viernes, agosto 31, 2007

Fastuosa torre nace débil

Por Diego Cevallos

MÉXICO, ago (IPS) - El gobierno de izquierda de la capital mexicana quiere celebrar los 200 años de la independencia del país patrocinando la construcción de un edificio que rompa el récord de altura en América Latina, en el emblemático parque de Chapultepec y para uso de un puñado de corporaciones.



La torre de casi 300 metros de altura, con 70 pisos, cuyo diseño algunos lo comparan con un ataúd puesto de pie, será construido por una firma liderada por ex funcionarios y amigos del municipio y se hará gracias a que se "flexibilizaron" normar urbanas, según ha confesado el propio alcalde Marcelo Erbrad.

La intención de sus responsables es inaugurar el edificio el 16 de septiembre de 2010, cuando se cumpla el bicentenario del inicio de la guerra de la independencia de España y 100 años del comienzo de la Revolución Mexicana que dio nacimiento a la llamada República.

Pero el plan, que según observadores contradice los postulados de moralidad y transparencia con los que afirma trabajar la alcaldía, colisionó con vecinos, algunos arquitectos y autoridades de cultura, que además advierten que la obra se haría tras demoler un edificio de los años 40 considerado patrimonio cultural de la ciudad y que ocupa un área de 3.800 metros cuadrados.

Ebrard, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), señala que es esencialmente política la oposición al edificio, bautizado como Torre Bicentenario y ubicado en Lomas de Chapultepec, una zona de alto valor inmobiliario ubicado al noroeste de la ciudad.

"No hay ningún interés en que se pueda realizar, puesto que pudiera prestigiar a la ciudad y a su gobierno (municipal)", sostuvo.

Sobre las limitaciones legales que hay para poder construir una torre de 300 metros en la zona y sobre un inmueble considerado patrimonio, indicó que esas normas se pueden flexibilizar o cambiar.

Carteles con la leyenda "suspensión de actividades" firmados por la delegación Miguel Hidalgo, que administra esa parte de la ciudad y es del gobernante Partido Acción Nacional, opositor al PRD, rodean por ahora la fachada del viejo edificio triangular de no más de nueve metros de altura que se quiere demoler.

La gasolinera, los comercios, el taller de autos, el restaurante, las oficinas y el salón de baile que allí funcionaban, dejaron de operar. En los alrededores, donde comparten un atiborrado y ruidoso espacio urbano altamente cotizado viviendas, edificios de oficinas y un hospital público de niños, cuelgan algunos carteles en los que se lee "¡No a la megatorre!".

Otras rezan: "Sr. Jefe de Gobierno: cumpla la ley. Escuche a los ciudadanos. Construya una ciudad sustentable".

En la estrecha calle que flanquea al edificio por derrumbar, diseñado por el arquitecto ruso nacionalizado mexicano Vladimir Kapé, los transeúntes se quejan.

"Aquí una torre, cómo cree que esté bien si va a generar un caos vehicular", dice Aníbal González, un químico farmacéutico, mientras la secretaría Elena Lara sostiene que el proyecto "es una locura".

La decisión para permitir la construcción o no está desde inicios de este mes en manos de jueces y legisladores de la capital. Los primeros deben resolver un amparo solicitado por los constructores ante la oposición de la delegación, y los otros cambiar algunas normas para permitir un edificio de tal altura.

"Hay mucho de la Torre que huele mal, se ve mal, corre en contra de la transparencia y los esfuerzos para fomentarla. Paso tras paso, declaración tras declaración, el proyecto revela todo aquello que lo hace criticable", señaló la politóloga Denise Dresser, columnista del semanario de izquierda Proceso y del diario Reforma.

El proyecto es patrocinado "por un gobierno que se dice vanguardista pero sugiere, tanto con la sede escogida como con el proceso cuestionable para conseguirla, que aún no entiende cómo serlo", apunta esta observadora.

Son "70 pisos de tergiversaciones. 300 metros de manipulaciones, 6.500 lugares de estacionamiento cargados de contradicciones. Una trampa para la ciudad, para el PRD que la gobierna, para los ciudadanos que la habitan", opina Dresser.

El estatal Instituto Nacional de Bellas Artes, que desde 1990 tiene al inmueble que se pretende demoler en su lista de edificaciones con "valor artístico", advierte que hará todo lo posible por evitar que se construya la torre.

El Grupo Danhos, impulsor de la gigantesca edificación y con 30 años de actividades en la ciudad, defiende a capa y espada su proyecto. Es sustentable, se hará con técnicas vanguardistas, representa una inversión de 600 millones de dólares y generará 4.400 empleos directos, 13.200 indirectos y 600 puestos permanentes, indica.

La Torre simbolizará el bicentenario de la independencia de España y "contribuirá a consolidar la modernización urbana de nuestro país", argumenta. Además, "será el más alto, más moderno y más equipado de América Latina y un elemento urbano característico de la ciudad", añade.

El proyecto del Grupo Danhos es liderado por Jorge Gamboa de Buen, quien fue secretario (ministro) de Desarrollo Urbano del municipio de la capital a inicios de los años 90, cuando el actual alcalde Ebrad era secretario de Gobierno (Interior) en aquella gestión.

El secretario en funciones de Desarrollo Urbano, Arturo Aispuro Coronel, fue colaborador cercano de Gamboa de Buen en la alcaldía de la ciudad.

El privado Grupo Danhos ha promocionado sus construcciones en la capital con mantas donde se observa el logotipo de la alcaldía de la ciudad, aunque no forma parte de ella, lo que ha generado aún más suspicacia entre los opositores a la torre.

"Aquí parece haber un contubernio para favorecer a una empresa privada y una actitud extraña de la municipalidad que pretende celebrar el bicentenario con una construcción en una zona ya saturada y que será ocupada, finalmente, sólo por firmas de mucho poder económico", dijo a IPS el arquitecto urbanista Fernando Montes.

Con el propósito de que la Torre Bicentenario cuente con suficientes espacios para vehículos, la alcaldía firmó un acuerdo con Danhos. Eso le permitirá hacer un estacionamiento subterráneo de 30.000 metros cuadrados que pertenecen al parque de Chapultepec, una zona verde que colinda con el proyecto.

Ebrad ha reiterado que apoya plenamente la construcción del nuevo inmueble. Sin embargo, hasta la fecha el Grupo Danhos no presentó a la municipalidad los estudios de impacto ambiental y urbano requeridos para sustentar este tipo de obras.

El alcalde capitalino "aspira a presentarse como miembro de una izquierda distinta, pero su comportamiento en este tema (de la torre) indica que todo cambia para permanecer igual. La misma discrecionalidad, la misma opacidad, la misma manera de gobernar el Distrito Federal (capital) que contribuye a su retroceso en lugar de asegurar su avance", opinó Dresser.

La delegación que se opone a la construcción, los vecinos de la zona y el Instituto Nacional de Bellas Artes advierten que harán todo lo que esté a su alcance para evitar que se realice la obra.

Representantes del Grupo Danhos dialogaron en las últimas semanas con los opositores a la construcción tratando de que su opinión cambie. Pero en lugar de acercar posiciones, éstas se han radicalizado.

El arquitecto que diseñó y que supervisaría la torre es el holandés Rem Koolhaas, quien obtuvo en 2000 el premio Pritzker (considerado el Nobel de arquitectura). Se trata de un profesional que dicta clases en la escuela de diseño de la universidad estadounidense de Harvard.

De construirse, el edificio que tendrá decenas de oficinas, tres restaurantes, 10 grandes zonas comerciales, gimnasio, un centro de negocios y hasta un museo, será catalogado de forma inmediata como el más grande y moderno de América Latina.

Para tener un espacio en ese lugar, los interesados deberán pagar miles de dólares en renta. (FIN/2007)

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domingo, agosto 26, 2007

Un gen de la curvatura

Javier Sampedro 20/08/2007

En las floristerías se puede encontrar de todo, pero las plantas del mundo real suelen tener las hojas planas. Parece una buena idea, porque las arrugas hacen sombra, y las hojas son los paneles fotovoltaicos de la planta. Si te fijas, sin embargo, las cosas planas son muy raras en la naturaleza.

"No deja de ser curioso", escribe Jorge Wagensberg en La rebelión de las formas, "que la línea recta esté prácticamente ausente de la arquitectura animal y de la naturaleza en general". A Wagensberg le deja perplejo que la línea recta domine sin complejos toda la arquitectura humana -con la significativa excepción de Gaudí-, cuando las cosas vivas prescinden de ella soberanamente.

Ser plano es extremadamente improbable. Una sardana adopta con naturalidad la forma circular y, como hemos visto estos días atrás, las perturbaciones turísticas no llevan a los bailarines a formar en fila ni en polígono, sino a adoptar un gradiente elíptico rematado en invaginación japonesa con curvatura negativa. ¿Dónde está la recta ahí?

Haberla hayla, porque una sardana no puede convertir su natural curvatura positiva en la antinatural curvatura negativa de la invaginación japonesa sin pasar por cero. Y curvatura cero significa ser una recta, justamente. ¿Pero cuántos sardaniers pueden presumir de curvatura cero? Uno o ninguno. Ser recto es tan improbable como ser un cero en la línea de los números reales. De aquí que las cosas del mundo sean curvas.

Las hojas no son líneas de bailarines, sino alfombras mágicas de bailarines: superficies que se pueden curvar de cualquier forma en el espacio de tres dimensiones al que llamamos mundo real. El grupo de Enrico Coen, del Centro John Innes (¿recuerdan al reverendo que le prestó abejas a Darwin?), en la ciudad británica de Norwich, ha estudiado una mutación llamada cincinnata en la boca de dragón (Antirrhinum majus).

La mutación convierte la vulgar hoja plana de esta planta en una pesadilla de fruncimientos y convolutas, no muy distinta de algunos ejemplares de floristería (que son mutantes en su vasta mayoría). Durante su desarrollo, la hoja del mutante cincinnata prolifera demasiado en las zonas cercanas a los bordes, causando un gradiente de curvatura negativa que se propaga desde el borde hasta la base de la hoja. Esto quiere decir que el gen cincinnata (en su versión normal) debe regular exquisitamente las tasas de proliferación en función de la distancia al borde, para que el resultado sea una hoja plana. Es un gen que entiende de círculos osculantes. Lo fácil es ser curvo: para ser plano tienes que meterte en arquitectos.

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Esparta y Síbaris, sobre la austeridad con voluptuosidad en la arquitectura, de Fernández Galiano

En la nueva línea de promover una cierta ética frente al derroche y el espectáculo que lleva el profesor Fernández Galiano, me resultó de interés este texto sobre la obra de Bernard Rudofsky aparecido hace unos días en la prensa nacional. Como me gusta repetir últimamente, usando la expresión de Guattari, lo que propone aquí es otra economía del deseo en relación con la arquitectura...
Esparta y Síbaris, de Luis Fernández-Galiano en El País

Bernard Rudofsky quiso ser espartano y sibarita. El arquitecto vienés está hoy casi olvidado, pero su empeño en reconciliar laconismo y sensualidad es más pertinente que nunca. En un planeta consciente de sus límites físicos, la voluntad de hacer compatible la reducción del consumo con la multiplicación del placer es la piedra angular de un programa político que sea al mismo tiempo un proyecto vital.

Fernando Savater asegura que la felicidad reside en reunir unos gustos sencillos con una mente complicada, y es posible que esa conjunción de austeridad y refinamiento no ande muy lejos de la propuesta de Rudofsky, propagandista tenaz de la necesidad de conciliar disciplina y hedonismo, dos polos de referencia que imaginó ejemplarmente materializados en la arquitectura japonesa y en la mediterránea.

Esos universos formales y sensoriales inspiran el conjunto de una obra que se extiende desde el diseño de moda hasta la crítica de la vida cotidiana, y que este verano se recuerda con una exposición en Montreal mostrada antes en Viena como fruto tardío del centenario de Rudofsky en 2005.

Lo mismo que su contemporáneo Bruno Taut, admirador devoto de la elegancia exacta de la casa japonesa, Rudofsky halló en la construcción vernácula y en los rituales domésticos de Japón manifestaciones rigurosas de la ética del despojamiento y la estética de la sensualidad que juzgaba inherentes a la sabiduría vital, y no muy diferente fue su percepción de las arquitecturas autóctonas y de la indumentaria tradicional del mundo mediterráneo, de la casa-patio a las túnicas o las sandalias, expresiones todas de una relajada joie de vivre, tan escueta en sus medios como inagotable en sus encantos.

En 1938 escribió su primer artículo, bajo el lema "lo que hace falta no es una nueva forma de construir, sino una nueva forma de vivir", y medio siglo después volvió a utilizar esa frase programática como subtítulo de su última exposición, Sparta / Sybaris, que se inauguró en su ciudad de origen un año antes de su desaparición en 1988, y donde el baño colectivo, el retrete de meditación o los futones nocturnos japoneses se fundían con las referencias míticas del Mediterráneo.

Fue precisamente cerca de este mar donde entre 1969 y 1971 levantó su última obra, una casa entre olivos en la malagueña Frigiliana, no lejos de Nerja, que habitaría con su mujer Berta durante los veranos de las dos décadas finales de su vida.

