Periodismo arquitectónico, de Manuel Larrosa
armando ponce
México, D.F., 25 de junio (apro).- Hasta hace unos días, todavía al frente de Arquitectura del INBA, el historiador Xavier Guzmán Urbiola, entre los múltiples aportes editoriales que hizo durante su gestión, entregó a la prensa, en el número 13 de Cuadernos de Arquitectura, una recopilación de artículos sobre el tema, obra del arquitecto Manuel Larrosa: Periodismo arquitectónico.
Se trata de medio centenar de artículos publicados durante los 80 y la primera mitad de los 90, donde se advierte el espíritu crítico que el especialista imprimió a su mirada sobre el quehacer nacional en este arte. Valiosa aportación si se toma en cuenta que, fuera de las publicaciones especializadas, pocos espacios se han dedicado a observar para un público masivo los desastres y desatinos de la arquitectura contemporánea, sobre todo en la Ciudad de México, que los ha visto proliferar para desgracia de sus habitantes.
Una defensa radical del urbanismo.
Entre algunos de los anteriores títulos de la colección que Guzmán Urbiola impulsó, se encuentran los dedicados a José Villagrán, Luis Barragán, Nicolás Mariscal, Manuel Amábilis y Fernando González Gortázar.
De la presentación de Guzmán a los escritos, se ofrecen los siguientes fragmentos:
Manuel Larrosa se ha dedicado a escribir en la prensa capitalina por más de tres décadas en torno a temas de arquitectura, urbanismo y todo aquello que de una forma u otra afectan a éstos. Producto de tal ejercicio, constante por demás, es una abundante literatura periodística caracterizada por su brillantez crítica, sensibilidad, compromiso y sencillez, atributos que reflejan el modo de ser de su autor.
La Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble del Instituto Nacional de Bellas Artes, en consecuencia con su interés por colaborar en la formación de una cultura arquitectónica, se ha dado a la tarea de publicar una parte significativa de la labor periodística de Manuel Larrosa. Guillermo Tovar de Teresa, consejero infalible de esta Dirección, con el juicio certero que lo caracteriza, nos sugirió rescatar y publicar estos artículos que, en sus palabras --que hacemos nuestras--, hacen fluir una crónica inusual, por brillante, de los aconteceres de la Ciudad de México y de la arquitectura del país. Con esta publicación --estamos seguros-- enriquecemos el acervo bibliográfico relativo a la crítica arquitectónica, pero sobre todo, a la reflexión abarcadora acerca del papel que la arquitectura juega en la sociedad contemporánea, pues de eso tratan los artículos aquí reunidos. Pero también hacemos un meritorio reconocimiento a una de las presencias más inteligentes en el Periodismo arquitectónico del pasado reciente y actual.
(…) Reunir toda esa información en un volumen con las características de los que conforman la colección Cuadernos de Arquitectura es un propósito difícil de lograr. Por esta razón le pedimos a su autor que hiciera una selección de los artículos que, a su juicio, ilustraran mejor el conjunto de su labor.
(…) Por convicción personal, por formación y por experiencia profesional, Larrosa aborda los problemas específicos desde una perspectiva de conjunto, de modo que en sus aportaciones la arquitectura estrecha lazos con otras manifestaciones artísticas --la literatura y las artes plásticas tienen un lugar privilegiado--, pero también se le ve como reflejo de la transformaciones económicas globales, así como rehén de las prácticas manipuladoras de nuestros políticos. Manuel, critica, denuncia, señala, pero con una claridad y compromiso poco comunes. Su escritura se une a una corriente más amplia que ha venido abriendo espacios de reflexión e intercambio en todos lo ámbitos de la realidad nacional, que ha exigido atención para las voces de quienes desean ofrecer su aportación valiosa, que se ha empeñado en participar en la toma de decisiones, en fin, que esta comprometida con “el dificultoso tránsito a la democracia --como él mismo lo llama y lo plantea-- que también dificulta el desarrollo de la arquitectura”.
El autor no es un periodista que escribe sobre arquitectura ni --solamente-- un arquitecto que escribe en la prensa: es un ciudadano --con conocimientos especializados-- que utiliza los espacios que se le presentan para ejercer su derecho. Son muchas las enseñanzas que se derivan de la lectura de los siguientes artículos. Sin embargo, ésta es, indudablemente, una de las más grandes.
Etiquetas: Arquitectura Mexicana, Larrosa
Antonio Gaudi, genio de la arquitectura del siglo XX
El español dejó un importante legado de construcciones arquitectónicas, entre las que se encuentran “La Pedrera”, La Colonia Guell y El Colegio Teresiano.
México, D.F.- Conocido como uno de los grandes genios del siglo XX, el español Antonio Gaudí Cornet (catalán), creador prolífico que revolucionó la arquitectura, y entre sus obras cumbres se encuentra la iglesia de la Sagrada Familia, nació el 25 de junio de 1852 en la provincia de Tarragona.
Hijo de un modesto calderero, Gaudí, renombrada figura de la arquitectura que engalanara con sus construcciones la ciudad de Barcelona, vivió una infancia enfermiza en la que padeció frecuentes dolores reumáticos, que en muchas ocasiones le impidieron jugar con los niños de su edad.
Con sólo 17 años de edad, el joven Antonio se trasladó a Barcelona con la intención de cursar estudios de Arquitectura, que a falta de recursos económicos tuvo que combinar con el trabajo de delineante y proyectista.
Esto le permitió trabajar junto a conocidos arquitectos, como Josep Fontseré y Joan Martorell.
Seis años más tarde, cuando Guadí obtuvo el título de arquitecto, estaba a punto de iniciarse una nueva etapa en su vida: mientras esperaba realizar obras de mayor envergadura, llevó a cabo algunos pequeños trabajos de carácter decorativo.
Entre ellos diseñó una vitrina para una conocida guantería de Barcelona, la “Casa Comella”, para la Exposición Universal de París de 1878. Eusebi Güell, importante empresario del sector textil, quedó prendado de la modernidad y elegancia de aquella vitrina y se convirtió en el mecenas del arquitecto español.
A decir de sus biógrafos, Gaudí revolucionó la arquitectura y fue un creador prolífico que diseñó muebles, mosaicos, elementos decorativos, hierro forjado y cualquier elemento que formara parte de sus construcciones.
Su primer encargo como arquitecto fue para la “Casa Vicens”, que le permitió construir un edificio neogótico; más tarde, construyó caballerizas para la finca de Eusebi Güell, para después dedicarse a la construcción del Palau Güell (1885-1889) en Barcelona.
En esta primera etapa de carácter historicista, Gaudí construyó algunas de sus obras fuera de Cataluña, entre las que se encuentran el Palacio Episcopal de Astorga (comenzado en 1887) y la Casa de los Botines, en León (1891-1892).
En 1883 se hizo cargo de la continuación de las obras de la Sagrada Familia en Barcelona, para, a comienzos del siglo XX, construir en la capital catalana el Parque Güell (1900-1914), la Casa Batlló (1904-1906) y la Casa Milá (1904-1906).
Gaudí fue un importante y destacado diseñador por las forjas que caracterizan sus balcones y canceles y por el mobiliario que fabricó por distintos encargos privados.
Sus piezas más destacadas, entre otras, son el Sillón Calvet, la bancada del Parque Güell, la silla y el banco Batilló. Su desconcertante personalidad, destacada en la historia de la arquitectura como la de un visionario, inspiró el camino estructuralista de Pier Luigi Nervi y Félix Candela, así como el brutalismo expresionista de las últimas obras de Le Corbusier.
Su obra fue menospreciada por sus compatriotas novecentistas, defensores de un catalanismo basado en la cordura, antes que en la aparente locura del genio mediterráneo.
En 1910 llegó a tener la máxima fama y renombre y llamó la atención de los estadunidenses, que le encargaron un hotel en Nueva York; un año más tarde, la fortuna se apartaría de su lado cuando tuvo fiebres de Malta y se marchó una temporada a Puigcerdá, donde empeoró.
El siete de junio de 1926, Antonio Gaudí fue atropellado por un tranvía, accidente del que intentó recuperarse en el hospital de la Santa Cruz, pues al no portar documento alguno que lo identificase, fue tratado como un auténtico indigente.
Tras su fallecimiento a los 74 años de edad, media Barcelona se vistió de luto para rendir el último adiós a un hombre que, aunque pocos lo habían conocido en persona, se había vuelto muy popular.
Su cuerpo fue enterrado en una cripta de la obra donde trabajó casi los 43 últimos años de su vida, la iglesia de la Sagrada Familia. Gaudí dejó un importante legado de construcciones arquitectónicas, entre las que se encuentran “La Pedrera”, La Colonia Guell y El Colegio Teresiano.
Notimex
Etiquetas: Barcelona, Gaudí
Nueva York, un paso atrás
IÑAKI ÁBALOS 23/06/2007
La isla de Manhattan tiene una nueva hambre. El hambre de nuevas construcciones firmadas por grandes nombres. Después de la traumática pérdida de edificios-símbolo como las Torres Gemelas, Nueva York vive una etapa intensa de renovación urbana. Richard Meier, Jean Nouvel, Renzo Piano, Bernard Tschumi, Santiago Calatrava, Frank Gehry, Norman Foster o Richard Rogers son algunos de los arquitectos con proyectos en la ciudad de los rascacielos.
Warhol decía que hasta los árboles trabajan sin parar en Nueva York, procurando día y noche el oxígeno que consumen sus habitantes y sus industrias. Y algo así puede decirse ahora de la actividad constructora, que no acusa la crisis del sector en el resto del país sino que parece intensificarse sin fin. Una nueva moda -cuyo punto de arranque fueron las torres de apartamentos de Richard Meier frente al Hudson- está modificando el real estate, ahora necesitado de la plusvalía del autor e incluso del toque europeo en algunos casos. El tablero de juego se modifica paulatinamente y todos mueven pieza, estableciéndose diferentes frentes. El de los europeos es cuando menos curioso. Jean Nouvel termina en Soho, en Mercier Street, unos apartamentos que han sorprendido por lo último que podría imaginarse viniendo de Nouvel: por ser indiferentes, una emulación de la tipología de fachada de hierro fundido un tanto rutinaria, "engordando" las dimensiones esperables de los elementos, seguramente por los códigos americanos (un engorde que acusan otros edificios como el Hearst de Foster). Pero no es el único en dejar un sabor agridulce y quizás sea mejor no comentar los delirios de Calatrava cada vez más ensimismado en su genialidad cursi, ni la fealdad de los azulados volúmenes residenciales construidos por Bernard Tschumi, compitiendo posiblemente en la carrera por el muro cortina más vulgar jamás levantado... Herzog & De Meuron terminan un lujoso bloque de apartamentos para Ian Schrager en Bond Street cuya interpretación de la fachada de hierro fundido es sorprendentemente sofisticada, envolviendo acero inoxidable semicilíndrico en tubos de vidrio con similar sección creando un juego de reflejos hipnótico, que absorbe la luz solar dejando dibujada una retícula como de líneas de neón que captura instintivamente la mirada del peatón... Rem Koolhaas, el autor de Delirious New York, con una pequeña oficina abierta a pesar de sus desencuentros con la ciudad, realizará unos apartamentos en Nueva Jersey así como el importante proyecto que desarrolla para Cornell (Ithaca), pero nada en Nueva York. Nada, tampoco, de Peter Eisenman, el otro arquitecto, éste americano, cuya biografía está tan unida a Nueva York como lo está la de Woody Allen y aún sin estrenar en la ciudad. Sin embargo, el otro maestro americano, Frank Gehry, ha terminado su primer edificio en Manhattan, una pequeña pero interesante alcachofa de vidrio serigrafiado que consigue bellísimos efectos plásticos con un material más comercial que el titanio y que, pese a tratarse de una imposición del cliente, parece haberle gustado pues lo empleará de nuevo a gran escala en París para la Fundación Louis Vuitton. Al sur de Manhattan, como si el lugar estuviese maldito, David Childs (SOM), tras apoderarse del plan de Libeskind para la "zona cero" y destrozar patéticamente lo poco que tenía de bueno el original (su carácter simbólico y coreográfico), propone lo que, si llega a materializarse, será el mayor símbolo de la historia representando exactamente lo contrario de lo que quiere representar: la Freedom Tower con su base maciza antibombas, su geometría bastarda de la de Libeskind y su patética coronación (los molinos de viento como imagen de la libertad no dejan de hacer risa a toda la profesión y The New York Times ya ha avisado varias veces del dislate) será sin duda el mayor símbolo de la decadencia del imperio y de la falta de la libertad, genio y pulso creativo que lo hicieron grande. No contento con ello, se ha rodeado de un coro de torres firmadas por Foster, Rogers y Maki, supuestamente coordinadas (de hecho se trabaja en una misma oficina en el sitio), cuya total falta de sentido coreográfico e incluso del valor individual que por lo menos Foster y Maki habitualmente exhiben culmina el sinsentido que todo el lugar ha adquirido en manos de su propietario Silverstein (sólo el elegante muro cortina y el lobby de James Carpenter que envuelve la WT7, ya construida, puede dar lugar a un comentario positivo). Merece mención aparte la debilidad del proyecto de Norman Foster, pues se trata de un lugar en el que ensayó una de sus propuestas en altura más bellas, reproducida más tarde en la portada del catálogo de la exposición Tall Buildings del MOMA, cuyo trasunto pragmático, la Hearst Tower, ha terminado acertadamente más arriba en Manhattan, en la Octava Avenida, reduciendo su silueta característicamente diagonal astutamente a las esquinas de modo que sin el más mínimo riesgo tipológico se consigue el máximo efecto icónico.
Frente a este balance del arqui
tecto inglés brilla con luz propia la eclosión de Renzo Piano, con cinco obras singulares y dos ya terminadas en el centro de Manhattan: la Pier Morgan Library y The New York Times. Dos intervenciones diferentes, la primera de costura entre edificios históricos, la segunda una torre para el periódico, que posiblemente, por las constricciones impuestas en ambos casos, espaciales las primeras, económicas las segundas, han permitido sacar a la luz el mejor Renzo, el centrado en problemas técnicos y soluciones elegantes y sintéticas, sin gestos seudoartísticos que han desvirtuado siempre que lo ha intentado su arquitectura. The New York Times no será la gran torre que revolucione la tipología en las próximas décadas, ni el icono más al día de la ciudad; de hecho, su máscara de tubos cerámicos protegiendo del sol el vidrio transparente deja además de un aire de algo ya visto, un tono grisáceo no muy afortunado en el clima neoyorquino, dibujando una figura de ventanas rasgadas sobre el muro vidriado confusa, que muestra que la escala elegida para los elementos seguramente no es la más afortunada para tales tamaños -sí, sin embargo, en las plantas bajas, cerca del peatón
...-. Pero lo que no tiene de "rompedor" en la imagen queda compensado por los aciertos técnicos, por la concepción espacial del puesto de trabajo, por los detalles con los que todas las escalas, desde el mobiliario hasta la estructura expuesta al exterior, han sido resueltos, introduciendo en la construcción neoyorquina un gusto por el detalle y los acabados perdido desde los rascacielos posmodernos hechos a mordiscos... Compárese con la nueva Trump Tower terminada frente a Naciones Unidas, construida como una mala carretera: la estructura más barata, el vidrio más barato, los acabados más baratos y feos (del gusto "nuevo rico internacional"), puesto todo junto de la forma más rápida y vendido como el condominio más caro de Estados Unidos... La otra cara de la moneda, que muestra el valor del empeño de The New York Times y su arquitecto (y, sin embargo, no puedo evitar añadir que es una lástima, que las proporciones tremendamente esbeltas de la Trump Tower junto al prisma modernísimo de Naciones Unidas tienen algo delirante que uno piensa podría haber sido aprovechado mejor).
