miércoles, febrero 28, 2007

Sánchez Arquitectos y Asociados, 30 años de proyectos emblemáticos

Por: Ricardo Pacheco Colín

Martes 27 de Febrero de 2007 | Hora de publicación: 00:11


Pensamos que la arquitectura es un servicio, es una de las bellas artes, pero un arte que se vive”, expresa con vehemencia Félix Sánchez Aguilar a propósito de la aparición del libro Sánchez Arquitectos y Asociados, que coincide con los 30 años de funcionamiento de esta firma; texto que publican la Facultad de Arquitectura de la UNAM y el Conaculta, en edición de lujo (selección de color y excelente papel).
Para conocer a los Sánchez y amigos que los acompañan queda que ni pinti parada la frase “por sus obras los conoceréis”. En este caso el volumen citado pasa revista a un conjunto de trabajos arquitectónicos que tienen su sello: Torre del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Flora 16, ITAM Posgrado, Casa-Estudio-Coco, Ámsterdam 120, Mercado público de San Ciprián, Unidad El Rosario, Archivo Histórico de Tlaxcala, Mercado Público de Pino Suárez, además de obras en Europa y Asia.
En estos casos hay un uso de materiales modernos, económicos, vistosos, duraderos; con predilección por el vidrio y el metal, en estructuras armónicas, ligeras, amables y muy llamativas, como el despacho de este grupo de arquitectos donde platicamos, en Chihuahua, colonia Roma.
definición. Sánchez y Asociados surge en discusión con las ideas de Luis Barragán. Por eso, Luis Sánchez nos aclara: “Tomamos a Luis Barragán como otro más de los grandes arquitectos contemporáneos, pero no como el modelo a seguir para hacer arquitectura mexicana”.
Luego, Gustavo López Padilla define con precisión al grupo: “Yo si creo que nuestra arquitectura es funcionalista, porque es aquella que trata de ser muy racional, muy eficiente en cuanto al planteamiento del proyecto, respecto de la racionalidad constructiva, la solución de los detalles.
“Una arquitectura —continúa— que plantea una economía entendiendo las necesidades del usuario, que elimina lo superfluo, los adornos que no tienen una función estética, que toma en cuenta la ciudad”.
ESTADO. “Si tú haces una casa en donde le entra la luz, en la que la gente se siente bien, tiene que mejorar su vida, y la vida de la ciudad”, explica Félix Sánchez Renero.
“Lo hemos visto: cuando en las vecindades de México vivían hacinadas 16 gentes en ocho metros cuadrados sin poderle abrir a la llave de agua y con 50 familias que deben compartir un baño, la vida era una. Pero en la medida en que esa gente tiene una casa, obviamente mejora su vida”, reflexiona.
Luego los tres arquitectos coinciden en que el Estado mexicano se ha retraído: “Volvemos a lo mismo, el México de oro entre 1940 y 1960 era un país fantástico. No hemos tenido la capacidad de volver a ese nivel, como sector público enfocado a la ciudad”.
Luego Félix agrega tajante: “Las necesidades existen, claro que existen, pero está detenida con alfileres la ciudad”.
Luis Sánchez proporciona los datos duros: “Cuando salimos de la escuela, en 1968, el 90 por ciento de los proyectos eran encargados por el gobierno; ahora creo que se ha invertido: el 10 por ciento es del Estado y el 90 es privado.
¿Ven posibilidades que esa participación estatal se renueve? “Yo creo que está difícil”, contesta Gustavo y añade que “a nosotros nos tocó la última etapa de participación del Estado, en la que hicimos grandes proyectos de vivienda, unos en la capital y otros en los estados”.
Gustavo concluye: “Pero lo que no puede suceder es que el Estado renuncie a marcar las directrices en urbanismo y a pensar en el bien común”.
Félix Sánchez cierra la plática: “creo que hemos sido muy afortunados porque hacemos lo que nos gusta y nos pagan por eso. Considero que ha sido muy divertido y quizá por eso es que hemos aguantado tanto tiempo. Me quedo con las palabras de Paul Valery: 'la arquitectura cuando es mala hay que despreciarla y cuando es bella, canta'”.

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lunes, febrero 26, 2007

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miércoles, febrero 21, 2007

Dominique Perrault conté en cinq grands projets

M.-D. A..
Publié le 20 février 2007
Actualisé le 20 février 2007 : 10h49

À Bordeaux, Arc en rêve rend justice au travail de l'architecte en présentant ses principaux chantiers.

« DOMINIQUE Perrault est un des grands architectes français du moment et, curieusement, son travail n'est pas très connu », glisse Michel Jacques, le chargé de ­programmation d'Arc en rêve, le centre d'architecture bordelais qui consacre jusqu'au 29 avril l'expo­sition « En cours » au constructeur de la Bibliothèque nationale de France. Voilà justement ce que le public aura retenu de Dominique Perrault : la BNF, édifice monumental et grand projet mitterrandien inauguré le 23 mars 1995. L'architecte qui n'a alors que 42 ans connaît une gloire précoce. Il découvre aussi plus tôt que d'autres les affres qui en découlent. Le bâtiment célébré sera également éreinté et l'architecte explique qu'un « effet post-bibliothèque » l'a ensuite amené à oeuvrer essentiellement hors des frontières françaises.

Il y eut ainsi le complexe sportif de Berlin ou encore, plus récemment, trois bâtiments en Autriche d'une qualité d'autant plus incroyable qu'ils abritent des supermarchés. Il y a donc aujourd'hui, en cours de réalisation en Espagne, Corée, Autriche, Russie et au Luxembourg, les cinq bâtiments qu'Arc en rêve a choisi de mettre en avant. « A priori, nous préférons exposer des bâtiments achevés, car on peut alors juger de leur qualité, note Michel Jacques. Mais ces projets, de par leur ampleur, méritent de s'inscrire dans l'oeuvre de Perrault et seront une contribution à l'architecture de notre époque. »

Le visiteur découvre cinq futurs monuments qui portent la marque Perrault. On y reconnaît par exemple son souci de ne pas ériger d'obstacle dans un paysage dans le nouveau campus de l'université féminine Ewha, à Séoul, dont le toit est un jardin. On retrouve encore le recours à la maille métallique qui, par exemple, estompe les frontières entre l'intérieur et l'extérieur dans le futur stade olympique de tennis de Madrid.

Une architecture perméable

Autant de moyens déployés pour que ces projets comme ­les tours soeurs de Vienne, la Cour européenne de justice de Luxembourg ou l'extension dorée du Théâtre Mariinski de Saint-Pétersbourg - présentée à Bordeaux malgré ou finalement peut-être surtout à cause de ses récents déboires (lire l'encadré) - n'apparaissent pas « comme des projets célibataires, autistes », explique Dominique Perrault. Loin de se poser en lieux interdits et de balafrer leur environnement, ils sont censés le prolonger en mettant à disposition de larges espaces de déambulation, non pas de leurs seuls utilisateurs qu'ils soient mélomanes, étudiants ou passionnés de tennis, mais de tout un chacun. « Ce sont tous de grands projets publics », insiste Dominique Perrault.

Cette architecture perméable, que l'architecte souhaite « éthique », peut encore se retrouver dans quelques réalisations à venir, de plus modeste envergure. Également exposées, elles permettent de constater que Dominique Perrault, tout de même, a quelques projets en France.

Jusqu'au 29 avril. 7, rue Ferrère, 33000 Bordeaux. Tél. : 05 56 52 78 36 ou www.arcenreve.com

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Herzog & De Meuron reciben prestigioso premio británico de arquitectura

r.unido-arquitectura 20-02-2007

El dúo de arquitectos suizos Herzog & De Meuron han sido distinguidos con uno de los premios más prestigiosos de este sector profesional, la Royal Gold Medal del Reino Unido.

Herzog & de Meuron, entre cuyos proyectos británicos figura la galería Tate Modern, de Londres, recibirán este miércoles el galardón de manos del presidente del Royal Institute of British Architects (RIBA), Jack Pringle.

La Royal Gold Medal, distinción a la que da personalmente su aprobación la reina Isabel II de Inglaterra, se concede anualmente a una persona o a un grupo de personas que con su obra han ejercido influencia internacional en el campo de la arquitectura.

Con esa distinción se trata de honrar a dos arquitectos que han dejado su impronta en ciudades de todo el mundo, incluido el Reino Unido, donde ganaron el premio Stirling con su centro de danza Laban (2003).

Nacidos ambos en la ciudad suiza de Basilea en 1950, Jacques Herzog y Pierre de Meuron tienen actualmente un estudio que emplea a cerca de 220 arquitectos que trabajan en más de cuarenta proyectos en todo el mundo.