Construida con sobria naturalidad sobre una cresta a tres kilómetros de la costa, y desplegada en el terreno con pérgolas y porches, la que llamó La Casa carecía de teléfono, radio o televisión, pero a cambio albergaba obras de una pléyade de amigos artistas y arquitectos, desde Calder o Christo hasta los Eames o Le Corbusier. "La hice pensando en el verano", escribía Rudofsky al escultor Isamu Noguchi, y es en efecto en el tiempo detenido del estío cuando la casa expresa mejor su condición de manifiesto por una vida lenta y placentera, huérfana de los triclinios o los tatamis de sus exposiciones más exóticamente provocativas, pero no menos seductora en su defensa distraída de una existencia epicúrea, tan exigente en la búsqueda de una simplicidad esencial como amable en el disfrute de los placeres de la piel.

La generación de Rudofsky quedó marcada por la experiencia devastadora de los totalitarismos, y por las reacciones ensimismadas de refugio en el ámbito privado. Exactamente su misma edad tenían arquitectos como el nazi Albert Speer o el comunista Juan O'Gorman, autores ambos de una obra militante, pero también otros como el exquisito Carlo Mollino, que dedicó su talento a los clubes de equitación, las estaciones de esquí y los clubes nocturnos, además del erotismo fetichista en el diseño de muebles y la fotografía de voyeur.

Rudofsky supo hallar un camino intermedio, alejado a la vez de los mesianismos regimentados de las utopías políticas y del enclaustramiento en recintos de intimidad o entretenimiento. Su austeridad sensual, que se extendió al diseño de las famosas Bernardo Sandals, combinaba la desnudez escueta de lo vernáculo y lo moderno con una exaltación del confort natural y el hedonismo espontáneo, lindante con la perversión en las cadenitas ocultas que unen rodillas y tobillos dificultando la marcha e incrementando la percepción del cuerpo, una propuesta de juguete sexual que, como subraya su biógrafo Andrea Bocco, antecede la moda sadomasoquista del piercing y las muy similares creaciones contemporáneas de John Galliano.

Para muchos, Rudofsky es únicamente el autor de Arquitectura sin arquitectos, la exposición de fotografías de construcciones autóctonas que tras su inauguración en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1964 viajó a más de 80 ciudades en los 11 años siguientes, vendiendo más de 100.000 ejemplares de su extraordinario catálogo.

Sin embargo, el defensor de la lógica y la belleza de la arquitectura espontánea -que documentó a través de sus innumerables viajes y largos periodos de residencia en diferentes países- fue también constructor de casas admirablemente habitables, diseñador de indumentaria ad lib y reformador de los usos domésticos, amén de muy dotado fotógrafo y dibujante.

Quizás, ante todo, Bernard Rudofsky fue un filósofo moral, proponente persuasivo de un sibaritismo espartano que puede todavía inspirarnos, singularmente en estos días de verano que invitan al retorno hacia los placeres primeros. En un mundo de recursos menguantes y calor creciente, disfrutar de lo sencillo puede llegar a ser más una necesidad que una elección.

Luis Fernández-Galiano es arquitecto.

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Arquitectura: Burj Dubai, rumbo al cielo [estudio norteamaricano SOM].


MTI /Agencias/ Javier Díaz
Agosto 25, 2007

El rascacielos Burj Dubai alcanzará una altura final superior a los 808 metros, lo cual le hará superar en 300 metros al Taipei 101, que posee el titulo de -Edificio más alto del mundo- en la actualidad. Alcanza a dia de hoy (Agosto 25, 2007) una altura que supera ya las 141 plantas

Este Estado árabe, destino por excelencia del turismo más lujoso del planeta, estará si cabe todavía más cerca del paraíso gracias a la construcción de la torre "Burj Dubai", que, con sus 512 metros de altura se ha convertido, y eso que todavía está en construcción, en el edificio más alto del mundo.
Dubai, uno de los siete Estados que pertenece a los Emiratos Árabes Unidos, lucha por convertirse en la capital mundial de la modernidad. Su nombre, que ya es un sinónimo del turismo de lujo, espera ser pronto asociado al mayor centro comercial del planeta.
Atrás quedaron los enormes rascacielos neoyorquinos de las películas, la torre "Burj Dubai" se ha convertido ya en la más alta del mundo y "eso que todavía está en construcción". Con sus 512 metros de altura y sus 141 niveles, este rascacielos ha desbancado al asiático "Taipei 101", que hasta el momento tenía el récord con sus nada despreciables 508 metros.
Se espera que la "Burj Dubai" o "Torre Dubai" alcance los 800 metros, aunque su altura es todo un secreto. El proyecto, que comenzó a construirse a principios de 2004 ya ha superado los 500 pero se cree que superará ampliamente los 600 metros e incluso que sobrepasará los 800.
Su creador, el arquitecto estadounidense Adrian Smith, sólo ha dicho que "Burj Dubai" va a ser "sobradamente el edificio más alto del mundo" y tendrá un aspecto que enlazará la tradición islámica con la arquitectura ultramoderna occidental.

Carrera hacia el cielo
El rascacielos, cuya construcción ha costado a la empresa surcoreana Samsung, encargada del proyecto, más de 1.000 millones de dólares, será el eje central del futuro barrio de "Downtown Burj Dubai", que albergará al mayor centro comercial del planeta.
El proyecto global, de 20.000 millones de dólares, espera convertir a la ciudad en la meta del turismo mundial, pues los ya de por sí altos edificios y rascacielos de la ciudad se verán acompañados de uno de los complejos arquitectónicos más modernos y atrayentes del planeta.
Otras ciudades del mundo no han querido quedarse atrás en esta competición por embellecer sus ciudades y disponer entre sus calles de todo un símbolo de modernidad y poder. Las autoridades de Seúl, capital de Corea del Sur, ya han informado que su ciudad será la sede del segundo edificio más alto del mundo.
El rascacielos, que será construido en 2013, tendrá 620 metros de altura y estará situado en Yongsan, en pleno centro de la ciudad surcoreana, dentro de un complejo internacional de negocios.
Pero este no es el único proyecto surcoreano porque están en marcha otros siete para construir edificios de más de cien pisos en los próximos años.

China también
a la caza
El gigante asiático, que ya cuenta con varios rascacielos de gran embergadura, espera inaugurar en 2008 una nueva torre, el Shanghai Hills WFC, que con sus 492 metros de altura y sus 101 pisos se convertirá en el edificio más alto del país.
La nueva edificación, que todavía se encuentra en construcción, tendrá una capacidad para 40.000 personas y será 72 metros más alta que el mayor rascacielos del país, la torre Jin Mao —que cuenta con 88 pisos y 420 metros—y dejará atrás a otras preciosidades arquitectónicas chinas como la Two International Finance Centre de Hong Kong —de 415 metros—la CITIC Plaza de Guangzhou —de 391 metros—, o la Shun Hing Square —de Shenzhen- de 384 metros.
Las nuevas construcciones asiáticas parecen haber tomado el relevo a los míticos edificios norteamericanos. Tan sólo varios rascacielos como el Sears Tower de Chicago —de 442 metros— o el Empire State Building de Nueva York —de 381 metros— se mantienen vivos entre la lista de los edificios más altos del planeta.
Con su cuarto y noveno lugar, respectivamente, Estados Unidos parece haber cedido definitivamente la vanguardia arquitectónica al continente asiático que, con sus altas torres, se ha convertido en el nuevo símbolo del modernismo.

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El DF, para sobrevivir, requiere cirugía mayor, alerta académico de la UIA

“Estamos tocando umbrales delicados que son coletazos del proceso de urbanización y si no se resuelven en diez años veremos problemas severos relacionados con la delincuencia, la movilidad, la calidad del aire, el medio ambiente y la alimentación”.

México.– Para que la capital del país persista como sitio habitable debe someterse a una “cirugía mayor”, que implique cambios a vialidades, replantear espacios y una política ambiental clara e incluyente, consideró el académico José Luis Cortés Delgado.

“Estamos tocando umbrales delicados que son coletazos del proceso de urbanización y si no se resuelven en diez años veremos problemas severos relacionados con la delincuencia, la movilidad, la calidad del aire, el medio ambiente y la alimentación”, advirtió.

En un comunicado, el director del Departamento de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana expuso que la ciudad de México tiene un problema grave de subutilización y sobreexplotación de espacios debido a una falta de cultura y conciencia en general que deviene en la mala utilización de las zonas urbanas.

Es importante, entonces, que la ciudad “tenga un desarrollo urbano planeado y no sea víctima del caos” pues, como en la medicina, es mejor tener un tratamiento preventivo que uno curativo.

Así, puntualizó, “estamos en un momento de aplicar una medicina de prevención con acciones contundentes que ayuden a su desarrollo en los próximos años”; pues de otro modo la sociedad se verá forzada a hacer caso a múltiples problemas que la orillen a tomar decisiones de corto plazo y con una nula o bajísima planeación”.

Planteó que la ciudad está llena de contrastes y los datos de que en un mes se puede llenar dos veces el estadio Azteca con basura que se genera en ella son aterradores: 1.5 kilos de basura por persona es una cantidad muy grande y ha crecido con los años.

La medicina será amarga, remarcó, “pero es conveniente para cerrar esas heridas que siguen abiertas en la ciudad debido al proceso de urbanización que se vivió a mediados del siglo pasado”.

Notimex

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sábado, agosto 25, 2007

Fotos de Arquitectura

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viernes, agosto 24, 2007

Pontificia Universidad Católica de Perú

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Arquitectura de Paris

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Arquitectura Sorprendente

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Reglas para el exito de Bill Gates

En este inicio de semestre puede ser de utilidad tener presentes estas reglas

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martes, agosto 21, 2007

Oscar Niemeyer en su 100 aniversario: homenaje a la arquitectura brasileira

Quiero rendir un homenaje a la arquitectura brasileira bajo una dimensión amplia que la crítica posmodernista de las últimas décadas se ha negado a reconocer. Y por dos malas razones. Por una parte, el postmodern estadunidense ha seguido considerando a Brasil como una neocolonia latinoamericana más, y lo ha redefinido por tanto como objeto subalterno a través de las estrategias conceptuales de los cultural studies y los postcolonial studies. De acuerdo con sus muy difundidas normas de representación y comunicación, sus expresiones culturales deben subsumirse a un diálogo o a una hibridización verticales bajo las normas políticas, financieras y epistemológicas de una autoproclamada realidad global. Y debe definirse a partir de ello dentro de la categoría negativa de lo local. Este perspectivismo posmoderno ha admitido de muy buen grado los lenguajes híbridos, las reclamaciones micropolíticas de virtuales derechos humanos o feministas, así como los espectáculos multiculturalistas. Pero desde su punto de vista es inadmisible reconocer a este objeto como una verdadera obra de arte dotada de significados verdaderos y universales. Y, lo que todavía es más importante, desde esta perspectiva americocentrista resulta metodológicamente imposible cuestionar reflexivamente el proyecto de dominación unipolar y unidimensional del planeta que precisamente atraviesa este proyecto de reducción urbi et orbi del ser a las fronteras y fragmentaciones de lo “local”.

Desde este americocentrismo es igualmente quimérico que fueran un poeta brasileiro como Oswald de Andrade o un arquitecto brasileiro como Oscar Niemeyer quienes por primera vez formularan, ya en la década de los 40 del siglo pasado, la muerte del movimiento moderno. Y que, además, lo hicieran a partir de un proyecto artístico, filosófico e intelectual que el postmodern estadunidense sólo ha sabido ignorar: aquella voluntad de cambio y aquella libertad creadora que atravesó a las bohemias artísticas y las sociedades políticas europeas antes de su decapitación por los totalitarismos fascistas y soviéticos, y antes de su putrefacción terminal bajo las culturas industriales del espectáculo.

La crítica radical de una modernidad arquitectónica y estética, fracasada en Europa y Estados Unidos en la misma medida en que sacrificaba sus dimensiones humanistas y socialistas en beneficio de una función normativa, de un esteticismo formalista y una voluntad espectacular es, sin embargo, capital para poder entender la originalidad y la radicalidad de la gran arquitectura brasileira del siglo XX. Por decirlo con muy pocas palabras: los tres o cuatro ejemplos arquitectónicos que quiero recordar aquí comprenden una responsabilidad urbana, ecológica y política en el diseño del paisaje, de la arquitectura y de la ciudad que contrasta drásticamente con la megalomanía, el formalismo y el cinismo social puestos en escena por el posmodernismo arquitectónico con sus grandes nombres a la cabeza, de Philip Johnson a Frank Gehry.