Por otra parte, el éxito de Renzo Piano en la ciudad da también que pensar. ¿Qué es lo que le hace favorito entre los neoyorquinos interesados en el valor añadido de lo europeo? Hal Foster lo dice claro: vender "elegancia", y para los neoyorquinos "moderno" ha pasado a ser "elegante", ése es el nuevo eslogan que atraviesa toda la ciudad. Una elegancia cultivada largamente por Renzo, desafectada de lo icónico y concentrada en lo háptico y el detalle. Pero también una elegancia hecha a base de alejarse de los debates culturales y de ejercer un democrático "buenismo" que las más de las veces deja indiferentes a los arquitectos. ¿Era esto todo lo que se necesitaba para tener reconocimiento: una sobria y prudente indefinición? ¿Era eso lo que los modernos imaginaban en 1920 como meta de la modernidad? ¿Son las viviendas más sofisticadas de los millonarios más petulantes el mercado en el que deben competir los arquitectos europeos más dotados?
Paradójico juego de desplazamientos, la ciudad que en los ochenta exportó al mundo las "neovanguardias", especialmente Greg Lynn desde Columbia University -y que ahora exporta edificios completos como el magnífico rascacielos blando de Reiser y Umemoto en construcción en Dubai-, a la hora de la verdad da un paso atrás (véase el MOMA, la Pier Morgan Library o el New Museum que terminará Sejima a fines de este año) y adopta geometrías regulares y simples, como Renzo Piano, Norman Foster, Herzog & De Meuron, Jean Nouvel y, por qué no, como la última torre de ese Gil y Gil que es Trump. Nueva York es la expresión del pragmatismo y prefiere aún exportar los experimentos caros. Por ejemplo, a Dubai o a Santiago.
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Así es la ciudad del futuro
Coches apilables, ciudadanos interconectados: el último proyecto del MIT
PATRICIA F. DE LIS - Madrid - 17/06/2007
La ciudad del futuro no es la que Spielberg imaginaría para una de sus películas, porque el paisaje será muy parecido al actual. Los grandes cambios, quizá inapreciables a la vista, construirán una ciudad más humana por cuyas venas correrá, indiscutible, Internet. Inteligentes sistemas de comunicación permitirán un tráfico rodado más fluido y una información precisa en casa, en el coche, en la parada del autobús. Así lo ven y así lo están diseñando los expertos del emblemático Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT): pelotas que siguen el pie del niño, coches apilables, edificios con sensores... La ciudad inteligente desbancará a las urbes industriales, pero sin sobresaltos estéticos. Blade Runner todavía no es el futuro.
William Mitchell sonríe cuando se le pregunta si, en el futuro, viviremos en Blade Runner. El ex decano de Arquitectura del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y uno de los referentes mundiales en la planificación de las ciudades, reflexiona: "Cuanto más tecnológicamente avanzada sea una ciudad, menos se parecerá a Blade Runner [película de ciencia-ficción de Ridley Scott (1982)]. La tecnología tiende a ser ubicua y no intrusiva. Los grandes cambios que están por venir no los veremos. Así que la ciudad del futuro es esta misma".
Mitchell se refiere a Sevilla, donde se ha celebrado el seminario Creatividad e innovación en la cultura digital. El experto ha hecho alusión a su proyecto Smart Cities (Ciudades Inteligentes) en el MIT. En él trabaja un equipo multidisciplinar de arquitectos, urbanistas, informáticos y científicos que imaginan cómo será el urbanismo en las próximas décadas.
La base de la ciudad del futuro será la inteligencia. Las ciudades preindustriales, explica Mitchell, eran "esqueleto y piel", techos y paredes, diseñadas casi en exclusiva para protegernos de las inclemencias del tiempo. Las ciudades industriales construyeron sistemas para la canalización del agua y de la energía. Pero las del siglo XXI serán "organismos vivos", dotados de inteligencia propia. Y su sistema nervioso será Internet.
En la idea de Smart Cities, todos los dispositivos -desde los teléfonos móviles hasta los coches y edificios- tendrán sistemas de inteligencia incorporados y estarán interconectados. El grupo de Mitchell investiga "sistemas de transporte inteligente": las vías y calles tendrán sensores que podrán indicar, en tiempo real, la densidad del tráfico. Enviarán las señales directamente a los coches inteligentes, que decidirán por sí mismos qué trayecto escoger. Los expertos de Smart Cities llevan desde 2003 tratando de reinventar el coche. La idea es mejorar su relación con las ciudades, y con las personas. Han inventado un pequeño coche apilable y eléctrico. El automóvil, pensado para dos pasajeros, tiene cuatro ruedas independientes, que son capaces de rotar 360 grados según la dirección de la conducción. Los ciudadanos cogerían el coche apilado pasando su tarjeta de crédito por un lector, y después lo aparcarían en otra de las pilas repartidas por la ciudad. Otra idea es la subasta de aparcamientos: según Mitchell, los coches inteligentes podrían pujar con otros automóviles por conseguir el mejor aparcamiento de la ciudad.
Los expertos de Smart Cities han diseñado, además, una lente electrónica, parecida a un telefóno móvil, que proporciona información en tiempo real de los edificios o monumentos de una ciudad que el usuario enfoque. También han inventado un coche que se conduce simplemente con el cuerpo, y una pelota que reacciona a los movimientos de los niños: les persigue o se deja perseguir según se muevan ellos. Los investigadores han desarrollado asimismo, un proyecto para la autoridad francesa de transportes con el objetivo de rediseñar las paradas de autobús. La idea es que sean movibles y que los viajeros puedan saber (gracias a su teléfono móvil o cualquier otro dispositivo electrónico) por dónde circula el autobús, y éste, dónde están sus viajeros, y así evitar las paradas vacías.
A Mitchell, que participó en el seminario organizado en Sevilla por la Fundación Telefónica, no se le escapan las dudas que suscitan proyectos como éstos. ¿Qué pasará cuando todo, incluido el ciudadano medio, esté interconectado? ¿Perderemos intimidad? ¿Está suficientemente asegurada la protección de la salud ante el incremento de ondas electromagnéticas? ¿Nos harán estas redes más vulnerables a los ataques cibernéticos? "Entiendo que estas preocupaciones existan, pero no hay evidencias científicas serias todavía de que haya razones para preocuparse". "Lo que yo creo", añade Mitchell, "es que el gran problema no es tecnológico, sino cultural. Descubrimos cosas a gran velocidad, pero no podemos inventar las convenciones sociales para entenderlas con la misma rapidez".
Ésta es la razón de que, al pensar en la ciudad del futuro, muchos imaginen una urbe similar a Blade Runner. Por eso, Mitchell decepcionó al cineasta Steven Spielberg cuando éste le pidió que imaginara cómo sería Washington en 50 años para su película Minority Report y él respondió: "Si quieres la verdad, bastante parecida a como es ahora". Sin embargo, para él, hacer ciudades invisiblemente inteligentes, es "muy emocionante para un arquitecto, porque podemos volver a organizar las ciudades desde un punto de vista más humano".
Etiquetas: Ciudad, Inteligente
"Los grandes edificios deberían funcionar como pequeñas ciudades"
ANATXU ZABALBEASCOA 16/06/2007
Cree que los edificios deberían utilizarse 24 horas al día. Considera que las grandes infraestructuras están infrautilizadas y defiende una arquitectura y un urbanismo mixtos y plurales capaces de mantener un orden en una suma de diversidades. Junto al parque de Pradolongo, en Madrid, inaugura un conjunto de 143 viviendas de protección oficial.
El holandés Wiel Arets lleva quince años compartiendo el estrellato de la arquitectura holandesa, pero haciéndose a un lado, revelando otras inquietudes. Como Rem Koolhaas, UnStudio o el colectivo MVRDV, también Arets ha publicado libros teóricos, redactado manifiestos y trazado planes urbanísticos, pero su opción es más discreta, su posición tiene un aire más pétreo que futurista. Su obra es más sobria, menos espectacular y más tectónica que la de sus colegas que manejan nuevos materiales y sorprendentes geometrías para reinventar la arquitectura casi a cada paso. En 20 años, Arets (Heerlen, 1956) ha hecho de todo desde su estudio en la Holanda más interior, alejado de la apertura portuaria de Amsterdam y del dinamismo industrial de Rotterdam. Lo entrevistamos en Milán, fiel a su defensa del ejercicio de cambio de escala, acaba de presentar el diseño de un baño. Defiende los edificios multiuso y la mezcla en las ciudades para un futuro mixto, pero ordenado, de la arquitectura.
PREGUNTA. Su web presenta su trabajo asegurando que produce espacios respondiendo a la vida, al potencial del programa, al carácter del lugar y a la naturaleza del material. Como resultado anuncia sorpresa, elegancia, confort y calidad. ¿Lo hace todo?
RESPUESTA. No debería creer todo lo que lee. Uno se vende desde internet y, en mi caso, es un juego de palabras para desarrollar la web. Por lo demás, sí soy ecléctico. Y sí creo que puedo hacer mucho y distinto.
P. De hecho, el estadio que levantó en Groningen (al norte de Holanda) combina equipamientos deportivos con edificios para oficinas, tiendas y restaurantes. ¿Esa mezcla de tipologías es un ejemplo de su manera de entender la arquitectura?
R. Creo que los edificios deben tener vidas de 24 horas. Y un estadio tiene una vida de dos domingos al mes. Ese tiempo tan corto, comparado con la huella que deja un campo de fútbol en una ciudad, es un sinsentido urbanístico. Me interesa la mezcla de programas. Porque la vida no sucede en compartimentos estancos. Las ciudades son lugares para la mezcla y el contacto de los individuos y los grandes edificios deberían funcionar como pequeñas ciudades.
P. ¿Todas las tipologías pueden convivir?
R. En la ciudad lo hacen todas. En un mismo edificio sólo las que no se contrapongan. Las que compartan necesidades, pero tengan horarios y requieran servicios distintos. El uso cuida los edificios, abarata el mantenimiento. El desuso olvida o mitifica los inmuebles.
P. Ha realizado numerosos planes urbanísticos. ¿La idea de convivir estrechamente organiza sus proyectos de ciudad también?
R. Las ciudades, para mantenerse vivas, deben permanecer abiertas, en funcionamiento real, no ficticio como si fueran teatros. Eso se materializa en un tipo de edificio, más de uso que representativo, y en un tipo de urbanismo: participativo, mezclado, que combine usos en lugar de generar guetos. El orden urbano no puede ser la especialización, la zonificación. Levantar oficinas a un lado y comercios en el centro no lleva vida a las ciudades. La vida, a las ciudades, la lleva la variedad de servicios y de edificios.
P. En su ánimo por combinar programas y materiales, ha llegado a mezclar antónimos: lo ligero y lo pétreo conviven en su biblioteca en Utrecht, pero también la unidad y la diversidad en sus viviendas en Apeldoorn. ¿No es cierto que sea necesario elegir?
R. Se elige con cualquier decisión. Pero uno debe decidir qué cree importante limitar: las formas, los volúmenes, los colores, los materiales o el programa. A mí no me interesa limitar el uso de un edificio aunque estéticamente me pueda inclinar por unos materiales o una gama de colores. ¿Por qué se critica tanto el minimalismo como solución esquemática formal y no se critican los edificios con usos limitados? En Apeldoorn me encargaron un grupo de viviendas. Todas iguales en torno a un jardín comunitario. Pero algo cambió. La gente no quería vivir en una casa idéntica a la de su vecino. No todos tenían las mismas necesidades. El promotor supo ver esa demanda y alteramos el programa. Ofrecimos variedad: casas de diversos tamaños y plantas. Algunas aisladas, otras pareadas. Mi trabajo fue ordenar esa diversidad. Y eso es lo que, entiendo, debemos hacer los urbanistas.
P. Además de al urbanismo, también ha prestado atención al pequeño diseño de muebles y objetos. ¿La arquitectura es una cuestión de escala?
R. Es algo que afecta al hombre y a cómo vive éste. La vida en un baño es lo más importante cuando alguien ocupa, o ha de limpiar, ese baño. Lo mismo, pero multiplicado por cientos de mil, sucede con una ciudad. Creo que trabajar en diversas escalas da un mayor entendimiento de la arquitectura. Hacerlo es una herencia del movimiento moderno y criticarlo es demasiado sencillo. Lo fácil es decir que no a un baño cuando has firmado rascacielos. Lo difícil, con o sin rascacielos, es hacer un buen baño.
P. España se le resiste. Ha participado en numerosos concursos, pero apenas ha construido.
R. Las viviendas que hemos construido en Pradolongo pueden ser un buen comienzo. He trabajado con Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano tratando de llevar luz a espacios domésticos pequeños. Eso altera la vida de las personas. Los pisos cuentan con placas solares, pero tan importante es captar la energía como no desperdiciarla malgastando el calor o la luz. De ese buen uso de la energía somos responsables los arquitectos que decidimos cómo son las viviendas. Las viviendas de protección oficial ofrecerán también variedad: las habrá de una sola planta, dúplex y tríplex. Creo que ofrecer diversidad en un conjunto ordenado es uno de los retos de las ciudades. También estoy terminando una vivienda en Marbella para un cliente holandés. Es la otra cara de la moneda. Un arquitecto debe tener recursos para trabajar con poco y con mucho. Y sacar partido a ambas situaciones.
P. Fue profesor del Berlage Institute durante siete años. ¿Todos los estudiantes de arquitectura en Holanda quieren ser Rem Koolhaas?
R. Casi todos, tal vez el 90% de los estudiantes del Berlage, son extranjeros. Y llegan allí para experimentar y no para aprender a copiar a nadie. La escuela es como un laboratorio y allí se va a probar. A aprender a pensar.
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La vivienda, no sólo arquitectura
La revista 'A+t' publica 'Dbook' una reflexión sobre la ciudad sostenible con el análisis de 64 proyectos residenciales
TXEMA G. CRESPO - Vitoria - 13/06/2007
¿Cómo se están construyendo las ciudades? ¿Hasta que punto los ciudadanos ven resueltas sus necesidades en las diferentes propuestas de vivienda que les ofrece el mercado y la administración pública? ¿Qué es mejor, la densidad de las concentraciones urbanas clásicas europeas o la dispersión de las urbanizaciones de adosados y chalés? Éstas y otras preguntas llevan rondando por la redacción de la revista de arquitectura A+t desde hace un decenio, por lo menos. Fruto de sus reflexiones y dudas han surgido varios números y monográficos. El último, titulado DBook. Analisis visual de 64 proyectos de vivienda colectiva es, sin duda, el más ambicioso, con el estudio de edificios de todo el mundo.
"Siempre hemos mantenido cierta predilección por la vivienda colectiva, tan olvidada en las revistas de arquitectura, pero partir de 2000, comenzamos a estudiarla en profundidad", explica Aurora Fernández, responsable y fundadora de A+T junto con el arquitecto Javier Mozas. Fruto de aquellas primeras investigaciones, fue el volumen titulado Density, en el que el análisis se centraba sólo en el aspecto arquitectónico. En DBook, el estudio les ha llevado, además, a incluir aspectos contextuales, que superan la arquitectura y que atienden a la sociología, el urbanismo, el medio ambiente o la economía.
Y, por supuesto, las dudas, que se presentan como la cuarta parte de DBook -las otras tres son density (densidad), diagrams (diagramas explicativos) y dwellings (viviendas)-. "Hemos querido que aquellos autores que habían incorporado a su diseño criterios de sostenibilidad tuvieran la oportunidad de hacerlo saber, porque suele ser un esfuerzo que rara vez aparece en las fotos", explican. De este modo, cada proyecto va acompañado de un análisis concienzudo de los editores sobre la tipología del edificio y de las respuestas de los arquitectos a un cuestionario, hecho sin compromiso de respuesta. "El resultado es bastante desalentador, con algunas excepciones, y nos lleva a cuestionarnos nuestra idea de la buena arquitectura, porque no puede ser buena la ignorancia absoluta de cualquier consideración medioambiental", reflexionan los editores.
