lunes, julio 30, 2007

Aberración urbana

Angeles González Gamio

Fue alrededor de 1925 cuando México superó la etapa crítica de la Revolución, iniciada 15 años atrás, y acorde con la nueva mentalidad que había surgido, que conjugaba un fuerte sentimiento nacionalista con una idea de modernidad, se gestaron las circunstancias que darían inicio a una arquitectura que aprovecharía los avances europeos, pero adaptándolos a las necesidades locales. Fue el arquitecto José Villagrán García, en su cátedra de Teoría de la Arquitectura, el pionero en acercar a los jóvenes estudiantes las novedosas ideas de la corriente funcionalista, derivada de las enseñanzas de la Bauhaus y de los postulados de Le Corbusier, que fueron creando la arquitectura contemporánea mexicana, reconocida mundialmente.

Uno de los mejores exponentes de esta arquitectura fue Vladimir Kaspé, nacido en Rusia, quien en 1910 se trasladó a Paris en donde se recibió de arquitecto. Ahí conoció a Mario Pani, quien al comenzar la guerra lo invitó a venir a México, en donde realizó una destacada obra en la que sobresale "su gusto por el orden y la pureza del diseño, aunado a la preocupación de cuidar el proceso del trabajo constructivo, para lograr así, edificios que siempre guardan un aspecto impecable", explica la experta en la materia Louise Noelle. El arquitecto se comprometió de tal manera con su país adoptivo que, a su fallecimiento, dejó todos sus bienes para que se creara una fundación que, entre otras cosas, da becas para estudiantes de arquitectura de pocos recursos.

Una de las muestras más representativas de Kaspé es el Súper Servicio Lomas, que se construyó en 1948, en una zona de la ciudad que en esa época estaba iniciando su desarrollo: Lomas de Chapultepec. Aquí, alrededor del tema central de una gasolinera para una zona residencial, se desarrollaron locales comerciales, una estación de autoservicio y una sala de fiestas -hoy oficinas- solucionando una compleja serie de necesidades con un diseño sencillo, funcional y estético que da unidad al conjunto. Por su importancia está incluido en la relación de inmuebles con valor artístico del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Esta es la construcción que se pretende demoler para levantar en su lugar la Torre Bicentenario, que sería el edificio más alto de Latinoamérica, con un diseño de un arquitecto holandés, que supuestamente se inspiró en la Pirámide del Sol de Teotihuacán, aunque por lo que se ve en la maqueta, más bien se parece al muñeco Larín, como bien dice Germán Dehesa.

A todo ello se añade que el predio está a unos pasos del Periférico, en una calle de poca anchura y que se ha vuelto paso de miles de automovilistas que bajan de Santa Fe e Interlomas, enormes fraccionamientos que se autorizaron sin abrir nuevas vialidades, lo que convierte en una pesadilla las escasas vías que les dan acceso.

Otro detalle no menor es que el proyecto se va a apropiar de un pedazo del Bosque de Chapultepec, para construir un gran estacionamiento subterráneo, que supuestamente va a dar servicio a los visitantes del añejo parque, falacia total, ya que, además de que queda muy lejos de las instalaciones de Chapultepec, el precio que cobran esos aparcaderos está fuera del alcance del visitante promedio.

Siguiente aberración: dada la angostura de la calle, se pretende que el acceso sea por el Periférico. Es fácil imaginar la afectación al tráfico, ya de por sí intenso y complicado de dicha vía. Con esto, la mega torre no sólo afectaría la vida del entorno inmediato, sino la de buena parte de la ciudad.

Pero ahí no acaba la cosa, ya que el programa parcial de desarrollo urbano de la zona sólo permite la construcción de edificios de seis niveles, por lo que se requeriría que la Asamblea Legislativa realizara una modificación. También se necesita, para cumplir con la normatividad, llevar a cabo una consulta vecinal y la opinión de la delegación.

Resulta increíble que con tantos obstáculos y problemas de carácter legal, social, ecológico y humano, el proyecto se haya presentado como un hecho. Sólo queda confíar en que las partes involucradas reflexionen y lo lleven a otro sitio, en donde realmente sea el detonador de una zona y no el destructor, como sería en este caso; que quede claro que la oposición no es a la inversión, sino al lugar.

Y ya vámonos al piscolabis de rigor, al vecino barrio de Polanco, que también se vería afectadísimo por la torresota. Acaba de abrir un sitio encantador que se llama La Negra, apodo de su dueña, Sandra Olivares, linda joven que lo atiende personalmente, sugiriéndole las especialidades del día. Con mesitas a la calle y alegremente decorado con macetas con geranios, ofrece desde tortas y tacos hasta crema de alcachofas y camarones con coco; todo rico. Está en la esquina de Virgilio y Oscar Wilde.

gonzalezgamio@gmail.com

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sábado, julio 28, 2007

Pinós gana la IX Bienal por 'Torre Cube' de Guadalajara

J. A. A - Santander - 27/07/2007

La IX Bienal Española de Arquitectura es la de las novedades. No sólo porque es la primera vez que gana el concurso un edificio de oficinas, la Torre Cube de Guadalajara (México) de Carme Pinós, sino porque al título de la Bienal se le ha añadido "y Urbanismo". Un añadido que plasma un interés creciente por ir más allá del objeto arquitectónico parar llegar a planteamientos más cuidadosos con entorno y su sostenibilidad, explicó la directora de la Bienal, Flora Pescador. Ese nuevo interés se ha reflejado en los galardones, entregados ayer en Comillas por la nueva Ministra de Vivienda, Carme Chacón, que incluyen por primera vez las categorías de vivienda colectiva, integración y accesibilidad.

De la obra ganadora, la Torre Cube de la barcelonesa Carme Pinós, el jurado ha valorado su innovación, su calidad estética y su capacidad para adaptarse al cálido entorno de Guadalajara con una estructura que facilita la ventilación y la entrada de luz natural, diseñada alrededor de tres núcleos verticales de hormigón. Éste es uno de los 31 trabajos hechos en los dos últimos años por arquitectos españoles o extranjeros que trabajan en España que conforman la exposición de la Bienal. La muestra, que estará en el Palacio de Sobrellano (Comillas) hasta el 8 de septiembre, viajará después por varias ciudades españolas.

El proyecto del Centro de las Artes de A Coruña, de Victoria Acebo y Ángel Alonso, recibió el premio joven, mientras que el nuevo galardón a la vivienda colectiva se lo llevó el edificio de Equipamientos-Londres/ Villarroel de 45 viviendas para jóvenes en Barcelona, de Jaime Coll y Judith Leclerc. En uno de los últimos solares vacíos municipales del Ensanche barcelonés, han conseguido hacer compatibles un aparcamiento para más 400 coches, una guardería, una escuela infantil y primaria y viviendas para jóvenes. El premio a la accesibilidad en entornos urbanos lo han compartido los andenes móviles del centro histórico de Vitoria, y la pasarela para peatones en el parque de Vallparadís, en Terrasa. Por último, el premio en la categoría de integración se lo lleva el Ayuntamiento de Gijón.

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Arquitectura y tiempo

La crítica: espacios
Arquitectura y tiempo

Apesar de ser una invención humana, el tiempo pasa inevitablemente. Sin embargo, el significado de su paso sobre las obras que realizamos depende de la interpretación que decidamos darle.

26-Julio-07

Las casas duran un poco más que los hombres, pero cuando las construimos, muchas veces tenemos la ilusión de que serán eternas. Todo proceso de construcción es reversible y, además, siempre que se construye algo se tiene que destruir otra cosa. Otras artes no están sujetas tan estrictamente al tiempo, no obstante, todas (desde la música hasta la pintura) requieren de un lapso temporal para su producción. Una reflexión interesante del artista visual estadunidense Tom Friedman sugiere su postura frente al tema: “Toma la misma cantidad de tiempo imaginar un instante que toda la eternidad”.

La arquitectura y el tiempo están entrelazadas de muchas formas y son interdependientes. Uno de los modos de echar en el olvido una civilización pasada es demoler sus monumentos, una práctica tan común actualmente como lo era en la antigüedad.

El ser humano tiene la creencia de que la autenticidad de un edificio deriva no sólo de la personalidad de su autor, sino del grado en que representa los más altos valores de la sociedad en que éste vive.

Hoy en día estos “valores unitarios” son difíciles de identificar. Muy frecuentemente han sido sustituidos por las ideas del supuesto genio o de la autorrealización de los arquitectos. Este fenómeno ha obligado a que su autenticidad –y de ahí la aceptación social de la arquitectura y de las obras de arte en general– dependa en gran medida del talento personal del artista, que es de índole subjetivo y en muchas ocasiones incluso cuestionable (recomiendo leer el ensayo: Eduard Seckler Architecture and the flow of time).

Quizá éstas sean las razones por las cuales los monumentos de la actualidad envejecen tan rápidamente. Pero el fenómeno puede ser visto también con optimismo. En nuestra sociedad, altamente influida por los medios de comunicación, los hitos urbanos podrían renovarse cada diez años.

Lorenzo Rocha

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viernes, julio 27, 2007

La arquitectura futurista, sin freno

El arquitecto inglés Norman Foster tiene el gran mérito de haber encontrado una adecuada representación de la arquitectura de nuestros días, tanto en sus materiales como en sus técnicas

El Universal
Jueves 26 de julio de 2007

El arquitecto inglés Norman Foster tiene el gran mérito de haber encontrado una adecuada representación de la arquitectura de nuestros días, tanto en sus materiales como en sus técnicas.
Acero y vidrio son sus principales premisas y en este complejo no serán la excepción.

Arte funcional en Medio Oriente

Existen lugares o destinos turísticos que han sido concebidos como símbolos del lujo a ultranza y, por ende, del poderío económico.

Si hablamos de estos sitios, Dubai, capital de los Emiratos Árabes, se lleva, sin duda, las palmas.

No hay más que echar un vistazo al proyecto que se está llevando a cabo en su costa, conocido con el nombre de The World, un complejo residencial y turístico formado por más de 300 islas artificiales, que si se observan desde el aire dibujan un enorme mapamundi.

Pero Dubai parece tener hoy un importante competidor en el asunto del turismo de lujo: Egipto, y más concretamente en Sahl Hasheesh, donde el inglés Foster sorprenderá al mundo con su nueva estructura futurista, aunque para cuando esté lista, no sería extraño que ya hubiera otro proyecto que la supere en esa zona.

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viernes, julio 20, 2007

Celebración de la Ciudad

Por Luis Fernández-Galiano, arquitecto (EL PAÍS, 19/05/07):

El clima es el problema, la ciudad la solución. Así podría resumirse el espíritu del más ambicioso programa urbano de eficacia energética lanzado en Estados Unidos. Promovido por la ciudad de Cambridge, en Massachusetts -sede de universidades como Harvard o MIT-, el plan parte de la premisa que de “muchos de los más difíciles desafíos medioambientales del planeta pueden ser abordados y resueltos por las ciudades”. Sus impulsores, Douglas Foy y Robert Healy, defienden en el Herald Tribune que, frente a la visión convencional que asocia sostenibilidad y naturaleza, la ciudad densa es más verde que la construcción dispersa, porque es más eficaz en el uso de la energía, el agua y el territorio: la ciudad de Nueva York consume menos energía per cápita que cualquier Estado de la Unión. Si la principal causa del cambio climático son las emisiones de CO2 en la combustión de carbón, petróleo o gas para producir energía que se consume en edificios -casi la mitad del total- o el transporte -un tercio-, parece razonable concentrar el esfuerzo de ahorro en las ciudades, “la Arabia Saudí de la eficacia energética”, abandonando el modelo despilfarrador de las urbanizaciones residenciales de baja densidad.

Tras varias décadas de debate sobre lo que llaman sprawl -el crecimiento en mancha de aceite de la ciudad-, los norteamericanos han redescubierto la ciudad compacta europea como un ejemplo de sostenibilidad. Los nuevos urbanistas encabezados por Andrés Duany y Elizabeth Plater-Zyberk diseñaron en 1979 Seaside -una promoción en la costa de Florida donde después se rodaría El show de Truman- para propugnar una alternativa de mayor densidad frente a la suburbanización dispersa que ha caracterizado el último medio siglo: esa que retrata en sección el itinerario de Tony Soprano cuando conduce de Manhattan al interior de Nueva Jersey en los créditos de presentación de la serie televisiva, o la que caricaturizan los 45 segundos de casas repetidas, coches repetidos y personajes repetidos que introducen los capítulos de Weeds. Pero la reforma de los nuevos urbanistas estaba lastrada por su tradicionalismo estético, y no ponía en cuestión la nostalgia arcádica de la ciudad jardín; sólo ahora, cuando las medidas para controlar el sprawl han figurado prominentemente en las campañas electorales, y cuando el cambio climático se ha convertido en una cuestión capital de la polémica política, se ha comprendido que la ciudad compacta es el único camino.

En España, la conjunción de la burbuja inmobiliaria y la corrupción urbanística ha demonizado las grúas, la densidad y la altura como signos sulfurosos del Maligno, y los políticos se abrazan a los árboles con tanto fervor como abjuran del asfalto, siendo así que ellos y nosotros hemos votado con los pies a favor del cemento. Por más que el aterrizaje suave de los precios de la vivienda y la catarsis áspera de los escándalos municipales templen las ambiciones de los ediles y recorten los proyectos de los promotores, la alternativa a los bloques unánimes de Paco el Pocero no puede ser el paisaje exánime de los adosados periurbanos, suburbanos o exurbanos. La oferta electoral de la presidenta de la Comunidad de Madrid, que propone limitar a tres plantas y ático la altura de todos los nuevos desarrollos residenciales, es una promesa tan difícil de materializar en el terreno jurídico como disparatada de mantener en el territorio físico, porque impondría como único modelo de crecimiento urbano el más incompatible con la sostenibilidad: una ciudad dispersa que consume grandes cantidades de suelo, agua y energía, tanto en su construcción como en el mantenimiento de sus edificios y redes de transporte; una ciudad, por tanto, que contribuye al calentamiento global con una carbon footprint (huella de carbono) desmesurada; y una ciudad, en fin, que siendo retóricamente verde es la menos verde de todas.

Todas las ciudades felices, como asegura The Economist en su reciente informe urbano, se asemejan al menos en dos cosas, la prosperidad y el buen gobierno; las infelices lo son de muy diversas maneras, pero ni los arrabales degradados, los administradores corruptos, las calles inseguras o la carestía del alojamiento logran disuadir a las multitudes de ese éxodo hacia los núcleos urbanos que ha situado ya en las ciudades a más de la mitad de la humanidad. Estos organismos crecen, se marchitan, se reaniman o se extinguen, pero con frecuencia sobreviven a las naciones y a los imperios, reinventándose una y otra vez sobre la urdimbre fértil de su capital humano, más sólido fundamento de la pervivencia urbana que el capital físico invertido en sus trazas sobre el territorio. Al final, no son siempre las ciudades más amables las que tienen más capacidad de atracción, pese a que los rankings urbanos de habitabilidad privilegian testarudamente la placidez casi adormecida; en la encuesta de la revista británica, que valora 50 ciudades del mundo, los primeros lugares los ocupan las inevitables Vancouver, Melbourne, Viena o Ginebra, mientras Madrid y Barcelona comparten un rezagado puesto 33, por detrás de Tokio, París o Berlín, pero delante de Londres o Los Ángeles, que figuran a la cola de la lista.

Pero hasta las ciudades más abrasivas nos atraen como el imán a las limaduras de hierro, y ese poder magnético no lo otorgan las amenidades públicas ni los edificios trofeo, sino la energía material de su escala y las oportunidades sociales de su diversidad. La ciudad son sus gentes, y en la contemporánea economía del conocimiento el factor esencial de competitividad urbana es la formación de su población. Si la densidad es una virtud ecológica, al liberar territorio y reducir la factura energética, es también una virtud social, al facilitar la confluencia del talento y la fertilización cruzada que es el fundamento de la innovación. La congestión, sin embargo, necesita orquestarse para que no derive en caos, mediante semáforos físicos que regulan el tráfico de personas o vehículos y mediante semáforos jurídicos que ordenan la circulación de ambiciones o intereses: esos semáforos son el buen gobierno urbano, y si a ellos se añade la promoción del capital material incorporado en sus infraestructuras de transporte, educación o salud, y del capital social que reside en la confianza mutua y la protección de los débiles, la ciudad compacta se convierte en el mejor escenario de la vida, en la más sostenible residencia en la tierra, y en la más cabal naturaleza.

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El que escucha la materia

IÑAKI ÁBALOS 14/07/2007

Luis Peña Ganchegui (Oñate, 1926), uno de los más destacados referentes de la arquitectura contemporánea en España, ha desarrollado la mayor parte de su obra en el País Vasco, donde siempre ha atendido a la tradición, la naturaleza y a los materiales, que ha sabido llevar a los lenguajes actuales.