Un ejemplo estetizante de lo que quiero decir es el Palacio de Itamaratí, creado por Oscar Niemeyer y Roberto Burle Marx en el paisaje urbano y social “romántico” de la Brasilia que diseñó Lucio Costa. No quiero dejar de lado el inmediato efecto sobrecogedor que producen las delicadas proporciones de este palacio, ni la gracia inherente al juego de fuerzas naturales que se conjugan arquitectónicamente en ella: la tierra, el agua, el cielo y la vegetación tropical. Tampoco pretendo olvidar que formalmente hablando este palacio está emparentado con el racionalismo cartesiano de Le Corbusier y la Bauhaus. Pero uno de los grandes protagonistas de esta obra es su escalinata interior. Y la sensualidad y la fuerza ascendente de esta escalinata son incomprensibles sin tener en cuenta el intenso diálogo que establece con la arquitectura del barroco brasileiro. Además, la pureza elemental de sus formas y su transparencia espacial están emparentadas con la elementariedad y la sensualidad que distinguen las estructuras y texturas de la Maloca amazónica. Es también amazónica la integración del agua a través de los espacios arquitectónicos. En el corazón de este concierto de vanguardias europeas y danzas amazónicas Burle Marx instaló un jardín colgante, con algo de una selva en miniatura y de jardín oriental.

La expresión más elocuente de estos proyectos urbanos modernos en América Latina es, sin lugar a duda, Brasilia, la capital federal políticamente concebida por Juscelino Kubitschek y diseñada por Lucio Costa y Oscar Niemeyer. No quiero decir con eso que Brasilia sea una cita única. Las ciudades nuevas, de dimensiones monumentales o de características más reducidas, se extienden ininterrumpidamente por América Latina al paso precisamente de la colonización de sus hinterlands y “no-man’s land”. Existe, por lo menos, otro ejemplo no menos impresionante de capital política que cumplía los cánones sancionados por el movimiento moderno europeo con las diferentes condiciones ecológicas y políticas latinoamericanas: el proyecto de Carlos Raúl Villanueva para la ciudad de Caracas. Pero Brasilia revela en estado puro la convergencia de la racionalidad industrial del modernismo europeo de comienzos del siglo XX, y las constantes de la cultura colonial y poscolonial latinoamericana. Su proyecto político fue una penúltima gesta heroica del espíritu conquistador de los bandeirantes. Es una cita de la civilización industrial violentamente insertada en el interior del sertão salvaje. Su trazado, su regulación jurídica y urbanística, sigue los esquemas elementales de la ciudad colonial ibérica: una ordenación geométrica de la ciudad en medio de la nada, con esa mezcla de rigidez militar y racionalidad misionera que ya subyugaba a los arquitectos del barroco. Organizativa y performáticamente Brasilia es la cristalización de los ideales secularizados del mercantilismo y el salvacionismo coloniales, pero trasladados primero al moderno discurso secular y positivista del “orden y progreso”, y, a continuación, reformateados bajo los conceptos estilísticos del funcionalismo internacional de los años 50. Es un espacio ideal, un diseño abstracto y complejo, proyectado con arreglo a la racionalidad burocrática de un Estado-ciudad que, a su vez, fue concebida políticamente como una máquina de proporciones ciclópeas destinada a la exploración y explotación indefinidas de los recursos naturales y humanos de un territorio nacional virtualmente sin fronteras.

* Escritor y profesor de teoría estética en la Universidad de New York

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sábado, agosto 18, 2007

Según Marcelo, “tintes políticos” en decisión del INBA sobre el inmueble a demoler para construir la Torre; pero forma parte del Patrimonio Artístico


Por: Juan Carlos Aguilar García | Ciudad

sábado 18 de Agosto de 2007 | Hora de publicación: 13:17

Concebida por el arquitecto Vladimir Kaspé, la construcción del Súper Servicio Lomas, el primer edificio plurifuncional de la arquitectura contemporánea de México, es hoy tema de debate.
Y es que justo donde las autoridades del gobierno capitalino pretenden construir la llamada Torre Bicentenario (Pedregal 24, en la colonia Lomas de Chapultepec), proyecto que estaría a cargo del reconocido arquitecto holandés Rem Koolhaas, se encuentra el inmueble de Kaspé, que forma parte del catálogo de Patrimonio Artístico del INBA desde 1990.
Para edificar la torre de más de 300 metros, tendrían que derribar el deteriorado edificio de Kaspé, que fue construido entre 1948 y 1952, y que, según expertos, es dueño de un “estilo único”.
Actualmente, lo que está haciendo la Comisión Nacional de Patrimonio, en conjunto con el INBA, es ampliar la información sobre el valor del inmueble que ya se había determinado desde 1990, año en el que se hizo la catalogación.
La importancia de la obra de Kaspé radica en su innovación, al ser concebida de manera multifuncional, sin olvidar su lado estético. Originalmente, el edificio fue pensado para que albergara una gasolinería, una agencia de autos y un restaurante.
REQUISITOS. Este innovador aspecto fue considerado por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas, para incluir a Súper Servicio Lomas dentro del catálogo de monumentos artísticos.
En el artículo 33 del capítulo tercero, la ley dice: “Son monumentos artísticos los bienes muebles e inmuebles que revistan valor estético relevante”.
Según el documento, para determinar el valor estético relevante de algún bien se atenderá a cualquiera de las siguientes características: “representatividad, inserción en determinada corriente estilística, grado de innovación, materiales y técnicas utilizados, y otras análogas”.
Agrega que “tratándose de bienes inmuebles, podrá considerarse también su significación en el contexto urbano”.
Asimismo, dice que “podrán ser declaradas monumentos las obras de artistas mexicanos, cualquiera que sea el lugar donde sean producidas. Cuando se trate de artistas extranjeros, sólo podrán ser declaradas monumentos las obras producidas en territorio nacional.
“La declaratoria de monumento podrá comprender toda la obra de un artista o sólo parte de ella. Igualmente, podrán ser declaradas monumentos artísticos o quedar comprendidas dentro de las zonas de monumentos artísticos, obras de autores cuya identidad se desconozca”
DEBATE. Según Arturo Aispuro Coronel, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, la protección del INBA se trata de una decisión de última hora, provocado que la empresa Grupo Corporativo pedregal Hispamex, interesada en la construcción de la torre, presentara una suspensión en este sentido.
Crónica buscó alguna declaración por parte del departamento de arquitectura del INBA, pero, según comentaron personas del Instituto, tienen “prohibido” hablar del tema hasta el próximo lunes, día en el que ofrecerán una conferencia de prensa para dar a conocer su postura.
Además del Súper Servicio Lomas, Kaspé es autor de edificios como el Liceo Franco Mexicano, el Centro Deportivo Israelita, los laboratorios del grupo Roussel y el conjunto habitacional El Rosario.

* El lunes lo declaran Monumento Artístico
El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) declarará el lunes 20 de agosto como Monumento Artístico al edificio conocido como Súkper Servicio Lomas, construido de 1948 a 1952 por el arquitecto ruso-mexicano Vladimir Kaspé (1910-1996) y que forma parte del movimiento moderno de la arquitectura mexicana.
El edificio es un claro ejemplo de la arquitectura funcionalista de uso comercial y de servicio de la época, en la que destaca el uso del concreto, así como el manejo del volumen y el diseño del espacio interior.
El lunes 20 de agosto autoridades del INBA darán una conferencia de prensa en el Palacio de Bellas Artes para dar a conocer la declaratoria de Monumento Artístico del edificio Súper Servicio Lomas. (NTX)

Ebrard ve tintes políticos contra edificio del Bicentenario
[ René Cruz González ]
El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, afirmó que la decisión del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de catalogar como monumento artístico el inmueble conocido como Súper Servicio Lomas, que sería demolido para construir la Torre Bicentenario, podría tener tintes políticos.
Entrevistado luego de presentar los Proyectos Hidroagrícolas, de Ecoturismo y Desarrollo Productivo, el mandatario capitalino dijo que “llama la atención que sea ahorita la disposición, porque ya habían dicho que era un monumento en una primera ocasión, pero no era cierto”.
“Ahora sí hay demasiado interés en que no se haga, pues a lo mejor ya es un objetivo político, no hay ningún interés en que se pueda realizar (la construcción), puesto que eso pudiera prestigiar a la ciudad y a su gobierno, quizá; si no, para qué sacan esto ahorita”.
Asimismo, Ebrard comentó que la Asamblea Legislativa será la que tenga la última palabra sobre este asunto, ya que tiene pendiente la autorización de cinco programas de desarrollo delegacional, entre ellos el de Miguel Hidalgo, para hacer los cambios de uso de suelo.
Al preguntarle sobre la posibilidad de edificar la torre en otra demarcación, el titular del Ejecutivo local comentó que esa decisión corresponderá tomarla a los particulares que impulsan la inversión, y no a su gobierno.
“Me parece que la ciudad no puede irse en una línea de paralizar a todas las inversiones, sería un error. Vamos a seguir el procedimiento de acuerdo a la norma y estaremos a lo que dispongan los diputados locales”.
Ebrard Casaubon agregó que en breve enviará al órgano legislativo local los proyectos de reforma de esos programas, lo que permitirá abrir el abanico de posibilidades para que en otras demarcaciones se realicen grandes proyectos.

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Arquitectura y autócratas

La arquitectura grandiosa, de enormes pretensiones, ha sido el rasgo característico de los autócratas



Alejandro Vázquez Cárdenas/Colaboración especial

Miércoles 15 de Agosto de 2007
Históricamente demostrado, la arquitectura grandiosa, o cuando menos de enormes proporciones, ha sido un rasgo característico de los autócratas.
Recurso empleado consistentemente por entes poderosos, desde esas enormes tumbas que son las pirámides egipcias, pasando por el resto de las maravillas del mundo antiguo, cuyo denominador común en la mayoría de ellas es la grandiosidad, hasta las enormes construcciones que entusiastamente han desarrollado países del sudeste asiático (torres Petronas) y varios reinos árabes. Todas compiten en enormidad, grandiosidad, volumen, lujo y ostentación. Su utilidad está supeditada a la imagen. Importa el mensaje, el edificio en sí, y, obviamente, quién o quiénes lo hicieron posible. El vínculo entre el poder y el arte de las edificaciones es sólido. La arquitectura puede y es una demostración de fuerza, poder, aviso al mundo, elemento de cohesión y también una presencia intimidante.
En la historia moderna pocos arquitectos han sido tan emblemáticos como Albert Speer. Conocido como el gran arquitecto del tercer Reich, también llamado el arquitecto del diablo. Fue el arquitecto jefe de Adolf Hitler, y por circunstancias de la guerra llegó a ministro de armamento. Juzgado en Nuremberg fue condenado a 20 años de prisión.
Profesional honesto, incansable y metódico, hacía uso de sus influencias y se hacía valer en las esferas del régimen nazi. Speer aprovechó estos contactos para potenciar su desarrollo profesional, aunque no su progreso político. «A comienzos de 1939, cuenta Speer, Hitler trató de justificar ante varios personajes su estilo arquitectónico: ¿Por qué siempre lo más grande? Lo hago para (...) poder decir a cada alemán, en cientos de campos distintos: nosotros no somos inferiores». Speer confirma haberse «embriagado» con tal desafío y revela que, un día, en 1937, «Hitler y yo (...) nos hallábamos solos ante mi maqueta del estadio destinado a 400 mil espectadores. (...) Le advertí una vez más de que mi campo de deportes no tenía las dimensiones olímpicas reglamentarias. A lo que Hitler respondió, sin cambiar de tono, como si se tratara de algo natural e indiscutible: Eso no importa. En 1940 los Juegos Olímpicos todavía se celebrarán en Tokio. Pero después van a celebrarse en Alemania para siempre, en este estadio. Y entonces seremos nosotros quienes determinemos cuánto mide el campo de deportes».
Uno de los primeros encargos después de ese ascenso fue el probablemente más conocido de todos sus diseños: la tribuna del campo Zeppelin, el área de desfiles de Nuremberg, que se puede ver en El triunfo de la voluntad, obra maestra de la propaganda dirigida por Leni Riefenstahl. Utilizó como base de partida la antigua arquitectura dórica del altar de Pérgamo, pero ampliada a una escala enorme, capaz de albergar hasta 240 mil personas.
Pero en México, país pobre (o pobre país) del tercer mundo, también tenemos nuestros autócratas y por lo tanto también tenemos nuestros intentos de mega-arquitectura, aunque no tenga congruencia ni lógica su construcción. Basta leer detenidamente el intento de construcción de la llamada «torre del bicentenario», edificio en forma de un enorme ataúd vertical, de gusto bastante discutible, y que para rematar el desatino se ha pretendido ubicarlo en el peor sitio posible de la Ciudad de México.
Ya veremos cómo evoluciona el proyecto.


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viernes, agosto 10, 2007

México se aboca al agua en la Expo Zaragoza 2008

Representantes de 100 países se reunirán a discutir estrés hídrico, saneamiento y manejo de cuencas

Esta muestra internacional estará dedicada al uso sostenible del líquido vital, que escaseará más al crecer la población mundial.

7-Agosto-07

México dedicará un pabellón de mil 200 metros cuadrados a su experiencia sobre manejo del agua en la Exposición Internacional Zaragoza 2008, que reunirá a representantes de 100 países para discutir este tema.

La representación mexicana será financiada de manera mixta por el gobierno federal y la iniciativa privada, detalló en entrevista Emilio Fernández Castaño, comisario de la Exposición, durante una visita a la Ciudad de México.