En el 2005, Herzog & Meron recibieron el encargo de desarrollar un proyecto para completar la Tate Modern, en la ribera del Támesis, y urbanizar la zona circundante, y que debe estar terminado para el año 2012.

Entre sus obras recientes figuran la nueva tienda de la casa de modas Prada en Tokio (2003), el Forum 2004 de Barcelona, el nuevo estadio de fútbol Allianz Arena en Múnich (Alemania), un nuevo espacio de exposiciones para la fundación La Caixa en Madrid o el Centro Cultural de Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias).

Actualmente trabajan en proyectos como la Plaza de España en esta última ciudad canaria, con un nuevo enlace con su marina, el Espacio Goya y el Museo de Zaragoza, y un nuevo edifico para los laboratorios Roche en Basilea.

Otros grandes proyectos son la Elbphilharmonie, nueva sala filarmónica en Hamburgo (Alemania), y el más ambicioso de todos, el Estadio Nacional de Pekín, que acogerá los Juegos Olímpicos del 2008 en la capital china.

Galardonados con otros premios prestigiosos como el Pritzker (2001), Herzog y de Meuron son profesores de la Universidad de Harvard (EE.UU) y el Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zúrich.



Terra Actualidad - EFE

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Amenazada arquitectura parisina con nuevas torres

Marlen Borges

París, 21 feb (PL) Considerada una de las ciudades más bellas del mundo por una riqueza cultural y arquitectónica sin igual, París corre hoy el riesgo de perder su encanto por nuevos proyectos de construcciones de torres.

Los parisinos, fieles a sus tradiciones, mantienen su conocida hostilidad ante los grandes planes.

Algunos analistas plantean que el rechazo de la población a las grandes edificaciones se debe a la falta de vínculo con el urbanismo. Ahí está de ejemplo la criticada torre de Montparnasse de 180 metros, ubicada al suroeste de esta urbe.

Otros aducen que la arquitectura capitalina está muy alejada de ser concebida con elevaciones que rompen con la belleza de las construcciones, algunas de ellas próximas a ser milenarias.

También se creería que la oposición de los franceses ante los gigantescos edificios se basa en el miedo a perder la magia que envuelve a la majestuosa ciudad llena de bellos palacios, teatros, museos y otras obras estructurales.

Indudablemente, resulta contrastante divisar París desde lo alto de algunas de sus construcciones emblemáticas como la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo o la iglesia del Sagrado Corazón y tropezar la vista con inmuebles que rompen con el estilo citadino.

No faltará mucho para que el anacronismo sea más notable, pues las nuevas torres están próximas a erigirse con el consentimiento de algunas autoridades.

La más nombrada en los últimos tiempos es la proyectada por el norteamericano Tom Mayne, cuyo plan ganó un concurso de arquitectura en noviembre del pasado año.

Según informan los especialistas, el edificio -que se situará en la Défense, llamada la ciudad futurista, ubicada al noroeste de París-, podría rebasar los 300 metros de altura.

Otro de la misma dimensión y en igual sitio pero con diferente diseño, está previsto por la agencia francesa Valode et Pistre, la cual también construye una torre de 185 metros llamada T1.

Cercana a las anteriores se erige Granite, elevación a cargo del arquitecto, Christian de Portzamparc.

En otras localidades parisinas como Boulogne-Billancourt, se construirá una torre de 88 metros, en Levallois, dos más. También en Aubervilliers, en Issy-les-Moulineaux.

Alrededor de 10 torres más están previstas en distintos lugares de la capital y todas superarán los 70 metros.

Parece que será inevitable un vertiginoso crecimiento vertical, en contra de la opinión de la mayoría de la población pero a favor de intereses económicos importantes.

rgc mbz

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La arquitectura moderna, en un clic

Un nuevo portal publica profusa documentación sobre las grandes obras y proyectos del siglo XX

21/02/2007 | Actualizada a las 09:18h
Barcelona. (Redacción).- Desde el pasado 15 de febrero los amantes de la arquitectura tienen una nueva dirección electrónica que añadir a la pestaña de favoritos de su navegador, la del portal 'Història en Obres'.

EL origen de este proyecto es la recopilación de los mejores trabajos de investigación presentados desde 1988 en las asignaturas de Historia del Arte y de la Arquitectura II y III de la Escola Tècnica Superior d'Arquitectura de Barcelona.

Con la ayuda de docentes, doctorandos, jóvenes profesionales y estudiantes, los cuatro miembros del equipo promotor, coordinado por el profesor Fernando Álvarez Prozorovich, se ha elaborado un completo portal de arquitectura moderna en el que pueden encontrarse decenas de fotografías de maquetas, interpretaciones tridimensionales, textos teóricos y referencias bibliográficas sobre las mejores obras del siglo XX.

Los padres de Història en Obres pretenden fomentar un discurso crítico a partir del conocimiento de documentos originales que ayude a elaborar una ""historia en construcción", en permanente expansión y revisión", en palabras del profesor Álvarez Prozorovich. "No hay ninguna vocación de neutralidad y, ni mucho menos, pretensiones de coleccionismo de obras o de autores, sino la intención de que el material expuesto sea capaz de generar preguntas nuevas, comprometidas, curiosas", explica en la página principal del sitio.

Aunque los contenidos están dirigidos principalmente a la comunidad universitaria, todo aquel que desee consultarlos puede hacerlo libremente, ya que el material es de acceso público. Únicamente está protegido con una licencia de Creative Commons, que permite el uso sin ánimo de lucro de los documentos a cambio de citar la fuente y el autor.

La Universitat Politècnica de Catalunya ha dado soporte técnico al proyecto, alojado en su propia página web.

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jueves, febrero 15, 2007

Calatrava logra el Nacional de Arquitectura por su trayectoria


14/2/2007

El jurado distingue al creador valenciano por sus "edificios emblemáticos"

EL PERIÓDICO
MADRID

La "excepcional trayectoria" del arquitecto valenciano Santiago Calatrava, y no una obra en concreto, le ha valido el Premio Nacional de Arquitectura 2005, cuyo jurado, presidido por la ministra de Vivienda, destacó su reconocimiento internacional y su trabajo "en la construcción de edificios emblemáticos por encargo de administraciones públicas y organizaciones privadas".
Considerado como una de las estrellas de la arquitectura internacional, Calatrava, nacido en 1951 en Benimamet (Valencia), hijo de una familia de exportadores de cítricos, ha hecho de la exhibición de la estructura de sus creaciones su seña de identidad. El mago de los puentes diseñó en 1984 el primero de una larga lista (Bac de Roda en Barcelona, Campo Volantín en Bilbao, Manrique en Murcia, de la Mujer en Buenos Aires, Europa en Bruselas, Alamillo en Sevilla). Fue el puente 9 d'octubre en Valencia el punto de arranque de esas famosas estructuras a las que no eran ajenos sus estudios de ingeniería civil en Zúrich. En Suiza se le adjudicó su primera obra de importancia, la estación de ferrocarril de Stadelhofen.
Desde sus estudios en París (1989) y Valencia (1991), su carrera se vuelve meteórica con ambiciosos proyectos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, la estación de ferrocarriles de Oriente en Lisboa, el aeropuerto de Sondica en Bilbao y el Complejo Olímpico de Atenas.
En la actualidad, Calatrava trabaja en los que quizá sean sus proyectos más ambiciosos, como el intercambiador del World Trade Center de Nueva York, previsto para el 2009 o la que, caso de llevarse a cabo, será la torre más alta de Estados Unidos, la Fordham Spire, de 610 metros, que se elevará en Chicago a orillas del lago Michigan para albergar 1.300 apartamentos de lujo. Esta torre,.de forma espiral, se quedó sin su promotor original el pasado año, ante la negativa del Deutsche Bank a financiarla. En la actualidad, su nuevo promotor, Garrett Kelleher, presidente de la compañía Shelbourne Development deberá convencer a la Comisión de Planificación de Chicago para que dé luz verde a un proyecto que ha encontrado con la oposición de algunos sectores ciudadanos que acusaban al edificio de proyectar una gran zona de sombra sobre las playas del lago.

URBANISMO MENORQUÍN
Objeto de diversas retrospectivas en todo el mundo, tanto en su vertiente arquitectónica como por su labor como escultor, pintor y ceramista, Calatrava ha recibido también el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, ha sido nombrado miembro de la Real Academia de San Fernando y doctor honoris causa de 12 universidades.
El Ministerio de Vivienda también ha destacado con el Premio Nacional de Urbanismo 2005 el PlanTerritorial Insular de Menorca, del Consell Insular de esta isla.