Hace tiempo, cuando El Peine de los Vientos se acabó de construir, la revista Carrer de la Ciutat, entonces marginal y ahora codiciada por coleccionistas, publicó una composición dual que proponía al lector la obvia comparación entre las dos imágenes allí reunidas, una vista del peine en un día de oleaje y un detalle del conocido cuadro de Caspar David Friedrich, El viajero contemplando el mar de niebla (1817-1818), en el que, por así decirlo, quedó fijada la mirada romántica. Esta mirada había sido alimentada previamente por la estética pintoresca inglesa de finales del siglo XVIII; autores como Uvedale Price hablaban ya del placer de pasear entre escenarios variados e intrincados en los que la naturaleza dejada tal cual, con una cierta rudeza, procuraba un goce estético nuevo, distinto del proporcionado por el objeto aislado clásico, y distinto del goce atormentado de lo sublime, intermedio y en relación dialéctica con ambos. Ésta es la belleza pintoresca, que aspira a unificar las categorías con las que juzgamos un árbol y un edificio, un río y un camino, naturaleza y artificio.

Artistas, jardineros y arquitectos aspiraban a construir una síntesis de cultura y naturaleza basada en el diálogo, en escuchar el lugar. El pintoresco es un espacio auditivo, determinado por la capacidad para oír al genius loci, al genio del lugar que desea la realización y la felicidad del lugar (como Genius, para los latinos el dios al que se confía la tutela de cada persona, el ángel de la guarda de la tradición cristiana, desea la felicidad de su protegido). Dejar que las cosas hablen y dar forma a aquello que quieren ser. Ésa es la primera condición para crear un verdadero espacio público pintoresco, algo no tan anclado al pasado si bruscamente pasamos al siglo XX y dejamos a Le Corbusier hablar de lo que denominaba "espacio inefable", como una resonancia acústica que se establecerá en los momentos de mayor intensidad entre hechos de la naturaleza y arquitectónicos, una armonía "musical" producto de escuchar el lugar...

Peña, Luis Peña Ganchegui, el arquitecto que trabajando en la ciudad pintoresca por antonomasia, San Sebastián, ha enseñado tanto a tantos, es desde luego el gran intérprete de esa forma acústica, esa gran oreja que es la traza entera de San Sebastián hablándole a él y sólo a él -paradojas del destino, sordo como dice ser Peña siempre que le conviene serlo y, sin embargo, con un oído tan fino cuando las cosas le interesan-.

Lo curioso de su propuesta es
que, cuando nadie estaba aquí interesado por estos temas, él parecía dominarlos como si formasen parte de su ADN. Y hoy, que seguimos viendo estos espacios de Peña en San Sebastián (o mejor este San Sebastián ya por siempre "peñizado") como estrictamente contemporáneos, y que estas ideas están en las pantallas de los ordenadores de los arquitectos, sigue siendo difícil emular su belleza y su intensidad (algo sin duda hay en el cementerio de Igualada de Enric Miralles, y en la plaza de Sants en Barcelona de Piñón y Viaplana). Una de las razones de su brillante contemporaneidad estriba en que Peña no se quedó en emular a los románticos sino que avanzó unos pasos más, influido directa o indirectamente por el materialismo existencialista de su amigo Eduardo Chillida, pero también distanciado de él por su pragmatismo y sentido común, capaces de desarmar cualquier discurso elevado con media sonrisa socarrona.

"Genius materiae": una expresión que en los últimos años nos hemos acostumbrado a oír, con éstas o con otras palabras más modernas, como "material organizations" o "digital expanded surfaces", expresiones todas que vienen a contarnos ahora que una organización algorítmica de la materia, contrariamente de la tradicional separación entre sustancia y forma aristotélica, permitiría construir la forma arquitectónica basándose en atender (¿escuchar?) a sus propios procesos formativos materiales, acoplándose digitalmente a ellos, en un nuevo materialismo que, además, permite acercar diseño y producción gracias a los programas CAD-CAM. "Fabrications" es la palabra con la que los arquitectos americanos entretienen su fascinación por la producción digital de patterns (patrones) que admiten variaciones algorítmicas dando lugar a superficies con texturas variables formadas por elementos discretos (todavía las tecnologías CAD-CAM no permiten grandes tamaños tridimensionales) que pueden pasar por ejemplo de la opacidad a la transparencia, siempre basándose en mantener constantes sus leyes de trabazón.

Chillida, en un lenguaje más próximo a Heidegger (quien sin duda cuando hablaba de los "divinos" o cuando paseaba por el bosque alrededor de su cabaña en la Selva Negra dialogaba con el genius loci), hablaba de "escuchar la materia", de que su trabajo consistía en dejarla emerger -acero, madera, hormigón, piedra, materiales todos dotados de un espesor temporal, de un significado existencial, ontológico, que el artista desvelaba...-.

Peña descubriría que los almacenes del Ayuntamiento de San Sebastián estaban llenos de los adoquines utilizados previamente a asfaltar la ciudad y, cuando "por cuatro duros" -como él lo ha descrito-, le encargan ese cuarto trasero que era el espacio hoy ocupado por la plaza de la Trinidad -una intervención única ésta de convertir en una plaza una trasera inmunda chocando contra las faldas de Urgull-, ante aquella topografía endiablada y la falta de programa, dinero y forma, concibió su sistema de organización material capaz de dar consistencia y sentido a aquel dislate, incluir un programa de deportes vascos y crear un graderío en el arranque del monte, que convirtió el lugar en el sitio donde pasaba y pasa siempre lo más interesante de la ciudad -desde luego el festival de jazz, que ha convertido aquel lugar en un verdadero y emocionante espacio acústico, favorito y siempre halagado por las grandes estrellas que lo visitan, encantados de que esa amalgama de colinas, piedras, personas y medianeras cree un recinto tan íntimo en medio de la ciudad-. El adoquín, tan antiguo que se había eliminado del inventario municipal, es el genius materiae que todo lo resuelve, naturaleza y artificio, píxel que tiene sus leyes de organización inscritas en él mismo.

Yendo para atrás, Peña dio un
gran salto hacia delante en el tiempo, un salto que le permitió acometer El Peine de los Vientos sabiéndolo todo ya, sabiendo cómo había que construir en el límite entre la montaña y la ciudad, pixelizando el relieve y adaptándolo al paso humano: el escalón, la grada, la plataforma. El diálogo con el lugar ya era una conversación de viejos colegas (tú por aquí...) y la relación con el materialismo de Chillida tan buena, tan fácil, que durante mucho tiempo tuvo que ver con su media sonrisa como todas las felicitaciones y piropos iban para aquellas piezas de acero corten o hacia las "estructuras sonoras" -de nuevo la acústica del viento y el mar- que se quisieron afinadas por Luis de Pablo. Y apenas nadie se detenía a pensar que la felicidad del lugar, ese gran logro del personaje admirable que es Peña, es lo más emocionante del recinto, el ungüento que hace que todo entre en "resonancia", creando un lugar que uno percibe tan feliz de ser así, tal y como es, que no hay donostiarra que no utilice este rincón del paseo para encontrarse de cuando en cuando consigo mismo, para meditar hacia dentro con la mirada perdida hacia el infinito, exactamente igual que el personaje que inmortalizó Friedrich, que no ha dejado de acompañarnos ni un instante en esta visita a los lugares en los que San Sebastián se encontró con la modernidad, precisamente porque se reconoció como la ciudad más pintoresca jamás imaginada.

Nota: La rutina hace invisibles las cosas. La plaza de la Trinidad ha ido paso a paso aceptando cambios, cierres, pinturas, nuevos usos, repavimentaciones, y siempre ha aguantado cada nueva intrusión. Pero volver a ella tras 10 años sin visitarla produce un gran dolor, ninguna arquitectura de tanta categoría resiste tanta acumulación de pequeñas heridas. ¿Sería mucho pedir dejarla para siempre en el esplendor con el que se construyó?

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Arquitectos y filósofos

Viernes, 13 de Julio de 2007

Por Luis Fernández-Galiano, arquitecto (EL PAÍS, 13/07/07):

Construimos con ideas. El boom inmobiliario es una burbuja de cemento y codicia, pero la arquitectura se levanta sobre el pensamiento. La reciente desaparición de Richard Rorty, que en la última década había reemplazado a Derrida y Deleuze en la devoción de los arquitectos, recuerda los lazos que anudan o enredan filosofía y construcción.

Dick Rorty, como le llamaban haciendo honor a su populismo norteamericano, se había alimentado del pragmatismo de Charles Peirce, William James y John Dewey para proponer una irónica utopía, burguesa y liberal, materializada en el territorio por la amabilidad trivial del nuevo urbanismo, un movimiento que reconcilia la libertad de elección democrática con el sentimiento comunitario mediante ciudades jardín previsibles y plácidas. Para el filósofo, como subrayaba en un debate con arquitectos celebrado en 2000 en el MoMA neoyorquino, “la modernidad es una continuación del Romanticismo”, mientras su defensa postmoderna del pluralismo estaba en sintonía con una visión contingente del mundo, y con un relativismo resignado que no le hacía buscar certezas más allá de los acuerdos provisionales generados por una malla solidaria de conversaciones.

Muchos hallaron en este neopragmatismo complaciente una licencia para asumir sin reparos la construcción comercial y el consumismo inmobiliario que suministra comunidades llave en mano, reduciendo lo que con Gianni Vattimo se haría pensamiento débil a poco más que el espíritu práctico y el oportunismo escéptico de una arquitectura débil, liberada tanto de los dogmas modernos como del pesimismo nihilista de la postmodernidad a la francesa, que durante el último cuarto del siglo XX protagonizó el debate teórico del proyecto. Michel Foucault, primero, con su obsesión por los espacios panópticos de vigilancia y castigo, entró en resonancia con el historiador Manfredo Tafuri y el arquitecto Aldo Rossi para producir una paradójica cosecha de edificios inspirados por la geometría elemental del iluminismo; Jacques Derrida, después, en diálogo con Bernard Tschumi y Peter Eisenman, hizo temblar las bases tectónicas de la arquitectura con un cúmulo de interpretaciones fracturadas o catastróficas de la deconstrucción filosófica; Gilles Deleuze, por último, transcrito casi literalmente en sus pliegues teóricos por oficinas como la de Rem Koolhaas, colonizó el paisaje construido con una proliferación de torsiones y alabeos.

Todas estas influencias tenían en común su enfrentamiento con la modernidad canónica -sólo viejos frankfurtianos como Jürgen Habermas seguían clamando en el desierto por “el proyecto inacabado de la modernidad”-, y todos los caminos conducían, tras más o menos revueltas, al mismo origen: Martin Heidegger, un filósofo que manifestó su resistencia a la modernización adhiriéndose a la arcadia intemporal y ominosa del nacionalsocialismo, y que al tiempo expresó su defensa arcaica del lugar emocional frente al espacio mensurable mediante un ensayo mítico, Construir, habitar, pensar, y un gesto biográfico arquitectónico, la famosa cabaña en la Selva Negra donde redactó buena parte de su obra. Levantada en 1922 por carpinteros locales supervisados por Elfride, la esposa del filósofo, usada regularmente por él hasta su desaparición en 1976, y, según algunos, escenario también de sus citas clandestinas con Hannah Arendt, die Hütte de Todtnauberg fue protagonista de un célebre poema escrito por Paul Celan después de su visita en 1967, y ha sido recientemente objeto de una minuciosa monografía redactada por el arquitecto Adam Sharr que muestra el papel de esta construcción primordial en la trayectoria de Heidegger.

De Goethe a Thoreau, la cabaña como refugio del pensamiento libre fue un lugar común del encuentro entre la construcción y las ideas, y arquitectos como Le Corbusier con su lacónico cabanon en la costa mediterránea persiguieron las verdades fundamentales en la comunión con la naturaleza y el despojamiento de todo lo accesorio. Pero en el caso de Heidegger, la cópula entre habitación elemental y pensamiento esencial alcanza tal grado de radicalidad exigente que hasta su aceptación dócil del teléfono o la electricidad llega a percibirse como una claudicación intelectual y vital. Su impacto en el mundo del proyecto, a través de historiadores como Christian Norberg-Schulz o Kenneth Frampton y arquitectos como Christopher Alexander o Peter Zumthor, indujo el retorno a los orígenes antropológicos de la construcción, tras el tránsito por el desierto mecánico de la modernidad y la excitación tumultuosa de la metrópoli, los temas y paisajes caros a Georg Simmel o Walter Benjamin que Heidegger rechazó con la misma pulsión hacia lo primario que le había conducido a los presocráticos.

El otro gran protagonista del siglo XX filosófico, Ludwig Wittgenstein -nacido como Heidegger en 1889-, tenía también una cabaña, que se hizo construir en 1913 junto al fiordo de Sogne, en Noruega, y que ocupó durante numerosas temporadas hasta pocos meses antes de su muerte en 1951. Allí se refugiaba para escribir, leer a Ibsen y disfrutar de la naturaleza con sus sucesivos compañeros sentimentales, pero su residencia primera seguía estando en Cambridge, en contacto con el fermento intelectual de la universidad, lo mismo que el autor de El ser y el tiempo pasó la mayor parte de su vida en una casa urbana de Friburgo, sede de la universidad a la que estuvo largamente vinculado y de la que fue rector durante un año bajo el régimen nazi. La cabaña noruega no fue, sin embargo, para Wittgenstein, a diferencia de Heidegger, metáfora construida de su pensamiento, y la vinculación del filósofo con la arquitectura hay que buscarla más bien en la singular casa que diseñó en Viena para su hermana Margarethe -la misma que retrató Klimt-, una pieza depuradamente racionalista que construyó entre 1926 y 1928 con su amigo Paul Engelmann, un arquitecto de convicciones sionistas e inquietudes intelectuales que había colaborado también con Karl Kraus en la revista Die Fackel.

La casa, que pasaría por diversas vicisitudes tras el traslado de Margarethe a Estados Unidos huyendo del Anschluss hitleriano de 1938 -aunque educados como católicos, los Wittgenstein tenían orígenes judíos-, muestra el estilo silencioso y escueto de Adolf Loos, profesor de Engelmann e introductor de éste en la familia del filósofo. Realizada por Wittgenstein tras el trauma de su participación en la I Guerra Mundial, la muerte de su amigo íntimo David Pinsent -al que está dedicado el Tractatus-, la donación de su fortuna a sus hermanos y sus seis años de vida como maestro rural, la exactitud ascética de la vivienda transmite una vívida impresión de veracidad vital, y resulta un ejemplo polémicamente opuesto a la exuberancia pluralista del consumo formal contemporáneo.

Wittgenstein, que al parecer no tenía mala opinión de James o Dewey, se hubiera sentido probablemente descorazonado ante las arquitecturas preconizadas por el actual neopragmatismo, y sin duda habría manifestado simpatía por la conclusión demoledora expresada por Engelmann desde su nueva patria en Israel. “Tuve los mejores maestros de mi generación, y de todos aprendí algo: de Kraus, a no escribir; de Wittgenstein, a no hablar; de Loos, a no construir”.

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jueves, julio 19, 2007

La arquitectura, ¿tiene dueño?


Debate sobre la propiedad intelectual. Hablan los arquitectos



¿Qué ocurre con la arquitectura de autor que se convierte en icono de un lugar? ¿De quién es la obra pública o civil? ¿Puede el creador negarse a futuras modificaciones? Santiago Calatrava levantó la liebre al enfrentarse al Ayuntamiento de Bilbao que iba a modificar la pasarela Zubi Zuri para integrarla en el nuevo entorno de la ría. El arquitecto apelaba a la propiedad intelectual de su obra; la institución, al dinero ya desembolsado... Muchos profesionales pueden verse en esta situación, que ya afectó en su día al maestro Miguel Fisac que hubo de asistir a la destrucción total de su Pagoda hace unos años, y muchos están ya en pie de guerra. La polémica, como ven, está servida. El Cultural plantea hoy en estas páginas el debate sobre el concepto de autoría en la obra arquitectónica, en el que tercian destacados arquitectos que expresan sus dudas, sus lamentos y sus decepciones al respecto. Desde la pertenencia de la obra a su destrucción, pasando por el derecho de imagen y reproducción, los arquitectos analizan sus derechos.

Es común entre los arquitectos el sentimiento de desprotección que nuestro trabajo tiene comparándolo a otras expresiones artísticas, cuyo servicio público es menor que la arquitectura y que, en cambio, tienen mayor protección ante agresiones personales, profesionales o del mercado. Antes de entrar en el debate, analicemos brevemente la ley española.

Tomando como base un informe del Colegio de Arquitectos de Madrid, en el que se explica y detallan las características actuales de la ley vigente, comprobamos que no se contempla explícitamente la obra arquitectónica en el texto refundido de la ley de propiedad intelectual, con lo cual es bastante generalizada la creencia de que está descartada la protección de la obra arquitectónica construida o terminada. No es del todo cierto, ya que están protegidos “los proyectos, planos, maquetas y diseños de obras arquitectónicas y de ingeniería”, es decir, la representación de la obra, y no la obra en sí. La obra arquitectónica erigida (el edificio, la construcción) es producto de la materialización de la obra-proyecto de arquitectura en una perversa disociación de ambas. El resultado “obra arquitectónica” es semejante al de una obra escultórica ejecutada según bocetos, planos, o de una obra cinematográfica realizada según el guión audiovisual y los guiones técnicos de rodaje. Tanto el boceto, guión o proyecto, como las obras resultantes de éstos son obras susceptibles de ser protegidas.