Por supuesto, los autores no pretenden en ningún momento que su compilación tenga validez científica. Pero sí permite descubrir algunas tendencias de la arquitectura de vivienda colectiva contemporánea. Se ofrece en un voluminoso libro de gran formato con más de 400 páginas, en las que se presentan los 64 proyectos ordenados desde la menor a la mayor densidad de población en parcela. Pero también se valoran otros datos, como los ingresos medios al año del municipio, el plano de la situación del edificio en el territorio, espacios colectivos o parcelas de aparcamiento. Por supuesto, se incluyen viviendas de protección oficial y libre, apartamentos tutelados y casas de lujo, residencias universitarias y pisos de alquiler, de Asia, América, Europa y África.
El resultado no deja indiferente a ningún interesado en el desarrollo de la ciudad contemporánea. "Evidentemente, los proyectos se han seleccionado porque nos parecen buena arquitectura, pero también entendemos que la vivienda y la ciudad no son sólo arquitectura", explica Fernández. La editora de A+t recuerda que han publicado una edición más pequeña y manejable, destinada a los estudiantes, porque el libro viene dotado de un componente informativo indudable. "La ciudad no sólo se construye con materiales; tan importantes como el propio edificio son los condicionamiento económicos o sociológicos de la zona y sus habitantes", asevera.
¿Por qué estos proyectos y no otros? "Son los 64 ejemplos imprescindibles para mostrar que es posible una buena arquitectura sostenible", resume Fernández. Por supuesto, no han elegido ninguna vivienda unifamiliar, pero hay propuestas que sorprenden como la de Scottsdale, en Estados Unidos, cinco viviendas con oficina en hilera. "Esta propuesta es una alternativa compacta al conocido paisaje de la dispersión, propio del urbanismo norteamericano", señalan los editores. Además, inciden en un aspecto que cada día se valora más: al incluir lugar de trabajo junto a la vivienda, se evitan los desplazamientos.
La selección de obras, en las que dominan las grandes urbes como Barcelona, Viena, Madrid, Nueva York, Zúrich o Praga, también incluye dos aportaciones vascas. Se trata de dos complejos de viviendas levantados en la zona de Mina del Morro, en el barrio bilbaíno de Santutxu, un espacio recuperado para zona residencial. Son dos actuaciones residenciales de protección oficial muy bien relacionadas. Por un lado, el proyecto de Belzunce, Mauriño y Millán, 84 viviendas de alquiler, que se adaptan a la pendiente del comienzo del grupo Sagarminaga, para crear un complejo de edificios en hilera de baja altura, muy atractivos. Por otro, las cinco torres de los arquitectos De la Puerta y Burgos en la parcela superior, que se imponen con su rotundidad en el abigarrado tejido del barrio de Ollerías, y que se presentan como miradores sobre la ciudad.
Etiquetas: Sostenibilidad
Arquitectura para un futuro más sostenible
FLORENCIO MANTECA
La arquitectura sostenible tiene 'sex appeal.' El interés mediático es evidente y proliferan las jornadas y cursos técnicos de formación y reciclaje para profesionales. Sin embargo, es preciso matizar algunos de los mensajes casi siempre bien intencionados, pero muchas veces erróneos o inexactos, que desde diferentes canales están llegando a los profesionales y a los usuarios en general.
Uno de esos mensajes es que una manera de reducir los consumos energéticos en la edificación -responsable de más del 40% de la energía primaria que se consume en Europa- es construir edificios de elevada eficiencia energética. Falso.
Construir edificios bioclimáticos implica emitir menos CO2 que edificar sin aplicar estos criterios, pero nunca se reducirán los índices de CO2 en la atmósfera construyendo más. Al contrario. Para reducir el consumo energético debido a la edificación, sólo hay tres caminos: en primer lugar, reducir la demanda energética en el parque inmobiliario existente mediante proyectos integrales de rehabilitación medioambiental de los edificios.
En España existían en el año 2006 aproximadamente 24 millones de viviendas diseñadas y construidas en su mayoría sin ningún criterio de eficiencia energética y que suponen, en la práctica, unos gigantescos sumideros energéticos. El potencial de ahorro energético en este campo es enorme y las administraciones deben concentrar todos sus esfuerzos en facilitar la renovación de los cerramientos y sistemas de climatización de los edificios existentes con criterios medioambientales y energéticos.
Otro camino es integrar a gran escala las energías renovables en la edificación y en los entornos urbanos. De forma coherente con la transición que estamos viviendo desde la ciudad post-industrial hacia la ciudad del conocimiento, parece evidente que es necesario cambiar el modelo energético actual para suministrar energía renovable de manera significativa. Las tecnologías de producción de energía solar térmica y fotovoltaica están maduras y existen otras posibilidades aptas para integrarse en la edificación: calderas de biomasa, eólica de pequeña potencia, geotérmica.
Y por último, realizar unas planificaciones territoriales y urbanísticas coherentes con el concepto de desarrollo sostenible.
Hoy en día, España tiene un ratio de 1,54 viviendas por familia, el más elevado del mundo, de las cuales el 30% están vacías o son segundas viviendas de ocupación muy ocasional.
Florencio Manteca director del departamento de Arquitectura Bioclimática del Centro Nacional de Energías Renovables (Cener).
Etiquetas: Sostenibilidad
Paulo Mendes Da Rocha, premio Pritzker de Arquitectura 2006 y autor del proyecto de ordenación del campus
El arquitecto brasileño firma el convenio para ordenar la ciudad universitaria viguesa.
Sandra Penelas / VIGO
Paulo Mendes da Rocha (Vitoria, Brasil; 1928) señala al fotógrafo cómo el campus se inclina a sus espaldas. "Es el desastre", exagera. La Universidad le encargó la ordenación de esta pequeña ciudad en desnivel y él imaginó una serie de pasarelas metálicas que extenderán sobre el aire la cota 460, donde se encuentra el Edificio Miralles, y que unirán las facultades. "Su función no será transportar, sino convivir", explicó ayer en Vigo, donde asistió a la firma del convenio para la segunda fase de la obra.
- ¿Recibir el Pritzker una vez concebido este proyecto le añadió un mayor grado de responsabilidad?, ¿ha realizado alguna modificación desde entonces?
- La responsabilidad siempre la hubo. Me quedé sorprendido por el premio, al que no se concurre. Fue una felicidad, pero mi posición no cambia en relación a la Universidad. Alberto Gago y Domingo Docampo estuvieron conmigo durante la ceremonia de entrega en Estambul y eso me hizo muy feliz. Más que cambiar, he adecuado el proyecto a la realidad de la Universidad poco a poco.
- ¿Cómo se integrarán sus pasarelas con los edificios de otros arquitectos de relevancia como Enric Miralles?
- Acompañarán la historia brillante de esta institución, que siempre supo ampararse de arquitectos que comparten sus altos ideales humanos. La Universidad es la más bella expresión de la esperanza en el futuro.
- ¿Cómo surgió la relación con Vigo?
- Fui demandado para ordenar un territorio que supone un gran problema desde el punto de vista topográfico. La cota de los 460 metros estaba agotada y sólo quedaba el abismo, un terreno muy frágil y con grandes problemas de desmoronamiento. No podía continuar así y presentamos la hipótesis de expandir en el espacio esta horizontalidad que permita la convivencia, cuya falta es una de las más graves consecuencias de la situación actual.
La convivencia debe existir porque el principal conocimiento es el del otro. Será una ciudadela en el espacio. Además las calles podrán atravesar en altura la actual circunvalación o cualquier otro vial para que el campus se expanda en el futuro. He tenido la colaboración de Alfonso Penela y de otros técnicos locales. No se ha importado nada extraordinario. Este proyecto tiene la cara de Vigo.
- Usted ha diseñado pasarelas metálicas de doce metros de anchura sobre pilares colocados cada sesenta metros que, asegura, se integrarán perfectamente en el paisaje. Una idea que parece ambiciosa y casi contradictoria.
- Tan contradictorio como que un instrumento de cuatrocientas toneladas sea capaz de volar o un navío de hierro fluctúe. La mayor contradicción es el propio origen del ser humano. Hay que saber contradecir con la excelencia. La mayor estupidez es intentar buscar una definición para la arquitectura, pero una de las más interesantes consiste en decir que su objetivo es hacer que la técnica brille.
- Las pasarelas han causado recelos entre algunos miembros de la comunidad universitaria pues temen por su seguridad ante las inclemencias
meteorólogicas.
- Al contrario. Las pasarelas abrigarán a los pensadores de la lluvia. La Universidad debe ser una casa amable, como la materna. Debe amparar a la juventud, hacer que la enseñanza sea deseable. Ser una seducción.
- ¿Cómo definiría usted el urbanismo de Vigo?
- Es una ciudad maravillosa y eternamente inacabada. Los arquitectos no resolvemos definitivamente, sino que amparamos la imprevisibilidad de la vida humana.
- Toda ciudad que busque cierta proyección internacional presume hoy de un edificio o proyecto emblemático firmado por un arquitecto de prestigio. ¿Es una simple moda o comparte esa concepción?
- Esta presencia de la arquitectura que se ve en todo el mundo es el resultado de la idea de la construcción de la paz.
- ¿Existe el riesgo de que sea una simple moda que ignore las verdaderas necesidades de los habitantes?
- Es posible que se explote la arquitectura para hacer comercio, pero sólo lo que es bueno puede degenerar. Es lo mismo que ocurre con la fruta cuando madura.
- Vigo ha encargado uno de esos proyectos estrella al francés Jean Nouvel, que reformará el puerto.
- No lo conozco. La sustitución de antiguas instalaciones fabriles, industriales o portuarias que se quedan obsoletas es común en todo el mundo. La ciudad nunca está terminada, eso es lo maravilloso. Jamás tendríamos que reconstruir ciudades que fueron bombardeadas, sino que es la propia vida la que cambia. Somos nosotros los que nos transformamos y necesitamos nuevas expresiones.
- ¿Es posible un mismo diseño para diferentes ciudades?
- Todos son variantes del mismo proyecto.
Etiquetas: Mendes Da Rocha, Vigo
Urgente revisar Ley de Patrimonio, la cual ya caducó
Según Iván San Martín: “Sería una cuestión meramente normativa”, que debe emanar del Congreso.
México, DF.– México tiene una Ley de Patrimonio caduca que en su época tuvo sus virtudes pero que hoy ya no responde al momento histórico, aseveró el arquitecto Iván San Martín Córdova, para quien es urgente su revisión.
Entrevistado durante la clausura del XV Coloquio del Seminario de Estudio y Conservación del Patrimonio Cultural, El Patrimonio de los Siglos XX y XXI, que se realizó del 13 al 15 de junio en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, el especialista dijo a Notimex que “sería una cuestión meramente normativa”, que debe emanar del Congreso.
“A partir del Congreso se debe aprovechar para promover una nueva ley federal que de alguna manera integre o de una articulación de los diferentes órganos, porque pasa que Conaculta hace lo suyo, el INAH y el INBAL otras cosas”, criticó el coordinador de Posgrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Otro problema, agregó San Martín, es de tipo cultural, porque en la medida en que haya un pueblo educado, con una cultura cívica y un respeto al patrimonio, habrá una valoración del patrimonio del siglo XX y posteriormente una acción de conservación”.
En ese sentido, recordó que por lo general “siempre nos quejamos de que el desarrollador inmobiliario va destruyendo todo, y desde su óptica el está justificado, sin embargo, también la normatividad no da elementos, hay una burocracia que hace difícil la defensa del patrimonio”.
A lo anterior se suma un esquema nada favorable de subvenciones “que diga si se hace una intervención al inversionista se le da un beneficio fiscal, pero creo que hay varios aspectos que trabajar y la principal sin lugar a dudas la cuestión jurídica”, consideró.
Durante su ponencia “De caducaciones y actualizaciones axiológicas para una valoración más plural del patrimonio arqueológico del siglo XX”, San Martín Córdova puso énfasis en que es necesario ajustar la teoría de la valoración arquitectónica a los nuevos tiempos.
“Los tres fundamentos tradicionales axiológicos en que se basa la identificación de una obra de arte de la arquitectura son: su relevancia en la construcción de su belleza arquitectónica, su relevancia estilística y relevantes por ser obras únicas e irrepetibles”, recordó.
Hoy, dijo, estos tres aspectos parecen haber llegado a su fin, en virtud de que el siglo XX ha generado una diversidad de géneros y producciones arquitectónicas, que van desde la arquitectura vernácula a la industrial, con materiales, sistemas y elementos inéditos.
El ponente expuso un nuevo modelo axiológico “mucho más cercano y acorde a la producción del siglo XX”, el cual consta de 10 puntos, en los que se destacan la relevancia estructural, histórica, social, funcional, espacial, conceptual, constructiva, autoral, urbanística y ambiental del inmueble en cuestión.
“De tal manera que estas 10 valoraciones arquitectónicas deberán sumarse a las tres certidumbres estéticas tradicionales expuestas con anterioridad, lo cual da por resultado 13 puntos que deberían de incluirse para valorar la arquitectura producida desde la modernidad”, concluyó.
Notimex
Etiquetas: México, Patrimonio
Óscar Tusquets: `La arquitectura que se hace hoy en día me divierte muy poco´
14 de Junio de 2007
El arquitecto catalán impartió la conferencia “El tamaño sí cuenta” dentro del ciclo “ESCALA 1:50” organizado por el Colegio Oficial de Diseñadores de Interior de la Comunidad Valenciana con motivo del 30º Aniversario de la entidad. Tusquets criticó la arquitectura que “pretende sorprender y ser insólita”
El arquitecto y diseñador catalán Óscar Tusquets impartió el pasado 8 de junio, en el salón de actos del MUVIM, la conferencia “El tamaño sí cuenta”, en la que repasó algunas de sus creaciones y contestó a las preguntas que le formularon los asistentes, que llenaron el aforo.
Tusquets explicó “la arquitectura que se hace hoy en día me divierte muy poco. Una arquitectura donde el 90% del trabajo es espectáculo, que pretende sorprender y ser insólita, no es la que me enseñaron ”. El arquitecto y diseñador, además de pintor y escritor, abogó por “un retorno al respeto por el usuario y a la habitabilidad de la arquitectura, y un auténtico respeto por el ahorro energético”. Precisamente, Tusquets manifestó “hay toda una retórica respecto al medio ambiente que me desconcierta. Parece que hay un respeto mayúsculo por la ecología, la conservación y el ahorro energético, pero veo cada día más edificios de cristal. Casi no hay edificios contemporáneos creadores de sombras”.
El ponente considera que el diseño y la arquitectura se acercan cada día más a la moda. “Como ocurre con la ropa, los sofás duran dos años y se pasan de moda. Pero uno no puede cambiar tan rápidamente la tradición, y a mí me enseñaron que las casas estaban pensadas para una eternidad y los muebles para una generación. Entiendo lo que está pasando, pero no sé si me gusta mucho”, manifestó.
SOBRE OSCAR TUSQUETS
Óscar Tusquets se graduó como arquitecto en 1965. Algunas de sus obras más significativas de los últimos años son la ampliación y remodelación del Palau de la Música de Barcelona, el Pavilion Tusquets en el Parc de la Villette, en París, el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas y el Hotel Miramar en Barcelona.
