El parque más ecológico
La Gavia, una de las instalaciones olímpicas más valoradas por el COI, comienza a construirse en las próximas semanas
MÁBEL GALAZ - Madrid - 26/11/2006
Uno de los proyectos más alabados por el Comité Olímpico Internacional (COI), cuando Madrid presentó su plan para organizar los Juegos de 2012, fue el parque de La Gavia, una gran zona verde en el sur de la capital que iba a albergar el canal de piragüismo. Más de un año después de la derrota olímpica, en algunos foros internacionales todavía se presenta esta instalación como ejemplar.
Pero mientras La Gavia era valorada internacionalmente, el proyecto cayó en el olvido para el Ayuntamiento de Madrid hasta que la semana pasada, la Junta de Gobierno decidió comenzar su construcción. En una primera fase se acometerá el diseño previsto por el arquitecto japonés Toyo Ito para la zona suroeste, la más próxima a las viviendas. Más adelante, aunque ya no en esta legislatura, se completará el parque.
La primera etapa se inicia en diciembre y estará concluida en nueve meses. Tiene un presupuesto de más de dos millones de euros que salen de la Concejalía de Urbanismo porque Medio Ambiente, que promovió su construcción, lo apartó de su agenda de prioridades.
El parque recibe el nombre de La Gavia por encontrarse cerca de la depuradora del mismo nombre. Su diseñador, Toyo Ito, ganó el concurso convocado por la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) con un proyecto llamado Water Trees (Árboles de agua) y compitió en el diseño de La Gavia con otros arquitectos como Alejandro Zaera, Emilio Ambas, Carlos Ferrater o María Medina.
Este arquitecto combina lo mejor de la tradición arquitectónica japonesa con diseños muy mordernos. Entre sus obras destacan la Torre de los vientos (Yokohama, 1986) o una biblioteca en París inspirada en un microchip.
La Gavia va a ser uno de los pulmones del sur de Madrid. El proyecto del arquitecto japonés parte de la idea de que el agua de la depuradora de La Gavia, reciclada al 80%, regresará al futuro parque de Vallecas. El agua servirá para dotar a la instalación de canales, lagos y estanques que ocuparán casi un tercio de la extensión total del parque. El objetivo de este proyecto es hacer un parque autosuficiente y sostenible, en el que los residuos se conviertan en un nuevo recurso para la ciudad.
Ito ha definido su proyecto como "una estructura para un sistema ecológico". El arquitecto japonés ha diseñado un conjunto de estructuras para que todo el agua vaya ganando en pureza conforme recorre el parque. Cuando el agua, que no es potable, haya completado todo el ciclo del parque, volverá a la depuradora de La Gavia.
Además, la idea de Ito es que el bosque albergue zonas boscosas, humedales, huertos, una granja-escuela y praderas destinadas al ocio, y recuperar el cauce del arroyo de la Gavia, que ahora baja completamente contaminado.
El canal de piragüismo estará situado en la cuña sur del parque. Esta instalación deportiva, al igual que todo este espacio, será un ejemplo de sostenibilidad, en una zona en la que se están construyendo otras instalaciones de gran valor medioambiental: un bulevar bioclimático, una manzana de casas ecológicas, el parque de La Gavia y el nuevo canal.
En el parque, las láminas de agua y las fuentes en espacios públicos sustituirán a las extensas zonas verdes, que precisan una irrigación excesiva. Éstas servirán para configurar microclimas húmedos. Para fertilizar las tierras se usarán los lodos procedentes de la planta depuradora de La Gavia.
Varias esclusas de pequeño tamaño regularán el caudal del recorrido para las canoas. El canal de piragüismo cuando se construya se integrará en uno de los valles contemplados en el proyecto original de Toyo Ito, conocido como Árboles de agua (Water Trees).
El canal tendrá ocho metros de ancho y 380 metros de longitud. Todo el material de la instalación evitará elementos artificiales, como el plástico, e incidirá en ornamentos naturales. En caso de que Madrid sea ciudad olímpica, la tribuna se situará en una de las colinas y será provisional para respetar al máximo el paisaje de este enclave.
Esta instalación fue considerada como una de las joyas de Madrid 2012 por su proyecto medioambiental. Socialmente será un elemento que, en teoría, mejorará la vida de los habitantes del sur de la ciudad. Económicamente, el canal está previsto que se financie con el uso que harán de él las federaciones -en Madrid hay 5.000 federados y se espera que la cifra se duplique en tres años- y los escolares.
Los residentes del Ensanche de Vallecas, que cuenta con 26.000 viviendas, serán los más cercanos a este parque, con una superficie de 39 hectáreas, casi la mitad del parque del Retiro.
El solar del futuro parque tiene historia. Hace cuatro años, el Ayuntamiento derribó allí un grupo de chabolas construidas por traficantes de drogas. Estos narcos, que supuestamente procedían del poblado de Las Barranquillas, habían expulsado previamente a un grupo de unos 30 hortelanos de Vallecas.
Los barrios del sur de la capital vivieron en julio de 2005 con más ilusión que otros la posibilidad de que Madrid se convirtiera en ciudad olímpica. Para los habitantes de estas zonas los Juegos eran la oportunidad de que su vida cotidiana mejorara.
Aprobada por el Ayuntamiento la puesta en marcha de La Gavia, los residentes de Usera miran con interés La Caja Mágica. Dominique Perrault, uno de los arquitectos más relevantes, es el encargado de levantar la instalación que combina la luz, la sombra, el agua y los espacios recreativos.
La parcela en la que se construye este complejo para el tenis tiene 174.000 metros cuadrados y está en el barrio de San Fermín, sobre lo que era un antiguo vertedero. El espacio contará con 30 pistas de tenis, un centro de alto rendimiento y otro centro deportivo para uso público. Su construcción ya se ha iniciado.
Emesa compite por la estación de Calatrava en la Zona Cero
La firma de Coirós y una empresa vasca se disputan la fabricación de la mole de acero
SILVIA R. PONTEVEDRA - Santiago - 25/11/2006
Emesa, la planta de elaborados metálicos de Coirós (A Coruña), compite con la vitoriana Urssa por un contrato de 150 millones de euros. El próximo año, la constructora americana Phoenix, elegida para llevar a cabo la obra de la estación intermodal que el arquitecto Santiago Calatrava ha proyectado para la Zona Cero de Nueva York, decidirá qué empresa se encargará de fabricar el esqueleto de acero del edificio.
Tanto Emesa, que está integrada en el grupo Isolux-Corsán-Corvián, como Urssa (Corporación Mondragón) cuentan con un amplio historial de colaboraciones con el arquitecto valenciano y éste las ha recomendado para esta obra. A medida que se fuesen fabricando, las piezas de acero, ya pintadas del característico blanco hueso (RAL 9010) de Calatrava, serían transportadas desde A Coruña hasta los muelles de Manhattan para su montaje. Éste es el procedimiento que se está siguiendo en la actualidad con la estación que la planta de Coirós y el mismo arquitecto están construyendo en Lieja.
Phoenix deberá decidir la adjudicación de los trabajos a principios de 2007, ya que el plazo de ejecución del intercambiador marca como fecha límite el último trimestre de 2009. El proyecto de Calatrava, que representa un pájaro emprendiendo el vuelo, fue modificado el año pasado y en los nuevos planos el acero gana superficie en detrimento del cristal. Este cambio beneficiará a la marca española que finalmente se haga con la adjudicación.
El temor de las partes implicadas en la obra (los gobiernos de Nueva York y Nueva Jersey y la autoridad portuaria de Manhattan) a un atentado explica que el acero haya ganado peso, aunque según el autor del proyecto el conjunto no perderá su ligereza inicial.
El edificio, para el que se maneja un presupuesto total de 2.500 millones de euros, también llevará hormigón y piedra y en su estructura dominarán dos alas parabólicas de 45 metros de altura. Estas cubiertas serán móviles y se abrirán en primavera, en verano y todos los días 11 de septiembre dejando al aire libre el vestíbulo principal.
Autores del Turning Torso
Además de la Estación de Lieja, que se inaugurará probablemente a finales de 2007, Emesa ya ha fabricado las piezas de acero de otras obras de Santiago Calatrava como el Turning Torso (el famoso edificio en espiral de la ciudad sueca de Malmoe), el puente de Mérida, la Estación de Oriente en Lisboa y los contrafuertes y arbotantes de la Ciudad de las Artes en Valencia. Esta variedad de trabajos le da cierta ventaja frente a su más fuerte competidora en España, ya que Urssa, de momento, sólo ha trabajado con Calatrava en la construcción de puentes y pasarelas.
La casa vitoriana se ha encargado de moldear el metal que conforma el puente de La Alameda en Valencia; los viaductos de doble tablero en la Ciudad de las Artes; el de La Mujer en Puerto Madero (Buenos Aires) y dos pasarelas en Ripoll y Mánchester.
Funcionalismo barroco

La crítica: espacios
Funcionalismo barroco
Estos tres principios, que además aparecían como una suerte de requisitos, fueron los lineamientos curatoriales de la exposición de arquitectura.
23-Noviembre-06
Mucho se ha discutido sobre las manifestaciones de arquitectura moderna en México, sus diferentes interpretaciones y periodos. La discusión siempre está entintada por el conflicto entre nacionalismo y universalidad, presente en toda cultura poscolonial, de la cual no somos excepción.
Si revisamos las características del movimiento funcionalista a escala internacional, veremos con claridad que sus repercusiones en nuestra arquitectura, siempre contradicen sus principios. Philip Johnson y Henry Russell-Hitchcock definieron tres características básicas en su texto Estilo Internacional: el predominio del volumen sobre la masa, la regularidad y modulación y la estricta ausencia de ornamentación aplicada.
Estos tres principios, que además aparecían como una suerte de requisitos, fueron los lineamientos curatoriales de la exposición de arquitectura presentada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1932. Casi está de sobra decir que dichos principios son prácticamente imposibles de aplicar a la arquitectura mexicana. No sólo me refiero a la época en cuestión, sino a cualquier otro periodo de nuestra arquitectura.
Sin embargo, los arquitectos mexicanos de la primera mitad del siglo XX tenían la encomienda de construir el México moderno. En 1950, se termina el proyecto de infraestructura educativa más importante del régimen posrevolucionario, la Ciudad Universitaria. Su Biblioteca Central, diseñada por Juan O’Gorman (junto con los arquitectos Gustavo Saavedra y Juan Martínez Velasco), es el mejor ejemplo de la paradoja antes mencionada.
El mismo O’Gorman es el encargado del mosaico que cubre la masiva caja ciega que contiene el acervo, la pieza decorativa más monumental de la arquitectura del siglo XX. Esta rebeldía ante el canon funcionalista es motivo de orgullo, ya que nuestros artistas supieron defender su identidad local en el mundo globalizado en que vivían. Y no es menos fascinante que hayan conseguido mantener vivo el espíritu barroco dentro del rígido universo funcionalista.
editor@revistaespacio.com
Lorenzo Rocha
Identidad y modernidad
JORDI BORJA 24/11/2006
El principal mérito de la democracia es cambiar los gobiernos, más que elegirlos según Popper. El Consejo Municipal de Barcelona se propone aprobar definitivamente el Plan del Patrimonio Industrial y la modificación del planeamiento aplicable a Can Ricart. La oposición ciudadana en defensa de este complejo industrial de indudable interés histórico y muy adecuado a nuevos usos en la ciudad del siglo XXI considera esta aprobación como la destrucción de un sistema coherente, que proporciona identidad integradora y diferencia atractiva a su entorno y que culmina una política permisiva de demolición de parte del patrimonio industrial. Esta oposición ha dado lugar al encuentro entre actores ciudadanos diversos: desde colectivos vecinales hasta sectores profesionales e intelectuales. Una comisión ciudadana se ha constituido para promover una consulta popular. Y otras iniciativas van más lejos, como las de investigar posibles intereses ocultos en esta discutible operación. No es seguro que una decisión municipal poco justificada pueda ser ejecutada.
Tengo la impresión que la actual alcaldía ha recibido una patata caliente. Los responsables de la operación proceden del equipo anterior y han hecho de la cuestión un asunto de autoridad. Pobre es aquel que sólo puede afirmar su autoridad en la ley y no en la razón, ni en el conocimiento ni en la capacidad de diálogo. Y lamentable es el triste papel de los representantes de los partidos minoritarios del gobierno que han practicado un seguidismo servil, en contra de la voluntad de sus propios militantes. Esperemos que la renovación también les llegue a ellos.
He hablado con decenas de dirigentes asociativos, profesionales de la arquitectura y el urbanismo, gente del sector cultural, etcétera y nadie entiende la actitud municipal. ¿Por qué romper un conjunto que permite una edificabilidad similar a la prevista por el planeamiento y que puede convertirse en un área de centralidad para nuevas actividades posindustriales, comerciales y de ocio? Hoy nadie discute seriamente ni el valor histórico ni la oportunidad revalorizadora del entorno mediante un buen reuso de este conjunto. Es curioso que mientras en el Born se sigue una política inmovilista, de protección a ultranza de los restos arqueológicos, con el riesgo que acabe siendo una zona muerta si no se ejecuta un proyecto que sirva de base y de incitación a actividades ciudadanas diversas en Can Ricart, una joya de nuestro reciente pasado industrial resulte tan difícil hacer aceptar no tanto su conservación como su reconversión aprovechando el valor del conjunto. ¿Por qué?
Es fácil suponer en esta época de escándalos inmobiliarios la existencia de intereses económicos. Evidentemente existen por parte de la propiedad y quizás por parte de algunos profesionales más o menos próximos a ésta. Estoy convencido de que no está aquí la explicación de la postura municipal. Puede haber algo de arrogancia política, de despotismo poco ilustrado, de apresuramiento administrativo, de cansancio ante un proceso largo por la dificultad que han tenido los mismos responsables municipales en entender el tema. Y, haciendo un poco de psicoanálisis es posible que haya una voluntad subconsciente de borrar trazas de la industria y de la historia obrera, de no asumir la Barcelona que se llamó "rosa de fuego", de negar la ciudad marco del conflicto social.
Como a pesar de todo tengo alguna esperanza en el nuevo liderazgo municipal, aún confío en que se evite una decisión errónea, perjudicial para la ciudad y de posibles efectos negativos para un gobierno que dentro de pocos meses debe afrontar elecciones.
A la intemperie
RAMÓN REBOIRAS 24/11/2006
Frank Gehry es un mago. Puede hacer un garaje, una casa sobre un árbol, un museo de artes plásticas o una chabola y todo el mundo dirá, ¡ah, mira lo último de Frank Gehry! La modernidad se ve guapa en su espejo de titanio. A la modernidad le sienta bien ese aire destartalado. Hace poco al ver las imágenes de la fantasía que ha creado para Bodegas Marqués de Riscal en Elciego (La Rioja) y preguntarme qué hace una cosa así en un sitio como ese, recordé como un relámpago las palabras que Francisco Javier Sáenz de Oiza, el añorado maestro de arquitectos, me dijo una tarde de 1993: "Sigo pensando que nuestra profesión trata sobre la función ancestral de dar cobijo contra la intemperie". A lo largo de varias sesiones que terminaron en un libro práctico sobre arquitectura que a nadie le interesó yo insistía inútilmente en lo bello, y el maestro, muy en su papel de navarro, arremetía con lo práctico y me corregía una y otra vez: "Si hacemos un edificio que funcione a la perfección entonces será un edificio bello", sostenía con su mirada aristotélica. Supongo que los caldos de Elciego dormirán un sueño bello y profundo acostados bajo esa techumbre metálica que Gehry, aun a costa de repetirse, va repartiendo entre sus muchos clientes por el mundo. El efecto Guggenheim vale su peso en oro y cualquier bodeguero puede colocarse en la vanguardia de la noche al día e incluso encarecer el precio de la añada. Tiene un pasaporte noble y hermoso para hacerlo. Sin embargo, no se puede evitar deducir que los poderosos de nuestro tiempo necesitan, de Compostela a Kuala Lumpur, un puente de Calatrava, un metro de Norman Foster, un sanatorio de Moneo, una iglesia de Siza Vieira o un museo de Isozaki para pasar a la posteridad como los Médicis o los Borgia hicieron con su corte de artistas mantenidos.
¿Estamos pues ante un nuevo Renacimiento? Ni mucho menos. Nadie, absolutamente nadie, piensa en el arquitecto como el hacedor del refugio contra la intemperie, porque sería algo banal mientras una cantidad ingente del erario público se va en consagrar esos templos de un periodo laico tan bellos como vacíos de función y contenido. Pero la nueva fiebre constructivista que nos concierne presenta otros síntomas. Coinciden estas pretensiones renacentistas de los munícipes y gobernantes con el cálculo especulador sobre el territorio. En una cara de la moneda está Gehry pero en la otra Paco el Pocero; de un lado vemos la calva lustrosa de Jean Nouvel, del otro está el horizonte Marina D?Or. No obstante, el caso más emblemático que he tenido que analizar personalmente fue el legado que Manuel Fraga, muy a lo Mitterrand debe decirse, ha legado a los gallegos con A Cidade da Cultura en el Monte Gaiás y que se ha convertido en la patata caliente del Gobierno Touriño. ¿Qué hacer? Se preguntan los políticos abrumados por la megalómana superficie y costo del proyecto que el bueno de Peter Eisenmann, otra vedette renacentista, trazó en forma de vieira para obsequiarnos a los gallegos con más Jubileo ¿Qué hacer? Palidecen ante la idea de una hecatombe presupuestaria destinada a mantener el dinosaurio con vida.
En el fondo, hay un problema de sentido común, y no nos referimos al de Eisenmann, que afectará sin duda alguna cualquiera que sea el resultado ¿Por qué se crea una ciudad sin ciudadanos? ¿Por qué un escenario sin actores? ¿Cuál es la razón de un continente sin contenido? La mala conciencia lleva a pensar que la botella se hizo primero y luego llegó el vino, que la botella dio forma aquí al sueño del político más que a la satisfacción del bodeguero. Y es mal asunto rellenar un contenedor inmenso de esa mercancía llamada cultura, plantar la bodega donde no se sembraron vides. Aun así, no todo está perdido. La polis en construcción en el monte Gaiás debería forjar también el nuevo horizonte de las paradojas gallegas: habituados a la especulación debemos hacer cuentas con el pragmatismo. Nadie sabe a ciencia cierta adónde conduce el proyecto, ni siquiera los políticos, pero el dinosaurio sigue ahí, recordando que necesita una respuesta día tras día, apostado en la ladera como un gran rumiante de nuestra conciencia. Yo recomendaría algunas cosas por banales que parezcan: la primera que no llueva dentro, la segunda hacer un observatorio de tendencias que mire por un lado a la modernidad y por otra a la Catedral de Santiago, la tercera, más que dinamitar el Parque Jurásico, es alimentar al dinosaurio. Todo lo demás llegará si es que alguien de los que mandan por fin se propone dar cobijo a la intemperie. Hay mucha en la cultura.
Infinity Tower wins ‘Best Architecture’ Award