Contrariamente a lo establecido en la ley española, en el Convenio de Berna, que es un tratado multilateral que vincula a más de 150 estados, entre ellos, la Unión Europea y Estados Unidos, se protegen, entre otros, las obras arquitectónicas de autores nacionales de la Unión, así como en los demás países de la UE se respetan las obras de arquitectos españoles. Conforme a la ley española, las directivas europeas y el Convenio de Berna, el arquitecto y sus herederos pueden ostentar propiedad intelectual sobre los proyectos, las maquetas y la obra terminada. Además, existe un derecho irrenunciable del creador que es el derecho moral sobre su obra. Existe un gran desconocimiento social y profesional sobre el derecho de los creadores de obras de arquitectura. Y entre los titulares de los edificios públicos, existe la conciencia de que por el hecho de poseer estos inmuebles, está implícito el derecho de transformarlos.

Para el arquitecto Vicente Guallart, “las obras arquitectónicas (edificios, parques, espacios públicos, interiores,etc.) deberían tener derechos de autor, como otras creaciones, sean consideradas individuales o colectivas. Resulta ridículo que para reproducir una maqueta o un edificio de un arquitecto tenga más derechos su fotógrafo que el propio autor de la obra. Los edificios merecen respeto en su uso, su conservación y, cuando se decide ampliarlos, sus autores deberían tener oportunidad de opinar sobre ello”.

Arquitecto vs. Ayuntamiento
No ha sucedido así en Bilbao, donde una agria polémica ha terminado en los tribunales que han dado la razón a Santiago Calatrava frente al Ayuntamiento que le encargó el puente. Su obra no puede ser transformada sin que el creador original o dé su consentimiento o intervenga en la modificación y adaptación a las nuevas circunstancias urbanas. Calatrava ha defendido heroicamente su trabajo y es un ejemplo para todos. Fisac, sin embargo, vio estupefacto como destruían su emblemática Pagoda para sustituirla por un producto especulativo de calidad infinitamente menor. Sin embargo, para Guallart “la arquitectura no debe entenderse como una escultura o como un elemento icónico a venerar. La arquitectura forma parte de la vida de una ciudad y por ello su máximo beneficio debe extraerse de su uso a largo plazo. Sería fundamental por lo tanto reflexionar sobre esta cuestión y proponer reglas que diferencien las meras construcciones de la arquitectura (tal como ocurre con las fotografías) así como definir las reglas para su conservación, transformación y difusión”.

Por otro lado, en la arquitectura no queda claro cuáles son las obras que son un producto cultural y cuáles son las que responden industrialmente a una demanda de mercado, aquéllas que no requieren de ningún esfuerzo creador o de investigación, e incluso cuáles, debido a su deterioro, no son merecedoras de renacimiento alguno. Los arquitectos Victoria Acebo y Ángel Alonso se lamentan de la falta de reconocimiento de la arquitectura de creación: “Nadie duda en proteger el ‘cine de autor’ como un género minoritario dentro de una industria omnipotente. Las instituciones lo apoyan, los gobiernos lo subvencionan y hasta las star-system de Hollywood no dudan en avalar estos pequeños proyectos de riesgo, como si con ello consiguiesen la absolución a los pecados cometidos al figurar en superproducciones de las que obtienen pingües beneficios. La lógica es aplastante, hay que generar alternativas, si no estaríamos todos condenados a sufrir la dictadura mediocre de las productoras”.

Arquitectura de autor
Por otro lado, no existe pintura de autor, ni poesía, ni música; se da por supuesto que el autor está en la génesis de la obra. Aquí de autor es un epíteto, y por lo tanto la propiedad intelectual se encuentra protegida por ley como único instrumento válido para garantizar la supervivencia y continuidad del creador, y con ello la de las obras que disfrutamos todos. Es verdad que la vanguardia arquitectónica se produce en un puñado de edificios, que merecerían reconocimiento y protección ante las restrictivas normalizaciones, la indiferencia de la industria y frente a la réplica y las transformaciones.

Dice el arquitecto Eduardo Arroyo que “hay una delgada línea que separa la copia de la interpretación, la creatividad de la creación y la originalidad del origen. De manera extraña, una vez acabado el proceso de su gestación cuando ya empiezan a relacionarse con el entorno, dejan de emocionar a su creador, de transformarle, despegados ya del proceso de intercambio de descubrimientos que esconde su creación”. “Es asombrosa –continúa Arroyo– la insistencia actual por clonar objetos arquitectónicos de manera tan certera y engañosa que incluso genera cierto pavor la perfección del simulacro de su fotografía replicante. Ninguna imagen-recordatorio lleva implícita el proceso creativo de crecimiento personal, no lleva inscrita el descubrimiento ni el asombro y por lo tanto no es un regalo para nuestra existencia como creadores representando en cualquier caso un esfuerzo personal inútil. ¿Por qué ese interés por la imagen-reflejo? ¿Por qué tanto esfuerzo por construir la semejanza? ¿Donde queda entonces el intercambio de energía creador-objeto? Es necesaria mucha frialdad para recrear imágenes ya conocidas, algo de talento para proponer imágenes originales, pero sin ninguna duda ambos están en un plano diferente y alejado al del esfuerzo por acercarse y llegar a ser origen”.

Muchos arquitectos de talla, sin embargo, gozan al ver cómo surgen subproductos de sus obras originales. Antiguamente a esto se llamaba “crear escuela”. La mayoría se lamenta, sin embargo, al ver cómo ante un hallazgo arquitectónico están al acecho algunos profesionales que súbitamente se apropian de la ideología, de los recursos espaciales y técnicas proyectuales para clonar en distintos puntos del planeta la investigación ajena. La coartada muchas veces es el trasvase tipológico, y todos conocemos ejemplos innombrables de lenguajes y recursos constructivos transplantados en arquitecturas de poca calidad.

Los poderes públicos exigen muchas veces representaciones arquitectónicas, admitiendo obras en colaboración en las que el autor original se limita a inseminar una idea que un arquitecto local desarrolla compartiendo autoría. En la música hay una clara distinción entre el autor creador y el intérprete o ejecutante. Son dos figuras que no siempre coinciden y a quienes se les otorga un valor intrínseco, pero se les distingue con claridad. Y para versionar una obra, se requiere la autorización del autor original.

Defienden Alonso y Acebo “la creación en arquitectura como algo especial que se encuentra en un régimen más delicado que ninguno; incluida la arquitectura en una industria muy potente, como el cine, requiere del calificativo –de autor– para diferenciarse de la que es exclusivamente arquitectura “de ejecución”, pero en este caso las instituciones no han tomado consciencia de que la investigación está subvencionada por el riesgo personal y sin embargo la propiedad intelectual es ficticia: el arquitecto de lo único que responde es de su fracaso. Los proyectos de arquitectura se copian, se reproducen, se modifican y mutilan impunemente y el autor es apartado de los beneficios que estos generan para que los recojan fotógrafos que retratan la obra, editores que la difunden, políticos que la inauguran y clientes que la transforman. Desde el punto de vista del autor, el éxito de la Arquitectura española en los últimos años se debe exclusivamente al esfuerzo empeñado de una pandilla de locos que vuelan sin paracaídas”.

‘Relectura’ o mala praxis
Detrás de las ideas ajenas hay un refugio seguro para los que no saben pensar al mismo nivel. Quizá un colchón temporal fuera necesario para no obstruir la cadena de la historia a la que se acoge alguno para justificar sus pecadillos. La tesis doctoral del arquitecto Raúl del Valle, colaborador también de estas páginas, demuestra cómo gran parte de la obra de Rem Koolhaas es el resultado de la transformación de sistemas compositivos de Le Corbusier en un nuevo y deslumbrante lenguaje, lleno de innovación, audacia y creatividad. Nada tiene que ver una relectura con la mala praxis del arquitecto que quiere sobrevivir fácilmente, tomando un poquito de aquí y otro de allá, cuando no plagia o transforma otra obra original para que el mercado la digiera fácilmente y los poderes conozcan sus referencias y su origen, asegurando así un falso valor de su trabajo. He oído que algunos piensan que las ideas ajenas flotan en el agua. El problema es que algunos pescan como un pulpo con lentes bifocales.

Antón GARCÍA-ABRIL
Como tapar la Venus de Velázquez, por Alberto Campo Baeza
La autoría de una obra de arquitectura es clara en los arquitectos que son capaces de generar, desarrollar y construir sus obras. Son los arquitectos, pocos, que deciden construir sólo las obras que pueden controlar. Que sólo cogen las obras que pueden hacer con libertad, con profundidad y con detalle. ¿Cómo podría ser de otro modo? Yo al menos así lo intento.

Es diferente la autoría de las obras que hacen los arquitectos que tienen grandes equipos dispuestos a hacer lo que sea y como sea y a veces incluso con un buen tono. Profesionalidad le llaman algunos. En esas obras es difícil saber quién es el autor. Antes se decía que era un queso de cien leches. El queso de los supermercados que se produce en cantidades ingentes.

A los primeros pertenecen Le Corbusier y Mies Van der Rohe, y Aalto y Kahn, y Barragán y Utzon. A los segundos pertenecen los arquitectos que hoy denominamos como del star system. Los primeros leen a Sándor Márai y los segundos a Ken Follet.

¿Derecho a la imagen? Sabiendo que es una provocación yo diría que ninguno. ¿El arquitecto?, ¿el propietario?, ¿el fotógrafo? Es como reclamar el derecho a controlar la imagen de los hijos cuando son mayores. La obra una vez levantada es de todos, de la sociedad, del mundo. Cuando he tenido algún problema de este tipo me ha parecido ridículo. Es como si los herederos de Bernini pidieran los derechos de imagen. Una obra de arquitectura cuando se termina, es una satisfacción para todos y no se puede tener oculta. Cuando los arquitectos no enseñan sus obras, malo. En cualquier caso en este tema abogo por la libertad total. No se pueden poner puertas al campo.

¿Se imaginan ustedes que alguien le pintara a la Venus de Velázquez un pañito para tapar sus ebúrneas redondeces? A nadie se le ocurriría y nadie lo permitiría. Pues a veces los clientes le ponen pañitos a las obras de arquitectura. A mí me ha pasado más de una vez. Y claro que no hay derecho. Como a nadie se le ocurriría cambiar una partitura original de Bach ni corregir un poema de García Lorca. Pues lo mismo con las obras de arquitectura. Claro que las “correcciones” a las obras de arquitectura las suelen hacer otros arquitectos. El viernes vi en Barcelona cómo han destrozado, “aliñándolo” una de las obras claves de la arquitectura española contemporánea: la Escuela de Altos Estudios Mercantiles, de Carvajal, que era maravillosa. No sé quién ha sido el interfecto. A ese derecho a la no destrucción, claro que me apunto.


No es de un solo individuo, por Carlos y Antonio Lamela

El concepto de autoría es cada vez más complejo, debido a la propia dificultad que van tomando los procesos arquitectónicos día a día. Una obra arquitectónica no es la creación de un solo individuo como pueden ser las pictóricas, escultóricas, musicales, etc. Una obra de arquitectura suele proyectarse en equipo y además su proceso de construcción puede ser muy complejo, con la participación de a veces cientos o miles de personas. Se consideran autores los técnicos, los que con su firma asumen la responsabilidad social y legal. Es difícil evitar plagios y apropiaciones ya que estos no suelen ser literales, sino que son, en general, inspiraciones y puntos de partida para seguir evolucionando. Plagios de verdad en arquitectura ha habido pocos, y la mayoría involuntarios.

En cuanto a los derechos de imagen y reproducción, lo ideal sería aplicar el sentido común. Una obra arquitectónica debe pertenecer a la sociedad, por lo que no se deberían aplicar restricciones sobre las fotografías o imágenes de la misma. En todo caso los derechos deberían ser aplicados a la obra de los fotógrafos, pero no de los arquitectos, salvo que se trate de una obra no realizada en suelo público y que reúna una serie de características muy particulares.

No podemos esclavizar de por vida a un propietario a no tocar un proyecto encargado y costeado por él. Tiene que haber flexibilidad y comprensión por parte del arquitecto y del usuario, y mucho respeto mutuo. Sin embargo, hay que evitar casos sangrantes de destrucciones y alteraciones innecesarias propias de un desinterés social por la arquitectura y propios de un bajo nivel cultural. Me vienen a la cabeza las recientes desapariciones de la célebre Pagoda de Miguel Fisac, y las más antiguas del frontón Recoletos de Zuazo o el mercado de Olavide de Ferrero, por referirnos únicamente a obras de arquitectura contemporánea en Madrid. También el consentido cierre de terrazas en nuestra ciudad es un “goteo” de destrucción de interesantes edificios convertidos en chabolismo vertical. Las propiedades deben concienciarse de que el valor arquitectónico es un gran activo que debe ser protegido y cuidado y que además puede convertirse en algo enormemente satisfactorio y rentable.



La complejidad del derecho, por Ricardo Aroca

Los derechos de autor tienen varias vertientes: reconocimiento de la autoría, protección frente al plagio, derechos sobre reproducciones, derecho a que la obra no sea modificada ni destruida sin su consentimiento, derecho a destruir su propia obra. La facilidad de defender los derechos de autor está relacionada con la naturaleza del arte que se practique y con la coexistencia de derechos de terceros.

La literatura y la música no producen objetos físicos, el artista elabora en base a convenciones culturales una codificación que puede contener la clave para provocar complejos sentimientos, pero que contiene poca información en sí misma, que incluso carece de sentido en ausencia de la clave cultural. El plagio es, por tanto, inmediatamente detectable, y los artistas pueden proteger sus derechos frente al plagiario y en relación con la integridad de su trabajo, aunque difícilmente puede “destruirlo” cuando ha salido de sus manos y ha pasado a formar parte del acervo cultural. Cuando el arte se manifiesta mediante objetos físicos la cosa se complica porque hay un poseedor del objeto que tiene evidentemente sus derechos y que puede incluso destruir “accidentalmente” la obra, mientras que el artista no tiene derecho a destruir su obra una vez que ha salido de sus manos.

En arquitectura la cuestión es más compleja, el autor ha dado forma a algo que ha requerido el empleo de importantes medios sociales, ha intervenido más gente, y, por si fuera poco, el edificio debe albergar unas funciones cambiantes.

El plagio es extraordinariamente difícil de probar ¿dónde termina el “homenaje” y empieza el plagio?, y si vamos a eso, la historia de la arquitectura es repetición de modelos.

Y en cuanto al derecho del arquitecto a destruir su propia obra una vez construida me temo que sólo existe en “el manantial”.

Entre el todo vale y el olvido, por Patxi Mangado

En general, la situación con respecto a los derechos de autor o intelectuales en la arquitectura es inexistente. Nos movemos en una nebulosa donde todo vale y, lo que es peor, los posibles derechos no acostumbran a ser reclamados convirtiéndolos, realmente, en olvidados, y por ello más inexistentes. Sencillamente, ya ni siquiera se habla de ello. Se acepta como inevitable que determinadas soluciones o propuestas se incorporen de manera idéntica a proyectos de otros autores, se entiende como un destino fatal, pero incuestionado por la ciudadanía y los resortes legales, que un edificio se pueda violar o destruir porque es sólo un objeto material… y nadie reclama ante lo inútil del hecho y la poca cobertura que recibe.

Es verdad que en lo creativo, como en otras actividades intelectuales, el marco de la pertenencia puede resultar más difuso que, por ejemplo, en el mundo industrial, donde la propiedad intelectual está claramente regulada. Las referencias más generales suelen dejar abierta la interpretación. Pero ello no debía ser excusa para ser permisivo con una actitud, la de la copia inmediata, que además de frustrante para el autor, resulta francamente estéril para la arquitectura como disciplina. De todos modos, si las delimitaciones de autoría en estas primeras fases del proyecto son más confusas, lo que no debería dejar lugar a dudas es la necesidad y la posibilidad de establecer un control legal que eleve los edificios terminados a la categoría de “propiedad intelectual” evitando que gran parte de nuestro patrimonio arquitectónico, sobre todo el más actual, sea cruelmente mutilado o sencillamente destruido.

¿Es que solamente en el caso de un edificio catalogado se puede actuar para evitar su expolio? ¿Es que nuestra sociedad es tan elemental como para no reconocer, como en el caso de la música, o de la literatura, o de la pintura… que un edificio, aún admitiendo su condición funcional y física, no pertenece también al campo de lo creativo y por lo tanto de lo personal? No sé si será difícil legislar en este sentido, pero lo que si puedo afirmar es que resulta muy difícil para un arquitecto ver cómo un edificio suyo, cuajado de esfuerzos e intensidades, es inevitable y zafiamente destruido por una nueva propiedad, distinta de la original, cuya sensibilidad sólo radica en lo económico.