Entre otras distinciones ha recibido el Premio Nacional de Diseño, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la insignia de Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres, y la Creu de Sant Jordi. Además tiene dos premios Ciutat de Barcelona, y varios FAD de Arquitectura y Delta de Diseño.
Fuente: CDICV
Etiquetas: Barcelona, Tusquets
Una caja para el juego de la luz y de los significados
PROYECTO INTERNACIONAL: CAMARA DE COMERCIO DE MADRID
Rafael de La-Hoz utiliza la metáfora de una cámara fotográfica para darle vida a su última obra.
porMIGUEL JURADO.
mjurado@clarin.com
La arquitectura construye ideas y a veces también significados", sostiene Rafael de La-Hoz Castanys, diseñador de la nueva sede madrileña del Consejo Superior de las Cámaras de Comercio. Pero, para este autor de grandes obras, ese proyecto encarna un extremo poco explorado por la arquitectura actual: "construir sólo significados".
Heredero, en tercera generación, de uno de los estudios más prestigiosos de España, De La-
Hoz Castanys dirige su oficina sin perder de vista la poética que le reclama su profesión. Para eso, en cada proyecto, este cordobés de 52 años juega con los conceptos y logra construir metáforas que toman forma en potentes composiciones abstractas. Para tener una idea de la dimensión de sus trabajos y de su apuesta profesional, basta ver uno de sus últimos y más importantes proyectos: el Distrito C de Telefónica, 16 edificios y 400 mil metros cuadrados (ver Diario de Arquitectura del 26-08-2006). Se trata de una conjunto en el que un cristal blanquecino opera como unificador, forma la llamativa doble piel que reviste los edificios. Además, un gran techo tapizado de captadores solares se extiende por todo el conjunto.
El nuevo edificio de las Cámaras de Comercio de Madrid no es menos emblemático de una forma de trabajo que no reniega de ningún estímulo para lograr una idea original. Se trata de un gran prisma puro con sólo tres aberturas por las que se pueden ver grandes volúmenes interiores realizados en distintos materiales, dos de ellos parecen levitar en el vacío interior. El volumen contenedor tiene la fuerza y simplicidad necesarias para generar una imagen emblemática desde la autopista vecina, donde la visión es fugaz y dinámica. Por su parte, visto desde el frente que da a la calle Paseo del Loire, el edificio no es menos contundente y se expresa como una gran entrada a escala urbana.
La fureza de una idea. Para explicar su proyecto (y la idea que le da vida) De La-Hoz vincula la palabra "cámara", de la institución que le realizó el encargo después de un concurso, con un sitio de reunión y el aparato fotográfico. Compara el vocablo español con sus equivalentes alemán e inglés y llega a asociaciones asombrosas que son el disparador conceptual de su creación (ver El juego semántico en la pág. 12).
"Tal vez sería más correcto denominar al edificio como una caja, pues describe la existencia de un vacío interior, pero eso no explicaría con precisión el proceso", afirma su autor y detalla una suerte de desarrollo conceptual del diseño. "Como hicieron otras tantas arquitecturas precedentes, en primer lugar dispusimos en el solar un plano horizontal, un zócalo pétreo, sobre el que depositamos un objeto, un bloque, una pieza. Dado el plano horizontal, se depositó primero un macizo puro y geométrico. Luego se oradó y se obtuvo un vacío. Pero no era espacio porque todavía no había luz".
Para que entrara la luz, valor supremo en la arquitectura del madrileño, los proyectistas perforaron la caja con tres grandes aberturas que resultan, según sus autores, "como obturadores fotográficos", lentes que miran al exterior, como en una cámara.
La luz también entra por el techo y baña los interiores con fuerza escenográfica. Una de las grandes aberturas da a la calle, otra al parque lateral y la tercera a la autopista. "No sólo se trata de mirar sino también de captar —afirma el autor—, o lo que es lo mismo trasladar al interior la luz impresionada del exterior".
Detrás de cada uno de estos grandes ventanales se entreven unas cajas menores, una en el centro y dos que parecen levitar en el frente y el contrafrente, respectivamente.
Como en el juego de las muñequitas rusas, un objeto contiene a otro más chico. Cada una de estas cajas tiene una materialidad diferente que responde al exterior que se recorta en la ventana correspondiente. "La caja que mira a la autopista es cerrada y metálica. La que se revela con la imagen del parque es transparente y vítrea. Finalmente, la que observa la calle de acceso es traslúcida e ingrávida", explica De La-Hoz.
A su vez, cada caja alberga una función diferente: la de vidrio, ubicada en el centro del volumen contenedor, aloja los servicios administrativos del Consejo y se vincula físicamente con las otras dos que son volúmenes suspendidos dentro del gran espacio. Ambas alojan la función de asamblea, de reunión y, siguiendo el pensamiento kahniano, actúan como espacios servidos por la caja administrativa que operaría de espacio sirviente.
"Cada caja, en su especificidad, es el resultado formal de la aspiración de construir los significados de reunirse y mirar, o lo que es lo mismo: hablar y captar. Un nuevo recurrente de arquitectura y semántica", afirma De La-Hoz.
Deliberadamente, los autores del edificio renunciaron a cualquier otro tipo de apoyatura conceptual derivada de las condiciones del terreno, la particularidad del lugar o la lógica de la construcción. Para De La-Hoz y su equipo, el proyecto es una "caja-cámara" capaz de hacer compatibles los dos significados de la plabra cámara: lugar de reunión y aparato fotográfico. "No es la misma caja aquella que, conformada por la luz, permite el encuentro de personas, que la caja oscurecida que capta en su interior un fragmento instantáneo del exterior", admiten. Pero, atados a su idea fuerza, afirman: "El proyecto se sustenta sobre este doble y ambiguo significado. De forma que al mismo tiempo pretende alojar y captar".
Etiquetas: Clarin, De la Hoz
El modelo Barcelona
TRIBUNA: JOSEP MARIA MONTANER
JOSEP MARIA MONTANER 12/06/2007
Tras más de 25 años de aplicación, el llamado modelo Barcelona está agotado. Las razones de su crisis son diversas y se producen al mismo tiempo que la necesidad de una revisión progresista del modelo de ciudad socialdemócrata que se ha desarrollado en Europa desde los años veinte del siglo pasado. El eje del modelo Barcelona ha consistido en promover grandes acontecimientos; en favorecer un entendimiento entre la voluntad social de la iniciativa pública y los intereses de la iniciativa privada, y en otorgar a los técnicos toda la iniciativa del proyecto urbano. Sin embargo, el Ayuntamiento ya no tiene el poder, la clarividencia y la capacidad para conseguir fuertes compensaciones sociales y urbanas de los operadores privados, tal como se había conseguido a mediados de los ochenta.
El cambio se ha producido, por lo menos, en tres sentidos. Han cambiado los operadores, que desde mediados de los años noventa forman parte del mundo financiero global y actúan con mayor desprecio por el contexto social, ambiental y urbano sobre el que intervienen. Ahora es más difícil encauzar sus intervenciones dentro de criterios municipales y en áreas de nueva centralidad, y resulta más rentable y tentador darles amplios poderes, como ya se hizo a finales de los noventa con el promotor Hines y su Diagonal Mar.
Ha cambiado la gestión municipal, más próxima a los intereses privados y llevada por técnicos menos competentes. En la reciente etapa la peor parte se la lleva la gestión del urbanismo. Los instrumentos de la disciplina urbanística, ya de por sí marcados por la sospecha de complicidad con la especulación, están cada vez más en entredicho. Si en Barcelona no hay tanta corrupción como en otras ciudades, sí que hay desconsideración hacia los vecinos afectados por cada una de las intervenciones.
Y también ha cambiado la composición social de la ciudad, mucho más fragmentada, con habitantes que ya han aceptado ser solo consumidores; habitantes que no se resignan a ello y exigen un urbanismo atento a la sociedad; inmigrantes de muy diversas procedencias, que ya son nuevos habitantes y que se van integrando, reclamando su derecho a más espacio público, cultural y simbólico; y turistas, habitantes por días, que consumen la ciudad como si fuera un parque temático y no un lugar donde viven personas.
En este sentido, la presión del turismo se nota cada vez más en ciertos barrios y es motivo de descontento entre una ciudadanía que ve sus derechos relegados frente a la preponderancia de la industria y el negocio turístico. Que les digan a los habitantes de la Barceloneta si no es la presión del turismo y de la gentrificación la que ha conseguido cambiar el Plan General Metropolitano para transformar un barrio que quedaba al margen y que ahora está en primera línea del frente turístico.
Respecto a la transformación social que comporta la inmigración, los responsables municipales han de reconocer que no sólo hace 25 años, cuando se fraguó el modelo, sino incluso hace 15 años, cuando se proyectó la reforma de Ciutat Vella, no se previó que se produciría en los últimos años esta fuerte transformación social. Y es cierto que Administración y ciudadanía, de momento, están respondiendo de manera integradora a este nuevo reto.
Estos tres niveles de cambio exigen una transformación de un modelo que se gestó antes y que los actuales gestores municipales no quieren ni plantear, tal como tampoco quieren reconocer que han incumplido la promesa de mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Ahora, cuando las propuestas municipales se refieren más a eslóganes que a realidades es cuando se ve la necesidad de una democracia más directa, crítica y completa. Pasado, presente y futuro de Barcelona son demasiado importantes para ser mal gobernados.
Las alternativas radican en unos nuevos referentes que pasarían, además de potenciar una ciudad mucho más sostenible y mucho más igualitaria (igualdad de géneros, igualdad de derechos para acceder a la vivienda), por un nuevo modelo urbano, metropolitano y participativo, con auténticos procesos de intervención, cuyos costes corrieran a cargo del municipio y no de los mismos vecinos, que sean libres y no manipulados, que devuelvan a una buena parte de la ciudadanía la confianza perdida en las instituciones y que consiga que las aspiraciones de los jóvenes encuentren lugares en las coordenadas municipales.
Los cambios que han hecho obsoleto el modelo Barcelona deberían convertirse en positivos, superando la autocomplacencia e incapacidad municipal para debatir las transformaciones necesarias y estimulando a la ciudadanía a que también lo haga. Sin embargo, lo que se hace es lo contrario: silenciar y perseguir en lo posible a todo aquel que tenga una idea alternativa de ciudad, que plantee nuevos modos de vida social y cultural, tal como se hace con el heterogéneo movimiento okupa. Y cuando la lucha vecinal es tan fuerte que al final se ha de retirar el proyecto previsto -de aparcamiento, de destrucción del patrimonio, de eliminación de árboles- se hace sin reconocer tal aportación y sin aprender que antes de proyectar y expulsar se debería estudiar, consultar y escuchar.
Si el modelo Barcelona surgió a principios de los ochenta como necesario motor para modernizar, actualizar y rehacer la ciudad, incorporando los operadores privados a los objetivos comunes, el modelo actual debería ser más social e imaginativo, expresión de los deseos de la ciudadanía, para que la democracia local logre contrapesar el dominio de los intereses de la globalización neoliberal. Para conseguirlo, el primer paso es reconocer el agotamiento del modelo y su necesaria transformación.
Josep M. Montaner es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).
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Óscar Tusquets y el bus de los arquitectos
ANÁLISIS
CARLES GÁMEZ - Valencia - 09/06/2007
Óscar Tusquets pasó ayer por Valencia invitado por el Colegio de Decoradores, que celebra sus 30 años, y pronunció una conferencia en el Muvim. Tusquets forma parte de una generación, a su vez, educada por otra generación de arquitectos, los Correa y Coderch, que todavía creían que lo fundamental de la arquitectura eran las vísceras más que la piel. Una moral arquitectónica que se encuentra patas arriba desde que el cometa Guggenheim cruzó por los cielos y a su paso todas las ciudades elegidas para la gloria se transformaron en parques temáticos, mientras los arquitectos estrella iniciaban una carrera sin ticket de retorno tras la última novedad y el golpe mediático.
Óscar Tusquets llega con su carné de manipulador de experiencias diversas: de la arquitectura al diseño, de la pintura a la escritura, su última pasión hasta ahora publicada. Y se confiesa, a su edad, incapaz de especializarse. "Todo me gusta, todo me divierte", repite satisfecho. Igual esta mirada poliédrica le viene de sus años de aquella Barcelona de la Gauche divine, en que escritores, fotógrafos, editores, modelos, directores de cine, arquitectos y cantantes de autor intercambiaban experiencias de la modernidad en el up y el down de Bocaccio. "A Barcelona ya le gustaría volver a repetir un momento como aquel". Tusquets, que ha escrito sobre aquellos años y sobre la amistad que le unió a Salvador Dalí, ha puesto a su conferencia el título de El tamaño sí que importa, que de entrada parece sacado de la sección XXX del videoclub de la esquina. "Siempre decimos que hacer una cucharita y una ciudad es lo mismo, pero no es igual y a partir de ahí podíamos empezar a hablar de diferentes cosas, que es lo que me gusta". El título le viene como anillo al dedo, ahora que está ultimando su nuevo libro Contra la desnudez, esta vez vestido por el sexo más que por las volutas y los ordenes arquitectónicos.
Este arquitecto que ha salido airoso de su cheek to cheek con todo un Palau de la Música Catalana de Doménech i Montaner, afirma no conocer a fondo la problemática del Cabanyal, aunque declara que "tan peligrosa puede ser la actitud rupturista, vanguardista, como la conservacionista al cien por cien". Remata, con los años que le quedan por detrás: "Si una ciudad se conserva al cien por cien, muere". Y hasta reconoce no tener asiento en el bus de los arquitectos estrellas. "Sólo hay sitio para doce, y si sube uno, otro tiene que bajar".
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Soluciones arquitectónicas
REPORTAJE: Fin de semana
E. L. - Bilbao - 09/06/2007
"En arquitectura no se aprenden soluciones", escribió el arquitecto Alejandro de la Sota (Pontevedra, 1913-Madrid, 1996). "Es necesario hacerse a uno mismo, prepararse profundamente para que en el momento de buscar soluciones salgan con naturalidad", añadió. Los proyectos creados sobre esa filosofía a lo largo de toda la vida profesional de De la Sota se han reunido en dos exposiciones que presentará el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro en su sede de Bilbao a través de planos, fotografías y maquetas.
La primera muestra ya está abierta al público con una treintena de paneles que muestran las obras que realizó hasta mediados de la década de los 60. El resto de su trayectoria, los proyectos que realizó hasta que falleció a los 82 años mientras estudiaba unos planos, podrán verse en la segunda.
El arquitecto dejó en sus cuatro décadas de actividad obras maestras como el Gobierno Civil de Tarragona, realizado en 1957, o el gimnasio del colegio Maravillas (Madrid), un proyecto de 1961, elogiado por su colega Mies van der Rohe durante su viaje a Madrid en 1965. Igualmente se puede apreciar el diseño del conjunto residencial Bahía Bella, en Murcia. La carrera de De la Sota consiguió el reconocimiento de la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1986 y la Medalla de Oro de la Arquitectura en 1988, en un momento en que ya era considerado un maestro de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX.
La exposición itinerante, realizada en colaboración con la Fundación Alejandro de la Sota, revela que el autor abordó proyectos de distinta escala, desde un pueblo de colonización como Esquivel (Sevilla) hasta viviendas unifamiliares. También fue responsable de proyectos de diferentes edificios institucionales, como sede de la Dirección General de Correos o la de las compañías aéreas Aviaco e Iberia, en Madrid; de viviendas sociales en Santander, Salamanca y Pontevedra, y de una residencia infantil en Miraflores de la Sierra o e la central lechera Clesa.
De la Sota también experimentó con el diseño de muebles, como sillas y mesas.
Titulado por la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1941, De la Sota fue profesor en la misma y dictó conferencias y clases en diversos centros.