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Santiago Calatrava recibe el Premio Nacional de Arquitectura 2005


13.02/22:00 El Ministerio de la Vivienda ha otorgado el Premio Nacional de Arquitectura 2005 a Santiago Calatrava, "por su trayectoria y reconocimiento internacional, así como por su trabajo en la construcción de edificios emblemáticos por encargo de administraciones públicas y organizaciones privadas en todo el mundo".
En un comunicado, el departamento que dirige María Antonia Trujillo, destaca que Santiago Calatrava está considerado como uno de los arquitectos más significativos de su generación, y su carrera tiene un amplio recorrido avalada por reconocimientos profesionales y sociales, que comienzan en 1983 cuando se le solicita su primera obra de cierta relevancia, la Estación de Ferrocarril de Stadelhofen, ciudad cercana a Zurich donde establece su primer despacho.
Nacido en Valencia y licenciado en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Valencia, Santiago Calatrava es además doctor en Ingeniería civil por el Instituto Federal de Tecnología de Zurich y posee estudios de escultura impartidos en la Escuela de Bellas Artes y Oficios de Burjassot (Valencia).
En 1984, diseña el Puente 9 d'Octubre en Valencia, el primero de muchos que le irían encargando a partir de entonces y con los que comienza a obtener una clara proyección internacional, entre ellos, el Puente Bach de Roda (Barcelona), el Puente Peatonal Campo Volantín de Zubizuri (Bilbao), el de Manrique (Murcia), el de la Mujer (Buenos Aires) o el Puente de Europa (Bruselas).
Santiago Calatrava ha recibido diversos reconocimientos a lo largo de su trayectoria profesional, entre los que destaca el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999 o el nombramiento como Miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Asimismo, ha sido nombrado doctor "honoris causa" por 12 universidades como la Politécnica de Valencia, la de Sevilla, o la de Edimburgo.
En la actualidad, Santiago Calatrava trabaja en diversos proyectos como el Intercambiador del World Trade Center de Nueva York, que está previsto que se inaugure en 2009; una pasarela de 150 metros sobre una estación de tren que unirá dos barrios de la localidad belga de Mons o la que será la torre más alta de Estados Unidos, la llamada Fordham Spire que medirá 610 metros y se elevará sobre el lago Michigan a su paso por Chicago.

Calatrava awarded architecture prize


By: valencialife.net

Valencian architect, Santiago Calatrava (main photo, centre) yesterday was awarded the Spanish National Architecture prize. The citation highlighted Mr Calatrava's "exceptional career on local, national and international levels."

Amongst the buildings he has created are the Stadelhofen railway station near Zurich, the 9 October bridge in Valencia, the train station at Lyon, the Athens Olympic complex, several bridges in Dallas, a high-rise block on the shores of Lake Michigan, the Transportation Hub for the World Trade Center in New York, and almost all of the buildings in the City of Arts and Sciences in Valencia (second photo, the Reina Sofía Palau des Arts).

Wednesday, February 14, 2007

lunes, febrero 12, 2007

Nuevas Construciones en Dubai

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Patxi Mangado: «La colección será la gran protagonista del Museo de Asturias»

El arquitecto navarro se enfrenta al diseño del Bellas Artes sabiendo que debe ser «claro y riguroso, porque toreas tú solo en la plaza»

Pamplona, Pilar RUBIERA, enviada especial de

LA NUEVA ESPAÑA

En una ocasión le preguntaron a Manolete: «Maestro, ¿cómo se torea?». Y respondió: «Se torea como se es». A Patxi Mangado, arquitecto que diseñará el proyecto de ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, le gustan los símiles taurinos para hablar de arquitectura. «Se hace arquitectura como se es», explica. Y siguiendo con la metáfora y ya en clara referencia al toro que le espera en Oviedo, reflexiona: «Enfrentarte con estos edificios te obliga a ser muy claro y riguroso, toreas tú solo en la plaza».

Viernes tarde. Patxi Mangado, profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, revisa con los alumnos sus proyectos finales. Roba algún tiempo a los estudiantes para atender a LA NUEVA ESPAÑA. En este momento, es uno de los arquitectos españoles de mayor proyección. Su agenda da vértigo. El lunes estuvo en Palma de Mallorca, donde proyecta el Palacio de Congresos; el martes tuvo una reunión en Madrid sobre el pabellón de España en la Exposición Universal de Zaragoza, ciudad a la que viajó el jueves; el miércoles vigiló las obras del auditorio de Ávila. La próxima semana, en la que tal vez viaje a Oviedo, no estará ni un solo día en su estudio de Pamplona, un ático con impresionantes vistas a la Ciudadela y desde el que puede verse el Baluarte, el edificio del Palacio de Congresos y auditorio de Pamplona que marca un antes y un después en su trayectoria. Ha tenido que abrir oficina en Barcelona, ya que tiene varios proyectos en Cataluña, entre ellos la torre de la Caixa, y también trabaja en Madrid.

«Me gusta hacer arquitectura», dice. ¿Y cuando lo consigue? «No siempre es así. Hay tiempo para todo, aunque no tanto como quisiera para mi familia». Patxi Mangado, hombre afable y de respuestas directas, está casado y tiene dos hijos: una niña de 13 años que es campeona de España de doma y un niño de 8. Además, imparte clases. «La enseñanza es algo absolutamente unido a mi condición de arquitecto, no se puede separar. Aprendo mucho más de lo que enseño. No podría hacer la arquitectura que hago si no diera clases. Una de mis mayores alegrías es, como ocurre hoy, analizar los proyectos finales de los alumnos, ver cómo han progresado, eso te da una gran satisfacción».
Oyó hablar por primera vez de la ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias cuando le llamaron unos amigos de la empresa IDOM de Bilbao y Santiago Caicoya, gerente de Sedes, empresa asturiana a la que se le adjudicó la obra y el proyecto. «Entonces estaba haciendo el Museo Arqueológico de Vitoria, al lado de la catedral, en un contexto histórico similar, supongo que les llegaría algún tipo de referencia. El de Asturias es un proyecto muy complejo en el que está embarcado un equipo muy amplio aunque yo sea el que figure».

Mangado aceptó el reto y viajó a Asturias. Le interesaron varios aspectos del encargo: la ubicación del museo, al lado de la Catedral, la importancia de la institución y, cómo no, el problema de arquitectura que plantea unir tantos edificios históricos en uno solo. «He trabajado con total libertad. Sedes me dijo que hiciera lo que considerara mejor y se agradece. Hay algo que tengo muy claro, si uno de mis edificios está mal, la culpa la tengo yo. Pero soy siempre muy positivo y creo que éste será un buen proyecto».

El diseño mantendrá las fachadas de todos los edificios, tanto de los del actual museo como de los de la ampliación. El Palacio de Velarde y la Casa de los Oviedo-Portal conservarán sus estructuras interiores aunque se modificarán los usos. El cambio más notable afectará a los nuevos espacios, ubicados en las calles Rúa y plaza de la Catedral. Una tela metálica de vidrio que actuará como un telón entre el exterior y el interior, el espacio y la luz serán los elementos fundamentales del nuevo edificio, que acogerá las colecciones. «La gran protagonista del proyecto será la colección de arte. Tuve una impresión al visitar el museo y espero no ofender a nadie si la expreso, y es que es una institución poco valorada. Los edificios tienen un planteamiento espacial y estructural rural y la colección, sensacional, no se corresponde con el continente. Es como si los asturianos no se sintieran orgullosos de tener una colección de tanta envergadura, he pensado mucho sobre esto y no sé si forma parte de una visión global. Asturias tiene una gran historia, un paisaje único, un patrimonio potente, parece como si los propios asturianos no lo valoraran. Si Navarra tuviera la colección del Museo de Asturias seríamos los reyes del mambo».

La luz se obtendrá a través de lucernarios en las cubiertas, que quieren recordar a los cimborrios de las catedrales, y el actual museo y el nuevo se comunicarán a través de dos pasarelas luminosas en las que se formará una especie de jardín de cilindros de luz. El nuevo museo contará con dos plantas de sótano. «Los espacios de ahora son de crujías pequeñas, casi domésticos, y muchos de los cuadros necesitan luz y amplitud. Ahora tenemos la oportunidad de crear espacios grandes para que las obras luzcan espectaculares. Las salas me atrevería a decir que serán humildes, otra cosa es que los lugares comunes sean vistosos».

Ha sido la necesidad de ganar esas dimensiones la que ha llevado a Patxi Mangado a trasladar a los nuevos edificios el grueso de la colección. «No voy a tocar ni el palacio de Velarde ni la casa de los Oviedo-Portal, pero ubicaré en esos edificios los servicios, que son elementos fundamentales de un museo».