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Oscar Niemeyer 100 años de encanto, una muestra de la arquitectura brasileña

TeleSUR _ 12/07/07 - 11:05 CCS

Más de un centenar de imágenes a todo color y gran escala bajo la técnica 360°, componen la muestra "Oscar Niemeyer 100 años de encanto", que se exhibe en Sao Paulo.

Una exposición en la brasileña ciudad de Sao Paulo (sureste), exhibe imágenes panorámicas de las obras del arquitecto Oscar Niemeyer, en fotografías a gran escala.

La muestra, bautizada "Oscar Niemeyer 100 años de encanto", incluye famosas creaciones del carioca, como el Palacio de la Alborada, residencia oficial del presidente de Brasil o la Catedral de Brasilia, además de otras de menos reconocimiento como la Universidad de Constantín en Argelia, o la sede del Partido Comunista de Francia.

También se podrá apreciar una muestra de sus edificios más recientes, como el museo de Nitéroi, en Río de Janeiro.

"Oscar Niemeyer 100 años de encanto", se compone de más de medio centenar de fotografías bajo la técnica de 360º, de varios tamaños y con superficies que alcanzan los seis metros cuadrados.

La fotografía 360 º es una técnica que permite la captación en perspectiva de la integración de la arquitectura al paisaje.

Esta exposición surgió de las fotos originales del libro "Oscar Niemeyer 360º, Mis obras favoritas", de los fotógrafos Luiz Claudio Lacerda y Rógerio Randolph.

Ambos artistas viajaron por ocho meses por Brasil, Argelia, Francia e Italia y compilaron mil 700 fotografías que seleccionaron junto al arquitecto. El resultado final de sus cuatro reuniones con Niemeyer fue una obra con más de 200 imágenes que componen las 238 páginas del libro.

"Son espléndidas fotografías que muestran cómo la arquitectura se integra a los paisajes más diferentes y bonitos de nuestro país", afirma Niemeyer.

La foto del libro y de la exposiciónque preferida por el arquitecto es la del interior de la sede del Partido Comunista en París.

La muestra está en el Memorial de América Latina en Sao Paulo, un espacio circular de mil metros cuadrados en la galería Marta Traba.

A sus 99 años, Oscar Niemeyer, un artista de fama mundial, ha construido seis grandes obras en Niteroi, agrupadas en el llamado "Camino Niemeyer", una ciudad de cerca de 500 mil habitantes, conectada a Río de Janeiro, por un puente de 14 kilómetros de extensión.

Entre los edificios de esta ruta destacan Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, una construcción con forma de platillo volador ubicada sobre la bahía de Guanabara, cuyas aguas separan a Río de Janeiro de Niteroi y que también pueden ser vistas desde el Teatro Popular.

También, Niemeyer es responsable de la construcción de varios de los más importantes edificios de la capital, Brasilia, entre los que destacan el Palacio Alvorada, residencia oficial del Presidente de la República; el Palacio Itamaraty, sede de la cancillería; el Congreso Nacional; el Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo; y la sede del Supremo Tribunal Federal.

mm - Bbc/YR

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Lugar de sueños

Angeles González Gamio

Una de las épocas de la vida en que se tienen más sueños es, sin duda, la primera juventud, que es cuando los muchachos privilegiados ingresan a la universidad. Actualmente hay diversas opciones; a mediados del pasado siglo, prácticamente el único centro universitario de importancia en el país, era la Universidad Nacional, para entonces ya autónoma, que se conoce popularmente como la UNAM.

Aquí estudiaban todas las clases sociales, tanto de la capital como de la provincia, e inclusive de países de Centro y Sudamérica. Ocupaba añejos inmuebles en el que era simplemente el Centro, que fue la ciudad de México, hasta mediados del siglo XIX.

Buena parte de los edificios habían sido conventos o colegios religiosos, y aunque la mayoría eran enormes y bellísimos, una corriente de modernidad generó una tendencia de rechazo a las viejas instalaciones del barrio universitario y se adujo que las antiguas instalaciones ya no cumplían con los requisitos de ventilación, luz y espacios que requería la nueva educación.

Eran los años 40 del siglo XX cuando llegaron a México las nuevas teorías arquitectónicas del movimiento moderno, principalmente con las ideas de Le Corbusier. Aquí, varios arquitectos se oponían a la mentalidad tradicional de la Academia y buscaban hacer una arquitectura acorde a las necesidades sociales, aprovechando las nuevas tecnologías.

Todo ello se conjuntó para convencer al entonces presidente Miguel Alemán de construir una ciudad universitaria fuera de la zona céntrica. Tras explorar varias opciones, se decidió levantarla en la zona de pedregales que había formado la explosión del volcán Xitle mil años atrás. Se convocó a un concurso abierto para estudiantes y maestros de la Escuela Nacional de Arquitectura, que ganó un trío de jóvenes, que al paso de los años serían destacados arquitectos: Armando Franco, Teodoro González de León y Enrique Molinar. Su propuesta se incorporó al magno plan maestro de Mario Pani y Enrique del Moral, cuya ejecución coordinó Carlos Lazo. El trabajo de este último constituyó una hazaña, ya que tuvo que articular la labor de un gran número de arquitectos, ingenieros, artistas, artesanos y hasta niños de todo el país, que recolectaron piedras para hacer los murales de la Biblioteca Central. Su construcción se dio en una época en la que teníamos abundancia de talento, creatividad... y dinero; el resultado fue espectacular y la Ciudad Universitaria ha seguido creciendo, sin perder belleza ni funcionalidad. Estudiar aquí es, en muchos sentidos, la materialización de los sueños.

Un reconocimiento significativo ha sido el reciente nombramiento que le ha otorgado la UNESCO, al ser inscrita como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Un excelente texto del arquitecto Xavier Guzmán Urbiola, publicado en la revista Proceso, nos cuenta la historia del desarrollo de la construcción de Ciudad Universitaria, y es realmente impresionante.

El reto era mayúsculo, ya que se iba a construir en un agreste terreno pedregoso. Los directores del proyecto pusieron normas estrictas en cuanto al uso de materiales, sólo se permitían estructuras libres de concreto, la piedra volcánica que se extrajera de las excavaciones, vitro block de color azul y café, y manguetería tubular de lámina doblada; esto dio como resultado una gran unidad y armonía al conjunto, en el que participaron diversas mentes creadoras.

A la impresionante arquitectura se sumó la creación de varios de los mejores artistas plásticos: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Chávez Morado, Francisco Eppens y Juan O'Gorman, entre otros.

Llevaría varias crónicas describir todas las maravillas que guarda Ciudad Universitaria, así es que lo mejor es visitarla, verla con nuevos ojos y después ir a comentarla frente a un tequilita, que sirva de preámbulo para una rica comida. ¿Qué les parece la Fonda de Santa Clara, en Insurgentes 1839?

Es auténtica cocina poblana; el mole nos recordó al exquisito que prepara en Puebla doña Concepción Martínez viuda de Arcega, quien a sus 87 años sigue haciéndolo con arte, a la manera tradicional. Antes del plato fuerte es esencial compartir unas chanclas, pero no se asuste, son unos pambacitos rellenos de chorizo, sabrosísimos, que nos descubrieron los queridos amigos Pepe y Angeles Díaz, asiduos del lugar. Si el apetito es grande pida también los molotes y los tayoyos. Tienen chiles en nogada y de postre, con el café de olla, unos buñuelos de viento. El sitio está agradablemente decorado, con finas piezas de Talavera poblana, coloridos manteles y banderitas de papel.

gonzalezgamio@gmail.com

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Zaha Zahid opta a diseñar las estaciones del tren litoral

15/07/2007 02:56 S. SÁNCHEZ
n MÁLAGA. El diseño de las futuras estaciones del tren litoral que proyecta la Junta de Andalucía para unir, en una primera fase, las localidades de Fuengirola y Marbella, será sobresaliente. Algunas de las firmas nacionales e internacionales de la arquitectura actual concurren al concurso de ideas abierto por la Consejería de Obras Públicas, al que se han presentado doce equipos. No obstante, de los nombres ya conocidos sobresale por la elegancia y envergadura de sus trabajos la presencia de la iraquí Zaha Hadid y del francés Domique Perrault.

La primera de ellas, premio Pritzker en 2004, considerado el Premio Nobel en esta especialidad, es responsable, entre otras intervenciones, de uno de los pabellones centrales de la Exposición Universal de 2008 en Zaragoza, o del centro náutico para las Olimpiadas de Londres de 2012. Asimismo, es responsable de la Terminal del ferry de Salerno, en Italia, y del Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati, en Estados Unidos.

El nombre de esta arquitecta, nacida en Iraq en 1950, eleva sustancialmente el grado de calidad del concurso para el diseño de las diez paradas y estaciones del corredor ferroviario de la Costa del Sol occidental. Junto a Hadid hay otros once profesionales en la primera fase del proceso, en el que se seleccionarán, inicialmente, cinco, para posteriormente designar a tres arquitectos, a los que se encargará el diseño de las estaciones.

Domique Parrault ha puesto su firma al nuevo Teatro Mariinsky de San Petersburgo, en Rusia, así como al complejo deportivo multifunción en el Manzanares, en Madrid. En 1996 fue galardonado con el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea; en 2001 recibió el Premio Mundial de Arquitectura por la fábrica Aplix como el mejor edificio industrial, y al año siguiente, en 2002, el Premio Mundial de Arquitectura por el mejor edificio público. El listado de profesionales internacionales está integrado también por el portugués Joao Alvaro Rocha.

Pero junto a los nombres de talla internacional, el listado de profesionales interesados en el diseño de las estaciones del corredor costero alberga a algunos de los mejores arquitectos a nivel nacional. Caso del estudio Cruz y Ortiz, fundado en 1971 por Antonio Cruz y Antonio Ortiz; el estudio Ábalos y Herreros, creado en 1985 por Iñaki Ábalos y Juan Herreros, responsable del proyecto del nuevo Museo de Arquitectura Contemporánea de Nueva York, y del plan especial del desarrollo de sistemas generales e infraestructuras y reforma interior ferrocarril de Logroño.

Asimismo, optan al concurso la unión de Carlos Fernández y Carlos Chollet. El primero de ellos tiene larga experiencia en el diseño de estaciones de trenes, como Atocha, Príncipe Pío u Oviedo. El malagueño Ángel Asenjo, junto a la empresa Esteyco, también ha presentado sus credenciales, al igual que Manuel Castro Morcillo, y las empresas Aepo, GPO, la unión temporal de empresas (UTE) compuesta por Urbatran y Proyectos Civiles, y Euroestudios.

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Tres obras chinas “fuertes” asombran al mundo




The Times de Londres ha elegido las diez obras más “fuertes” en construcción del mundo, entre las cuales figuran el Nido, la nueva Televisión Central de China y el Aeropuerto Internacional La Capital, todos en Beijing.  



Luego de que Londres se ganara el derecho a celebrar los Juegos Olímpicos de 2012, en el Reino Unido se levantó una oleada de construcción, pero lo cual solamente representa una punta del iceberg. En muchas partes del mundo, desde Estados Unidos a Kazajstán, han surgido oleadas de construcción poco vistas en el pasado. Dibay, Beijing, Shanghai y Moscú, reuniendo sus fuerzas cada una, también desean ocupar un espacio en el escenario de la arquitectura mundial.



Todas y cada una de las diez obras en vías de construcción elegidas por The Times son impresionantes. Mientras la mayoría tiene dimensiones enormes, algunas pocas son discutibles, pero todas son maravillas sin excepción y van a renovar los anales de la arquitectura e incluso a cambiar nuestro planeta.(17/07/2007, spanish.china.org.cn)

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La Cité de l'Architecture ouvrira totalement le 15 septembre

La Cité de l'Architecture et du Patrimoine qui a fait l'objet au cours de l'année passée d'ouvertures partielles, ouvrira dans son intégralité au public le 15 septembre, a annoncé la Cité.

Ses espaces seront gratuits à la visite les 15 et 16 septembre, à l'occasion des journées du Patrimoine, a précisé la Cité.

La Cité qui se situe dans l'aile est du palais de Chaillot, face à la Seine et à la tour Eiffel, réunira ainsi sur près de 23.000 m2 le musée des Monuments français, l'Institut français d'architecture (IFA) pour l'architecture contemporaine et l'Ecole de Chaillot qui forme les architectes du patrimoine.

Des galeries d'expositions temporaires avaient été inaugurées en mars dernier, l'IFA et l'Ecole de Chaillot avaient ouvert leurs portes au mois d'octobre précédent.

Dernière étape du chantier, le musée des Monuments français que découvrira le public en septembre, abrite sur 8.000 m2 trois galeries, une galerie des moulages d'édifices du premier art roman au XVIIIe siècle, une deuxième de copies de peintures médiévales et de la Renaissance et une troisième consacrée à l'architecture moderne et contemporaine (1851-2001).

Cet établissement public, un des grands projets du ministère de la Culture, devait initialement ouvrir toutes ses portes en février. Des retards de chantier avaient fait reporter à septembre son ouverture totale.

La Cité de l'Architecture et du Patrimoine qui entend être un centre de rayonnement pour l'architecture française et la valorisation du patrimoine, s'adresse à un public à la fois d'initiés et d'amateurs qui pourra découvrir l'histoire de l'architecture comme les acteurs de l'architecture contemporaine.

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lunes, julio 09, 2007

La Alhambra de Granada se queda fuera de las Siete Nuevas Maravillas

INFORMATIVOSTELECINCO.COM
8 de julio de 2007

Por fin ha llegado el momento. Tras muchas especulaciones sobre las posibles vencedoras y tras meses de votaciones, ya conocemos el resultado final y la Alhambra de Granada no se encuentra entre ellas. De las 21 candidatas, éstas son las nuevas Siete Maravillas del Mundo:

Gran muralla china


Gran muralla china Extraordinariamente larga, sus 7.300 kilómetros se extienden de este a oeste.

Construída por varias dinastías durante más de 1.000 años, su propósito era proteger el imperio de China de los ataques de los nómadas de Mongolia y Manchuria.

Una leyenda urbana dice que es la única construcción humana visible desde la Luna.

Antigua ciudad de Petra


Antigua ciudad de Petra Los restos más célebres de este importante enclave arqueológico en Jordania, y capital del antiguo reino nabateo desde el año 312 a.C., son sus construcciones labradas en la misma roca del valle.

Destacados son los edificios conocidos como la Tesorería y el Templo de los leones alados. El primero fue utilizado como escenario en la película Indiana Jones y la última cruzada.


Cristo Redentor de Río de Janeiro


Cristo Redentor de Río de Janeiro Este monumento religiosos tiene 38 metros de altura y se sitúa a 709 metros sobre el nivel del mar, en la cima del morro do Corcovado.

Fue inaugurado el 12 de octubre de 1931, tras casi cinco años de obras.

Desde cualquier punto de Río, y tanto de día como de noche, se puede avistar esta escultura de estilo art-déco, la mayor del mundo.

Machu Picchu


Machu Picchu Hoy en ruinas, es un antiguo poblado inca de piedra construido principalmente a mediados del siglo XV entre las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu, en Perú.

Se considera que fue una especie de palacio privado del primer emperador inca, así como un santuario religioso.

Está concebido como una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería.

Pirámides de Chichén Itza


Pirámides de Chichén Itza "El Castillo" se trata de una pirámide de siete niveles construída hacia el siglo XIII por los antiguos mayas en la ciudad de Chichén Itzá, en el centro de Yucatán.

Lugar de culto a Kukulkán (en maya, "Serpiente Emplumada"), servía también como calendario agrícola que marcaba la llegada del equinoccio de primavera.

Es también un mausoleo por la gran cantidad de tumbas que se han hallado.

Coliseo de Roma


Coliseo de Roma Construído en el siglo I por los miembros de la dinastía Flavia, era el anfieteatro más grande de la Antigua Roma.

En él se celebraban luchas de gladiadores, peleas de animales y ejecuciones de prisioneros a cargo las fieras.

En la actualidad es un modelo para los recintos deportivos modernos, ya que aporta un diseño ingenioso y soluciones eficaces a problemas actuales.

Taj Mahal


Taj Mahal Este bello complejo de edificios construido entre 1631 y 1654 por orden del emperador musulmán Sha Jahan ha logrado especial notoriedad por el carácter romántico de su inspiración.

Es un ejemplo de la arquitectura mogola, estilo que combina elementos de la arquitectura islámica, persa, india e incluso turca.

El mausoleo cubierto por la cúpula de mármol blanco es la parte más conocida.

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Arquine publica segundo libro

De la redacción

En su décimo aniversario, la revista Arquine pone en circulación el volumen Lo mejor del siglo XXI,·2 Arquitecturas mexicanas 2005-2006, libro que reúne los proyectos arquitectónicos más destacados del periodo en México.

