Los arquitectos Foster, Nouvel, Isozaki y Consuegra harán un barrio en Sevilla
El nuevo distrito ocupará una zona que hasta hace unas décadas era periferia industrial
25/09/2006
Sevilla. (EFE).- Los arquitectos Norman Foster, Jean Nouvel, Arata Isozaki y Guillermo Vázquez Consuegra harán en Sevilla casi 1.963 viviendas, un hotel de lujo, un museo y un parque, con 255.168 metros edificables y una inversión de unos 750 millones de euros, en la parcela de la actual fábrica de cerveza Cruzcampo.
Esa parcela se extiende por unos 150.000 metros cuadrados junto al barrio de Nervión, en una zona que hace unas décadas era periferia industrial pero que hoy se halla cerca de uno de los centros comerciales de la ciudad, de ahí que los cuatro arquitectos, en compañía del alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, hayan expresado su intención de integrar el proyecto arquitectónica, urbanística, histórica e incluso climatológicamente.
En conferencia de prensa, Vázquez Consuegra explicó que ayer, en compañía de sus colegas, visitó las actuales instalaciones de Cruzcampo para ver las posibilidades que ofrecen de integrarse en un entorno, rodeadas por un centro comercial, un área industrial, varios barrios populosos y la zona urbana, en este caso la más antigua, de Nervión.
Consuegra dijo que no se hará una intervención aislada, sino que se tratará de "marcar las pautas del nuevo desarrollo urbano de Sevilla hacia el Este", aseguró que se ofrecerá una arquitectura de gran calidad, que la mitad de la parcela será zona verde y expresó su idea de poner límites al crecimiento infinito de las ciudades reequipando las periferias, como a su juicio se hará en este caso.
También dijo que la arquitectura sevillana les marcará las pautas, que harán una "arquitectura que sea capaz de conectar con la sevillana" y que "la arquitectura contemporánea tiene que enraizarse en el lugar".
Norman Foster aseguró que "Sevilla es fuente de inspiración" y un ejemplo de cómo la arquitectura se ha adaptado al clima, por lo que, añadió que "queremos reinventar espacios nuevos pero en la tradición histórica" de la ciudad, a la vez que señaló que los cuatro están preocupados por el desarrollo sostenible, la contaminación y el gasto energético. "Queremos integrar", insistió Foster, quien añadió que él y sus colegas no han llegado a Sevilla "con una gran bola demoledora" y que se trata de un proyecto de proporciones más grandes que los habituales.
Preguntados por cómo se trabaja en equipo siendo arquitectos de primer rango, Arata Isozaki contestó con cierto humor que, en efecto, todos ellos tienen temperamento, pero que se respetan mutuamente, por lo que dijo ser optimista sobre ese extremo, a la vez que recordó que ya ha trabajado con Nouvel y Foster en Madrid.
Nouvel aseguró que no debe existir preocupación por lo que van a hacer, que son cuatro arquitectos que no trabajarán con ideas contradictorias sino complementándose, que no copiarán otras zonas de la ciudad sino que reinventarán, y que él conoce Sevilla y su Feria pero que "una cosa es venir a los toros y otra la cotidianeidad" de la ciudad, cuya "alma" dijo que, con su obra, tratarán de reflejar.
Antón Iráculis, presidente de la promotora 'Viviendas Ciudad de Sevilla', del Grupo Urbasco, rechazó que contratar a estos cuatro arquitectos vaya a encarecer las viviendas, y aseguró que "no son tan caros" y que la relación "calidad-precio" es muy conveniente.
De las 1.963 viviendas 890 serán de protección oficial, el hotel contará con 150 habitaciones y la actividad cervecera en la fábrica no cesará en la fábrica hasta final de marzo de 2008, fecha a partir de la cual empezarán las obras.
Sobre el proyecto urbanístico y arquitectónico, el alcalde señaló que Sevilla precisa "más ventanas y menos espejos" en el sentido de "no reiterar lo que ya tenemos" y que "es más interesante abrir ventanas".
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20060925/imp_51284774374.html
El arquitecto Yona Friedman apuesta por regenerar
los edificios sin demolerlos El autor de 'La arquitectura móvil' afirma que la vivienda debe incluir ideas de sus usuarios
MARGOT MOLINA - Sevilla
EL PAÍS - 30-09-2006
Yona Friedman, arquitecto húngaro de 84 años afincado en París y autor del manifiesto La arquitectura móvil (1956) -que planeaba una estructura urbana sobre pilotes que puede desplegarse sobre terrenos no construíbles-, aseguró ayer en Sevilla que la arquitectura no está al servicio de sus usuarios, sino de promotores y los políticos. Friedman, quien presentó su libro Pro domo el pasado jueves en la capital andaluza, apuesta por regenerar las ciudades sin demoler sus edificios "transformándolos con las ideas de sus habitantes", afirmó.