Alejandro de la Sota. Salón de Actos de la delegación vizcaína del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro. Alameda de Mazarredo, 69-1º; Bilbao. Hasta el 14 de junio. Horarios: de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00. La segunda parte de la muestra abrirá al público del 18 de junio al 6 de julio.
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Barcelona recuerda el trazo de sus murallas medievales con una nueva señalización
ISRAEL PUNZANO - Barcelona - 07/06/2007
La historia de las ciudades no sólo habita en los museos: también está en la calle. El problema es el tiempo, que borra su huella y la aleja de la memoria. Así ha ocurrido con la muralla medieval de Barcelona, construida entre los siglos XIII y XV y derribada por clamor popular a partir de 1854. La capital catalana vencía así su miedo al entorno y ganaba el espacio necesario para su expansión industrial. La Associació Consell de Cent, con el apoyo económico de la Fundación Caixa de Catalunya, ha impulsado dos iniciativas para recordar el circuito de aquella muralla. Por una parte, se han señalizado 3 de los 14 portales que punteaban su recorrido. De ellos, sólo el de Santa Madrona -alzado a partir de 1378- sigue en pie. Los otros dos son el de Trentaclaus y el de Sant Sever, de los que sólo se adivina su estructura gracias a unos escasos vestigios.
Junto con los ya mencionados lucían en la primera fortificación, entre otros, los portales de la Boqueria, el de la Portaferrissa y el de Santa Anna. Llegado el año 1369, el trazado se amplió para que el actual barrio del Raval quedara incluido en la zona protegida por la construcción medieval, y se añadieron así cinco accesos más a los que había por entonces. La nueva señalización -inaugurada ayer por el alcalde en funciones de la ciudad, Jordi Hereu- consiste en la instalación de tres monolitos de hierro en los que se indica el perímetro de la muralla y los enclaves en los que queda algún resto de interés. Asimismo, el proyecto se completa con la edición de una guía, disponible en varias entidades públicas, en la que se explica la historia de una arquitectura militar que sobrevivió 600 años... hasta que el pueblo coreó: "¡Abajo las murallas!". Comenzaba así una destrucción remachada en 1868.
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Arquitectura y poder
TRIBUNA: ORIOL BOHIGAS
ORIOL BOHIGAS 06/06/2007
Deyan Sudjic es uno de los críticos de arquitectura más sagaces de su generación, con su capacidad para superponer en un solo juicio la realidad cultural y la problemática profesional con las interferencias sociales y políticas. Después de su libro 100-Miles City y de sus experiencias al frente de Domus y de la Biennale de Venecia, ha publicado otro libro, traducido recientemente al español con el título La arquitectura del poder (Ariel). Se puede considerar una radical denuncia de la extremada dependencia de la arquitectura y el urbanismo respecto a las decisiones que emanan de los poderes fácticos, tan potentes en las dictaduras como en las democracias, tan comprometidos con la política como con los intereses particulares de la moda, el comercio, la vacua exhibición cultural, la especulación inmobiliaria, el lujo mercantil, la búsqueda de identidades locales y nacionales. E incluso se puede interpretar como una crítica sobre la escasa calidad ética de muchos maestros de la arquitectura del siglo XX que se han sometido a esas imposiciones. O, según dice el subtítulo del libro, una agria explicación de "cómo los ricos y poderosos dan forma a nuestro mundo".
Pero el libro no es ni mucho menos un panfleto agresivo, sino una valiosa interpretación de muchos fenómenos sociales y culturales de la modernidad y sus entornos. Hay tres aspectos que conviene subrayar para orientar la correcta lectura de esa sucesión de ensayos y hacerla, por tanto, más eficaz.
El primer aspecto es el enorme contenido informativo sobre cada una de las obras que se comentan, no limitado a la historia convencional del proceso, sino profundizado hasta intimidades que resultan al fin trascendentales. Como ha dicho Norman Foster, "es como si la reflexión académica y la columna de cotilleos se fusionaran. Sudjic nos lleva continuamente detrás de las bambalinas". Y lo dice, sin resentimientos, con admiración, precisamente uno de los protagonistas de esos cotilleos. Es sorprendente comprobar cómo algunas de las obras más sobresalientes de la arquitectura contemporánea no se comprenden ni se han comprendido cuando falta el punto de vista desde "detrás de las bambalinas", cuando no se han tenido en cuenta todas las interferencias en el proceso del encargo, el proyecto y la realización. Y este sería el segundo aspecto que subrayar: con este texto Sudjic establece un método descriptivo y crítico que tiene algunos precedentes significativos pero que hasta ahora no se había planteado con tanta radicalidad. Los resultados son muy satisfactorios, porque estas descripciones son más que un simple instrumento preparatorio para teorizar sobre las relaciones entre arquitectura y poder. Tienen en sí mismas un valor finalista que quizá se hubiera podido mejorar con el apoyo de alguna ilustración gráfica o con referencias de localización más explícitas. El libro es tan complejo que permitiría una reordenación temática con descripciones concretas sin necesidad de mantener el hilo de continuidad sobre la trascendencia inmoral del poder. Sería otro libro con menos programa beligerante, pero igualmente útil como ensayo de crítica arquitectónica.
El tercer aspecto que subrayar es que, a partir de cada ejemplo, Sudjic va formulando una visión general de la actual situación de la arquitectura, o, por lo menos, de las arquitecturas monumentales que, a través de los medios de comunicación y de las agencias de publicidad, se presentan como modelos de estilo y de método, disimulando su despreocupación ética y cultural. Hay que agradecer, no obstante, que a pesar de las descalificaciones morales de algunas obras y algunos arquitectos se logre distinguir, incluso entre los juicios más severos, las cuotas de calidad escuetamente arquitectónicas, aunque siempre queda la duda de si la diferencia de calidad intrínseca en las obras de Speer y en las de Koolhaas, en las de Iofan y en las de Meier, por ejemplo, no cuenta de alguna manera también la diferencia entre el nazismo, el comunismo y la democracia. Es decir, la relativa subordinación a mundos políticamente muy distintos.
Alguien ha dicho que el libro se lee como una novela. No es verdad porque su intensa carga informativa obliga a otro tipo de lectura menos relajada. Pero sí se puede decir que la estructura es claramente narrativa, siguiendo las desviaciones ocasionales que ofrece el propio discurso, dentro de una cierta tradición literaria anglosajona. Los temas no siguen un orden sistemático, clasificable, sino que aparecen por sugestión momentánea, a veces en la secuencia anecdótica de un cotilleo. Es una manera frecuente también en textos de Mumford, de Rykwert o de Hughes, que consideramos fundamentales en la historia y la crítica culturales. La superposición de los análisis se explica, así, también, con superposiciones y con largos paréntesis encadenados que van abriendo nuevos puntos de vista. No es una novela, pero es una lectura recomendable incluso para un público no comprometido en el tema, aunque el mayor provecho lo deberían encontrar los promotores públicos y privados que todavía mantienen una conciencia ética adormecida.
Oriol Bohigas es arquitecto.
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Dos suizos y el amor

El Reina Sofía muestra la pintura de Le Corbusier, faceta del arquitecto que promovió la coleccionista Heidi Weber
ANATXU ZABALBEASCOA - Madrid - 05/06/2007
Heidi Weber creyó en la pintura de Le Corbusier cuando nadie más parecía dispuesto a hacerlo. El suizo fue reconocido en vida como un genio de la arquitectura, pero nadie daba un duro por él como pintor. Demasiado deudor de Picasso, demasiado cercano a Léger, puede que Charles Edourad Jeanneret, su nombre real y con el que firmó lienzos hasta 1929, no fuera un pintor notable. Pero seguro que su fama como arquitecto jugó en su contra. Aunque él se cansara de decir que veía, en ambas ocupaciones, una misma búsqueda de la poesía. Fuera como fuera, esa falta de reconocimiento le descubrió a Le Corbusier un punto débil. Y a la señora Weber, una oportunidad.
A sus ochenta años, Heidi Weber sigue siendo hoy una mujer apasionada. Una marchante en activo, una abogada de la causa lecorbuseriana digna madre de Bernard Weber, el promotor de la candidatura de las maravillas del mundo que tan alterada está poniendo a La Alhambra. El caso es que, cuando en junio de 1957, Heidi Weber entró en la Kunsthaus de Zúrich para ver una exposición de la obra pictórica de Le Corbusier, quedó prendada. Entendió que aquello era lo que había estado buscando toda su vida. Tenía apenas treinta años, un hijo y estaba recién separada, pero ya entonces era todo menos una mujer conformista. La misma vehemencia que la había llevado renunciar a una pensión de paternidad alegando que la mejor educación se daba con el ejemplo, la había abocado, siendo una adolescente, a abandonar la vida burguesa para meterse detrás de un mostrador a vender productos de Elizabeth Arden.
No lo debió hacer mal, porque con 21 años le ofrecieron dirigir la empresa en Europa. Pero no lo aceptó. Era otra cosa lo que buscaba, y unos años más tarde la encontró en la exposición de la Kunthaus. Su primer lienzo de Le Corbusier llegaría poco después. Es un collage de apenas 40 cm, Mujer y concha, y puede verse en la exposición que esta tarde se inaugura en el Museo Reina Sofía de Madrid. Le Corbusier se lo había regalado a un amigo fotógrafo. Y ella no dudó en cambiarlo por su Topolino descapotable. Luego le costó encontrar más lienzos. Las pinturas de Le Corbusier no se vendían. No encontraban comprador. No le quedaba otra opción que acercarse al propio artista. Fue entonces cuando supo que el arquitecto buscaba comprador para la hermosa casa que veía desde Le Cabanon, su refugio a orillas del Mediterráneo. La casa en venta era la E 1027 diseñada por Eileen Gray. La arquitecta autodidacta se la había regalado al editor de Le Corbusier, Jean Badovici, cuando sintió que su relación se acababa. Aquella casa era importante, un manifiesto de la arquitectura moderna hecho por una arquitecta autodidacta y millonaria. ¿Qué podía hacer Weber? No tenía dinero para comprarla, pero consiguió hablar con el arquitecto y se ofreció para venderla. Tomó un vuelo y apareció por allí.
Corre el verano de 1958, estamos en L'Étoile de Mer, el merendero de la cala de Cap Martin. Le Corbusier ya es Le Corbusier. Ha firmado la Capilla de Ronchamp y el Palacio de Justicia de Chandigarh, en la India. Tiene 70 años y no acaba de creerse que a alguien le guste su pintura.
-Está claro que le gusta, pero ¿qué piensa de ella? -quiso saber.
Heidi Weber sólo alcanzó a decir que le gustaba más que su arquitectura. Lo contrario de lo que el arquitecto se había cansado de escucharle a todo el mundo que lo acusaba de hacer una "pintura de Bidet". Fue suficiente. El resto llegó con la vehemencia de la joven. Primero, la reedición de muebles que no habían conseguido producirse desde 1929. Cuando se inauguró la primera exposición de Le Corbusier en la galería que Weber abrió en Zúrich hubo tanta demanda de la Chaise-Longue que, en apenas dos años, tuvo que negociar con la productora Cassina su fabricación. Los lienzos corrían peor suerte. Seguían sin venderse. Algunas de las manos, las fornidas amazonas, los toros o lo totems de sus pinturas son trabajos nunca acabados. Le Corbusier los retocaba, los fechaba, los corregía y volvía a fechar varios años después. Cuando, tras la inauguración de la muestra, Weber recibió la llamada del arquitecto, le mintió. Aseguró que lo había vendido todo. Al final fue ella la que se quedó con los cuadros
Donde todos vieron a un epígono de Picasso, Weber supo ver otro colorido que indicaba, por lo menos, otra búsqueda. Esta mujer creyó en la pintura de Le Corbusier. Tal vez fuera eso lo que hizo creer a los demás. El caso es que vendió y compró sus pinturas. Se enriqueció a la suiza, manteniendo una vida sencilla y acumulando los lienzos que hoy pueden verse en el museo que lleva su nombre. Ese fue su último reto. Le Corbusier trabajaba en el convento dominico de La Tourette cuando ella le propuso levantar un pabellón en Zúrich. Lo entusiasmó pidiéndole que trabajara el acero con el Modulor, un sistema métrico universal que tenía por base un hombre con el brazo extendido: dos metros y 26 centímetros. Esa es la medida de cada planta del pabellón colorista de placas de acero y planchas de vidrio. Le Corbusier nunca llegó a verlo levantado. Pero el edificio retrata la fijación del maestro por la transparencia y la policromía. Además, se puede adivinar en él la arquitectura de prefabricados que llegaría a finales de los setenta. Le Corbusier se ahogó frente a Le Cabanon cuando el hoy museo Heidi Weber no era más que cimientos. Pero dejó dibujados sus 22.000 tornillos. El montaje de la exposición, comisariada por Juan Calatrava, no sólo arropa esta historia, la explica. El arquitecto Pedro Feduchi ha reproducido parte del pabellón Weber, incluida la rampa: "Las escaleras separan, las rampas unen", solía decir el arquitecto. A Le Corbusier hay que agradecerle que siguiera pintando obstinadamente cuando era ya un genio de la arquitectura dejando a los demás la herencia de poder ser algo más que uno.
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Casa de la óperas Sydney
La obra maestra del arquitecto danés Jørn Utzon es uno de los edificios emblemáticos del siglo XX y uno de los mejores recintos dedicados a las artes
Gretel Zanella
El Universal
Domingo 10 de junio de 2007
Sus techos evocan las velas de un barco anclado en la bahía, aunque de igual forma se ven como conchas marinas o gajos de naranja gigantes. El edificio más famoso del continente antípoda es también uno de los más representativos del siglo XX y la sede de la Compañía de Teatro, de la Orquesta Sinfónica y de la Ópera de Sydney.
LA HISTORIA EN CORTO •A finales de los años 40 Eugene Goossens, director del Conservatorio de Música de Nueva Gales del Sur, propuso la creación de un teatro a gran escala. •En 1955 se convocó a concurso para su construcción. Se recibieron en total 233 proyectos de 32 países. •En 1957 anunciaron al arquitecto ganador, el danés Jørn Utzon. •La edificación inició en 1959. •Al principio las relaciones del arquitecto con su cliente, el gobierno, fueron muy buenas, pero después comenzaron los roces. El costo era más de lo que se esperaba y se detectaron fallas técnicas al interior del inmueble porque la construcción inició antes de que los planos estuviesen terminados. Además, Utzon tenía un carácter un tanto difícil para ajustarse a los cambios que el gobierno le imponía. Así que en 1966, debido a discrepancias con el ministro de obras públicas, el arquitecto abandonó el proyecto y, se dice, que no volvió a poner un pie en Australia. •El costo fue mil 400% más alto de lo que se esperaba. •Trece años se tardaron en terminarla. •Se inauguró en 1973 con la presencia de la reina Isabel II de Inglaterra. •Jørn Utzon recibió el premio Pritzker, algo así como el Nobel de arquitectura, por el diseño de la Casa de la Ópera. •En 2002 iniciaron las obras de remodelación del inmueble. Para congraciarse, el patronato de la Ópera de Sydney propuso a Utzon hacerse cargo de la supervisión. Y él aceptó. •En 2005, el gobierno australiano declaró la Ópera de Sydney Patrimonio Nacional.
ARQUITECTURA ANTÍPODA •De corriente expresionista. •Las cáscaras que integran el techo son secciones de una misma esfera, creadas a partir del análisis estructural por computadora. •Estos gajos están cubiertos por más de mil millones de azulejos blancos y tonos cremosos. •Cuando Utzon dejó el proyecto, su propuesta se desechó, y el interior fue cambiado completamente. Esto generó problemas de acústica y fallas técnicas en algunas salas. •La energía eléctrica del complejo podría alimentar a una ciudad de 25 mil habitantes.