Para conformar este segundo volumen, la revista especializada en arquitectura realizó una convocatoria pública. Entre los proyectos se encuentran obras auspiciadas con fondos públicos, centros comerciales, edificios privados y multifamiliares; se incluye una sola obra por despacho, junto con información de tipologías, lugares, planos y fotos.

Entre otros, los bufetes reunidos son Teodoro González de León, Higuera + Sánchez, Francisco Serrano, Michel Rojkind y Agustín Landa.

"Tanto la arquitectura de calidad como las otras son fruto de una voraz iniciativa privada, a falta de demanda de proyectos gubernamentales. Quedaría esperar que se revierta el panorama con los gobiernos entrantes", sostiene en el prólogo de Lo mejor del siglo XXI, el editor de la misma y director de la revista, Miquel Adrià.

Arquine ha recibido el Primer Premio a la mejor revista de arquitectura de América Latina por segunda vez consecutiva en la XII Bienal de Arquitectura de Quito 2002, y en el 2004 recibió la Mención de Honor en el mismo certamen.

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Oriol Bohigas

CONSEJO DE SABIOS

Es el artífice de la Barcelona olímpica y la que recuperó el mar, siendo delegado de urbanismo con los alcaldes Serra y Maragall. Director también de la Escuela Superior de Arquitectura, de donde había sido expulsado por su ideario demócrata, fue uno de los puntales de la llamada «gauche divine». Ataca la artificialidad, el consumismo, el partidismo y la falta de ideologías. Preside el Ateneo barcelonés, forma parte del Consell de Cultura de la ciudad y continúa proyectando desde su estudio, MBM.

Texto de Elena Pita. Fotografía de Chema Conesa

No ha querido Oriol Bohigas encaramarse al alto ventoso de una de las torres del paseo marítimo: dice que le duele un pie. De modo que nos hemos quedado sin la deseada panorámica sobre la Villa Olímpica o la Barcelona de Bohigas. Director en tiempos de la Escuela Superior de Arquitectura, fue urbanista de los alcaldes Narcís Serra y Pasqual Maragall (1980-84), artífice de la ciudad moderna que recuperó el mar (para volver a perderlo bajo moles de ocio y consumo).

Viene pues el arquitecto calzado en sus playeras, calcetines rojos a juego con la camisa; lento de paso y de ánimo, optimista. Y parafraseando uno de sus títulos, Els present des del futur (Ediciones 62, 1996), recapitulación de artículos epistolares, le pregunto cómo se ve este presente desde el futuro, si acaso él (Barcelona, 1925) sepa por edad a dónde nos dirigimos. Se sonríe, olvidado de su pie doliente: «Nooo, esto no. Este título pretende contagiar una cierta actitud todavía optimista, porque llegar al futuro ya es difícil». Ya ven que la conversación empieza de muy buen talante, pero este optimismo sucumbirá bajo la lógica de la realidad que atañe hoy al ciudadano: artificialidad, partidismo y consumo indiscriminado; o sea, el mismísimo presente que a primera hora de la mañana le hizo llegar a su estudio tan plácido y distendido, pese al pie.

Forma parte de un consejo recientemente constituido por el Ayuntamiento, el Consell de la Cultura de Barcelona: «Sí, es un consejo de sabios y de representantes de entidades culturales». Él, presidente del Ateneo de Barcelona, se reconoce, con cierta ironía, a caballo entre ambas categorías: «No sé si estoy ahí como representante o como sabio».

De cualquier modo, una perspectiva desde donde contemplar el devenir de las inquietudes culturales. Uno espera entonces que el maestro diserte de arquitectura, urbanismo, diseño al menos. Pero no, lo que a Bohigas sorprende por encima de todo es la música. «El boom de la música es extraordinario, y se da una interferencia tremenda entre la música popular y la culta».

Dicen que la música es la última capacidad que pierde un cerebro dañado: «Sí, seguramente es un refugio de una sociedad enferma». Y ¿qué le parecerá un festival como el Sónar a un caballero entrado en los 80? «Fantástico. Hay unos niveles de calidad altísimos, y es muy popular».

Nos han hecho creer que las ideologías han muerto, y nos han vendido títulos como El fin de la Historia (Francis Fukuyama), que hemos comprado al mismo tiempo que mil objetos inservibles. Y no parece que ésta sea la visión que el señor Bohigas tiene desde su atalaya: «Patrañas de los neoconservadores, que confunden lo que ha ocurrido con lo que según ellos debiera haber ocurrido.

Las ideologías han perdido intensidad, uso, formulación y compromiso, y éste es el gran problema de la Humanidad. El hecho de que se hable tan poco de política es un síntoma pésimo para el bienestar. Hay que resucitar las ideologías como línea de conducta colectiva».

Otro de los síntomas más visibles del presente, visto desde cualquier esquina, es el cambio del paisaje, algo tan familiar para el arquitecto urbanista, que se ha empeñado siempre en defender la intervención administrativa en el diseño de las ciudades: «Cuando las cosas van mal, los políticos dejan de mandar y lo hacen los propietarios del terreno, especuladores y promotores».

–¿Qué indica consumo y ocio sobre infraestructura y bien común, centro comercial frente a plazas y mercados?, ¿nos hemos vuelto huecos y egoístas?

–No, nos hemos vuelto demasiado liberales, en el sentido económico de la palabra, que ahora representa lo reaccionario y conservador. Estamos cayendo en un neoliberalismo o capitalismo feroz. El fenómeno de los centros comerciales es muy demostrativo de esta situación: además de la competencia que plantean al pequeño negocio, suponen un problema urbanístico grave, porque se sitúan normalmente en el exterior y convierten la ciudad en un páramo contaminado por el derroche energético y de servicios que conllevan las ciudades expansivas.

Me giro hacia él porque de pronto recuerdo sus críticas demoledoras contra obras e intervenciones con nombres y apellidos; esa aureola, en fin, de «eterno enfant terrible», que le han llamado. Y recuerdo también las réplicas de sus adversarios, que también le han llamado dinamitero, irresponsable, reaccionario. Me giro porque me doy cuenta de que el hombre que tengo enfrente ha modulado su voz, no sólo en su timbre, sino en la altura de sus ataques.

¿Tendrá algo que ver la edad? Y sí, «no sé lo que entiendes por edad, pero debe de ser, sí, o cansancio: acumulas tanta experiencia que terminas cansándote de perder el tiempo haciendo críticas demasiado exacerbadas que no sirven para nada. Aunque tengo que seguir diciendo que la falta de criterio urbanístico en todas las ciudades españolas es tremenda».

Disparos certeros que se han ido relativizando. Aprendió Oriol Bohigas a ser francotirador en circunstancias complicadas: una sociedad acallada y una familia represaliada por el franquismo. Fue hijo único («por suerte») y durante la guerra vivió con su familia en Olot (Girona), adonde su padre, administrador de los museos de Cataluña, trasladó todas las obras de arte que pudo para salvarlas de los bombardeos sobre Barcelona, guardándolas con celo en una iglesia vacía.

«Cuando la guerra terminó, lo inutilizaron, porque consideraron un acto antipatriótico haber salvado el patrimonio artístico de Cataluña». Hijo además de una madre burguesa, intelectual, moderna, católica y catalanista, el modernismo catalanista que se resistió a la dictadura. «Cataluña resistió más tiempo y fue más castigada, pero aquí todo el mundo se hizo franquista, como en el resto de España.

Los pueblos recibían a sus tropas con entusiasmo, y no porque fueran franquistas, sino porque se acababa la guerra y venía el pan. Recuerdo cómo entró en Olot una compañía de moros que echó dos camiones inmensos de pan sobre el suelo de la plaza central: imagínate lo que sentía la gente, después de meses sin comer pan, se marchaban diciendo ¡Franco, Franco, Franco!». Tenía 13 años, recuerda esto y muchas otras cosas.

El niño Oriol fue, no obstante, educado en una tradición laica, culta y vanguardista, en una familia que él define de clase media de origen industrial. Estudiaba y amaba la música, y la arquitectura apareció en su vida de la forma más banal: «Fue por Martorell, un amigo del colegio que sigue siendo mi socio: él iba a estudiar Arquitectura y, para seguir con él, yo hice lo mismo; pero en realidad, lo que quería hacer era Historia, algo que no parecía tener mucho futuro, de modo que mi familia se alegró de que cambiara de idea. No creo en la determinación de las vocaciones, sino en las capacidades personales y en las aficiones».

Años después, cuando el futuro era ya una realidad, el arquitecto Bohigas fue uno de los mayores de la llamada gauche divine (izquierda divina) de Barcelona, aquel grupo (Regás, Barral, Goytisolo, Tusquets, etcétera, que él define como «profesionales, hijos de la burguesía catalana, una clase media modesta; dedicados a actividades culturales de cierta eficacia productiva y sumados a un núcleo de escritores que entonces empezaron a disfrutar de la rentabilidad económica de su trabajo gracias a las traducciones en el extranjero, las conferencias o la universidad».

Otros, como Manuel Vázquez Montalbán, les llamaron simplemente «pijos» (no fue el único que lo pensó). ¿Lo eran? «Puedes llamarlo como quieras. Éramos un grupo de intelectuales acomodados que pudimos aprovecharnos de una definitiva depauperación del Régimen, del desarrollismo y el Seiscientos, y una importación de nuevas ideas intelectuales como el existencialismo o las visiones positivistas, que conllevan actitudes estéticas nuevas, como el realismo artístico.

Lo más importante de este grupo díscolo fue el apoyo a las causas sociales: organizamos el encierro de Montserrat contra el proceso de Burgos, estuvimos en todas las protestas sindicales y obreras, y la mitad estuvimos en la cárcel». Bohigas, en concreto, fue durante aquel tiempo un habitual de la comisaría de Vía Layetana, y fue expulsado de su cargo de profesor de la universidad, año 66. «Pero no fui maltratado físicamente, de modo que puedo contarlo con humor», se disculpa.

–¿Fue usted un seductor?

–No sé [se ríe]. El ambiente lo era. Éramos gente en torno a los 30, había mujeres muy guapas...

–¿Y los hombres, qué tal eran?

–Guapos también. Pero no se trataba de eso.

–Lo de guapos lo ha dicho usted [nos reímos].

Pese a la leyenda de vino y rosas de aquel grupo, Oriol asegura que fue su momento pedagógico más intenso: «Se dio la intersección de dos generaciones, la de Ferrater y mía, con la de Tusquets y Bofill, que nos implicábamos juntos en la investigación». Respecto a la Escuela Superior: en el 71 oposita a cátedra, que gana, y entra como profesor numerario, pero lo vuelven a echar de la Universidad por no firmar los principios del Movimiento; en el 75 lo rehabilitan y le nombran director de la escuela. Todo esto coincide con el Grupo R de arquitectura y lo que ellos llamaban «pequeños congresos», de unos cuantos avanzados, 15 ó 20 de toda España, Vázquez-Molezún, Oiza, Correa... discusiones bizantinas en torno a proyectos concretos, que no cesaban por las noches.

Escribió un día Vicente Molina Foix refiriéndose a Bohigas que «cuando los hombres hacen mucho y aman mucho, y aún así se mantienen bien de salud, acaban entrando en la política». ¿Así fue lo suyo? «Entré en política como técnico, cuando los ayuntamientos todavía mantenían la organización franquista. Fui delegado de urbanismo en el equipo de Narcís Serra. Él empezó la reforma urbanística de Barcelona, puso en marcha las ideas fundamentales, que yo luego continué dos años más con Pasqual Maragall».

No le defraudó la política, pero sí el nacionalismo. «Para mí los grandes nacionalistas de la Historia han sido y son los fascistas, Hitler, Franco, Aznar, ETA...». Se define interdependentista: «El asunto fundamental de Cataluña es ser una nación y ejercer como tal con un presupuesto de Estado. El separatismo no existe en el mundo: estamos sometidos a dependencias regionales; sería volver a lo más derechista, que es la autarquía. Y no, el Estatut no me parece suficientemente interdependentista».

No le defraudó la política sino los partidos: «El partidismo es el gran disparate. Las coaliciones son la única solución para que un país vaya bien. Soy un entusiasta del Tripartito». Y en esto que volvemos al centro comercial: escaños como sardinas: «La intelectualidad ha desaparecido de la política y de la vida social: todo se burocratiza. La naturalidad hoy del hombre es ser artificial y luchar contra la naturaleza en su afán de tener más». ¿Recuerdan aún el discurso positivo que traía de mañana desde la orilla del mar?

En la página web www.mbmarquitectes.com

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sábado, julio 07, 2007

Superficialidad y consistencia

JOAN SUBIRATS

JOAN SUBIRATS 05/07/2007

Hace unos días se concedió el Premio Nacional de Arquitectura (que otorga el inefable Ministerio de Vivienda) al arquitecto de origen valenciano y formado en Suiza Santiago Calatrava. En unas declaraciones pronunciadas con motivo del acto de entrega del galardón, Calatrava manifestó su convicción de que el siglo XXI debía ser el siglo de la prioridad de la belleza en la arquitectura, liberados ya de las constricciones que el movimiento moderno impuso en el pasado siglo, con su énfasis en la vinculación íntima entre forma y uso, entre diseño y utilidad. Con otras palabras, si el siglo XX buscó "la funcionalidad y el rigor", ya es hora de volver a colocar "la belleza" como principal objetivo de la intervención arquitectónica. Y para rematar sentenció: "El siglo XX debe centrarse en la arquitectura como arte".

No está mal la aseveración en boca de quien ha llenado España de puentes, pasarelas, edificios y tinglados en los que uno no sabe muy bien si lo que tiene que hacer es mirar, pasar, estar o simplemente evitar. Lo significativo es que no parece que sea esta una posición aislada o marginal en estos tiempos de confusión y desconcierto. En Barcelona hay unas cuantas piezas que, teóricamente, deberían convertirse en iconos arquitectónicos de una urbe que quería-quiere ser (pos)moderna, sirviendo al gran objetivo institucional (Joan Clos) de "ciudad-guapa".

No sé quién fue el responsable de ejercer de cliente ante una de las parejas arquitectónicas de moda: Herzog-De Meuron (por otra parte, autores de espléndidos edificios en muchas partes de Europa, en las que seguramente tuvieron mejores clientes). Pero lo cierto es que en nuestro catálogo particular de edificios emblemáticamente bellos tenemos la suerte de contar con el Edificio Fórum. Nadie sabe muy bien cuál era y cuál es el objetivo de ese dudoso ejemplo de lo que quizá Calatrava calificaría de arquitectura del siglo XXI. Una visita a la Torre Agbar permite descubrir que tras el derroche de cristal y luces cambiantes, se esconde un incomodísimo edificio, con elevadísismos costos de movilidad interior y enfermedades surgidas de falta de ventilación, humedad y exceso de magnetismos incontrolados. Y la lista podría seguir. Vamos asistiendo a la proliferación de montajes arquitectónico-mediáticos, bien organizados por los profesionales de la comunicación, que nos hacen creer que hemos tenido la inmensa suerte de que una estrella del firmamento arquitectónico haya transigido o tolerado regalarnos una de sus piezas. El responsable político de turno puede alardear de haber incrementado su colección particular y de paso enriquecer la ciudad con un hito más para disfrute de propios y extraños.

Pero, al margen de todo ello, la significación de las palabras de Calatrava es que nos sitúa ante un falso dilema. O arte o utilidad, o escogemos funcionalidad (lo antiguo) o nos inclinamos por el arte y la belleza (lo cool).

No me siento en absoluto experto en el tema, y ello puede permitirme cierta desfachatez, pero, como decía, no recuerdo de mis lejanas lecturas que el dilema esté bien planteado. Si alguien me ha impresionado por su control de funcionalidad y belleza es el arquitecto Louis Kahn. Mirando cosas para poder fundamentar mejor mis percepciones, he encontrado un magnífico texto de Kahn publicado en los lejanísimos años sesenta del siglo pasado en el que decía: "Un pintor puede pintar las ruedas de un cañón cuadradas para expresar la inutilidad de la guerra. Un escultor también puede esculpir cuadradas las mismas ruedas. Pero un arquitecto debe usar ruedas circulares. Aunque la pintura y la escultura desempeñen un papel espléndido en el campo de la arquitectura, no obedecen a la misma disciplina". Si decimos, como argumenta Calatrava, que la arquitectura actual debe tratar de ser básicamente arte, ¿puede ello explicar que algunos de sus puentes no acabe uno de saber si sirven para transitar por ellos o para otros menesteres?

La herencia aristotélica y kantiana nos llevaría a afirmar que una obra de arte es, porque es una unidad, al conjugar a la perfección el ser una sola cosa, acabada y formada. Me dicen que Vitrubio, en su prehistórico (siglo XVII) tratado sobre la buena arquitectura, afirmaba que los tres pilares de la arquitectura son utilidad, firmeza y belleza. En términos modernos diríamos que la forma de los edificios debería ser la consecuencia lógica de su estructura. No acabo de ver que esos criterios sirvan demasiado en el firmamento arquitectónico que sirve de coartada para todo tipo de operaciones político-inmobiliarias que no parecen muy conectadas con el arte y la belleza. No creo que la belleza deba ser para los arquitectos un fin en sí mismo, como no debería ser la reelección un fin en sí mismo de cualquier político. Aunque lo cierto es que si un proyecto es útil y firme, puede llegar a ser bello, y no siempre es cierto lo contrario. De la misma manera que si un político trabaja para mejorar la calidad de vida de sus conciudadanos, lo esperable sería que resulte reelegido, aunque no siempre suceda así.

