas formales, los inventos catalanes --¡patentables!-- aportarán grandes novedades ni revoluciones serias al panorama cultural de la arquitectura y si, en cambio, serán considerados solo caprichos resultones, cultos y atrevidos, importados desde el país de Gaudí y Jujol. Esperemos que, con esta promoción de patentes, logremos además de ventajas mercantiles, atraer la atención internacional hacia la producción cultural catalana. Pero deseemos que esta vocación mercantil no haga disminuir, más aún, los dos valores que explican la diferencia entre la arquitectura y el comercio inmobiliario: la cultura y el servicio social. Pese a todo, este catálogo se puede leer también como un resumen de la arquitectura catalana, siguiendo los rasgos sintomáticos de los arquitectos de las dos o tres últimas generaciones, elegidos, naturalmente, con un criterio exposicionista y con unos prejuicios críticos bien estructurados. Aunque no hay que pensar que toda nuestra arquitectura se ha hecho y se hace solo con pieles estrujadas bajo vendavales metafísicos, con explosiones de luminarias teatrales que evocan --dicen-- el trencadís modernista, o con rupturas formales y funcionales copiadas de otras vanguardias plásticas. La rotura y la desviación þno es precisamente el rasgo característico de la arquitectura catalana. Lo es --eso sí-- de un sector generacional en todas partes. Un síntoma, por lo tanto, ni demasiado nuevo ni demasiado genuino, pero muy de moda.
La adecuada distribución de los espacios en el hogar te permitirán aprovechar mejor los recursos, incluso podrás obtener ahorros hasta de 20% en la energía eléctrica
FRANCISCO ROSAS El Universal Viernes 12 de octubre de 2007
Eduardo Medrano quiere que su casa incluya elementos de sustentabilidad y ahorro de energía, pero que no rebasen su presupuesto.
Jorge Arditti, director general de Arditti + RDT, explicó que la sustentabilidad en el diseño muchas veces no tiene que ver con cuestiones de dinero, sino de la aplicación de conocimientos arquitectónicos y estructurales.
Cuando las personas busquen un determinado plano pueden exigir a su arquitecto que lo haga a partir de módulos. “A nivel mundial, las piezas de construcción como plafones, hojas de madera, tablarroca, puertas, ventanas y materiales eléctricos se fabrican con medidas estándares, y con base en ello, se edifica una vivienda sin tener desechos”, mencionó.
Destacó que en México hay la costumbre de hacer las puertas y ventanas de diferentes tamaños, pero si se tomaran las medidas estándares, entonces los muebles saldrían más baratos, pues no tendrían que personalizarse y se ahorrarían desechos en vidrios, metal o madera, además de dinero y tiempo para tenerlos en la edificación.
Comentó que un primer elemento para que el inmueble ahorre energía es la orientación de la misma.
“Las personas deben saber qué carga térmica va a tener su casa con base en la hora del día y el sitio donde se encuentre”, puntualizó.
La distribución de las habitaciones debe hacerse dependiendo de si pega más el sol, ya que ello incide en el uso de más aire acondicionado.
De acuerdo con Arditti, en estas zonas se pueden ubicar los baños, cuartos de servicios, escaleras, etcétera.
Según el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (Fide), siguiendo los consejos de ubicación térmica se pueden obtener ahorros de hasta 20% en la vivienda.
El especialista mencionó que otro elemento sencillo, pero que poca gente conoce, es la ventilación cruzada: “A una habitación le debe entrar aire por dos zonas distintas. Con esto el consumo de calefacciones prácticamente desaparece”.
Explicó que la gente está acostumbrada a instalar el clima en el techo de la casa, pero se demostró que el consumo energético es menor si el aire viene de abajo de las habitaciones, además de que el confort es mayor.
Con esto se tendría un ahorro de 5% mensual en la factura eléctrica sólo por ventilación.
Para aprovechar mejor la energía del exterior, la siembra de árboles de hoja caduca como la parra e higuera le ayudarán a Eduardo Medrano a darle sombra a su casa durante verano y en invierno le permitirán que la edificación se asolee mejor.
Una planta de higuera no cuesta más de 100 pesos y, aunque tarda algunos años en crecer, los beneficios de largo plazo son mayores.
Si ya no se puede evitar el calentamiento de la casa es bueno tener persianas, cortinas o parasoles que se pueden desplegar en verano y recoger en invierno.
Según Arditti, otro elemento sustentable y más económico es el incluir en la edificación materiales que asemejan elementos naturales como la madera.
“En el mercado hay algunos productos que se hacen pasar por esta materia prima, pero son cerámicos o polietilenos. Y si bien la estética se acerca, no se usa el recursos natural y el costo de mantenimiento es casi nulo, a diferencia de la madera, que constantemente se debe cuidar.
Destacó que un metro de piso cerámico similar a la madera no cuesta más de 200 pesos, mientras que uno de duela tiene un precio aproximado de 600 pesos.
Arditti precisó que otro aspecto que dará confort y ahorro energético a la vivienda es la colocación de vidrios contra rayos ultravioleta o que impidan la entrada del calor; éstos son más caros que los tradicionales hasta en 100%, pero el beneficio ambiental es mayor.
También es importante aprovechar las condiciones de luz natural, dejando tragaluces, domos o ventanas que potencien la iluminación, además de lámparas ahorradoras, las cuales se pueden encontrar en el mercado entre 20 y 60 pesos.
Arditti aceptó que los presupuestos de la gente pueden variar, pero si, por ejemplo, Eduardo Medrano no tiene el dinero suficiente para incluir más elementos de sostenibilidad, puede dejar su casa preparada para en un futuro hacerlo.
“Se pueden dejar dos salidas de drenaje: una para aguas negras y otra para que en el futuro le dé un tratamiento especial; lo mismo se aplica para agua de techos, ya que una fosa podría captar el agua pluvial”.
También se podría abrir un espacio en su azotea para que en el futuro ponga celdas solares para el calentamiento de agua.
Arditti precisó que la sustentabilidad del hogar es necesaria para lograr un mejor ambiente.
Construyen a escala diez espacios creados para la rubia muñeca maniquí, sus amigas, sus hombres, sus fantasmas, sus héroes, sus mascotas, sus robots y sus sueños son absolutamente originales
EFE El Universal París, Francia Miércoles 10 de octubre de 2007 13:41 La Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio inaugura hoy La Villa de Mademoiselle B., una exposición que a partir de la célebre muñeca Barbie se interroga "con poesía" sobre la arquitectura del siglo XXI y la posición de la mujer en el mundo actual, dijo su comisaria, Fiona Meadows.
Esta arquitecta y artista eligió a nueve arquitectas, Sophie Delhay, Dominique Jakob, Anne-Francoise Jumeau, Isabel Hérault, Karine Herman, Raphaelle Hondelatte, Gaelle Hamonic, Florence Lipsky y Emmanuelle Marin-Trottin, para imaginar con ella un nuevo universo espacial para Barbie.
Cada una trabajó sobre un concepto de habitación -voluntariamente alejado del estereotipo del apartamento de tres piezas, comedor y salón-, subrayó la comisaria, quien fijó las reglas de este "juego" artístico, espacial, ecológico y filosófico.
De vocación abiertamente popular, a la vez que comprometida y con mensaje, la exhibición fue construida a escala Barbie, es decir a 1/6 de la humana.
Los diez espacios creados para la rubia muñeca maniquí, sus amigas, sus hombres, sus fantasmas, sus héroes, sus mascotas, sus robots y sus sueños son absolutamente originales.
En un sorteo realizado el Día de la Mujer, el pasado 8 de marzo, a Karine Herman le tocó el Beauty building space, un lugar "donde hacerse bella, liberarse sin complejo al narcisismo, metamorfosearse, travestirse, maquillarse, entrenarse, disfrazarse...".
La propuesta incluía "una galería de espejos" , convertida aquí en un héroe -Spiderman- encerrado en una jaula, para que Barbie pueda contemplarse a placer a través de sus ojos, dijo a Efe la arquitecta.
Sophie Delhay se hizo cargo del Body & Soul Boudoir, lugar donde "soñar, relajarse, hacer yoga, recibir a su 'psy' o a su 'coach', meditar, crear su propio altar para los ancestros...", con forma de extraño huevo y homenaje interior a la pintora mexicana Frida Kahlo.
El I.T.LAB., donde expandir "el placer digital bajo todas sus especies" , fue para Florence Lipsky, mientras que el "Urban Cottage" , donde disfrutar del "placer de recibir amigos en casa, con toda autonomía", como los VIP (Personas Muy Importantes) , los personajes famosos o de la UNESCO o las vecinas "en pijama", es más bien negro y pesimista, visto por Dominique Jakob.
En Blablabla Lounge, Gaëlle Hamonic ideó el lugar del "placer de palabrear ante el fuego, enfadarse o reunirse con su asociación caritativa, política o de barrio"; mientras que Jumeau y Marin-Trottin se concentraron en el placer del punto 3 G (garaje, granero y galería de arte), de Treasure Island.
Isabel Hérault ideó para Lunch Box un sorprendente comedor, de paredes de cucharillas y escaleras de cuchillos, donde una multitud de Barbies hablan de comida y anorexia sentadas en cazos colgantes.
Dos de las "habitaciones" dan libre acceso al público infantil, que cuenta también con un lago con nenúfares 1/6 más grandes que los reales.
Además, los pequeños, invitados esta tarde a la presentación a la prensa, podrán jugar en Pet Land con el jardín de cubos blancos que Fiona Meadows construyó para mayor felicidad de los animales de compañía de Barbie.
En su cuaderno del proyecto hay muchas cifras sobre la peculiar relación del hombre y sus mascotas, que aquí disfrutan de un verdadero espacio, excluidas como están de la bella terraza superior con piscina y césped, donde algunas Barbie toman el sol en compañía de un elegantísimo Ken, en traje de baño de boxeador satinado y con estrellas.
Si se atreve, el público infantil tiene además permiso para adentrarse en "el mejor sitio para llorar", escribir un diario "o refugiarse en el cuarto de baño": el Secret Garden, jardín secreto todo verde y tupido creado por Raphaelle Hondelatte.
La muestra presenta, asimismo, el trabajo de otras 25 creadoras dedicadas a la gastronomía, la moda, el reciclado artístico y las artes plásticas, expone los diseños de algunos modistos de alta costura, de varios estudiantes de una escuela de moda y de las usuarias de la Casa de la Mujer, construida gracias a esta exposición en Camerún, donde también gracias a Barbie se promueve un taller de arquitectura sostenible.
Reconocido internacionalmente por sus trabajos, como el aeropuerto de Kuala Lumpur, en los últimos años intentó sin éxito dar el salto a la política.
Tokio. (EFE).- El internacionalmente aclamado arquitecto japonés Kisho Kurokawa murió hoy a los 73 años, tras un último periodo de actividad política en el que trató en vano de ser elegido alcalde Tokio y, posteriormente, senador.
Kurokawa, entre cuyas obras se cuentan joyas como el aeropuerto de Kuala Lumpur o el Centro Nacional de Arte de Tokio, fue galardonado a lo largo de su carrera con numerosas distinciones, como la medalla de oro de la Academia de la Arquitectura de Francia.
Natural de Nagoya, una importante ciudad al oeste de Tokio, obtuvo su licenciatura en la Universidad de Kyoto en 1959, un año antes de hacer su debut en el escenario internacional como uno de los fundadores del ya disuelto movimiento metabolista, que entendía la arquitectura como un espacio abierto a la sociedad y en proceso de cambio, como el desarrollo de los seres vivos.