En el proyecto del arquitecto navarro el actual salón de actos desaparece. Construirá un auditorio en el palacio de Velarde, en el que también se expondrán algunas piezas. El jardín, hoy espacio expositivo de esculturas, acogerá una cafetería-restaurante. «Un museo tiene que ser, además de una institución científica y rigurosa, un centro vivo y divulgativo».

Mangado considera que el cliente cumple un papel «fundamental y extraordinario» en el proyecto. «Tiene que saber lo que necesita y luego la solución ya se la daré yo. No conozco una buena obra de arquitectura que no haya tenido un gran cliente, de la misma manera que el contexto me parece fundamental».

Reflexiona antes de definir su arquitectura. «Es difícil, voy a decirle lo que yo intento que sea aunque no sé si lo consigo. Diría que es una arquitectura responsable, atenta al contexto, que muestra gran interés por la especialidad, especialmente por el interior. Me interesa cómo se materializa el edificio, me apasiona la luz, que exista una relación adecuada entre medios y fines y todo esto desde una cierta voluntad de transgresión, de sorpresa a través del silencio».
La arquitectura, añade, no se puede medir de una manera racional. «Tiene mucho que ver con el mundo de los sentimientos, de las percepciones, de las ideas. La ilusión es fundamental, sobre todo para acometer proyectos como el del Museo de Bellas Artes de Asturias. No sólo tienes que ser buen arquitecto, tienes que tener capacidad para ilusionar a la sociedad. No son proyectos menores, hay involucrados muchos recursos, intereses e ilusiones. Son diseños que tienen un contenido político en el sentido en que sirven a la sociedad, y también en el otro. La clave es la ilusión, las ganas de hacer una buena arquitectura y de servir. La sociedad reclama muy poco y hay que dar más de lo que pide y hay que estar dispuesto a estar solo».

Insiste mucho en dos ideas, el compromiso y la soledad. «Los compromisos morales y éticos en nuestra sociedad brillan por su ausencia. ¿Qué podemos esperar de una sociedad que exhibe con orgullo el fin de las ideologías, en la que lo único que triunfa es el mercado? ¿Cómo puede haber desigualdades tan salvajes e ignominiosas? A mí me interesan las ideologías, las posiciones fuertes y radicales, la ética, que se valore más a la persona que al individuo. Pese a todo, soy optimista porque creo en la juventud y no podemos ir a peor».

En cuanto a la soledad, Patxi Mangado recuerda las palabras que le dijo un buen amigo, extraordinario arquitecto: «La buena arquitectura es la historia de una soledad».

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domingo, febrero 11, 2007

Indicadores de sostenibilidad

JOSEP MARIA MONTANER 10/02/2007

El pasado 18 de enero, la teniente de alcalde Imma Mayol presentó el estado de los indicadores de sostenibilidad de Barcelona. Con ello se sigue una de las directrices definidas en 1992 en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro: elaborar agendas 21 locales y trabajar sobre unos indicadores que sean sintomáticos de la aproximación o el alejamiento a los objetivos de la sostenibilidad. En la primera fase se tomó como modelo la ciudad de Seattle, pionera al disponer en 1994 de los primeros indicadores, y se siguieron directrices iniciales como la Carta de Alborg. En 1995 se creó el Fòrum Cívic Barcelona Sostenible, una iniciativa promovida por la confederación Ecologistas en Acción, la plataforma Barcelona Estalvia Energia y la Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona, que tras un arduo trabajo interdisciplinar definió unos indicadores cuyos primeros resultados se presentaron en 1998. Seguidamente el Ayuntamiento de Barcelona asumió dicha responsabilidad configurando en 2000 la composición del Consejo Municipal de Medio Ambiente y Sostenibilidad, que, dividido en grupos de trabajo, fue discutiendo y elaborando unos indicadores oficiales para la ciudad que se presentaron a debate en el año 2001 y quedaron aprobados en 2002 en el Compromís ciutadà per la sostenibilitat dentro de la Agenda 21 de Barcelona. A partir de entonces estos indicadores se han ido actualizando, con la colaboración de la Universidad Politécnica de Cataluña, y se han ido haciendo públicos a través de la página web municipal. En noviembre de 2006 se publicaron por primera vez en papel los resultados de la evolución desde finales de los años noventa hasta 2005.

Estos resultados muestran que la dirección hacia la que se apunta es buena, pero que el ritmo es demasiado lento. La mayoría de los indicadores permanecen estancados, como el de "accesibilidad a espacios públicos y servicios básicos" o "superficie verde por habitante". Otros no despegan como sería deseable: el uso de transporte privado no disminuye y el de transporte público no aumenta. Tampoco mejoran los de emisiones de CO2, que no disminuyen, ni el de "satisfacción ciudadana", que disminuye levemente.

Hay dos indicadores de evolución negativa y preocupante. El de la "calidad del aire", que está excesivamente contaminado, tal como demuestra el aumento de la concentración de dióxido de nitrógeno (NO2). Y, como es obvio, el de "esfuerzo económico de acceso a la vivienda", que sigue aumentando: ha pasado del 47,3% de la renta familiar por habitante en 1999 al 75,4% en 2005. Aumenta también el precio medio del metro cuadrado de la vivienda de alquiler. Esta situación tan negativa tiene una pequeña contrapartida: se incrementa el número de contratos de alquiler, que pasa del 5,9% en 1999 al 11,8% en 2005, y se recupera así una práctica usual hace décadas, adecuada para nuestra modernidad líquida.

Hay indicadores inequívocamente positivos y esperanzadores, en especial la disminución en el "consumo total de agua por habitante", junto al aumento del "consumo público de agua freática". Aumenta, por tanto, la conciencia ecológica entre la ciudadanía, tal como demuestran los indicadores "número de organizaciones con certificado ambiental" o "número de puntos de venta de productos de comercio justo". Otros son positivos, aunque matizables. Aumenta la "recogida selectiva de residuos", que, igual que el ahorro del agua, ha sido incorporada a los hábitos de la gente, pero no despega la recogida selectiva de materia orgánica desde el propio domicilio. Ambos indicadores dependen de otro más determinante: que la "generación de residuos sólidos urbanos" disminuya, cosa que no sucede: se mantiene en 1,52 kilogramos por habitante y día.

Lo mismo ocurre con el indicador levemente positivo de aumento del "consumo de energías renovables", al que ha contribuido la Ordenanza de Energía Solar del año 2000, aunque sólo haya pasado del 0,06% en 1999 al 0,25% en 2004. Lo que no recogen los indicadores es el hecho clave del incremento del consumo de energía final, tal como sucede en toda Cataluña. Este es el problema grave, que pone en cuestión todo el sistema económico y que no parece que aquí haya intención de cambiar. Véase, por ejemplo, la tendencia, tanto administrativa como productiva, en incorporar la climatización artificial a todos edificios o la falta de controles que eviten las pérdidas de frío y calor en las tiendas: un proceso que hipoteca el futuro aunque beneficie momentáneamente a las empresas de climatización. No en vano, el sector inmobiliario está pasando a invertir en empresas de energía. Mal augurio para este futuro control del sector de la electricidad y del petróleo después de cómo el sector de la construcción ha dejado el país.

Ciertamente, los que trabajan en este terreno del medio ambiente han de tener una paciencia inagotable: los avances, que tienen que ver con la evolución del sistema productivo, el uso adecuado de las energías y la transformación de los hábitos, son casi imperceptibles, de una extrema lentitud. Y los indicadores de sostenibilidad sirven para esto, para entrever ciertas tendencias en series estadísticas en el tiempo. Sin embargo, hay problemas globales, como el cambio climático o la inflexión que anuncia el Post Carbon Institute para 2010, cuando el incremento del consumo de energía empiece a colapsarse, que exigen medidas drásticas y urgentes; cambios estructurales que sólo se producirán, entre otros factores, si los medios de comunicación visibilizan los graves problemas medioambientales, si se realizan rápidamente reformas legales y fiscales para impedir los abusos, excesos y contaminaciones que siguen siendo noticia diaria, si se reduce el uso del vehículo privado, si los servicios de medio ambiente de los ayuntamientos y las comunidades no son secundarios, sino centrales, o si, en definitiva, nos convencemos de que no hay otra alternativa que transformar nuestros modos de producción, transporte y consumo.

Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).

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sábado, febrero 10, 2007

Comparte experiencia jalisciense ganador de concurso de arquitectura en Alemania

Gerardo Villar platicó en la Universidad Lamar sobre su proyecto de rascacielos, una torre de 120 metros de altura que serviría para albergar comercios, viviendas y oficinas.