La Expo Zaragoza 2008, planea recibir a 8 millones de visitantes en un predio de 25 hectáreas, durante los tres meses que van del 14 de junio al 14 de septiembre del año próximo. El pabellón mexicano estaría ubicado en una plaza en la que convergen dos entradas al recinto y sus contenidos girarán en torno el tema de “la seguridad del agua, un recurso a futuro y que debe ser sostenible”,

Los contenidos del pabellón mexicano serán definidos por la Comisión Nacional del Agua; la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

El encuentro internacional, que incluye actividades académicas y culturales, tomará como punto de partida las conclusiones del Foro Mundial del Agua realizado en la Ciudad de México en marzo de 2006. Enfatizando los proyectos exitosos a nivel local, que se puedan propagar a nivel global.

“La preocupación por el agua no es exclusiva de ecologistas radicales, como se pensaba hace un par de décadas. Es un tema de seguridad y supervivencia de nuestra especie”, dijo el comisario.

La ONU estima que en el año 2025 dos terceras partes de la humanidad sufrirá escasez de agua potable. A partir de ese planteamiento, los 100 países que participarán en el encuentro de Zaragoza abordarán temas como el estrés hídrico, saneamiento y manejo de cuencas.

Uno de los temas centrales en el programa académico de la Expo será el impulso a los programas de saneamiento del agua pues en grandes regiones del planeta, como África subsahariana, casi la totalidad del agua disponible está contaminada, provocando grandes epidemias de cólera y malaria.

Los problemas son diferentes en las sociedades industrializadas, donde sí hay agua potable, pero los procesos industriales y agrícolas han disparado el consumo per cápita del líquido.

“La Exposición no va a solucionar los problemas mundiales del agua pero sí va a ayudar a crear conciencia de que los ciudadanos deben adaptar sus comportamientos, pues a principios del siglo XX había 2 mil millones de seres humanos y ahora somos 6 mil millones de personas con un nivel de consumo que está forzando al extremo a las cuencas del planeta”, añadió Fernández Castaño.

El funcionario español sostuvo conversaciones en México con el titular de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luego; y con , Jesús Ramón Rojo, de asesores de la Unidad de Relaciones Económicas y Cooperación Internacional de la Secretaria de Relaciones Exteriores.

“Nos parece importante la presencia de México porque es un país muy diverso, con ejemplos de problemas y de soluciones en el manejo de cuencas”, especialmente su saneamiento, indicó Fernández. “México puede compartir algunas experiencias, sobre todo en cuanto a los modelos de inversión mixta, pública y privada”.

Dijo además que los efectos del cambio climático han hecho cada vez más claro que la seguridad de los seres humanos está ligada con los ciclos del agua, “la distribución del agua es el primer indicador de la salud del planeta”.

“Sociedades que anteriormente parecían insensibles al tema del cambio climático hoy lo recienten, y ahí están los ejemplos de las inundaciones de hace un par de semanas en la Gran Bretaña y los golpes de calor y sequías que vivela Europa industrializada”, concluyó.

Sequía y diluvio

Cien países han confirmado su participación en la Exposición Internacional de Zaragoza 2008, en la que se presentarán experiencias académicas y manifestaciones culturales en torno al agua.

México presentará un pabellón de mil 200 metros cuadrados, financiado de forma mixta, con recursos públicos y privados, según informó el gobierno al comisario de la Expo.

Ocho millones de personas visitarán la exposición, que presentará las acciones que se están realizando en diferentes partes del mundo en materia de manejo de cuencas y saneamiento del agua.

México/Antimio Cruz

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Arquitectura del confort

El diseño de interiores de la nueva Torre México, en la exclusiva City Santa Fe, estará a cargo de una prestigiada firma italiana

Gerardo León
El Universal
Jueves 09 de agosto de 2007

Para reafirmar su estatus como la zona más representativa de la modernidad en la ciudad de México, Santa Fe ahora podrá presumir de que Pininfarina —la firma italiana de mayor prestigio en diseño automovilístico— se iniciará en México en el campo del diseño de espacios, pues creará los interiores de la nueva Torre México.

Ésta, ubicada en uno de los más exclusivos conjuntos residenciales del área, City Santa Fe, estrenará su primera fase en el verano de 2008.

Aunque Pininfarina es mundialmente famosa por sus diseños de automóviles deportivos, también creó la antorcha de los Juegos Olímpicos de Invierno 2006 en Turín y últimamente ha incursionado en la telefonía móvil y en la creación de muebles.

En un hecho destacado en la historia del desarrollo inmobiliario en nuestro país, GICSA (empresa mexicana líder en construcción y creado-ra de la Torre México, una de las 10 que edificará en City Santa Fe) y la glamourosa firma decidieron unir talentos para hacer de la flamante edificación un ejemplo de espectacular creatividad.

La torre tendrá 29 pisos y 127 departamentos de lujo. Dispondrá de un sky lounge, que sobresale por su diseño vanguardista, y una vista incomparable al sur de la ciudad. Además contará con gimnasio, spa, salón de fiestas y alberca.

“Luego de dedicarnos durante 20 años al diseño de productos, y de disfrutar en fechas recientes de una experiencia muy exitosa en el diseño de un hotel, estamos incursionando por primera vez en el sector residencial”, comentó Paolo Pininfarina, presidente adjunto de Pininfarina S.p.A.

El ejecutivo recalcó que innovar es la base que sustenta su trabajo.

“Nuestro enfoque es novedoso y estético; se caracteriza por un diseño ergonómico, limpio y puro; estos departamentos serán únicos en su clase en todo el mundo en términos de forma y funcionalidad”, dijo.

La firma propone estancias integradas con mobiliario en tonalidades neutras a juego con muros rojos y detalles retro como lámparas de piso tipo arco inspiradas en las de los años 70, así como espacios de tipo minimalista, sobre todo en las zonas íntimas, en las que predominan los tonos arena. En general, el concepto se apega a las tendencias actuales de estilo de vida.

Una miniciudad de privilegio

Las 10 torres de City Santa Fe se están construyendo en un área de 42 mil m2. El conjunto se dividirá en cuatro diferentes “distritos”, cada uno de los cuales dispondrá de gimnasio, alberca, spa, salón de usos múltiples, guardería, áreas verdes y zonas de recreo.

Las cuatro áreas se comunicarán entre sí mediante City Park, un corredor exterior con jardines y zonas de esparcimiento; todo esto vigilado por un sistema inteligente de seguridad, resultado de la más avanzada tecnología.

Los habitantes de City Santa Fe también tendrán acceso a City Walk, un bulevar comercial con más de 80 establecimientos como boutiques, restaurantes, cafés, galerías, librerías, bancos, estéticas y joyerías, entre otros.

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miércoles, agosto 08, 2007

Recibe título de Doctor Honoris Causa prestigioso arquitecto cubano


Fue conferido al Dr. Roberto Segre Prando, por el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, al que se ha mantenido vinculado desde su fundación

Por: Mario Cremata Ferrán, estudiante de Periodismo

Correo: digital@jrebelde.cip.cu

08 de agosto de 2007 00:00:00 GMT

Cuando se está frente a él se confirma que es «grande». Por esta razón sorprende su humildad. Aunque no enmascara sus raíces europeas (nació en la ciudad italiana de Milán el 14 de octubre de 1934), el hecho de haber emigrado muy niño aún a la Argentina, seguramente motivó su identificación plena con los habitantes del Nuevo Mundo.

Discípulo aventajado de los italianos Bruno Zebi y Giulio Carlo Argan, así como del maestro cubano Fernando Salinas, el arquitecto Roberto Segre Prando es uno de los más prestigiosos historiadores y críticos de la Arquitectura a escala global. Acaba de recibir el título de Doctor Honoris Causa del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, institución a la que se ha mantenido vinculado desde su fundación.

A la ininterrumpida faena docente en numerosas universidades, el experto suma una vasta producción intelectual y científica donde sobresalen los volúmenes Diez años de Arquitectura en Cuba Revolucionaria (1970); América Latina en su arquitectura (1975), fruto de un proyecto auspiciado por la UNESCO; Arquitectura y urbanismo de la Revolución Cubana (1989); América Latina, fin del milenio: raíces y perspectivas de su arquitectura (1991) y Arquitectura Antillana del Siglo XX (2003).

Él mismo reconoce que su interpretación de la realidad del contexto latinoamericano se esclareció durante una estancia en Brasil, justo antes de viajar a Cuba en 1963, seducido por la naciente Revolución Cubana, con el propósito de convertirse en académico y «concebir la historia como un instrumento para transformar el mundo».

Ya desde esa época se fue perfilando, a manera de sana complicidad, la relación entre el profesor y la asignatura predilecta; entre el estudioso y su campo de acción; entre el arquitecto y la defensa de los valores estéticos, sociales y culturales de la arquitectura, sin desviarse un milímetro de esa vocación primigenia que marcaría su destino. «Porque no hay futuro sin pasado, no hay innovación sin tradición, no hay arquitectura sin cultura...».

—¿Por qué ese interés latente en sus textos de historiar el devenir cubano a través de sus edificaciones?

—Cuando tenía 18 años entré en la Universidad de Buenos Aires con el anhelo de ser historiador. Me apasionaba esta materia, pero cuando descubrí la historia de la arquitectura y del arte, los monumentos y las manifestaciones artísticas, supe que el destino de mi vida era ese. De igual forma me sucedió cuando descubrí a Cuba, en 1963, y debí ocupar el vacío del venerable maestro Joaquín E. Weiss, quien acababa de jubilarse. Me enamoré de todo lo que aquí se levanta y decidí que esa era mi función.

—Investiga un tiempo en Río de Janeiro y da clases otro tanto en La Habana..., ¿dónde vive por fin?

—Hace unos años me invitaron a formar un departamento de Urbanismo en Río de Janeiro. Allí trabajo e investigo junto a un equipo de jóvenes fantásticos. En realidad estoy aquí y allá. Soy profesor de la CUJAE, vengo a dar mis cursos y viajo al Brasil, pero mi casa y mi familia son cubanas.

—¿Cómo ha podido dominar la historia y los secretos que guardan las construcciones habaneras?

—Nunca he sido especialista en arquitectura colonial. Toda mi vida la he dedicado a la modernidad, lo que explica todos mis libros sobre la arquitectura de la Revolución Cubana. Lógicamente, aunque mi objeto de estudio es el siglo XX, he tenido que escribir sobre la etapa anterior.

«Años atrás me dediqué a estudiar las fortalezas coloniales cubanas e hice un trabajo que abordó precisamente la significación de ese sistema de fortificaciones para el área del Caribe. También hice una historia de La Habana, que se publicó en Cuba, pero en general, la mayor parte de mi producción ha sido sobre la arquitectura moderna. Entonces, cuando hablamos de lo moderno, no hay muchos secretos (sonríe)».

—¿Acaso ha dialogado con sus piedras?

—Más que todo he conversado con la gente y con las obras, mirándolas con detenimiento. Mi propósito es el análisis, la lectura y la interpretación de la arquitectura como un fenómeno artístico, estético y cultural. Aunque no se puede hablar de la arquitectura sin la significación técnica, uno puede ser historiador sin ser crítico, pero un crítico no puede serlo sin ser historiador.

«De cualquier manera, más que un historiador me considero un crítico de la arquitectura. Muchos historiadores se documentan y escriben, pero no dan juicio alguno. En mi caso sí emito criterios sobre las obras, razón que me ha traído no pocos problemas».

—¿Cuáles son las principales similitudes que existen entre la arquitectura cubana del siglo XX y la del resto de las Antillas?

—En mi libro Arquitectura Antillana del Siglo XX establezco por épocas las semejanzas y diferencias respecto a Cuba. Por supuesto que existen incompatibilidades. Podemos decir que La Habana es la ciudad menos caribeña; en cambio Santiago de Cuba lo es más, porque se acerca a las construcciones de madera típicas de Santo Domingo. Y, bueno, la arquitectura ecléctica como esta (señala los edificios que rodean la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana) está presente en todas las islas, al igual que la moderna.

«Hasta 1959 en Cuba hay un proceso más o menos paralelo. Después tuvo lugar una ruptura, porque el capitalismo tiene otra dinámica, otro ritmo. Ahí es donde se distancia un poco el desarrollo cubano respecto a los demás países del Caribe.

«Me preocupó siempre el hecho de que Cuba se trataba como un fenómeno aislado y tuve la certeza de que era un error distanciarla de América Latina. En general el Caribe quedaba siempre como algo ajeno, y traté de hacer la conexión de ambos polos.

«Cuando en 1985 obtuve una beca por la Fundación John Simon Guggenheim, de Nueva York, que fue la que me permitió viajar por todo el Caribe, me sorprendió que al llegar a Puerto Rico y preguntar si conocían a los arquitectos dominicanos me dijeran que no. En República Dominicana, justo al lado de Haití, tampoco conocían a los profesionales haitianos. Pienso que en esos viajes, después de contactar a toda esa gente y relacionarme con ellos, abrí de cierto modo ese vínculo».

—¿Refleja la arquitectura el rostro de los pueblos?