Desde entonces, enfocó su quehacer profesional a dar un salto en el paradigma de la Era de la Máquina al de la Era de la Vida. En esta empresa, trabajó con conceptos como la simbiosis, la ecología, el reciclaje o los fractales.
Su actividad, sin embargo, se salió de los límites de la arquitectura con asiduidad y su trabajo como escritor le valió galardones como el Gran Premio de Literatura de Japón.
Sus formas orgánicas, en la estela del movimiento metabólico, se plasmaron no sólo en edificios y fueron una característica de sus planteamientos urbanísticos, como las que Kurokawa empleó en su proyecto de Hishino New Town de Nagoya.
Recientemente trató de dar un salto a la esfera pública con su candidatura a la alcaldía de Tokio, en la que se las vio con el actual regidor, el controvertido Shintaro Ishihara y con el prolífico inventor, Yoshiro Nakamatsu, apodado 'Doctor NakaMats'.
Kurokawa también trató de ser elegido senador el pasado mes de julio en los comicios que a la postre dinamitarían el mandato del entonces primer ministro, Shinzo Abe, pero tampoco logró un escaño.
Su última gran obra como arquitecto fue el Centro Nacional de Arte de Tokio, una ambiciosa apuesta que costó 300 millones de dólares, con 14.000 metros cuadrados para exposiciones temporales delimitados por una fachada ondulada de cristal, inspirada en olas llenas de ritmo.
El museo abrió sus puertas con una muestra sobre la extensa obra de su veterano diseñador, junto a la ambiciosa exposición 'Viviendo en el mundo material', que exhibió 500 obras de artistas del siglo XX.
"Kisho Kurokawa: de la edad de las máquinas a la edad de la vida" recogió maquetas y fotos de algunas de las grandes obras del arquitecto, entre ellas el edificio Sony de Osaka o el Museo de Arte de la Ciudad de Nagoya.
A través de imágenes fotográficas, la muestra Arquitectura moderna en América Latina 1950-1965 repasa el trabajo de 16 arquitectos del Movimiento Moderno
Notimex El Universal México Lunes 08 de octubre de 2007 La exposición Arquitectura moderna en América Latina 1950-1965 plasma a través de imágenes fotográficas el trabajo de 16 arquitectos latinoamericanos pertenecientes al Movimiento Moderno.
La muestra, que permanecerá en el "lobby" de la Facultad de Arquitectura, de la UNAM, hasta el próximo 18 de octubre, ofrece en sus 16 plafones figuras como Frank Uoy Wright, Walter Gropius o Ludwig Mier van der Rohe y movimientos como la Bauhaus o De Stjtil, que representran la parte más conocida para el público actual.
El estilo sobrio de la arquitectura de Mies van der Rohe que ha tenido seguidores de tan alto nivel en América Latina, fue reconocido en 2006 con el Premio Pritzker.
La conciencia de estos arquitectos pertenecientes a una corriente que hace suyos los principios de la modernidad, el desarrollo de un gran número de ciudades de América Latina y la cantidad y calidad de obras surgidas entre 1950 y 1965, son una de las claves del presente proyecto.
También en esta exposición se hace presente la belleza y funcionalidad, la arquitectura moderna ha sido criticada y calificada peyorativamente como "internacional" y acusada de ignorar los aspectos locales.
Es precisamente con el ánimo de divulgar la obra de aquellos buenos artífices que no han tenido la proyección de estos últimos, que se emprendió la Universidad Politécnica de Cataluña y con el apoyo de Casa América Cataluña.
La muestra da a conocer las viviendas unifamiliares analizadas, que incluye desde los planos de la edificación, hasta la culminación de la construcción de los proyectos de arquitectos de México, Argentina, Uruguay, Chile y Colombia.
Las obras de los siguientes arquitectos pueden admirarse en ese sitio: Roberto Alvarez, de Argentina; Eduardo Corona, Brasil; Emilio Duhart, Chile; Borrero, Zamorano y Giovaneli, Colombia; Augusto H.Alvarez, Francisco Artigas, Antonio Attolili, Enrique Del Moral, Ricardo De Robina, y Vladimir Kaspé, México, entre otros.
Algunas obras que conforman la magna exposición son de las viviendas de Casa Torquato, Heito Maia, de Brasil; Casa Reyes, de Jaime Sanfuentes, de Chile; Casa Gómez, de Herrera y Nieto, de Colombia; Casa Arango, de Ricardo de Robina, de México; Casa Espacio, de Raúl Sichero, de Uruguay, y Casa Matos, de Adolfo Cordova y Carlos Williams, de Perú, entre otras.
El arquitecto Rogelio Salmona dejó para la posteridad una obra sólida que adquiere más valor e importancia con el paso de los años. Fecha: 10/06/2007 -1327 La muerte del arquitecto Rogelio Salmona marca el final de su vida, pero también consolida un mito que se comenzó a edificar en Bogotá a partir de los años 70. Lo anterior se basa en una premisa: la buena arquitectura es como los vinos. Mejora a medida que envejece y sólo la arquitectura que trasciende en el tiempo es la que se vuelve indispensable. Esto es lo que ha caracterizado buena parte de la obra de Rogelio Salmona, quien falleció el pasado miércoles 2 de octubre a los 79 años de edad.
Fue un arquitecto que en más de una ocasión nadó contra la corriente del facilismo. El diseño y la construcción de las Torres del Parque, en Bogotá, su obra maestra, generaron toda clase de controversias porque en su momento se consideraba impensable que un proyecto masivo destinado a las clases medias fuera más allá de la premisa de “suplir las necesidades básicas” (la norma suprema de la utopía modernista) y también pensara en el goce estético de sus habitantes y sus vecinos, en el respeto por el espacio público circundante. Una obra maestra que respeta no sólo la topografía, sino también los valores culturales de la ciudad. Porque, como decía él mismo, “la arquitectura es ese punto donde se une la geografía con la historia”.
En su obra confluyen dos influencias antagónicas. Por un lado, el racionalismo extremo de Le Corbusier, y por el otro la arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright, lo que dio lugar a la aparición en Bogotá, a finales de los años 50, de la llamada “arquitectura de lugar”, a la que se apegaron no sólo sus contemporáneos Fernando Martínez, Enrique Triana y Guillermo Bermúdez, sino exponentes destacados de al menos dos generaciones posteriores de arquitectos que se han encargado de comprobar la vigencia de sus postulados.
Ahora les corresponde a quienes administran las ciudades defender con decisión este legado. Sus edificios no deben sucumbir ante el apetito voraz inmobiliario que ya se llevó por delante decenas de edificios de Fernando Martínez, Leopoldo Rother y otros maestros de la escuela moderna nacional. El mejor homenaje que se le puede rendir a Salmona es defender estos grandes ejemplos de la edad de oro de la arquitectura moderna en Colombia y hacer de la arquitectura un oficio más cercano al arte y al interés público que a los intereses monetarios.
El premio británico de arquitectura recae en un museo de Alemania
LONDRES (AFP) — El último premio del Real Instituto de Arquitectos Británico, principal galardón de la arquitectura de ese país, ha sido para el Museo de Literatura Moderna de Alemania, de David Chipperfield, un inmueble en forma de pabellón construido en lo alto de una meseta en la ciudad germana de Marbach.
El museo de Chipperfield (que alberga entre sus tesoros el manuscrito de la novela 'El proceso', de Franz Kafka) se impuso a candidatos como el edificio de la Copa del América, en Valencia, o la Casa da Musica, en Oporto (Portugal). El jurado lo describió como "simultáneamente rico y mesurado. Es un edificio que se destaca por su bajo coste en un país donde la construcción es cara".
El premio está dotado con 20.000 libras esterlinas (unos 29.000 euros) y en años anteriores fue ganado por los estudios de arquitectos tan prestigiosos como Richard Roger o Norman Foster.
LE MONDE | 07.10.07 | 15h08 • Mis à jour le 07.10.07 | 15h12
Un des plus brillants créateurs d'Amérique latine, l'architecte colombien Rogelio Salmona, est mort mercredi 3 octobre à Bogota. Il était âgé de 78 ans. Une exposition monographique présentée par l'Institut français d'architecture au Palais de Chaillot à Paris du 28 juin au 16 septembre, révélait il y a quelques jours encore le génie de cet homme au plus haut point cultivé, modeste mais aux vues étonnamment claires lorsqu'il parlait de la ville ou de l'architecture.
Rogelio Salmona n'était au demeurant pas un parfait inconnu. En 1981, déjà, il avait été la vedette d'une exposition du Centre Georges-Pompidou intitulée : " Architectures colombiennes", où l'on voyait la capitale colombienne dominée par ses bâtiments des "Torres blancas" trois tours de brique rouge - la tonalité générale de son oeuvre - au dessin complexe, dialoguant avec les hauteurs de la ville et enserrant avec un drôle d'amour l'arène de toros, tout juste à leurs pieds.
Après sa naissance à Paris, en 1929, d'un père espagnol et d'une mère française, Murio Rogelio Salmona passa son enfance à Bogota, où il commença de brèves études d'architecture. Il a alors seize ans et demi, et c'est à lui que l'on demande un jour de servir d'interprète à Le Corbusier qui, quelque temps avant les événements d'avril 1948, est venu passer quelques jours à Bogota.
L'architecte français lui propose " comme ça, par politesse", raconte Rogelio Salmona en 1981, de venir le voir à Paris. Ce qu'il fait peu après, à la surprise du maître français, qui l'accepte quand même comme gratteur dans son atelier puisqu'il ne demande pas à être payé.
C'est là, dans l'atelier du maître, qu'il apprend son métier, "sur le tas". "Mais c'est là, nous dira-t-il aussi en 1981, que j'ai commencé à me désenchanter. Tous ses schémas étaient préétablis depuis très, très longtemps... On n'étudiait ni le lieu ni les conditions dans lesquels allait se faire l'architecture... Un peu plus tard, il y a eu le plan de Bogota. C'est là que j'ai débuté, mais ce plan n'était absolument rien. C'était un plan de voirie avec un zonage où l'on mettait des couleurs. Il avait une idée préfabriquée de la ville... Pourtant, on a essayé d'appliquer ce plan."
Au bout de trois ans, il quitte le maître en lui disant simplement qu'il partait faire le tour de la Méditerranée.
Corbuséen anti-Le Corbusier, Salmona se tourne vers les Beaux-Arts, suivant notamment les cours de Pierre Francastel, puis partant à la découverte de la France, de l'Italie, de l'Espagne et de l'Afrique du Nord. C'est auprès de Lombard, qui travaille alors sur les villes arabes et dont il suit les cours à la Sorbonne, qu'il découvre qu'"une ville naît, se crée, se forme, s'embellit à travers d'autres conditions que le simple vouloir d'un prince ou d'un homme, ce qu'on faisait chez Le Corbusier".
En Colombie, comme dans les autres pays d'Amérique du Sud, les écoles d'architecture et un contexte social fortement inégalitaire conduisent à une production imaginative et très contrastée. Rogelio Salmona tente et réussit le grand écart, livrant tour à tour des oeuvres "impériales", comme hors du temps.