ES PURO TEATRO •Está conformado por seis teatros o salas principales. •Su primera producción fue la ópera "La Guerra y Paz" de Sergei Prokofiev. •Más de 2 mil 500 presentaciones al año.
El Concert Hall es el teatro principal, con 2 mil 679 asientos y el órgano mecánico más grande del mundo. En él ejecutan la Ópera y Orquesta Filarmónica de Sydney.
Teatro de Ópera. Escenario tanto de la Ópera como del ballet de Australia y de la Compañía de Danza de Sydney.
Drama Theatre. Para las grandes producciones de arte dramático y danza.
Playhouse. Para producciones teatrales y musicales pequeñas o individuales.
The Studio. Dedicado a las expresiones contemporáneas del arte.
Utzon Room. Es el único espacio que se ha reconstruido tal cual lo diseñó el arquitecto. Su apertura, a la que también acudió la reina, se celebró en 2004.
FUERA DE LA FUNCIÓN Guillaume At Bennelong. Comandado por el chef Guillaume Brahimi, con tres estrellas Michelin. De cocina australiana contemporánea con toques franceses.
Opera Bar. Al aire libre. Mientras cenas o copeas disfruta de la música en vivo.
EN CONCIERTO "Sinfonía de un videojuego". Música de Halo, Super Mario Bros, Blue Dragon y otros. Por la Sinfónica de Sydney. Del 19 al 23 de junio. Boletos desde 59 dólares.
QUIÉN TE GUÍA La Ópera de Sydney tiene preparados los siguientes tours:
Visita de una hora. Conoce las salas principales, su arquitectura, historia y algunas anécdotas. Duración: una hora. Precio: 26 dólares por persona.
Entre bastidores. Ingreso guiado a las áreas reservadas para los artistas y el staff: camerinos, el foso de la orquesta y el escenario. Duración: dos horas. Precio: 150 dólares por persona. Con desayuno.
Función + tour + cena. Puedes elegir cenar en un crucero por la bahía de Sydney. Precio por persona: 125 dólares.
QUIÉN TE LLEVA United ofrece vuelos desde el DF con conexión en Los Ángeles. Tiempo estimado : 22 horas. Tarifa viaje redondo (para salir en septiembre), desde mil 311 dólares. www.despegar.com.mx
EN PAQUETE A.G. Tours. Australia Completa: 17 días y 16 noches conociendo Sydney, Ayers Rock, Kakadu, Kangaroo Island y Melbourne, entre otros. Incluye alojamiento, excursiones, guía en español, desayunos y traslados internos. No están incluidos vuelos trasatlánticos. Precio por persona en ocupación doble: 4 mil 630 dólares. Tel. 5681 5906.
VISADO El trámite tiene un costo de 630 pesos. Embajada de Australia: Tel. 1101 2265. www.mexico.embassy.gov.au
MONEDA Un dólar estadounidense equivale a 1.35 dólares australianos.
HUSO HORARIO 15 horas más de diferencia que en el DF.
EN LA WEB www.sydneyoperahouse.com www2.australia.com
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Obra maestra de
La mayoría del mobiliario de esta famosa residencia es obra del connotado alemán Mies van der Rohe
El Universal
Jueves 14 de junio de 2007
El mobiliario de la que fuera casa de Philip Johnson reúne valiosas piezas de la colección Barcelona creadas por Van der Rohe. Se compone de sillas, un chaise longue, mesas y un banco, todos en piel capitonada.
La característica principal de este recinto, motivo también por el que obtuvo su nombre, es que tiene el aspecto de una caja de cristal.
La intención de Johnson fue la de integrar a su espacio la bella vista de los jardines que rodean la casa.
De esta forma, la residencia se integra al paisaje y éste a su vez al diseño interior por medio de grandes ventanales que dejan al descubierto hasta los espacios más íntimos como la recámara.
Historia de un arquitecto
Philip Johnson nació en Cleveland, Ohio, en 1906. Estudió arquitectura y después hizo una maestría en Historia de la Arquitectura en la Universidad de Harvard.
Una vez terminados sus estudios, Johnson aceptó el cargo de director del Departamento de Arquitectura del Museo de Arte Moderno de Nueva York, que se acababa de crear.
En los años siguientes se dedicó a distintas actividades, excepto a la práctica de la arquitectura. Fue crítico, autor, historiador y director de museo, hasta que finalmente, a la edad de 36 años, se concentró en la arquitectura y diseñó su primer edificio. A partir de entonces empezó su exitosa trayectoria en la profesión.
En 1967 se unió a John Burgee, con el que mantuvo una sociedad durante 20 años. En este tiempo, ambos realizaron numerosos proyectos.
Johnson organizó las primeras visitas arquitectónicas de Mies van der Rohe y de Le Corbusier a EU.
Con Van der Rohe tuvo una estrecha relación y colaboró más tarde con él en el diseño y construcción del famoso edificio Seagram, en NY.
Johnson fue distinguido por el Instituto Americano de Arquitectos con la Medalla de Oro, y en 1979 recibió la primera edición del Premio Pritzker, máximo galardón de la Arquitectura a escala mundial.
Desde 1989 Johnson vivió en un semi-retiro. Dedicó su tiempo sobre todo a proyectos propios, aunque siguió como consejero del antiguo despacho. Uno de sus últimos diseños fue el de una escuela de Bellas Artes en el estado de Pennsylvania.
Etiquetas: Johnson, Mies
Juan José Gurrola
roberto perea
México, D.F., 11 de junio (apro).- “Lo difícil no es llegar a la vanguardia, sino mantenerse en ella.” Así lo afirmó en alguna ocasión el enfant terrible, Juan José Gurrola, controvertido creador de una compleja obra que abarca expresiones tan diversas como dibujo, dramaturgia, traducción, dirección de escena, actuación, coreografía, arquitectura, diseño, música, cine, fotografía, pintura y performance, actividades a las que dedicó más de 50 años de su existencia.
Fallecido el pasado 1 de junio a los 71 años, perseverante en sus visiones y exigencias creativas, personaje imprevisible, multifacético, Gurrola puede definirse como un gran heterodoxo que fue calificado como desvergonzado, irreverente, implacable y desenfadado, entre muchos otros adjetivos. Nacido el 19 de noviembre de 1935 en la Ciudad de México, fue el único hijo del matrimonio conformado por el publicista y pionero de la radio en México, llamado como él, y de Margarita Iturriaga, brillante mujer de negocios.
Gurrola estudió la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México y su primera incursión teatral fue en 1956 actuando en la obra Las costumbres de antaño, de Eduardo Gorostiza, como miembro del célebre movimiento teatral Poesía en Voz Alta, al lado de artistas e intelectuales como Octavio Paz, Héctor Mendoza, Juan Soriano, Juan José Arreola, Leonora Carrington y José Luis Ibáñez.
Al año siguiente asumió la dirección del grupo de teatro de la Facultad de Arquitectura y a partir de entonces su vida permanecería ligada de diversas maneras al arte teatral, siempre con la intención de experimentar y renovar la escena.
En 1961 obtuvo una beca de la Fundación Rockefeller para realizar varios cursos de especialización en materias como dirección y producción teatral en Dallas, Texas; diseño y tecnología teatral en la Universidad de Yale; asistió como estudiante huésped al Living Theatre de Nueva York; en Alemania cursó escenografía y dirección de escena, y en 1963 se le otorgó una extensión de dicha beca para estudiar diseño y tecnología teatral con los arquitectos Félix Candela y Juan Antonio Tonda. En 1975 obtuvo la beca Guggenheim para escribir teatro.
Es decir, su trabajo podría gustar o no, pero definitivamente no se le podía tachar de improvisado; además, contrariamente a lo que reflejaba su imagen de bohemio y hombre propenso a toda clase de excesos, sobre todo en los últimos años de su vida, fue un joven sano y deportista, jugó golf de manera profesional y llegó a ser campeón juvenil, aunque con el tiempo cambió el golf por el billar y se dio a la tarea, con un trago en la mano, de cultivar el arte de la seducción.
Del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2004 se quedan diversas creaciones en proceso, dibujos y pinturas, la obra Pregúntenle al conejo, escrita con Raúl Falcó y que ambos dirigirían, sobre algunos coloquios de Miguel León Portilla. Se queda también la exposición con fotografías de sus principales montajes, que se exhibe en El Nigromante de San Miguel de Allende, Guanajuato, como parte del segundo Festival de Teatro Escena 2, donde recibió un homenaje.
Pero personalmente sólo un pendiente dejó al morir este hombre de presencia lúdica y fronteriza, generosa, prolífica e inteligente: avisar a las autoridades de la Facultad de Arquitectura de la UNAM que todos los alumnos de su clase de Espacios Escénicos estaban aprobados. Descanse en paz Juan José Gurrola.
Etiquetas: Arquitectura Mexicana, Gurrola
Monographie de l’architecte Rogelio Salmona à la cité de l’architecture
La Cité de l’architecture et du patrimoine reçoit, entre le 28 juin et 16 septembre, une exposition itinérante du Colombien Rogelio Salmona. C’est la première fois que la Cité accueille la monographie d’un grand architecte étranger.
publié le 13/06/2007
Cette exposition itinérante, réalisée par le ministère des Relations Extérieures et le ministère de la Culture de Colombie, ainsi que la Société colombienne des Architectes, est la première monographie d’un grand architecte étranger présentée à la Cité.
Destinée à un public de tous horizons intéressé par la ville et l’architecture, elle illustre à la
fois la politique d’accueil de la Cité et sa volonté d’ouverture au monde.
Rogelio Salmona né en 1929 à Paris, arrivé en Colombie en 1931, étudie l'architecture à l'Université Nationale de Colombie.
Il rencontre le Corbusier à Bogota et le rejoint bientôt dans son agence à Paris. Il y travaille notamment sur les plans de Bogota et Marseille et sur les projets de Chandigarh. Son intérêt pour l'histoire l'éloigne de Le Corbusier et de l'architecture de style international et, après un passage chez Jean Prouvé, il retourne en Colombie à la fin des années 1950.
A partir de cette époque il ne cesse d'approfondir un thème central dans sa pratique, celui de la construction d'un espace collectif. Sa réflexion et son enseignement donnent naissance au courant "topologique" de l'architecture colombienne des années 60.
Monographie de l’architecte Rogelio Salmona
Du 28 juin au 16 septembre
Cité de l’architecture & du patrimoine / Institut français d’architecture - Palais de Chaillot - Galeries d’actualité
Accès par le 7, avenue Albert de Mun
75116 Paris (Mo Iéna ou Trocadéro).
Entrée libre tous les jours de 12h à 20h, les samedi et dimanche de 11h à 19h.
Nocturne le jeudi jusqu’à 22h. Fermeture le mardi.
Pour en savoir plus sur la Cité et sa programmation : www.citechaillot.fr
Etiquetas: La Cité de l’architecture, Salmona
Trabajos de Fin de Carrera
Este link los llevara a los Proyectos de Fin de Curso (PFC) de la escuelas del Valles, UPC.
LINKEtiquetas: Barcelona, PFC, UPC
Arquitectura en Alemania: de Bauhaus a la Alemania de la posguerra

Entre destrucción y reconstrucción, la arquitectura alemana del siglo XX estuvo marcada por el racionalismo, el nacionalsocialismo, el comunismo y la democracia. Durante este periodo Alemania dio a luz a grandes arquitectos.
El fin de la I Guerra Mundial supuso para Alemania una inflación que acabó por derrocar todo el mercado inmobiliario. Las respuestas ante la crisis fueron una inyección de subvenciones y una nueva política residencial estatal, que determinó todo el siglo XX, en el que, por primera vez en la historia, el derecho a una residencia decente se convirtió en una realidad para muchas familias. Este era uno de los derechos fundamentales de la Constitución de Weimar, con la que se estableció la primera República alemana en 1919.
Pragmatismo y eficiencia
El hecho de que el mercado inmobiliario estuviese en manos de grandes cooperativas llevó a la construcción de núcleos residenciales, para los que sólo había espacio suficiente en la periferia de las ciudades. A diferencia del hogar burgués del siglo XIX, la función social dejó de ser un factor determinante.
La experiencia industrial de los Time and Motion Studies, estudios que buscaban el pragmatismo y la funcionalidad en el espacio de trabajo, también se trasladó a la distribución de las residencias: cuando la mujer llegaba a casa, iba primero a la cocina, que estaba situada al lado de la despensa, y ésta, a su vez, comunicada con la sala de estar. La aglomeración del siglo XIX fue sustituida por espacios más luminosos y mejor ventilados, y las antiguas manzanas por bloques independientes.
A pesar de que la habitación se convirtió en el la preocupación principal de los arquitectos de la época, el funcionalismo ganó terreno a la cuestión artística. La estructura amorfa destronó a la forma y el detalle. Se trataba del inicio del modernismo arquitectónico, cuyo racionalismo pasó a ser conocido como "Neues Bauen", nueva construcción, y que culminó, pocos años más tarde, con el "International Style", estilo internacional, muy criticado por los arquitectos posmodernitas.
"Comunismo y judaísmo internacional"
Alrededor de 1910, Mies van der Rohe, Le Corbusier y Walter Gropius, considerados los padres del modernismo arquitectónico, trabajaban en las oficinas de Peter Behrens en Berlín.
Los proyectos de Behrens para la compañía eléctrica berlinesa AEG, para la que no sólo diseñó el logotipo, sino también los edificios, influyó notablemente en el proceso de industrialización de la construcción, decisivo a la hora de superar el dilema artístico relativo al nuevo estilo arquitectónico.
Gropius se convertiría más adelante en el primer director de la Bauhaus, la escuela de diseño y arquitectura más importante de todo el siglo XX. Fundada en Weimar en 1919, en 1925 fue trasladada a Dessau, donde el mismo Gropius diseñó una sede de estilo racionalista. En 1932, por motivos políticos, la escuela se llevó a Berlín, donde pasó a estar dirigida por Mies van der Rohe. Los nazis la cerraron un año más tarde: para los adeptos de Hitler, el modernismo era sinónimo de comunismo y de "judaísmo internacional".
Urbanización de Weissenhof
Uno de los principales ejemplos del Neues Bauen es la urbanización de Weissenhof, cerca de Stuttgart. Bajo la batuta de Mies van der Rohe, 17 arquitectos provenientes de diversos países, entre ellos Behrens, Gropius y Le Corbusier, diseñaron proyectos para la exposición de 1927, año en el que más de 500 mil personas visitaron los 21 edificios de la feria de Weissenhof, cuyo objetivo era mostrar un ejemplo de residencia del hombre moderno en la gran ciudad.
Los arquitectos de la Bauhaus intentaron crear una atmósfera sana, iluminada y ventilada a través de plantas bajas flexibles. Lo que todos los diseños tenían en común era la superación del eclecticismo arquitectónico, la unión de la arquitectura con la vida cotidiana y el uso de nuevas técnicas y materiales de construcción. Se trataba de una arquitectura cúbica y sin adornos: un mínimo de forma para garantizar un máximo de libertad.
A partir de 1933 Weissenhof cayó en desgracia. Los nazis tacharon la urbanización de "vergüenza", de "suburbio de Jerusalén" y de "ciudad de árabes". La II Segunda Guerra Mundial les ahorró el derribo. No obstante, el núcleo urbano fue restaurado en los 80 y hoy recibe millares de turistas cada año. Lo mismo ocurrió con el edificio de Gropius en Dessau: fue restaurado entre 1996 y 2006; la Bauhaus es hoy Patrimonio de la Humanidad.