Las teorías de Yona Friedman, que han influido en grandes arquitectos internacionales como Kenzo Tange, Arata Isozaki o Bernard Tschumi, se basan en el "intervencionismo social dentro de la arquitectura", apuntó ayer en Sevilla el propio arquitecto cuyas obras pueden verse hasta hoy en la exposición Utopías realizables del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en La Cartuja de Sevilla.
"Hasta ahora, los edificios no le han dejado ninguna libertad al individuo. Simplemente los arquitectos se imaginan cuáles son las necesidades de esas personas, aunque a veces esas suposiciones no son reales", comenta Friedman, un profesional a quien ni los años, ni el hecho de que muchas de sus obras no se hayan realizado han conseguido mermar su entusiasmo. "Hay que construir sobre los edificios, sin destruirlos y esto es posible, ya se está haciendo en China", afirma.
"En otras industrias, como por ejemplo el vestido, se fabrica en masa pero, sin embargo, nadie viste igual al otro; salvo en el caso del ejército. Creo en la libertad individual, es una importante cualidad del ser humano, tanto que si la cortamos, el hombre puede ser igual al perro", argumenta el artista quien en 1957 fundó el Grupo de Estudios de Arquitectura Móvil (GEAM) para poner en práctica su ciudad espacial que imaginaba como una estructura sobre pilotes que puede alternarse con otros volúmenes, como una ciudad ya construida, planear sobre terrenos agrícolas o áreas no construíbles.
Entre sus experiencias de remodelaciones realizadas con la colaboración de los usuarios, Friedman destacó el Instituto Henrí Bergson en Angers (Francia). "El Ayuntamiento tenía un proyecto para construir un nuevo edificio que la comunidad escolar rechazó y entonces hicimos un proyecto según sus necesidades para transformar el edificio existente, de unos 25 años. Mi papel como arquitecto fue la realización técnica y controlar los costes para que no se dispararan", recuerda.
El arquitecto apuesta por el uso de viviendas desmontables con el menor impacto posible sobre el medio ambiente. "En un encuentro sobre Distribución de Espacios Públicos en Bolonia (Italia) sentamos las bases para realizar viviendas que fueran como muebles, que se puedan montar y desmontar para ubicarlas en otro sitio según las necesidades.
Yona Friedman, que estuvo hace 45 años en Sevilla, comentó tras su paso por la ciudad: "El centro histórico no ha cambiado, el resto simplemente no existía y la mentalidad de la ciudad ha mejorado. No podía se de otra forma".
Política y arquitectura de Brasil
ARQUITECTURA REPORTAJE
Política y arquitectura en Brasil Las favelas que se derraman por entre las grandes urbes de Brasil siguen su expansión mientras crecen a su lado lujosos edificios. La relación entre los gobernantes y la arquitectura ha sido irregular en este país suramericano, pero no estéril. Las elecciones presidenciales que se celebran parecen inclinarse por la continuidad en la lucha contra la pobreza.
ROBERTO SEGRE BABELIA - 30-09-2006 Entre las múltiples representaciones de Brasil, predominan las imágenes extremas: una idílica y otra satánica. A lo largo del siglo XX, el país se identificó con la exuberancia de su naturaleza, el carácter afable y risueño de la población mestiza y la creatividad de sus manifestaciones artísticas. Carmen Miranda, Walt Disney y Tom Jobim difundieron urbe et orbi la alegría de la samba, del carnaval y la integración de Zé Carioca en el contexto americano. Pero coexiste la dura realidad de la dilatada pobreza -abarca 43 millones de habitantes-, descubierta en los años cuarenta por Orson Welles en la inconclusa película It's All True; y hoy reiterada en Central do Brasil, de Walter Salles, y Cidade de Deus, de Fernando Meirelles. De allí que a pesar de la avalancha de denuncias de corrupción sobre los políticos del Partido de los Trabajadores, el presidente Lula sigue firme en la carrera electoral y en su casi segura reelección. Ello se justifica en el apoyo de la población de escasos recursos -y de los intelectuales, entre los que se cuentan los dos arquitectos ganadores del Premio Pritzker, Óscar Niemeyer y Paulo Mendes da Rocha-, identificados con la figura de un mandatario de extracción obrera. Existe una clara conciencia de que el regreso de un gobernante "burgués" sería un retroceso en las múltiples iniciativas del gobierno popular -en contraste con la proliferación de torres con mansardas y shoppings neoclásicos promovidos por las élites-, que ayudaron a millones de habitantes a salir de la angustiante miseria, aún visible en el noreste del país.