Il est notamment à l'origine du dessin de la Casa de Huespedes Ilustres du port caribéen de Carthagène, situé dans le nord de la Colombie. Cet ensemble a servi de résidence présidentielle et a souvent été considéré comme le chef-d'oeuvre le plus abouti de l'architecte. Il explique alors qu'il préfère refuser un travail s'il va contre ses idées, s'il risque de détruire un endroit ou d'abîmer la ville.
UNE RÉFLEXION SPATIALE
Logements sociaux ou maisons bourgeoises, chaque projet de Rogelio Salmona est l'occasion d'une réflexion spatiale, écologique, stylistique nouvelle. Donner aux moins fortunés l'espace le plus subtil, tel qu'il les intègre naturellement à la ville, donner aux plus fortunés le sentiment qu'une fenêtre donne nécessairement sur la vie, sur d'autres réalités. Après, chacun plante ses arbres comme il veut.
Les frontières du luxe et de l'ascèse ne passent pas pour cet architecte entre logements collectifs (plus de vingt ensembles) et maisons individuelles (un nombre équivalent) ni entre édifices publics (Bibliothèque Virgilien Banco de Bogota, Maison Gabriel Garcia Marquez à Carthagène) et privés (il reste en cela assez proche du Corbu).
Mais, grâce au génie particulier des maçons et des briquetiers colombiens, parfois aussi des tailleurs de pierre, grâce à une inventivité toujours renouvelée et toujours maîtrisée dans le sens de l'épure, de la forme parfaite (on pense à Kahn, à Aalto), le luxe devient ascèse, et l'ascèse permet de préserver la dignité de l'homme.
L'exposition parisienne est présentée maintenant à Rome jusqu'au 11 décembre, à la Maison de l'architecture (Piazza Manfredo Fanti, www.casadellarchitettura.it). C'est peut-être la ville d'Europe où peut le mieux s'apprécier le génie d'un Rogelio Salmona, ancré au plus vif de l'histoire.
Muere arquitecto colombiano que sería homenajeado en la FIL de Guadalajara
Rogelio Salmona falleció víctima de cáncer.
Bogotá.- El arquitecto colombiano Rogelio Salmona, considerado el mayor exponente de esta profesión en el país andino y quien sería homenajeado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, falleció este miércoles víctima de un cáncer, informó su familia.
Autor de obras de gran dimensión artística, como el Museo de Arte Moderno, de Bogotá, la Casa de Huéspedes Ilustres en el balneario de Cartagena y la Biblioteca Virgilio Barco, una de las más importantes de Bogotá, falleció a los 78 años.
El arquitecto recibiría un calido homenaje en el Museo de las Artes, de la Universidad de Guadalajara, donde en la próxima feria del libro se presentará una muestra de su obra.
Salmona, nacido en la capital francesa en 1929 y criado en Colombia, fue distinguido este año por el Museo Cité de l’Architecture et du Patrimoine, de París, como “una de las figuras mayores de la arquitectura y del urbanismo sudamericanos”.
Ganó el Premio Nacional de Arquitectura en 1986 y el premio Alvar Alto, el más importante que se entrega en el mundo de la arquitectura, entre otras distinciones y actos honoríficos.
Recientemente había proyectado el Centro Cultural Gabriel García Márquez, del Fondo de Cultura Económica (FCE), en un área de nueve mil 500 metros cuadrados e hizo parte del proyecto de la Nueva sede de la Alianza Colombo-Francesa.
Fallece arquitecto colombiano Rogelio Salmona tras padecer cáncer
Salmona, calificado como el arquitecto más importante en la historia reciente de Colombia, fue el creador de los planos de importantes bibliotecas en el país y de destacados edificios estatales, entre ellos La Casa de Huéspedes Ilustres en la ciudad de Cartagena.
Bogotá.- El arquitecto colombiano Rogelio Salmona falleció hoy en Bogotá a los 78 años tras una prolongada lucha contra un cáncer, informaron sus familiares y amigos más cercanos.
Salmona, calificado como el arquitecto más importante en la historia reciente de Colombia, fue el creador de los planos de importantes bibliotecas en el país y de destacados edificios estatales, entre ellos La Casa de Huéspedes Ilustres en la ciudad de Cartagena.
“Él venía bastante mal, venía luchando contra su enfermedad y venía luchando con lo que más le gustaba a él, la arquitectura. Hasta el último momento estuvo al frente de sus obras y diseños”, dijo Fernando Montenegro, amigo personal del destacado arquitecto.
Según Montenegro, Salmona fue uno de los arquitectos más importantes de América Latina, pues ha sido el único latinoamericano en ganar el premio Alvaralto.
El amigo del arquitecto reveló que Salmona será sepultado mañana en Bogotá.
Por su lado, el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, lamentó la muerte del arquitecto y expresó que muchas calles de la ciudad seguramente tendrán el nombre del distinguido artista.
“Mañana ni más ni menos tenemos que hacerle un reconocimiento todos los ciudadanos y ciudadanas a un hombre al que tenemos solamente deudas con él”, expresó el funcionario.
La ministra de Cultura de Colombia, Paula Marcela Moreno, expresó su profundo pesar por el fallecimiento del arquitecto, al tiempo que recordó las cualidades profesionales y humanas de Salmona.
Salmona nació en París en 1929, pero desde muy pequeño viajó a Colombia. Durante la década de los 40 trabajó como ayudante del maestro francés Le Corbusier (seudónimo de Charles Edouard Jeanneret-Gris).
Asimismo, diseñó importantes edificios creados con ladrillo, su más importante característica. Construyó la casa en Cartagena del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Participaba en el diseño de la nueva sede de la Alianza Colombo-Francesa en Bogotá.
La Ciudad Condal fue a lo largo del siglo XX un foco cultural en el que crecieron las vanguardias artísticas y, a su vez, el gran escenario de la literatura catalana. La transformación arquitectónica y urbanística de las últimas décadas ha llevado a conciliar lo público y lo privado.
Por su voluntad de capitalidad, Barcelona tiene una laboriosa historia como escenario de lo público, desde el municipalismo del siglo XIX hasta un modelo Barcelona que, si se ha exportado como tal, lo es mucho más por la sabia divulgación de las cualidades de su historia implícita que por los aciertos de los proyectos contemporáneos. Lo que sigue destacando es su carácter de ciudad compacta, de estructura clara, junto al mar, entre dos ríos y rodeada de una serie de montañas. Una ciudad densa, de abundantes calles y paseos, que se aproxima a las coordenadas de hacia donde debería tender una ciudad sostenible: proximidad entre lugares de residencia y trabajo, buena red de transporte público, muchos recorridos a pie y en bicicleta.
Del modelo Barcelona, más que si existe o si está en crisis, lo que ahora nos interesa es que esta ciudad se puede referir a otros modelos contemporáneos dentro del panorama internacional: Curitiba y Bogotá, Shanghai y Hong Kong, Singapur y Dubai, Los Ángeles y Las Vegas, son todos modelos muy definidos de ciudad que pueden compararse con modelos europeos como París, Berlín o Barcelona.
El caso de Barcelona ha destacado por un modelo de negociación entre lo público y lo privado, y por haber sido transformada en las últimas décadas más con el proyecto urbano y los planes especiales de ordenación urbana que con los grandes planes generales y el urbanismo tecnocrático de estándares y cifras.
Por esta razón, lo que ha hecho realmente Barcelona es sacar partido del patrimonio que ya tenía, a veces con acierto y a veces erróneamente o abusando de él. Por esto se empezó por el espacio público, se continuó con los grandes nudos que se han convertido en las áreas de nueva centralidad (entre ellas las áreas olímpicas), luego se ha desarrollado una política sincopada de museos y centros de arte distribuidos por la ciudad, más tarde se le ha sacado todo el provecho a los mercados, tematizándolos con remodelaciones, supermercados y restaurantes de moda, y ahora se está consolidando una política de bibliotecas en cada barrio.
En el camino, también se ha perdido equipaje, especialmente patrimonio, nunca bien visto (excepto Gaudí y el Modernismo, no por su valor cultural sino por los royalties que dan), en una ciudad que siempre renace de los bolsillos de los nuevos ricos y que cree que tiene historia de sobra. Y se ha perdido en participación: de la fuerte presencia en los movimientos sociales urbanos de los años setenta y principios de los ochenta a una situación actual en la que la máxima preocupación municipal ha sido cómo engañar y desmotivar a los vecinos, por muchas audiencias públicas que se diga que se han organizado. El momento máximo de desorientación fue cuando se invirtió en un Fórum 2004 de las culturas totalmente galáctico y superfluo, en vez de hacerlo en una ciudad real cada día más gastada, averiada y colapsada.
Barcelona fue a lo largo del siglo XX un foco cultural, de cruce y encuentro de las vanguardias artísticas, arquitectónicas y musicales. En estos tiempos está en la cuerda floja si esto va a continuar o si ya tenemos suficiente con el delirio del turismo.
Pero no olvidemos que sin Barcelona como escenario no habría surgido la mejor literatura catalana, que ha tomado la ciudad como epopeya o los rincones de sus barrios como escenario vivo de sus historias: sus barrios han sido lugar privilegiado para las novelas de Mercè Rodoreda, Carmen Laforet, Montserrat Roig y Juan Marsé; ha inspirado recreaciones de la sociedad industrial del Poblenou en las novelas de Xavier Benguerel y también está presente en la trilogía de Julià de Jòdar, que aunque se localice en Badalona se acerca a barrios vecinos de Barcelona; se vislumbra entre los versos de J. V. Foix, Jaime Gil de Biedma, Salvador Espriu i Joan Margarit; está viva en los escenarios pop de las historias de Terenci Moix, Manuel Vázquez Montalbán, Carlos Barral, Luis, Juan y José Agustín Goytisolo; es materia de la narrativa periodística, culinaria para Néstor Luján y de crítica social para Teresa Pàmies; es el escenario real para las visiones irónicas de Quim Monzó y las construcciones cultas de Miquel de Palol; y tema para las epopeyas: la medieval en Santa Maria del Mar de Ildefonso Falcones; las burguesas narradas por Eduardo Mendoza y las de terror gótico en la España franquista inventadas por Carlos Ruiz Zafón. Y hoy nos podemos preguntar: ¿cuál va a ser la literatura y la poesía que va a generar la Barcelona turística y global?
Desde el ingeniero de caminos Ildefons Cerdà hasta los arquitectos Oriol Bohigas y Joan Busquets, pasando por historiadores como Francesc Carreras Candi, Agustí Duran i Sanpere, Pau Vila y Jaume Sobrequés, Barcelona ha sido revisada, pensada y conceptualizada por urbanistas y geógrafos de primer rango.
Pero en los últimos tiempos lo que sucede en la realidad está mucho mejor reflejado en la contracultura de la crítica y los debates, en las luchas vecinales y en las páginas web de los movimientos alternativos, en el trabajo crítico de antropólogos y sociólogos, en las acciones artísticas en la calle y en la cada vez más larga serie de documentales críticos, mucho más que en la historia oficial, aun con la inercia de un modelo exitoso y referente en el panorama internacional, que no se atreven a replantear.
Hoteles, restaurantes y edificios que convierten la calle en escaparate de tendencias
ANATXU ZABALBEASCOA 06/10/2007
Proyectos a la última. Un hotel diseñado por Lacroix, una tienda cuya fachada es tan 'chic' como la moda que muestra o un restaurante en blanco.