Urbanismo de posguerra
Las bombas de la II Guerra Mundial destruyeron, principalmente, las áreas de mayor densidad urbana. De los 18,8 millones de residencias, 4,8 quedaron completamente destrozadas. Al igual que en Berlín y Múnich, el grado de destrucción alcanzó el 50% en más de 50 ciudades alemanas. En otras, como Colonia, Hamburgo, Núremberg, Dortmund, Essen y Francfort, sobrepasó el 70%.
Al reconstruir las áreas destruidas, tanto en la ex Alemania Oriental como en la Occidental, se evitaron las grandes aglomeraciones urbanas. En el oeste, se apostó por la distribución de los bloques a lo largo de vías vecinales y principales, por la "ciudad orgánica"·apta para automóviles. La antigua Alemania comunista siguió el patrón conservador de las manzanas con enormes patios, distribuidos a lo largo de un eje monumental, como se puede observar en Eisenhütte, la antigua Stalinstadt, o ciudad de Stalin.
De lo apolíneo y lo dionisíaco
El Estadio Olímpico de Múnich, diseñado por Günter Behnisch y Frei Otto entre 1968 y 1972, es un ejemplo de la arquitectura de posguerra. Su contraste con el Estadio Olímpico de Berlín, construido por los nazis para las Olimpiadas de 1936, no es gratuita. En lugar de reproducir el carácter apolíneo e historicista del estadio del 36, Alemania se abrió a nuevas experiencias arquitectónicas, de tipo dionisíaco, como muestra la estructura en membrana acrílica que cubre el recinto, a modo de techo.
Perpetuando el espíritu modernista de los arquitectos de la Bauhaus, Behnisch llegó incluso a diseñar entre 1992 y 1993 la sala de plenos del antiguo Parlamento alemán en Bonn. El edificio estuvo en funcionamiento pocos años. Tras la mudanza a la capital en 1999, el Parlamento volvió a su antigua sede, el edificio del Reichstag, en Berlín.
Carlos Albuquerque (I.G.U.)
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El Reina Sofía descubre las pinturas de Le Corbusier


• Una gran exposición reúne también esculturas y muebles del artista suizo
MERCEDES JANSA
MADRID
Le Corbusier no solo fue uno de los arquitectos modernos que más influyó en la arquitectura del siglo XX, sino también un notable pintor y escultor así como diseñador de muebles. Fue un artista completo que como buen socialista vinculó sus ideas a la utopía y las puso al servicio del hombre. El otro Le Corbusier, el menos conocido por el gran público, ha pervivido gracias a la constancia de Heidi Weber, amiga, confidente y depositaria de su legado, que ahora ha traído al Museo Reina Sofía --la exposición será clausurada el 3 de septiembre--, 160 obras que habitualmente exhibe en el museo que lleva el nombre del arquitecto, en Zurich.
Nacido Charles Édouard Jeanneret-Gris el 6 de octubre de 1887 en la Suiza francófona, a los 29 años se traslada a París y adopta el seudónimo de Le Corbusier, apellido de su abuelo materno. Durante sus estudios de arquitectura conoce a los artistas, y su trabajo, que marcaron las vanguardias del siglo pasado. Su gusto por el constructivismo ruso y por artistas como Legger y Picasso, al que admiraba, se observa en los cuadros expuestos.
Precisamente la obra La caída de Barcelona --único cuadro de Le Corbusier que se exhibe en un museo español-- guarda una clara relación con el Guernica. Le Corbusier pintó el cuadro en 1939 ante las noticias que le llegaban sobre los bombarderos de la ciudad y su toma por la fuerzas franquistas. Conocía la ciudad porque figuró en algunos de sus proyectos urbanísticos y en la que residían amigos como Josep Lluís Sert.
Le Corbusier siempre dijo que la "clave" de su arquitectura había que buscarla en la pintura. Y en la exposición comisariada por Juan Calatrava, se ve la simbiosis entre ellas. Estructurada en tres partes, comienza con los míticos muebles --el sillón de tubos metálicos y la chaise longue-- realizados en los años 20. En el segundo bloque se reune la mayor parte de los cuadros que cumplen con una de las reglas del artista: huir del monumentalismo de los museos para hacerlos domésticos. En este caso los cuadros han sido colgados a una altura más baja de lo normal, aunque Le Corbusier "los hubiera puesto a ras de suelo", según Calatrava.
La tercera parte es una reproducción de la Maison de l'homme en la que el arquitecto considerado uno de los padres de esta disciplina en el siglo XX, combina las artes plásticas en una construcción. Para Le Corbusier, "las escaleras separan y las rampas unen".
El hormigón, la construcción cúbica, el empleo de los colores brillantes y las estructuras metálicas en los tejados, características de su obra, albergan los planos, grabados y litografías de un arquitecto que no dejó de pintar en toda su vida.
Etiquetas: exposición, Le Corbusier
Rogers: 'La Terminal 4 del aeropuerto de Barajas es una celebración del viaje'
RECIBE EL PREMIO PRITZKER DE ARQUITECTURA
Rogers: 'La Terminal 4 del aeropuerto de Barajas es una celebración del viaje'
El británico Richard Rogers recibe el premio Pritzker de Arquitectura. (Foto: AFP)
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El británico Richard Rogers recibe el premio Pritzker de Arquitectura. (Foto: AFP)
Actualizado martes 05/06/2007 17:55
EFE
LONDRES.- El británico Richard Rogers recibió el premio Pritzker, considerado el Nobel de arquitectura, en una ceremonia en Londres. Rogers destacó en el evento que la Terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas, de la que es creador, es "una celebración del viaje" que "captura la vida del ciudadano".
Rogers de 73 años, dijo que "la gente va al aeropuerto no sólo para tomar un avión, sino porque es divertido ir allí, eso inspiró nuestro trabajo". Según el premiado, cuando va a otro país a trabajar, lo que hace es "absorber el ritmo, la poesía del lugar", puesto que "ese sentido del lugar es de vital importancia".
El británico ha sido arquitecto del Centro Georges Pompidou de París, el edificio Lloyds de Londres y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, entre otros.
En relación con el Centro Pompidou, el arquitecto recordó la "inmensidad" que supuso el proyecto, pero bromeó cuando dijo que, si bien fue un gran diseño, no tuvo trabajo en los dos años que siguieron a su construcción.
"Fue un periodo muy emocionante" puesto que la idea era crear un museo como un espacio para el público, añadió el arquitecto. Rogers definió la arquitectura como un instrumento que ayuda a la gente a resolver problemas.
La Fundación Hyatt de Chicago anunció el ganador del premio Pritzker 2007 el pasado mes de marzo. El galardón, instituido en 1979, tiene el propósito de premiar anualmente con 116.577 euros a un arquitecto vivo cuyo trabajo demuestre una combinación de talento y visión de futuro, así como una contribución significativa a la humanidad y el ambiente.
Lord Peter Garth Palumbo, filántropo británico, coleccionista de arte y miembro del jurado del Pritzker, señaló que los edificios creados por Rogers están pensados para que la gente viva y esté cómoda en ellos, aspectos considerados a la hora de otorgarle el galardón.
En España, además de la T-4, proyectada junto al español Antonio Lamela, Rogers es autor de edificios como las Bodegas Protos de Peñafiel, el Parque Balear de Innovación Tecnológica 'ParcBIT', el Hotel y Centro de Convenciones Hesperia de Barcelona o la remodelación de la antigua plaza de toros Las Arenas de Barcelona.
Etiquetas: Pritzker, Rogers
Barcelona apuesta por la movilidad sostenible
Por Nuria Rabadán [07-06-2007]
La Ciudad Condal es una de las tres ciudades elegidas como modelo de prueba piloto para el proyecto ICiNG; una iniciativa europea que nace con el objetivo de crear una localidad integradora y reactiva a las necesidades de los ciudadanos, mejorando así su calidad de vida. T-Systems actúa como socio tecnológico.
El Ayuntamiento de Barcelona se ha caracterizado siempre por su vocación tecnológica y por impulsar la implantación de soluciones innovadoras aplicadas a los servicios municipales, que mejoren la calidad de sus ciudadanos y procuren una administración más próxima a ellos, sin barreras burocráticas y administrativas. Este compromiso por la modernización y la mejora de los servicios le ha llevado a participar en numerosos programas marco europeos de gran envergadura.
Precisamente, el Consistorio de la Ciudad Condal trabaja actualmente junto con Dublín y Helsinki en un proyecto denominado ICiNG (Innovative Cities for the Next Generation), incluido en el sexto Programa Marco de la Comisión Europea. La iniciativa, que ha sido una de las más valoradas por la Comisión, reúne los esfuerzos de empresas como T-Systems España, Telefónica y eSpacial Solutions (especialistas en servicios de proximidad a través de dispositivos móviles), así como diversas universidades de prestigio internacional, entre las cuales están la Universidad Pompeu Fabra, la Helsingin Kaupunki de Helsinki y el Dublín Institute of Technology. El objetivo es desarrollar el modelo y la tecnología que facilite el acceso a los servicios públicos, mejore las planificaciones estratégicas, fomente la comunicación entre los miembros de una misma comunidad y potencie la creación de nuevas relaciones interpersonales. "Se trata de una iniciativa que forma parte de lo que llamamos proyectos de investigación y desarrollo, por lo que no está actualmente en producción sino en la fase de análisis", explica José Ramón Rodríguez Bermúdez, gerente adjunto de Organización y Sistemas de Información del Ayuntamiento de Barcelona.
Tecnologías móviles
El proyecto se inició en junio de 2006 y tiene una duración de treinta meses. En él se aplican tanto los conceptos como las tecnologías de última generación que se integrarán en diferentes dispositivos relacionados con la movilidad (PDA, teléfonos móviles, GPS, etc.) y con la arquitectura de aplicaciones que tienen las diferentes administraciones de origen. Así pues, la solución ICiNG permitirá un acceso multimodal y multidispositivo a los servicios ofrecidos a los ciudadanos y además propondrá una arquitectura universal: cualquier nuevo servicio que el municipio quiera desarrollar para la población tendrá cabida dentro de esta arquitectura y será fácil de integrar.
Los módulos que componen la plataforma ICiNG son bastante especializados. Algunos de ellos ya se han puesto en funcionamiento mientras que otros continúan en fase de desarrollo. Rodríguez Bermúdez enumera los tres más importantes:
- MultiAccess Gateway (Plataforma Multiacceso): es una pasarela que admite las comunicaciones que se reciben desde sensores automatizados a través de diferentes redes de telecomunicaciones como Wi-Fi, GSM y 3G, entre otras.
- MultiModal Gateway MMC. En este caso, la plataforma es capaz de leer e interpretar la información que se recibe desde diferentes dispositivos y en diferentes formatos (PDA, teléfono móvil, etc.).
- Módulo de integración ISYS. Es el más relevante. Permite la integración del sistema con las diferentes plataformas de origen, así como determinadas funciones de gestión (administración de perfiles de usuarios, suscripciones, alertas, mensajería) y todas las funciones propias de administración del sistema (autorizaciones, altas, bajas, modificaciones de usuarios, etc). Según Rodríguez, lo novedoso de este sistema es que se basa en una Arquitectura Orientada a Servicios (SOA) y en estándares J2EE y WebServices.
Servicios modelo
La puesta en marcha de este proyecto permite llevar a cabo una investigación en torno a la accesibilidad y usabilidad de los futuros servicios de la administración electrónica. Ahora bien, "el objetivo no es que sean servicios masivos y que se adopten rápidamente, sino en probar servicios modelo para luego hacer desarrollos más amplios", insiste el responsable municipal.
Dentro de ICiNG podemos distinguir tres grupos de servicios:
- eGovernment: consiste en el uso de las tecnologías de la información y el conocimiento en los procesos internos del Ayuntamiento y en la entrega de los productos y servicios de la entidad municipal tanto a los ciudadanos como a la industria. En este grupo se probará un servicio que es el resultado de la ampliación de su actual sistema IRIS (acrónimo de Incidencias, Reclamaciones y Sugerencias): un programa multicanal para gestionar las peticiones de servicios, avisos, incidencias y reclamaciones de los ciudadanos. "Mediante este sistema el ciudadano, con sólo apretar una tecla de su teléfono, podrá enviar una foto MMS al Ayuntamiento reportando una incidencia en la vía pública, como por ejemplo un semáforo averiado, un árbol caído, etc.", explica el directivo. En este caso, lo que permitirá ICiNG es que el ciudadano no tenga que identificarse ni que dar todos los detalles de la avería ya que será el propio sistema el que reconozca automáticamente quién es el ciudadano que está llamando, desde qué punto del territorio está reportando la avería y en qué lugar está situada la misma. Concretamente, lo que se busca con esta iniciativa son tecnologías muy básicas y populares que, por su capacidad de integración con otros sistemas, van a ser más accesibles y sencillas para los ciudadanos.
- Sistema de gestión del tráfico. Aunque en Barcelona ya existen programas eficientes de gestión de la movilidad, análisis de flujo de vehículos y previsión de congestión, ICiNG aportará una prestación superior. "Como la mayoría de los dispositivos móviles de tercera generación ofrecen servicios de localización y disponen de diferentes conexiones (bluetooth, Wi-Fi, etc.), el nuevo sistema será capaz de analizar el volumen de tráfico en cualquier punto del territorio de manera automática mediante sensores ubicados en la vía pública. A través del mismo, los operadores municipales y los ciudadanos que se suscriban a este servicio recibirán en su móvil toda la información relativa al tráfico, de manera que podrán reaccionar rápidamente ante un incidente.
- Comunicación entre los propios ciudadanos: Imaginemos que se produce algún accidente en un espacio público y se necesita más personal para atender esa emergencia. Ante esta situación ICiNG tendrá la capacidad de localizar de manera inmediata a las personas que se hayan registrado en el sistema como voluntarios y se les informará del lugar donde se ha producido la incidencia. En palabras de Rodríguez Bermúdez "esto es un tema bastante importante y es el fundamento del concepto ICiNG. Los cuerpos profesionales: bomberos, ambulancias, etcétera, ya tienen sistemas de localización vía GPS y sistemas avanzados de radio digital. Lo que estamos haciendo desde hace unos años en el Ayuntamiento de Barcelona es involucrar a los propios habitantes en los servicios de la Administración; buscar esa ayuda, ese voluntariado, una colaboración ciudadana que mejore los servicios de la ciudad utilizando para ello las tecnologías". Para poder poner a disposición de los vecinos barceloneses todas estas prestaciones las entidades que se han involucrado en el proyecto construirán una plataforma basada en este tipo de utilidades.
Una vez desarrollada la infraestructura tecnológica el objetivo es efectuar la investigación y el desarrollo necesarios para disponer de las primeras realizaciones del proyecto en el distrito 22@ de Barcelona, en el barrio de Grangegorman de Dublín y en el barrio tecnológico de Arabianranta de Helsinki.
El distrito 22@, situado en el centro de la Ciudad Condal, se creó hace ocho años como resultado de una iniciativa para recalificar suelo industrial degradado y convertirlo en una demarcación tecnológica, con capacidad para atraer empresas de servicios de la economía y del conocimiento.
Etiquetas: Barcelona, Sostenibilidad
Oscar Niemeyer, un centenaire en béton
RENCONTRE. Le célébrissime architecte de Brasilia et du siège de l'ONU à New York aura 100 ans cette année. A Rio, devant la mer, le Pain de Sucre et sa planche à dessin, il parle de ses projets, parmi lesquels figure une commande du président vénézuélien Hugo Chavez.