Sin embargo, a lo largo del siglo XX resultó ambigua la relación entre política y arquitectura. En los años treinta, Getúlio Vargas, sin una convicción estética definida sobre la arquitectura, tuvo conciencia de la importancia de los monumentos estatales como iconos perdurables, y apoyó la construcción del Ministerio de Educación y Salud realizado por Lucio Costa y su equipo con el asesoramiento de Le Corbusier. En los años cincuenta, Juscelino Kubitschek asumió a Óscar Niemeyer como arquitecto "real", y logró la proeza de la fundación de Brasilia -diseñada por Lucio Costa-, y de su funcionamiento en su breve mandato, interviniendo en la definición de los proyectos. A partir de entonces se cerró el vínculo entre el poder presidencial y la arquitectura, tendencia contraria al resto del mundo como demostró Deyan Sudjic. Tanto en las dos décadas de dictadura militar como en los posteriores gobiernos democráticos de Fernando Collor, José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula, reinó el silencio sobre la disciplina.
El desarrollo arquitectónico y urbanístico estuvo más ligado a iniciativas regionales, estaduales y municipales, cuyas obras públicas fueron asumidas por arquitectos de prestigio. Fenómeno que se intensificó en las décadas recientes, en una competencia, no sólo entre ciudades, sino también entre políticos de tendencias disímiles. Los representantes de los partidos de izquierda, centro y derecha no se interesaron en la posición ideológica de los profesionales, sino en su visibilidad y prestigio como proyectistas. Óscar Niemeyer representa un caso único en América Latina -y quizás en el mundo- al construir decenas de edificios públicos en todo Brasil, invitado por los políticos de turno, ansiosos de poseer en su ciudad un monumento del Maestro. La primera fue Belo Horizonte con Pampulha (1942), seguida por São Paulo -Ibirapuera (1951) y el reciente auditorio (2005)-; y finalmente Brasilia (1960), depositaria del mayor número de ejemplos: acaba de finalizar la Biblioteca Nacional y el Museo de Brasilia. A su vez, Jaime Lerner, gobernador del Estado de Paraná, promovió en Curitiba la realización del Museo de Arte (2002); y el alcalde de Niterói en Río de Janeiro, Roberto Silveira -perteneciente al mismo partido del gobernador Leonel Brizola, quien en los años ochenta le encargó el Sambódromo y 500 escuelas primarias en áreas de población pobre del Estado-; al finalizar el MAC (1996), imaginó el Camino Niemeyer, con una decena de irregulares edificios situados a lo largo de la costa sobre la bahía de Guanabara. La obsesión por albergar obras de Óscar (en noviembre cumple 99 años), culminó con el Centro Cultural Óscar Niemeyer en Goiás (2006), y el desafortunado proyecto para el nuevo centro administrativo de Belo Horizonte, promovido por Aécio Neves, gobernador de Minas Gerais.
Una dimensión urbanística integral fue desarrollada por Jaime Lerner en Curitiba, quien logró transformar esta ciudad de media escala en un paradigma del diseño urbano brasileño, con un riguroso control de su crecimiento, las infraestructuras y las áreas verdes, concretados a lo largo de tres décadas de gobierno. Continuidad de varias gestiones administrativas que no fue lograda en Río de Janeiro, por los antagonismos políticos entre el ex alcalde Luiz Paulo Conde (1996-2000) y el actual, César Maia. Las brillantes iniciativas de Favela-Bairro y Rio-Cidade, ejecutadas entre los años 1992 y 2000, se paralizaron ese año, al privilegiar Maia la presencia de arquitectos extranjeros sobre los locales: mientras fracasó el proyecto de Jean Nouvel para el Museo Guggenheim, se construye la Ciudad de la Música de Christian de Portzamparc. Asimismo, resultan lamentables los diseños de las obras de los Juegos Panamericanos de 2007. Más original e innovadora sería para el hedonismo carioca la Ciudad del Sexo propuesta por el estudiante Igor Vetyemy. Irracionales contradicciones políticas que se revierten negativamente sobre la calidad de vida de la población y que marginan los problemas reales de la ciudad.
Aunque estas tensiones no resultan ajenas a la ciudad de São Paulo -el alcalde José Serra quiso demoler la cubierta de la plaza del Patriarca diseñada por Paulo Mendes da Rocha y ejecutada por la alcaldesa Marta Suplicy-, y a pesar de los diferentes partidos que gobernaron la ciudad y el Estado, fueron realizadas significativas obras públicas. A escala regional, en la zona industrial denominada ABC Paulista, en los municipios de Santo André, São Bernardo, São Caetano y otros, bajo la tutela del Partido de los Trabajadores, se construyeron centros escolares, deportivos y museos, proyectados por destacados profesionales: Paulo Mendes da Rocha, Ciro Pirondi, Mario Biselli, Brasil Arquitectura, Décio Tozzi y Rafael Perrone. Con posiciones políticas de signo opuesto, el gobernador Mario Covas y la alcaldesa Marta Suplicy articularon sucesivamente la organización de las infraestructuras de transportes, el reciclaje de edificios históricos y la revitalización del centro urbano. Entre ellas citemos la Pinacoteca de Estado (Premio Mies van der Rohe de América Latina, 2000); el núcleo administrativo Poupatempo, y la terminal de ómnibus urbanos Don Pedro II, todos de Paulo Mendes da Rocha; la estación de FF CC convertida en sala de conciertos, de Nelson Dupré; el Mercado Municipal, de Pedro Paulo de Melo Saraiva; las paradas de ómnibus, de Barbosa y Corbucci; las intervenciones en las favelas de Heliópolis y Paraisópolis, de Ruy Ohtake y Héctor Vigliecca. Afortunadamente, en el confuso y contradictorio panorama político brasileño, la arquitectura y el urbanismo logran mantener una vida propia y mejorar la ingrata cotidianidad de la población.