El nuevo diseño para peatones se encuentra en paradas de tranvía, escaparates o puestos de mercado. Así, en algunas paradas de autobús merece la pena esperar. En Darmstadt, el equipo de Netzwerk-Architekten (www.netzwerk-architekten.de) ha ideado esculturas geométricas de cristal retroiluminadas con tubos de neón que, como es de esperar, cambian dramáticamente la faz y el color de la ciudad cuando llega la noche y se iluminan. También jugando con la luz, un inglés muy discreto, el diseñador Jasper Morrison, firmó en Weil am Rheim (Alemania) una de las paradas de autobús más bonitas de la historia del transporte. Tenía truco: los asientos -que él conseguía hacer desaparecer- son dos de las famosas sillas metálicas del matrimonio Eames, producidas por la empresa Vitra (www.vitra.com), que tiene su fábrica junto a la parada. Pero no hace falta ir tan lejos. También en España hay diseño que va en autobús. En Alicante, tres jóvenes han celebrado el paso del nuevo tranvía.
Espacios públicos.
Une el centro del ensanche de Alicante con las playas de San Juan. La parada principal, en la plaza de Sergio Cardell, habla en voz alta al tiempo que parece levitar. Los jóvenes arquitectos de Subarquitectura (Fernando Valderrama, Andrés Silanes y Carlos Bañón; www.subarquitectura.com) tomaron el volumen de un tranvía, agujerearon esos prismas metálicos y los hicieron flotar. Alrededor construyeron una plaza-parque (plaza de Sergio Cardell) que hace olvidar el tráfico de coches que la rodea. De noche, los 800 agujeros de las marquesinas dejan escapar la luz y la parada se convierte en dos lámparas urbanas que recuerdan a un cielo estrellado.
Si no le apetece coger el tranvía, el eyeshoping (comprar con la vista) o ir de escaparates puede convertirse en un paseo glamouroso cuando grandes del diseño han decorado los escaparates. En Milán (Italia), los almacenes La Rinascente (Piazza Duomo; www.cibicpartners.com) han tenido un decorador de excepción que, jugando con leds, ha remodelado sus fachadas con gran espectáculo. ¿Puede haber algo más cambiante que la moda que muestra un escaparate? Parece que las luces ideadas por Aldo Cibic cambian con mucha más frecuencia. El deporte del espectáculo.
A los que tienen mejor vista para grandes acontecimientos va dedicado el apartado de los grandes estadios. Como lo fueran los museos o las discotecas, el deporte es hoy el gran aliado de la arquitectura espectáculo. En Tenerife, el estudio AMP (www.amparquitectos.com) ideó un estadio con forma de cráter que consigue que un volumen mastodóntico se sume a la geografía de la isla. En contraposición, el estadio principal para los Juegos Olímpicos de Pekín, que dibujaron los suizos Herzog & De Meuron, tiene forma de nido y está hecho para ser visto, para celebrar la atención mundial, pero con la sutileza de las ramas. En Palencia, Patxi Mangado (www.patximangado.com) ideó un lugar sobrio y urbano, un campo rotundo como el esfuerzo físico, funcionalmente decorado con cuatro torres de luz que lo convierten en monumento. Arquicostura.
Si alguien desea vivir unos días rodeado de alta costura, ahora puede hacerlo. La moda ha saltado del cuerpo al espacio y hoy son muchos los modistas que han metido un pie en un restaurante y otro en un hotel. Así, la arquicostura ha acercado la moda a la arquitectura y, tantas veces, la arquitectura a la moda. El último en hacer una propuesta exquisita ha sido Christian Lacroix. Su hotel Le Bellechasse (www.lebellechasse.com; 8 Rue de Bellechasse), en la orilla izquierda del Sena, quiere recrear el esplendor del París bohemio. En las 34 habitaciones en las que frescos sobre las Tullerías o Saint-Germain conviven con electrodomésticos de tecnología punta, la yuxtaposición es la clave. Descansar y comer.
Puro hedonismo. Éstas son dos de las necesidades que satisface el diseño más espectacular. Saturados de minimalismos y barroquismos, lo que impera ahora es la naturalidad. Pero ¿qué es lo natural? En Londres, el dueño de la cadena de restaurantes Olivo ha encargado al arquitecto Pierluigi Piu su nuevo Olivomare (Lower Belgrave, 10), con suelos, sillas y mesas blancos contemplando un mar de peces dignos del mejor Escher.
En la ciudad china de Quingpu, la idea de la naturalidad es otra. Scenic Architecture ha transformado una antigua fábrica en el restaurante de moda en Shanghai. El Qin Song Wai Garden tiene una fachada ligera como una jaula, recubierta con lamas de madera envejecidas que de cerca se sienten como un material vivo y de lejos se leen como una hermosa cortina de acero cortén.
La arquitecta Sejima espera comenzar en 2008 la ampliación del IVAM
EL PAÍS - Valencia - 06/10/2007
La arquitecta japonesa, autora del proyecto de ampliación del Institut Valencià d'Art Modern (IVAM), Kazuyo Sejima, confía en disponer de la licencia de construcción para comenzar las obras en 2008. Sejima, encargada de abrir el curso académico en la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), con la conferencia Transforming tomorrow aseguró: "Estamos ansiosos de que comiencen las obras".
Sobre la piel del IVAM explicó que la idea de la cubierta es conformar un espacio "que no sea ni interior ni exterior" y que "de una manera muy sencilla se puedan controlar los parámetros ambientales". Con este nuevo espacio se trata de introducir una entrada al museo por la parte trasera, desde el casco viejo, por la que el visitante acceda y se encuentre un "espacio público" por donde pasear, un lugar de encuentro con cafetería y un jardín de estatuas.
La arquitecta nipona explicó que la "piel del IVAM" es una estructura metálica, perforada y translúcida de 30 metros de altura, con forma de cubo, y que recubrirá el edificio original. Su principal característica será la de actuar como un "filtro", que permitirá una mayor comunicación entre el centro y la ciudad, y "evitará la sensación de cerrado".
La directora del IVAM, Consuelo Císcar, agregó que en cuanto termine la fase de realojo y expropiación de las viviendas afectadas por el proyecto "procederemos a presentarlo".
A primera vista podría parecer incongruente, por no decir simplemente mal, que el mismo día que se debate con pasión el insignificante tema de las selecciones deportivas autonómicas o nacionales, el Barça, adalid en esta contienda, anuncie que la gran reforma de su estadio de fútbol la hará sir Norman Foster, cuyo proyecto prevaleció sobre el de un prestigioso arquitecto catalán por razones que no suenan consistentes.
Aunque las imágenes del proyecto ganador difundidas hasta ahora sólo permiten apreciar lo anecdótico, la obra más parece destinada a ser vista en foto que a ser valorada directamente por un público que acudirá al nuevo estadio preocupado por otra cosa y habituado a tragar por un embudo lo que le quieran dar y a dar vivas o mueras en respuesta a una devoción o una inquina que ya trae puesta. Con este largo circunloquio vengo a decir que el proyecto de Foster me parece feo. Pero no pretendo hacer crítica de arquitectura, sino explicar una elección aparentemente contradictoria, como he dicho al principio.
En la presentación verbal del proyecto, el ganador dijo haberse inspirado en los potentes efluvios espirituales que emana el Barça y que le han afectado incluso a él, que anda tan ocupado. Se trata, por supuesto, de un discurso protocolario, de estadista a estadista, pero tras el ruido de la pandereta retórica hay una elección de elogios sintomática. Más ingenuo o más púdico, el proyecto finalista parece guiado por criterios arquitectónicos, por lo que perdió ante un creador mucho más avezado a trabajar a unos niveles simbólicos, por no decir mitológicos, a los que el Barça por fuerza había de rendirse. No es fácil resumir una entelequia en una imagen, pero aquí sí que le sobran puntos a sir Norman Foster, cuya firma es tan conocida a escala internacional como la de su cliente, domina el efectismo formal y lo que hace lleva garantizada la publicidad. Y no habrá entendido nada el que crea que la arquitectura es un lenguaje y no un vehículo para la transmisión de otros lenguajes, generalmente figurados, o, en este caso, que el seguidor del Barça debería sentirse orgulloso de su equipo y de su estadio, en vez de creer que su equipo es un ídolo y el estadio su peana, por la que pagará su peso en oro.
La arquitecta Zaha Hadid marcará el tono rupturista en el Campus de la Justicia
ANATXU ZABALBEASCOA - Madrid - 01/10/2007
El mayor edificio en la mayor ciudad de la justicia del mundo. La iraquí Zaha Hadid, la única mujer con un Premio Pritzker, levantará el inmueble más emblemático del futuro Campus de la Justicia de Madrid, el Juzgado de lo Civil. Con esta decisión, tomada por concurso internacional, queda clara la imagen de vanguardia que la Comunidad de Madrid quiere imprimir a un proyecto que, a falta de decidir los autores de sus últimos edificios, concentra ya las firmas de cuatro premios Pritzker, el mayor galardón al que puede aspirar un arquitecto.
Que el Centro Multiusos de Richard Rogers -premiado con el Pritzker este mismo año-, los dos de Norman Foster -el Tribunal Superior de Justicia y la Audiencia Provincial- o el Juzgado de lo Social de Pei, Cobb, Freed & Partners (el tercer Pritzker) se hagan a un lado para ceder protagonismo a las líneas dinámicas y cortantes de Zaha Hadid en el centro del solar es una decisión contundente. Define la voluntad de este proyecto: reunir lo mejor en gran tamaño, entendiendo por lo mejor lo más visible. Y mediático.
Rodeado de autores -como I. M. Pei o Foster que repiten autoría en las Torres del final de la Castellana-, y en medio de tanta arquitectura de alta tecnología, el deconstructivismo de Hadid pondrá cara al edificio de mayor tamaño de Valdebebas. Se trata de un inmueble de 10 plantas -tres de ellas subterráneas-, 118 juzgados -todos con luz natural- y 75.000 metros cuadrados concentrados en un volumen esférico fracturado en su fachada y abierto a una plaza pública.
Esa decisión de distanciar estilísticamente el corazón del Campus de los edificios que lo rodean imprimirá al conjunto tanto carácter como el propio plan urbanístico de edificios de planta circular que idearon los españoles Frechilla y López Peláez.
Con este proyecto, la angloiraquí Zaha Hadid (Bagdad, 1950), que ya era la arquitecta más famosa del mundo cuando comenzó a construir hace poco más de una década, tendrá su cuarta oportunidad para demostrar, en España, que no sólo sus dibujos son sobresalientes. Autora del Plan General de Zorrozaurre, en Bilbao, y del puente que se levanta para la Expo 2008 en Zaragoza, firmó para las Bodegas López de Heredia su primer edificio español: un pabellón que proyectó y concluyó sin llegar a pisar La Rioja.
Si bien es cierto que a la proyectista más famosa del mundo le costó mucho llegar a construir -lo hizo en 1993 gracias al apoyo del empresario alemán Rolf Fehlbaum, dueño de la empresa Vitra-, también lo es que, superado ese trago, no ha dejado de hacerlo. Tras dedicar buena parte de su vida a montar exposiciones -las últimas de la mano de Karl Lagerfeld-, escenografías -como las de los Pet Shop Boys- o a ganar el primer premio en concursos para edificios que nunca llegaba a construir -como el de la Ópera de Cardiff-, en los últimos años Hadid ha completado edificios por medio mundo. En Estrasburgo (Francia) firmó una Terminal de Tranvías por la que obtuvo el Premio Mies van der Rohe, que concede la Unión Europea. En Innsbruck (Austria) ideó una plataforma para salto de esquí que marca el paisaje como una escultura. En Cincinnati (Ohio, Estados Unidos) el Centro de Arte Rosenthal se convirtió en su mayor edificio y también, curiosamente, en el menos rompedor. Y en Leipzig (Alemania) ideó una sede para BMW que renovó la identidad de la empresa.