—Definitivamente sí, porque la arquitectura es el elemento o la expresión cultural más estable y

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sábado, agosto 04, 2007

EL PODER DE LA ARQUITECTURA

Así se cocina la forma del planeta
A. Z. 04/08/2007

"LA ARQUITECTURA tiene sus raíces en la creación de un refugio, pero se ha convertido en un intento de crear una visión particular del mundo". La arquitectura del poder es un libro que ningún político debería dejar de leer. Ningún alcalde, pero tampoco ningún ciudadano que se haya parado a observar cómo y cuánto cambia su ciudad. Leyéndolo no sólo aprenderá cómo un puñado de arquitectos se están repartiendo la cara futura del mundo. También recordará que, en febrero de 1996, sucedió algo increíble en el equilibrio del poder cultural del planeta. Equipos rivales de obreros coreanos y japoneses -trabajando de sol a sol en el sofocante calor tropical y a la luz de focos por las noches- terminaron las Torres Petronas, en Kuala Lumpur (Malaisia). Con mano de obra de Bangladesh -que ganaba pocos dólares al día y se desplomaba agotada en las camas de los cobertizos, instalados en la misma obra, que les cedía el siguiente turno- y bajo las órdenes de capataces australianos e ingenieros alemanes, por fin lo consiguieron. Por primera vez desde que se construyeron las catedrales góticas, la estructura más alta del mundo ya no estaba en Occidente. Deyan Sudjic relata también que la construcción de la nueva capital de la India, en Delhi, en el verano de 1912, se hizo enviando los planos en barcos de vapor. Después de que Jorge V echara los cimientos, el virrey decidió por su cuenta construir la ciudad en otro lado. La decisión pasó inadvertida porque Gran Bretaña estaba enfrascada en una feroz discusión no acerca del lugar en que debía construirse la urbe, sino acerca del aspecto que debía tener.

En un ejercicio casi maquiavélico en el que hace pasar por cotilleo la erudición, Sudjic cuenta también en cinco pinceladas la transformación de Ankara, una capital que transmitía el lenguaje de la modernidad turca gracias al diseño ideado por refugiados de la Alemania nazi -Bruno Taut, Hans Poelzig o Margarete Schütte-Lihotsky- y sus consecuencias para kurdos y armenios. Pero no todo es pasado en este apasionante ensayo que se lee como una novela de intriga. En él se discute igual la personalidad de ciertos arquitectos que la de algunos clientes o políticos. Así, por sus páginas desfila el polaco Daniel Libeskind con la bandera norteamericana en la solapa en su peregrinar por los programas de televisión para tratar de construir el nuevo World Trade Center. Aparece también un Tony Blair desorientado y un Angelli seguro de sí mismo, capaz de encargar a un arquitecto poco estridente como Renzo Piano su mausoleo en Turín. A Sudjic, uno de los críticos de arquitectura más creíbles del mundo, se le nota su preferencia por el riesgo tanto como su aversión por el espectáculo. Pero escribe cosas tan delicadas de manera tan argumentada que se hace difícil creer que no piensa lo que dice. Por ponerle un pero, el libro, que fascinará a cualquier lector inquieto, puede tropezar cuando alguien no tenga en la cabeza la imagen de los edificios más famosos del siglo veinte. El autor se defiende: "Uno hace un libro sin ilustraciones porque confía en que las palabras harán su trabajo". Y así es. Un libro fascinante.


La arquitectura del poder. Deyan Sudjic. Traducción de Isabel Ferrer Marrades. Ariel. Barcelona, 2007. 320 páginas 27,90 euros.

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"Los arquitectos son los políticos más listos"

ENTREVISTA: EL PODER DE LA ARQUITECTURA Deyan Sudjic

ANATXU ZABALBEASCOA 04/08/2007

Es uno de los críticos más prestigiosos del mundo. Ahora publica un libro rompedor en el que analiza quién decide que nuestras ciudades sean como son.

Cuando Deyan Sudjic (Londres, 1952) se dio cuenta de que jamás sería un gran arquitecto cambió los plazos largos de la construcción por la inmediatez del periodismo. Crítico de arquitectura en The Observer, fundó la mítica revista Blue Print y dirigió la italiana Domus. Hoy es, además, director del Design Museum de Londres, junto a Tower Bridge, en la renovada orilla sur del Támesis. Allí habla de su polémico ensayo La arquitectura del poder (Ariel), en el que sostiene que la arquitectura nunca cambia, que siempre tiene que ver con lo mismo: el poder, la gloria, el espectáculo, la memoria, la identidad y las preguntas primordiales.

PREGUNTA. ¿La arquitectura tiene que ver hoy con lo mismo que hace 2000 años?

RESPUESTA. Es cierto que hoy las cosas suceden antes. Hay más gente y nos movemos más. Pero no es algo novedoso. Tampoco lo es la globalización. La gente siempre se ha movido. Las ciudades son más antiguas que los países. Londres existió mucho antes que Inglaterra. Alejandría era hace 2000 años una ciudad con judíos, latinos y árabes. Y eso, para mí, es la condición contemporánea.

P. Usted dice que casi todos los políticos terminan por usar a los arquitectos. ¿No se da también el caso contrario?

R. Los arquitectos son los políticos más listos. Aunque los hay tontos. Todos los políticos buscan el efecto Guggenheim. Es un hecho. Pero bueno, uno escribe un libro y exagera para transmitir una idea.

P. ¿Ha exagerado mucho?

R. No. Alguien lo describió como una mezcla de cotilleo e investigación. La mayoría de los historiadores de la arquitectura no dan relevancia a ciertos factores contextuales. Mi objetivo no era tanto describir edificios sino explicar qué los hace posibles.

P. En su libro menciona a Hitler como inventor del efecto Guggenheim. ¿Lo hace con cinismo?

R. No. Me sorprendió leer en el diario de Speer [el arquitecto del Tercer Reich] cómo el ministro de finanzas pedía en 1934 moderación en el gasto y Hitler decía que no se le hiciera caso: que llegarían los americanos y verían el proyecto para el nuevo Berlín. Pero el origen de ese fenómeno está en las aldeas de la Toscana, que organizaban el turismo religioso en torno a las reliquias de los santos. La idea de crear un sitio aparentemente mágico se basaba ya en la certeza de que llegarían los visitantes.

P. Nunca ha habido tanta arquitectura, y tan visible, hecha por tan pocas personas. ¿Cuál es el peligro?

R. Muchos: quien compra una firma y no un proyecto puede acabar adquiriendo una caricatura. El trabajo que se hace con prisas no puede ser bueno.

P. ¿Cree que lo que ocurrió en el mundo del arte, que los críticos debían decir lo que estaba bien y lo que no, está comenzando a pasar en la arquitectura?

R. Las cosas se ven diferentes cuando sabes quién firmó el cuadro. Norman Foster tiene un estudio de 900 personas. Zaha Hadid está en 250 y eso cambia las cosas. Y supongo que Moneo todavía trabaja con 25. Es una elección. Pero parece que no puedas decir que no. La caravana de arquitectos se ha trasladado de Pekín a Dubai. Lo siguiente será Kazajistán. Te preguntas por qué la gente dice sí.

P. ¿Serían más felices siendo 25?

R. Sería una buena pregunta. Algo cambió cuando desapareció la división entre los arquitectos del círculo cultural y los comerciales. Hace 25 años, los arquitectos de los que hemos hablado no hubieran construido torres de oficinas en Londres sino bibliotecas, museos y vivienda social para zonas en desarrollo.

P. ¿Y cuál es el precio por construir tanto?

R . Foster, cuando era algo más joven, firmó obras maestras que lo convirtieron en un genio. El Banco de Hong Kong & Shanghai, por ejemplo. Ahora, te asomas a la ventana y ves diez proyectos de Foster. Ninguno es malo. Todos son bastante buenos. Pero él, en determinado momento, tuvo que tomar una decisión: ¿Quiero ser bastante bueno o sobresaliente?

P. ¿Qué será lo siguiente en arquitectura? ¿Qué viene tras el star system?

R. Nos acercamos a una época de arquitectura austera. Los estudiantes vuelven a valorar el trabajo pegado a la tierra que hicieron los Smithson.

P. Su libro sale ahora en chino, pero censurado, sin el capítulo sobre la plaza de Tiananmen.

R. Sí, y no sabía si publicarlo o no.

P. ¿Por qué accedió?

R. No quiero que me prohíban la entrada en China. Es demasiado interesante lo que está sucediendo.

P. ¿China es hoy la tierra de las oportunidades o territorio de gánsteres, el Chicago del siglo XXI?

R. Eso es Moscú, donde no tienen interés en ningún sistema legal. La mujer del alcalde es una de las mayores constructoras de la ciudad, pero la tragedia es todo lo que están destruyendo. Pekín es otra cosa. Si hoy lanzara una revista de arquitectura lo haría en Pekín. Está ocurriendo tanto y tan rápido que estar allí cuatro años significa ver cambiar el mundo. La primera vez que fui, hace quince años, sólo había camiones con verduras y el aeropuerto era como un refugio. He ido seis veces y cada vez es un sitio diferente. El boom de la construcción es también el agujero negro por el que el mundo está desapareciendo. Supongo que el partido comunista sabrá reconocer una situación prerrevolucionaria, porque eso es lo que tienen allí.

P. ¿Y qué es Dubai?

R. Un intento interesante de cambiar la perspectiva del mundo. En Dubai hablan de estar a medio camino entre Bombay y París. Se está creando un mundo que tiene también otros centros. Allí ves todo tipo de extravagancias -un salto de esquí en medio del desierto y cosas así- y no ves muchos árabes, sino indios, iraníes, chinos. Es una cultura híbrida que aprende de Singapur, la primera ciudad-Estado contemporánea junto a Hong Kong. Hacen lo mismo que ellos. Primero, fundar una línea aérea. Luego, invertir en guggenheims.

P. "El problema de los rascacielos", escribe usted, "es que no sabemos qué pensar de ellos. Y que las torres más altas del mundo se construyen ahora en ciudades que no sabríamos ubicar en el mapa". ¿Cómo va a cambiar esto el mundo?

R. El cambio puede verse ya en las ciudades europeas. Hace veinte años hubiera sido imposible hacer rascacielos en Londres o en Barcelona. La gente se acostumbra a que las ciudades tengan un aspecto y cuesta cambiarlo. Creo que el alcalde de Londres fue a Pekín y vio que primero habían construido el perfil de la ciudad y luego comenzaron a crear puestos de trabajo. E importó el modelo.

P. De modo que nos copian y les copiamos la copia.

R. Sí. La arquitectura se propaga como la gripe aviar. Un rascacielos es una idea muy básica. También el Guggenheim. Se levantan esos edificios para mejorar las ciudades, pero el objetivo es que los fabricantes no se vayan a otro sitio.

P. ¿Hay algún peligro en mezclar lo local con lo universal?

R. Una vez le pregunté a Enric Miralles por qué algunas culturas producen buena arquitectura y otras no. Me respondió que era como las setas en el sótano: pones una y el resto crece solo. Algunas culturas producen una cultura arquitectónica propia. China va camino de hacerlo. Japón lo hizo hace años. Finlandia la tiene. Y Cataluña. Austria también pero Alemania no. Los grandes arquitectos ejercen una sombra sobre los demás, pero sirven de estímulo. Piense en lo que Barragán hizo por México. Los buenos arquitectos hacen que una cultura lejana pase de la periferia al centro.

P. ¿Y qué hace a un buen arquitecto y a un buen edificio?

R. La capacidad para entender las cosas de otra manera, trabajo duro, autenticidad. Lo realmente malo en arquitectura es lo que no puede cambiar: viviendas sociales que no admiten variaciones, oficinas que no pueden alterarse. Los almacenes del siglo XIX son hoy magníficos museos o viviendas. Las ciudades que sólo pueden crecer de una manera son malas. Las que pueden cambiar y adaptarse son las buenas.

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Trescientos metros de controversia


El mayor rascacielos de Latinoamérica, proyectado por Rem Koolhaas para México DF, y en cuya inversión participa Amancio Ortega, levanta ampollas por incumplir la ley

FRANCES RELEA - México - 03/08/2007

La Ciudad de México podrá tener el mayor rascacielos de América Latina -la Torre Bicentenario-, de una altura similar a la Torre Eiffel (300 metros) si los adversarios del proyecto no lo impiden. Sus promotores y el alcalde de la capital mexicana, Marcelo Ebrard, aseguran que el nuevo edificio cambiará la faz de la ciudad y la colocará a la vanguardia de la competitividad.

"Por más que lo anuncien, si no cumple con la ley no se autorizará la obra", replica Gabriela Cuevas, máxima autoridad municipal de la colonia Lomas de Chapultepec, un barrio de clase alta donde está previsto construir la torre.

¿Y qué dice la ley? Que no se puede construir un edificio de 300 metros en las Lomas de Chapultepec. Desde 1992 y hasta 2012, la altura máxima permitida en el barrio es de 20 metros. Basta una mirada fugaz para comprobar que diversos edificios de la zona superan dicho límite.

Culpa de la corrupción de autoridades anteriores, esgrime Gabriela Cuevas, jefa de la delegación municipal que tiene que firmar el permiso correspondiente, y militante del conservador Partido de Acción Nacional (PAN), en el poder en el ámbito federal y en la oposición en la Ciudad de México. Y aunque niega cualquier trasfondo político en la polémica, se ha convertido en la portavoz de las protestas de los vecinos que no quieren el rascacielos en el barrio.