Posted: Thursday, November 23, 2006
Dubai
Dubai’s Infinity Tower has won the “Best Architecture” category award in the prestigious International Property Awards, announced in London.
The tower won the award against strong entries from Argentina, Bulgaria, Cape Verde, Caribbean, Greece, Portugal and Turkey.
Infinity Tower earlier took out awards for the “Best Development, Dubai” and “Best Architecture – Multiple Units, Dubai”, “Best Developer Website, Dubai” for www.infinitytower.com and “Best Property Marketing, Dubai” categories in the Arabian Property Awards announced recently.
The Cayan Investment and Development project, being marketed by Palma Real Estate, headed off many of the big names in Dubai property development by being the only one to pick up awards in four categories in the Arabian Property Awards.
Ahmed Al Hatti, chairman of Cayan, said: “We are very proud of this achievement and we were quietly confident that Infinity Tower would perform well in both the Arabian and international awards because it is truly unique – even in a market internationally recognised for achieving the seemingly impossible when it comes to architectural design.”
Designed by Skidmore, Owings & Merill, known for other iconic landmarks such as the Sears Tower in Chicago and Burj Dubai in Dubai, Infinity Tower positions itself as the most exclusive address in the world. The 80-storey building will stand at 330 m, the highest twisting tower in the world.-TradeArabia News Service
Urgen expertos a mejorar la calidad de vivienda en el DF
Aseguran que la falta de reglas claras provoca deficientes servicios
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Ella Grajeda
El Universal
Martes 21 de noviembre de 2006
Investigadores de la Universidad Iberoamericana y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Iztapalapa), consideraron necesario revisar la normatividad en materia de vivienda, analizar a fondo las necesidades de la población y que los próximos gobernantes de la ciudad de México impulsen un modelo de ciudad que garantice la calidad de vida de los habitantes.
Al opinar sobre la Encuesta de Vivienda realizada por EL UNIVERSAL, los especialistas reconocieron que hay más facilidades para adquirir un crédito, pero el precio de las casas es todavía muy alto. Además, prevalece un déficit pues se calcula que cada año se requieren 30 mil viviendas para hacer frente a los nuevos hogares que se forman.
De acuerdo con el sondeo, un 52% de los encuestados señalaron que el auge en la construcción se hizo sin respetar los reglamentos, lo que motivó más escasez de agua, más tráfico vehicular y daños a casas y edificios. También concluye que ahora es más difícil conseguir vivienda de alquiler porque es más cara y piden muchos requisitos.
Al respecto, José Luis Cortés, director del Departamento de Arquitectura de la Ibero, comentó que es muy complejo el problema, porque inciden varios factores. como el de la normatividad, sobre todo por algunas leyes que ya son obsoletas. Por ejemplo, dijo, está el caso de la periferia de la ciudad donde se permite construcción sin que haya ningún orden.
Por otra parte, señaló la falta de un modelo urbano que haga ciudad, es decir que la gente tenga una casa cerca de su sitio de trabajo, cuente con buenos servicios e infraestructura escolar.
Comentó que el próximo gobierno tiene que tomar medidas que definan un modelo de cuidad, es decir que se mejoren los espacios, las vías de transporte y los servicios que hay alrededor de las viviendas. Además dijo, que fomente la vivienda barata y los créditos blandos para la población de menos recursos.
En esto coincide José Santibáñez, especialista en urbanismo y transporte de la UAM-Iztapalapa, quien comentó que la política general en este sexenio fue ampliar la oferta de vivienda como un mecanismo de combate a la pobreza, pero lo que quedó pendiente fue hacer normas que establezcan sanciones a las constructoras que cometan irregularidades.
"Hemos detectado que en muchos edificios nuevos hay tuberías de bajísima calidad, acabados y techos que no tendrán mucha duración, por lo que es necesario que se apliquen sanciones más severas", insistió.
Dijo que es indispensable que haya leyes que vigilen más y castiguen a las constructoras abusivas, pero al mismo tiempo que se capacite al ciudadano para levantar demandas.
Architecture in Italy goes green