Cuando se hizo con el Premio Mies van de Rohe en 2003 y con el Pritzker en 2004, ya contaba con la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la arquitectura. Luego empezaron a llamarla desde Oriente Próximo. En el famoso proyecto de la Isla de la Felicidad en Abu Dhabi firmará un auditorio con vistas al desierto al lado del futuro Louvre de Jean Nouvel y el nuevo Guggenheim de Frank Gehry. Puede que en esta disciplina no se puedan obtener mayores reconocimientos. Con todo, que esta arquitecta, que utiliza su rostro retocado a la warhol como tarjeta de presentación, empezara a construir para Vitra y ahora llegue a Madrid como la mayor estrella de su Campus de la Justicia tal vez no sea una casualidad. La empresa alemana posee un micromundo arquitectónico firmado por otros Pritzker (Gehry, Ando o Siza) que es la mayor concentración de arquitectura galáctica por metro cuadrado del mundo. Los 500.000 metros cuadrados del futuro Campus de la Justicia permiten hablar de micromundo arquitectónico en el que la Justicia quiere, por lo menos, parecer universal.
Quienes repasen La arquitectura del poder, de Deyan Sudjic, comprobarán cómo las grandes obras han sido secreciones del poder y, especialmente, de los dictadores, quienes desconfían de la palabra –a merced de las relecturas, la nota al pie, la sequía de reediciones. La piedra, en cambio, es unívoca, invoca la eternidad. Keops, Darío, Pedro El Grande, Saddam Hussein, Alejandro i, Mussolini: palacios, tumbas, ciudades. Las dictaduras son arquitectónicamente fértiles. Pueden satisfacer su ego sin oposición a costa del interés general. El Berlín imperial que construía Albert Speer por órdenes de Hitler. Y los siete rascacielos del hambreado Moscú en la posguerra, apodados por los rusos “los cojones de Stalin” dado el material empleado en las obras. Desde la dinastía Ming y su Ciudad Prohibida, pasando por la llanura maoísta de Tiananmen, hasta el sky line de Shanghai y Beijing. Del poder horizontal al vertical, del sagrado emperador, divinidad heredada por el secretario del Partido, al dinero como religión. Intentos de perpetuar en piedra una visualidad del poder. Edificios antes que estatuas, reprimidas durante los cambios de régimen: las de Stalin o Lenin en Europa del Este, las de Saddam o las de los presidentes republicanos en La Habana, de las que sólo quedan, sobre su pedestal, los zapatos de bronce de don Tomás Estrada Palma. Fidel Castro es un dictador histriónico como Mussolini, en su oratoria repetitiva, didáctica; mesiánico como Hitler; sin escrúpulos si se trata de conservar el poder, al estilo de Stalin, y tan hábil en la intriga y en tejer su propia leyenda como Mao. Y aunque, síndrome raro entre caciques de naciones pequeñas, ejerce de líder planetario, más que como constructor, se ha comportado como una brigada de demoliciones encargada de derribar las ciudades, especialmente La Habana, con la perseverancia de un Pol Pot en tempo de bolero. En medio siglo no se ha levantado en Cuba ni un solo edificio emblemático que funcione como reforzador de identidad, como logotipo del país o la ciudad, o que, simplemente, festeje al caudillo. Lo más cercano a una arquitectura icónica serían las Escuelas de Arte, pero la obra fue detenida y en parte abandonada a la maleza. Curiosamente, el mayor edificio levantado en La Habana desde 1959, y que no sea continuación o cierre de alguna obra precedente, es la embajada de la Unión Soviética: una mole de concreto con apariencia de menhir, coronada por una extraña apófisis, como si al edificio le hubieran encajado por la azotea un bolígrafo alienígena del que asoma apenas el casquillo. Situado en Miramar, zona arbolada con elegantes mansiones y edificios de tres o cuatro alturas, es la osamenta de un tiranosaurio en una pastelería. Han edificado insultos urbanísticos, al estilo de Alamar, en casi todas las provincias –se podría defender su carácter emblemático; yo soy más piadoso: prefiero pasarlos por alto–, pero ni un solo proyecto urbanístico sólido. Y la restauración selectiva de La Habana Vieja es la (presunta) recuperación de una memoria arquitectónica colonial, no sólo ajena, sino en franco contraste con la (presunta) ideología revolucionaria. Una escenografía prerrevolucionaria al servicio de los turistas, donde el “Comandante [aún no] mandó a parar” y no “se acabó la diversión”. La Revolución que en su día vendió sobre planos la arquitectura del porvenir, ofrece ahora al contado un pasado de diseño. ¿Es acaso voluntad de Fidel Castro, político narcisista, prendado de su propia imagen, legar a la posteridad un paisaje de ruinas? La respuesta, como los buenos cócteles, puede tener varios ingredientes. El primero, y posiblemente el menos importante, es su extracción rural, sus modales campesinos cuando llega a estudiar a la capital y la alta sociedad no lo acepta como a un igual. Y Fidel Castro no perdona. Ni a un antiguo camarada que decidió abandonar el séquito de incondicionales –Huber Matos, Mario Chanes de Armas; ni al que demuestre la incompetencia del líder –Arnaldo Ochoa, el ministro del Azúcar Orlando Borrego; ni al carismático que robe cámara y protagonismo a la prima donna –Camilo Cienfuegos, Ernesto Guevara; ni a un jefe de Estado que no le conceda la jerarquía que él mismo se atribuye –Eisenhower, Kruschov. No perdonó a una Habana pecadora y frívola, pero donde los combatientes clandestinos, y no los guerrilleros de la Sierra, donaron la mayor cuota de mártires, Fidel Castro pretendió, incluso, arrebatarle la capitalidad del país. El segundo ingrediente es su condición de no-estadista. Hitler soñaba con mil años de Tercer Reich, aun sin su presencia, y Albert Speer diseñó la capital del imperio. Fidel Castro desmanteló el Estado republicano y, como nunca estuvo dispuesto a someter su poder personal al imperio de instituciones que lo limitarían, se ha resistido a crear una estructura institucional, ni siquiera para que perpetúe su régimen. Es, eso sí, un político atento a la conservación del poder absoluto a costa de la felicidad y el bienestar de los cubanos; a costa de abolir y luego trucar la democracia. Optó por el voluntarismo y la improvisación como leyes supremas de la República, con periódicos cambios de rumbo: obras a medias, proyectos inconclusos, imposible planificación a largo plazo, recursos al servicio de la política o a la “iluminación” de turno. Él ha disfrutado del poder más absoluto. Hoy, ahora. No construye porvenir, porque lo sabe un territorio ingobernable. El último componente del cóctel es la inflación de su ego. Desde muy temprano, Cuba no en su objetivo, sino su plataforma de despegue internacional. La tribuna desde donde proyectar sus ambiciones, primero continentales, y luego universales. Cuba es, también, la alcancía –fondos propios o depositados por los “países hermanos”, desde la Unión Soviética hasta Venezuela– para costear su agenda de gran potencia: un servicio de inteligencia y de relaciones internacionales hipertrofiados; la adquisición de intelectuales, sindicalistas, políticos e incluso gobiernos dóciles; la promoción de la insurgencia; la implementación de campañas internacionales, y, llegado el caso, las invasiones –armadas y desarmadas– para crear o consolidar zonas de influencia. Fidel Castro comenzó a edificar el monumento a sí mismo en la mente de los cubanos pero, en la medida que se fueron desencantando, exportó la obra a la mente de una extensa y difuminada red de admiradores que rentabiliza su discurso reivindicativo sin padecer su práctica totalitaria. Ha construido un poder que rebasa con mucho los límites de la isla, y una imagen, una mitología, cuidadas hasta el detalle. Google arroja 2.800.000 entradas para “Fidel Castro”; siete veces más que las de “Gorbachov” y un millón más que las de “Mao Zedong”. El Comandante no ha legado un zigurat ni una pirámide, ni un museo monumental o una torre emblemática, ni la configuración institucional de un país, ni un ideario o un Manual de Instrucciones para los fidelistas del porvenir –no hay Libro Rojo, ni Idea Juche, ni ¿Qué hacer? leninista, ni Mein Kampf. Sus discursos se han acompasado con demasiada agilidad a los vaivenes de la coyuntura. Arquitecto de su propio ego, Fidel Castro es la única obra perdurable de Fidel Castro. ~
ROMA (AFP) — El responsable de la Casa de la Arquitectura de Roma y a la vez presidente del Colegio de Arquitectos de la capital italiana, Amedeo Schiattarella, lamentó este jueves la muerte del aquitecto colombiano Rogelio Salmona, que falleció en Bogotá a los 78 años víctima de un cáncer.
"Es una pérdida para toda la arquitectura, era un gran profesional, con un recorrido extraordinario, que valorizaba ante todo el factor humano", declaró a la prensa Schiattarella.
La Casa de la Arquitectura de Roma inauguró la semana pasada una muestra especial sobre Rogelio Salmona, con más de 28 proyectos y 126 fotografías que ilustran 50 años de labor de Salmona.
Considerado como el gran arquitecto del último siglo en Colombia y único profesional latinoamericano que ha sido galardonado con el premio Alvar Aalto, entre las mayores distinciones de la arquitectura, Salmona era un acérrimo defensor de la 'ciudad abierta y pluralista'.
"Era un arquitecto que tenía una relación muy profunda con la cultura suramericana y que a la vez sabía apreciar la cultura europea. Su relación con la naturaleza era única en su género", comentó Schiatarella.
La exposición sobre Salmona permanecerá abierta hasta el 11 de octubre y fue patrocinada por el ministerio colombiano de Asuntos Exteriores, el ministerio de Cultura y la Universidad Nacional de ese país y lleva el título 'Salmona: Espacios Abiertos, espacios colectivos'.
"Su obra, desafortudamente poco conocida en Italia, es el testimonio extraordinario de la arquitectura latinoamericana", afirmó el dirigente.
"La noticia de su muerte nos sorprendió a pesar de que sabíamos que estaba muy enfermo", reconoció.
De origen francés, formado en la Universidad Nacional de Colombia y colaborador en París durante 10 años del gran maestro franco-suizo Le Corbusier, Salmona, famoso por su fuerte personalidad y sus recios principios, transformó la vida de los bogotanos utilizando un material usual en los países andinos: el ladrillo.
Las diferentes facetas de la obra de Salmona, que no acompañó por razones de salud las exposiciones en su honor realizadas este año en varios países de Europa, entre ellos Francia y España, además de Italia, fueron representadas a través de grandes cilindros con fotografías panorámicas, vídeos, planos, bocetos y maquetas, instalados en los dos pisos del antiguo Acuario Romano.
"Vamos a organizar un homenaje a Salmona en colaboración con la embajada de Colombia en Italia. Porque su muerte es una pérdida para la arquitectura internacional", anunció Schiatarella.
El complejo residencial de las Torres del Parque, que rodea la plaza de toros bogotana, el barrio Nueva Santafé, el Archivo Distrital de la Nación, el edificio de Posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, la Biblioteca Virgilio Barco y el eje ambiental de la céntrica Avenida Jiménez, figuran entre los proyectos exhibidos en Italia más impactantes.