DIA NACIONAL DEL ARQ
DIA NACIONAL DEL ARQUITECTO
Septiembre 29th, 2006
1 DE OCTUBRE DIA NACIONAL DEL ARQUITECTO
PROGRAMA:1 DE OCTUBRE:Día Nacional del Arquitecto:Acto Oficial- Museo de arte Contemporaneo 11:00hrs
2 de octubreConferencia “Planeacion desde la Movilidad Urbana” M. Arq. Y M.P.D.U Salvador García Espinoza-Colegio de Arquitectos de Michoacán A. C. – 19:00
3 de octubre:Cinearq “TUVALU” Alemania-Facultad de Arquitectura de la UMSNH 19:00 hrs.
4 de octubre:Conferencia “La estética Posmoderna” Dr. Roberto Sanchez Benitez- Colegio de Arquitectos de Michoacán 19:00
5 de octubre:Mesa Redonda “El perfil del Arquitecto Contemporaneo”M. Arq. Guillermo Icazbalceta, M.Arq. Juan Carlos Lobato, Arq. Rodrigo Pantoja, M. Arq. Gerardo Sixtos.- Facultad de Arquitectura UMSNH 19:00
7de octubre:Reunión de presidentes de Colegios de arquitectos de la Región II FCARM
Rafael Moneo, galardonado con la Medalla de Oro

POR SU LABOR PEDAGÓGICA Y CRÍTICA Y SU PROYECCIÓN INTERNACIONAL
Rafael Moneo, galardonado con la Medalla de Oro de la Arquitectura Española 2006
Actualizado miércoles 27/09/2006 19:35 (
CET)
EUROPA PRESS
MADRID.- Rafael Moneo ha sido galardonado con la Medalla de Oro de la Arquitectura Española 2006, la más alta distinción con la que los arquitectos reconocen la obra, méritos y el nivel más alto de excelencia de la profesión.
Este año se celebra el 25 aniversario de la creación de este premio y el 75 aniversario del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España. Moneo recogerá la Medalla de Oro durante un acto solemne en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a finales del próximo mes de noviembre.
El Jurado ha concedido por unanimidad esta Medalla a Moneo "por su relevante ejercicio profesional, su labor pedagógica y crítica en el campo de la Arquitectura y sus méritos en la proyección internacional de la Arquitectura Española".
Carlos Hernández Pezzi, Presidente C.S.C.A.E.; Antonio Fernández Alba, miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Francisco Camino Arias, decano del Colegio de Murcia; Domingo García-Pozuelo Asins, consejero por el Colegio de La Rioja; la arquitecta Carmen Espegel Alonso; y el especialista José Antonio Torroja Cavanillas, han conformado el Jurado, en el que el secretario general del Consejo Superior, Carlos Vidal Sanz Ceballos, actuó como secretario.
Hasta el momento han obtenido este galardón el Rey Juan Carlos, Su Alteza el Aga Khan IV, Félix Candela Outeriño, Josep Lluis Sert López, Alejandro de la Sota Martínez, Alvaro Siza Vieira, Francisco Javier Saenz de Oiza, Oriol Bohigas Guardiola, Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo, Julio Cano Lasso, José Antonio Corrales Gutiérrez, Ramón Vázquez Molezún, Miguel Fisac Serna, Joaquín Vaquero Palacios, Fernando Chueca Goitia y Rafael de la Hoz Arderíus.
Arquitectura - solución
EDITORIAL
Arquitectura - solución
BERTO GONZALEZ MONTANER. Editor jefe de Diario de Arquitectura bmontaner@clarin.com
Un sobrecogedor imperativo moral planea sobre la Bienal de Venecia", aseguró el periodista Richard Ingeroll, en la revista "Babelia" al describir la importante muestra italiana que lleva el lema "Ciudades, arquitectura y sociedad".
Viene bien un baño de sensatez y realismo en el panorama de la arquitectura actual, después de tanto despilfarro formal y baile de estrellas de la arquitectura a que nos tenía acostumbrados esta megamuestra. Es que los problemas urbanos y sus consecuencias sobre la salud del planeta son cada vez más palpables. Y serán más dramáticos, ya que para el año 2050 se espera que el 75% de la población viva en ciudades. La muestra recorrió las propuestas que tienen 16 megaciudades para resolver los problemas ambientales y de crecimiento desmedido (páginas 10 a 13). Y también 50 países mostraron cómo están estudiando estos problemas desde distintas ópticas. Pero como dice Ingeroll, en este escenario todavía no está claro si la arquitectura es un problema más o parte de la solución.