By Elisabetta Povoledo / International Herald Tribune
Published: November 22, 2006
VENICE: When the American architect Richard Meier was asked to create a church in Rome to commemorate the 2,000th anniversary of Christianity, he designed an imposing white concrete structure dominated by three soaring "sails."
The project's main technical sponsor got to work on a cement that would enhance Meier's trademark white sculptural forms. It came up with a material that essentially cleans itself, minimizing the need for maintenance.
What the sponsor, Italcementi Group, did not know at the time was that the new material - which contained titanium dioxide, a compound used as a white pigment - had another peculiarity. It "eats" surrounding smog.
Extensive testing, sponsored in part by a European Union research project into "smart" antipollution materials, has since determined that construction products containing titanium dioxide help to destroy air pollutants found in car exhaust and heating emissions, scientists say.
Several companies are now developing "smog-eating" products that can be used not just for the facades of buildings, but also in paint, plaster, and paving materials for roads. The new environment- friendly substances are quietly being tried out in buildings, squares and highways in Europe as well as Japan.
Hailed by some scientists as a breakthrough, the process is still being evaluated by others. The question, said Melanie Sattler, professor of civil and environmental engineering at the University of Texas in Arlington, is "whether coatings on buildings would be able to treat enough of the atmospheric air to make a difference."
Italcementi began developing its product after Meier got his assignment to build the Dives in Misericordia church in 1996 and asked for help.
Titanium dioxide had been used in self-cleaning coatings before because of its photocatalytic properties: sunlight touching the compound triggers a chemical reaction that accelerates natural oxidation.
Upon testing its new cement, however, Italcementi realized that the material also had the ability to break down nitrogen oxides emitted in the burning of fossil fuels.
"That means there will be a reduction of pollutants in the atmosphere," said Dimitrios Kotzias, who carried out tests on titanium dioxide construction materials at a center in Ispra, Italy, one of seven institutes that together make up the European Commission's Joint Research Center.
As part of the EU study - known as Picada, for Photocatalytic Innovative Coverings Applications for Depollution Assessment - Italcementi applied the technology to various construction materials, and later patented them. Picada also tested materials developed by other companies, including a paint made by Millennium Chemicals of Britain.
The Picada tests were the first to examine how titanium dioxide would react in common building materials, said Kotzias, who heads the physical and chemical exposure unit at the Institute for Health and Consumer Protection in Ispra.
"Theoretical work in photocatalysis has been going on since the 1980s," said Enrico Borgarello, Italcementi's head of research and development. "The problem is that no one had developed any practical applications."
In this context, Kotzias said, "Picada was a breakthrough because it showed in large-scale experiments that materials exist that can be efficient in destroying atmospheric pollutants."
According to Italcementi, tests in urban settings determined that some pollutants could be reduced by 20 to 70 percent, depending on atmospheric and light conditions as well as the size of the area treated with the cement.
The reduction of pollutants is greatest within 2.5 meters, or 8.2 feet, of a surface that has been treated, the company said. This means that a pedestrian walking down a street with traffic would inhale fewer pollutants while walking past buildings treated with the substance.
In one test, paving material using photocatalytic cement was used to cover the asphalt surface of a 230-meter- long stretch of road outside Milan with an average traffic flow of 1,000 vehicles per hour. Tests showed a reduction in nitrogen oxides at street level of about 60 percent, according to Italcementi.
The Italcementi product, known as TX Active, has been used at the new Air France headquarters at the Charles de Gaulle airport outside Paris; the police headquarters in Bordeaux; and a multistory apartment building in Ostend, Belgium.
Road surfaces have been paved with the product in Italy - it was notably tried on a square in Florence, Piazza Tanucci - while median barriers have been treated along some divided highways in France.
Elsewhere, in a three-year European research project known as Nanocrete, Swedish and Finnish companies are developing concrete with photocatalytic properties for roads and tunnel walls that break down car exhaust fumes. Among the partners are research institutes and companies, including Swedish construction group Skanska and the Finnish chemical group Kemira.
Environmental scientists and engineers are following the development of such materials with keen interest.
"Philosophically, it is better never to form pollutants than to find ways to destroy pollutants, but this is a useful technique for air pollutants that humans already make," said Howard Liljestrand, an expert in environmental chemistry at the University of Texas in Austin.
He cautioned, however, that the cost- efficiency of such products would depend on long-term performance, adding, "Catalysts tend to lose their effectiveness over time."
TX Active costs about 10 times as much as normal cement, or about €1, or $1.30, per kilogram. But since the photocatalytic concrete is applied very thinly and only to areas that are exposed to the atmosphere, officials at Italcementi say, the cost of treating the façade of a five-story building with the product would be just €100 higher than with traditional paint or plaster. Paving with photocatalytic blocks would raise the price by 10 to 20 percent.
Now that TX Active has gone beyond the testing phase, does it work? Three years after Meier's church opened in the eastern Rome neighborhood of Tor Tre Teste, the bulk of the majestic structure remains remarkably bright, in contrast to the grimy gray joints not treated with the product. Since building Dives in Misericordia, Meier has used the same material in a Rome museum, Ara Pacis, that was inaugurated this year.
"It's hard to say if it's revolutionary, but we're happy with the results," Meier said, adding that most architects tried to use environment-friendly materials.
El hombre del calcetín rojo
El FAD rindió ayer un divertido y concurrido homenaje al arquitecto Oriol Bohigas
C. SERRA - Barcelona - 22/11/2006
¿Su flor preferida? "Prefiero las artificiales". ¿Qué es lo que más detesta? "Los arquitectos posmodernos". ¿Qué ciudad le gusta más? "Barcelona, eso seguro". ¿Cuál es su lema? "No hay nada peor que la gente de bien cuando se equivoca". Es él, no hay duda. Oriol Bohigas cumplirá 81 años el próximo 20 de diciembre y sigue siendo el Bohigas polemista, brillante y a veces impertinente de siempre. Las preguntas, procedentes del Cuestionario Proust, se las hizo Lluís Permànyer por tercera vez (las anteriores fueron en 1964 y 1999) y la escenificada entrevista sirvió de colofón al homenaje que ayer se le ofreció al arquitecto, político y escritor en el FAD, dentro del denominado ciclo Mestre. La cadena del FAD. Un acto en el que hubo muchas caras conocidas, en su mayoría arquitectos, y, entre ellas, la del aún presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, acompañado de su esposa, Diana Garrigosa.
Puede decirse que, pese a que de forma escalonada se fue llenando por completo el salón de actos, en el fondo se trataba de una reunión en familia. Y nunca mejor dicho. La presidenta del FAD, la arquitecta Beth Galí, rehusó conducir el acto "por motivos conyugales", como dijo Juli Capella que asumió con su mejor desparpajo la función de conductor del acto. El hijo de Bohigas, Josep, también arquitecto, se jugó la paz familiar en una "divertida" carta (parte del homenaje consistía en que diferentes personas leían cartas al homenajeado) en la que le cantaba las cuarenta a un hombre acostumbrado a ser siempre él quien lleva la voz cantante: "Nunca nadie te ha visto jugar ni cinco minutos con ningun nieto, ni ninguno de tus hijos recuerda haber estado un rato contigo construyendo un castillo de arena, ni haciendo un dibujo [...]. Y no es que no estuvieras, o que te desentendieras, es simplemente que a ti este rollo no te va. [..] Y es que como buen noucentista que eres, te gustan más las instituciones que sus miembros".
Risas de la audiencia, aplausos finales y beso paternal posterior. Bohigas jr. había aclarado antes que se suponía que estas cartas debían ser polémicas, es decir, tener un apartado crítico y otro elogioso, pero ya advirtió cuando le tocó el turno que sólo él y la escritora Rosa Regàs habían entendido el mensaje. Regàs le elogió su pasión y vehemencia, y le reprochó su intransigencia, pero la mayoría de las intervenciones sirvieron para elogiarlo y, sobre todo, para reafirma el ideario común de los que escribían.
Fue brillante, por ejemplo, la carta de Manuel de Solà-Morales, que convirtió en un alegato a favor de la modernidad: "La explotación del mercado inmobiliario no comienza por los especuladores ni por Marbella. Comienza por la falsa conciencia de que el compromiso social de la arquitectura está superado, y de que las luchas ideológicas en la arquitectura estan anticuadas". En un línea crítica similar se posicionó otro arquitecto, Josep Quetglas, en una carta en la que comenzó recordando la plaza barcelonesa que durante el franquismo se llamaba Calvo Sotelo y después Francesc Macià: "Ahora las cosas han cambiado. [...] Ahora el franquismo se ha hecho constitucional.[...] ¿Crees que algun día a la plaza la llamarán por su nombre natural? el nombre que le puso su padre, Rubió i Tudurí, plaça del comte d'Urgell, el dissortat". Hubo más palabras -las de Josep Martorell, Federico Correa, antoni Marì, Rafael Moneo-, pero la que en el fondo todos esperaban era la de Pasqual Maragall. En forma también, el presidente recordó los inicios de la Barcelona democrática, elogió el papel de Bohigas en su transformación urbanística y, sobre todo, reivindicó la polémica: "Para algunos debe sorprender que, no habiendo coincidido en tantas cosas, nos hayamos entendido siempre, en un país mal acostumbrado a creer que sólo el asentimiento hace avanzar. Cuando es al revés: si no hay fricción -si no hay pasión- no hay combustión ni energía para mover nada".
Al principio Capella había recorrido, acompañado por fotos familiares (incluida la de la comunión) la trayectoría del arquitecto y, como no podía ser de otra manera, fue él, Bohigas, el arqutiecto de los calcetines rojos, quien cerró el acto. Lo hizo con un parlamento dedicado a la historia del FAD en la que señaló cuatro etapas entre las que enfatizó la última. Ésta empezó, dijo, en 2003 "cuando las izquierdas ganaron las elecciones en lo que fue una fecha clave de cuya importancia aún no somos conscientes". Y siguió: "Las izquierdas nunca habían gobernado en Cataluña más de dos años seguidos y puede decirse que Maragall es el primer presidente de Cataluña que no ha estado en la prisión, ni ha sido asesinado o sufrido exilio". Estamos entrandio, dijo, en una época de normalidad.
Proteger la casa Batlló
ORIOL BOHIGAS 22/11/2006
Una de las mejores obras de Gaudí, objetivo persistente del turismo barcelonés, es la casa Batlló del paseo de Gràcia. A su propio valor arquitectónico se añade el interés de formar parte de una de las manzanas más célebres del Ensanche, un extraordinario monumento del modernismo, en la que, además de la obra de Gaudí, se acumulan en la continuidad de una sola fachada una obra de Domènech i Montaner (casa Lleó Morera), otra de Puig i Cadafalch (casa Ametller) y otra menos valorable pero muy característica de Sagnier. Todas ellas forman un famosísimo paisaje urbano entre las calles de Consell de Cent y Aragó, cada una con la rotunda expresión estilística de sus autores, individualizadas y contradictorias hasta tal extremo que se ha conocido popularmente con el nombre de La Manzana de la Discordia.
Una de las mejores obras de Gaudí, objetivo persistente del turismo barcelonés, es la casa Batlló del paseo de Gràcia. A su propio valor arquitectónico se añade el interés de formar parte de una de las manzanas más célebres del Ensanche, un extraordinario monumento del modernismo, en la que, además de la obra de Gaudí, se acumulan en la continuidad de una sola fachada una obra de Domènech i Montaner (casa Lleó Morera), otra de Puig i Cadafalch (casa Ametller) y otra menos valorable pero muy característica de Sagnier. Todas ellas forman un famosísimo paisaje urbano entre las calles de Consell de Cent y Aragó, cada una con la rotunda expresión estilística de sus autores, individualizadas y contradictorias hasta tal extremo que se ha conocido popularmente con el nombre de La Manzana de la Discordia.
Es una referencia irónica -característica de los ambientes ilustrados y bohemios de la época- a la mitológica discordia originada por la atribución de la manzana de oro de la diosa Eris a la mujer más hermosa. Paris, influido por Afrodita, la adjudicó a Helena, esposa de Melenao. Tras el premio de la manzana vino el rapto y tras el rapto, nada menos que la guerra de Troya. La discordia estilística Domènech-Puig-Gaudí debió de parecer en su momento tan agresiva como los desastres troyanos que inspiraron tanta literatura clásica. Pero hoy esa discordia aparece asumida en una cultura coherente y la manzana se puede leer casi como un catálogo de las grandes excelencias del modernismo. La fachada de la discordia es hoy uno de los monumentos más significativos del Ensanche porque explica la concordia cultural de las grandes individualidades.
Esa unidad no sólo es el punto de unas profundas coincidencias culturales, sino también de la habilidad, la capacidad profesional, el buen oficio de cada arquitecto en el diseño de cada fachada. Todas ellas tienen diferentes alturas y se rematan con formas espectaculares y arriesgadas. Pero siempre hay un gesto que da respuesta a los gestos de las casas vecinas, reduciendo las diferencias con detalles de gran maestría. Los gestos más geniales son seguramente los de Gaudí: la casa Batlló complementa sus medianeras con formas y molduras que por un lado recogen la composición de la casa Ametller y por otro recogían la de la casa ecléctica de la esquina, a pesar de que se trataba de un edificio ecléctico y anodino.
Este cuidadoso orden urbano fue aniquilado en la época nefasta del alcalde Porciones, que permitió un aumento de edificación en las casas del Ensanche, y destrozó con ello todo su sky-line: un desorden volumétrico e incluso una irrespetuosa mutilación estilística. Se decía hipócritamente que construyendo unos pisos sobre los existentes se lograría un abaratamiento de las nuevas viviendas porque el terreno ya se consideraba amortizado. Naturalmente, los precios finales se ajustaron a todas las posibilidades especulativas que ofrecía el mercado libre, con lo cual esos "levantes" albergaron las viviendas más caras del sector y sus propietarios aumentaron las plusvalías.
Uno de esos bárbaros levantes afectó a la casa de la esquina Aragó-paseo de Gràcia. El arquitecto Soteras -que además era el arquitecto jefe del Ayuntamiento, responsable del decoro arquitectónico de la ciudad- construyó cuatro pisos sobre la casa existente sin preocuparse en resolver los problemas de yuxtaposición con el gran monumento gaudiniano, obturando las vistas y la integridad del magnífico remate cerámico de la cubierta e ignorando el gesto que había hecho Gaudí para conjuntar dos arquitecturas diferentes. Durante años se ha mantenido en el linde de la casa Batlló una especie de oreja pétrea a media altura que Gaudí construyó para terminar correctamente la cornisa de la casa de la esquina, una cornisa que ya no existe, consecuencia de la ampliación porciolística. Y durante años han ido apareciendo tímidas protestas contra esa ignominia urbanística sin que ninguna autoridad la atendiera.
Últimamente ha empezado la reforma de la casa de la esquina para su modernización y para mejorar los rendimientos. Parecía que ésta sería la ocasión para deshacer el entuerto: que un buen arquitecto responsable haría un proyecto atendiendo debidamente la protección visual de la casa Batlló o que el Ayuntamiento no daría licencia sin este requerimiento. Pues no ha sucedido ni lo uno ni lo otro. La casa se está reformando manteniendo -o ampliando- el volumen edificado, a pesar de que los pisos superiores están hoy fuera de las nuevas normativas que intentan corregir en parte los desaguisados de Porciones y Soteras. Es desalentador comprobar que en Barcelona los intentos de defensa del patrimonio se entretienen en pequeños temas de ordenanza estética, mientras la protección de un gran monumento se relega a simples recursos administrativos.
Me han dicho que algunas entidades beneméritas han empezado una campaña ciudadana para forzar al Ayuntamiento a resolver ahora ese viejo problema. Parece que se propone la posible expropiación de los cuatro pisos añadidos y su consecuente derribo para dejar libre y sin interferencias el magnífico remate de la casa Batlló. El tema puede ser difícil, pero no me parece exagerado, porque hay algunos precedentes que se han resuelto en términos parecidos. Habrá que apoyar esas instituciones para que presenten, incluso, un estudio jurídico y económico que acredite la fiabilidad de la operación, una operación fundamental para el decoro del paseo de Gràcia y para la cultura arquitectónica. Un signo de que la protección monumental puede ser menos anecdótica y más categórica.
Francesc Mitjans, el arquitecto del Camp Nou
JOSEP LLUÍS MATEO 21/11/2006
El arquitecto Francesc Mitjans (Barcelona, 1909) falleció ayer en Barcelona a los 97 años. Autor
del Camp Nou (1957) y de otros edificios emblemáticos de Barcelona como la torre del Banco Sabadell (antiguo Banco Atlántico) en la Diagonal, o el Real Club Náutico, gran parte de las preocupaciones de Mitjans se centraron en la vivienda, siendo uno de los grandes renovadores del espacio doméstico de la burguesía catalana en la posguerra. El funeral se celebrará mañana a las 12.10, en el tanatorio de Les Corts de Barcelona.Francesc Mitjans, arquitecto, tristemente desaparecido ayer en Barcelona a los 97 años, era uno de los arquitectos catalanes más importantes del siglo XX y probablemente el que más trascendió el tiempo en el que le tocó operar para convertirse en referencia indiscutible de las generaciones actuales.
Mitjans nació en Barcelona en 1909, en el seno de una familia burguesa y acabó la carrera justo después de la Guerra Civil.
Su obra inicial durante los años cuarenta es de un gran interés. Centrada en proyectos residenciales urbanos, construyendo la nueva Barcelona elegante por encima de la Diagonal, Mitjans produce un importante conjunto de viviendas inicialmente con un clasicismo como londinense hasta llegar a su memorable casa en la calle Amigó, directamente emparentable con las experiencias orgánicas nórdicas. Son viviendas en donde las influencias estilísticas clasizantes del momento parecen tener una componente material más que ideológica: son casas de ladrillo, piedra y madera; sólidas, domésticas... en donde el artificio del estilo se diluye.
Pero su gran momento, el que lo ha convertido en el arquitecto catalán de mayor influencia entre las generaciones posteriores a la suya, fue la obra producida durante los años cincuenta y sesenta. Aquí ya liberado de los lenguajes históricos, Mitjans produce una espectacular sucesión de edificios que participaban directamente en la vanguardia de su tiempo, que ya no era el racionalismo pionero, sino una visión más compleja e integradora, en donde la abstracción radical podía verse en relación directa (y no en oposición) con la presencia de lo material.
La Barcelona que construye Mitjans en esa época con una extraordinaria sucesión de casas (Seida, CYT, etcétera) y algunos monumentos como el campo del FC Barcelona y la sede para el Banco Atlántico (ahora Banc Sabadell) es una Barcelona moderna, que abandona definitivamente el ensanche decimonónico y construye las bases de la metrópolis contemporánea: abierta, ligera, generosa y al tiempo sólida y eficaz.
El éxito del arquitecto en la época, que fue muy notable entre el mundo de la producción no lo fue tanto en el mundo de la crítica. Parte de la vanguardia local estaba iniciando el tránsito de la modernidad revisada hacia el historicismo posmodernista, en un camino -se vio luego- lamentablemente sin salida. También la crítica "radical" de los sesenta, con tonos bastante cínicos, desconfiaba de una obra que proponía abiertamente la construcción, el pragmatismo y la abertura al exterior como horizontes. En este proceso, las generaciones más jóvenes descubrimos la obra de Mitjans como una referencia moderna, original, viva, desde donde iniciar trayectorias.
Las Vegas, pop y posmoderna
Simón Marchán recorre la historia de una estética de la simulación
FERNANDO SAMANIEGO - Madrid - 20/11/2006
"En Las Vegas el pop luminoso desaparece y los antiguos neones se almacenan como en un gran cementerio. La fase de la simulación posmoderna se termina y aparece una tercera de un neomodernismo high tech". A los 10 años de la publicación en español del influyente Aprendiendo de Las Vegas. El simbolismo olvidado de la forma arquitectónica, de los arquitectos Robert Venturi y Denise Scott Brown, el historiador del arte Simón Marchán (Zamora, 1941) quiso sentir la misma fascinación y se desplazó en automóvil hasta la ciudad del desierto desde Santa Mónica, donde era profesor visitante de la Fundación Getty. Desde 1988, Marchán, catedrático de Estética de la UNED, ha vuelto a Las Vegas en seis ocasiones, la última el año pasado, coincidiendo con el centenario de su formación, y su experiencia se narra ahora en el libro Las Vegas. Resplandor pop y simulaciones posmodernas. 1905-2005 (Akal, www.akal.com), que se presenta el próximo jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Marchán, estudioso de las vanguardias y el arte objetual, se ha dado un "capricho intelectual" para, sin notas a pie de página, dejarse llevar por la "reflexión y apreciación personal más directa", desde el desencadenante producido por los Venturi. El libro, con 277 ilustraciones, contiene además una historia de la ciudad y de su arquitectura, de Ramón Rodríguez Llera, y un apéndice documental con los 32 casinos más destacados entre el centenar de hoteles-casinos, de Rosario Alemán.
En unos años de tendencias rigurosas en la arquitectura, los Venturi se fijaron en el simbolismo de las formas y los edificios como comunicación. Marchán viaja a Las Vegas para conocer una situación real y fusionar la experiencia personal con la reflexión teórica, "el contraste entre la fascinación de una naturaleza vacía y el artificio de una ciudad que surge de la electricidad". El libro se detiene en el oasis del desierto de Mojave, los anuncios luminosos, la selva de signos del modernismo del neón convertida en "barroco electrónico", la evolución de los casinos y el juego, los temas geográficos e históricos de la arquitectura y la estética de la simulación.
"En la primera fase de la lógica pop hay una explosión y una implosión de los signos visuales, que tiene su raíz en la necesidad del reclamo desde el automóvil y la formación de una tipología del strip, una larga carretera convertida en signos visuales a través de los neones, que adelanta una cultura pop espontánea, antes del pop y sin voluntad artística. Es un pop vulgar, banal, de la cotidianidad", declara Simón Marchán. Añade que en los años noventa se establece la lógica posmoderna, que "continúa la explosión de los signos pero con los materiales de la historia, a través de la propia arquitectura de las simulaciones de ciudades (Nueva York, París, Venecia, Montecarlo), condensaciones de la geografía y la historia".
En el cambio de signos y de escala encuentra Simón Marchán una nueva lógica que corresponde a la actualidad, la "neomodernidad del high tech" de los rascacielos y los letreros luminosos convertidos en gigantescas pantallas electrónicas de los reclamos de los megacasinos, que reproducen el prestigio histórico de las ciudades de guías de turismo. También cambia la función de la ciudad, que pasa del reino del juego y los reductos kitsch de las capillas para bodas al imperio del espectáculo y el consumo familiar. Esta ciudad, que tiene dos millones de habitantes, fue visitada en 2005, el año de su centenario, por 40 millones de personas.
El cambio es permanente en Las Vegas, asegura Simón Marchán, que ha comprobado en su última estancia la política de voladura controlada de numerosos hoteles-casinos para convertirse en rascacielos y megacasinos para ofrecer "Las Vegas total".
"Lo permanente no es un valor, y eso se puede aplicar a las ciudades norteamericanas, con un sentido de la historia y de la conservación muy distinto al nuestro. Ahora mismo hay dos proyectos gigantes de complejos residenciales, en lugar de los casinos, al estilo de Manhattan. Es una ciudad para la experimentación de la arquitectura, donde no hay profesionales muy conocidos, pero creo que en el futuro irán los arquitectos de culto, aunque la creación del Museo Guggenheim Las Vegas por Rem Koolhaas fue un fracaso completo. La arquitectura del espectáculo se extiende y el modelo ya no es Disney, sino Las Vegas".
Termina Bienal de Arquitectura de Venecia con 130 mil visitantes
A tiempo > Cultura (Milenio)
20 de Noviembre
Este evento hace dos años tubo una afluencia de 115 mil personas y fue dirigida por Kurt W. Forster.
Venecia.- La décima Bienal de Arquitectura de Venecia, que se celebró bajo el lema “Ciudades, arquitectura y sociedad”, cerró sus puertas tras 71 días abierta al público.
En total, fueron 130,000 las personas que visitaron la exposición internacional en el parque de los Giardini y en las salas del Arsenale de la ciudad de los canales.
Hace dos años, fueron 115,000 los visitantes de la Bienal, dirigida en aquel entonces por Kurt W. Forster. El curador de la exposición de este año fue por primera vez el arquitecto y urbanista Richard Burdett.
A través de maquetas, videos, fotos, instalaciones y gráficos en tres dimensiones, la Bienal se ocupó de los temas claves que enfrentan las ciudades del siglo XXI: migración, crecimiento, movilidad, sostenibilidad y desarrollo.
En un momento de la historia de la humanidad en el que más de la mitad de la población mundial vive en urbes, la “Biennale” se propuso sobre todo investigar modelos de interacción entre las ciudades, su arquitectura y sus habitantes.
Junto a la exposición internacional, hubo alrededor de 30 pabellones nacionales.
El León de Oro a la trayectoria fue para el arquitecto británico Richard Rogers, de 73 años, que entre otras cosas diseño el complejo de edificios de la aseguradora Lloyd’s en Londres.
La capital de Colombia, Bogotá, en tanto, recibió un León de Oro en reconocimiento al desarrollo urbanístico de la ciudad en los últimos años.
DPA
El arquitecto Oscar Niemeyer se casó a los 98 años con su secretaria
Sábado 18 de Noviembre de 2006
15:45
AFP
RIO DE JANEIRO.- El casi centenario arquitecto brasileño Oscar Niemeyer se casó con su secretaria, la sexagenaria Vera Lucia Cabrera, en una ceremonia realizada a escondidas en Rio de Janeiro y avisó a su familia recién al día siguiente, informó hoy la prensa.
Niemayer, de 98 años, autor de más de 600 proyectos arquitectónicos en todo el mundo en 70 años de carrera, resolvió casarse el jueves pasado en una sencilla ceremonia nocturna y se lo comunicó a sus familiares el viernes, quienes lo recibieron con relativa sorpresa aunque con respeto por la decisión del afamado arquitecto.
"Vera y yo nos casamos el 16 de noviembre a las 22.30 en mi residencia, en una ceremonia simple de la cual sólo participaron las autoridades civiles que celebraron el acto y un pequeño grupo de amigos en calidad de testigos. Por tratarse de un asunto de nuestra privacidad, Vera y yo queremos preservarlo de la curiosidad pública y no daremos entrevistas a la prensa sobre ello", señaló una breve nota del arquitecto.
Cabreira era amiga de Niemeyer hacía tres décadas y trabajaba con él desde 1992.
Tras el enlace, realizado en su apartamento, ubicado en el residencial barrio de Ipanema, Niemeyer celebró la ocasión fumando habanos cubanos y vino, con autorización de su médico que acompaña su recuperación de una reciente cirugía de pelvis.
Niemeyer, quien estuvo casado durante 76 años con Annita Baldo, hasta que ésta falleció en 2004, fue operado el pasado 9 de octubre en el hospital Samaritano de Rio, por una fractura de pelvis luego de caerse en su estudio de arquitectura, frente a la playa de Copabana.
El creador de edificios emblemáticos de Brasilia sigue en actividad diariamente con un promedio de cinco proyectos por mes, apoyado por nietos y bisnietos.
Entrevista Ramírez Ponce
Entrevista durante el encuentro nacional de creadores en Morelia Michoacán, con el Arq. Ramírez Ponce en octubre de 2006.
¿Arquitectura-espectáculo?
El edificio más alto de Andalucía
REPORTAJE
José Ramón Sierra apuesta por la creación de comisiones que controlen la calidad de los proyectos al igual que las de Barcelona
M. M. - Sevilla
EL PAÍS - 19-11-2006
El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla, Emilio Carrillo, mantiene que los límites que establece el nuevo plan urbanístico de la ciudad para la zona sur de La Cartuja son "inamovibles": un "máximo de edificabilidad de 68.000 metros cuadrados", de los que no podrá dedicarse a usos comerciales más de 48.000. "La única explicación que encuentro para justificar que los estudios invitados al concurso superen todos los 80.000 metros cuadrados construidos es que estén contabilizando zonas de acceso, porches y entradas, en el total", añade.
Los datos que la empresa promotora facilitó a los estudios arquitectónicos ya se despegaban de los límites municipales: se les propuso una edificabilidad para el uso de oficinas que podía llegar hasta los 66.500 metros cuadrados y otros 18.500 metros cuadrados para servicios. En total, 17.000 metros cuadrados más que lo previsto en el PGOU. El proyecto de la empresa incluye también la construcción de un aparcamiento subterráneo con 2.500 plazas para los usuarios de la torre y otras 1.500 plazas rotatorias para otros empleados de La Cartuja.
Aunque la decisión final la tomará Puerto Triana, Urbanismo analiza los proyectos para confeccionar el plan especial para la zona. "Tenemos el compromiso de llevar el Plan Especial Puerto Triana para su aprobación al consejo de gobierno local del 11 de diciembre", asegura Carrillo. "Nuestro equipo ha estudiado, hasta ahora, las propuestas de Pelli, Valode et Pistre y Arquitectónica. De éstas, la torre diseñada por César Pelli es la que presenta menos dificultades técnicas. El trabajo de Arquitectónica es de una gran esbeltez y belleza, pero lo consideramos el de mayor dificultad técnica; mientras que en la torre del estudio francés creemos que la antena tan alta (220 metros) acarrearía problemas medioambientales y no cumple las ordenanzas de telecomunicaciones de Sevilla", añade.
Para el arquitecto José Ramón Sierra, autor de la rehabilitación del Monasterio de Santa María de las Cuevas, entre otros proyectos, las propuestas presentadas por los cinco estudios son "superficiales y carecen de interés". "Me da la impresión de que son trabajos que están por debajo de la capacidad de sus autores, puesto que todos tienen obras de gran calidad. Parecen proyectos realizados para epatar", argumenta Sierra. Según el arquitecto y artista plástico, si en el encargo se pide una arquitectura singular se está apostando por la "arquitectura-espectáculo". "Un proyecto de esta envergadura no debe resolverse como un encargo entre particulares. Los arquitectos proponen un edificio singular porque es lo que le han pedido. Pero la ciudad debería de dotarse de algún instrumento que le permitiese garantizar la calidad arquitectónica de sus grandes proyectos. No se trata sólo de que se cumpla el PGOU, sino de velar por la calidad", arguye Sierra, quien también es profesor en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla.
En este sentido, José Ramón Sierra pone de ejemplo al Ayuntamiento de Barcelona, que ha creado comisiones de calidad para los distintos distritos de la ciudad. Sierra forma parte de la comisión del centro histórico Ciudad Vieja y Ensanche. Cada comisión está integrada por dos arquitectos locales, otro de fuera de la ciudad, un ingeniero y una persona del mundo cultura. "Estas comisiones dan un informe sobre la calidad del proyecto y cuenta con profesionales tan prestigiosos como Ricky Burdett que es el director de esta última Bienal de Arquitectura de Venecia", afirma. Para Sierra, en el caso de la torre de Puerto Triana la altura es "un tema secundario". "Lo que debemos aclarar es sí esa torre es una necesidad de la ciudad de Sevilla o un acto propagandístico", concluye.
En opinión del arquitecto Francisco Torres, autor de la rehabilitación del palacio de Altamira en Sevilla, el problema del concurso no radica en la altura del edificio sino en su integración en el entorno. "No tengo demasiada información de los anteproyectos pero, en principio, no me atrae ninguno. Las imágenes que he visto me desanimaron a analizarlos. Creo que los edificios, cuanto más grandes deben ser más simples. Lo que se nos ha ofrecido parece arquitectura de segundo orden", sentencia.
La construcción de un sueño "singular"