La belleza es algo que acontece, que resulta sobrevenido a algo que es al mismo tiempo útil y sólido. Afortunadamente, en la misma concesión de premios aludida al inicio, fueron galardonados sólidos, consistente y bellos proyectos de vivienda, y se valoró especialmente algo tan estructuralmente bello y útil como es la extraordinaria preservación de Menorca que se ha logrado gracias a un plan territorial firmado por José María Ezquiaga, y a la voluntad de sus gentes, que no han cambiado la consistencia de territorio, raíces y manera de vivir por la superficialidad rápida del desarrollo depredador. Esperemos que no caigamos en los cantos de sirena de la belleza ensimismada y decadente.

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"La ciudad también es naturaleza"

ENTREVISTA: LUIS ANDRÉS ORIVE Paisajista

T. G. C. - Vitoria - 04/07/2007

El director del Centro de Estudios Ambientales de Vitoria, Luis Andrés Orive, es uno de los principales valedores de este Foro Urbano de Paisaje. Doctor Ingeniero de Montes con una tesis sobre los paisajes de Álava, profesor en la Universidad de Nueva York de Arquitectura del Paisaje, es uno de los principales defensores del cierre urbano definitivo de Vitoria y su blindaje con un segundo anillo verde.

Pregunta. ¿Qué papel juega el paisaje en el entramado urbano?

Respuesta. El paisaje, considerado como sujeto de actividad humana e industrial y soporte de sistemas vivos, ha pasado a primer plano ahora que se habla de sostenibilidad. Ahora que parece que preocupa el cambio climático o la brutal pérdida de biodiversidad, me parece imprescindible el estudio del paisaje.

P. El Foro que comienza hoy se centra en la periferia.

R. Efectivamente, la expansión del espacio de borde es el que más duele tanto a los ecólogos como a los urbanistas. Cada día más, los arquitectos se preocupan por la expansión de las ciudades, algo que hasta hace unos años sólo interesaba a los ecologistas. Hay que desvincular crecimiento de desarrollo urbano y ocupación del suelo. La construcción de grandes polígonos industriales, infraestructuras viarias desproporcionadas, en fin, espacios fuera de la escala humana, no conducen a un mundo mejor.

P. El anillo verde de Vitoria es un referente internacional, ¿qué supondrá el segundo?

R. El impulso del primero llevó a aumentar la densidad de vivienda en los nuevos barrios y eliminar zonas verdes que suponen gasto y segregación urbana. El segundo anillo verde trata de preservar Vitoria de un desarrollo desaforado al que le puede someter su ubicación estratégica en el eje Paris-Madrid-Lisboa. Nosotros, en lugar de pensar la ciudad como un centro logístico de referencia, apostamos por su consideración como reserva de la biosfera, porque la ciudad también es naturaleza.

P. ¿Una ciudad, reserva de la biosfera?

R. Estamos trabajando en ese sentido, con la Diputación, los gobiernos vasco y central y la UNESCO. Vitoria como concepto ecológico, con un radio de 20 kilómetros que se conviertan en patrimonio natural de la Unión Europea. Nos estamos encontrando unas sorpresas maravillosas en cuestión de fauna y flora, de ecosistemas, y así lo constatan los científicos que vienen a estudiar nuestro proyecto. Creemos que los alrededores de Vitoria se pueden considerar el referente piloto de la ciudad sostenible. Con este proyecto, hemos conseguido la referencia como una de las 50 mejores ciudades del mundo en sostenibilidad.

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"La buena arquitectura lleva implícito el ser sostenible"

ENTREVISTA: ARQUITECTURA Eduardo Souto de Moura
ANATXU ZABALBEASCOA 30/06/2007



Autor de las viviendas del cineasta Manoel de Oliveira en Oporto y del futbolista Cristiano Ronaldo en Benavente (Portugal), Eduardo Souto de Moura es, para muchos arquitectos, el alumno aventajado de Álvaro Siza. Firmó el Estadio de Braga y parte del metro de Oporto. Y ahora, con un crematorio en Bruselas y viviendas en varias ciudades españolas, empieza a construir fuera de Portugal.

Eduardo Souto de Moura (Oporto, 1952) fuma sin tregua y habla con tanto humor como lógica. Se muestra más descreído que entusiasta. Pero es el entusiasmo lo que le hace aceptar los proyectos para nuevas viviendas unifamiliares aunque no le salgan las cuentas. Explica que, desaparecida la coherencia o la reivindicación de lo autóctono, vivimos en una época en la que se le puede pedir poco sentido a la arquitectura más allá del buen gusto. Y se declara en contra del tuneado que adorna tanta arquitectura actual.

PREGUNTA. ¿En qué beneficia y en qué perjudica a la arquitectura el retraso tecnológico que sufre su país, Portugal?

RESPUESTA. Le perjudica la palabra misma: ir retrasado no es una buena presentación. La ventaja es que al llegar tarde, se puede tratar de evitar los errores que otros han cometido. Hace unos días vi las fotografías aéreas de Málaga que publicaba EL PAÍS. Impresionaban. Hace poco me pidieron que hiciera allí una torre. Y uno puede pensar que un rascacielos es más especulativo que una casa. Sin embargo, cuando vi las fotos pensé ¡al menos un rascacielos deja libre el suelo!

P. ¿El low tech tiene también un lado bueno y otro malo?

R. Antes había buena mano de obra en Portugal. Y eso permitía una arquitectura artesanal y conectada con la tradición que Távora y Siza desarrollaron mucho. Ahora los buenos artesanos se han ido a Suiza, donde les pagan como a artistas. Sin embargo, la prefabricación sigue siendo más cara en Portugal que la construcción tradicional. Eso hace que ante un nuevo proyecto uno se plantee como posible cualquier material. En Portugal no se da hoy un material lógico ni perfecto.

P. Y eso ¿qué resultado da?

R. Ahora mismo he empezado a construir el centro cultural de un poeta, Miguel Torga, cerca del Duero. Quería trabajar con la piedra del lugar, pizarra. Pero resultaba caro. Consideré un prefabricado negro, como la pizarra, hormigón negro o incluso una cerámica gris plateada. Al final, lo que decide entre todas las opciones posibles es el precio. La tradición que consideraba lógico trabajar con el material local ha desaparecido. Hoy la piedra local puede costar el doble que un material similar importado de China. Y la atmósfera local se puede lograr igualmente con materiales similares que no sean autóctonos. La cuestión de los materiales locales ha quedado desmitificada.

P. Que los materiales hablan el idioma del lugar ¿es una patraña?

R. No hay nada más caro que la ecología. Sólo los suizos pueden ser ecológicos. Uno que construye allí un edificio está obligado a instalar un sistema que trate y recicle las aguas grises del baño. Pero preparar un edificio para acumular las aguas grises, bombearlas, depurarlas y reciclarlas es muy poco sostenible, consume una cantidad de energía brutal. No tiene sentido. Esta preocupación sólo la puede tener Suiza.

P. ¿Piensa que la sostenibilidad es un problema de ricos?

R. Es un problema de malos arquitectos. Los malos arquitectos se organizan siempre con temas secundarios. Dicen cosas del tipo: la arquitectura es sociología, es lenguaje, semántica, semiótica. Inventan la arquitectura inteligente -como si el Partenón fuese estúpido- y ahora, lo último es la arquitectura sostenible. Todo eso son complejos de la mala arquitectura. La arquitectura no tiene que ser sostenible. La arquitectura, para ser buena, lleva implícito el ser sostenible. Nunca puede haber una buena arquitectura estúpida. Un edificio en cuyo interior la gente muere de calor, por más elegante que sea será un fracaso. La preocupación por la sostenibilidad delata mediocridad. No se puede aplaudir un edificio porque sea sostenible. Sería como aplaudirlo porque se aguanta.

P. ¿Desmitifica también la arquitectura vernácula?

R. Hoy es como comprar un suéter de cachemir. No estoy en contra, me gusta. Como prenda aislada está bien. Pero no es una operación generalizable. Lo mismo sucede con la arquitectura vernácula. Hoy una casa en piedra es un lujo. Y hacer un pastiche forrando con piedra es pretencioso. Simular las cosas no es vernáculo.

P. A pesar de que han construido fuera de Portugal, a usted y a Siza cuesta verlos lejos de su contexto. ¿Cómo se siente cuando trabaja fuera?

R. Siza nunca ha salido de Portugal. Ha viajado mucho, pero no ha dejado de ser nunca un portugués de viaje. Sus proyectos son de allí. Es como los astronautas, que viajan por el espacio y se preparan durante años para hacerlo. Pero al final, lo que les gusta a los astronautas es volver a casa. Siza viaja mucho, pero siempre es un portugués. Y a mí me pasa algo parecido. Eso quiere decir que para nosotros estar fuera es una excepción.

P. Empezó siendo muy miesiano, cartesiano. Y en sus últimas viviendas parece haberse soltado. ¿Qué le ha hecho cambiar?

R. Hay dos cambios. Uno es el de una nueva escala. Yo tenía una caligrafía miesiana que podía servir bien para las casas de un piso. Pero si uno llega a una escala urbana, esa caligrafía deja de servir. Hay que adaptarse al nuevo medio y buscar otro tipo. Eso me ha sucedido haciendo el metro de Oporto o cuando trabajé en el Estadio de Braga. Es imposible abordar esos proyectos con una arquitectura rectilínea. Ese cambio de escala me abrió la mente. Me hizo pensar de otra manera.

P. ¿La escala cambia a los arquitectos?

R. Y la edad. Cuando era más joven estaba preocupado por el estilo, por la elegancia. Y hoy valoro más la naturalidad. Para poder resistir, para que los edificios permanezcan, es importante que las cosas se vivan como naturales. Un poco como ocurre con los animales, que cuando nadan mucho pierden las manos que se transforman en aletas. La naturaleza responde siempre de la manera más natural, con lógica. Y creo que antes yo hacía una arquitectura muy preocupada por ser coherente y que, sin embargo, respondía a un campo muy limitado de la realidad. Hoy he ido perdiendo el miedo a hacer cosas feas. No es que nadie quiera hacer algo feo de entrada. Es que para hacer cosas bonitas hay que perder el miedo a hacerlas feas.

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La France archi-tendance

PAR STÉPHANE GUIBOURGÉ.
Publié le 06 juillet 2007


De Vienne à Séoul, de New York à Rome, les architectes français sont de plus en plus appelés à bâtir à l'étranger. Comment expliquer leur succès ? Qu'ont-ils en commun ? Enquête et portraits.


Il ne s'agit pas d'une offensive concertée, d'un plan d'attaque soutenu par l'Etat français, encore moins d'un mouvement collectif qui ferait école. Individualistes par essence même s'ils ne travaillent qu'en équipes - en «agences», pour reprendre le terme exact qui qualifie les entreprises d'architecture -, artistes créateurs, donc assez égotistes pour la plupart, et forcément concurrents, les architectes français rencontrent souvent à l'étranger un succès plus important qu'en France. Les raisons tiennent autant aux spécificités de leur talent, à leurs styles parfois très personnels, qu'aux systèmes (français et étranger) d'attribution des commandes. En trois mots : les fameux concours.

En effet, lorsqu'il s'agit pour une municipalité, une région, une collectivité locale ou l'Etat de songer à un projet architectural (c'est-à-dire aussi d'urbanisme), un cahier des charges est élaboré, un appel d'offres est lancé, à l'échelle nationale ou internationale. Certains de ces concours sont rémunérés, la plupart ne le sont pas. La prise de risque est donc totale, qui consiste à mobiliser une équipe entière pour un résultat aléatoire... Et puis, on ne peut pas remporter tous les concours du pays, et l'agence doit vivre. Comme le note justement Dominique Perrault : «Après la Très Grande Bibliothèque, on a considéré que j'étais servi... Je n'avais plus beaucoup d'avenir dans le pays. Alors, naturellement, je me suis tourné vers l'étranger !»

Il en va de même avec les commandes privées. Elles ne sont pas suffisamment nombreuses pour permettre à toutes les grandes agences de vivre. Aujourd'hui, les grands groupes d'envergure mondiale sont à la recherche de gestes architecturaux forts afin de les représenter. Ainsi, les entreprises de l'univers du luxe se tournent-elles instinctivement vers les grands architectes - et d'aucuns sont français - pour leurs bâtiments de prestige. Entre obligation et songes personnels, les architectes français incarnent, chacun à leur façon, une vision du monde.

Look post-punk, hirsute au matin, vêtements noirs, ongles idoines, Odile Decq semble sortir du Marquee. «Je suis pour la révolution !» clame-t-elle. Decq n'oublie pas, ne renie rien, ignore la trahison. Et cette morale est partout présente dans son travail. Ces jours-ci, elle livre le Macro, musée d'Art contemporain de la ville de Rome. Elle a pu y mettre en oeuvre la théorie de l'hypertension dont elle est la conceptrice avec Benoît Cornette : «Pour aller vite, c'est un jeu de passage entre les parois. Cela induit une dilatation, une explosion de l'espace. En déstabilisant sa perception, les sens peuvent se le réapproprier. Le corps redevient premier. Et c'est cela, pour moi, l'architecture : un vêtement un peu grand pour le corps.»

Ses bâtiments choquent parfois. Et alors ? «Je me fous de l'urbanisme. Le contexte est fondamental, oui, mais pour jouer avec ! J'essaie de construire de façon que le bâtiment dure, et j'estime que mon architecture est très présente, mais pas agressive. C'est un acte d'auteur. Je ne crois pas à l'éternité ! L'archi intangible, c'est con ! Mon travail correspond à un instant, c'est une réponse momentanée à un moment de la vie rapide du monde...» Elle montre un immeuble de logements à Florence. Geste fort d'architecte, souci presque de paysagiste, aussi. Afin de protéger les pièces du soleil, Decq a imaginé une dentelle rouge sur le bâtiment. Une violente douceur. «Ce qui m'importe ? J'ai à coeur que les gens se reposent...»

Dominique Perrault, 54 ans, croit moins à l'instantanéité. L'éternité le tente assez. Intelligence avec fulgurances intégrées, vision d'ensemble et grande agence, le monde est un jardin qu'il rêve de redessiner. Soit, à l'étranger d'ici à 2010 : la Cour de justice des Communautés européennes au Luxembourg ; le Stade olympique de tennis à Madrid ; le Théâtre Mariinsky II à Saint-Pétersbourg ; les Vienna DC Towers à Vienne ; l'université féminine Ewha à Séoul. Pour quels enjeux ? «La restructuration, la revitalisation, la requalification d'un quartier, là est l'impact des grands projets», estime-t-il. Cela induit quelques responsabilités. «Bâtir, c'est participer à la construction du monde. C'est aussi créer de nouveaux paysages... Bref, c'est un travail sur la réalité.» Il y a un style Perrault, une façon de laisser son empreinte. Adepte de l'architecture-manifeste, Perrault s'attache cependant beaucoup à la dématérialisation. «La base d'une réponse architecturale, c'est d'avoir conscience que cela dépasse le bâtiment lui-même. L'architecture appartient à tout le monde.»

Faisons maintenant escale au Brésil pour comprendre la vision d'une autre star de l'architecture française. Le funiculaire s'arrête aux pieds de la statue du Christ rédempteur. Corcovado. La baie de Rio de Janeiro, la forêt tropicale de Tijuca et, en contrebas, le quartier de Barra da Tijuca, qui connaît une expansion de plus en plus rapide. C'est ici que prendra place la Cidade da Musica Roberto Marinho, imaginée par Christian de Portzamparc. Projet considérable qui structurera le quartier entier. Véritable vaisseau conçu pour que le regard traverse et embrasse la montagne et l'océan...

Seul architecte français consacré par le Pritzker Price - le Nobel de l'architecture -, Christian de Portzamparc est une référence mondiale. De la tour LVMH à New York à la Philharmonie de Luxembourg ou au Block One à Almere aux Pays-Bas, son oeuvre est exposée tout l'été à la Cité de l'architecture et du patrimoine *. On y découvre un univers modern classic, élégant et poétique, où se mêlent rigueur, fluidité et densité. On y trouve aussi son souci d'urbanisme, son exigence en la matière : «A mes débuts, j'ai travaillé plus d'un an et demi avec des psycho-sociologues. J'ai écouté la longue plainte des habitants des cités. Des choses très physiques. Et cela m'a donné envie de construire en prenant mes distances avec l'idéologie révolutionnaire de l'époque.» Passionné de musique - «les références musicales vous aident à structurer votre travail» -, de littérature aussi - «on peut y trouver des résonances avec des questions d'urbanisme importantes, sur les formes, les séquences et les enchaînements ; les livres donnent souvent une forme à l'éclatement» -, Portzamparc envisage l'architecture comme «de la sculpture dans l'espace». Qu'il bâtisse en Chine ou au Brésil, à Berlin ou en France, il essaie d'« ouvrir la place au temps». Et ajoute dans un sourire : «Ce que j'aime, c'est qu'aucune commande, aucun site ne se ressemblent. C'est chaque fois une remise en perspective.»