Guadalajara.- Basándose en la analogía entre un árbol y un edificio, Gerardo Villar Watty diseñó una construcción vertical con la que ganó el concurso nacional Xella de Alemania. El egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente platicó su experiencia a 70 estudiantes de arquitectura de la Universidad Lamar.

El arquitecto le comentó a los alumnos “los mexicanos si podemos” y los instó a echarle ganas a sus metas y proyectos, ya que él le ganó a 500 concursantes con la idea de un rascacielos en Berlín.

El certamen alemán le permitió a Gerardo Villar crear un proyecto de torre de 120 metros de altura, que sirviera para albergar comercios, viviendas y oficinas.

El joven arquitecto a sus 26 años, acaba de concluir su maestría en arte en arquitectura en la Hafen City Univerität de Hamburgo y goza de reconocimiento en Berlín, gracias a su proyecto arquitectónico que le mereció, una remuneración económica de 2,500 euros y una escultura en bronce.

“Diseñe un centro urbano de atracción, se me ocurrió proponer una construcción que en los primero pisos tuviera comercios, en la parte de en medio viviendas y en las alturas gimnasios y restaurantes”, platica mientras enseña su maqueta a los estudiantes de Lamar. Agrega: “Los departamentos residenciales los coloque separados a los comercios y oficinas por medio de una división con ventanales para una percepción óptica diferente”.

Y aunque es de ascendencia alemana, Gerardo no había tenido ningún acercamiento con el país europeo hasta que le picó el gusanito de partir a nuevos rumbos, “de dieron ganas de ver como era todo afuera”, y le gustó tanto que ya lleva más de dos años viviendo en Alemania. “me voy a integrar a trabajar con un grupo de arquitectos para diseñar la filial de Hamburgo de la BMW”, asegura. Pero no piensa quedarse allá más de dos años, quiere volver a Guadalajara y poner una oficina con su hermano quien también es arquitecto y con quien ya había ganado un concurso de arquitectura en la Feria Internacional del Libro.

Para el joven, es más difícil sobresalir en México, “aquí casi no hay concursos a diferencia de Europa, allá se convoca mucho a certámenes y se reconoce más el talento”.

Rocío Ramos

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martes, febrero 06, 2007

Calidad de vida, reto en las grandes urbes

Del 12 al 14 de marzo se realizará el Congreso de Arquitectura y Diseño Arquine 2007; este congreso contará con la participación de 12 especialistas provenientes de Austria, Japón, China, España, Francia, Estados Unidos y México, quienes buscarán transmitir sus experiencias a partir de un tema central: la ciudad

icardo Cerón
El Universal
Martes 06 de febrero de 2007

La calidad de vida en la grandes ciudades del futuro, el crecimiento urbano actual, la nueva arquitectura ante desafíos como el cambio climático en las ciudades costeras y la responsabilidad social de los gobiernos frente a las transformaciones urbanísticas serán parte de los temas que se abordarán en el octavo Congreso Internacional de Arquitectura y Diseño Arquine 2007.

A celebrarse del 12 al 14 de marzo próximo en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, este congreso contará con la participación de 12 especialistas provenientes de Austria, Japón, China, España, Francia, Estados Unidos y México, quienes buscarán transmitir sus experiencias a partir de un tema central: la ciudad.

Para Miquel Adriá, director de la revista Arquine (que organiza el encuentro junto con Conaculta, INBA y el Centro de Diseño, Cine y Televisión), abordar el tema de la ciudad desde el punto de vista arquitectónico, reviste una especial importancia dado que 50% de los seres humanos vive en éstas.

Y aunque México es el país que tiene más escuelas de arquitectura en el mundo -dijo-, eso no significa que haya en las ciudades del país una cultura urbanística. Por el contrario, tener una gran cantidad de escuelas de arquitectura provoca que haya problemas para lograr una buena educación en la materia, porque dificilmente habrá un buen profesor por institución.

Dicha situación se agudiza cuando se descubre que los temas urbanos, como el diseño de la ciudad, son materias que se abordan poco en las escuelas de arquitectura, incluso -explicó Adriá- se podría considerar un tema olvidado.

Por ello, agregó, uno de los objetivos centrales de este congreso es el de actualizar a los estudiantes de arquitectura y a los profesores de esta carrera en las tendencias de vanguardia que hay en el tema de la ciudad.

Sin embargo, descartó que se trate de adquirir un tipo de conocimiento que se pueda poner en práctica en lo inmediato, sino más bien, obtener las nuevas nociones arquitectónicas, para que cada persona pueda impregnarlas en su trabajo diario.

Durante los tres días del congreso se llevarán a cabo 12 conferencias magistrales y una mesa de discusión, además se entregarán los premios Mario Pani y del noveno Concurso Internacional Arquine.

Asimismo, se presentarán reconocidos diseñadores industriales, como el italiano Alberto Meda, el estadounidense Stephen Burks y Marc Sadler, británico radicado en Milán.

En el programa también estarán especialistas de planeación urbana y pensamiento teórico como Josep Acebillo, responsable del Ayuntamiento de Barcelona para Infraestructuras y Urbanismo, artífice de muchas de las transformaciones de esa ciudad en las últimas dos décadas, y del filósofo mexicano

Manuel de Landa, profesor de la Universidad de Columbia, especialista en inteligencia artificial, teorías del caos, arquitectura e historia de la ciencia.

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lunes, febrero 05, 2007

«Los proyectos estrella logran algo similar a lo que hacían las catedrales»

«Un famoso con una casa moderna hace más por la arquitectura que un millón de charlas y publicaciones»

ALFREDO PAYÁ ARQUITECTO. INTERVINO EN EL CICLO «ARQUITECTURA: LA NO CENTRALIDAD» EN LA SEDE GIJONESA DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS.

J. C. GEA
-¿De dónde ese título tan enigmático para su charla, «De lo que no se ve a lo que se ve»?

-Cuando cuentas un proyecto siempre tiendes a construir la historia de lo que ha sido: las ideas, los pensamientos, las obsesiones que luego no se ven, todo ese proceso mental que nunca aflora. Lo que quería contar son aquellas cosas que están detrás, ocultas, y que a veces son las más importantes, las que hacen posible un determinado planteamiento. Trabajo mucho desde la intuición. No es algo mágico; tiene que ver con la acumulación de datos, de situaciones, de vivencias que se almacenan en nuestra memoria y que acaban apareciendo porque las has vivido. Yo creo mucho en esa condición vital de la arquitectura en la que uno refleja su biografía de alguna manera, desde lo cotidiano hasta lo más profundo.
-¿Y eso hasta qué punto es compatible con las condiciones de trabajo de un arquitecto?

-Es una elección. Yo trabajo siempre así desde que empecé; marqué esa dirección y más o menos, dentro de los límites que uno tiene siempre en esta profesión, trabajo, entre comillas, para mí, aunque siempre trabajes para alguien. Yo vengo de una zona donde se construye una barbaridad, donde la construcción es la primera fuente de riqueza del área, y hay una presión muy fuerte sobre el trabajo de los arquitectos. Pero me he abierto una brecha por otro camino. Casi todo lo que hago es obra pública o encargo privado de pequeña escala. No lo digo como mérito, es una opción como es respetable cualquier otra: la profesión tiene que dar servicio. En este camino estoy a gusto, lo paso bien, me gusta lo que hago y lo considero casi un privilegio. Por eso no lo veo meritorio.
-¿Favorece o perjudica a la arquitectura esa hiperactividad de la construcción?
-Que en una región se mueva el dinero y la economía esté boyante es algo que beneficia a todos. Aunque a mí, personalmente, no.
-Pero cuando se construye tanto no se puede construir bien...