En 1986, Salmona ganó el Premio Nacional de Arquitectura por el diseño de la Casa de Huéspedes Ilustres del puerto caribeño de Cartagena (norte de Colombia) que sirve de residencia presidencial, y fue distinguida como el proyecto latinoamericano más importante realizado en la década de los años 80.
"Luchó toda su vida por defender los espacios públicos, contra la idea tan americana del conjunto cerrado, inclusive durante los duros años del narcotráfico y las bombas, en que todos querían levantar muros y barreras para defenderse", comentó durante la inauguración Marta Devia, una de los ocho arquitectos del comité curatorial.
La exposición, que se convertirá en un homenaje póstumo, partirá de Italia hacia México para la Feria del Libro de Guadalajara, a la que Colombia asistirá como país invitado y seguirá posteriormente a Chile, Argentina, Brasil, Venezuela, Japón y Estados Unidos.
Falleció el gran arquitecto colombiano Rogelio Salmona
Tras una prolongada lucha contra el cáncer, el autor de obras como el Museo de Arte Moderno de Bogotá, la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena y la Biblioteca Virgilio Barco falleció a los 78 años.
Fue definido como "una de las figuras mayores de la arquitectura y del urbanismo suramericanos", según destacó este año François de Mazières, presidente del Museo Cité de l'Architecture et du Patrimoine, de París.
De hecho, Salmona nació en París en 1929 aunque siempre se consideró colombiano, pues siendo niño viajó a nuestro país. Ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, pero sus estudios de arquitectura fueron interrumpidos en 1948 por el Bogotazo.
Viajó a París, en ese año, y trabajó como ayudante del gran maestro racionalista francés Le Corbusier (seudónimo de Charles Edouard Jeanneret-Gris) por casi diez años. No obstante, Francis Rambert, director del Instituto Francés de Arquitectura, señala que después de una década de colaboración el 'discípulo' tomó claramente sus distancias con el maestro. Ávido de conocimiento, se interesó también por una experiencia constructiva y por la historia del arte en el famoso museo del Louvre.
La mayor influencia de su formación francesa fue el curso de Pierre Francastel de sociología del arte, en la Escuela Práctica de Altos Estudios, un tema que fascinó al joven colombiano. A sus treinta años de edad dejó la capital francesa y regresó a Colombia donde logró imponer su visión armónica del espacio público dentro de una arquitectura social con valores humanistas, como la Urbanización El Polo, la Fundación Cristiana de la Vivienda y el Desarrollo Urbanístico Timiza.
A su regreso a Colombia formó parte de un grupo de distinguidos arquitectos bogotanos empeñados en superar las limitaciones del funcionalismo y explorar alternativas diferentes para la arquitectura colombiana. La primera de sus obras que causó impacto en el medio profesional fue el conjunto de apartamentos El Polo, proyectado conjuntamente con el arquitecto Guillermo Bermúdez Umaña en 1959, por encargo del Banco Central Hipotecario.
En la década del setenta, Salmona desarrolló en Bogotá una serie de proyectos de carácter exploratorio, entre los que se destacan el Colegio de Bachillerato de la Universidad Libre (1962), el conjunto de viviendas Fundación Cristiana (1963) y la sede para la Sociedad Colombiana de Arquitectos (1961-1970). Entre 1964 y 1970 proyectó la que sería su primera obra de repercusión internacional, el conjunto de apartamentos El Parque (más conocido como Las Torres del Parque). Este conjunto, localizado en el centro de la ciudad, en un terreno contiguo al Parque de la Independencia y a la Plaza de Toros de Santamaría, "fue polémico por su planteamiento formal, basado en una geometría radial, en el escalonamiento volumétrico y en el enriquecimiento mediante balcones de la textura visual de los edificios", según su amigo Alberto Saldarriaga.
Ganó el Premio Nacional de Arquitectura en 1986 por la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena, proyectada entre 1978 y 1982, y que fue reconocida como el proyecto latinoamericano más importante realizado en la década del ochenta. Luego, en 1988, volvió a ganar este galardón por el Museo Quimbaya en Armenia.
El mayor reconocimiento de su carrera fue la medalla Alvar Aalto, el más importante que se entrega en el mundo de la arquitectura, concedida por la fundación finlandesa del mismo nombre en el 2003. Además, fue designado Miembro Honorario de la A.I.A Instituto Americano de Arquitectos, en el 2006); recibió la Medalla Manuel Tolsá de la Universidad Autónoma de México, en el 2004, y el Premio a la Trayectoria Profesional en Arquitectura, otorgado en la II Bienal Iberoamericana de Arquitectura e Ingeniería Civil, en el año 2000.
Cincuenta años después de dejar Francia, recibió un homenaje en ese país, cuando el Palacio Chaillot (Metro Trocadéro), que alberga el nuevo museo de arquitectura, le rindió un gran homenaje a comienzos de este año.
Uno de sus últimos proyectos fue el Centro Cultural Gabriel García Márquez, del Fondo de Cultura Económica (FCE). Se construye en un predio de 9.500 metros cuadrados. Está distribuido en tres niveles y tendrá una librería, una biblioteca, una sala de exposiciones, un auditorio, un restaurante, una cafetería, un salón de conferencias y las oficinas del FCE. Su inauguración está programada para el último trimestre del 2007.
También participaba en la Nueva sede de la Alianza Colombo-Francesa, con un espacio de 4.000 metros cuadrados, en la carrera 11 con calle 93.
A los 78 años de edad falleció en Bogotá el arquitecto colombiano Rogelio Salmona, uno de los más reconocidos del país y en el ámbito internacional. Construcciones como la Biblioteca Virgilio Barco, las Torres del Parque y el Eje Ambiental, en el centro de la capital, y la Casa de Huéspedes de Cartagena, son algunas de sus obras más representativas.
Salmona falleció víctima de un cáncer que le sobrevino cuando conmemoraba cincuenta años de trayectoria, con una muestra retrospectiva que sus amigos y discípulos montaron el año pasado, y que, desde entonces, ha sido exhibida en Bogotá, París y Roma.
El ladrillo fue el material al que este arquitecto dio preferencia en su obra, conformada por algunas decenas de edificaciones en la capital colombiana y otras ciudades como Cartagena y Armenia.
Durante su trayectoria, Salmona recibió en cuatro ocasiones el Premio Nacional de Arquitectura y en 2003 se convirtió en el primer latinoamericano al que se le concedió el finlandés "Alvar Aalto", considerado como uno de los más importantes reconocimientos del mundo en la disciplina.
De Paris a Bogotá
Salmona nació en París en 1929, en un hogar de padre español y madre francesa que viajaron con él, aún niño, a Bogotá, donde se radicaron. El colombiano inició sus estudios de arquitectura en la Universidad Nacional, y los completó en París, adonde viajó en 1948.
En la capital francesa, Salmona tuvo la oportunidad de trabajar con el arquitecto franco suizo Le Corbusier, de quien fue discípulo durante diez años.
De su obra se destacan las tres Torres del Parque, edificios circulares de apartamentos construidos en los alrededores de la Plaza de Toros de Santamaría, en Bogotá, donde avanza el que será su último proyecto, el Centro Cultural "Gabriel García Márquez", del Fondo de Cultura Económica, de México.
En Bogotá también han quedado como herencia de Salmona la sede de la Vicepresidencia de la República, el Archivo General de la Nación, la Biblioteca pública "Virgilio Barco" y el Museo de Arte Moderno de Bogotá, todos ellos en ladrillo a la vista.
El ladrillo "se hace con el barro y da trabajo a mucha gente", destacó Salmona en una de las muy pocas entrevistas periodísticas que ofreció a lo largo de su carrera.
La obra del arquitecto ha sido resumida en "Salmona; espacios abiertos/espacios colectivos", muestra exhibida por primera vez en Bogotá de abril a mayo de 2006 y que incluye maquetas, planos, bocetos, fotografías y vídeos.
Murió Rogelio Salmona, un ícono de la arquitectura y el urbanismo de América Latina
El autor de maravillosas obras como la Casa de Huéspedes Ilustres, en Cartagena; el Museo de Arte Moderno y la Biblioteca Virgilio Barco, en Bogotá, falleció a los 78 años, como consecuencia de un cáncer. Adiós a uno de los grandes artistas contemporáneos del país. Fecha: 10/03/2007 - El nombre de Rogelio Salmona simboliza lo mejor de la rica arquitectura colombiana. Pocos hombres como él tuvieron el talento para complementar los paisajes nacionales con sus magníficas obras. Tras una prolongada lucha contra el cáncer, el creador falleció a los 78 años de edad.
Nacido en París en 1929 siempre se consideró colombiano, pues siendo niño viajó al país. Estudió en la Universidad Nacional de Colombiay hace un tiempo el Museo de Arte Moderno de Bogotá presentó una retrospectiva de la obra de Rogelio Salmona, que SEMANA definió como un homenaje “al gran arquitecto del último siglo en Colombia”.
A continuación el texto de esa retrospectiva que sintetiza lo mejor de este hombre que hoy descansa en paz.
El nombre de Rogelio Salmona simboliza lo mejor de la rica arquitectura colombiana. Pocos hombres como él tuvieron el talento para integrar a los paisajes naturales sus magníficas obras. Tras una prolongada lucha contra el cáncer, el creador falleció a los 78 años de edad.
Nacido en París en 1929 siempre se consideró colombiano, pues siendo niño viajó al país. Estudió en la Universidad Nacional de Colombia y hace un tiempo el Museo de Arte Moderno de Bogotá presentó una retrospectiva de la obra de Rogelio Salmona, que en su momento se definió como un homenaje “al gran arquitecto del último siglo en Colombia”.
Esa retrospectiva sintetiza lo mejor de este hombre que hoy descansa en paz.
“Poesía, la arquitectura es poesía, algo muy sentido que se traduce mediante una metáfora construida”. Así definía Rogelio Salmona el oficio que desde hace más de 50 años ha desarrollado sin cansancio. Sus palabras, que para muchos constructores mercantilistas de hoy podrían parecer exageradamente románticas, demuestran que no sólo la estética y la funcionalidad son importantes cuando se construyen edificios. También son primordiales aspectos intangibles de una sociedad como lo es su cultura. Ese es precisamente el principal aporte que hizo Salmona a la arquitectura, lo que el mismo llamó “la poética del lugar”.
El Museo de Arte Moderno de Bogotá, con el apoyo de los Ministerios de Cultura y Relaciones Exteriores y la Sociedad Colombiana de Arquitectos, inauguró la retrospectiva Espacios Abiertos/Espacios Colectivos, una exposición que recorre las diferentes facetas del trabajo de uno de los arquitectos colombianos más influyentes del último siglo en el país.
“Esta exposición es de una gran trascendencia para el Museo de Arte Moderno. Hacer esta retrospectiva ha sido una de las grandes aspiraciones de mi vida porque a Rogelio le debemos en gran parte la existencia del museo”, explicó en su momento Gloria Zea, directora del Museo.
Un largo camino a casa
La vida de Rogelio Salmona tuvo momentos definitivos. Uno de ellos fue su encuentro con el arquitecto suizo Le Corbusier, durante su visita a Bogotá, cuando él era un estudiante de primeros semestres de la Universidad Nacional.