El imperativo moral también sobrevuela parte de nuestra arquitectura. En la reciente edición del Premio Bienal de Arquitectura CPAU-SCA, en lugar de premiar las obras más despampanantes como suele ser habitual, el jurado buscó distinguir "las obras que conjugan el cuidado del medio ambiente con la calidad de diseño y el uso pleno de los recursos". Tal es así que la gran campeona es una pequeña vivienda veraniega proyectada por el estudio Besonías-Almeida-Kruk, que con lo mínimo, un plano de hormigón plegado, pisos de cemento alisado y un deck de madera, logra insertarse armónicamente en un bosque de pinos. En definitiva, una buena señal que dan estas dos instituciones en favor de la arquitectura-solución.
El dogma
ELVIRA LINDO
EL PAÍS - Última - 27-09-2006
Podemos estar tranquilos: al menos en los próximos cincuenta años Norman Foster no se queda sin trabajo. El fantasma del paro no ensombrecerá su estudio a orillas del Támesis, tampoco los estudios de Nouvel, Isozaki, Calatrava o Ghery. Porque en cualquier rincón del mundo, en el más humilde e inaccesible lugar del planeta habrá un ayuntamiento (no necesariamente español) que contrate sus servicios para que proyecten un edificio emblemático. Allá donde haya un río, Calatrava nos tenderá un puente, allá donde a la ciudad le sobre un hueco, Ghery plantará una tremenda carcasa. Hoy es Sevilla, según leo en el periódico, en la actuación sobre la factoría Cruzcampo, ayer fue Buenos Aires, Nueva York o Ciudad Real. Nadie quiere quedarse sin vestir su ciudad con una firma de relumbrón. El resultado es cómico: lo que se vende al público (o al votante) como el necesario toque audaz y contemporáneo que toda ciudad precisa, se convierte, a fuerza de recurrir siempre a los mismos estudios de arquitectura, en una originalidad que se repite por todas partes. Las ciudades, lo saben y lo defienden algunos arquitectos, no se construyen acumulando firmas prestigiosas. La ciudad necesita algo más que la impronta genial de un artista. Al contrario, el genio ha de plegarse a la ciudad, actuar con generosidad para diseñar lugares donde merezca la pena vivir, intervenciones que no estén al servicio del espectáculo sino de quien gasta la calle con sus pasos todos los días. Qué poco han gustado, al menos en España y en las dos últimas décadas, los adjetivos "agradable" y "habitable". Las ciudades nórdicas han sido más prudentes y han dejado que la pauta la marcara el urbanismo. Saldrán ganando. Pero quién se resiste hoy a quedar fuera de la gran
disneylandia arquitectónica, no hay alcalde en el mundo que no quiera dejar un Foster como legado. Y a la vista está que siempre hay dinero, ¡siempre!, las arcas municipales nunca se vacían para cumplir con el ritual de esa obligatoriedad emblemática que nadie cuestiona. Se paga lo que haga falta. A veces los resultados son hermosos, claro, pero es posible que en el futuro se recuerde esta tendencia a contratar a arquitectos-estrella como el resultado de un dogma religioso que podríamos llamar Papanatismo.
La Plaza Botánica
La plaza botánica
Fresneda y Sanjuán inauguran la nueva Facultad de Farmacia de la Complutens

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| Alberto Nevado. Pasajes de Arquitectura |
Javier Fresneda & Javier Sanjuán son arquitectos asociados con el nombre de MTM y profesores de proyectos en la ETSAM de Madrid. Concursantes compulsivos, han obtenido primeros premios en complejos deportivos, centros cívicos y culturales, y sus obras han merecido estar seleccionadas para prestigiosos premios. Actualmente tienen en curso una plaza en Baracaldo y un Centro Cívico en Torrejón de Ardoz.
Una de las acciones urbanísticas más importantes del Madrid de los años 30 fue la construcción de la Ciudad Universitaria. A instancias de Alfonso XIII y situada fuera del ensanche de Madrid, la Ciudad Universitaria fue proyectada en su planeamiento global por al arquitecto López Otero. Su propuesta proponía un imponente conjunto urbano articulado en torno a grandes ejes viarios y extensas zonas ajardinadas con la intención de crear una ciudad hasta cierto punto segregada de la ciudad real, con la voluntad de aislar a los estudiantes en unos tiempos de conflicto, pero también para crear una ciudad del saber siguiendo las directrices de los campus universitarios de Europa y EE.UU. Su traza se basó en un criterio unitario, aunque el lenguaje arquitectónico con el que se construyeron las edificaciones se aisló de la modernidad internacional emergente. Sin embargo, mantuvo un código de orden y escala que el resto de las edificaciones que desde entonces han ido completando el planeamiento trazado no han hecho más que contradecir.