El edificio más alto de Andalucía
REPORTAJE
Los cinco anteproyectos para la torre de Puerto Triana sobrepasan el límite de edificabilidad del PGOU
MARGOT MOLINA - Sevilla
EL PAÍS - 19-11-2006
Son 41.000 metros cuadrados en la zona sur de La Cartuja, el solar que ocupaba el calcinado pabellón de los Descubrimientos, y 140 millones de euros para construir un "edificio singular", en palabras del presidente de la caja de ahorros El Monte, Antonio Pulido. Éstas son las cartas que han barajado cinco grandes estudios internacionales de arquitectura para dejar su sello en Sevilla. Los que han aceptado la invitación a la partida son los norteamericanos Arquitectónica, estudio creado en Miami por Bernardo Fort-Brescia; Foreign Office Architecs, ubicado en Londres y fundado por el madrileño Alejandro Zaera y la iraní Farshid Moussawi; los franceses Valode et Pistre, el japonés Arata Isozaki y el argentino nacionalizado norteamericano Cesar Pelli.
Pero el juego tiene unas reglas, dictadas por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que no todos han cumplido: la edificabilidad máxima es de 68.000 metros cuadrados, "de los que nadie se puede pasar ni un metro", apunta el concejal de Urbanismo de Sevilla Emilio Carrillo, y la altura puede variar entre un mínimo de 150 metros y un máximo de 210 metros. La anfitriona de esta singular partida es la empresa Puerto Triana, una sociedad formada por las dos cajas de ahorros sevillanas en un 75% El Monte y en un 25%, San Fernando.
La partida comenzó con la presentación de los cinco anteproyectos el pasado viernes y, aparentemente, con todos los jugadores saltándose las reglas. Los cinco estudios han aportado propuestas con más de 80.000 metros cuadrados edificados y dos de ellos, los americanos Arquitectónica y el japonés Isozaki, han superado en 15 metros la altura máxima. La ley no escrita de que nadie podía alzarse sobre la Giralda, que con sus 97 metros es actualmente el edificio más alto de Andalucía, pasará a la historia cuando este proyecto se haga realidad porque, gane quien gane, todos los anteproyectos dejan pequeño al antiguo alminar.
Sin embargo, la invitación a la transgresión -ya que una de las condiciones del anteproyecto era partir de un mínimo de 150 metros de altura-, no ha sentado bien en algunos sectores. Para Francisco Oñade, director general de Educación Ambiental y Sostenibilidad de Los Verdes "apostar por los grandes rascacielos, prepotentes y espectaculares, está en disonancia con el mensaje que transmiten las administraciones de optar por una arquitectura integrada en el territorio y con un compromiso con la preservación del medio ambiente". Oñate está preocupado porque el debate para la elección del mejor proyecto se centre en lo estético, en el impacto visual y en la grandiosidad de la obra, dejando a un lado la sostenibilidad del futuro edificio.
"Proyectos desmesurados"
"Los proyectos de más altura nos parecen desmesurados. No entendemos por qué es necesario un edificio hipervisible, debería apostarse por una altura más modesta", añade este miembro de Los Verdes. En el mismo sentido se manifiesta Diego Parra, presidente de la Asociación de Vecinos Triana Norte: "No nos parece correcto que en Sevilla se levanten edificios más altos que la Giralda. Ésta es una ciudad de servicios y también destino turístico y un edificio de ese calibre perjudicaría la imagen de conjunto. Esto es especialmente más grave por la cercanía que la torre tendrá con el Monasterio de Santa María de las Cuevas, en la misma isla de La Cartuja, y por lo que alterará su visión".
El responsable vecinal cree que tanto las cajas como el Ayuntamiento -que está colaborando y supervisando con Puerta Triana todo el proceso- deberían reconsiderar la ubicación. "Podría hacerse en otra zona de la ciudad, fuera del casco antiguo, como pasó en París. Además, cuando el edificio se abra se agravará el problema de tráfico. Nos parece una barbaridad porque no hay infraestructura suficiente para absorber el tráfico que generará", apunta Diego Parra.
El presidente de la asociación Triana Norte va más allá y califica a los rascacielos de "modelos obsoletos de arquitectura". "Son el resultado de un uso especulativo del suelo que se ha abandonado ya en los países mínimamente decentes. Sevilla no necesita un edificio singular", concluye.
Jorge Benavides, profesor del departamento de Urbanística y Ordenación de Territorio de la Universidad de Sevilla, se cuestiona también la idoneidad de construir en altura. "Si debiera hacerse una torre, bien se la podría levantar junto al inutilizado estadio-hotel precisamente para recuperarlo, cerca del parque del Alamillo, donde hay suficiente terreno alejado del centro histórico y no existe tanta congestión de tráfico. Incluso podría ser alta para competir con el puente y no con la Giralda", apunta.
"Si de la pura forma se tratara, bastaría acudir a la web que recoge todas las torres que se propusieron en el concurso mundial realizado para reemplazar a las Torres Gemelas de Nueva York y una vez seleccionada la mejor, adaptarla a las necesidades de las cajas y al gusto sevillano. Pero esto sería reducir la construcción de una ciudad a una decisión absurda y de pocas luces", continúa Benavides. Para el urbanista, es el alcalde de la ciudad el que tiene la palabra. "Tiene qué plantearse qué quiere hacer o administra la ciudad, o la gestiona. Gestionar supone sacrificar la consulta por el ordeno y mando, el diálogo por la eficacia, la civilidad por el lucro, el seco pragmatismo por el diálogo responsable, la dinámica participativa por el resultado inmediato", concluye.
"Un arquitecto se retrata en sus trabajos"