En medio de la polémica está en juego una inversión de más de 600 millones de dólares (439 millones de euros), a partes iguales entre el grupo mexicano Danhos y el fondo inmobiliario español Pontegadea, propiedad de Amancio Ortega, presidente del grupo textil Inditex, que engloba Zara.

Los promotores de la Torre Bicentenario pretenden inaugurar la obra el 16 de septiembre de 2010, cuando se cumplen 200 años del comienzo de la guerra de independencia de México. El rascacielos, de 70 pisos, "se inscribe en la tendencia mundial de hacer edificios altos", según el arquitecto Jorge Gamboa de Buen, director general del grupo Danhos. "En los próximos seis años se construirán más edificios por encima de los 200 metros que en toda la historia de la humanidad". Es una tendencia ambiental, añade, "porque son edificios de otra generación, que consumen menos energía, menos agua y con mejores drenajes".

La torre se levantará sobre una superficie triangular de 3.800 metros cuadrados, en un extremo del bosque de Chapultepec, el pulmón de la ciudad, y sobre un estacionamiento subterráneo con capacidad para 6.500 vehículos. Tendrá forma de dos pirámides que se unen en las bases, inspiradas en el sitio prehispánico de Chichen Itzá (Yucatán), que ha sido declarado maravilla del mundo. En 130.000 metros cuadrados de oficinas trabajarán unos 10.000 empleados, y la estructura, de gran firmeza, estará diseñada a prueba de sismos.

La Torre Bicentenario ha sido proyectada por el arquitecto holandés Rem Koolhaas, premio Pritzker de 2000 -una especie de Nobel de la Arquitectura- y autor de obras como la Casa Música de Oporto, el Epicentro Prada de Los Ángeles y el Museo de Arte Leeum Samsung de Seúl. "Decidimos construir este edificio con uno de los arquitectos más importantes del mundo, después de evaluar a varios como Norman Foster, Jean Nouvel, Santiago Calatrava, Renzo Piano y Richard Rogers", asegura Gamboa.

El alcalde de la Ciudad de México, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), se frota las manos para acariciar una inversión suculenta que puede reportarle réditos políticos de gran calado. Sus adversarios lo saben y no están dispuestos a ponerle las cosas fáciles.

Para el alcalde Ebrard, la normativa urbana es una ley flexible que permite modificar los usos de suelo. Sobre todo, cuando se trata de defender la construcción del edificio más alto de Latinoamérica: "Nos conviene mucho más tener esta torre que permitir el desorden que se vive en materia de viabilidad y uso del espacio".

La delegada Cuevas no lo ve así y asegura que las cosas han cambiado bajo su mandato: "Constructor que se acerca y pide permiso para levantar más pisos, lo mandamos a volar. No puedo permitir un proyecto que viola la ley", insiste. "Para otorgar los permisos habría que modificar la ley o el proyecto".

El otro obstáculo para la Torre Bicentenario es que tiene que construirse en un predio que actualmente alberga un inmueble del arquitecto ruso-judío Vladímir Kaspé de finales de los años cuarenta.

El edificio en cuestión alberga una estación de servicio, una concesionaria de automóviles y un taller mecánico, y figura en una lista del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de inmuebles con valor artístico. Este organismo ha advertido de que no es factible considerar su demolición.

Los vecinos también están divididos. Alfredo Balli González, presidente de la Unión de Colonos de Lomas de Chapultepec, reclama más información. "Queremos ver además de todo el proyecto arquitectónico, cómo se va a resolver el impacto urbano y ambiental", dice Balli, que se queja de que no les ha informado, "ni los promotores ni las autoridades". Otra agrupación de vecinos, Salvo Lomas, ha organizado protestas en la calle.

La Asamblea Legislativa de Distrito Federal tendrá la última palabra después de un análisis técnico-jurídico. Y sólo los legisladores podrían modificar la ley para hacer realidad la Torre Bicentenario.

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Operación Calatrava en Venecia


Comienza la construcción del cuarto puente sobre el Gran Canal, obra del arquitecto valenciano

MILENA FERNÁNDEZ - Venecia - 30/07/2007

Santiago Calatrava ha llegado a Venecia. O, al menos, la primera parte de su obra en la ciudad italiana. El complejo y delicado viaje de los extremos del cuarto puente sobre el Gran Canal -proyecto del arquitecto valenciano cuya inauguración está prevista a finales de 2007- terminó la madrugada del sábado.


Venecia amaneció así con el primer guiño a la arquitectura contemporánea entre sus canales y consiguió empezar una de las obras de Calatrava que más retrasos ha sufrido.

Y es que han pasado 11 años desde que el Consistorio veneciano dio luz verde al proyecto. "Durante todo este tiempo nos han tomado el pelo. Lo veo y aún no lo creo", comentaba Giancarlo Saoner desde su quiosco de revistas y periódicos, justo enfrente del nuevo puente. La llamada Operación Calatrava, sin embargo, concluyó antes de lo previsto, a las 3.10. Los extremos del puente (cada uno de 85 toneladas) partieron el viernes del puerto de Marghera hacia la Punta de la Aduana, frente a la plaza de San Marcos. Desde allí arrancó la "procesión" por el Gran Canal, desierto, sin vaporetti ni góndolas, pero con muchos curiosos en las orillas. La estructura viajaba en una plataforma flotante bautizada Susana, que a las doce comenzó su recorrido por el Gran Canal. Si el puente de madera de la Academia no presentó ningún problema, sólo 90 centímetros separaban la carga de Susana del arco de piedra del Rialto, el puente más antiguo y más bajo. Muchos venecianos temían que se derrumbase. Pero, cuando Susana llegó al Rialto, otras dos plataformas avanzaron hasta colocarse a ambas orillas del puente. De esa forma impidieron que tocase el puente, comentaba el sábado por la mañana, tras una noche en vela, el ingeniero Salvatore Vento, responsable de la ejecución del proyecto: "Pasamos bajo el Rialto a la velocidad de un anciano, piano, piano". Así, la obra de Calatrava pudo llegar a su destino, para conectar la estación de autobuses con la de los trenes, y a las siete de la mañana se inició el montaje del primer extremo. Ayer tocó el turno del otro extremo, que fue ensamblado a la orilla de Santa Lucía.

Aún más complejo será el transporte, entre el 7 y el 8 de agosto, del arco central: 60 metros y 250 toneladas. "Esta prueba ha sido un juego de niños si se compara con lo que nos espera... La aventura no ha concluido", decía Vento.

Entre el 11 y el 13 de agosto será montada la enorme estructura, formada por 74 vertebras de acero, parecidas al esqueleto de un dinosaurio. El resultado final será, sin embargo, en palabras de Calatrava, mucho más delicado. Y el Gran Canal tendrá su cuarto puente: una pasarela de cristal.

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Otorga UNAM título de arquitecto a interno del Reclusorio Norte

Pedro Hernández presentó antes sus sinodales la tesis “Teoría y modelo de crecimiento urbano con especial referencia a Santo Tomás Ajusco y su ámbito externo”.

México, D.F.- Pedro Hernández, interno del Reclusorio Preventivo Varonil Norte, presentó y aprobó su examen profesional para obtener el título de arquitecto, por la UNAM, luego de culminar sus estudios en la Facultad de Arquitectura.

Hernández sustentó ante sus sinodales, Jorge Tamés y Batta, presidente del jurado y titular de la FA, Olivia Huber Rosas y Angel Rojas Hoyo, académicos de esa entidad, la tesis “Teoría y modelo de crecimiento urbano con especial referencia a Santo Tomás Ajusco y su ámbito externo”.

Durante la presentación del examen, Pedro Hernández hizo una amplia exposición de la situación que vive el poblado de Santo Tomás Ajusco, en el Distrito Federal, y planteó diversas propuestas para su mejoramiento ambiental, urbano y arquitectónico.

Hernández dijo que concluyó su carrera hace varios años, pero que por razones laborales no pudo titularse, sin embargo, gracias al apoyo de académicos y autoridades de la UNAM, así como del propio Reclusorio logró recibirse.

En su oportunidad, el director de la FA, Jorge Tamés y Batta, subrayó que para esta entidad universitaria siempre es importante que se reciba un alumno, porque es la conclusión de una carrera de cinco años.

Por ello, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha impulsado un amplio programa conocido como Regresa a la Facultad, con el fin de que todos los ex alumnos que no han concluido sus estudios regresen a recibirse.

En el examen profesional estuvieron presentes familiares, amigos, autoridades universitarias y del Gobierno del Distrito Federal.

Notimex

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viernes, agosto 03, 2007

Paris La Défense : Une construction verticale et durable


Environnement Actualité Biofrais

Construire écologique, bio-logique et conformément aux caractéristiques du développement durable, c'est possible. Pour preuve : la future Tour Generali qui verra le jour à la Défense et qui marque non seulement la reprise des constructions de grande hauteur dans Paris mais également la prise en compte des préoccupations écologiques, dès l'origine du projet.

Eoliennes, panneaux solaires, économie de matériaux, lieux de vie…, les idées écologiques ne manquent pas dans cette Tour qui allie design élancé et conception revisitée. En toile de fond : le renouveau du paysage urbain de La Défense.

Le CSTB et Archinov ont lancé un cycle "Architecture et effet de serre" dans le cadre des séances "Carte blanche à…". Le premier invité de ce cycle était Denis Valode, Agence Valode & Pistre, le 3 avril dernier, sur le thème "Vers une architecture verticale ?". C'est dans ce cadre que l'architecte a présenté le projet de la Tour Generali de La Défense. L'intérêt des auditeurs était d'autant plus grand que cette tour marque un retour des constructions en hauteur, voire en grande hauteur, à Paris et à La Défense. La Tour Generali culminera à 300 mètres de haut.

Densifier pour préserver
Pour Denis Valode, l'architecture verticale une solution écologique pour préserver l'espace naturel en densifiant les zones urbaines. Il est clair qu'on ne préservera pas les espaces naturels avec du pavillonnaire. Bien plus : en éparpillant la ville, le recours à la voiture s'impose, conduisant à un "gaspillage" des territoires et une fragilisation de la biodiversité. C'est ce principe qui prévaut dans un nouveau quartier d'Ekaterinbourg en Russie (autre projet Valode & Pistre) : les tours et la densité ont permis de préserver les espaces forestiers qui entourent la ville et de faire pénétrer la forêt dans la ville. Les habitants bénéficient ainsi de grands espaces verts et de proximité limitant les transports.

Pour autant, la conception de ces tours et leur intégration dans le paysage urbain doit changer. A New-York, les tours sont dans la ville. De différentes hauteurs, elles offrent un horizon qui a du sens, une expression spatiale pleine d'énergie. Aux pieds de ces tours, il y a une vraie ville avec des piétons, des marchés, des façades continues avec leurs boutiques. En France, et notamment à Paris, les constructions en hauteur sont généralement liées à un urbanisme de dalles et plafonnées en hauteur. Résultat ? Une uniformité qui limite le dynamisme et la créativité. En Chine, par exemple, les nouvelles constructions doivent offrir au moins deux heures de soleil par jour à chaque habitant y compris en hiver. Ce que les tours rendent possible même avec une urbanisation très dense.

Une aile de libellule
Reste que la tour est, en règle générale, particulièrement énergivore, tant par sa construction en hauteur - qui impose des déplacements verticaux - que par sa structure qui doit faire face aux effets du vent. Côté structure, la Tour Generali a été conçue pour optimiser l'utilisation de la matière. Elle comporte une résille porteuse avec des cellules triangulaires en béton qui permettent de mieux répartir les efforts entre les façades et le noyau. C'est de l'analyse des efforts de la façade qu'est venue l'idée d'une variation de la taille et de la densité des cellules qui la constituent, à l'instar d'une aile de libellule.

Sur cette base, la tour s'élève d'un seul tenant sur 50 étages. Les façades sont constituées de panneaux vitrés rectangulaires transparents ou opaques, permettant un meilleur contrôle des apports thermiques. Ces panneaux sont moins onéreux que des panneaux triangulaires et plus faciles à nettoyer. Pour faciliter les déplacements et réduire la consommation d'énergie, les transports verticaux ont été optimisés.

Autre innovation : les fenêtres s'ouvrent. Une première à La Défense ! Pour éviter l'effet aquarium et profiter de la sur-ventilation naturelle nocturne - et ainsi stocker des frigories restituables dans la
journée -, la Tour bénéficie d'un système de gestion automatique d'ouverture des fenêtres. Pour le confort et le plaisir, ces mêmes fenêtres peuvent être ouvertes par les occupants dans la journée. Le confort est également apporté par la hauteur particulière des pièces : pas de faux plafonds, un cloisonnement flexible et des équipements modulables qui permettent de créer de la diversité. Caractéristique fondamentale, le noyau des circulations et servitudes est ici décentré afin d'offrir des dimensions variées de plateaux avec des jardins intérieurs et extérieurs. Des plantes de montagne à croissance lente seront implantées dans les jardins sur toute la hauteur de la façade.