Quizá sea la ampliación de la facultad de Farmacia que acaban de terminar MTM Arquitectos, Javier Fresneda & Javier Sanjuán, la última de dichas contradicciones al planeamiento original, pero también dentro de las recientes intervenciones la más interesante. Se ubica dentro del conjunto catalogado de las Facultades de Farmacia y Medicina, muy próximo al Jardín Botánico. Tiene voluntad de desaparecer, y recibe al visitante con un espejo, que a modo de fachada refleja toda la masa vegetal trasera, ilusión óptica detrás de la que se esconde la propuesta. Y el suelo se desliza bajo el volumen y genera un jardín excavado no transitable que ilumina todo el proyecto aunque no crea el espacio público que los autores desean. El prisma, ajeno en escala a las edificaciones preexistentes, cobra entonces un carácter de objeto que se posa en un grupo de pilares cruzados que con la misma inclinación bailan bajo la losa de hormigón. Es un baile conocido que genera una singular cualidad urbana a un plano vegetal, ambigua en su uso pero simpática por su percepción visual, ya que este espacio es envuelto literalmente por gran parte del programa de laboratorios que sutilmente se entierra bajo la rasante de la ciudad universitaria. Se libera así la totalidad de la superficie ocupada del solar, y tal y como explican Fresneda & Sanjuán “el nuevo gradiente de distribución de los nuevos espacios urbanos arrancaría desde la plaza más urbana generada sobre la cubierta de los laboratorios enterrados: la plaza botánica, hasta el patio-jardín inferior que se extiende hasta el Jardín Botánico prolongándose en pendiente bajo el bosque de pilares que sostiene el prisma superior”. Interesante en su construcción, destaca la utilización masiva de acero galvanizado combinado con vídrios y hormigón tintado de color Burdeos, en claro homenaje a la casa de Rem Koolhaas en la ciudad de Burdeos. El proyecto tiene interés por su materialidad y la construcción del espacio interior, válido principalmente por el acierto de las soluciones constructivas artesanales y el aparentemente descuidado detalle con el que MTM construye.
Más torres y más muros
LA CULTURA, CINCO AÑOS DESPUÉS DEL 11-S REPORTAJE
Más torres y más muros
La tragedia del 11-S tiró por tierra uno de los grandes símbolos de la arquitectura contemporánea. La vulnerabilidad de los rascacielos quedó patente y durante un periodo pareció que no era prudente o seguro erigirlos. Pero un lustro después las altas torres que se construyen en distintas partes del mundo y los muros que se han alzado en otras, marcando agresivas fronteras, subrayan el nuevo mensaje de los tiempos actuales.
LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO
BABELIA - 09-09-2006
El siglo XX terminó en Berlín, pero el XXI comenzó en Nueva York. La guerra fría entre las ideologías finalizó con la demolición de un muro, y la paz caliente entre las civilizaciones se inició con el derribo de dos torres. Cinco años después de lo que los anglosajones llaman 9/11, el pronóstico sobre la muerte del rascacielos se ha revelado tan erróneo como la anterior previsión acerca de la desaparición de los muros que fragmentan el planeta. La globalización técnica y simbólica sigue levantando edificios en altura que portan un mensaje impositivo y optimista, mientras a ras de tierra el mundo se craquela con innumerables vallas limítrofes y cortafuegos informáticos que procuran impedir el tránsito de las personas y las ideas.
En Chicago, la cuna del rascacielos, Santiago Calatrava proyecta el que será el más alto de Estados Unidos, mientras la Administración federal blinda la frontera con México mediante alambradas, fosos y sensores de calor; en Shanghai, con más grúas y torres que ningún otro lugar, la culminación del World Financial Center -diseñado por la firma norteamericana Kohn Pedersen Fox- llevará a la ciudad el récord de altura que últimamente han ostentado Kuala Lumpur y Taipei, al mismo tiempo que el Gobierno chino censura Google o Yahoo e impide el acceso a la Wikipedia con barreras cibernéticas; y en Dubai, dentro del convulso Oriente Próximo donde en su día nacieron las ciudades, la oficina de Skidmore, Owings & Merrill en Chicago se propone batir a Shanghai con un rascacielos todavía más alto, llevando el techo del planeta al golfo Pérsico sin que este logro de la economía global sea obstáculo para la proliferación en la región de muros fronterizos entre ricos y pobres, sean éstos los habitantes de Arabia Saudí y Yemen o los de Israel y Palestina. Incluso en nuestra periférica España, la proliferación de torres en las grandes ciudades y en los destinos turísticos -del obús polícromo de Jean Nouvel en Barcelona a los cuatro rascacielos que se construyen en el madrileño paseo de la Castellana, pasando por las múltiples obras de la costa mediterránea y el archipiélago canario- no es incompatible con el sellado de las fronteras meridionales con los radares del Estrecho de Gibraltar, las vallas de Ceuta y Melilla o las patrulleras del océano Atlántico, desbordadas de continuo por la miseria de África, que no duda en correr el riesgo del naufragio para pasar desde los cayucos que los llevan a las islas hasta los aviones de Swiftair que los dispersan por la Península.