Rogelio Salmona, egresado del Liceo Francés, fue escogido como uno de los traductores de la comitiva. Eso lo acercó aun más al ilustre visitante. Poco tiempo después, Salmona abandonó sus estudios para incorporarse al taller de Le Corbusier en París. Durante cerca de 10 años colaboró en el diseño y la construcción de varios de los proyectos más importantes del movimiento moderno, entre ellos el complejo gubernamental de Chandigarh, en India.
En este período, Salmona realizó diferentes viajes por Europa y África que lo marcaron para siempre. De sus recorridos por Marruecos y el sur de España absorbió elementos de la arquitectura mudéjar, una fusión entre el arte y la arquitectura árabe y española, que se caracteriza por la complejidad de los detalles, la presencia del agua en espejos y caminos, el patio central y el uso de materiales como la piedra y el ladrillo. Varios años después, esa influencia mudéjar, combinada con su admiración por la arquitectura prehispánica, daría forma a sus edificios.
A su regreso a Colombia Salmona tuvo la sabiduría de incorporar nuevos elementos a los conceptos del modernismo. De su maestro conservó la racionalidad y la funcionalidad de la arquitectura, pero les imprimió un sentido humano y cultural a sus edificios. Fue así como desarrolló una arquitectura sustentada en la relación con el entorno, los factores ambientales y las complejas necesidades de quienes habitan los edificios. Esa postura adoptada por Salmona, que se conoce como Posmodernismo, también tuvo exponentes como Richard Meier en Estados Unidos y Álvaro Siza en Portugal.
El ladrillo, siempre el ladrillo
Por más de tres décadas construyó varias de las obras más importantes del país con el sello inconfundible del ladrillo. El uso de este material en la mayoría de sus edificios le permitió cambiar la cara gris característica de Bogotá por una más cálida y colorida. El conjunto multifamiliar del Polo Club, que diseñó con el arquitecto Guillermo Bermúdez; las Torres del Parque, la Nueva Santafé, la sede de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Universidad Distrital, el Archivo General de la Nación, el Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, la Biblioteca Virgilio Barco y el eje ambiental de la Avenida Jiménez en Bogotá, son sólo algunas de las obras más importantes que hacen parte del legado que Salmona le deja a Bogotá, su ciudad. La Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena, una propuesta hecha en piedra coralina en donde exploró al máximo los elementos representativos de la arquitectura morisca, es quizá su proyecto más destacado fuera de la capital.
Por esa inmensa obra recibió premios como la medalla Alvar Aalto, la medalla Manuel Tolsá de la Universidad Autónoma de México, el premio a la Trayectoria Profesional en Arquitectura de la II Bienal Iberoamericana de Arquitectura y cuatro Premios Nacionales de Arquitectura en Colombia. Además, fue designado miembro honorario del Instituto Americano de Arquitectos.
La mayoría de estudiantes de arquitectura en Colombia ha estudiado en algún momento de su carrera los planos, libros y bocetos de Rogelio Salmona. Los peatones del común también viven a diario el placer de caminar por los espacios generosos y hermosos que rodean todos sus edificios. Ahí radica el verdadero legado que Rogelio Salmona les ha dejado a las ciudades colombianas. “La ciudad no es una retahíla de edificaciones, sino la creación más espiritual de nuestra civilización y, con el lenguaje, la más grande obra de arte creada por el hombre. Es el lugar de la cultura, el espacio público por excelencia, el lugar de la civilización”. Estas palabras dichas por Rogelio Salmona demuestran la carga poética que ha acompañado y seguirá acompañando por siempre a sus edificios. Paz en su tumba.
L’architecture actuelle néglige nos liens avec la nature et la terre en privilégiant le rendement, l’automatisation et la facilité. Essayons de nous tourner vers une architecture organique. Qu’est-ce que l’architecture organique me direz-vous ? C’est le bien-être spatial de l’homme en concordance avec la nature.
Les éléments déterminants sont : - l’orientation de votre future construction dans une implantation très précise, - l’étude des formes, - l’utilisation d’une harmonie de matériaux divers et de couleurs, - la circulation de l’énergie dans un espace continu et fluide, - l’intégration dans le paysage, - de disposer d’une liberté totale de composition, - de conserver une flexibilité de l’espace qui évoluera suivant les besoins et les activités de ses habitants.
Difficile de vous plonger dans cet espace sans avoir une idée plus précise ! Je vous propose deux créateurs différents pour ce type de mouvance :
Tout d’abord, Frank Lloyd Wright, très grand architecte américain (1867-1959), est le pionné de l’architecte organique. Sa volonté était de respecter la nature. Son but, introduire des abris asymétriques et horizontales pouvant se fondre dans la nature avec divers matériaux, bois, pierres, et plus modernes comme l’acier, métal verre. Son œuvre la plus célèbre « Fallingwater » réalisée en Pennsylvanie en 1935 est une maison construite en différents matériaux (bois, pierres, béton). Elle est située sur une cascade entourée d’une forêt. Aujourd’hui cette maison se visite.
Puis, faites une visite sur le site de Makovecz, architecte porteur des chantiers d’architecture organique, que je trouve admirable. Makovecz est né à Budapest en 1935. En 1997, il reçoit le prix de l’Académie d’Architecture de France. Il s’inspire de la vie organique naturelle pour créer dans une liberté totale et permettre aux futurs habitants de vivre pleinement leur vie en accord avec la nature et l’histoire culturelle du lieu. Il se nourrit de l’histoire, de la mythologie hongroise et des grands mythes pour inventer des formes imaginaires liées à la vie, à la fécondité, à l’éveil de la conscience, aux interrogations de l’âme…
Lequel préférez-vous ? En connaissez-vous d’autres ?
Dans son désir de bâtir des monuments à la gloire de l’Empire et du fascisme, Mussolini a laissé un patrimoine que l’on commence à redécouvrir.
Chaque année, des millions de touristes se rendent à Rome. Ils y viennent en quête de la Ville éternelle décrite dans leurs guides ou parce qu’ils veulent visiter la capitale mondiale du catholicisme. A moins qu’ils ne soient à la recherche de la Rome romantique, celle d’Anita Ekberg batifolant dans la fontaine de Trevi dans La Dolce Vita ou d’Audrey Hepburn sillonnant les rues sur une Vespa dans Vacances romaines. La Rome qu’ils découvrent est effectivement digne d’un décor de cinéma, un décor créé et arrangé pour un film tourné il y a plus de soixante-dix ans. Ce film, c’était le fascisme, et son créateur, metteur en scène, scénariste et acteur principal n’était autre que Benito Mussolini. Le Duce était obnubilé par Rome, tant par la ville du point de vue géographique que par le symbole historique qu’elle représentait. Il voulait que ces concitoyens s’imprègnent de romanité. “Rome est notre point de départ et notre référence, avait-il déclaré. Nous rêvons d’une Italie romaine, c’est-à-dire sage, forte, disciplinée et impériale.” Après avoir consolidé son pouvoir en 1926, Mussolini entreprit d’imiter les “formidables bâtisseurs” de l’Antiquité. Si les faisceaux de licteur sont l’emblème officiel du fascisme italien, la pioche est assurément son symbole informel. Très soucieux de son image, le dictateur aimait tout particulièrement se faire photographier une pioche à la main, les manches retroussées et en bretelles. Il n’hésitait pas à tomber la chemise et à exhiber son torse musclé. Mussolini considérait l’aménagement de la ville et de l’Empire comme les deux faces d’une seule et même médaille (une médaille à son effigie, bien sûr). Il a même appelé sa campagne de grands travaux “la guerre que nous préférons”, amenant certains historiens à penser que le fascisme italien aurait pu aspirer à un avenir pacifique. Ils ont tort. Pour les fascistes, un chantier de construction était toujours l’antichambre d’un champ de bataille. Pendant vingt ans, Mussolini a fait pratiquement tout ce qu’il a voulu. Et il a d’abord commencé par abattre. Les démolitions furent en effet tout aussi importantes que les constructions, ce qui explique pourquoi la Rome d’aujourd’hui ne ressemble en rien à la Rome des années 1920. Il s’est attaqué aux immeubles d’habitation populaires qui cernaient les grands monuments classiques jusqu’à les rendre invisibles. Mussolini parlait de “libérer” les ruines de Rome. “Tous les monuments se dresseront dans leur nécessaire solitude, proclamait-il. Tels de grands chênes, il faut les débarrasser de toute l’obscurité qui les entoure.” Son premier chantier fut relativement modeste. A Largo Argentina, en plein centre, on rasa des ruelles médiévales pour mettre au jour quatre temples datant de la République romaine (509-27 av. J.-C.). Les fouilles laissèrent une place en contrebas, aujourd’hui condamnée et encerclée par un terminus d’autobus particulièrement animé. Même par une belle journée ensoleillée et malgré les coquelicots écarlates poussant parmi les pierres, cette place me paraît triste et mal-aimée, à l’exception peut-être de la colonie de chats errants mais bien nourris qui y ont élu domicile. En 1929, Mussolini établit son quartier général au Palazzo Venezia, à quelques encablures de Largo Argentina.C’est de son balcon, étrangement exigu, qu’il haranguait les foules rassemblées sur la place juste au-dessous. Discours et spectacles formaient le ciment du régime politique. Mussolini se chargeait des discours ; ses architectes du spectacle. Ils tracèrent une grande ligne droite, du balcon jusqu’au Colisée, rasant tout ce qui se trouvait entre les deux. Ils ont ainsi créé un boulevard monumental, la Via dei Fori Imperiali, initialement appelée Via dell’Impero, avec d’un côté les Forums impériaux, de l’autre le Forum républicain. Des statues d’empereurs illustres montent la garde de part et d’autre de la chaussée, mais il suffit de jeter un coup d’œil sur leur socle pour s’apercevoir qu’elles datent du calendrier fasciste, l’an X n’étant autre que 1932.
En face de la colonne de Trajan, quatre grands mâts noirs portent en guise de décoration des aigles romaines, des têtes de loup et des faisceaux de licteur, dont on a cependant pris soin de décapiter les haches qui dépassaient. Comme pour tous les grands travaux de Mussolini, la Via dell’Impero avait de multiples objectifs : “libérer” les monuments de la Rome antique (même si on recouvra plus de ruines qu’on n’en avait libéré) ; améliorer la circulation ; supprimer les quartiers insalubres ; chasser les habitants des taudis, qui étaient loin de correspondre à l’idéal fasciste ; montrer le dynamisme du fascisme et procurer au régime un imposant champ de manœuvres. “Quand on veut envoyer un signe fort pour exprimer à la fois le conformisme et l’unité, qu’y a-t-il de mieux que de faire défiler tout le monde en chemise noire et au pas de l’oie le long d’une avenue rectiligne ?” lance l’architecte et historienne Flavia Marcello. “Les monuments servaient d’arrière-plan aux parades militaires, tel un décor de films de Cecil B. De Mille.” Les pioches de Mussolini ont continué à œuvrer jusqu’à la fin des années 1930. En plus de remanier le cœur antique de la ville, du Circus Maximus au théâtre de Marcellus et de l’arc de Constantin à Largo Argentina, les autorités ont percé une deuxième grande artère, traversant cette fois le vieux quartier entre le Vatican et le Tibre. La nouvelle Via della Conciliazione, qui a radicalement changé les abords de la place Saint-Pierre, est très large et très droite, exactement comme ce qu’aimaient les fascistes – et les Romains. C’est une rue terne et ennuyeuse, qui annule l’effet que voulait donner le Bernin au XVIIe siècle à la place elliptique qu’il avait dessinée face à la basilique Saint-Pierre. Ce sculpteur et architecte souhaitait en effet ébahir tous ceux qui découvraient la plus grande église du monde depuis les rues étroites qui l’entouraient. Aujourd’hui, c’est une impression que l’on ne peut que obtenir si l’on arrive par ce qui reste du quartier médiéval de Borgo Pio.