ENTREVISTA: Josep Llinàs
Acaba de recibir el Premio FAD, el más importante en España de arquitectura e interiorismo, por la Biblioteca Jaume Fuster en Barcelona. Sus proyectos son populares sin ser espectaculares y su arquitectura de retales y discreción es otra opción para el futuro de la ciudad.
ANATXU ZABALBEASCOA
BABELIA - 18-11-2006
Josep Llinàs (Castellón, 1945) ha ganado el último Premio FAD, el de mayor importancia nacional, por la biblioteca Jaume Fuster, en la plaza de Lesseps de Barcelona. Su estudio está a pocos metros de esa obra. Lleva media vida trabajando y viviendo el barrio.
PREGUNTA. Es el arquitecto de Barcelona. Pero su arquitectura discreta contrasta con los edificios espectaculares que han hecho de esta ciudad un referente arquitectónico. ¿Cómo se entiende esa paradoja?
RESPUESTA. Mi manera de trabajar es consecuencia de lo que veo alrededor. Un arquitecto puede trabajar de dos maneras. Desde un sistema o desde un límite. Mi caso es el del límite. Siempre estoy metido en líos en los que las presiones del contexto o el presupuesto son tan fuertes que marcan el proyecto.
P. ¿Qué le lleva a dejar que la topografía o la cultura del lugar cojan protagonismo por encima de su diseño?
R. Quitarse del medio es la decisión más importante del proyecto de la Biblioteca Fuster. En Barcelona ése es el trabajo que hay. En otra ciudad, menos densa, yo sería otro arquitecto y trabajaría con otros instrumentos.
P. ¿Por qué toma esas decisiones? ¿Por humildad?
R. No, qué va. Me parece lo más natural. Una biblioteca es un lugar para el estudio y el silencio. La gente habla al entrar o al salir, ahí se da la relación social, no dentro. Desde el rincón en el que está, el edificio habla con la plaza. Hay gente que me ha dicho que eso no está bien, que un edifico debe cualificar una zona, hacerse notar. Pero a mí no me sale. Mi manera de trabajar parte de una relación de cariño con la ciudad. Barcelona tiene cosas muy buenas, como el tejido del Ensanche o la vida en la calle. Y otras que no son tan buenas, como la arquitectura media que se hace en la ciudad. La mediocridad de esa arquitectura chirría cuando caminas por la calle y hace más daño a la ciudad que las intervenciones mediáticas que tanto se critican. Coderch hablaba de una responsabilidad exigible a los arquitectos cuando trabajan en un lugar tan denso como Barcelona, pero la arquitectura media que se hace aquí la ha olvidado. Yo sería más crítico con los arquitectos perezosos que con las grandes construcciones mediáticas.
P. ¿Por qué?
R. Porque a la larga los edificios icono no tienen importancia para la vida en la ciudad.
P. ¿Ni siquiera los que se triunfan como la torre Agbar?
R. Sí, ésa sí es negativa para la ciudad, ataca sus cimientos por el tamaño y la forma que tiene. El Guggenheim, por ejemplo, representa el deseo de una ciudad de ser otra. Y lo consigue. No sé cómo, pero lo logra. Es como una celebración de la vida. La torre Agbar no tiene nada de eso. Es una manifestación de poder. Y para mí no es arquitectura. Es un objeto sin escala. Por eso lo veo negativo. La veo como el espectador de un edificio.
P. ¿Los políticos necesitan a Gehry y las ciudades a Llinàs?
R. Gehry sólo hay uno. El Guggenheim es un edificio extraordinario, pero es único. Todo lo que se puede haber hecho a la estela de algo tan grande es muy pequeño. A mí me gusta mucho cómo trabaja Gehry y cuando veo alguna de sus obras pienso: yo nunca tendré valor para hacer algo así. Admiro a la gente capaz de asumir riesgos. Porque son los grandes riesgos los que también generan fracasos estrepitosos. Es jugarse el todo o nada a una carta. Y yo no soy así.
P. ¿Le parece más importante que se pueda leer en la terraza de una biblioteca que hacer de ella una marca en la ciudad?
R. Mucha arquitectura elige ser edificio antes que parte de un sitio. Y un modelo así se puede aplicar a varios lugares. Yo no aplico modelos. Yo doy un paso, veo cómo funciona y doy otro más. El edificio se construye casi sin sistema, un poco a golpes. Y esa manera de aproximarte te permite hacer eso, una terraza para leer.
P. ¿En una ciudad son más importantes los espacios públicos que los iconos?
R. En Barcelona sí. Si miras un mapa de densidad, casi todo es negro. Conseguir que una de esas partes negras pase a blanca es muy positivo para la ciudad. Pero yo hablo de Barcelona. Los problemas urbanos varían. Y el de otra ciudad puede ser el contrario: cómo llenar los vacíos.
P. ¿Cree en una arquitectura autobiográfica?
R. Sí. Creo que uno sale en sus trabajos. Y que la arquitectura revela el carácter del autor cuando éste se ha empeñado. La arquitectura comercial es otra cosa, refleja el carácter del promotor. A mí me preocupa mucho cómo entrar en los edificios. Y no me gusta hacerlo por una puerta demasiado grande. Una puerta grande habla de la ambición o tal vez del carácter franco, directo, de un arquitecto. Participé en el concurso para el edificio de Gas Natural. Y cuando vi el resto de propuestas, le dije a Enric Miralles: "Has ganado porque has presentado una especie de Marilyn Monroe. Y yo, una monja. No hay color". El Mercado de Santa Caterina también transmite esa alegría.
P. En su trayectoria contrastan sus intervenciones humildemente atrevidas y su pasión por el arquitecto modernista Josep María Jujol, que le llevó a escribir un libro y a restaurar el Teatro Metropol de Tarragona. ¿Qué le interesa de él?
R. Jujol me gusta desde hace 20 años. Yo siempre había entendido la arquitectura como un orden. Y él es lo contrario. Cualquier ocasión que tiene -un trozo de reja abandonada- la emplea para celebrar la vida. Es algo que trasciende la arquitectura. Su actitud es: quiero el paraíso aquí y ahora. No esperaré a morirme. Él, como Gehry, son ese tipo de personas sin las cuales no tiene sentido la vida.
La arquitectura mexicana, en pleno auge
La importancia internacional que ha cobrado el Premio Obras Cemex es motivo de orgullo; el evento se llevó a cabo en las instalaciones de la Arena Monterrey, donde más 300 proyectos arquitectónicos de 24 países fueron valorados por expertos de diferentes nacionalidades.
Gerardo León
El Universal
Jueves 16 de noviembre de 2006
MONTERREY, NL.- Lo mejor de la arquitectura nacional e internacional estuvo presente en la entrega número 15 del Premio Obras Cemex, la cual se acaba de efectuar en la capital neolonesa.
El evento se llevó a cabo en las instalaciones de la Arena Monterrey, donde más 300 proyectos arquitectónicos de 24 países fueron valorados por expertos de diferentes nacionalidades que dieron su voto a las mejores en diferentes categorías.
Entre las obras más destacadas figuraron algunas realizadas por los más importantes exponentes del diseño de espacios, como la famosa iraquí Zaha Hadid y el valenciano Santiago Calatrava.
"Este premio simboliza nuestra voluntad de seguir avanzando todos los días para construir un mejor futuro. El esfuerzo que realizan los profesionales de la construcción para crear y ejecutar proyectos verdaderamente innovadores, lo mismo en el ámbito de la vivienda familiar que en las más complejas obras de infraestructura, trasciende la obra en sí para constituirse en un catalizador que contribuye a mejorar la calidad de vida de los habitantes", comentó Francisco Garza, ejecutivo de Cemex.
El premio tuvo la participación de 357 obras, de las cuales 298 fueron realizadas en México y 59 en países como Egipto, Emiratos Árabes, Malasia, República Checa, Croacia, Alemania, Austria, Estados Unidos, Francia, España, Hungría, Inglaterra, Irlanda, Colombia y Costa Rica, entre otros.
En primera instancia, se realizó una selección de las obras nacionales que competirían en diferentes categorías, para que después, las seleccionadas, compitieran a su vez con las internacionales.
Una de las categorías nacionales fue la de Residencia Unifamiliar, en la que resultó ganador el despacho Muñoz Arquitectos por la obra Casa del Mipi, ubicada en Mérida, Yucatán.
Se trata de una edificación de un sólo piso y de espacios abiertos e integrados, donde resalta la sobriedad de los distintos materiales y el uso del cristal aplicado en la mayor parte de la fachada y la estructura, que de noche confiere a la casa el aspecto de una gran caja de luz.
"Cada año se busca premiar la solución creativa, innovadora, el uso del cemento de manera original, el aprovechamiento de los espacios y el respeto al medio ambiente, entre otros importantes detalles.
Pienso que la arquitectura moderna mexicana está en pleno auge y se ha puesto de moda; hay exponentes que están triunfando en el extranjero, tanto de jóvenes como de profesionales con mucha experiencia, y hay que reconocerlos", comentó Juan Castro Luna, vicepresidente comercial y de mercadotecnia de la firma anfitriona.
Creatividad que trasciende
Otra de las categorías fue la de Construcción de Conjunto Habitacional, en la cual, el ganador fue el complejo Costaventura, del ingeniero Ramón Marcos. Cabe destacar el trabajo de los arquitectos Jaime Varon, Abraham y Alex Metta quienes fueron triunfadores en las categorías de Diseño de Edificación Institucional y Desarrollo de obra industrial.
En la primera, por el salón de usos múltiples Tarbut, y en la segunda, por las naves industriales Omnilife, en el DF, donde aplicaron el uso de colores intensos en acabados de fachadas, para romper con lo convencional en este tipo de construcciones.
La Torre Ángel, de la ciudad de México, que aloja las oficinas del banco HSBC, destacó en la categoría de Edificación Sustentable, al ser un proyecto que permite un gran ahorro de energía, a partir del diseño de su estructura ubicación y forma. Gracias a estos elementos, el edificio controla adecuadamente, por sí mismo, aspectos relacionados con el uso de energía, como los rayos del sol, para evitar casi por completo el uso de aire acondicionado.
Después de una larga lista de premiados nacionales, se dio paso a la entrega de premios internacionales, en la que sólo algunos mexicanos participaron.
Contienda mundial
En la categoría Habitacional, el país ganador fue Alemania con el proyecto Residential and Office Building, Muenster, del despacho Hofschröer, Lingen. Se trata de una residencia de formas geométricas compuesta por dos cuerpos cúbicos y una terraza volada.
En ella destaca el contraste de materiales, sobre todo en su estructura externa, donde se mezclan concreto, madera y cristal.
En la categoría de Infraestructura el premio fue de nuevo para Alemania; la presea fue entregada a los representantes de una de las más grandes exponentes de la arquitectura mundial: la iraquí Zaha Hadid, quien realizó el diseño del Central Building BMW Leipzig Plant.
Allí Hadid concibió una estructura central de concreto que conecta tres edificios de producción. Bajo diferentes ángulos en los que convergen vértices y líneas rectas de tonos azules y largas perspectivas, la iraquí hizo de ese recinto un espacio lleno de estética y funcionalidad.
Asimismo destacó el excelente trabajo de los colombianos en la categoría de infraestructura, con el Puente Barranca, diseñó del despacho Conconcreto. Se trata de una larga estructura que alcanza más de un kilómetro de largo y con más de 40 metros de altura.
Pero Malasia no se quedó atrás y presentó lo más notable de su arquitectura con el diseño de Kuala Lumpur Convention Center que ocupó el primer lugar en la categoría de Edificación Sustentable
También se reconoció la obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava por el diseño del auditorio Palacio de las Artes Reina Sofía en Valencia, que participó en la categoría Institucional.
Honor a quien honor merece
Al final de la premiación, se hizo un reconocimiento especial al arquitecto argentino César Pelli por sus más de 30 años de trayectoria.
Entre sus obras más destacadas figuran las Torres Petronas de Malasia, la ampliación del museo Moma de Nueva York y la Canary Wharf Tower en Londres entre otras.
Resulta satisfactorio que un premio creado en México sea capaz de convocar al talento mundial.
´Belleza para hacer un mundo mejor´
El creativo egipcio, Karim Rashid, destacó la importancia de la estética en nuestro entorno
El Universal
Jueves 16 de noviembre de 2006
Karim Rashid centró su conferencia magistral en ampliar su manifiesto, en el cual destaca que "El diseño hoy en día se basa en una infinidad de criterios complejos como son las experiencias humanas, el comportamiento social, globalidad, aspectos económicos y políticos, interacción física y mental, formas, visión y una comprensión, además de un interés riguroso por la cultura contemporánea... el diseño en el mundo actual debe ser democrático", enfatizó.
El creador, quien ha influido de manera importante en las corrientes contemporáneas de arquitectura y moda, destacó que la globalización es una realidad ineludible en el diseño.
Contrastó la imposición que implica la globalidad de un mundo homogéneo con la necesidad personal de la identidad.
Rashid destacó que, en el mundo actual, hasta el más mínimo detalle y objeto debe contener belleza en su diseño.
Aseguró que en el pasado, el diseño de los productos estaba caracterizado únicamente por su funcionalidad. Eran hechos con materiales que sólo buscaban ser prácticos, que duraran, con líneas rígidas, lo que los obligaba a ser "crudos" y a presentar un feo aspecto.
"En el mundo contemporáneo, una perilla, una puerta, un escalón y hasta el mínimo detalle deben tener un diseño que los vista de belleza.
"Debemos lograr un paisaje contínuo de belleza para hacer un mundo mejor", subrayó Karim Rashid.
El diseñador egipcio concluyó: "Los artistas ven hacia el futuro; en cambio, 75% de la población vive en el pasado".
A lo largo de los últimos tres años, Designweek Monterrey (DWM) se ha convertido en el punto de reunión de los especialistas del diseño.
Ha sido uno de los foros más importantes para la interacción de las diferentes generaciones de pensadores y creadores en el mundo de la moda, el diseño industrial, las artes plásticas y visuales, la arquitectura, el interiorismo y el diseño gráfico.
Dan el León de Oro a proyecto mexicano en la Bienal de Arquitectura de Venecia
El Universal
Viernes 10 de noviembre de 2006
La Bienal de Arquitectura Venecia premió este miércoles, con el León de Oro, al proyecto mexicano de vivienda social en República de Brasil 44, Centro Histórico del Distrito Federal, que desarrolla el despacho Higuera + Sánchez.
Invi, Seduvi y la Junta de Andalucía son los promotores de este proyecto que comprende cinco unidades habitacionales, una tienda de novias, terrazas y jardín. El jurado estuvo formado por Richard Sennett, Amyn Aga Khan, Antony Gormley y Zaha Hadid -ganadora del Premio Pritzker-, el cual seleccionó a los ganadores entre un grupo de 49 países y 130 ciudades. En la intervención destaca que se añade espacio público para facilitar la vida en comunidad.
En el mismo encuentro, Bogotá fue reconocida con la misma distinción por la importante transformación urbanística que registró en los últimos años. La capital colombiana compitió con 15 ciudades del mundo -incluidas Tokio, París, Londres, Nueva York y São Paulo- y se llevó el principal distintivo por su desarrollo urbanístico y humano. (Con información de AP)
"Arte abstracto, la gran invención del siglo XX"
Teodoro González de León, ampliamente conocido por su obra arquitectónica, muestra ahora su faceta como pintor y escultor
Miguel Angel Ceballos
El Universal
Miércoles 08 de noviembre de 2006
Como arquitecto, Teodoro González de León (ciudad de México, 1926) podría presumir de estar en la cima al haber edificado importantes obras en México y el extranjero, así como de sumar reconocimientos internacionales en sus vitrinas. Sin embargo, de cara a presentar una exposición con la pintura y escultura que ha realizado, -actividad que muy pocos conocen del arquitecto-, su actitud es la de un joven emocionado y nervioso por ver la reacción de los visitantes.
"Es difícil aventarse, quitarse una máscara y exhibirse ante el público", admite González de León mientras sentado en su despacho de la colonia Condesa, cuenta cómo desde los 10 años se inició en las artes plásticas, inspirado por las tarjetas postales de monumentos, museos y pinturas europeas que su madre guardaba.
"Fui aprendiz de pintor antes que aprendiz de arquitecto", reflexiona en voz alta mientras se le escapa una amplia sonrisa, pero enseguida aclara que no sabe con exactitud si hay más libertad en su pintura o en su arquitectura, porque confiesa que si se toma en serio cualquiera de las dos, todo se volvería difícil.
Su faceta como pintor y escultor será presentada por tercera ocasión (expuso en 1976 y 1993) a partir de hoy en la Casa Lamm. Teodoro González de León. Pintura y escultura 1975-2006 está conformada por 42 obras con las que celebra sus 80 años de edad.
-¿Cuál es su reto como artista plástico y como arquitecto?
-La tarea de uno como artista es no copiarse, hay que evitarlo, tanto en la pintura como en la arquitectura. La copia de uno mismo es la peor. Cada vez es más difícil porque pasa el tiempo y hay más obras, más juicio, más percepción de lo que uno hace y es más difícil no copiarse.
-¿Hubo alguien que lo motivara a acercarse a las artes plásticas, alguien que lo enseñara?
-Prácticamente fue algo a lo que me aproximé solo, porque en mi familia no había ningún acercamiento por el arte, salvo las estampas de mi madre. En la escuela el dibujo se me facilitaba y cuando me caían un par de premios empezaba a creer algo y así fue la cosa, poco a poco se enreda uno en ese mundo.
-¿Entonces inició haciendo copias de esas postales?
-Más que copiar, las estampas me incitaban a dibujar, a copiar la realidad. Mi padre me puso un maestro que era su amigo, se apellidaba Iturbide. Los sábados él daba una clase en el Centro, en una escuela pública muy grande que había en la calle de Mesones. Yo le llevaba mis trabajos y él los corregía mientras daba sus clases. En ese tiempo existía la clase de dibujo y de arte en la primaria, pero ahora ya no y es una tristeza.
Después, con él salíamos los fines de semana a dibujar en el campo. Así fue mi primer encuentro con la pintura con alguien que me enseñó lo que en aquel tiempo era enseñar arte, es decir, a copiar del natural.
-¿Por qué no continuó por ese camino?
-No lo sé. No tengo un recuerdo claro de cuándo me decido por la arquitectura, simplemente no tuve ninguna duda. Cuando entré a preparatoria lo hice pensando en las humanidades, en la arquitectura.
-Usted dejó la pintura por más de 30 años y luego la retomó en los 70 ¿Qué lo motivó a volver a ella?
-La carrera de arquitecto en México tiene altas y bajas casi siempre coincidiendo con los sexenios. Al final de cada sexenio hay un boom de obras privadas y públicas y enseguida viene una anemia bárbara. Son las bajas y altas de la construcción y, por supuesto, los que hacemos los proyectos sufrimos la falta de trabajo. Mi regreso a la pintura coincidió con una de esas temporadas.
-¿Es un creyente de la pintura abstracta?
-Claro. Yo creo que la gran invención del siglo XX es el arte abstracto, fue el gran salto mortal de la historia y lo estamos revalorando conforme pasan los años. Cuando se inventó el arte abstracto, por allá en 1910, también surgió el expresionismo, que es el manejo de la realidad pero más allá de ésta. Yo creo en el arte abstracto pero me fascina el expresionismo y hay artistas que me llegan profundamente. Creo que la definición de arte contemporáneo es que está todo, todo se vale. Es bueno y es malo porque entonces quiere decir que nada vale. Pero es muy interesante porque la arquitectura todavía vive del abstraccionismo de principios del siglo XX. Los jóvenes arquitectos de los 80 y los 90 han vuelto a revitalizar el arte abstracto, lo han renovado.
-¿Qué tanto ha vendido su obra plástica?
-He vendido muy poco porque no es mi objetivo, la gente no me conoce. Hay muchos que tienen piezas mías porque a veces las doy como regalos. Por ejemplo, a Juan Soriano siempre le regalaba una en su cumpleaños; debe haber en su casa una pequeña colección de cuadros.
-¿Celebrar con una exposición sus 80 años de edad es un buen regalo?
-Muy bueno. Además, el patronato del Auditorio Nacional me ha invitado a hacer una escultura para conmemorar las ocho décadas de vida. La pieza estará junto a las esculturas de Juan Soriano, Vicente Rojo y Manuel Felguérez. Es una obra sencilla que consta de tres figuras del tamaño de un hombre. Estará lista antes de terminar el año y el público juzgará.
Embracing Koolhaas’s Friendly Skyscraper