Al cabo, ni el de Berlín resultó ser el último muro, ni el atentado contra las Torres Gemelas marcó el declive de los rascacielos. Entonces parecieron gigantes con los pies de barro, pero acaso su vulnerabilidad no sea tanto técnica como social, y la seguridad de estos emblemas del poder político y económico esté más amenazada por la multiplicación de las barreras que fracturan el territorio, segregan las poblaciones y alimentan el resentimiento, que por el riesgo asociado a su audacia estructural y a la complejidad de sus instalaciones. Los comandos suicidas del 11 de septiembre estaban dirigidos por un arquitecto, Mohamed Atta, formado en El Cairo en la Escuela de Arquitectura más antigua del mundo árabe -en la que también se tituló Hassan Fathy, el más importante arquitecto egipcio, abogado de la construcción neovernácula al servicio de los pobres, frente a la modernidad occidentalizante-, y graduado después en la TUHH de Hamburgo -una joven universidad politécnica cuyo decano del departamento de planificación urbana, Dittmar Machule, defensor de los trazados tradicionales, había intervenido en la rehabilitación de la antigua ciudad siria de Aleppo- con una tesis sobre el conflicto entre el urbanismo islámico y la modernidad, lo que permite conjeturar que el objetivo del ataque terrorista fue, además de político, arquitectónico. Una conclusión similar se extrae del análisis que ha hecho Eyal Weizman de Ariel Sharon como arquitecto, cuando explora la geometría de la ocupación de Cisjordania desde la intersección del poder, la seguridad y el urbanismo, mostrando hasta qué punto la estrategia militar, la geopolítica de la protección y la arquitectura del territorio son inseparables.
Transcurrido un lustro desde el 11 de septiembre, el encuentro catastrófico del rascacielos y el avión ha hecho más costosa la construcción en altura, y más fatigoso también el uso de la aviación comercial, pero la onda expansiva del evento ha hecho más daño en el suelo que en el cielo, y el rosario de bombas islamistas que ha abierto una grieta de pánico entre Madrid y Bali ha sacudido menos la arquitectura de la globalización que el descrédito de un imperio belicoso, tan impotente para garantizar la seguridad e implantar la democracia en los países musulmanes ocupados como incapaz ha sido de levantar en el vacío trágico de la Zona Cero -embarrancado en un marasmo más inmobiliario que cívico- un signo arquitectónico de aplomo y esperanza. Al otro lado del Atlántico, Londres ha sabido reemplazar un edificio destruido por el IRA, el Baltic Exchange, con una torre liviana y luminosa, construida por Norman Foster para una aseguradora suiza, y que se inserta en el perfil de la City como un proyectil pacífico: si Occidente quiere proponer un icono de encuentro y curación para el trauma del horror, este rascacielos raudo y romo es un buen candidato.
Mientras tanto, seguiremos contemplando la devastación de Líbano como un remedo titánico de las deconstrucciones de Gordon Matta-Clark, la sangrienta guerra civil de Irak como un conflicto virtual inexistente fuera de las pantallas que recogen impasibles el enésimo estallido, y el amenazante empeño de Irán en crear una bomba atómica musulmana como un inocente juego de ajedrez diplomático, durante este extraño agosto en que hemos visto a los españoles secuestrados por el verano cainita de 1936, a los alemanes, de Günter Grass a Arno Breker, secuestrados por su pasado ominoso, y a los cubanos secuestrados por un Fidel Castro que se secuestra lastimeramente a sí mismo, sosteniendo un diario como prueba de vida. Pero quizá T. S. Eliot tenía razón, y así es como el mundo termina, not with a bang but a whimper: no con una explosión, sino con un gemido.
Donde la arquitectura y el urbanismo se encuentran
El arquitecto Richard Rogers defiende el modelo de Barcelona por mezclar los edificios singulares con la trama social
EL PAÍS - 16-06-2006
Desde lo que será la planta menos 2 del futuro centro de Las Arenas de Barcelona, y con el esqueleto de la fachada del antiguo coso taurino suspendido, el arquitecto Richard Rogers hizo ayer una defensa en toda regla del modelo Barcelona, que en su opinión es una combinación acertada de edificios singulares en medio de una trama social y urbana. Rogers, autor del proyecto del centro de Las Arenas junto con la firma Alonso y Balaguer, defendió el criterio de los sucesivos alcaldes de la ciudad -Narcís Serra, Pasqual Maragall y Joan Clos- de apostar por esa combinación.