-Es vedad. Se construye mal. En mi zona construir bien es muy difícil. Estás acostumbrado a un tipo de arquitectura rápida que la gente no valora. Es como la comida: en Alicante te la tiran porque saben que no vas a volver. Es una zona de aluvión, donde hay mucha gente flotante. No hay arraigo, ni se valoran las cosas. La gente va en agosto a un apartamento en la playa y le da igual que entre un poco de aire por las carpinterías. Hay menos exigencia. Pero no porque los alicantinos sean menos exigentes que en Vitoria, sino por las condiciones, el clima, la sociedad...
-En el extremo opuesto hay un culto creciente a la firma, a la arquitectura propagandística, por parte de lo público.
-Es un concepto mediático de la arquitectura. Cuando Carlos III llama a Sabatini, es lo mismo que cuando Ardanza llama a Gehry. Los objetivos son diferentes, pero Bilbao quería cambiar su cara y lo ha conseguido. El valor mediático de la arquitectura es muy alto; es capaz de transformar un lugar, de crear atracciones, porque, al final, de eso se trata en la arquitectura espectáculo: de atraer turistas, dinero, movimiento en las ciudades... El caso de Valencia es muy claro. Se ha gastado cantidad de dinero en la Ciudad de las Ciencias. Es una barbaridad, pero que se haga allí la Copa América y que el «Queen Elizabeth» pare allí probablemente tenga que ver con esto, o lo de vuestro compatriota Fernando Alonso.
-¿Y todo esto redunda en un fomento del aprecio por la arquitectura?
-Es verdad que el Guggenheim gusta a todo el mundo. Pero no lo sé. En cierto modo son más eficaces los anuncios de coche, que están haciendo un gran favor a la arquitectura moderna al sacarla como fondo. La gente está cambiando. Las revistas de decoración tampoco son tan de «Pitita» como antes. Si un famoso se hace una casa moderna hace más por la arquitectura que un millón de charlas en colegios de arquitectos o de publicaciones. El valor mediático, que la arquitectura se lleve a lo cotidiano, que llegue a mucha gente, es bueno. Antes yo defendía que no era buena la proliferación de escuelas de arquitectura y publicaciones; ahora pienso lo contrario porque ayuda a aproximar la arquitectura a la gente. Y noto que la gente se asusta menos. Yo llevo trabajando como veinte años y recuerdo que al principio era muy difícil. Hay una mayor tolerancia, una mayor aceptación de lo moderno.
-Aunque haya ocasiones en que el proyecto estrella aterriza en una ciudad como si fuera un ovni, sin conexión con el resto.

-Pasa, pero eso puede funcionar. Hay ciudades que tienen una manera de vivir muy tejida, eso que llamo yo «ciudades de café con leche», con sus costumbres muy marcadas, como muchas castellanas, una intervención así puede estar bien en la medida en que introduzca otra manera de vivir, de relacionarse. Es un poco lo que produce El Corte Inglés al irrumpir en una ciudad: la transforma. Crea un nuevo centro. Es algo comparable a lo que hacían las catedrales en otra época. Generaban la vida. Un proyecto de ese tipo funcionará bien si se va cosiendo con la ciudad, si va creando relaciones.

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El Colegio de Arquitectos de Cataluña otorga su medalla de oro al Ayuntamiento de Barcelona

Simultáneamente el COAC también distingue al arquitecto Oriol Bohigas

El pasado 21 de diciembre de 2006, la Junta de Gobierno del Colegio de Arquitectos de Cataluña, presidida por su decano, Jordi Ludevid, decidió unánimamente la concesión de la Medalla de Oro al Ayuntamiento de la capital catalana y al arquitecto Oriol Bohigas. Con anterioridad, la Medalla de Oro del COAC se concedió a los arquitectos Francisco Javier Saénz de Oiza, Enric Miralles, Oscar Niemeyer, Alejandro de la Sota y José Antonio Coderch.

Barcelona es hoy una ciudad internacionalmente reconocida como capital en el mundo de la arquitectura. Lo es por el patrimonio artístico y urbanístico que la ciudad ha creado, mantenido y desarrollado a través de los siglos. También lo es porque cuenta con la fuerza y la calidad de seis mil arquitectos profesionales y con el potencial de miles de estudiantes de arquitectural, venidos de todo el mundo.

Pero si Barcelona, hoy, es reconocida como capital en el mundo de la arquitectura es, en buena parte, gracias al Ayuntamiento y a las personas que, como Oriol Bohigas, han sido responsables, políticos y técnicos, desde 1979. Las operaciones realizadas por el consistorio a partir de la vuelta de la democracia, su planteamiento y planeamiento, han sido consideradas como modelo para ciudades de todo el mundo, y una base de discusión técnica, académica y política. Así, las más prestigiosas instancias internacionales han avalado reiteradamente esta trayectoria, destacando la Medalla de Oro de 1999 concedida por el Royal Institute of British Architects (RIBA) a la ciudad de Barcelona, a su gobierno, y a sus ciudadanos y profesionales.

La RIBA identificó a Oriol Bohigas como el impulsor de todo el proceso en su calidad de coordinador de urbanismo entre 1980 y 1984. Aquellos años, Bohigas impulsó actuaciones puntuales de carácter estratégico que tuvieron un efecto de transformación del tejido urbano en su conjunto. Se reinterpretó la ciudad como conjunto de barrios, y se hicieron al mismo tiempo transformaciones globales de importancia, como la apertura de la ciudad al mar y la eliminación de las barreras infraestructurales que aislaban el tejido urbano de la costa.

Al lado de su papel protagonista en los momentos clave de la transformación de Barcelona, el Colegio de Arquitectos de Cataluña ha querido reconocer y destacar en la figura de Oriol Bohigas esa misma capacidad de transmisión que él buscaba. Como profesor, escritor, historiador, cronista, crítico, político, polemista, conferenciante, intelectual, periodista o analista; como arquitecto. En Barcelona y en todo el mundo.

La de Barcelona ha sido la primera de las administraciones en considerar y hacer de la arquitectura una verdadera política pública: por los recursos -humanos, económicos, técnicos- y la atención que ha recibido, por el respeto que ha merecido, que la ha convertido en un arraigado valor cultural de la organización municipal y de la ciudad en su conjunto.

Las consecuencias de esta política Barcelona han beneficiado a la arquitectura más allá de su término municipal, y ha contribuido -directamente e indirectamente- al progreso de los arquitectos catalanes en su conjunto, a su prestigio profesional.

Si algo ha caracterizado la transformación de Barcelona desde 1979, el modelo Barcelona, ha sido el elevado grado de colaboración de los diferentes actores, públicos y privados que han intervenido. El Colegio de Arquitectos de Cataluña quiere aprovechar esta ocasión para expresar la convicción que la colaboración sigue siendo fundamental para aprovechar las oportunidades estratégicas que la posición lograda ofrece, y para anunciar que como institución y como colectivo comparece en este escenario con determinación renovada.

Los actos de entrega de la Medalla de Oro del Colegio de Arquitectos de Cataluña serán programados en las próximas semanas.

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Santiago Calatrava: «La transgresión de la escultura a la arquitectura es factible»


El arquitecto e ingeniero afirma que su exposición en Es Baluard es un «enorme reto personal»

CRISTINA ROS

Correcto hasta la perfección, de buena dicción, sin desperdiciar palabras y a sabiendas de que, desde hace muchos años, ha de tener el tiempo cronometrado al segundo para poder abarcar todo lo que lleva encima, incluso el deber de alguna entrevista, Santiago Calatrava (Benimámet, Valencia 1951) no parece ponerse nervioso ante los numerosos compromisos y las urgencias. En el momento de realizar esta entrevista, todavía le quedaba por supervisar la gran escultura Bou, -una creación del arquitecto e ingeniero obsequiada a la ciudad de Palma para la terraza de Es Baluard-, también tenía que dar los últimos retoques a la exposición que, en dicho museo, inaugurarían los Reyes de España anteayer viernes. Acababa de llegar de Estados Unidos, donde tiene un buen número de grandes obras en marcha. Pero aún así, el creador de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, el aeropuerto de Sondika en Bilbao, puentes casi infinitos y, entre muchos otros edificios, el bello Turning Torse en Suecia, el arquitecto que descubre el esqueleto de la arquitectura, que lo hace blanco, que lo abre a la luz y que desafía a las alturas, distancias, torsión y movimiento, se concentra en lo que está. Y elabora un discurso tan correcto como es de natural.

-La exposición de dibujos, esculturas y cerámicas en el Museu Es Baluard ofrece su faceta más privada, más íntima, más auténtica. Es más, le he oído decir que la escultura es para usted un laboratorio de ideas. Hablemos de la transgresión entre lenguajes: ¿Qué aportan esos lenguajes a la arquitectura y a la ingeniería y por el contrario, qué hay de la arquitectura en las obras que ahora exhibe?
-El dibujo, durante muchos años, ha sido instrumental para mí, en mi trabajo de arquitecto, de ingeniero. Es decir, el modo como yo plasmo mi trabajo es a través del dibujo, de dibujos acuarelados. Es el instrumento con el que, en primer término, expreso las obras que después se realizarán. Claro que también hay una parte importante de mis dibujos que nada tienen que ver con la arquitectura, sino que son estudios del movimiento de personas, de animales, de formas de la naturaleza. Hay un sentido transgresivo, un momento en que esos dibujos se convierten en estudios de carácter científico. En este sentido, yo he tenido siempre mucho cuidado en sistematizar ese trabajo de búsqueda a través del dibujo y darle un valor autónomo. De hecho, las acuarelas se han ido guardando y hoy tenemos millares de dibujos que forman un conjunto y que, desde mi punto de vista, tienen un valor autónomo porque, aunque los edificios estén ahí, en esos dibujos está todo el proceso creativo que hay detrás de las arquitecturas.