Set on a site that’s about as large as 37 football fields, Rem Koolhaas’s television authority headquarters in Beijing may initially seem intimidating. This 54-story tower leans and looms like some kind of science-fiction creature poised to stomp all over the surrounding central business district.
But if the five-million-square-foot building is one of the largest ever constructed, its architect sees it as a people-friendly reinvention of the skyscraper.
“Awe is not usually a condition our buildings inspire,” Mr. Koolhaas said in an interview at the Museum of Modern Art, where a show devoted to the Central Chinese Television building — known as CCTV — opened yesterday. “Amidst all the skyscrapers there, it’s relatively low. It will feel accessible.”
Tina di Carlo, an assistant curator in MoMA’s architecture and design department, said the goal of the exhibition was not so much to bring the CCTV design to people’s attention; the building is already something of a phenomenon in architectural circles. She said she and Mr. Koolhaas’s firm set out to address the preconceptions that people bring to an enormous tower. “It’s a radical rethinking of the tall building typography,” she said.
The television building is essentially an upside down U with right angles, an office tower bent out of shape. Ole Scheeren, the partner in charge of the CCTV project at Mr. Koolhaas’ firm, the Office for Metropolitan Architecture, said the structure might be frightening “if it was a pure gesture.”
“But since it’s actually a circuit of life inside, it’s a huge social catalyst,” he said.
Since the Chinese government chose Mr. Koolhaas’s design in a competition in 2002, rumors have circulated that the building was too ambitious to ever get built. But construction photos on view at the show, taken as recently as last month, suggest that it may well be completed on schedule in 2008. “It confirms it’s actually going forward,” Ms. di Carlo said. “There were so many rumors that it wasn’t.”
Through models, drawings and extensive wall text, the exhibition — “OMA in Beijing” — explains the various activities that will unfold inside the tower, detailing circulation patterns that encourage staff members and visitors to intersect; amenities like restaurants and health clubs; even a small hospital. “It’s a fiendishly complex building in terms of program and structure,” Mr. Koolhaas said.
The show juxtaposes the Beijing project with images from MoMA’s collection, from Mies van der Rohe’s first glass skyscraper to the mechanical structures of Peter Cook to the organic growth of Kisho Kurokawa.
The exhibition represents a new effort by the Modern to explore architectural projects that have yet to be completed; the first was last year’s show about the High Line, an abandoned elevated railway that is being converted into a landscaped park. The goal is to present architecture in new ways, “to get away from plan, section, elevation,” Ms. di Carlo said.
The architects insist that practical concerns drive their design but note that it is also upending tradition. “Hardly any building really engages space,” Mr. Scheeren said. “Most skyscrapers exhaust space. This building leaves open the space it encapsulates. It activates the ground. It draws activities into the building.”
The architects could have created a campus with each of the company’s various functions in a building of its own. Instead they decided to unite them in a single structure, with everyone connected through the spaces they jointly inhabit. In addition to 10,000 workers, several thousand visitors are expected each day. “It attains the critical mass of a small city,” Mr. Scheeren said. “It becomes a collective in its own right.”
Glass peepholes about 15 feet in diameter, in the floor of the large viewing deck at the underside of the building’s cantilever, will afford vertical views to the ground some 500 feet below. “Staff and visitors move in parallel, can observe each other, can meet and congregate,” Mr. Scheeren said.
The CCTV project also includes a second, more modest building that will house a five-star hotel with 300 rooms, restaurants and spas, recording studios and a 1,500-seat theater. Mr. Koolhaas’s design provides untrammeled circulation from the outdoor plaza to the inside foyer to the backstage area, clearing space so that television cameras can move freely. The floors are equipped with hydraulic platforms.
There are also digital screening rooms, a multi-use ballroom, 20 audiovisual rooms, an exhibition hall and a press room in the second building. The architects describe that structure, the Television Cultural Center or TVCC, as the public component of the project, a kind of “fun palace.” It is to open ahead of the larger headquarters, at the end of 2007.
China’s television network — with more than one billion viewers — will be capable of broadcasting 250 channels when the headquarters is completed. CCTV currently produces and broadcasts just 16 channels.
Mr. Koolhaas won the competition at an important moment for China: recently admitted to the World Trade Organization and selected as the site for the 2008 Olympic games, the country was exploding with soaring new architecture projects. While CCTV is technically not being built for the Olympics, it will be the main broadcaster for the games, Mr. Scheeren said.
The scope of the project forced Mr. Koolhaas’s firm to open a separate office in Rotterdam, where it was already based; it has also established a permanent office in Beijing. By the end nearly 400 architects, engineers and consultants in Europe, Asia and the United States will have worked on the CCTV Tower, producing some 6,000 drawings. “We never did a building of this scale,” Mr. Koolhaas said.
Arquitectura reaccionaria
CLARET SERRAHIMA Y ÓSCAR GUAYABERO
EL PAÍS - 13-11-2006
Tenemos una nueva enfermedad endémica: utilizar arquitectos estrella para justificar operaciones urbanísticas, sean o no lícitas. La base del problema, al margen de cuestiones legales, es que la contemporaneidad no se entiende, simplemente se compra. No se asimila la concepción vanguardista de la arquitectura, pero sí se utilizan estos nuevos y famosos arquitectos para valorar proyectos de mercadotecnia empresarial en el caso de edificios emblemáticos de oficinas, o justificar urbanismos especulativos en el caso de centros turísticos o urbanizaciones residenciales.
Hace unos días, Frank Gehry decía en la presentación de un tremendo hotel, en unos viñedos de La Rioja, que una de las cosas que le apasionaban de la arquitectura es que "con los edificios puedes tocar a la gente". Quizá fue un error de traducción y el touch que quería decir más bien impactar, se tradujo en tocar, porque, a menudo, lo que hace la arquitectura, más allá de tocarnos, es impactar y empujar de malas maneras. Pronto lo veremos, en esa nueva y fastuosa estación del AVE en el barrio barcelonés de Sagrera. Mientras, los trenes de cercanías siguen sin funcionar correctamente, como medio de transporte de la denominada Gran Barcelona. Se podrá decir que no hay relación entre una cosa y la otra, pero cuando se comparan los presupuestos de la nueva arquitectura y los del mantenimiento de estructuras ya no es tan fácil desvincular los dos hechos.
En un artículo publicado por EL PAÍS, Joan Subirats nos narraba hace poco, con irritada perplejidad, como "una finca urbana de propiedad pública, de más de 50.000 metros cuadrados, pasó de dedicarse a viviendas de protección oficial, a una urbanización de lujo 'de carácter mediterráneo" (Jean Nouvel dixit). En el mismo artículo, nos explica como el arquitecto acalló las insidiosas preguntas de los periodistas sobre la posible corrupción, con un "he venido a hablar de arquitectura y nada más". También de Nouvel se está empezando a construir el llamado Parc Central en Barcelona en el cruce de la calle de Pere IV con la avenida Diagonal. Este parque vio como la policía arrasaba con las plantas cuidadas por los vecinos. Nouvel cogió la esencia de la reivindicación vecinal y el geranio será la planta predominante del parque. No es un chiste, es un "argumento arquitectónico" recogido en el proyecto.
Quizá el caso más paradigmático es el conjunto creado por Santiago Calatrava en Valencia, la llamada Ciutat de les Arts i les Ciències. Este arquitecto fue ninguneado durante años en su ciudad de origen y sólo se le ha recuperado convertido ya en una estrella mediática por sus obras en Europa. En realidad, su calidad arquitectónica no importa, lo importante es la capacidad de crear espectáculo. El Gobierno de Francisco Camps tiene pendientes multitud de causas de corrupción, quizá por eso sigue comprando vanguardia a golpe de talonario. El conjunto de Calatrava, poco más que una gran falla permanente, se justifica por el PP alegando que levanta el orgullo de ser valenciano. A Óscar Tusquets aún se le recuerda de la mano de Núñez y Navarro. Ahora está edificando un espectacular hotel en el conocido Miramar. En este momento ya está ocupando dos veces más terreno público de lo previsto. Ricardo Bofill está embarcado en un nuevo hotel de lujo para el muelle de Barcelona, en un litoral donde ya hay varios artificios arquitectónicos, como el Maremàgnum y el World Trade Center. En realidad, estos arquitectos funcionan como una multinacional. Es destacable que la mayoría, desde Rem Koolhaas hasta el mismo Nouvel, no sean los propietarios de sus estudios. El accionariado está formado a menudo por constructoras y otras empresas que utilizan la marca para sus negocios.
Ante esa situación, ¿que tienen que decir nuestros arquitectos? Pues básicamente parecen preocupados por la competencia de los grandes nombres extranjeros o nacionales, pero no por la presión inmobiliaria que ocultan las operaciones en las que participan o por la baja calidad de esa arquitectura fotogénica.
¿Qué parte de responsabilidad tienen los arquitectos de la locura urbanística especulativa en la que nos vemos envueltos? Se podrá decir que, como profesionales, únicamente intentan hacer su trabajo lo mejor posible. Pero es innegable su responsabilidad en cuanto al efecto que sus edificios producen en el entorno. Un barrio histórico salpicado de rascacielos, un entorno rural jalonado de exhibiciones high tech, etcétera. ¿Hasta dónde debe llegar la libertad del arquitecto? Por supuesto, hay normativas, que salvo excepciones se cumplen. También hay una comisión de calidad en Barcelona, formada por expertos, arquitectos e historiadores. Quizá deberían extenderse su ámbito geográfico y sus atribuciones, porque cualquier consulta a la población descubrirá una sensación de maltrato y falta de respeto al entorno por parte de los arquitectos, quizá porque, como decíamos, la arquitectura nos empuja, más que nos toca.
Cabe preguntarse si hay una arquitectura de derechas. A tenor de lo que vemos en los medios de comunicación, que suelen colaborar gustosos, los edificios fotogénicos podrían ser la nueva arquitectura reaccionaria. Como siempre, la ciencia ficción suele pecar de inocente, imaginó megápolis con edificios de arquitectura neofascista como una especie de neoclasicismo sacado de escala para empequeñecer al ser humano. Pues bien, parece que la nueva arquitectura reaccionaria viene de la mano de formas sinuosas, pixelados de colores y deconstructivismo digital. Si eso es preocupante en iniciativas privadas, más lo es en actuaciones públicas. Parece que un arquitecto conocido exime al estamento público de generar un buen encargo que se ciña a las necesidades de uso y de servicio al ciudadano. El error es pensar que la modernidad, como garantía de calidad, viene por las formas y no por la resolución de los requerimientos funcionales. Y eso no niega la capacidad narrativa de la arquitectura, pero debemos ser conscientes de lo que se está diciendo con esos edificios, hemos de tener cuidado de no empujar en exceso al ciudadano.
Claret Serrahima y Óscar Guayabero son diseñadores.
Centro de las Artes en Zamora 1