Dans les années 1930, Rome était méconnaissable
Dans les années 1930, les visiteurs parlaient d’une ville radicalement transformée au point d’être devenue méconnaissable, où “des quartiers entiers” avaient disparu “presque sans laisser de traces”. Les milliers de personnes qui vivaient autrefois dans le centre de la ville n’étaient, pour leur part, pas si impressionnées. Relogées sans ménagement à la périphérie – dans ce que Mussolini présentait comme des logements sociaux d’un genre nouveau en plein air et au soleil –, elles se sont retrouvées dans des borgate qui ressemblaient davantage à des cités défavorisées qu’à d’idylliques bourgades de campagne. “Les gens furent déracinés et placés dans des clapiers en béton sur des routes poussiéreuses au milieu de nulle part, rappelle Flavia Marcello. Il n’y avait aucun moyen de transport les reliant à la ville. Nombre d’entre eux étaient de petits artisans qui habitaient juste au-dessus de leurs ateliers. Ils avaient donc perdu à la fois leurs moyens d’existence et leur foyer.” Pendant ce temps, Mussolini et Antonio Munoz, son infatigable urbaniste, lançaient l’un de leurs projets les plus ambitieux. Entre la Via del Corso et le Tibre, ils firent déblayer puis aménager une place entièrement nouvelle, la Piazza Augusto Imperatore, dont le point central était l’Augusteo, le mausolée de l’empereur Auguste. Deux côtés de la place furent marqués par des immeubles de bureaux massifs, dans le plus pur style fasciste. Le troisième était occupé par une église du XVIIe siècle, San Rocco all’Augusteo. Sur le quatrième côté, près du fleuve, le dictateur italien voulait reconstruire le légendaire Ara Pacis (autel de la paix) d’Auguste, mais les fragments de l’autel étaient enterrés dans le sous-sol inondé d’un palais à quelque distance de là. S’ensuivit alors une course effrénée pour déterrer lesdits fragments. On fit appel à des techniques innovantes, en congelant 600 mètres cubes grâce à l’injection de dioxyde de carbone liquide à travers 55 tuyaux. L’autel fut ensuite reconstitué et installé sur son nouvel emplacement au cours de “l’Année augustéenne”, en 1937-1938, qui célébrait le 2 000e anniversaire de l’illustre empereur.
Mussolini a bien failli ne pas arriver à ses fins. Il inaugura en effet l’Ara Pacis le 23 septembre 1938, dernier jour de l’Année augustéenne. La place n’était que pur objet de propagande, un modèle d’art politique qui cherchait à rassembler les trois Rome (romaine, pontificale/catholique et fasciste) et à présenter le Duce comme le nouvel Auguste. En réalité, ce fut un échec. Placer côte à côte les créations de la Rome antique et du fascisme, au lieu de montrer leur continuité, n’a fait que souligner le gouffre séparant les deux époques. “Le Duce semblait perdu face à l’empereur”, a écrit l’historien de l’architecture Spiro Kostof dans les années 1970. Les ouvrages d’Auguste sont grandioses, tandis que les éléments fascistes de la place sont ternes, prétentieux, grossiers et massifs. Après la guerre et la chute du fascisme, Rome s’est comme figée dans le temps. Il n’y a plus eu aucune construction dans le centre-ville pendant plus d’un demi-siècle. Le premier projet à être approuvé fut l’édification d’un pavillon muséal pour abriter l’Ara Pacis (à l’origine, le pavillon fasciste devait être une solution provisoire). C’est ainsi qu’en 2005 l’architecte américain Richard Meier a inauguré sa “boîte blanche”, claire et spacieuse, et a renversé d’un seul coup l’effet de propagande de la place. Là, sous le regard de tous, deux rangées d’architecture moderne se font face devant la dépouille de l’empereur Auguste : d’un côté, le style fasciste, massif et dominateur, et de l’autre, l’élégant “modernisme international” lancé notamment par des réfugiés qui avaient fui le fascisme. “L’architecture est le plus grand de tous les arts”, a affirmé Mussolini. Il est certain que tout ce qui a été construit durant sa dictature est loin d’être laid ou de mauvaise qualité. De nombreux bâtiments publics et privés, plus ou moins intéressants, ont surgi d’un bout à l’autre de la ville, dont la population a doublé entre 1921 et 1941. Un peu partout dans Rome, on peut encore voir la marque de l’architecture fasciste sur les façades de brique rouge aux fenêtres entourées de travertin. La poste de la Via Marmorata, dans le quartier de l’Aventin, une partie du campus de l’université La Sapienza et la Maison de l’escrime de Luigi Moretti (aujourd’hui fermée au public) au Foro Italico sont des exemples de bâtiments remarquables construits sous le Duce. A la différence d’Hitler, Mussolini a encouragé au départ plusieurs styles architecturaux. Ce n’est que vers le milieu des années 1930, comme le note l’auteur et historien Borden Painter, après la conquête de l’Ethiopie et la déclaration du Nouvel Empire fasciste par Mussolini, que s’est accentuée “la pression en faveur d’un style plus monumental et impérial”. Mais une visite de la Rome fasciste ne saurait être complète sans de brèves excursions au nord et au sud de la ville, pour se rendre sur les terrains de jeu de Mussolini. Dans le haut de la Via Flaminia, un autobus mène au complexe sportif de la ville, appelé aujourd’hui Foro Italico mais à l’origine Foro Mussolini. Il fut l’un des hauts lieux du fascisme italien, de l’immense obélisque à l’entrée, où sont gravés les mots “Mussolini” et “Dux”, à l’étonnante avenue pavée de mosaïques noir et blancs illustrant des scènes mythologiques, des athlètes grecs, des aigles romaines ou encore de gigantesques “M” et des “Duce”. Des avions de guerre y sont également représentés, ainsi que des soldats tirant à la mitrailleuse juchés sur des camions. C’est une histoire du monde version fasciste sous forme de bande dessinée, qui commence par les origines mythologiques de Rome et se poursuit à travers l’éducation physique et l’“endurcissement” du pays, pour culminer avec la guerre et la conquête. Le même message apparaît sous différentes formes de chaque côté de l’avenue, où les dates importantes de l’époque fasciste sont gravées sur deux rangées de blocs de marbre blanc. Le dernier bloc reproduit la totalité de la proclamation du Nouvel Empire de Mussolini. Non loin de là, on aperçoit le très kitsch Stadio dei Marmi, d’une capacité de 20 000 places, dont la piste est entourée de 60 statues d’athlètes nus offertes par les différentes villes et provinces italiennes. Le Foro Italico est une véritable machine de propagande d’avant l’ère du numérique. L’énorme obélisque est actuellement en cours de restauration, et il sera intéressant de voir si les autorités conservent ses inscriptions avec le nom du dictateur. Après la Cité universitaire et la Cité du sport, Mussolini entreprit la construction de la Cité de l’Exposition universelle (EUR), à quelques stations de métro du Colisée. EUR, ou E42, est l’acronyme d’Esposizione Universale di Roma, sorte de foire mondiale du fascisme qui aurait dû être organisée en 1942 mais qui fut annulée pour cause de guerre. Aujourd’hui, des constructions modernes, essentiellement des immeubles de bureaux, ont envahi les lieux.
Un plano de Madrid muestra 258 edificios emblemáticos por su arquitectura
Un plano de Madrid muestra, a ciudadanos y visitantes, la ubicación de 258 edificios de la ciudad que, por su valor arquitectónico, son especialmente emblemáticos, en un intento del Ayuntamiento por fomentar un tipo de turismo menos estacional y más cultural.
El alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, acompañado por el delegado de Economía y Empleo, Miguel Ángel Villanueva; la delegada de Urbanismo, Pilar Martínez; la delegada de las Artes, Alicia Moreno; y la decana del Colegio de Arquitectos de Madrid, Paloma Sobrini, presentó hoy este mapa, coincidiendo además con el Día Mundial de la Arquitectura.
Los edificios estarán identificados con un código de cinco colores, según la época histórico-artística a la que correspondan. Así, los edificios hasta 1808, tales como el Templo de Debod, la iglesia de San Jerónimo el Real o el Palacio del Pardo estarán identificados con el color verde.
En rojo se representarán las construcciones proyectadas entre 1808 y 1898, como la Puerta de Toledo, el Teatro Real o el Museo Nacional de Antropología; y en naranja los edificios desde 1898 hasta 1939, como la Sociedad General de Autores, el Palacio de Comunicaciones de Madrid o el Círculo de Bellas Artes.
Las etapas más contemporáneas irán, respectivamente, en azul para las fechas entre 1939 y 1975, que incluye edificios como el Ministerio del Aire, el Edificio España o las Torres Blancas; y en rosa para las construcciones más modernas, desde el comienzo de la Democracia y hasta la actualidad, con Torrespaña, el Planetario o las vanguardistas cuatro torres de la Castellana, aún en construcción.
Junto a cada edificio se aporta información sobre su ubicación y su autor, además del año exacto de construcción, y el mapa también contienen datos sobre las efemérides de los años comprendidos en cada periodo relativas a temas urbanísticos y arquitectónicos.
Iniciativa pionera Paloma Sobrini destacó que 'un mapa de este tipo nunca se había hecho en ninguna ciudad del entorno, por lo que Madrid se convertirá, también en esto, en referencia de otras ciudades'.
Por su parte, Gallardón indicó que 'el objetivo de esta iniciativa, enmarcada dentro de la Semana de la Arquitectura, es que los ciudadanos cobren conciencia de la importancia social, económica y cultural de la arquitectura, que tiene una repercusión directa en todos'.
'Madrid refleja su recorrido histórico en sus edificios, que son el testigo menos sobornable de la historia', añadió el alcalde, citando al Premio Nobel Octavio Paz. Así, mientras los libros nos cuentan la Historia de una manera menos objetiva, los edificios 'dicen cómo era la sociedad de cada momento histórico'. 'Nuestra historia está escrita en la arquitectura', subrayó.
Asimismo, el primer edil se refirió al Madrid 'como crisol de culturas, como ciudad ecléctica que mezcla todo tipo de estilos'. Para dar a conocer este Madrid a visitantes y ciudadanos, el Ayuntamiento distribuirá más de 300.000 ejemplares en las oficinas de turismo y en los hoteles de la ciudad, 'para que todos encuentren una oferta turística diferente y nueva'.
Programa especial en esMADRIDtv Por otra parte, el canal de televisión municipal esMADRIDtv emitirá, durante los días que dure esta III Semana de la Arquitectura, una programación especial firmada por el realizador Fernando Colomo, que consistirá en un vídeo mostrando diversos testimonios de personajes reputados del mundo de la arquitectura y varios ejemplos de por qué Madrid es una ciudad puntera en este ámbito.
Por último, Ruiz-Gallardón felicitó a los arquitectos en su Semana 'por hacer de algo tan intangible como el espacio un espacio vivo y ordenado'. 'Tanto es así que, probablemente, a nadie mejor que a los arquitectos concierne la expresión 'hacer ciudad'', concluyó, invitando a todos a 'admirar Madrid paseando para comprobar el contraste entre los edificios históricos y los más vanguardistas'.