-Una forma de trabajar propia del Renacimiento.
-Sí. Eso se entiende bien en artistas como Leonardo, de quien se conservan tantos y tantos estudios para llegar a crear el proyecto para la llanura del Po y sus estudios de hidráulica, o en Miguel Ángel y los estudios sobre las fortificaciones en Florencia. Ésta es la escuela en la que yo me he movido desde el punto de vista del dibujo.

-¿Y en cuanto a la escultura? ¿Qué relación guarda con la arquitectura?
-Piense que una de las cosas que tiene el trabajo como arquitecto e ingeniero que yo experimento cada día es la enorme servidumbre a aspectos funcionales, económicos o, en general, a aspectos materiales. Hacer cosas especiales en arquitectura o ingeniería es un trabajo enormemente arduo en este sentido. Así que, para mí, con todo lo sentidas y hasta sufridas que puedan ser estas esculturas, son una liberación, es un ejercicio, no digo que mucho más fácil, pero sí mucho más puro. La aproximación al trabajo como escultor es mucho más puro.

-¿En qué lugar queda la cerámica?
-La cerámica, por primigenia, es casi la expresión primera, palpando o dibujando directamente sobre el barro, sin más. Tiene un sentido de inmediatez que la construcción de un edificio nunca podrá dar.

-¿Está buscando un acercamiento constante a su obra, poder tocarla?
-Ha de tener en cuenta que, en la arquitectura y en los tiempos modernos, la distancia entre el producto y la persona que lo genera es enorme. Así que trabajar como escultor o ceramista es para mí una auténtica liberación, es realmente lo que quiero hacer, es una necesidad. Me lo decía un artesano al verme trabajar, concentrado, en Manises: «La cerámica no es un oficio, es un vicio».

-En la actualidad del arte, lo que parece primar es la difuminación de las fronteras entre los lenguajes artísticos. Mientras le escucho hablar, percibo que usted los separa con claridad.
-Sí, por la experiencia personal, pues habiéndolos experimentado, uno entiende dónde están los secretos de cada uno, y que las experiencias son diferentes. Otra cosa es que pueda darse una suma de lenguajes artísticos: sin ir más lejos, la arquitectura y la ingeniería, por el tamaño, por la escala, son tan generales y tan amplias que se nutren de todas las artes, son la suma de todas ellas. Así mismo, el hecho de trabajar como escultor me sirve enormemente a la hora de decidir la forma de un edificio. Y desde aquí he de decirle que esa trasgresión de la escultura a la arquitectura es factible.

-Si tuviésemos que poner adjetivos a la buena arquitectura: estética, funcionalidad... Continúe, por favor.
-Usted ha dicho dos. A la estética y a la funcionalidad le falta un tercero que es la firmitas, la firmeza, que se tiene también por el sentido de perennidad de la arquitectura, su duración en el tiempo. Y fíjese que la funcionalidad, que es lo que se podría entender como una servidumbre de la arquitectura, es, en realidad, su parte más humana: la arquitectura es funcional por bondad. Si tuviésemos que ligar cualidades humanas a virtudes de la arquitectura tendríamos que relacionar la funcionalidad con la bondad: los edificios son funcionales por bondad; los edificios son firmes y perennes por tenacidad, y finalmente, hablando de la estética, los edificios son bellos por inteligencia, porque la expresión de la belleza en arquitectura tiene que articularse a través de hechos racionales y precisos.

-Usted habla de la escala humana de la arquitectura, pero, en realidad, siempre trabaja a escalas colosales.
-Lo que ofrece la arquitectura en relación a la escultura es que en arquitectura la escala humana toma un valor enorme, pues es penetrable, cosa que la escultura puede serlo, pero lo es muy pocas veces. Rodin estaba preocupado por ello, como se puede ver en «Los burgueses de Calais». También Henry Moore indaga y abre caminos en ello. Pero la arquitectura gana la batalla de la escala porque es penetrable. Y es fundamental que la persona encuentre su escala dentro de esa arquitectura. También hay un punto importante, y es la intervención no a través de una escala humana, sino del gesto artificial, del artificio, que es algo proveniente del ingenio humano. Así que estos edificios van mucho más allá y representan enormes esculturas a escala del paisaje que es otra preocupación, no ya sólo de los arquitectos, sino de muchos escultores. Para mí, lo interesante es hacer este recorrido que acaba en la escala de un puente inmenso pero que ha empezado en la pequeña escala de una diminuta pieza de cerámica.

-Usted tiene una formación internacional, despachos en varios países y obras en medio mundo, ¿qué me dice de la arquitectura local?
-La arquitectura es local porque cada sitio es único e irrepetible. Otra cosa es que tengamos que utilizar acero en todas partes, porque la piedra no la podemos acabar. Algo diferente es el caso del hormigón, que a pesar de ser un producto industrial, al ser mezclado con las gravas o las arenas del lugar y al ser un material poroso, llega a tomar algo de ese sitio. En todo caso, el material y la técnica eran los que obligaban durante muchísimos años a trabajar localmente. Hoy no se hace así, por los materiales y por las mismas empresas de construcción. Pero a pesar de todo el paisaje es único. Entonces, trabajar en consecuencia con el lugar, estudiar bien ese lugar y el poner una pieza por artificial y artificiosa que sea en el sitio de manera articulada y bien asentada es importante, ya sea para crear una armonía o un contraste.

-Está trabajando en la estación de la Zona Cero de Nueva York, entre otros muchos y grandes proyectos. ¿Cuál es su reto más inminente?
-Pues fíjese que, a nivel personal, esta exposición en el Museu Es Baluard es un reto enorme para mí, porque, por primera vez, aparece mi trabajo sin referencia alguna a la arquitectura. Escultura, dibujo, cerámica, mi trabajo más íntimo, sin más pretensiones que ésas: es lo que es, con la calidad que tenga y lo que la crítica diga de esas obras. Aquí no se presenta el Calatrava arquitecto o ingeniero, sino que se presenta el que se pasa el día dibujando y horas haciendo esculturas o cerámicas, modestas. Es el Calatrava íntimo, pero también el Calatrava real porque eso es lo que sale de mis manos, de manera auténtica y sincera. Para mí, ha supuesto un reto diferente presentarme públicamente de esa manera.

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sábado, febrero 03, 2007

Brasileño "nobel" en arquitectura proyecta gigantesco monumento a Bolívar para Chávez


Miércoles 31 de Enero de 2007
10:01
EFE / El Mercurio Online

RÍO DE JANEIRO.- Una pieza de cemento de 100 metros de altura (27 metros menos que la Torre Entel), con forma de punta de flecha y que apuntará a EE.UU. es la respuesta del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer a la petición del Presidente venezolano Hugo Chávez de diseñar un monumento al Libertador Simón Bolívar, informó hoy el diario brasileño "O Globo".

El propio arquitecto de 99 años, que en 1988 ganó el premio Pritzker, considerado el "nobel" de la arquitectura, presentó la maqueta en cartón del proyecto al diario carioca, con un pequeño comentario acerca de la obra que, si es aceptada por Chávez, será erguida en algún lugar de Caracas, la capital venezolana.

Rodeada de un espejo de agua, la obra aspira a romper "el récord mundial de cemento armado suspendido" y estará al lado de un museo en honor al héroe independentista idolatrado por Chávez y por el resto de los militares venezolanos, según el diario.

Definido por el arquitecto como un conjunto de "formas y dimensiones puras y simples", la maqueta fotografiada por el diario consiste en una espiral roja que atraviesa un pequeño lago y termina en el interior de una especie de pirámide inclinada, que más bien recuerda la punta de una flecha o de una nave espacial.

"Sabía que un monumento a Bolívar tenía que tener plásticamente la grandeza de esa figura de revolucionario tan querida en Venezuela y en los demás países de América latina", dijo Niemeyer en un comentario con su firma para "O Globo".

"Y la idea que se me ocurría de un extenso triángulo apuntando para el exterior me entusiasmada. Y lo diseñé con 100 metros de altura y 170 metros de extensión", agregó el arquitecto.

"Para algunos era una forma un poco agresiva, para mi justificaba el momento político que vivimos en América latina, con Venezuela liderando ese movimiento de resistencia a las agresiones de (George) Bush", agregó.

"El monumento proyectado para Simón Bolívar refleja cómo eran indispensables la audacia y el coraje de ese gran líder de América Latina", afirmó el artista.

Según Niemeyer, el monumento salió de un comentario hecho por Chávez cuando éste visitó al arquitecto en su casa, el pasado 19 de enero en Río de Janeiro, después que el presidente venezolano participara en la Cumbre de presidentes de Mercosur (Mercado Común del Sur).