Pierre Bratschi
Samedi 9 juin 2007
«Je m'adapte, il faut s'occuper, continuer à travailler, sinon on rêvasse. J'essaie de rester jeune, j'ai le même intérêt pour la vie que lorsque j'avais 40 ans», affirme Oscar Niemeyer. L'un des plus grands architectes vivant va avoir 100 ans en décembre et poursuit inlassablement son œuvre. 70 ans de carrière, plus de 600 projets à travers le monde, le poète du béton vient de répondre présent à Hugo Chavez pour la construction d'un monument à la gloire de Simon Bolivar, l'idole du président vénézuélien. «100 mètres de haut, 170 de large, ça sera la plus grande structure suspendue en béton du monde, elle sera à la mesure du héros de l'Amérique du Sud.»
L'architecte communiste, ami et admirateur de Fidel Castro, ne renie pas son engagement politique, au contraire: «Le monde n'a pas fondamentalement changé en un siècle, il n'y a pas de raison que je change d'opinion.» Mais, comme dirait Renaud, avec un grand-père ministre de la cour suprême du Brésil, Oscar Niemeyer est plutôt né du bon côté de la bourgeoisie. Il entreprend des études d'architecture à l'école nationale des beaux-arts de Rio, se marie jeune et devient père à 25 ans. Malgré les difficultés financières inhérentes au maintien d'une famille, il commence sa carrière chez Lucio Costa, véritable précurseur de l'architecture moderne mais qui ne peut lui garantir un salaire. «C'était important, je voulais connaître avant tout les bons côtés de l'architecture», explique le centenaire.
Dès ses premières créations, Oscar Niemeyer s'impose comme un révolutionnaire. En 1943, son église aux formes ondulées de Pampulha, près de Belo Horizonte, fait scandale. «Elle est restée six ans inutilisée parce qu'elle ne convenait pas à l'autorité religieuse», se souvient-il, avant d'ajouter en souriant: «Elle ne pouvait certainement pas imaginer la maison de Dieu conçue par un athée.» Il n'en tiendra pas rigueur à l'Eglise. Quelques années plus tard, la cathédrale de Brasilia deviendra un de ses monuments les plus célèbres et l'élèvera au rang de génie et de poète. Oscar Niemeyer, les yeux mi-clos, la parole lente mais fluide, se souvient. «Lucio et moi travaillions comme des fous, jour et nuit, c'était une course contre la montre. Je garde un bon souvenir de cette époque, une époque optimiste pour mon pays. On peut adorer ou détester Brasilia, je comprends, mais elle ne laisse pas indifférent. L'architecture doit surprendre, sinon elle ne sert à rien.»
Fidèle au béton, l'architecte surprend moins par ses œuvres récentes que par sa force de travail et sa créativité. Un théâtre inauguré en mai à Niteroi, un musée en projet à Aviles en Espagne, la statue pour Hugo Chavez à Caracas, dans son atelier style Art déco de Copacabana, l'architecte dessine encore et toujours. «C'est facile, il suffit de tenir le crayon, je dessine puis j'écris un texte sur le projet. C'est tout, le reste je le confie aux ingénieurs. Eux, ils savent.» Et pourtant, le centenaire ne ménage pas ses critiques envers les spécialistes: «Je suis contre l'idée du spécialiste qui sort de son école et qui ne connaît que sa profession, pour lui le monde n'existe pas, tout n'est qu'une affaire personnelle.» D'où le projet en cours de réalisation à Niteroi d'un centre de formation pour les jeunes. «C'est notre manière de nous rendre utiles, en inculquant aux jeunes l'ouverture sur le monde et l'honnêteté.»
Oscar Niemeyer est régulièrement sollicité et a encore beaucoup de commandes: une œuvre signée de son nom peut en effet rendre touristique une ville oubliée des circuits habituels. L'architecte aux relations ambiguës avec son art est peu enclin aux contraintes et aux incertitudes d'un concours. Le militant communiste préfère travailler directement avec les dirigeants, car «de toute façon, l'architecture au sens artistique du terme est faite par les gouvernements pour les riches, les pauvres n'y participent pas».
Les pauvres justement; ils sont là, parqués dans des favelas à quelques centaines de mètres de son incroyable loft atelier du dixième étage avec vue sur la mer et le Pain de Sucre. «Rio est une ville où l'extrême richesse et l'extrême pauvreté se côtoient de manière indécente. Cette situation est une source inévitable de tension et de violence. Je crois que nous devrions avoir une vie plus simple, plus solidaire. L'architecture peut être utile, mais je suis convaincu que la vie est beaucoup plus importante.» La vie et les femmes. L'architecte, qui a toujours prétendu puiser son inspiration dans les courbes des femmes de Rio, s'est en effet remarié l'année dernière avec sa jeune secrétaire de 60 ans.
A l'écouter, Oscar Niemeyer ne donne pas l'impression de chercher ses mots. Certes, le discours semble déjà entendu et se situe à la limite du banal, mais ce héros national au Brésil, toujours vêtu avec une élégance d'artiste, a eu cent ans pour penser à ce qu'il estimait important. Sa conclusion est d'une banale simplicité: c'est la vie.
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Etiquetas: Niemeyer
Edificios
Etiquetas: Edificios, Video
La reconstruction de Ground Zero est désormais possible
La voie est enfin libre pour la reconstruction de l'ensemble du site de Ground Zero, lieu où les deux tours du World Trade Center se sont effondrées le 11 septembre 2001, le dernier litige avec les assureurs ayant été résolu.
Le promoteur détenteur du bail Larry Silverstein vient de conclure un accord avec les sept compagnies d'assurance du site qui s'engagent à payer 2 milliards de dollars, en plus de quelque 2 milliards précédemment versés. "Le train est désormais engagé sur ses rails", s'est félicité M. Silverstein qui avait signé le bail du site juste deux mois avant les attentats de 2001. Ce litige avait provoqué des interruptions de chantiers et provoqué de multiples délais très coûteux.
Le clou du futur complexe, supervisé par l'architecte Daniel Libeskind, est la "Freedom Tower" prévue pour début 2011 dont le chantier a commencé l'an dernier après de très nombreux retards. Cette tour symbole de 415 mètres dessinée par David Childs atteindra la hauteur des deux tours détruites et sera surmontée d'une flèche puissamment éclairée, censée évoquer la flamme de la statue de la liberté et qui portera la hauteur totale de l'édifice à 541 mètres.
Un mémorial dédié aux victimes des attentats appelé "Reflecting Absence", qui présentera deux carrés vides entourés de cascades d'eau figurant les emplacements des tours jumelles détruites, doit également voir le jour sur le site en 2009. Le seul gratte-ciel achevé à ce jour sur le site est le "World Trade Center 7", une tour de bureaux de 52 étages. Le prochain chantier qui devrait être terminé en 2009 est la plate-forme de transports conçu par l'architecte espagnol Santiago Calatrava. Trois autres immeubles de bureaux doivent également voir le jour dans le cadre de ce complexe, deux en 2011 et la troisième l'année suivante. Enfin, une cinquième tour devrait également se dresser mais pour l'instant ses plans ne sont pas finalisés.
Le maire de New York, Michael Bloomberg, s'est félicité de la fin de la procédure avec les assureurs, estimant qu'il s'agissait d'un pas pour reconstruire le sud de l'île de Manhattan. Mais d'autres dossiers liés au 11 septembre 2001 restent en suspens, notamment celui sur l'état de santé des secouristes et des ouvriers qui ont travaillé sur le site. Pour la première fois la semaine dernière, des experts médicaux ont officiellement lié la mort d'un ouvrier à la poussière toxique respirée après l'effondrement des tours.
Des centaines de secouristes dépêchés sur les lieux après les attentats et d'ouvriers qui ont déblayé et nettoyé le site souffrent de problèmes respiratoires qui seraient dus à l'exposition à la poussière et à des émanations de produits toxiques. Les conclusions de l'expertise médicale devraient augmenter la pression sur les autorités municipales pour qu'elles réexaminent les cas de dizaines de personnes mortes depuis 2001, dont les décès pourraient être liés à leur présence sur le site.
James HOSSACK (AFP)
(29/05/2007)
Etiquetas: Libeskind, NY
Proponen crear el Museo de Ciudad Universitaria
Explica el arquitecto Carlos Flores Marini que el recinto estaría dedicado a explicar la creación y culminación del complejo, considerado el “paradigma” de la arquitectura mexicana
Notimex
El Universal
Ciudad de México
Jueves 31 de mayo de 2007
17:35 A menos de un mes de que el campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) pueda ser incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, el arquitecto Carlos Flores Marini, integrante del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) , propuso crear el Museo de la Ciudad Universitaria.
A desarrollarse en uno de los edificios emblemáticos que componen el conjunto universitario, el recinto estaría dedicado a explicar la génesis y culminación de la construcción del complejo arquitéctonico, considerado el "paradigma" de la arquitectura mexicana, explicó en entrevista.
La propuesta, señaló, sería "construir un Museo de la Ciudad Universitaria en el que se incluya toda la génesis y la culminación y por eso insisto que sea dentro del campus original y de preferencia utilizando alguno de los edificios que originalmente se hicieron".
Muchos de los edificios que integran la zona, agregó, "ya han estado rebasados o se han hecho otras unidades, uno de los más emblematicos es el Pabellón de los Rayos Cósmicos del arquitecto (Jorge) González Reyna y otros son unánimemente avalados, sí se puede hacer una nueva construcción, pero sería preferible aprovechar una de las originales" , consideró.
Del 23 de junio al 2 de julio próximo, el Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) revisará las candidaturas de 45 sitios propuestos para integrarse a la lista de Patrimonio Mundial, entre las que se encuentra la de Ciudad Universitaria (CU).
"El hecho de que ahora se haga un museo del pasado, agregó Flores Marini, es que les enseñe a los jóvenes las vicisitudes y realizaciones de CU, sería un reconocimiento a la arquitectura mexicana que es muy necesaria y al paradigma de la arquitectura nacional que es Ciudad Universitaria".
El proyectista miembro de Icomos-México, quien también es arqueólogo, historiador y restaurador, puso énfasis en que para la creación del museo, "no se necesita mucho espacio, la tecnología permitiría que se hiciera un museo muy atractivo y dinámico en el que los visitantes recorrieran el proceso que inició en los años 20 y culminó en 1952".
A pesar de no contar con un antecedente sobre esta propuesta, el arquitecto dijo que en los próximos días enviará una carta al rector Juan Ramón de la Fuente para darle a conocer la iniciativa.
En 2005, Ciudad Universitaria recibió el título de Monumento Artístico, después, a través de la Facultad de Arquitectura, se inició el expediente en el que se avalan los méritos para ser inscrita en la Lista de Patrimonio de la Humanidad.
fllq/grg
Etiquetas: Arquitectura Mexicana, UNAM
Repensar la Torre de la Libertad
El proyecto está signado por la soberbia personal y la conveniencia política. Su basamento blindado transmite intolerancia y desconfianza hacia el resto del mundo.
NICOLAI OUROUSSOFF. Crítico de arquitectura de The New York Times.
El Ground Zero vivió su propia fatiga de guerra. A cada nuevo paso del proceso de reconstrucción se pidió a los neoyorquinos que adoptaran la retórica de la renovación, sólo para presentárseles luego imágenes de una ciudad que permanece en un estado de confusión y engaño. Si cerraramos los ojos, podríamos pensar que todo va a desaparecer.
Sin embargo, el esperado anuncio de que el gobernador Eliot Spitzer respaldará la construcción de la Torre de la Libertad puede significar el fin de toda esperanza de devolver una visión amplia —o cierto grado de cordura— a un proyecto signado por la soberbia personal y la conveniencia política.
El reciente debate sobre la torre se concentró exclusivamente en los valores inmobiliarios. En momentos en que el desarrollador Larry Silverstein se dispone a construir casi 600.000 metros cuadrados de oficinas en tres edificios junto a la Torre de la Libertad, algunos cuestionan si será posible alquilar una parte suficiente del proyecto de 3.000 millones de dólares a niveles adecuados para que el mismo resulte rentable. Es muy probable que la carga simbólica de la torre desaliente a los posibles inquilinos por temor a que ésta pueda ser un blanco para terroristas. La sugerencia de que llenemos el edificio con reparticiones gubernamentales es casi perversa.
Pero el problema no es sólo si puede obligarse a suficientes burócratas a trabajar ahí algún día, sino también qué expresa el edificio como obra arquitectónica. El gobernador Spitzer puede recordar la presencia de las Torres Gemelas en el horizonte urbano, una presencia al mismo tiempo orgullosa y amenazadora. La Torre de la Libertad tendrá un efecto igualmente fuerte en la vida cotidiana de los neoyorquinos, así como en la imagen de la ciudad en todo el mundo. Su mensaje, sin embargo, será muy diferente del de las viejas torres.
La Torre de la Libertad, cuyos extremos acanalados y estructura ahusada evocan un obelisco de vidrio pantagruélico, fue rediseñada apresuradamente hace más de un año, luego de que especialistas en terrorismo cuestionaron su vulnerabilidad a un atentado con explosivos. Su forma abultada, que rehicieron Skidmore, Owings & Merrill, recuerda vagamente lo peor del historicismo posmoderno. (Es increíble que el revestimiento de vidrio no se haya reformulado en granito.)
Ciudades como París, Londres y San Francisco organizaron hace poco grandes concursos arquitectónicos para el diseño de las torres que caracterizarán su horizonte. Atrajeron gran cantidad de arquitectos talentosos y ambiciosos, y muchos de esos diseños expanden los límites tecnológicos y estructurales al tiempo que repiensan los rascacielos como parte de una visión urbana holística.
Hasta en Nueva York, que en los últimos diez años quedó rezagada en relación con buena parte del mundo en lo que respecta a ambiciones arquitectónicas, proyectos como la nueva Torre Hearst de Norman Foster indican la vigencia de criterios más exigentes para el diseño de estructuras urbanas.
De construírsela, la Torre de la Libertad sería un constante recordatorio de nuestra pérdida de ambición y de nuestra incapacidad para generar una arquitectura que exprese una genuina confianza en el futuro colectivo de los Estados Unidos en lugar nostalgia por un pasado inexistente.
En ningún lugar esa pérdida de ambición se hace más evidente que en la base de la torre. En una sociedad en la que el contrato social que nos une se está debilitando, los arquitectos más incisivos encontraron formas de crear una relación más fluida entre los ámbitos público y privado. El lobby de la Phare Tower de París, de Thom Mayne, por ejemplo, está pensado como extensión del ámbito público, ya que incorpora el paisaje urbano que lo rodea e incursiona en el espacio subterráneo para brindar acceso a una red de trenes.
La Torre de la Libertad, en cambio, está pensada como una fortaleza inexpugnable. La base, un búnker de hormigón de veinte pisos, sin ventanas, que contiene el vestíbulo y muchos de los sistemas mecánicos de la estructura, está revestida con paneles de vidrio laminado a los efectos de obtener un aspecto atractivo, pero el mensaje es el mismo. Transmite más paranoia que resistencia y tolerancia. Es un edificio blindado contra un mundo exterior en el que ya no confiamos.
No hay motivos para aceptar semejante destino. Todavía falta un año para que empiece a erigirse el edificio y los cimientos podrían terminarse mientras se lleva a cabo un proceso de reformulación del diseño. Mientras tanto, podría iniciarse la construcción de las torres de Silverstein en el lado sur, mucho más fáciles de alquilar.
Por supuesto, el gobernador Spitzer tendría que mostrarse dispuesto a aventurarse en uno de los predios con mayor carga emocional y política del mundo a menos de tres meses de haber asumido. Para ello primero debe aceptar que el mensaje de la Torre de la Libertad no se dirige sólo a los neoyorquinos obsesionados por los bienes raíces, sino al mundo, y que el mensaje que transmite ahora es nuestro peor aspecto.
Traducción de Joaquín Ibarburu
(c) Copyright The New York Times y Clarín
Etiquetas: Libeskind, NY