S'inscrire dans un nouveau paysage urbain
A son pied, la Tour s'ancre dans l'environnement urbain avec une place, un hall, des escalators, un auditorium, des brasseries et des restaurants. Pour répondre au nouveau développement du quartier Défense, une partie du bâtiment épousera le boulevard circulaire qui deviendra par la suite un véritable boulevard urbain avec des feux rouges et des passages. Cette excroissance de faible hauteur au pied de la Tour permettra de loger les locaux et équipements urbains. A la tête de la Tour, on trouvera des espaces de réception avec des jardins et un restaurant.

Les aspects énergétiques ont bien sûr fait l'objet d'une profonde réflexion. Avec 18 éoliennes implantées dans la flèche, 800 m2 de panneaux solaires récupérateurs de chaleur et 400 m2 de panneaux photovoltaïques pour une co-alimentation de la ventilation hybride, la Tour produira elle-même 5% de l'énergie qu'elle consommera. L'ensemble de ces innovations devrait permettre une consommation totale d'énergie inférieure de 60% à une tour classique. L'économie de CO2 dispersée dans l'atmosphère devrait être environ de 3 600 tonnes par rapport à une tour conventionnelle. Ce n'est même qu'un début, car bien d'autres sources d'énergie pourraient être aussi valorisées.

L'objectif à terme, serait d'arriver à ce qu'une tour puisse subvenir à la totalité de ses besoins en énergie. D'autres tours devront être construites avant d'atteindre cette performance … durablement.

source : http://webzine.cstb.fr

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Dan otra distinción a Santiago Calatrava

El Ministerio de Vivienda de España recién le concedió el Premio Nacional de Arquitectura 2007 por su amplia trayectoria y prestigio mundial en edificaciones únicas, públicas y privadas, que simulan estructuras óseas y forman espacios futuristas [G4]

Gerardo León y agencias
El Universal
Jueves 02 de agosto de 2007

El Ministerio de Vivienda de España otorgó, por unanimidad, el Premio Nacional de Arquitectura 2007 de aquel país a Santiago Calatrava por su trayectoria y reconocimiento internacional, así como por su trabajo en la construcción de edificios emblemáticos en todo el mundo, por encargo de administraciones públicas y organizaciones privadas.
La institución que dirige María Antonia Trujillo desde la capital española, destaca en un comunicado que Santiago Calatrava está considerado uno de los arquitectos más significativos de su generación.

Su carrera tiene una amplia trayectoria avalada por reconocimientos profesionales y sociales, que comenzaron en 1983 cuando se le solicitó su primera obra de cierta relevancia, la estación de ferrocarril de Stadelhofen, ciudad cercana a Zurich, en Suiza, donde el arquitecto estableció su primer despacho.

Nacido en Valencia y licenciado en Arquitectura por la Universidad Politécnica de ese mismo lugar, Santiago Calatrava es, además, doctor en Ingeniería Civil por el Instituto Federal de Tecnología de Zurich y estudió escultura en la Escuela de Bellas Artes y Oficios de Burjassot (Valencia).

Su proyecto emblemático

En 1984, diseñó el Puente 9 d´Octubre en Valencia, el primero de muchos que le irían encargando a partir de entonces y con los que comenzó a obtener una clara proyección internacional; entre otros están el puente Bach de Roda (Barcelona), el puente peatonal Campo Volantín de Zubizuri (Bilbao), el de Manrique (Murcia), el de La Mujer (Buenos Aires) o el Puente de Europa (Bruselas).

En 1989, Calatrava abrió su segundo despacho, esta vez en París, mientras trabajaba en el proyecto de la estación de ferrocarril del aeropuerto de Lyon.

Dos años más tarde, en 1991, estableció su tercer estudio en Valencia, hasta donde se trasladó para trabajar en su proyecto más ambicioso y significativo: la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que incluye a L’Hemisfèric, un centro de espectáculos; al Museo de las Ciencias Príncipe Felipe; a L’Oceanogràfic, una parque oceanográfico y al Palau de les Arts Reina Sofía.

Entre los muchos reconocimientos que ha recibido Santiago Calatrava a lo largo de su trayectoria profesional, destaca el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999 y el nombramiento como miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Asimismo, ha sido nombrado doctor honoris causa por 12 universidades, como la Politécnica de Valencia, la de Sevilla, y la de Edimburgo (Escocia).

Calatrava trabaja actualmente en diversos proyectos como una estación de transportes en lo que será el nuevo World Trade Center de Nueva York, que está previsto se inaugure en 2009.

La parte del edificio de la terminal que es visible desde la calle, está formado por un arco ovalado de cristal y acero, de aproximadamente 115 metros de largo, 38 de ancho y 32 metros de altura.

Además, está diseñando la que será la torre más alta de Estados Unidos, la llamada Fordham Spire, que medirá 610 metros y se elevará sobre el lago Michigan, en Chicago.

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Impulsó Eduardo Tresguerras la arquitectura mexicana neoclásica.

August 2nd, 2007 @ 11:48am
México, 2 Ago (Notimex).- El arquitecto, pintor y grabador Francisco Eduardo Tresguerras, conocido como el impulsor de la arquitectura neoclásica en México y considerado el mejor arquitecto de su época, falleció el 3 de agosto de 1833.

Nació en la ciudad de Celaya, Guanajuato, el 13 de octubre de 1759 y gran parte de su vida se conoce a través de notas autobiográficas, aunque su personalidad ha sido un tanto deformada por la leyenda.

A Francisco Eduardo Tresguerras se le llegó a llamar "El Miguel Angel Mexicano", lo cual ofrece una idea acerca de la fama que ganó en su tiempo.

Sus primeros estudios los realizó en Celaya y luego, en su adolescencia, partió a la Ciudad de México a fin de ingresar a una orden religiosa, sin embargo, pudo percatarse de que la vida monástica no era su verdadera vocación.

El tiempo que permaneció en la capital lo aprovechó asistiendo a la Academia de San Carlos, aunque no como alumno regular. Los conocimientos que ahí adquirió fueron sobre las Bellas Artes y de carácter bibliográfico.

En dicha academia estudió los libros de los renacentistas Vitrubio y Serlio, así como los de sus contemporáneos Palomino y Ponz, además de la práctica cotidiana.

Las obras arquitectónicas de Tresguerras corresponden al neoclásico, pero sin el rigorismo europeo. El sentía verdadera repulsión por el estilo barroco mexicano.

La mayoría de sus construcciones las realizó en su natal Celaya y entre éstas se encuentran el obelisco y la fuente conmemorativa del Rey Carlos IV, así como la iglesia del Carmen, considerada como su obra maestra.

También la torre de San Agustín y la torre, cúpula y altares de San Francisco, los altares de la Tercera Orden y el puente de cinco ojos sobre el río de La Laja.

Otras de sus construcciones en Celaya son "La capilla de los Dolores", construida en el atrio franciscano y en cuyo interior se encuentra una de sus pinturas "La Dolorosa".

Tresguerras construyó en Querétaro "La Fuente de Neptuno" y en San Luis Potosí el Teatro Alarcón, el altar mayor de la iglesia del Carmen y el obelisco conmemorativo de la independencia en la plaza mayor.

Sigue. Impulsó Eduardo. dos. mayor.

Se le atribuye la construcción de la hermosa Casa del Rul en Guanajuato, sin embargo, hay dudas al respecto porque la delicada proporción y conocimiento arquitectónico que presenta no corresponden a las características empleadas por este arquitecto.

Como pintor, Tresguerras se inició pintando el retrato de su esposa y el propio, posteriormente "La dolorosa".

"Ocios" es el título del manuscrito de Tresguerras que contiene novenas, oraciones, comentarios, poesías, apuntes y críticas que se conservan en la biblioteca de la Academia de San Carlos.

Sus amigos escribieron un boceto biográfico titulado "Tres zamoranos ilustres". Luego dejó de publicar hasta 1951, cuando apareció en Morelia.

Tresguerras fue arrestado en 1811 por simpatizar con el movimiento de independencia. El Museo Nacional de Artes Plásticas de Ciudad de México contiene varias obras suyas: "La Virgen del Carmen",

"Santa Rosa de Viterbo" y "Educación de la Virgen".

Francisco Eduardo Tresguerras participó también en la política como diputado, síndico, regidor y alcalde de Celaya.

Su obra más importante fue la iglesia del Carmen, de Celaya, que había sufrido un incendio y era necesaria su total reconstrucción. Es íntegramente neoclásica no sólo en sus líneas arquitectónicas, sino en su decoración; destaca ante todo por la elegancia sus proporciones. La vanidad del artista fue herida a causa de esta obra, ya que sus contemporáneos entrevieron que el modelo dependía muy estrechamente de precedentes europeos.

Esta acusación ha sido confirmada por las investigaciones de Villegas, quien ha comprobado que en la planta del inmueble sigue la misma estructura de las iglesias londinenses de Wren, y para el alzado se inspiró en la iglesia de Santa María, ubicada en Londres, obra de Iames Gibbs, discípulo de Carlo Fontana.

Falleció a la edad de 74 años en Celaya, Guanajuato, el 3 de agosto de 1833.

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El 'universo Gaudí' sorprende en China

RECIBE MÁS DE 170.000 VISITANTES

La muestra sobre el catalán ha sido un gran éxito en el Museo de la Capital de Pekín
Está previsto que el 18 de agosto sea expuesta en Shangai

EFE
PEKÍN.- La exposición 'Cosmos Gaudí. Arquitectura, geometría y diseño' ha sido clausurada este jueves en el Museo de la Capital de Pekín tras dos meses abierta y más de 170.000 visitantes, algo calificado como "uno de los mayores éxitos del museo" en palabras de sus responsables.

"Aunque Gaudí es estudiado por los niños chinos, ahora han tenido la oportunidad de conocerlo en detalle", ha explicado la subdirectora del museo pekinés, Yao An, quien ha explicado que la muestra ha sido una de las que más "ha movido a pensar" a los asistentes.

En los más de 500 comentarios que los visitantes han ido dejando a la entrada del museo, "muchos subrayaron cómo la muestra les había hecho reflexionar, les había llegado al corazón", ha destacado la responsable del museo.

Tanto Yao como Lu Xiaofang, uno de los coordinadores de la exposición, coincidieron en que una de las cosas que más impresionó a los visitantes fue el vídeo en el que se muestran algunas de las edificaciones más famosas de Antoni Gaudí.

La cinta, que mostraba imágenes del fotógrafo Rafael Vargas y tenía unos 15 minutos de duración, era observada, fotografiada y hasta grabada con atención por los espectadores.

Próxima parada, Shangai
La muestra, que va camino de Shanghai (donde permanecerá desde el 18 de agosto hasta finales de septiembre), forma parte de los actos del 'Año de España en China', y ha sido producida por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX) y por el Ayuntamiento de Barcelona.

Lu ha comentado que todos los catálogos de la exposición se habían vendido al poco de inaugurarse, el 31 de mayo, y ha subrayado la "pasión inesperada" que mostraron los asistentes -entre ellos muchos estudiantes chinos de arquitectura- . Muchos de ellos comentaron que se habían quedado con ganas de conocer más.

A raíz del éxito de la exposición, la subdirectora Yao ha mostrado su interés en continuar la colaboración con las autoridades españolas para acoger más exposiciones en su museo, o llevar algunas a salas españolas.

La responsable mostró sus deseos, aún no concretados, de llevar a España una muestra sobre el milenario arte de la jardinería china, o sobre la arquitectura contemporánea del país asiático, enfrascado en los últimos años en la construcción de grandiosos edificios para los Juegos Olímpicos de Pekín y la Expo de Shanghai.

No sólo toros y Barça
Yao ha remarcado la importancia de que los chinos continúen teniendo la posibilidad de ver exposiciones de cultura española -como la que estos días se celebra en el del Museo Nacional de Arte de China, con pinturas del Museo del Prado- pues a este público cada vez más formado "ya no le bastan los toros y el FC Barcelona".

Desde España, el comisario de la exposición, Daniel Giralt-Miracle, uno de los mayores expertos de Gaudí, ha mostrado su satisfacción por el éxito de la exposición ya que "ha despertado un gran interés tanto entre el gran público, que la ha visitado masivamente, como entre las asociaciones de arquitectos".

También resaltó la gran atención dedicada por las revistas de arquitectura y diseño a la muestra, en la que no sólo hubo cabida para las extrañas bóvedas gaudinianas, sino también a muebles creados por el genial arquitecto catalán.

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Danhos despejará dudas sobre torre

Esta semana abre centro en el sitio donde la erigirá

JUAN BALBOA

A fines de esta semana, el Grupo Danhos, responsable de erigir la Torre Bicentenario, abrirá un centro de información en el terreno en donde será construida la torre más grande de América Latina, para entregar de forma amplia la información del proyecto a los vecinos de la colonia Lomas de Chapultepec, pero sobre todo dará respuesta a todas las dudas de los habitantes.

Encabezado por el director general Jorge Gamboa de Buen, el Grupo Danhos ha iniciado pláticas con legisladores locales y autoridades del Instituto Nacional de Bellas Artes para dar a conocer la situación real del edificio ubicado en Pedregal 24, considerado por el propio INBA como un inmueble con valor artístico, según consta en el oficio 1045-C/520.