"Al día siguiente no sé por qué me surgió la idea de realizarlo", comentó el arquitecto.

"Está apuntando para Estados Unidos", comentó al diario al asegurar que la pieza no representa un lanzador de misiles sino una metáfora de la posición de confrontación asumida por Chávez en relación a Estados Unidos y al gobierno de Bush.

"No, no es un arma. Es un movimiento, un vector. La arquitectura tiene que sorprender, crear curiosidad, si no, no sirve. Aún más cuando se trata de exprimir todo este asunto de Chávez que es revolucionario, de mudanza de vientos, audaz y de coraje", afirmó este veterano militante histórico comunista cuyas obras han sido levantadas en decenas de países.

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"No busco ser entendido, busco ser libre"


ENTREVISTA: Santiago Calatrava Arquitecto
ANATXU ZABALBEASCOA - Palma de Mallorca - 02/02/2007

Con puentes levantándose en Jerusalén, Dublín, Dallas o Venecia; rascacielos en Chicago; un museo de fotografía en Qatar, un auditorio en Atlanta o el intercambiador de transportes bajo el futuro World Trade Center de Nueva York en construcción, Santiago Calatrava (Benimamet,Valencia, 1951) encuentra tiempo para dibujar y hacer cerámica. Es Baluard, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma de Mallorca, que muestra, hasta el 13 de abril, ese otro Calatrava: 63 cuadernos con dibujos a mano alzada, 20 esculturas y 24 cerámicas.

alatrava no vende sus esculturas ni sus dibujos. "En mi primera exposición me lo compraron todo en cinco minutos. Fue la última. Desde entonces guardo lo que hago", dice. Su obra Bou quedará tras la exposición como el nuevo emblema de la fachada marítima de Palma. Él quiere que sea "como las aspas de los molinos de viento que salpican la isla", pero la polémica envuelve ya esta escalera de cubos de bronce de 15 metros de altura.

Pregunta. ¿Qué le lleva a seguir haciendo escultura en tiempo de edificios escultóricos?

Respuesta. He hecho escultura antes que arquitectura. Lo primero que construí en mi vida, una cúpula en la que se podía tomar el baño, en Zúrich, era en realidad una escultura. Que la arquitectura se pueda entender como escultura, que hoy parece una moda, es algo muy antiguo. Basta leer el libro Las catedrales, del escultor Auguste Rodin, para entender que su aproximación a la arquitectura era de veneración. Los comentarios de Rodin los copió luego Le Corbusier en Hacia una arquitectura. Entender los valores plásticos de la arquitectura no es nuevo. Es un modo tímido de reconocer que la arquitectura es un arte. Yo lo he creído siempre. Pero cuando era pequeñito yo quería ser pintor.

P. Como Le Corbusier.

R. No, Le Corbusier era relojero. Era un hombre extraño. Tergiversaba la realidad. Se apropió del discurso de otros de manera abusiva. En el fondo, no fue muy original.

P. En Madrid construirá una escultura híbrida, del tamaño de un rascacielos. ¿Qué le lleva a hacer una escultura o un edificio?

R. Hay una diferencia muy clara entre escultura y arquitectura: la funcionalidad, una servidumbre fundamental de la arquitectura. Pero la arquitectura, como la ingeniería, es penetrable. Y su relación con el paisaje es colosal. ¿Por qué decidimos intervenir con un hito en Madrid? La plaza de Castilla, donde se levantará la escultura, es un punto crucial, aunque la gente la entienda hoy como zona de paso. El tiempo dará la razón. Madrid se articula a lo largo de la Castellana siglo a siglo. Como el siglo XXI empieza de una manera triste, la transición al nuevo siglo es una estación de autobuses y un montón de edificios feos y especulativos. Así, la plaza de Castilla tiene hoy un carácter suburbano que se perderá en pocos años. Se consolidará y la belleza del paseo continuará. Esto ya ocurrió con la zona de Nuevos Ministerios en el siglo XX.

P. Mucho antes de la era de los edificios-icono construyó puentes emblemáticos por todo el mundo. Ahora levanta rascacielos. ¿Qué busca aportar con las torres?

R. Uno hace las cosas con gran curiosidad. Lo mismo en los puentes que en los rascacielos, pero la parte de escultor es la que aflora. Cuando proyecto, utilizo el material que he investigado haciendo escultura.

P. ¿Qué investiga?

R. Una cosa que me ha interesado siempre: el cuerpo humano, la columna vertebral, el reparto del peso y la fuerza. Como estas cosas se ajustan bien a un modelo de rascacielos, en la torre Turning Torso que levanté en Malmoe, puedo explotarlas. Ahora, ¿qué tiene de modélico ese rascacielos? Nada. Es todo anécdota pura.

P. ¿Su arquitectura es anecdótica?

R. Digo que no he inventado nada. La torre gira, sí. Y puede ocurrir que a partir de ahora otros arquitectos se pongan a hacer torres que giran y pretendan haber descubierto la helicoidal. Bien. Yo no la he descubierto. La descubrió Pere Compte, en las columnas de la lonja de Valencia, la descubrió Borromini.

P. ¿Y usted la quiere actualizar?

R. Lo que yo quiero es saber por qué. La razón primogénita por la que estamos de pie, por la que somos animales de dos patas. Yo veía que mis hijos, tengo cuatro, tardaban más de un año en ponerse de pie. Hay que aprender a estar de pie. No es fácil. Por eso es interesante investigarlo desde esa perspectiva elemental. Después de hacer el doctorado empecé a trabajar con los juguetes de mis hijos para investigar cuestiones dramáticas, como la expresión de las fuerzas.

P. ¿Sus esculturas son entonces ensayos?

R. Lo interesante es ver que en las piezas que se exponen aquí hay un trabajo de laboratorio que luego llega a lo que hago como arquitecto. En Chicago hubo una polémica sobre si debía coronar el rascacielos que construyo con una aguja o no. A la gente le interesan esas cosas: si subes dos metros más, si vas a ser el más alto, pero no le interesan los porqués. Un crítico lo entendió. Escribió que mi edificio era un todo. Y es muy difícil hacer de un edificio un todo. La superposición de elementos es algo muy común.

P. ¿Está habituado a la polémica? En Venecia tiene oposición al puente que levantará sobre el Gran Canal, la polémica rodeó también la torre de Montjuïch, en Barcelona. ¿A qué lo atribuye?

R. Construir en Venecia es difícil. Hace 125 años que no se levanta ningún puente. Hacerlo sobre el Gran Canal, que sólo tiene dos (Rialto y el de los Descalzos, porque el de la Academia es provisional) es más difícil. Pero las críticas son marginales. De hecho, el puente no ha dejado de hacerse. Lo vamos a montar estos días. La polémica de Montjuïch era muy local: discrepancias sobre si un elemento icónico funcionaba en un contexto que cambiaba. Mi criterio era señalar el lugar, otros pensaban otra cosa. Pero lo interesante era que, a pesar del rechazo de una élite local, la gente abrazó la torre. Apareció hasta en los billetes de autobús. Que haya polémica forma parte del contexto democrático en el que vivimos. Son cosas que uno tiene que pasar y que denotan la novedad de lo que se está haciendo.

P. ¿Por qué gusta tanto a la gente y tan poco a los arquitectos?

R. He querido hacer un trabajo personal. Insisto en decir personal porque no he trabajado nunca en un colectivo. Creo que la belleza de mi aventura como creador está en proyectarme, personalmente, en el trabajo que estoy haciendo. Cuando uno transgrede convenciones se hace difícil de entender. Pero no busco ser entendido. Busco ser libre. Si todas las flores fueran iguales, el mundo sería aburrido.

P. Muchos arquitectos consideran que sus estructuras de hoy son poco sinceras, al contrario de lo que ocurría en sus primeros trabajos, como la estación de Zúrich.

R. Visto desde ese punto de vista, la estación de Zúrich tampoco lo es. ¿Por qué utilizar columnas inclinadas? ¿Por qué pasar del hormigón al acero en lugar de utilizar un solo material? ¿Por qué utilizar mi mano para definir la forma de los pilares?

P. ¿Por qué?

R. Porque la arquitectura, como la pintura, permite a la persona proyectarse en ella. Uno podría decir que El entierro del conde de Orgaz no es sincero. Porque nos enseña la gloria arriba, y eso no existe. Pero ahí está el cuadro de El Greco. Que uno se proyecte en su obra es un derecho.

P. ¿Le duele que le llamen fallero?

R. No tanto por la ofensa como por el hecho de no ser entendido. Demuestran poco interés en entender.

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