En un plazo de dos o tres años, aproximadamente, la plaza de Espanya y su entorno será una muestra de esa idea que ayer expresaba Rogers: a un lado de la plaza se levantará el centro Arenas, justo enfrente, la comisaría de los mossos, que también lleva firma de autor, en este caso Oriol Bohigas; y todo ello en medio de una densa trama urbana como es la del Eixample y las abigarradas calles de Hostafrancs y Sants sólo a un paso.
Rogers negó que la arquitectura de Barcelona sea la de edificios singulares que quedan aislados y desavinculados del entorno: "Eso no ocurre en Barcelona, donde la trama urbana es muy densa y donde no se trata de arquitectura, sino de urbanismo". En opinión del arquitecto, sí ha ocurrido en cierta manera en Madrid o en casos especiales, como en Bilbao con un edificio, el museo Guggenheim.
El centro de Las Arenas que lleva su firma será, con seguridad, otro edificio singular de la capital catalana.
Lo promueve Sacresa y su coste se sitúa en unos 100 millones de euros.
Anillo que levita
De hecho, ya es singular ahora por la espectacularidad de la construcción. Mientras que el anillo del viejo coso permanece como levitando -en realidad, las columnas antiguas que lo sostenían fueron cortadas y su estructura se rodeó de arcos de hormigón para ser apoyadas posteriormenente en soportes de hierro, lo que se puede apreciar en la fotografía superior-, en su interior ya se han excavado tres de las cinco plantas en el subsuelo.
La intervención es espectacular y compleja. Si lo normal en la construcción es ir a la profundidad máxima y desde ahí empezar a construir todo el cuerpo, en este caso la singularidad del proyecto y la suspensión permanente de una estructura que pesa 4.000 toneladas -la fachada- ha obligado a utilizar otro sistema.
Alonso, coautor del proyecto con Rogers, explicaba ayer a pie de obra que el método de excavación se conoce con el nombre de ascendente y descendente porque se excava y se asegura ya haciendo el forjado de paredes y suelo, y así sucesivamente hacia abajo. Hacia el sur de la plaza, el muro del centro Arenas está pared con pared con el túnel de una de las dos líneas de metro que atraviesan la plaza, que está perforada a 13 metros y a 8 por los túneles de las líneas 1 y 3 y en la que muere una de las líneas de los Ferrocarriles de la Generalitat. Ante ese inmenso queso de gruyère que es la plaza en sus entrañas toda prudencia es poca, sobre todo cuando se trata de túneles, especialmente después del episodio del Carmel. Esta complejidad ya ha supuesto una demora para la entrada en funcionamiento del edificio. Estaba prevista para finales de 2007 y no será antes del primer trimestre de 2008.
Tres de las cuatro plantas subterráneas serán de aparcamiento con plazas para 1.250 coches, 500 motocicletas y, por primera vez, una gran zona de aparcamiento destinada al estacionamiento de bicicletas. La menos uno tendrá espacio comercial -esa oferta concentrará un tercio de la superficie del nuevo centro- y de restauración.
Lo que fue el antiguo coso, en un futuro será una plaza permeable, de forma que el visitante pueda atravesarla si entra, por ejemplo, por la calle de la Diputació y sale por el frente de la plaza de Espanya. Al estilo de la Illa Diagonal, los comercios y la restauración serán los escaparates de esa rambla abierta bajo la cúpula de la plaza.
Por encima del nivel de la calle, habrá otras cinco plantas. La primera estará destinada a comercio y a una gran zona dedicada al juego infantil. En las plantas segunda y tercera estarán ubicadas las 12 salas de cine que ocuparán 6.500 metros cuadrados de los 100.000 que se construirán. Una de las singularidades del centro Arenas es una instalación deportiva privada con una pista de footing circular en la que se tendrá una visión de 360 grados del entorno. Esta instalación estará en la cuarta planta y en la quinta se ubicará un espacio multifuncional para organizar cualquier tipo de acto, desde convenciones hasta pasarelas de moda. Se quiere relacionar estas actividades con la proximidad de la Fira, igual que el edificio de oficinas
que se levantará en la calle de Llançà.
Calle Diputació
Este año empezarán los preparativos para urbanizar la losa que cubre el nuevo aparcamiento y el depósito de agua pluvial que se construyeron en el subsuelo de parte del parque del Escorxador. No se urbanizará por completo, apuntó el gerente de Urbanismo del Ayuntamiento.
Lo que es más difícil que camine al mismo ritmo que la construcción del centro Arenas es la apertura de la calle de la Diputació, que tiene que llegar hasta la Gran Via por detrás del hotel Plaza-Fira y atravesando la calle de Hostafrancs. Entre esta calle y la Gran Via el ritmo de demolición de fincas es apreciable, pero no ocurre lo mismo en el lado opuesto de la calle, el de montaña, donde no se han empezado a demoler las fincas afectadas porque todavía no se ha concluido con el proceso expropiatorio, pero también por otro poderoso motivo: el enorme problema que se organizaría si se superpusieran dos obras de tanta envergadura en la zona.