Según datos proporcionados por Dahnos, el inmueble no está declarado como monumento nacional, sólo fue nombrado con valor artístico. "Nosotros vamos a cumplir la ley", dijo Gamboa de Buen y recordó que el INBA tiene entre sus facultades promover la arquitectura contemporánea, pues cuando se fundó el propio instituto la arquitectura se consideraba una de las bellas artes.

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El edificio y la ciudad

Por: Jesús Silva Herzog Márquez

30 de julio de 2007
La arquitectura es el arte predilecto de los autócratas. Una intervención de la creatividad que rehace el paisaje y define los espacios habitables. No hay mecanismo más potente de la propaganda. La arquitectura es un artefacto de ordenación que imprime símbolos y asienta jerarquías. Un elocuente vocabulario de poder. Adolfo Hitler fue un arquitecto frustrado. En un interesante libro sobre los usos políticos de la arquitectura en el siglo XX (The Edifice Complex: How the Rich and Powerful Shape the World, Penguin, 2005), Deyan Sudjic describe la fascinación del dictador por los volúmenes y las edificaciones. En la única ocasión que visitó París, se hizo acompañar de su estado mayor arquitectónico. Más que la estrategia militar de la victoria, le interesaba el diseño urbano de su imperio. En edificios y explanadas se fundaba un reinado que habría de durar milenios.

El vínculo entre el poder y el arte de las edificaciones es antiquísimo y ha sido bien explorado. La arquitectura puede ser demostración de fuerza, resumen del mundo, alimento de cohesión y también una presencia que intimida. Ahora la arquitectura parece juguete de otro amo: la moda. Se ha desatado en el mundo un apetito por lo que Charles Jencks llama edificios-iconos. El crítico se refiere a edificios que trascienden su función obvia. No son simplemente, albergues de un museo, foros parlamentarios o salas de concierto sino algo más: construcciones expresivas que pretenden asignar nuevo significado a toda una ciudad. Iconos: metáforas misteriosas que pueden dar fama inmediata a un barrio, a un pueblo, una ciudad. Bajo el efecto del museo Guggenheim de Bilbao ha aparecido una nueva forma arquitectónica. En un mercado mundial donde todos compiten por la atención, los edificios se convierten en un señuelo de publicidad, una ostentación de vanguardismo. Pueden servir como oficinas o tiendas, pero en realidad son faros que se iluminan a sí mismos… y a sus padrinos.

Ese nuevo mundo de la arquitectura jactanciosa ha alimentado un pequeño pero notorio grupo de famosos que siembran su firma por el mundo. El arquitecto como una estrella de rock, protagonista de su película autobiográfica, anunciante de coches, conferencista ante auditorios repletos, constructor en los cinco rumbos del planeta. Rem Koolhaas, autor del mayor proyecto arquitectónico de los últimos años en la Ciudad de México, es sin duda, una figura destacada de ese club de famosos. Puede pasar una semana durmiendo en seis países; diseñó la biblioteca pública de Seattle, la tienda de Prada de Nueva York, rediseña el museo del Hermitage en San Petersburgo y construye el enorme edificio que albergará la casa de propaganda de la dictadura china. Ha ganado los máximos reconocimientos, incluido el Pritzker, ese premio siempre descrito como “el Nobel de la arquitectura”. Mantiene cierta reserva crítica ante el mismo sistema publicitario que lo ha encumbrado. Un arquitecto mimado y provocador. Hace unos años denunciaba la idolatría del mercado que exige peripecias a la arquitectura que provienen de la desechable cultura del entretenimiento. El arquitecto convertido en modisto de los caprichos de empresas o gobiernos.

El edificio de Koolhaas que se pretende construir en el Distrito Federal parece el emblema de una abdicación: la noción de ciudad. Perceptivamente Paco Calderón vio en el boceto la silueta de un ataúd. Que reine el edificio, que muera el urbanismo. Esa parece ser, precisamente, la síntesis de la filosofía del holandés. Para el arquitecto “el urbanismo no existe” y no hay razón para revivirlo o inventarlo. El urbanismo no es más que una ideología en el sentido marxista: una farsa, un sueño o un engaño. Koolhaas sostiene que la búsqueda de un espacio público no es más que un latigazo nostálgico. Dejémonos del romanticismo de las ciudades del siglo XIX. No vivimos en aldeas sino en edificios. Con la televisión, el internet y los distintos medios modernos, el espacio público ha desaparecido. La planeación urbana, el urbanismo han muerto. Sólo la arquitectura existe. En sus manifiestos contra el urbanismo, Koolhaas ha sostenido que la planeación urbana es absurda en nuestro tiempo. Preservar, por ejemplo, los espacios públicos es simplemente un disparate. El rascacielos que Koolhaas quiso matar para reinventarlo después debe ser una especie de ciudad dentro de la ciudad. Gracias a la tecnología los habitantes de esa torre podrán desarrollar todas sus actividades dentro de los pisos del edificio. Conceptualmente, se trata de construcciones desconectadas de su entorno.

Lo notable del proyecto de Koolhaas en la Ciudad de México es el vacío del que surge. La edificación más imponente de las últimas décadas en la capital no proviene de una idea de reocupación urbana: es una baúl que cae del cielo. La inmodestia del tamaño es, en sí misma, un mensaje: el edificio se planta orgullosamente ante la ciudad no para incorporarse, sino para rivalizar con ella. El inmenso bloque no se inserta en la ciudad para activar una zona, para revivir un barrio desatendido. No se instala en una zona apropiada para su inmensidad, rompe con las reglas de ordenación urbana y agrede al vecindario. La ciudad de México recibiría bien un edificio emblemático, fresco, atrevido. Pero requiere otra cosa antes: el trazo de una recuperación urbana. Un edificio pretende suplir la ausencia de un proyecto de ciudad. Que el gobierno del Distrito Federal lo adopte como símbolo de su modernidad es, en realidad, una confesión. La torre del bicentenario es el icono de una ciudad a la deriva.

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CARME PINÓS ARQUITECTA, GANADORA DE LA BIENAL DE ARQUITECTURA ESPAÑOLA / «Los gobiernos nunca se plantean qué idea de ciudad quieren»


V. SANTIAGO/SANTANDER

Una torre que alberga oficinas en Guadalajara, México, ha llevado a la arquitecta Carme Pinós a inscribir su nombre -por primera vez, una mujer- en la lista de laureados por la Bienal Española de Arquitectura. Pinós (Barcelona, 1954) ve reconocida así una larga trayectoria. Además, se considera «en racha», ya que recientemente ha ganado dos importantes concursos de proyectos públicos en España: será ella quien firme la reforma de la plaza de la Garduña (en el corazón de su ciudad natal) y quien diseñe el Museo del Transporte de Málaga. Sensible con el urbanismo, la profesional asegura que éste debería ser una prioridad para los gobiernos, central, autonómicos y locales, que hasta el momento «no saben qué idea de ciudad quieren. Se limitan a llenar metros cuadrados de viviendas y carreteras».

-Su 'Torre Cube' ha deslumbrado al jurado de la Bienal y a sus colegas, que la califican de sencilla y espectacular. ¿Cuál es el origen de su diseño?

-En realidad todo partió de pensar cómo hacer unas oficinas donde el aire acondicionado fuera opcional. Guadalajara tiene un clima que se puede calificar de eterna primavera y yo quise aprovecharlo. Así que el edificio nace de querer aprovechar las corrientes de aire del lugar. También me preocupaba que sus futuros ocupantes estuvieran en contacto con el exterior de esta forma surgió una propuesta en la que el centro está hueco, aunque no se convierta en una simple chimenea. Tres pilares aguantan en voladizo los despachos, mientras el centro «respira» y está iluminado por grandes ventanales. No hay espacios internos. La verdad es que los clientes quedaron entusiasmados y sé que los arquitectos mexicanos están muy contentos con el resultado. Siempre que una obra distinta o arriesgada consigue el reconocimiento público, se abre camino para que otros profesionales con ideas nuevas las desarrollen más fácilmente. Por eso estoy muy agradecida al premio de la Bienal. Es un respaldo que te hace creíble y hace que quienes deciden se atrevan más con la arquitectura.

-¿Sobre qué cuatro pilares cree que se asienta su trabajo?

-Por un lado me gusta entender el contexto (físico y social) del lugar donde voy a intervenir. Me parece importante entender la memoria del lugar. Lo siguiente sería que tengo que ver muy claro cómo quiero que se viva el espacio que voy a crear. En este sentido, prefiero los espacios fluidos, que no atrapen a las personas, que no las encierren. Para mí, los espacios deben estar siempre abiertos. Una tercera base sería que no juego a las contraposiciones con el paisaje: me gusta respetarlo. Y, finalmente, diría que me ocupo mucho de pensar las estructuras. Las subrayo, no las oculto. Las doy una expresión consciente.

-Al gremio le preocupa en los últimos años la sostenibilidad de los proyectos. ¿Es éste un concepto que ha llegado para quedarse o es un globo que se desinflará con el tiempo?

-Esperemos que no se desinfle, porque la responsabilidad con el medio ambiente es algo que no tenía que haberse olvidado nunca. Yo a la sostenibilidad la llamo trabajar con sentido común: las tecnologías no resuelven todos los problemas. Además, nos hemos vuelto muy formalistas. Todo se piensa primando la forma. De esta manera es imposible funcionar. La arquitectura es espacio y ambiente y crear un buen ambiente supone usar medios naturales. Lo que pasa es que los seres humanos ahora lo queremos todo muy fácil ¿ya no nos gusta ni abrir puertas¿ yo recuerdo que, en mi infancia, había una relación estrecha con la casa. Se abría de un lado por las mañanas, se cerraban las persianas a otra hora, se la cuidaba esta relación se ha perdido.

-También el urbanismo está en el punto de mira de la profesión de forma constante. ¿Pero está entre las prioridades de los gobiernos, ya sean central, autonómicos o locales?

-Debería. Tiene que estar. El problema de los gobiernos es que en lo único que se fijan es en los números, en los metros cuadrados de vivienda, en cuantos pisos se necesitan. En ningún momento se plantean qué idea de ciudad quieren, cuál es el concepto que quieren desarrollar. Nunca veo proyectos globales, con ideas detrás. Veo reparto de metros y cantidades, sin una filosofía que les sostenga. Se habla muy poco de ciudad como lugar de convivencia. Poco a poco hemos perdido la escala. Simplemente, se van poniendo viviendas y carreteras que nos obligan a estar todo el día en el coche. Deberíamos reivindicar las ciudades como puntos de encuentro y al hacer urbanismo no plantearlo en función de los metros cuadrados, sino de la relación que queremos que la gente tenga con su entorno y qué modelo de interrelación estamos ofreciendo. Los que toman las decisiones funcionan a base de clichés y los ciudadanos no están al tanto, no exigen nada más. Todos conocemos algún sitio donde, de repente, se construyen el doble o el triple de viviendas que tenía el pueblo original. Y se hace sin una idea detrás. Es realmente dramático, porque se destruyen pueblos y paisajes y esto ya es para siempre. No está existiendo ninguna conciencia de esto.

-¿Y existe alguna fórmula contra esta construcción depredadora?

-Desde luego, más debate a todos los niveles. Se habla poco de esto. Más conciencia. Más responsabilidad... a veces de los propios arquitectos, que no nos damos cuenta de que nuestra responsabilidad es inmensa. Si esto supone ir más despacio, pues vayamos más despacio. Aunque tampoco tendría por qué ser así.

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Elaboran una maqueta virtual del centro histórico de Cartagena de Indias

Una maqueta virtual del casco histórico de Cartagena, incluidos los once kilómetros de murallas que lo rodean, es elaborada por estudiantes de arquitectura e ingeniería de una institución tecnológica de esa ciudad caribeña colombiana.
La iniciativa estará terminada en unos diez años, dijeron hoy los responsables del Colegio Mayor de Bolívar, que adelantan la parte técnica y creativa del proyecto, que se realiza en conjunto con la alcaldía del balneario y el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC).

La decana del Programa de Delineantes de Arquitectura de la institución educativa, Rosario Rojas, explicó en un acto público que la primera parte del trabajo comprende el dibujo de las construcciones del centro histórico de la ciudad colonial.

El proyecto necesitará luego 'un motor gráfico y un modelo tridimensional', agregó la funcionaria, quien explicó que con esta maqueta virtual se busca 'mostrar a Cartagena en tiempo real de manera interactiva'.

'Con esta herramienta vamos a simular por medio de un PC (ordenador), en el cual visualizaremos el patrimonio histórico de la ciudad', continuó Rosario Rojas.

Según ella, la maqueta será una reconstrucción de los escenarios de la ciudad con sus texturas y colores, lo cual se complementará con una base de datos de las edificaciones del sector histórico.

Cartagena, que es la capital departamental de Bolívar, fue fundada en 1533 por el conquistador español Pedro de Heredia, y su casco colonial está rodeado por un cordón amurallado que incluye castillos, baluartes y fuertes, cuya construcción comenzó en 1602.

Las edificaciones fueron levantadas para contener a los piratas que se acercaban en busca de oro y plata, y le merecieron a la ciudad el título de Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, por una declaración que adoptó en 1984 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Es este patrimonio el que ha convertido a Cartagena en el primer destino turístico de Colombia.



Terra Actualidad - EFE

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