Les honneurs n'ont pas non plus altéré le sens de la formule de Rudy Ricciotti. Grand prix national d'architecture 2006, l'homme de Bandol sourit peu et passe pour un provocateur. Après le sublime Pavillon noir d'Aix-en-Provence et en attendant le musée des Civilisations d'Europe et de Méditerranée à Marseille, Rudy Ricciotti passe à l'étranger. Sans utopie - «elle ne fait plus sens, seule la transformation du réel est un projet critique et révolutionnaire» -, avec la même exigence - «le travail et sa culture produisent de la cohésion sociale, il faut commencer par là !» - , Philharmonique de Potsdam ou pont de la Paix à Séoul, il reste un homme libre : «C'est toujours le même métier. Ce ne sont pas mes expériences chinoises, italiennes, japonaises, algériennes ou allemandes qui permettent de vivre à mon agence...» Architecte-combattant à l'étrange douceur dissimulée, Ricciotti connaît la colère : «On est dans le domaine de la lutte, car notre pays possède une vraie conscience collective au service du laid en architecture.» Il n'a pas tort. «Dans ces conditions, être rebelle relève du minimum éthique.» Alors, bâtir à l'étranger, c'est mieux, plus simple, plus gratifiant ? Laconique : «Je n'ai pas la fascination mythologique de la distance...»

Ricciotti, Decq, Portzamparc ou Perrault ne sont peut-être pas français. Architectes, ils ont leurs langages, leurs obsessions et, mieux que tout, leurs styles. Que font-il à l'étranger ? Ils donnent un écho à la belle phrase de l'architecte français du XVIe siècle Philibert Delorme : «L'architecture sert à lutter contre la mélancolie.»



* Christian de Portzamparc, «Rêver la ville». Jusqu'au 16 septembre 2007. www.citechaillot.fr

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Introdujo Juan O´Gorman funcionalismo en arquitectura mexicana

July 5th, 2007 @ 10:26am

México, 5 Jul (Notimex).- El arquitecto, escultor y muralista mexicano Juan O´Gorman, quien trabajó con los grandes muralistas nacionales, introdujo en la arquitectura del país el funcionalismo y cuya prolífica obra plástica recuperó elementos populares, nació el 6 de julio de 1905.

Juan O"Gorman nació en la Ciudad de México, hijo del ingeniero y pintor irlandés radicado aquí, Cecil Crawford O"Gorman, de quien aprendió dibujo y pintura.

Llevó a cabo sus estudios de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de 1922 a 1926, época en la que realizó sus primeros murales en cantinas y pulquerías y, a partir de los años 30, lo hizo en inmuebles públicos y particulares.

Influido por las teorías funcionalistas del franco-suizo Le Corbusier (1887-1965), proyectó y construyó alrededor de 30 escuelas para la Secretaría de Educación Pública (SEP), dependencia en la que estuvo a cargo del Departamento de Construcción de Edificios de 1932 a 1934.

Asimismo llevó su obra a casas-habitación, destacando la de Diego Rivera y Frida Kahlo, de quienes fue amigo cercano. Tiempo después, retomó los planteamientos del estadounidense Frank Lloyd Wright y del catalán Antoni Gaudí sobre la arquitectura orgánica y los aplicó en su propia residencia en San Jerónimo, en el sur de la Ciudad de México.

Luego, en la terminal aérea de la Ciudad de México, efectuó el tríptico "La conquista del aire por el hombre" (1939-1938), "Historia de la aviación" y los frescos "Los mitos paganos" y "Los mitos religiosos".

En estos últimos había una crítica al fascismo y al poder de la iglesia, por lo que las autoridades ordenaron destruirlos y retirar el temple.

Entre 1941 y 1942 pintó otro fresco, "Historia de Michoacán" en la Biblioteca Gertrudis Bocanegra de Pátzcuaro y con la misma técnica llevó a cabo, en los años 60, dos pinturas notables en el Castillo de Chapultepec: "Retablo de la Independencia" y "Retablo de la Revolución Mexicana".

De su labor como muralista destacan las obras hechas con mosaicos de piedras de colores naturales, tales como "Representación histórica de la cultura" en la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria y "Alegoría de México", en la entonces Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, entre otras.

Sigue. Introdujo. dos. otras

De acuerdo con los especialistas, en su vasta producción de caballete, sobre todo dibujos y temples, pueden distinguirse tres modalidades principales: las alegorías, el retrato y el paisaje, en las cuales se aprecia una ejecución cuidadosa y detallada.

Entre ellas destacan "Consumatum" (1945), "Ruinas de la Torre de Babel" (1981), "Autorretrato múltiple" (1959) y la "Ciudad de México" (1947), entre otras.

O"Gorman fue profesor fundador de la escuela de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Politécnico Nacional, dictó conferencias en diversas instituciones e ingresó a la Academia de Artes en 1971.

Si bien, en sus inicios promulgó el funcionalismo arquitectónico y a partir de los años 50, introdujo la concepción de esta disciplina como arte en una síntesis en la que la imaginación permita "encontrar cosas extrañas, raras, joyas~~ (.) que pueden dejarle al hombre obras que son flores de la cultura humana".

Aún dentro de sus amplias composiciones murales, su pintura tiene cualidades de miniatura por su perfecto acabado, tanto en los paisajes con arquitectura como en sus retratos y alegorías.

La realidad mexicana, así como la influencia de la pintura popular, fueron características constantes que se combinaron con lo insólito, maravilloso o fantástico en su arte. Juan O"Gorman murió en la Ciudad de México el 17 de enero de 1982.

Como parte de los festejos por el centenario de su natalicio, en el año 2005 se inauguró una magna exposición "Juan O"Gorman. Arquitecto", en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México

También se publicó un libro ilustrado de su curso "El arte artístico y el arte útil", de igual forma fue organizada una serie de actividades en su honor y la cancelación de un timbre postal.

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Gigantes “sobrevivientes”

En el DF es posible ver estilos arquitectónicos representativos de cada época, a partir de los 20

Gerardo León
El Universal
Jueves 05 de julio de 2007
En este tercer recorrido por las calles capitalinas, nos decidimos a buscar los contrastes más señalados entre el pasado y el presente de nuestra urbe.

Asimismo, buscamos destacar construcciones muy representativas de los estilos arquitectónicos que marcaron cada época.

Desde los años 20 del siglo pasado hasta nuestros días, se observa una clara diferencia en las formas, los materiales y por supuesto, en la estética.

Como sabemos, la arquitectura de principios del siglo XX se convirtió en reflejo de la influencia cultural europea. Las corrientes arquitectónicas que predominaban en aquel entonces retomaban algunos de los motivos y técnicas empleadas en las artes plásticas. Un ejemplo es el art nouveau, que aún puede apreciarse en algunas fachadas y balcones de colonias como la Roma y Centro.

Se caracteriza por la representación de flores y plantas que dan una idea de movimiento y de inspiración en la naturaleza. Carece casi por completo de líneas rectas y en la plástica y en las esculturas de ese estilo, las figuras humanas son largas y delgadas, con el cabello en movimiento, simulando la acción del viento.

Otro estilo que podemos observar en la ciudad es el art deco; sus más claros ejemplos se encuentran en la colonia Condesa.

Esta arquitectura es clásica de los años de entreguerras, los 20 y los 30, llamados también los "años locos".

Surgió en Francia en contraposición al art nouveau y rompió con las formas sinuosas, para dar paso a las líneas rectas y la geometría.

Su influencia se reflejó en el diseño de muebles, aparatos electrodomésticos y hasta de medios de transporte. El empleo de las rectas y la geometría en la arquitectura prevaleció en nuestra capital hasta principios de los años 50.

El arquitecto mexicano Mario Pani, inspirado en grandes obras de Le Corbusier (1887-1965) y de Mies van der Rohe (1886-1969), precursores del deco, creó en aquella época varios edificios que sobreviven al paso del tiempo.

Entre ellos están el Conservatorio Nacional, la Escuela Normal, el multifamiliar Miguel Alemán, un edificio de condominios en Paseo de la Reforma, la Unidad Nonoalco de Tlatelolco y algunos otros en Acapulco, además de que participó en el trazado del plan maestro de Ciudad Universitaria.

En aquella mitad del siglo XX se tenía un concepto de la arquitectura en el que la sencillez sustentaba el diseño y la concepción de cada estructura. Permanecían las rectas y la geometría estaba en todo su esplendor incluso en la creación del mobiliario.

Genios como José Villagrán y Enrique del Moral, entre otros, se guiaron por esta filosofía basada en la armónica y sobria arquitectura.

Segunda mitad del siglo XX

Después de los años 70, esta forma de expresión artística comenzó a sufrir algunas modificaciones.

El aluminio en color oro se impuso como la última moda en fachadas, marcos de ventanas y acabados.

Después vinieron los años 80 y con ellos los cristales para ventanas polarizados o ahumados, que se utilizaban en combinación con el aluminio. Ese tipo de vidrio resultaba una novedad, porque se podía observar el exterior sin ser visto desde ahí.

Cada época tiene sus aciertos y sus errores, y un buen número de edificios de los 80, con sus fachadas cual fichas de dominó, de cristal reflejante o polarizado, no representan el mejor momento de la arquitectura mexicana. Todavía podemos ver algunos de ellos en avenida Chapultepec, Reforma, Insurgentes, Periférico y otras importantes arterias de la ciudad.

La urbanización, hoy

Para nadie es novedad que la construcción vive un boom en el Distrito Federal. Lo que sí puede serlo es que este fenómeno acarrea tanto ventajas como desventajas. Una de estas últimas es que los edificios buscan ser atractivos a escala masiva, razón por la cual, su diseño es muy comercial.

Las fachadas son muy similares entre sí, creadas en su mayoría con base en el concreto aparente, acero inoxidable y cristal, en algunos casos, esmerilado.

Muchos de los edificios nuevos o remodelados de las colonias Del Valle, Condesa, Narvarte, Polanco y otras, nos dejan ver que en México, la arquitectura se ha convertido en un negocio monopolizado por las grandes constructoras y no por los profesionales amantes de su disciplina, del arte, la historia y la estética.

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Architecture bioclimatique : des bâtiments en symbiose avec leur environnement

Parce que les acteurs de la construction redécouvrent les bienfaits de l'architecture bioclimatique (qui prend en compte l'adéquation entre l'édifice et son site d'implantation), le Moniteur vous présentera cet été, en rubrique "architecture-technique", neuf réalisations harmonieusement inscrites dans leur contexte...

L'équation est connue : envolée des coûts de l'énergie, épuisement programmé des réserves en combustibles fossiles, émissions de gaz à effet de serre (CO2) à diviser par quatre d’ici à 2050, durcissement des exigences réglementaires en thermique d'hiver et d'été, mise à l'index des bâtiments énergivores, canicules à répétition, etc. Autant de raisons pour repenser l'art de bâtir - en neuf ou réhabilitation - selon une approche bioclimatique, en inscrivant les bâtiments au mieux dans leur contexte et, en premier lieu, dans leur contexte climatique. "Il ne s'agit, ni plus ni moins, que de réinterpréter les principes constructifs qui permettaient à nos ancêtres - pas si lointains - de construire des bâtiments simples et agréables à vivre" souligne Jean-Pierre Oliva, éco-consultant.

Les données du site
De nombreux paramètres se combinent pour gouverner la construction d’édifices confortables en toutes saisons et sobres en énergie pour leur chauffage (ou leur rafraîchissement). Les données du site figurent parmi les plus importantes : une construction est implantée en un lieu précis où les intempéries, le relief, les vents dominants et l’intensité de l’ensoleillement dicteront leurs exigences. A cet égard, le plan-masse et l'organisation spatiale interne de la construction seront notamment conçus en fonction de la course du soleil suivant les saisons : locaux "tampons" peu éclairés au nord (cellier, escaliers, garage, etc.), vérandas et pièces à vivre au sud, lumineuses mais protégées de tout ensoleillement excessif, etc. La réduction de la consommation énergétique passe en effet par une utilisation judicieuse de l'énergie solaire disponible (sous forme de lumière ou de chaleur) en évitant la surchauffe estivale, gage certain d'une coûteuse climatisation. D'où l'importance de l'étude d'ensoleillement initiale qui permettra d'implanter et de dimensionner les éventuelles protections rapportées (velum, canisses, végétaux, etc.) ou plus architecturées (ombrières, débord de toiture, patio végétalisé, brise-soleil, etc.).

Bioclimatique "high-tech"
L’inertie thermique du bâtiment, liée à sa masse (sol et parois), permettra d'amortir les variations de température brutales et contribuera à la restitution lente de la chaleur diurne. Une surventilation nocturne évacuera, le cas échéant, le surplus de calories accumulé dans la journée en zone méditerranéenne. Vasistas, ventelles, grilles de ventilation et de transfert y pourvoiront. Sans oublier une isolation thermique performante, répartie ou par l'extérieur, qui supprimera tout pont thermique en hiver et préservera l'inertie de la paroi. "Il est également possible d'aller vers une approche bioclimatique plus high-tech telle qu'elle se pratique en Europe du Nord, ajoute Jean-Pierre Oliva, en rajoutant des panneaux solaires, un puits canadien avec échangeur de chaleur, etc." Ce dernier dispositif, encore appelé "puits provençal", utilise la masse thermique du sol et son inertie pour préchauffer l'air neuf en hiver et le rafraîchir en été. D'autres options peuvent également être mises en œuvre : éolienne, stockage et réutilisation de l'eau de pluie pour l'arrosage ou les WC, petite géothermie, etc. Quoi qu'il en soit, "l'approche bioclimatique vise à réaliser des construction globalement équilibrées, sans rechercher des performances exceptionnelles sur tel ou tel aspect au détriment de tous les autres. Ce qui n'est pas le cas de toutes les démarches environnementales" précise encore Jean-Pierre Oliva.
Jacques-Franck Degioanni

A découvrir dans le Moniteur n°5406 daté du 6 juillet...

Musée et serres botaniques de Bordeaux (Gironde)
Françoise-Hélène Jourda, architecte.

(05/07/2007)

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miércoles, julio 04, 2007

Calatrava dice combina arquitectura e ingeniería para hacer obra artística

Santiago Calatrava combina la arquitectura y la ingeniería con el objetivo de construir una verdadera obra artística que supere el simple aspecto funcional de su trabajo, ha explicado hoy al presentar en Roma una exposición que mostrará esa búsqueda creativa personal.

La exposición, que se inaugurará mañana en la galería del Palacio del Quirinale, recoge noventa obras del creador español entre dibujos, diseños y esculturas, representación de un 'laboratorio secreto' en el que construye sus proyectos.

En una rueda de prensa comentó que la base de su trabajo es combinar la arquitectura y la ingeniería para que todo converja en el arte.

Para él, 'la exposición ilustra el elemento importantísimo de que detrás de la arquitectura hay un trabajo de búsqueda artística, que se prolonga durante treinta años de ejercicio profesional'.

'He buscado combinar el trabajo de arquitecto y el de ingeniero convencido de que las dos disciplinas convergen en un sólo elemento que es construir el arte', dijo.

El arquitecto español comentó que 'el arte y la creación artística tiene un sentido subliminal que da a la obra un atributo y una cualidad emocional, que corresponde con su tiempo y con su época, y que trasciende la parte funcional y constructiva'.

Bajo el título 'Santiago Calatrava. De las formas a la arquitectura', el recorrido por la galería del Quirinale muestra, de esa forma, al 'arquitecto-escultor' y al 'escultor-ingeniero'.

'Las esculturas de Calatrava en la exposición tienen todas formas y nombres que evocan el concepto del flujo, del movimiento, que caracteriza el desarrollo de la vida humana y animal', se lee en el comunicado de prensa de la exposición, cuyo comisario es Tomás Llorens.

En efecto, algunas de sus esculturas, las del ingeniero, son puras formas en movimiento, construcciones semejantes a mecanos; otras, las del arquitecto, son formas sujetas, que parecen en equilibrio, en el momento justo de comenzar a moverse.

Los objetos están construidos con diversos materiales, desde el mármol de Carrara al ébano y del granito a la plata.

El recorrido permite conocer 'su amor' por el Renacimiento italiano, 'un periodo caracterizado por la unidad del saber y la interdisciplinariedad entre las formas expresivas, que caracterizan la biografía y la obra de los mayores artistas', según explicó.

Pero, al mismo tiempo, sus esculturas y diseños reflejan la contemporaneidad de un arquitecto que este mismo verano colocará en Venecia el primer puente que se instalará en 125 años, 'uno de los honores más grandes que se pueda tener', comentó.