EL VALENCIA DA FORMA A SU GRAN SUEÑO
La primera piedra se pondrá en marzo y en 2009 se abrirá al público. El nuevo estadio del Valencia se presentó ayer en sociedad, ante 1.200 invitados que se quedaron boquiabiertos por la audacia de un diseño singular en la fachada y la cubierta. El interior, además, está concebido para transmitir toda la energía del público al campo


UN DISEÑO ÚNICO
El recinto, inspirado en los distintos barrios de Valencia, presumirá de tener un diseño con identidad propia y, según sus creadores, será fácilmente reconocible en el mundo del fútbol internacional. Su enorme capacidad para 75.000 espectadores, junto con la forma curvada del Bowl, concentrará la energía del juego hacia el centro del campo. El diseño permitirá que la visibilidad sea óptima desde todas las posiciones y que los espectadores puedan disfrutar de asientos amplios y confortables. La dimensión de los mismos será de 95 centímetros por 105, cuando la norma es de 85 centímetros. Además, será el único estadio de fútbol del mundo que permitirá adaptarse a la creación de una pista reglamentaria de atletismo.

ZONA VIP
El palco de honor tendrá capacidad para 150 butacas. También habrá 72 palcos VIP individuales y el estadio contará con un parking VIP de 330 plazas y 130 para VIP premium con acceso directo

EL NUEVO ESTADIO SERÁ UNA EXPERIENCIA VALENCIANISTA
La colosal construcción albergará todo tipo de eventos que tengan que ver con el club. Los responsables pretenden incluir en el edificio el museo del Valencia y tiendas y restaurantes temáticos

USOS ALTERNATIVOS
La flexibilidad del recinto permitirá adaptar el edificio y utilizarlo para actividades alternativas. El estadio podrá albergar conciertos, mítines y eventos, además de ser el emblema del Valencia CF y punto de encuentro para los seguidores

UN RECINTO GRANDIOSO
El nuevo coliseo del Valencia tendrá accesos alrededor de todo el perímetro del edificio. Debido a su magnitud dispondrá de 24 escaleras principales a grada alta y un total de 22 ascensores y montacargas. Además, contará con los más modernos sistemas de incendios. Una de las particularidades de su interior será el bulevar con vistas al campo, que ofrecerá a los espectadores la posibilidad de circular libremente y desplazarse a cualquier punta del estadio

DISEÑO DE LA EMPRESA ARENA: EL GANADOR
Así debía ser el estadio del Valencia según el diseño que presentó la empresa Arena y que el Valencia eligió ganador de un peculiar concurso que no sirvió para nada.

LLANERA
Su condición de empresa valenciana y de patrocinador del club le hizo ganar enteros y muchos veían en este proyecto el futuro vencedor, aunque finalmente también acabó siendo descartado

SEACC
Esta opción se preocupó mucho por aprovechar el entorno del estadio. Por ello proyectó una torre de oficinas al lado del campo con un helipuerto incluido

PEIRÓ
Su cubierta tenía forma de naranja y permitía cerrar por completo el estadio. En el interior se había diseñado un sistema hidráulico que levantaba el césped.

IMG
Desde el primer momento se perfiló como el gran favorito. Parecía que era el proyecto más fuerte. Su cubierta en forma de murciélago causó sensación.
Jean Nouvel une arquitectura y naturaleza en un grupo de viviendas de Andorra
Las obras empezarán en 2007, finalizarán dos años después y tendrán un presupuesto de 50 millones de euros
08/11/2006 | Actualizada a las 18:46h
Barcelona. (EFE).- Barcelona. (EFE).- El arquitecto y diseñador francés Jean Nouvel, responsable de la Torre Agbar de Barcelona y de la ampliación del museo Reina Sofía de Madrid, ha diseñado la construcción de setenta viviendas ubicadas en el interior de un monolito de piedra en el Valle de Ordino (Andorra).
Nouvel, arquitecto de este proyecto bautizado como 'La Querola de Ordino', ha explicado hoy en rueda de prensa en Barcelona que la singularidad de esta construcción reside "en su respeto y coordinación con el entorno natural", y ha precisado que "cada casa será distinta porque también lo es su relieve, paisaje y vistas".
Este grupo de viviendas, que empezarán a construirse en 2007 y cuya finalización está prevista para 2009 con una inversión de 50 millones, no saldrá a la venta hasta la primavera del próximo año, cuando también se revelará el precio de cada una de estas casas, según fuentes de la promotora, Proyecto Singular.
Nouvel ha resaltado que una de las particularidades de estas viviendas ha sido "la luz que entra en todas las habitaciones durante todo el día", así como que la entrada al complejo se realizará a través de una vía subterránea, "para que los coches no estropeen el paisaje", según él. El arquitecto francés ha destacado que "ha sido un reto construir en medio de la montaña", y ha definido su creación como "arquitectura geográfica", ya que ha respetado totalmente el relieve natural del paraje.
Estas viviendas, que se integrarán en el paisaje de fachadas naturales de piedra del monolito, "tienen muy presente el criterio de sostenibilidad", y es que cada elemento con el que se realizará está construcción será ecológico desde las maderas hasta la pintura.
Junto con Jean Nouvel ha trabajado en este proyecto, que ocupará hasta 8.900 metros cuadrados del corazón de Andorra, el arquitecto Jordi Sala, de Naudí Sala Arquitectos. Jean Nouvel, nacido en Fumel (Francia) el 12 de agosto de 1945, estudió arquitectura y diseño en la escuela de Bellas Artes de París. En 1976, Nouvel fue miembro fundador de 'Mars 1976' junto con otros jóvenes arquitectos franceses y, tras formar parte de la movilización de mayo del 68, participó en la fundación del Sindicato de Arquitectura en París.
Nouvel ha ganado numerosos premios de arquitectura y diseño y ha recibido varias distinciones por su trabajo, como el Grand Prix d'Architecture por el conjunto de su obra y la Equerre d'Argent por sus diseños minimalistas de muebles. Su obra ha sido expuesta en diferentes museo internacionales como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Arte Moderno Exposeum o el Centro de Arte y de Cultura Pompidou de París.
Entre las obras más destacadas de Jean Nouvel también se encuentra la creación del Centro de Cultura y de Convenciones en Lucerna, las Galeries Lafayette (Berlín), el Instituto del Mundo Arabe (París), las Viviendas Nemausus (Francia) o el Centro Médico Val Notre Dame, en París.
El ocaso de Constantinopla

Mezquita en Kocasinan, en la provincia turca de Kayseri.
El hotel Hilton en Estambul, obra de SOM en colaboración con el arquitecto Sedad Eldem. (VOLKER HINZ/RADIAL PRESS)
ARQUITECTURA
REPORTAJE
El ocaso de Constantinopla
A principios de este otoño se celebró en Turquía el IX Congreso Internacional Docomomo bajo el título Otros modernismos. Esta organización dedicada a la documentación y conservación de la arquitectura moderna convocó en Estambul y Ankara a arquitectos e historiadores para debatir sobre el impacto de la modernidad en las culturas no occidentales.
IÑAKI BERGERA
BABELIA - 11-11-2006
La horrenda calamidad, la catástrofe inevitable que aniquilará a Estambul: el advenimiento de los tiempos modernos. He visto este año el ocaso de Constantinopla". Así se manifestaba Le Corbusier en 1911 desde el punto culminante de su iniciático viaje a Oriente. Aunque pueda parecer contradictorio en labios del que iba a ser el abanderado del Movimiento Moderno, bien pudo ser una premonición. Le Corbusier, admirado por el estrecho conglomerado de Estambul donde conviven "la piedra blanca de las mezquitas que se alzan al cielo con las moradas mortales de madera", contempló pavorosamente los incendios que asolaban cada noche la ciudad. Doce años más tarde, en 1923, la república laica del presidente Mustafá Kemal -Ataturk- iba a impregnar la particular idiosincrasia turco-otomana del marchamo de la modernidad occidental. ¿Por qué el joven Jeanneret temería más la invasión moderna que la destrucción de los incendios?
Si Le Corbusier paseara hoy por Istiklal Caddesi, la calle peatonal del corazón occidental de Estambul, vería una ciudad cosmopolita, moderna y que anhela formar parte de la Unión Europea. Pero observaría igualmente pobreza y abandono unas calles más allá, el skyline de mezquitas con los ensordecedores altavoces llamando a la oración desde los minaretes o mujeres tocadas con velos. El resentimiento y el desengaño de esta impostada modernización -brillantemente descrita por el nuevo premio Nobel de Literatura que fue estudiante de arquitectura Orhan Pamuk- subraya las dificultades y desajustes de este proceso y justifica, en sentido amplio, el interés y la actualidad del tema del congreso. La canónica arquitectura moderna, narcisista y arrolladora, debía mirarse al espejo del "otro" y confesar sus pecados. Agotadas las interpretaciones unilaterales, totalitarias y excluyentes del Movimiento Moderno, su hipotética integridad se derrumba nueva y definitivamente ante su caleidoscópica heterogeneidad interna y su contaminación externa. El congreso -como quedó planteado en la conferencia inaugural a cargo de Sibel Bozdogan- debía averiguar si estos "otros" modernismos constituyen algo diferente al margen de la modernidad o si se trata únicamente de extensiones geográficas y variaciones morfológicas del canon. La clave no parece estar en las formas exteriores, como no lo está en el caso de Turquía en llevar vaqueros o un velo en la cabeza: la cuestión suscitada por el congreso obligaba a preguntarse nuevamente sobre el concepto mismo de modernidad.
Para ello, los congresistas
abrieron las puertas al renovado debate presente en las humanidades y las ciencias sociales, cuya narrativa trasciende y sacude la endogámica y en ocasiones estéril crítica arquitectónica. ¿Acaso no fue la arquitectura simplemente uno más de los múltiples instrumentos del proceso de universalización de la modernidad? Teorías antropológicas y poscoloniales como la "modernidad descentrada" de Arjun Appadurai (1996), que invita a repensar el eurocentrismo homogéneo y colonial de la modernidad, o las "modernidades alternativas" de Dilip Gaonkar (2001) -presente en una de las sesiones del congreso-, que bendice la diferencia y pretende romper bajo una perspectiva político-cultural con la dialéctica hegemónica entre formas dominantes y no-dominantes, pasan también a formar parte de la nueva exégesis de la arquitectura moderna.
Bajo esta óptica, focalizada ahora en las contingencias locales de la periferia, el análisis atomizado de la arquitectura moderna deja sus sombras al descubierto. Hablar de "otra" modernidad no tiene por qué presuponer la existencia de una modernidad auténtica e incontaminada. Frente a la construcción dialéctica y victimista del "otro" -derivativa, imitativa e inauténtica- se proclama la posibilidad de un planteamiento simétrico e incluso opuesto: el paradigma moderno como el "otro" del "otro". La apropiación invasiva del Estilo Internacional por parte de los países no occidentales (el caso del hotel Hilton de Estambul podría ser un paradigma) pudo estigmatizar en muchos casos la validez de formas arquitectónicas paralelas, sensibles a las diferentes identidades nacionales y culturales. Frente al canon europeo-estadounidense existió por tanto una modernidad-otra. Pero ante este "gran bazar" arquitectónico, ¿cuál es el baremo para medir la calidad de su modernidad alternativa? ¿Habría que valorarlas por los anhelos que representan o por las formas que exhiben? ¿Existen modernismos locales o algo así como un estilo regional internacional?
El congreso no supo encontrar respuestas claras a estos interrogantes, enfrascándose en ocasiones en cuestiones estrictamente terminológicas sobre los conceptos de modernidad, modernismo o moderno, sobre sus precisiones y ambigüedades. Paralelamente, se replegó en el habitual relato de aportaciones académicas provenientes de todo el mundo. Muchas de ellas mostraban desde casos particulares cómo la modernidad creció con su propio antídoto, que en los años sesenta emergió críticamente al ensalzar el valor de lo ordinario y de las arquitecturas anónimas, regionales y vernáculas que escondían estrategias y conceptos esencialmente modernos que habían pasado inadvertidos ante la hegemonía estilística de la arquitectura. Por otro lado, esa trasgresión -la condición híbrida de la arquitectura del Movimiento Moderno- estaba ya intuida en muchas de las arquitecturas de los precursores de la modernidad. Pero terminado el impulso original de la vanguardia, la modernidad devino en estilo subrayándose la transitoriedad del proyecto moderno, indigestado además con los antecedentes y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial o con el proceso descolonizador.
Otra deriva más de esa otra
modernidad es la omnipresente polarización entre racional e irracional, entre lo mecánico y lo orgánico. Frente a aquella mecanización que se abría paso -tal y como preconizó Giedion- aparecía esa otra arquitectura orgánica no estandarizada, irregular o inacabada. Surgió así una obsesión por las geometrías de orden natural, por los estudios morfológicos y dinámicos. De nuevo, todo ello venía a consagrar la alteridad -particularmente a través del expresionismo- que los exegetas de las primeras vanguardias modernas quisieron acallar. Igualmente, figuras educadas en la más estricta modernidad giraron después hacia posturas reaccionarias y heterodoxas reclamando la pluralidad del proyecto moderno. Son reacciones que se justifican desde la lógica de la necesaria adaptación de la modernidad canónica a las distintas condiciones geográficas y climáticas -ventilación, luminosidad, orientación, etcétera- y que vuelven a estrechar lazos con las arquitecturas regionales y tradicionales.
El congreso se paseó por esas diferentes extensiones geográficas de lo moderno -lo que Edward Said denominaba las "historias entrelazadas" entre Occidente y las "otras" geografías- mediante casos concretos de países como la India, Suráfrica, Japón, Australia, Libia, Israel y por supuesto Turquía. Al final, y ante el hastío de la promiscua arquitectura moderna, la misma pluralidad de esta "otra" modernidad borra las opciones de clarificar la modernidad misma. Quedaría por tanto consagrada la ambivalencia: la modernidad y sus diferencias.
Puerto Triana elegirá el diseño de su torre entre proyectos de cinco estudios
Puerto Triana elegirá el diseño de su torre entre proyectos de cinco estudios
El concurso, con Zaera, Isozaki y Pelli, se resolverá en un mes
EL PAÍS - Sevilla
EL PAÍS - 11-11-2006
El presidente de El Monte, Antonio Pulido, desveló ayer en Sevilla los proyectos de los cinco estudios de arquitectura que han aceptado participar en el concurso convocado por la sociedad Puerto Triana para construir una torre en La Cartuja. El madrileño Alejandro Zaera, el norteamericano César Pelli y el estudio Arquitectónica de Bernardo Fort-Brescia estaban ya en la lista inicial de ocho estudios. Se suman al concurso por construir el edificio más alto de Andalucía los franceses Valode&Pistre y el japonés Isozaki.
La sociedad Puerto Triana -cuyos socios son las cajas de ahorros El Monte (75%) y San Fernando (25%)- contactó en verano con ocho estudios parara invitarles a un concurso de ideas para diseñar un "edificio emblemático" en la zona sur de La Cartuja. Entre los que finalmente no participarán se encuentran los cuatro profesionales que cuentan con el Premio Pritzker -el galardón internacional más importante en arquitectura- como el navarro Rafael Moneo, el italiano Renzo Piano, el chino nacionalizado estadounidense Leoh Ming Pei y el británico Norman Foster. Tampoco estará en el concurso el estudio SOM fundado en Chicago en 1936 por Louis Skidmore.
El presidente de El Monte, que presentó los cinco proyectos junto al presidente de Puerto Triana, Manuel Trujillo, indicó que el concurso se resolverá en diciembre y las obras empezarán en abril. Pulido indicó que Puerto Triana estará asesorada en su decisión final por un equipo de expertos.
De 120 a 225 metros
El proyecto, que tiene un plazo de construcción de tres años, prevé que el 85% de la superficie se dedique a oficinas de "alta calidad" que Puerto Triana explotará mediante alquiler. Los arquitectos que se presentan han ajustado sus propuestas a un presupuesto máximo de 140 millones. En cuanto a los proyectos, la firma norteamericana Arquitectónica prevé una planta de servicios complementarios de 22.600 metros cuadrados y un rascacielos de 225 metros de alturas con una superficie construida de 58.600 metros cuadrados. Una torre de la misma altura y con 44.669 metros cuadrados construidos prevé el japonés Isozaki, que proyecta una planta de servicios complementarios de 16.000 metros.
Foa Zaera, apuesta por una altura de 187 metros con una superficie construida de 66.320 metros cuadrados y una planta de servicios complementarios de 19.000 metros cuadrados. El argentino Pelli plantea levantar un rascacielos de 178 metros de altura, con una superficie construida de 46.550 metros cuadrados y una planta de servicios complementarios de 20.000 metros cuadrados. La torre de menor altura corresponde a Valode & Pistre, que prevé levantar cuatro edificios conectados mediante pasarelas, de 57.500 metros cuadrados y 120 metros de altura, a los que se superpone una antena de 220 metros.
Torres que destacan

Deutsches Architektur Museum
EL VIAJERO - 04-11-2006
Y EL ganador es... la torre Agbar, con sus 142 metros de altura y sus colores camaleónicos, nuevo símbolo arquitectónico en el
skyline de Barcelona proyectado por Jean Nouvel en la plaza de les Glories Catalanes. El arquitecto francés recibirá el próximo 17 de noviembre el galardón del Premio Internacional al Rascacielos de 2006, que se entregará en la Paulskirche de Francfort. El Museo de Arquitectura de la ciudad alemana, el Deutsches Architektur Museum (DAM), mostrará después, del 19 de noviembre al 11 de febrero de 2007, las claves del edificio ganador y de otros 16 proyectos seleccionados, como la nueva sede de la compañía Hearst en Nueva York, de Norman Foster; el Turning Torso, en Malmo, de Santiago Calatrava, o el Wienerberg, en Viena, del estudio austriaco Delugan Meissel. La exposición
High Society recorre las últimas tendencias en arquitectura vertical.
En busca de sensaciones

El concepto de "cultura intangible" se convierte en un reclamo primordial del turismo
Ya no basta con ver monumentos o seguir las indicaciones del guía. Los nuevos turistas tratan de interiorizar la ciudad.
SILVIA BLANCO
EL VIAJERO - 04-11-2006
arcelona, Madrid y Bilbao lo han logrado: convertir la cultura en una experiencia viajera. El turismo cultural empieza a buscar más allá del empacho de museos; del tono monocorde de una visita guiada por monumentos e iglesias; de la explicación exhaustiva de la vida y obra de ese personaje convertido en busto donde se posan los pájaros. Muchas ciudades europeas apuestan por la vitalidad de lo que se conoce como la "cultura intangible": Dublín, por su ambiente nocturno; Amsterdam, por el pulso callejero y como centro de reuniones; Berlín, por su escena musical, sus clubes y el arte, reclamándose como metrópoli cultural.
"El visitante persigue sensaciones y vivencias", comenta Enrique Torres, presidente de la Asociación de Expertos Científicos en Turismo (Aesit). En Andalucía, las rutas del flamenco. En Barcelona, Colón, que se sube al citybus.
La imaginación y la cultura concebidas en sentido amplio son las nuevas claves para experimentar la ciudad. "Barcelona es un buen ejemplo. Ha desarrollado una estrategia de imagen que incluye arquitectura, museos, ambiente, moda, diseño y organización de eventos [como el Fórum de las Culturas]", comenta Greig Richards, experto de Tourism Research and Marketing. Incluso existe un paso más, subraya Richards: el turismo creativo. Se trata de disfrutar, participar y aprender, es decir, "no limitarse a probar unas tapas en España, sino aprender a cocinarlas, o hacer cursos de enología en bodegas".
El tirón del Guggenheim en Bilbao; el cuidado de Barcelona por los detalles urbanos; la excelencia de los museos madrileños. A España llegaron el año pasado 7,3 millones de turistas atraídos por la cultura, según los datos que presentó Turespaña en la reciente Feria del Turismo Cultural de Málaga. Y gastan más que la media. "El éxito reside en una estrategia pensada a largo plazo. Barcelona como ciudad cultural es un proceso de 15 o 20 años, igual que el de Glasgow, que fue ciudad europea de la cultura en 1990. Crearon la Burrell Collection, un año de arquitectura [en 1999 fue distinguida como la ciudad de la Arquitectura y el diseño en el Reino Unido], nuevas exposiciones y eventos, todo acompañado de una buena estrategia de marketing. Hay que desterrar la idea de que es suficiente con poner un museo, y olvidarse de crear la cultura sólo para los turistas. Es necesario implicar a los habitantes, como hace Tarragona con la semana romana", prosigue Richards. Con todo, un museo innovador es un gancho perfecto para ciudades que, de otro modo, seguirían en el anonimato turístico. Es el caso de Karlsruhe, en la Selva Negra alemana. El Centro de Arte y Media, el más importante del mundo en alta tecnología unida a la creatividad, es visitado por miles de personas cada año.
Gas artificial

El edificio de Gas Natural en Barcelona es algo más que una sede empresarial; concebido por el desaparecido Enric Miralles y terminado por su viuda Benedetta Tagliabue, sus agitados volúmenes en vilo expresan la confusión de los tiempos, elevándose en el perfil de la capital catalana como un emblema de vanguardia artística y un signo de poder económico.
LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO
BABELIA - 28-10-2006
Antes muerta que sencilla: la sede de Gas Natural es una obra provocadoramente artificiosa, con sus maclas aleatorias, sus voladizos inverosímiles y sus volúmenes descompuestos; todo en ella es forzado y excesivo, con la alegría irresponsable de un dibujo animado, y un acartonamiento juguetón que llega al paroxismo en una inane ménsula modelada con pliegues de vidrio. El lirismo escultórico de Enric Miralles, que en otras obras póstumas como el Parlamento de Escocia o el Mercado de Santa Caterina ha dado frutos deslumbrantes, se torna aquí decepcionantemente arbitrario, mientras la violencia caligráfica de sus dibujos resulta domesticada por la vulgaridad convencional de un muro cortina apenas matizado por la fragmentación variable y la coloración azarosa. Este edificio accidentado resulta ser una sede accidental, porque su función genuina es la de hito urbano, levantando sus formas equilibristas sobre el paisaje horizontal de la Barceloneta, y a la vez manifestando el tránsito desde la lógica material y estructural de la antigua fábrica de gas cuyos terrenos ocupa hasta la lógica inmaterial y mediática de nuestra era posindustrial.
El prematuramente desaparecido arquitecto catalán dejó un puñado de obras extraordinarias, acaso más brillantes cuanto más topográficas, porque sus coreografías risueñas exigían anudar los pasos sobre un territorio agitado por las pulsiones del entorno, y éste es quizá el motivo por el cual muchos juzgan la orografía onírica del cementerio de Igualada, donde hoy yace, como el proyecto donde su lenguaje gestual se manifiesta con mayor elocuencia y emoción. En la Barceloneta, sin embargo, el esfuerzo por reunir las tensiones urbanas colindantes en una pieza escultórica que cristalice los flujos con su movimiento quieto viene contrarrestado por su desarrollo vertical, que no consigue articularse con los cuerpos bajos en un todo coherente, haciendo de los voladizos meras anécdotas atléticas, y también por su levedad vítrea, que aleja el edificio de la solidez del suelo sin la cual difícilmente puede desplegarse la gravitas gimnástica que caracteriza los momentos más felices de Miralles: Enric podía tener la cabeza en las nubes, pero su arquitectura fue grande mientras conservó los pies en la tierra.
Es probable que, lo mismo que
el Barça es más que un club, Gas Natural sea algo más que una empresa, al ser una de las joyas industriales de La Caixa, formada en su día por la fusión de Catalana de Gas y Gas Madrid; y es seguro que esa condición simbólica no fue ajena a la decisión de construir una sede singular, donde las propias necesidades empresariales se subordinan a la expresión artística y a la implantación como signo de identidad en el paisaje ciudadano. Pero es imprescindible resistir la tentación de asociar la estética dinámica e inestable de Miralles a una catalanidad que hubiera transitado aceleradamente del seny a la rauxa, como sugieren tantos episodios recientes del otrora oasis, desde la malhadada OPA hostil de la propia promotora de la sede sobre Endesa hasta las vicisitudes más disparatadas del Gobierno tripartito de Maragall -del atolondrado viaje a Perpiñán a la atribulada gestación del Estatuto-, pasando por el clima de intimidación política y violencia callejera de esta última etapa, que han proyectado una imagen extraordinariamente distorsionada de Cataluña: los volúmenes desconcertantes de Gas Natural no deberían ser el emblema de un tiempo alborotado, porque el ramalazo de locura surreal de esta tierra ha de terminar siendo metabolizado por su cultura civil de pacto y sensatez.
Desde luego, la estridente polarización de los políticos y los medios de comunicación madrileños no ayuda a templar la tormentosa atmósfera de un escenario catalán que se ha deslizado del "tranquil, Jordi, tranquil" a la guerrilla urbana de los okupas que obliga a cancelar una cumbre de ministros europeos o a los desfiles de antorchas que más evocan la estética totalitaria de los años treinta que el humus gótico del país. Pero Cataluña -y La Caixa que exhibe orgullosamente su músculo económico a través del edificio de Gas Natural- tiene más que ganar con un soft power a lo Joseph Nye, tejido con seducción, emulación y ejemplo, que con enfrentamientos abrasivos reminiscentes del panorama social periclitado de la Barcelona que un día fue rosa de fuego.
La inauguración de la sede de
una gran empresa de la energía debería servir para comentar la dudosa estrategia de los campeones nacionales -¿de España o de Cataluña?-, glosar la entrada de las constructoras en el sector -no se sabe si para anticiparse al pinchazo de la burbuja inmobiliaria con empresas más estables o para impedir la entrada de compañías extranjeras-, y advertir sobre los riesgos de nuestra creciente dependencia energética -agravados por la ausencia de una política común europea, e inevitablemente inscritos en el marco amenazante del cambio climático-. Pero nuestras contiendas tribales de galgos y podencos nos impiden distinguir lo urgente de lo importante, y un edificio que debería ser modélico en el ahorro de energía y ejemplar en su responsabilidad ciudadana, con el laconismo austero propio de una empresa que debe garantizar el suministro sin abusar de las tarifas, acaba siendo discutido como el icono artístico fallido de una Cataluña electoral y gaseosa. Mea culpa.
El perfil de Barcelona
HACE UN AÑO, con ocasión del bloqueo por los pescadores de los principales puertos del Mediterráneo, este diario publicó en portada una imagen de Barcelona desde el mar que ilustra inadvertidamente sobre los nuevos hitos del perfil ciudadano, que resultan ser dos sedes de empresas controladas por La Caixa, una caja de ahorros que afirma de esta manera su centralidad en el paisaje social de Cataluña. El obús de Agbar y la torre escultórica de Gas Natural se levantan sobre la masa edificada de la ciudad habitual como signos y referentes: unos emblemas de poder económico que ni siquiera resultan demasiado gravosos en la cuenta de resultados de sus promotores. Como dicen displicentemente al arquitecto de su colosal sede madrileña los gestores de una de las compañías del Ibex: "Al final, el coste del edificio es un día de facturación".