Un honor no exento de controles y de continuas revisiones que han llevado a que aún no se sepa con exactitud el día en que el puente será colocado, aunque según el arquitecto se hará 'dentro del verano'.

La muestra también recoge una maqueta con el proyecto que Calatrava construye en Tor Vergata, un barrio marginal de Roma, en el que levantará todo un espacio nuevo conocido como 'La ciudad del deporte' y que deberá acoger los mundiales de natación de 2009.

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An architect at her peak

By Rowan Moore, Evening Standard 02.07.07

Back in the Eighties, when most architects were entranced by postmodernism, a young woman produced a design for a project in Hong Kong that was completely unlike anything else. Called The Peak, it was a combination of nightclub and apartments, made up of flying beams that seemed to hover high above the city.

The woman was Zaha Hadid, and a quarter of a century later her models and paintings of The Peak - among the first exhibits you come to at this show - still stop you in your tracks. The project is arresting for its audacity, but also for the beauty and the richness of the material on show, all of which, in the age before computers really took off, was handmade. The Peak is no flash gesture, but worked over, thought through, intensely considered.

The Peak was never built, launching Hadid's (exaggerated) reputation as the world's greatest unbuilt architect. In the past few years she has emphatically put that reputation behind her, with projects all over the planet, and an office staff in the low hundreds. Across the room from those highly wrought early paintings is a whole wall of constantly churning images of huge projects in Dubai, Milan, Abu Dhabi, London and Leipzig, to name but a few. The effort that is in the paintings gives way to the shallower charms of computer images but it is also replaced, in the best of the projects, by the complexity and invention of constructions that are actually being built.

The Design Museum's exhibition, its biggest ever, is a temple of creative production, starting with a dark cave glittering with objects and images and moving on to an upper floor dominated by Hadid's furniture. It takes full advantage of the fact that Hadid is one of few architects in the world whose output of designs and objects makes such a display possible.

It is a place to be dazzled and amazed more than to pore over drawings and projects, or be informed about her theories.

From the chandelier that greets you, Hadid is shown more as a creator of seductive things and designs than as a thinker: for the latter you'd be better off going to a book.

• Until 25 November, www.designmuseum.org.

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Nice : Jean Nouvel va reconvertir à l'architecture le fort du Mont Boron

le 02 juillet 2007


C'est signé. L'architecte Jean Nouvel, créateur entre autres de l'Institut du monde arabe et du nouveau Musée du quai Branly à Paris, a conclu vendredi avec la ville de Nice un projet de reconversion de l'ancien fort militaire enterré du Mont Boron dans un site de deux hectares au sommet de la colline, dominant la Méditerranée. La municipalité niçoise, qui a récemment racheté à l'armée cette batterie militaire semi enterrée pour 800.000 euros, l'a cédée gracieusement à l'architecte pour 50 ans. Le fort sera transformé en espace de travail, de recherche, de formation et d'exposition sur l'architecture.



Jean Nouvel qui souhaite travailler dans le sud, y installera son équipe (150 personnes environ). Mais le fort sera également le cœur d'une fondation destinée à accueillir des architectes du monde entier qui approfondiraient des sujets touchant à la Méditerranée. La formation de jeunes professionnels et des expositions ouvertes au public font également partie du projet qui sera mis en œuvre à partir de l'an prochain. Jean Nouvel s'est d'autre part investi un peu plus dans la vie azuréenne en prenant récemment la présidence de l'association qui soutien la candidature de Nice Capitale européenne de la culture 2013.

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París rinde homenaje al arquitecto colombiano Rogelio Salmona

El nuevo museo Cité de l'Architecture et du Patrimoine recibe en sus instalaciones la exposición itinerante Espacios abiertos/espacios colectivos.

"Un orgullo y una felicidad tener su magnífica obra en París", afirmó François de Mazières, presidente del Museo, quien además recordó que la "arquitectura humanista y generosa de Rogelio Salmona es universal".

Su paso por París es, además, una oportunidad para que el público galo descubra la dimensión social que guía el trabajo de quien puede ser considerado como "una de las figuras mayores de la arquitectura y del urbanismo suramericanos", como destacó de Mazières.

Este es un reconocimiento a su creatividad excepcional y a su capacidad de innovar a lo largo de su carrera, que si bien se ha desarrollado más que todo en Colombia está íntimamente ligada a París, ciudad donde nació, en 1927.

Ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, pero sus estudios de arquitectura fueron interrumpidos por el Bogotazo. Viajó a París, en 1948, y trabajó como ayudante del gran maestro racionalista francés Le Corbusier.

No obstante, Francis Rambert, director del Instituto Francés de Arquitectura, señala que después de una década de colaboración el 'discípulo' tomó claramente sus distancias con el maestro. Ávido de conocimiento, se interesó también por una experiencia constructiva y por la historia del arte en el famoso museo del Louvre.

La mayor influencia de su formación francesa fue el curso de Pierre Francastel de sociología del arte, en la Escuela Práctica de Altos Estudios, un tema que fascinó al joven colombiano. A sus treinta años de edad dejó la capital francesa y regresó a Colombia donde logró imponer su visión armónica del espacio público dentro de una arquitectura social con valores humanistas, como la Urbanización El Polo, la Fundación Cristiana de la Vivienda y el Desarrollo Urbanístico Timiza.

Cincuenta años después de su partida, es el Palacio Chaillot (Metro Trocadéro), que alberga el nuevo museo de arquitectura, el indicado para acoger este gran homenaje a Rogelio Salmona.

Para los parisinos, es el espacio público multifuncional por excelencia en el que se combinan fuentes, un café-restaurante, un teatro, la plaza de los Derechos del Hombre, y dos museos rodeados por jardines.

Un ejemplo del espacio abierto que tanto se esfuerza Salmona por aportar a la vida de los ciudadanos. La presencia de su obra a unos cuantos metros de la Torre Eiffel y admirada por una nueva generación de arquitectos franceses y colombianos, no dejó de emocionar a una de sus grandes amigas y a Françoise Choay, gran teórica del urbanismo y de la arquitectura.

Françoise fue compañera de estudios de Rogelio Salmona y, como recordaba con gran alegría y nostalgia, gracias a sus explicaciones fue que ella pudo entender plenamente a Pierre Francastel.

La exposición Espacios abiertos/espacios colectivos cuenta con maquetas, planos, bocetos, fotografías y videos mediante los cuales el público francés recorre de manera virtual los grandes temas dentro de la obra de Rogelio Salmona. Un proyecto lanzado en el 2002 e inaugurado en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en abril del 2006.

El motor de esta iniciativa fue el Ministerio de Relaciones Exteriores, el que quiso presentar a Rogelio Salmona como embajador de Colombia para el mundo.

Si en su modestia y sencillez Rogelio Salmona le explicaba a los curadores en Bogotá que no estaba convencido con esta exposición, desde París el público le puede asegurar que es un éxito y que su obra nos reconcilia con la ciudad y con la arquitectura.

Los nuevos proyectos del arquitecto

Centro Cultural Gabriel García Márquez, del Fondo de Cultura Económica (FCE). Se construye en un predio de 9.500 metros cuadrados.

Está distribuido en tres niveles y tendrá una librería, una biblioteca, una sala de exposiciones, un auditorio, un restaurante, una cafetería, un salón de conferencias y las oficinas del FCE. Su inauguración está programada para el último trimestre del año.

MARÍA CAMILA MORALES
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
PARÍS (FRANCIA)

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Calatrava define la arquitectura como un 'arte al servicio de la sociedad' pero con un 'mínimo de respeto por la obra'

El arquitecto Santiago Calatrava, quien recibió hoy el Premio Nacional de Arquitectura de manos de la ministra de Vivienda, Maria Antonia Trujillo, describió la arquitectura como un 'arte al servicio de la sociedad' en el que es 'necesario un mínimo de respeto por la obra'.

Calatrava que ha recibido el galardón por su 'excepcional trayectoria' y 'su reconocimiento internacional', según la ministra de Vivienda, aseguró hoy en rueda de prensa que el gran reto de la arquitectura de este siglo es 'mejorar la calidad de vida de las grandes ciudades y dar optimismo a sus habitantes'.

Considerado como uno de los arquitectos más importantes de las ultimas décadas y embarcado en proyectos como la construcción del rascacielos más alto de los Estados Unidos, el 'Chicago Spire' o el Intercambiador del World Trade Center de Nueva York, que está previsto que se inaugure en 2009, Santiago Calatrava apostó hoy por la ciudad de tamaño medio como la 'ciudad del futuro' por sus casas y rascacielos del mismo estilo y la fluidez de sus comunicaciones que pueden ofrecer una 'calidad de vida enorme'.

CONSTRUIR EN VENECIA

Preguntado por uno sus proyectos más problemáticos, un nuevo puente para el gran canal de Venecia, cuya inauguración ha sido pospuesta por la posible presión de la pasarela sobre ambas orillas, Calatrava señaló que construir en la ciudad de los canales es el 'honor más grande' que puede tener cualquier arquitecto y alegó que construir sobre el canal requiere un 'prerrecorrido' especial por lo que 'no debe sorprender el tiempo que hemos tardado en hacerlo'. El Ayuntamiento de Venecia se lo encargó en año 1996. 'Montaremos en los próximos meses el vano y esto significará el final de un gran periplo', añadió.

En esta misma línea, calificó positivamente que hubiera tantos problemas para construir en Venecia, y que 'todo el mundo pueda opinar al respecto' y muestre su preocupación por proteger el 'medio ambiente' porque 'en la Castellana--dijo-- ha sido relativamente fácil destruir palacetes para construir edificios'.

Calatrava, quien se mostró agradecido a los españoles por el proyecto prestado, destacó uno de sus proyectos más famosos en nuestro país, 'La Ciudad de las Artes y las Ciencias' en Valencia, que 'ha superado los diferentes cambios de gobierno' durante más de una década.

Respecto al 'Fordham Spire', el proyecto de la torre más alta de Estados Unidos (alcanzará los 610 metros), a orillas del Lago Michigan, cuyo edificio albergará un hotel y 250 apartamentos de lujo, el arquitecto valenciano señaló que no hay una 'pauta precisa' y como es un edificio dedicado a las habitaciones 'no exhibe ningún tipo de ambición'.

En el mismo acto, también fueron premiados el arquitecto Josep María Montaner por su iniciativa periodísitica y el plan territorial insular de Menorca, como Premio Nacional de Urbanismo. Tambien fueron galardonados el proyecto de promoción pública del edificio San Jerónimo de Sevilla y el edificio de la plaza central de Las Tablas en Madrid, en la categoría de Premio Nacional a la calidad de la vivienda.



Terra Actualidad - Europa Press

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Nueva mirada a la arquitectura contemporánea

Andalucía es la segunda comunidad autónoma en número de obras catalogadas en el siglo XX

MARGOT MOLINA - Sevilla - 29/06/2007

Ya se sabe que la buena arquitectura no se acabó con el Barroco e, incluso, algunos admiran los edificios del Movimiento Moderno; pero de ahí a valorar obras como un búnker, una gasolinera, una central hidroeléctrica o una depuradora hay un trecho. Precisamente ese trecho es el que se han propuesto recorrer las fundaciones Docomomo Ibérico, Mies van der Rohe y Caja de Arquitectos, que han elaborado el Inventario de la Arquitectura del siglo XX en España. El proyecto, coordinado por el arquitecto sevillano Carlos García Vázquez, incluye 5.600 obras en España que, según los especialistas, necesitan una protección especial para evitar que desaparezcan. Andalucía, con 1.063 de ellas, es la segunda comunidad en España en cuanto a número de arquitecturas del siglo XX. La primera es Madrid, con 1.237, y la tercera Cataluña, con 1.005.

Lo importante de este trabajo, además de la cantidad de obras analizadas e incluidas, es que por primera vez se consideran dignas de protección tipologías hasta ahora denostadas como viviendas de protección oficial, polígonos, edificios industriales, jardines, espacios interiores u obras civiles. "El hecho de que estas arquitecturas no se identifiquen como patrimonio las hace especialmente vulnerables. Corren un gran peligro de desaparecer frente a operaciones urbanísticas especulativas", afirmó Lluís Hortet, director de Docomomo Ibérico y de la Fundación Mies van der Rohe, el pasado miércoles en Sevilla.
En busca de protección

El proyecto, que comenzó en 2005 e incluye también la arquitectura del siglo pasado en Gibraltar y en varias regiones del sur de Francia, ofrece ya el inventario de unos 6.000 bienes inmuebles en Internet (www.archxx-sudoe.es) aunque todavía no está completamente terminado. Los promotores del inventario lanzarán una publicación a finales de julio y tienen previsto una muestra itinerante. "Ésta es la primera fase, nuestro próximo objetivo es realizar una selección de 3.000 obras para pedir a las distintas Administraciones que las protejan, pero no sólo de la demolición; sino también de las intervenciones que, en algunos casos, son muy agresivas", precisó García Vázquez, profesor en la Escuela de Arquitectura de Sevilla.

"En Andalucía el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) lleva años catalogando la arquitectura del siglo XX y el trabajo ha sido mucho más fácil que en otras comunidades porque hemos colaborado con ellos. Por ejemplo en Sevilla hay 293 bienes catalogados, en Córdoba, 214 y en Granada, 119", precisa el coordinador.

A pesar de que se ha avanzado mucho en la protección de las obras del Movimiento Moderno, la arquitectura contemporánea sólo representa el 5% de la protegida en Andalucía. "No se trata sólo de una cuestión de sensibilidad cultural; sino también profesional, porque interesa a los arquitectos; turística, porque puede generar rutas y, por tanto, económica", añade Lluís Hortet.

Fotografías: Las imágenes proceden de www.archxx-sudoe.es

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«Debe haber un mínimo de respeto por la arquitectura»

NATIVIDAD PULIDO. MADRID.
Hecho un pincel llegó Santiago Calatrava a las Nuevas Arquerías para recoger el premio Nacional de Arquitectura. Con un bronceado impecable, sólo superado por su aún más impecable traje y sus zapatos camel con puntera marrón también impecables, atendió a los medios minutos antes de recoger el galardón. Sobre la mesa, los pulsos que mantiene con los ayuntamientos de Venecia y Bilbao por algunos proyectos. Respecto al polémico puente sobre el Gran Canal, el arquitecto valenciano aludió en un comunicado a «intereses particulares que no quieren ver el puente construido». ¿Puede concretar a qué se refería? Con diplomacia, eludió el envite: «Construir en Venecia es el mayor honor que puede tener cualquiera. Construir el cuarto puente sobre el canal grande después de 125 años requiere un tiempo de prerrecorrido. Las cimentaciones están ya construidas; estamos al final de un periplo difícil. Es difícil construir en Venecia. Pero me parece bien que así sea. Aquí, en la Castellana, ha sido enormemente fácil cargarse todos los palacetes para hacer edificios de un valor cuestionable. Es bueno que todo el mundo pueda dar su opinión. En «Il Gazzetino» de Venecia, una señora decía que su marido pensaba que este puente no aguantará. Me parece bien que se publicara».
Sobre su contencioso bilbaíno acerca de la pasarela de Isozaki junto a su puente «Zubi zuri», se limitó a decir: «He considerado siempre la arquitectura como un arte al servicio de la sociedad. Y, como arte, debe haber un mínimo de respeto por la obra». Uno de sus proyectos más llamativos es la Fordham Spire, la torre más alta de EE.UU. (con 610 metros de altura), que construirá en Chicago. ¿No ha modificado el 11-S la arquitectura? «La evolución de los actos de terrorismo en zonas urbanas ha tenido objetivos diferentes: torres, trenes, el Metro... No hay una pauta precisa del terrorismo de perseguir edificios en altura».
Calatrava defendió «la cultura como brazo de palanca para levantar zonas deprimidas». Las ciudades de tamaño medio, advierte, tienen mucho que ofrecer y por ello «hay que cuidarlas y tenerlas en cuenta. No hay que hacerse muchas ilusiones con ciudades enormes como México D.F., Calcuta o El Cairo. El gran reto que tiene la arquitectura del siglo XXI es mejorar las condiciones de vida». Le preguntan por la denuncia que la Comisión Europea ha presentado sobre el modelo urbanístico en la Comunidad valenciana. «El modelo urbanístico de esta Comunidad tiene unas raíces que se proyectan al tiempo en que todos los madrileños se compraban apartamentos en Benidorm o en Torrevieja. En la Ciudad de las Artes y las Ciencias se ha hecho un esfuerzo extraordinario en 16 años con 4 Gobiernos y el Palau de les Arts se ha colocado en dos años entre los cinco mejores del mundo, no gracias a mí, sino a aquéllos que lo gestionan». Cree que la arquitectura es muda («por eso es tan próxima a la música») y, treinta años después, se sigue considerando «un amateur, un amador de mi profesión. Tengo una gratitud enorme a mi país por las oportunidades y el cariño que siempre me ha dado».

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